Mostrando entradas con la etiqueta uruguay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta uruguay. Mostrar todas las entradas

martes, septiembre 02, 2008

592 Otra vez en la Tierra

En poco tiempo, y tras sobrevolar las largas arenas de la costa uruguaya, la remendada bola se detuvo sobre la villa Los Dogones a la espera de alguna indicio que indicara si el peligro había cesado. No fue necesario esperar mucho. Ernesto Federico de Oliveira e Souza, él mismo, salió de la casona e instintivamente levantó la mirada a los cielos. Hizo de inmediato señas, amistosas, claramente expresivas de su entusiasmo por volver a encontrarse con una de las primeras bolas Maquis. La número cinco.
Sin embargo sus señales fueron interpretadas correctamente como queriendo decir que aterrizaran sobre el pasto del jardín delantero, ese lugar tan visible desde la calle que, en otras épocas habría sido evitado cuidadosamente para no escandalizar a la opinión pública.
Abrazos y buenas noticias. Es decir, provisorias buenas noticias. Satanás había abandonado la caverna de los Maquis, tanto como los ángeles su apoyo a la reconquista planetaria por parte de los imperios. El Universo local todo, contenía su aliento ante la inminencia de sucesos que nadie suponía beneficiosos para la humanidad, pero mientras tanto, la paz había vuelto, junto con soleados días otoñales cuya brisa se perfumaba de aromas de panes recién horneados, y trinos de alegres pajarillos.
Por último, explicó Ernesto que la caverna, una vez abandonada por las innúmeras bestias berreantes, había quedado embebida de un olor sumamente similar al de los huevos podridos y que por esa causa no la habían querido reutilizar, hasta tanto no se le cambiara completamente la atmósfera.
Sobre los nipones nada preguntó. Era obvio que si venían junto a sus amigos, amigos debían ser. Sin embargo, cuando la historia de las peripecias de Magda y Manuel por Última Tierra, llegó al punto en que aparecían estos protagonistas, fue enorme la sorpresa, la alegre sorpresa de enterarse de que también el los mundos paralelos, existían los mismos ideales que a ellos animaba, y qué, de una manera o de otra, aunque fuera por tortuosos y distintos caminos, la gente empezaba a buscar una misma solución. La disolución del poder.

Se reunieron en la sala reconstruida de la casa a esperar que, tras varios mensajes telefónicos, los otros Maquis llegaran a la re-unión. Mientras tanto tomaban té, miraban viejas fotografías y masticaban bizcochitos de aniz.
Jarumi y sus amigos se supieron observados y por eso al mismo tiempo que hablaban o escuchaban, barrían los rincones del ambiente con rápidos visajes, supuestamente disimulados, exitosos por fin , cuando Toshiro, en medio de una explicación teórica, se atragantó con la propia saliva al ver aparecer entre los libros de la biblioteca, un hocico cubierto de pinchudos pelos por detrás de un par de enormes incisivos.
Era Trum Urum, quien, a su vez sorprendido por el atorón del otro, quiso girar el cuerpo para reintroducirse en la galería, que secretamente tenía cavada desde mucho tiempo antes, pero, con tan mala maña que, entre libros desguazados, terminó rodando hasta el centro de la alfombra aquella, llena de galgos, caballos y zorros a la disparada.

Lleno de vergüenza, pero recomponiendo el ánimo, él mismo se presentó en castellano, luego en algo parecido al inglés, luego en portugués y también en italiano, antes de sentarse sobre sus cortas patas para recibir los abrazos de Manuel y Magda, justo en el momento en que por la puerta de calle aparecían Margarita y Vittorio Giorgionne, llenos de extrañas historias vividas en los extraños mundos en que habían caído arrojados por la irresistible energía centrífuga del pensamiento satánico.


domingo, abril 06, 2008

507. El avestruz dorado

Manuel no quería dar muchas explicaciones sobre lo que era Internet porque en realidad nunca se había puesto a pensar en ello. Para él era como un lugar que no estaba en ningún lado y que contenía todo lo que se quisiera meter en él. Desde libros y cartas hasta fotografías o música

-Bueno, la cosa es que alguien que no terminamos de averiguar quien era, ha estado publicando todos los días las cosas que nos ha venido pasando desde hace dos años, a mí y un grupo de personas que seguro vos conocés. Desde el momento que esa bola de papel me llevó para Filipinas hasta todo lo que pasó una vez que fue triunfando el anarquismo en América....
-¡Anarquismo...?!
-Sí... Es como esto de acá que yo no sabía del gobierno de Lacalle, hallá ha triunfado el anarquismo en toda Ámérica del Sur, empesando por Uruguay.

Abelardo no lo podía creer mientras se alegraba como si aquello fuera noticia de un mundo real,

-¿Pero y el frente... iba junto con los anarcos...?
-El Frente ganó las últimas elecciones con Tabaré... pero.... Esto del Anarquismo surgió después como un movimiento espontáneo... Practicamente espontáneo.
-¿Desplazaron al gobierno... sería un golpe de estado...
-No, abuelo, qué golpe, la gente se empezó a reunir en comunas que se fueron declarando autónomas de todo poder, como un reguero de pólvora.
-¿Pero cómo fue posible si la gente siempre...? ¿Sin un trabajo previo de concientización?
-Tal vez ayudó que los ángeles empezaron a acozarnos...
-¿A quienes llamán de ángeles?
-A los autenticos ángeles del cielo que empezaron a meterse con nosotros para hacernos otra vez fieles del viejo Dios.
-Ja, Manuel.... lo contás de una manera...!
-Viven en otras Dimensiones, en enormes ciudades de oro llenas de pirámides.
-Pero ángeles es un apodo que ustedes les habrán puesto...!
-No, abuelo. Te digo que son los mismos ángeles que aparecían en las estampitas aunque más grandes... son rubios y...vienen en una especie de huevo de avestrúz dorado.
-¿De avestruz dorado?
-Los huevos, son dorados.
-¿Qué huevos?
-Las naves en que vienen los ángeles, tienen, forma de huevo, y son doradas....
-Ya entiendo....
-Bueno, La invasión de los ángeles creo que ayudó a que todos nos uniéramos.
-¿Los vencieron...?
-No, la llevamos ahí, pero, tenemos muchos miles de bolas fabricadas gracias a los planos que vos mismo con tu amigo ...Germán Oesterheld nos mandaron a tiempo. También nos ha ayudado Mandinga, (un gran tipo) de una familia de dioses negros.

Abelardo pidió una pausa diciendo que nunca le habían gustado las películas de fantasía. Esos mundos irreales con pretenciones de aleccionar sobre la ética.

-Parece que me estás metiendo en una historia de Disney.

Manuel se encogiío de hombros haciendo ese gesto que en el otro lado siempre le había causado gracia al otro abuelo. Quería decirle que nada se ganaba con decir que la historia se estaba poniendo ridícula. Él ya lo había notado, pero...

martes, junio 05, 2007

317 No te aguanto!

Se había puesto pálido y ya no se reía al tiempo que levantaba el vaso de la mesa para darle un sorbo acompañado de un gesto que parecía decir. Bueno, contame la verdad. Estoy dispuesto a escucharla, aunque le sienta un tufillo de cosa jodida que se me viene encima. Manuel miró a la Magda y pensó si la que había pensado sería en serio la mejor manera de empezar la historia. De no asustarlo demasiado. Sin embargo abrió la boca y dejó pasar las palabras pensadas que iban formando la historia dicha de una manera simple. En la primavera pasada había sido raptado por una bola hueca y lo habían hecho aparecer aquí en Guichón, pero en 1967, para que Bosco le hiciera entrega de una cosa que era lo que le había dejado su abuelo al morir.
-¿Bosco?
-Si, tu vecino, digo…Cuando estaban allá…
-Y quién era tu abuelo?
-Abelardo Goiticoechea, yo entré a su casa, ese día, no había nadie porque se habían ido para Minas… De donde nunca volvieron creciendo al abuelo de Manuel allá. Más tarde, por cierto se volvió a mudar para San José de Carrasco tratando de seguirle los pasos a su Hija Margarita que se le había fugado de la casa atrás de una barra de Hippies, y bueno… Mi madre se juntó con otro y fue a vivir a Lagomar Norte, donde yo nací. Se da cuenta? Pero ahora estamos escondidos en una cueva porque nos andan buscando los ángeles! ¿Se da cuenta?
-¿Los ángeles?
-Y los milicos también….
-Pero ¿Qué mierda estás diciendo loquito?
Entonces cayó en la cuenta de que Magda le había estado tironeando la remera desde que dijo los ángeles y el Flaco se empezó a poner raro otra vez. Tenía que explicarle.
-Nosotros somos los de las bolas blancas que anduvieron haciendo piruetas no hace mucho por aquí arriba.
-A no! Es mucho! No te puedo aguantar!
-¿…no me creés…?
-¿Qué era lo que querían pedirme?
Manuel y la flaca se levantaron de los asientos casi ofendidos. El Flaco estaba suponiendo que habían armado toda esa historia estrafalaria sólo para terminar pidiendo una ayuda!
-Vení con nosotros. Te vamos a mostrar algo que te va a convencer.
No, no podía ser posible que este par de muchachitos terminaran siendo asaltantes que estuviesen tan idos al carajo como para venir a ejercer su profesión justo por aquí. No, no podía ser.
Así que fueron los tres caminando casi el mismo recorrido que habían hecho los dos un rato antes, pero ahora acompañado de saludos. Cuando cruzaron la avenida por la esquina del hotel, Oscar se volvió a poner serio.
-¿Y hasta dónde me piensan llevar?
-Falta una cuadra. ¿Te gustaría hacer un vuelo esta noche?


-
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

domingo, junio 03, 2007

316 ¿Precisan Algo?

Siguiendo las instrucciones y con buen olfato llegaron frente a una casa, a la que se entraba por el costado de un corredor abierto hacia las plantas y los árboles. Golpearon las manos y enseguida apareció un cincuentón desgarbado que preguntaba a viva voz –haciéndose el gracioso- quién era que andaba molestando a la gente a esa hora. Se acercó hasta la vereda y antes de que ellos articularan el comienzo de la tan larga explicación que iban a tener que darle, aun el hombre continuó con su discurso agregando que eran esas las horas del reposo que uno se ganaba tras una larga jornada de trabajos y sudores. Por último se rió con toda la expresión y preguntó quienes eran y que andaban haciendo, al tiempo que se ponía de perfil para permitirles el paso hacia la casa. Era obvio que iban a pasar a sentarse bajo el alero de donde había salido el hombre, el Flaco, que según la memoria de Manuel no podía ser otro que aquel que en el sesenta y siete parecía apenas un gurí de no mas de doce años y que al final había dejado de ver cuando el remolino de tierra y hojas se lo había llevado otra vez de regreso. ¿Se acordaría él del episodio? Bueno, en realidad si se acordaba y aquello le había llamado la atención como algo muy poco normal… Sería mejor, más fácil para llegar a convencerlo de que ellos le estarían hablando de algo verdadero y que toda la historia no eral el delirio de un par de enfermos mentales. Ya estaban sentados cuando vieron que un par de vasos eran colocados sobre la mesa ladera y una mano que apareció desde el interior de la casa inclinaba el pico de una botella por el que comenzaba a fluir el vino tinto.
-Qué andan haciendo, muchachos.¿Precisan algo…?

Dicho esto el Flaco se levantó a tomar un trozo de queso de los que estaban junto a las rodajas de salamín sobre la tabla con mango que agarró para que llegaran con sus manos que ya sin comedimiento se extendían. Tenían hambre y un regusto ácido y astringente en la boca que les arrugaba las encías. Con el convite ganaban más tiempo para comenzar el discurso de alguna manera adecuada.
-¿Vos no sos aquel que se llevó el viento?
Manuel se quedó con el pedazo de queso quieto sobre la lengua. ¡Se acordaba! Y lo decía como si tal cosa, como si todos los días viniese un remolino de tierra y se llevara a algún vecino que aparecía después de cuarenta años con la misma cara y estampa. ¡Hasta con la misma ropa!
-Hace cuarenta años…
-¡Tanto! Me parecía menos… Pero me acuerdo bien que estabas hablando con la Elena cuando se vino aquel remolino que nos llenó la vista de tierra y que cuando pasó…Ah, mijo! Que el forastera ya no estaba!
-¿Me buscaron?
-Preguntamos a todo el mundo. El único que sabía de vos era el Bosco que nos dijo cuando se vino a despedir…porque él también se iba ese día…que ya te habías ido de vuelta para tu pueblo…Que yo todavía me quedé pensando en qué mierda te podrías haber ido a esa hora que ya habían salido los ómnibus y pasado el motocar … pero no se lo pregunté…
-No me fui en nada de eso, ni tampoco salí a la carretera a hacer dedo…
-Si hubieras hecho dedo en el pueblo se hubiera sabido.
-Mire…me fui del pueblo igual que como me fui de la vereda aquella del hotel…
-Ah, sotreta! Y ahora me quiere hacer creer que es medio brujo, que se vuela por el aire…A ver, decime, como es que te acostumbrás a ir vos? –Dijo casi a los gritos el Flaco con toda la risa en la cara pero, que de a poco se le iba ennubleciendo y anocheciendo hasta que estiró las piernas para tirarse contra el respaldo de la sillón petiso.
-¡Pero sos igual…que aquel día!
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

jueves, mayo 31, 2007

313 PICA PIEDRAS

Cuando volvió con las bostas ya la Flaca estaba colocando piedras que formaban un hogar donde encender el fuego. Quería calzarlas bien unas con otras para poder achicar el espacio hacia arriba de modo que fuera eso como una hornalla por donde saliera el calor. Lástima no tener algunos hierros como para apoyar en ellos las presas, cuando tuvieran, algún recipiente que hiciera de olla… Aunque…
-¿Cuanto tiempo tendremos que mantenernos escondidos?
Manuel tampoco lo sabía e iba a ser difícil saberlo ahora que ella le informaba de la muerte del celular. Se le había terminado la tarjeta, no había dinero ni lugar donde comprar….
-Tengo algunos conocidos en el pueblo.
-Tendríamos que ir a pié. Si ven la bola se van a dar cuenta de quienes somos.
-De noche…
Siguieron buen rato con las tareas. Armaron un especie de plumero, o escoba sin cabo para barrer el piso, una pequeña pila de bostas para encender en la boca de la cueva y repeler los mosquitos. Terminaron de armar el hogar, no se atrevieron a comer unos tomatitos silvestres que habían recogido, pensaron en qué hacer para esconder la bola, no se les ocurrió nada, Manuel enderezó un poco la herradura enganchándola en un hueco de la pared y tirando hasta gritar.
-¿Qué hacés…?
-Un búmeran.
-¿Un boomerang?
-Si, para cazar. Ahora le tengo que dar filo.
-Arriba de la hornalla podría sernos útil..
-Pero primero hay que tener algo para cocinar.
Salió afuera para poner a prueba su teoría seguido de todo el mundo que pudo observar atónico cómo aquel proyectil salía despedido como una pedrada que se iba a estrellar diez metros más allá contra las otras piedras. Pero no giraba y en eso la teoría rengueaba del lado de que aunque tuviese la herradura sus extremos afilados.. al no avanzar girando…no se iba a introducir a través del cuero de algún bicho para después asarlo. Porque según Abelardo los objetos avanzan con la parte más pesada para adelante porque… y todo eso.
Me parece que los boomerangs son más abiertos. Si querés yo te ayudo tirando del otro lado. No, lo metemos en el mismo hueco de hoy y tiramos los dos juntos.
-Vamos.
Después venía la cuestión aerodinámica que determinaba el sentido de giro del proyectil y los lugares más adecuados para conllevar el filo cortante que hiriese y penetrase las carnes de los pobres animalitos. Quedando por supuesto, libre de filo, algún lugar para afirmar los dedos e imprimirle el impulso y el simultáneo giro que haría de aquella un arma de precisión milimétrica. Rasparla contra las piedras más duras primero hasta darle la forma y después contra las más blancas y lisas para mejorar el filo. Que debería ser preservado durante las pruebas de cualquier choque contra las piedras. .. porque Iban a ser necesarias muchas pruebas…para llegar a hacer de un chambón como yo- pensó Manuel –alguien que pueda darle con esto en el cuerpo de un animalito tan chico como un tero! A no ser que…
-Y vos…¿tenés puntería?
-Si, pero no me animo a tirarle eso a…


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

martes, mayo 22, 2007

304 El aleteo del murciélago.

Cayeron en la caverna como bomberos arrojándose por el caño cuando el carro ya marcha probando la sirena. Estaba mandinga comiendo salamín con queso, pero nada preguntó, lo supo y enfiló también para las bolas.
-Salgan primero que yo los sigo –dijo.
´¿Por qué los ángeles no pueden meterse para adentro? –preguntó Manuel, sin bajar la marcha.
-Porque les da pánico. Ellos son de los espacios abiertos, a esta cueva no entrarían jamás.
-Voy a probar las armas.
Eso fue lo último que dijo Manuel cuando ya se perdía en el interior de su bola y la ponía en levitación por tres segundos antes de desaparecer como una luz azul por dentro de las paredes de la cueva. Al otro lado fue la sombra de un murciélago blancuzco que trepidó silenciosa mientras subía seguida de tres escoltas hasta las nubes entrecortadas que de abajo casi ni se veían. La noche arriba estaba serena, aunque bastante fría. Se reunieron en la tradicional rueda y sintieron se presentes unos a otros, envalentonados por el temor y calmados por la resonancia mutua. Volaron al oeste, como vuelan los pájaros oscuros en la noche cuando alguna causa grave les ausenta de sus nidos.
Enseguida supieron que estaban encima del parque como a 2000 metros y desde ellos se tiraron en picada sobre los miliquitos camuflados con plumeros de chilcas que manoteaban hacia arriba como espantando un eclipse.
Manuel juzgó de pronto que había llegado el momento. Concibió y lanzó su primera burbuja teledirigida y enseguida otra y otra más, que salían sabiendo cual era la meta y que debían volver -como un boomerang- al punto de partida una vez cobrada la presa. Después, desde la derecha se animó el Cholo y después el Rulo. Fue cuando todos sintieron la carcajada que estaba pensando Mandinga al tiempo que lanzaba unas ráfagas de bolines de no más de un centímetros que pronto sobrepasaron a todas la burbujas y empezaron a caer sobre la militada que de pronto largando las armas se ponían a hacer movimientos de malambo y abandonaban sus puestos. Detrás cayeron las burbujas capturando cinco presas, entre ellas dos cabos y retornando a los aires, cerradas y contentas a la retirada que comenzó antes del fuego cerrado que desde adentro del monte surgió impetuoso e inútil.
Tenían que ver si Ernesto había zafado de su embargo. Tenían que ajustar los planes para una serie de ataques que detuvieran la invasión. Tenían que comunicarse con Vittorio, en Montevideo, para saber quien había roto el acuerdo. Tenían que ver que iban a hacer con los prisioneros…
Por eso Manuel había decidido no renunciar a la vuelta a su casita propia. Hasta los que van a morir en el frente al otro día, suelen encontrarse entre las ruinas humeantes alguna muchacha temerosa de no ser amada antes de que la próxima bomba le caiga encima.




(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)


Technorati Profile

miércoles, mayo 16, 2007

299 EL ARCHIDUQUE FILIIS DEI

Cuando ya sonaban las bisagras de la puerta que estaban cerrando del galpón de la villa Los Dogones por haber guardado la Harley allá al costado de los viejos barriles alguna vez de vino y tapado con la lona verde con el número 33 pintado con moldes de lata y ya sin cuerdas como vienen para atarlas a la baranda del camión… En ese momento Manuel, que venía saliendo dos pasos más atrás, fue que quiso interrogar al cholo, en serio, para que como quien dice, de hombre a hombre le dijera la verdad, sinceramente, sin andarse con rodeos ni gregreses para decir Gregorio. Que le dijera por ejemplo cual había sido su primer pensamiento cuando aquel día empezaron a leer el manual para hacer bolas que le había mandado el abuelo por intermedio de 25 pedazos de piedra, para que con las bolas volaran a rescatarlo al purgatorio. No pensaste, acaso Cholo, que todo eso era demasiada locura, como decir de repente que nada existe y que lo que sí existe son cosas que nunca te habías imaginado?
-Nooo….
-¡La verdad, Cholo!
-Bueno… Para decirte la verdad, también pensé eso, entre un montón de cosas que pensé…
-Todas las otras no eran cosas razonables, verdad?
-Claro lo más razonable era pensar que eso era una locura pero… estaban los hechos testarudos mostrando que había que tomárselo en serio aunque pareciese una locura…
-¡Ves? Y a vos alguna vez te han contado o has visto que alrededor de otra persona ocurran tantas cosas raras?
-Nunca.
-¿Y entonces, decime, por qué alrededor mío, sí?
-Eso yo no lo sé… Pero creo que no sos común, ya lo hablamos.
-Y qué? Todos tenemos nuestras cosas, vos por ejemplo te haz leido miles de libros y sos capáz de recordar qué decía en cada uno, pero no por eso… te van a venir a llevar en una bola hasta arriba de aquella pirámide para que pidieras perdón.
-Te hicieron eso?
-Si el archiduque Filiis Dei, digo arcángel, la puta que lo parió!
-Ves? Te tienen en la mira.
-¿Pero, por qué, Cholo? Decime, a ver, por qué…?
-Porque… Sabés una cosa…yo se por qué te persiguen. Acabo de terminar de pensarlo gracias a tus preguntas. Mirá no hay que fijarse tanto en tus superpoderes, que los tenés, porque hay una cosa que te caracteriza más que ninguna y es que no creés en el poder. Vos haz nacido distinto, y ahora me acuerdo de tus actitudes de cuando éramos chicos y yo luchaba para justificarme la necesaria existencia de los jefes y los gobiernos y vos…
-Yo de eso no sabía nada
-¡No te importaba!
-Al Dengue todavía no le importa…
-A todos nos importa. Aunque luchemos por liberarnos, toda la vida, pero de alguna manera nos atrapa. Por eso, Manuel este movimiento sólo confía en vos, yo ni siquiera confío en mí mismo cuando la vanidad te rodea en su baile descubriendo su desnudez que cubre con sedas.
-¡Que bien que lo dijiste…pero, no será para tanto…
-Manuel. La vanidad es uno de los motores que más mueve al mundo. El poder se desea por vanidad.
-¿Y el dinero?
-El dinero es poder acumulado. Y el poder es el de poder obligar a alguien contra su voluntad. El poder siempre es contra otro semejante. No hay mayor vanidad que hacer que otro se arrodille frente a mí.
-No la compliques…


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile

domingo, mayo 06, 2007

289: EL RAYO Y LA SERPIENTE

Se fue Ferrari carraspeando las cubiertas en el balastro de la banquina. Se fue el comisario despidiéndose con una extraña mirada, mitad saludo, mitad amenaza. Quedaron ellos en la vereda risueños pero pensativos, porque trataban de dilucidar pensando, el significado de aquella información que acababan de robar.
Por el extremo de la calle vieron venir al Dengue con Julieta retrasada que levantaba los brazos como para alivianar la panza y volar hasta ellos antes. Los iban a esperar, pero ya la mente de Cholo se encaminaba al callejón dónde el comité de base se tendría que reunir por rutina esa tarde. Como se hacía los jueves y hasta a veces sin tener de qué hablar. Comunicados de los gremios y proclamas que no llegaban ya a su destino censuradas por el pragmatismo en uso. No dejes volar tu ideas, pequeñoburgués romántico, y no pretendas el milagro otra vez de los panes y los peces. Hasta ahora. Porque ahora sí se iban a abrir las alamedas –quiera decir eso lo que fuere- y caminarían las gentes, codo con codo y la mirada clara a ocupar los puestos más altos de los estrados.
El Dengue llegó sin resuello y haciendo gestos de yatecuento esperó que la buena de Julieta terminara de descontar los cinco metros de la ventaja, se llenara los pulmones y se riera.
-Contalo vos.
Habían recogido las impresiones de todos los Maquis luego de los primeros encuentros con los vecinos. El ambiente estaba increíblemente preparado para recibir cualquier tipo de propuesta. La gente se mostraba inquieta y deseosa de llevar esa inquietud al plano de la acción. Se habían convencido de entender el mensaje que las bolas de papel habían dejado sobre las multitudes caminando por las calles. Reúnanse. Caminen. Ocupen los espacios públicos. Un nuevo tiempo ha comenzado!

-Fijate Manuel, que hasta Palomeque! –Exclamó Julieta- ¿Te acordás del viejo Palomeque sentado en la reposera abajo del corredor…? Bueno, cuando escuchó que con la Magda hablábamos adentro con su esposa de las bolas y los ángeles, se vino rapidito a proclamar su apoyo a los que están a favor del pueblo. Dijo que aunque sea cierto que estén forradas en papel de diario –como los huevos- era evidente que no pretendían otra cosa que juntarnos a todos y hacernos entender que el mundo nos pertenece. Que se inclinaba a creer que no fueran extraterrestres, justamente por el aspecto de cosa hecha a mano y que, de ser así, eso significaba que por primera vez las masas tendrían a su disposición el rayo y la serpiente que antes, en manos de los poderosos, descargaban su exterminio sobre todo brote de rebeldía.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile

sábado, abril 14, 2007

269: LAS LEYES DEL JUEGO

Pero la Magda se cansó de escuchar y quiso decirle a Don Pepe que por ahora no estaba cumpliendo lo que les había prometido. A saber, ya que no sabía de que le estaba hablando, de meter en cana al hombrecito gris y de que no jodiera más nadie alrededor de la casita de Manuel!
-Vamos por partes, mi niña –contestó enseguida Mujica antes de tomar profundo aliento que oxigenara su cerebro y contuviera el carácter.-Nadie puede hacer lo que no puede.
-¿Como que no puede? ¿Y quién está en el gobierno?
Mujica largó una carcajada….
-¡Y yo que se! Un montón de pelotudos seguramente!
Para agregar enseguida.
No te confundas niña que estar en el gobierno no es lo mismo que tener el poder.
-¿Y quién tiene el poder…?
-Bueno…te iba a decir El Pueblo, pero…nosotros estamos aquí porque la mayoría quiso que estuviéramos ejerciendo la administración dentro de las ya establecidas leyes del juego y… te diré que ahí está el verdadero poder. En las leyes del juego.
Magdalena entrecerró los ojos con una sonrisa que parece haber entrevisto el Pepe a la distancia cuando dejó correr la pausa seguro de darle tiempo suficiente al afloramiento de los sentimientos simpáticos.

-Bueno, pero a pesar de todo no voy a poder decirle más nada sobre nosotros…
-Les pido que no tarden. No nos queda mucho tiempo.

Terminada la llamada, que ya todos habían entendido, los ojos poco a poco fueron hacia Manuel.
¡La puta!- se dijo- pensando que ya le querían cargar el fardo de las decisiones que nadie se atrevía a tomar y que él últimamente sí, un poco por que no le dejaban salida y otro… porque era tan agradable sentirse valorado de esa forma!

Dio un paso al frente y dijo: Vamos a seguir en la misma atrayendo a la gente y haciendo salir a los ángeles.

Después un silencio pesado que retumbó en las paredes de piedra arenisca soltando una llovizna leve. Supieron todos al unísono que estaban cruzado el umbral y entrando a relacionarse de otra manera entre ellos no todos iguales. Por puro convencimiento en la capacidad extraordinaria de este muchacho que hace enseguida pensar en un ser sutilmente extraordinario. Un aura que lleva encima a donde quiera que vaya y aunque tropiece y caiga, porque su especialidad no es esta o aquella que se han mencionado sino que radica en… En algo que no tiene que ver con ninguna de las clásicas virtudes. Porque es inteligente pero torpe. Distraído pero perspicaz y varias contradicciones más… Y sin embargo




Technorati Profile


domingo, abril 08, 2007

264: COMIDA FRÍA


Bajó Manuel de la bola y dijo que ya estaba. Miró a Magda a los ojos y aún sabiendo el resultado, le posó la palma sobre la frente para sentir la pulsación de la luz interior. Le dijo: Elegí la tuya.
Fue Magda y apagaron las luces. Vino luego sobre ellos hamacando los costados y brillando con una rosada luminiscencia. Tres destellos bastaron como prueba.
Le siguió Cholo. Su frente quemaba como de fiebre y no precisaba explicaciones. Su saludo vino con el canto de gallo negro.
Dengue en cambio brillaba en la gama del rojo al verde.
Todos pasaban la prueba a las once de la noche. Las instrucciones estaban dadas, el ánimo templado. Era hora de salir.

Aquel día 7 de febrero del 2007, la oscuridad de los pinares escupió en silencio nueve carozos luminosos de aceituna. Se elevaron (los carozos) en la verticalidad de los humos de los valles sin viento y allá arriba, abrieron el pimpollo de la rosa, giraron lentamente y enfilaron vertiginosos. Como manada de espermatozoides enterados de la llegada del óvulo, hacia el mayor conglomerado humano de la zona. Montevideo.

Montevideo se vio sorprendida hace momentos -anunció la voz del conocido telenoticiero- ante la invasión de sus cielos por cientos de luces ovoides que realizaban extraños movimientos parecidos a un baile. La gente salía a la calle tratando de esquivar los postes y los cables con la mirada para ver. El tránsito se atascó. La comida, la más de las veces, se enfrió servida en los platos. Por algunas ventanas abiertas asomaron parejas aparentemente desnudas mientras otras en otras ventanas, no se enteraban.
Un muchacho señalaba con el brazo extendido cuando bajó el cordón de la vereda y el bocinazo le sacudió las orejas.
-¡Se fueron! -
Una señora abrió su paraguas cuando aparecieron sobre las cornisas de la iglesia del Cerrito. Iban alto sobre el fondo de estrellas y se tiraban en hilera como si fueran Stukas pero sin el ruido ni soltar ninguna bomba. Era sólo para abrirse en flor sobre los techos y volver a elevarse junto con cientos de miradas que abandonaban lo que estaban haciendo en los patios después de la cena o durante.
La televisión suspendía sus programas. Las cámaras miraban para arriba, los autos quedaban abandonados en sus puertas abiertas, también las casas.

Sobre la medianoche se pasó al movimiento final del arrastre humano hacia la Plaza Independencia. Ahora eran tres columnas las que confluían. Llegaron a las 2 A.M. La gente a pie y las bolas a cien metros. La plaza estaba acordonada. En el centro de ella un puñado de funcionarios conversaban cosas diversas, pero a cinco pasos, solo, junto a la entrada del mausoleo, esta el Pepe Mujica con el celular en la mano y un pucho desgraciado entre los labios.
-¿Me decís que la columna más corta tiene veinte cuadras? ¡Y bueno...! ¿Qué te digo yo...que te he estado diciendo? Es el pueblo... No podemos cerrarles el paso!
Las barreras fueron sacadas y la plaza apenas si contuvo un diez por ciento de la multitud cuyo resto lleno la 18 aunque en el parte no haya quedado constancia.

Fue entonces que las bolas formaron aquella estrella sobre las cabezas y empezaron a vibrar entonando un estribillo que lentamente iba siendo repetido por la multitud. Una corta melodía que se levantaba por contra las viejas paredes de los edificios, esquivando carteles y cables y lamiendo las cortinas de las ventanas hasta allá arriba en las redondeces del Palacio Salvo y que se iba contagiando calle arriba y retornaba como sordos ecos en la distancia. Montevideo cantaba!

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile

sábado, abril 07, 2007

263 TIEMPO DE ACCION



Cuando Manuel se dio cuenta de que todos callaban, regresó. Ya sabía que Mandinga les había dejado la pelota picando como un desafío frente al arco. Patear y hacer el gol no era difícil, difícil era saber lo que había detrás del arco de la mente de Mandinga si no era que decía la verdad.
-Bueno, yo voy a hacer la prueba. Apaguen todas la luces y esperen.
Salió a grandes pasos hacia la primera bola y se metió en ella justo cuando se hacía la completa oscuridad. Se sentó en el lugar de la mayor resonancia y esperó a serenar el pulso y la respiración que empezaba a hacerse fácil y profunda.
Después, como cuando estaba sólo en la cama, dejó que frente a sus ojos llegaran esas luces de colores que juegan a hacer dibujos, las contempló sin quererlas dominar, las dejó deshacer los cuadros más hermosos con ese telón de otro color que de vez en cuando se les antoja correr. Jugó con ellas flotando entre los colores y de a poco, fue subiendo la atención, que no lo ojos, hacia ese lugar que habita la luz, a veces destellante, a veces de claridad serena que otras se transforma en el ojo quememira. Allí, en su único lugar, sin decir palabra ni emitir gesto, ella espera desde siempre que volvamos y reconozcamos íntimamente haber estado frente a ella solo esta primera vez. Y volvemos. Una y otra vez, después de mil peripecias y zozobras que pretenden por momentos terminar con nuestra existencia o con nuestra felicidad para siempre. O nuestra congoja. Porque aunque no lo admitamos y no pensemos nunca ni un instante en que alguna vez vimos esa luz, sabemos que ella está allí esperando, más que esperando...es sólo que nosotros nos tardamos pero...cuando llegamos vemos que esos no han sido tiempos más que de la fantasía y de la diversión entre dos únicos instantes que nunca se podrán separar, tal ha sido su igualdad...
Y la contempló. Como siempre con mucha emoción y hasta un pequeño temor de... ser tragado o aniquilado por aquella claridad perfecta que no dejaba traslucir ningún pensamiento. Porque estaba. Allí frente a su mente desnuda, más ancha y luminosa que nunca, quieta y sin embargo viva, vibrante y sin embargo serena. La luz
Los de abajo empezaron a ver una ligera claridad y que en ella flotaba la bola a medio metro del suelo sin emitir ningún sonido ni quebrantar ninguna ley. La luminosidad iba en aumento y después decrecía como en ondas, como en muy lentas pulsaciones que se sucedían de manera regular. Pero de pronto la bola se elevó varios metros, casi todos los que la altura de la caverna permitía y se vino a detener frente a la reunión apenas un instante antes de empezar a hablar. Porque la bola empezó a emitir palabras que sonaban como los truenos retumbando en los cercanos montes y sacudiendo las columnas de la tierra y encrespando las delicadas superficies de las aguas que parecen quererhuir de la tormenta. No era voz sino que eran voces las que retumbaban. Como voces de ejercidos que restallaran las suelas a un tiempo sobre la dura tierra para que las voces fueran encima, cabalgando sobre el estruendo y superándolo.
Cayeron todos al piso, menos Mandinga que sin embargo apenas pudo disimular su sorpresa con la ausencia de testigos. No se tiraron, ni hubo causa aparente más que el sacudimiento interior producido por el despertarsorpresivo de los recuerdos atávicos. Desde el suelo oyeron -sólo oyeron- aquel corto discurso que salía de la bola:

"Humanos, ha llegado el tiempo de la acción."
Restallaban las botas y chirriaban las trompetas desafinadas.
"Vamos a rescatar nuestro planeta de las garras del tirano"
La multitud no hacía saludos árabes porque ya tenían las manos contra el suelo
"Ja ja ja ja...¡Tenés razón Dengue, esto es lo más!"

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

domingo, abril 01, 2007

257: LA SORPRESA DE IFIGENIA

Por fin se fueron retirando, Toba primero, convencido de que nunca iba a entender a la gente, y después las hermanas, que tras pedir terceros perdones por haber creído a los comentarios y corroborar que en efecto en la casa de los muchachos no se celebra ningún culto, les recordaron que ellas estaban a la disposición para cualquier cosa que necesitaran y se fueron.
Se fueron juntas, cloqueando impresiones por lo bajo y no viendo donde ponían los pies. Estaban de veras urgidas por llegar, en la casa les esperaba la vieja Rémington, la silla giratoria con el almohadón donde hoy le tocaba a Juve sentarse abajo, para que las manos de Flori llegaran a la altura del teclado de la máquina que habían tenido que apoyar en el estante del armario. En la mesa del comedor no, no era el ambiente adecuado. Tan… si se quiere victoriano para ellas que eran modernas. Tan modernas que ahora iban a escribir la escena más sensual que se pudiera haber escrito. ¡Ellas se atrevían, aunque se reconocieran temerosas eran a la postre unas audaces! Como lo habían sido siempre, las más temerarias del grupo de las muchachas del colegio. Una escena donde iban rellenar las partes que no vieron, pero escucharon, con lo que fácilmente ellas se podían imaginar. Lujuria de la mejor en aquellas penumbras a las que ellas con la palabra le iban a poner luz y maquillaje adecuado para que en vez de ser el vecino Manuel fuese el musculoso jardinero que noche a noche se trepa por la soga hecha de sábanas hasta el balcón del dormitorio de la joven Ifigenia que finge dormir y sorprenderse como todas las veces que Sorel la viene a poseer.
-Esperame Juve, no me lleves de arrastro. Me estoy quedando sin aire!
-Es tu imaginación Flori, la que no te deja respirar.

Mientras tanto Manuel y Magdalena recuperaban el tiempo perdido en pamplinas y le daban a los cueros repicando en todos los ritmos y bailando ese candombe eterno que nunca va a dejar de sonar en los oídos. Con tesón y entusiasmo. Con corazón. Con costillas y pezones y talones y miembros que se horquetan resbalando en el sudor. Con el aliento que se ensancha más y ese reflujo desde la garganta queriéndose tragar el aire que ya no está. Con la sangre circulando por debajo de la piel. Con ganas.

En su despacho Mujica explotaba de rabia por que ahora había desaparecido Pepponne, los del norte estaban más enterados que ellos en el gobierno y los loquitos de Lagomar se estaban haciendo los estrechos. Tres granos en el culo para un hombre que ya tiene muchos sarandices cortados. Agarró el maldito celular y a dedazo limpio lo sacudía tratando de marcar sobre esos botoncitos minúsculos una secuencia de números que acababa de averiguar. No pudo. Llamó al otro secretario. Cecilio Nomeacuerdocuanto. –Le gritó su nombre de pila y el otro contestó desde atrás de la puerta. Ya voy. Me marcás este numero en este teléfono? Y puede ser…¿Puede ser o no puede ser? Se lo marco como no, si usted me lo permite, de otra manera…Andá a cagar! Che hoy se levantaron todos graciosos? Esto en un cague de risa pero el boludo de Pepponne se ha desaparecido! ¿Llamamos a la policía?¿Para qué? Y bue… inteligencia está copada. Y estos no sirven para un carajo. Tendríamos que organizar algo propio. Ya lo hicimos… ¿Y…? Estamos en conflicto con ellos.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

viernes, marzo 30, 2007

256: SACERDOTE DE SATÁN

Se sintió el ruido de una moto que paraba adelante sobre el pasto. Entró el Toba con el casco rojo en una mano casi amenazante.
-¿Pero qué hacés, Manuel!
-Estoy en mi casa.
Las miradas rebotaron en todas las barandas haciendo carambolas. Del Toba para las hermanas Bronté y de las Bronté para Manuel. También el Toba para Manuel en abanico de ping pong. Porque volvía a mirar a las Bronté muy bien vestidas aunque…raras… y a Manuel totalmente desnudo, sonriente y sin taparse con nada. Ellas se retiraron un paso de Manuel y giraron los cuerpos en dirección al recién llegado, hicieron una casi reverencia como muñecas a cuerda que bailaran acordadamente entre las dos. Una reverencia y mutis por el foro.
La Magda le tiró una toalla encima que fue contraproducente en cuanto a la desnudez de Manuel porque, si bien primero se le había colgado del hombro en diagonal para abajo, cubriendo las partes pudibundas, pronto se fue resbalando, justo cuando todas las miradas confluían en ella… desnudando otra vez al desnudo para renovado asombro del pobre Toba que aún no sabía qué pensar y renovado placer para las hermanas Bronté.
Toba trató de recomponerse.
-Entré porque supe que los milicos se habían ido y al ver luz…
-Cuando llegaron las vecinas Manuel la prendió.
Ellas se sintieron aludidas.
-Nos dijeron que aquí se celebraban rituales diabólicos.
Manuel bromeó sobre que si se venían a inscribir y ellas apenas si sonrieron antes de afirmar que la de ellas había sido una sana curiosidad intelectual.
-Para saber de qué se trataba. Hay mucho material sobre esos cultos que a nos suena como una exageración interesada. Queríamos participar de una celebración real para volcarla luego por escrito.
-¿Escrito?
Volvieron a agarrarse de las manos una junto a la otra como las muñecas que había sido.
-Nosotras escribimos…Somos escritoras…
El Toba temió por un instante estar haciendo el papel del ridículo boludo frente a todos estos que le estuvieran tomando del pelo.
-¿Qué escriben? ¿A quién le escriben? ¿Para qué?
-Es nuestra profesión. Vivimos de eso.
La flaca agarró la onda de lo que las mujeres decían y se acercó con su sábana.
-¿Escriben novelas?
-¡Claro…! Ahora estamos escribiendo una en la que el personaje central, una muchacha de la alta sociedad se enamora del jardinero de su familia que en realidad es un sacerdote del culto de Satán.
Toba se agarró la pera con la otra mano.
-Ahora empiezo a entender.
-El se le presenta como un hombre, que aparte de ser hermoso, está vestido de todas las virtudes, desde el valor a la generosidad. Desde el buen humor a la galantería…
-…pero es el Diablo!
-No, el Diablo mismo, no! Es un sacerdote –tenemos que averiguar como se le dice- de la secta de Satán. Nos ha parecido mejor decir Satán que Satanás porque, si bien Satanás suena como una serie de golpes que pudieran ser definitivamente mortales, en cambio Satán es algo más concreto, también con ese aire de cosa fatal, pero la oscura fatalidad corporizada en un sujeto.
Para escucharlas mejor Magda se fue a recostar con Manuel sin percatarse que el Toba había dado el mal paso de pisar la cola de su sábana que se le quitó de encima, dejándola, al llegar ella a sus brazos, tan desnuda como él y tan campante.


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

lunes, marzo 26, 2007

252: Hëctor, el broncíneo.

Un soplo de brisa anunció la llegada de la bola número once. Nadie se había preocupado por la tardanza, Mandinga era mayor de edad y experimentado piloto, sin embargo él pareció desencantado ante la indiferencia cuando por fin se acercó a la rueda frente al televisor.
-La televisión peruana estuvo repitiendo las primeras notas.
Cholo le miró de arriba abajo.
-Y vos no ibas a vigilar por si venían los ángeles?
-Me llamaron de apuro desde Piura. Parece que allá alguien ha fabricado una bola, también. Le llaman curuta paway y por lo que me dijeron son parecidas a las nuestras.
-¿No las viste?
-No, ha de ser una. Ja! Algún otro admirador de Germán
Manuel se despabiló de golpe.
-¿Germán fomenta grupos de este tipo?
Mandinga giró el cuerpo para mirar a Manuel. Lo hizo de una manera que varios imaginaron la estela de una capa negra terminada en luces que derrapaban. Y hasta lo cuernos y los colmillos brillantes… Estaba en escena.
-No se…
-A mi los planos me los mandó Abelardo…
-Bueno…El inventor de la bola fue Oesterheld
-Si, ya lo sabía… ¿Trabajan juntos…?
-A veces. Pero Manuel, yo no soy una alcahueta que te vine a traer los chismes.
Se había ofuscado por haber cometido un desliz al insinuar que Germán le habría mandado los planos a varias personas. El era Mandinga, el heredero y un mandinga no podía dejarse llevar por la conversación y terminar diciendo cualquier cosa! Aunque… también con eso había captado la atención del predestinado de Abelardo y ahora podría retener la atención de todos. Dio un paso más al centro y esperó a que Manuel diera vuelta la pregunta para transformarla en una afirmación.
Pero Manuel volvió a conversar con la flaca en vos bastante baja porque estaban muy juntos y sin querer se excitaban con sólo el aliento sobre la piel.
Mandinga se recostó sobre un sillón y con las piernas abiertas y los brazos cruzados suspiró con impaciencia.
Manuel olió apenas el aire que salí de las narinas de Magdalena, que al soplar acariciaba los vellos más suaves con esa cosquilla.
Cholo dijo que salieran a hacer la misión número dos.
Manuel abrazó a Magdalena como si fuera Héctor con su broncínea armadura momentos antes de la batalla. Magda, sin tener la correíta de la gorra de pilota colgando con los lentes abisagrados y sin tener el traje con algunos arreos, tal vez de paracaídas, también colgando, igual se apartó con esa sonrisa en labios que iba quedar registrada en los afiches de la película con la escuadrilla de Spitfire en el fondo alumbrados de atrás por un sol en el horizonte.
Cada uno enfiló a su nave.
Giorgionne y Miguel iban a revisar los archivos Maquis y a contarse la historia de cada uno de los grupos.



(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)


Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

sábado, marzo 24, 2007

250:: PRIMERAS BAJAS

A las ocho ya estaban las bolas adjudicadas del uno al diez sin contar la primera que iba a ser usada por Mandinga para hacer de campana. En la base iban a quedar Julieta por el embarazo y Margarita para acompañarla. El plan era simple. Tenían elegidos cinco lugares del país, para que a cada uno se dirigiera una pareja de bolas a hacer cosas que llamaran la atención, piruetas y vuelos rasantes, pero nada que pusiera a alguien en riesgo. Quince minutos y a la cueva de vuelta. Manuel y Magda eligieron sobrevolar Guichón con corridas hasta Algorta y Piñera. Idea de Manuel que le quería mostrar el lugar en que había estado cuando lo llevaron la primera vez. Dos parejas iban sobre Montevido, la de Giorgionne y Miguel, y la de Trum y Ángel. Atlántida fue para el Cholo y el Dengue y Melo para Ernesto y Porum. Otros días se iban a cambiar los lugares y las parejas, de modo de que todos se acostumbraran a todos

Bueno, tal vez no sea interesante contar las peripecias de cada pareja y sus malabarismos frente a las miradas atónitas como si fueran los jovencitos inglese saliendo a detener a los nazis en aquellos poderosos Spitfire que hacían resonar los cielos de la guerra que esa vez estaban perdiendo. Tantas películas lo han mostrado convenciéndonos de que no todo sale bien cuando todo tiene que salir bien. Claro que al final triunfa el bando del muchachito al que le ponen una condecoración y le permiten ir a caminar por el parque un rato con su novia. A los Maquis tampoco le salieron las cosas como las habían pensado porque mucho no lo habían pensado, pero se podría anotar como inconveniente que a la vuelta faltaron dos bolas y dos Maquis. Giorgionne y Miguel que se habían entrechocado brevemente, camino a Montevideo –les tocaba El Cerro- y tuvieron que hacer un aterrizaje de emergencia en un claro del Parque Roosevelt y quemar las naves para que no fueran descubiertas. No, no podían ya volar con los espinazos así torcidos entre las ramas!

Ellos llegaron en ómnibus, bastante tarde y cuando nadie sabía aun del accidente, cansados y muy frustrados, derecho a un consuelo merecido por ser la primera vez que volaban a solas. Bajaron el declive de 45 y se encontraron con todo el resto del grupo mirando el pedazo de muro de la caverna que se veía entre una y otra nave. Se pusieron detrás de todos, muertos de vergüenza a esperar que los descubrieran, cosa que tardó quince minutos.

A la postre fue una jornada matizada. Algunos se divirtieron mucho, el Dengue más que nadie y los Tucos menos. Los Tucus odian estar solos y más si no tienen otra cosa que hacer que manejar una bola con el pensamiento. Si aunque fuera con la palabra, sería para ellos más tonificante.

Por ahora no iban a reponer las bolas perdidas

Giorgionne tiene la atención dispersa.

Se pueden hacer varias misiones por día.

Ya cuando remonta va subiendo y bajando.

Me distraje, la verdad es que me distraje.

Felicitaciones.

¿Y si prendemos la tele?


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)


Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

miércoles, marzo 21, 2007

248:¡MARKETING!

Tres días completos estuvieron haciendo vuelos de entrenamiento y ajustando detalles en cada una de las bolas. Tres días de mucha actividad por la Galería máxima donde era continuo el cruce de pequeños grupos que iban hacia una u otra bola, o que volvían de ellas, discutiendo los detalles de las maniobras efectuadas. Los más hábiles pilotos resultaron ser los más jóvenes, pero ninguno se quedó sin pilotear. Entre los hábiles, primeros los Tucus que, con ese oído tísico que tienen y esa manera de ser…hasta eran capaces de manejar la bola desde antes de subir. Y estacionarla mejor ya cuando se retiraban al tranquito hacia la jarra de macachines.

A la noche subieron a “Los Dogones” para festejar con un asado y buen vino el enorme progreso logrado. Eran propietarios de una escuadrilla de naves transdimensionales capaces de atravesar montañas, sumergirse en el mar o viajar a otros mundos, indistintamente, sin mayores esfuerzos ni gasto de energía. Por eso los brindis se sucedieron a nombre de cada una de las cosas que las bolas podían hacer. De lo que ellos podían hacer. De lo que iban… Claro, esa fue la pregunta que hizo Miguel y que dio término al jolgorio. Qué iban a hacer ahora con las bolas? La pretendida independencia la iban a conseguir transformando estos farolitos chinos en efectivas armas de guerra? O iban a huir hacia ese orificio interior cada vez que algún militarote descerebrado viniera a reprimirlos? No había noticia de ninguna guerra que se hubiera ganado huyendo! Primero el Cholo y después Manuel se inclinaron por los métodos pacíficos que no tenían por que ser la repetición del no comer con sal. Era el momento del salto cualitativo, como dijo Cholo como para justificar el abrazo que Manuel le regalaba en aprobación. Salvo que al Cholo salir a hacer piruetas sobre la playa para asombrar a la gente le parecía un recurso de publicidad traicionera si no iba acompañado de una explicación que le diera un sentido de lucha en común con toda la gente. –De acuerdo.- Le respondió Manuel. –Pero dame un poco de tiempo. Primero llamamos la atención sin decir nada. Que la gente comente, que se junte a determinadas horas para ver las bolas que andan otra vez haciendo cosas raras. Que diga que son OVNIS y venga Flavio Cerca de dar explicaciones. Que vengan todos los canales de todo el mundo. Entonces sí. Cuando les digamos que hay cosas en el cielo que están viniendo a raptar gente y a darle órdenes al gobierno para que se baje más los pantalones. ..Entonces nos van a creer

Gruesos golpes de manos interrumpieron el discurso de Manuel. Eran los que daba Mandinga del otro lado del portón de calle, de puro bromista, porque entró sin que le atendieran a mostrar su nuevo atuendo rastafari y a felicitar a Manuel por la estrategia. Las rastas le golpeaban el medio de la espalda cuando sacudía la cabeza diciendo sí, al modo del caballo en forzado trote. Porque poniéndose serio, con lo que se le estiraba un tanto la trompa, decía que sí con la palabra y con la cabeza mientras creía recordar que eso era, o algo parecido lo que Germán Oesterheld le había pedido que tratara de promover. Un levantamiento popular.

-Conozco varios lugares en América en los que se están generando movimientos similares.

_¿Tienen bolas también?

-No, pero están bastante embravecidos y a veces tienen las ideas claras.

Cholo se interesó. Preguntó por la línea ideológica de esos movimientos. Mandinga sonrió.

-A vos te va a parecer raro. Pero ya no quedan materialistas. Es el espíritu de América el que renace, el de la vieja América. Ya verán aparcer a los Tupac y los Quetzacoatl y tantos otros primos mios derrotados por la cruz, la espada y el dólar.

-¿Son movimientos religiosos?

-No…No…Ahora los dioses vamos a andar de pata en el suelo, como todos.

Sonó el celular de Giorgionne con Pepponne al habla. El gobierno ardía. Mujica, a duras penas sostenía la situación pero necesitaba tirarles algo. Por lo menos un juego de planos incompletos de la construcción de una bola ya que no un ejemplar real. Habían tenido que reponer al hombrecito gris en su cargo de investigaciones especiales de carácter estratégico, por ahora en su oficina… ¿Y la reunión, para cuando? Tenían la oportunidad de iniciar un movimiento de masas… La idea de Mujica era no cargar las tintas en lo ideológico sino en un renacimiento espiritual, en un nuevo gran entusiasmo generoso y emotivo y apenas un poquito místico. Necesitaban a alguien que encarnara esa masa emocional. Joven y optimista. Generoso y vital. Gracioso e inteligente, en fin alguien que no existe pero que así sería visto por la mayoría a poco que tenga sólo algunas de esas virtudes y se preste a funcionar dentro de un plan muy bien pensado.

Ahí tapó el celular con la palma de la mano Vittorio porque viendo el gesto torcido del Cholo, supuso el comentario. ¡Marketing!

Te llamo después le dijo.

Manuel sacudía la cabeza. Margarita parecía preocupada. El Rulo no podía ponerse más serio. Julieta miraba a Manuel. Ernesto se debatía en dudas que reflejaba quebrando los nudillos. Giorgionne parecía feliz. El Dengue hacía gestos de “que se vayan a cagar”. Magda metía su mano por debajo de la remera de Manuel y Cholo pensaba, pensaba…

Después Manuel dijo que los detalles los iban a ir viendo sobre la marcha. Que no iban a decir ninguna mentira aunque a veces fuera difícil explicar algunas cosas. Lo del punto por ejemplo. Y que lo primero era lograr un espacio donde no se metan las bolas de los ángeles ni los aviones secretos. A los políticos había que mantenerlos aparte.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

lunes, marzo 19, 2007

246: CADA INSTANTE


La flaca lo hizo de primer intento, como si estuviera acostumbrada a esa clase malabarismos. Se tiró con las dos manos el pelo para atrás, con ese gesto suyo y cuando los bajó todos sintieron que otra vez se desprendían de los límites para establecerse en ningún lugar que podría al mismo tiempo ser cualquiera. Cada uno en su pensamiento que fluía en sí mismo como las imágenes del cine que, quietas, sólo cambian de diseño para hacernos creer el movimiento…y las tensiones de la trama que con sus desenlaces sorpresivos son los que hacen vibrar las cuerdas de nuestras emociones. Momento tras momento en sucesivos e infinitos cuadros de actualidad desfachatada. Cada uno distinto, por muy parecido que fuera. Es el instante exacto que dura nuestra vida y que con él muere. Aunque uno no lo pueda comprender. Y pretenda imaginar continuidades…aunque ya no…en el medio de este om parece hasta imposible que se pueda superar el abismo que tendría que haber entre un instante y otro. Entre un punto y otro

Le tocaba al Cholo. El Cholo es un valiente que tras sentirse morir dos veces, se acerca sin dudas al foco de las ondas como si fuera a hacer algo agradable y no a enfrentar una tercera muerte en el mismo rato. Se acomoda en el lugar de la máxima resonancia, respira hondo y al exhalar el aire baja sus dos hileras de pestañas sobre los párpados. Para él la cosa no era instantánea. Caía y caía por un canal estrecho que se iba borroneando y desaparecía por fin cuando le abandonaban en ese limbo infinitamente pequeño en que se transformaba el universo al darse vuelta la media de su mente que quedaba del lado de afuera del punto. Él como algo infinitamente disperso que rodeaba al universo metido en ese punto que venía a ser lo único que él podía observar. Un punto matemático!

Para Dengue todo esto era una fiesta. Como cuando se imaginaba de chico que alguien aparecía a traerle juguetes de regalo. Ahora le prestaban el mundo para que juegue con él. Desaparecer del mundo y meterse en una cueva que nadie sabe donde puede estar y aparecer de nuevo. Por ahí cerca como cuando se zambullían en la playa jugando al bobo o como se imaginaba que se le aparecía a la Mulata desde atrás de un árbol. Pero en serio.

El Dengue se largó hacia adentro hacia aquel lugar donde estaba él -que por último no estaba resultando tan mal tipo. Porque el Dengue de adentro estaba sólo pero no asustado, ni dolorido como para ponerse a hacer cualquier cagada con tal de escapar de las fieras humanas. Y entre ellos no era necesario hablar. Porque ya se habían dicho todo y ahora sabían que eran un mismo Dengue.

Mientras volvían Manuel pensaba que aunque ya no ocurriera más ninguna cosa extraña frente a sus ojos y aunque no vinieran nuevas ideas a obligarle a pensarlas…con lo visto tenía como para todo el resto de la vida y contarle a los nietos y hasta capaz que fuera bueno un día ponerse a escribir para que otros se enteren de las cosas que hay en el mundo además del partido de futbol.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)


Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

245: YENDO AL PUNTO

Fue entonces que la bola comenzó a hacer violentas sacudidas para los costados y a emitir sonidos desagradables. Parecía quejarse y protestar ante órdenes confusas o contradictorias. Manuel lo comprendió y pidió calma. Dejar de intentarlo al unísono y relajarse. Ponerse en punto muerto mental. Fluir. El se encargaría la primera vez…
Y lo logró! Tomándose apenas un par de minutos, durante los que sólo respiró siguiendo el son de la bola, dejando llevar el cuerpo y el alma en esa danza que el sonido interior le dictaba, ese oleaje suave y lento que le hamacaba, ese oído perfecto que se iba hasta las cuerdas a rodearlas de sutil sensibilidad, eso… que ahora le hacía sentirse identificado con esa cosa de blanco papel que era el verdadero límite de su propia persona… con dibujos y casi traslúcida historieta que el leía y al mismo tiempo dibujaba, se dibujaba… tal vez un poco mejor que en aquella tapa antes vista, pero…aunque no fuera Hugo Pratt, lo estaba haciendo sobre el papel con un pincel con tinta china, así con esas ganas de mover las manos y dejar que el dibujo fuera saliendo hasta con el quiebre de cadera típico de pararse jodiendo a decir “qué te pasa” con ese gesto de ganador que había visto muchas veces en otros y que tal vez el también…Quedaba mejor con los vaqueros dibujados con esos quiebres de la tela de vez en cuando y medios arrollados abajo para no parecer muy prolijo Ja! Manuel en el lejano oeste. Hacete pintún, boludo! Mejorate algo, un poco más de lomo! O esas cosa difíciles de dibujar como las vueltas de la oreja. Te queda como una letra ge, boludo! Y bue, le pondremos un poco de sombra. Podría ser alguno de los hombres del Sargento Kirk. O el rubiecito de la película de rock. Ja! Manuel Aquelarre, el rubiecito ese…y después la salida de los tamboriles haciendo temblar el piso! Tequereque tequereque tequereque, plaf plaf!
Claro, lo había logrado y ahora estaba sólo con Manuel metido en algo que no existe! Ni luz ni oscuridad, es verdad! Ninguna sensación más que la de saber que está pensando. La única verdad. Que no hay manera de desarmarla en pedazos de verdad más chicos … y hasta que parece no poderse ver reflejada en el espejo porque es ella misma su propio espejo que sabe que ha de existir una cosa como una imagen en algún reino lejano donde se guardan las ideas que uno no está pensando en ese momento. “Pero sabe el que sabe que es él. Aunque no sepa cómo lo sabe ni siquiera qué es saber.” Como decía Abelardo en aquella época que se le había dado por la poesía y se paseaba por la pieza de un lado para otro…bueno…ya podríamos volver a las dimensiones…que ya ni me puedo imaginar! Pero volvemos!
-Estamos sobre…Colonia…¡pero qué veo allá abajo! ¿Tabaré Vázquez con Bush pescando?

Al Cholo, la experiencia le había resultado aterradora, al principio cuando sintió que se caía en un pozo sin fondo y hacia atrás, pero después se había podido ubicar mentalmente en lo que podía estar pasando que no podía ser más que lo habían estado planeando, salvo que no se parecía en nada a lo que él se había imaginado. A Magda no le había caído tan de sorpresa porque en ese momento estaba muy conectada con Manuel y se dio cuenta de que estaba iniciando un cambio. El Dengue seguía con la misma euforia de cuando piloteó la bola y creía que esto sí era lo más. Manuel puso orden en las ideas.
-Ahora le toca a la flaca.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

sábado, marzo 17, 2007

244: PUNTA INDIO

Cholo Aplaudió apenas un poco porque se había quedado mirando a Manuel que caminaba, desde el fondo hacia el grupo, como si no hubiera estado un instante antes junto a la flaca. Venía aguantando una sonrisa que se le desparramó de la cara cuando se dio cuenta de que lo estaba mirando. No sólo soltó la sonrisa sino que aprovechando que los otros miraban el marcador de trazo grueso escribir su nombre sobre el papel de la bola, se adelantó varios pasos de forma instantánea, para no caminarlos y aparecer más cerca, aunque trastabillando un poco y ahora sí, cagándose de risa!
-Vamos a probarla –dijo para la Magda.
Cholo objetó que faltaba la afinación final. El Dengue pedía posta para aprender a conducir. Trum en vez de decirlo cambiaba de a dos sus patas de apoyo. Todos querían manejar las bolas.
Manuel dijo que subiera Cholo como técnico, Magda como copiloto y el Dengue como aprendiz. Más de cuatro tal vez resultara mucho peso. Subieron. El piso de cartapesta se quejó un poco hasta que los cuatro estuvieron ubicados, quietos y mentalizados para volar. Fue un flash mental el que sintieron apenas antes de saberse en el espacio exterior, libres y concientes del extenso paisaje que se extendía allá abajo. La bola iba serena, ni siquiera entraba algún viento por los bordes de la puerta corrediza, ni vibraciones ajenas al normal canto de las dimensiones que en su sereno fluir no estaban anunciando ningún tipo de contratiempos….
-Flaca…Vamos a probar de manejarla entre los dos. En cuanto le agarres la mano te largo sola. Acercate aquí.
Enseguida Magda ocupó el lugar central, casi el mismo en que había estado Manuel. Primero un poco seria, pero se pudo relajar y disfrutó mucho de la sensación.
-Vamos sobre Santa Lucía –dijo- Parece mentira pero es como que estuviera viendo todo!
Cholo pidió que volara sobre zonas despobladas no fuera cosa que de algún lugar despegaran aviones militares a pretender perseguirlos. Magda cambió entonces de rumbo y volvió a la costa del Río de la Plata, agua adentro, sobrevolando el estuario y buscando un poco hacia el oeste la costa argentina.
-Por ahí está –dijo de pronto-
-¿Quién está?
-Punta Indio.
-¿Conocés…?
-Sí, una vez estuve. Es un lugar tan raro…
La vuelta la hizo Cholo llevando a Dengue como acompañante, explicándole cada maniobra por adelantado, preguntándole si se sentía en comunicación con la bola, si se imaginaba el movimiento que iban a hacer. Cuando Dengue quedó solo grito un especie de Zapucay lleno de gozo.
-Esto es lo más grandioso que he conocido!
Pero venía la parte difícil. Manuel y Cholo explicaron que entre todos debían ensayar esa maniobra que había dicho Mandinga por si en algún momento les atacaban. Meterse hacia adentro con bola y todo. Soltarse de los hilos de las dimensiones y dejarse llevar, flotando en la nada. Para empezar iban a ponerse todos a escuchar el canto de la cuerdas y a vibrar con ellas. Luego, a la cuenta de cinco iban a hacer ese gesto espiritual de largarse hacia adentro, coincidiendo los cuatro en un mismo punto…


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

viernes, marzo 16, 2007

243: COMO CELOFÁN EN EL FUEGO

-Lo que les voy a explicar va a sonar muy extraño, pero atiéndanme igual. Sólo hagan interrupciones cuando entiendan algo, porque entonces sí han de estar confundidos. Lo que les voy a decir no es entendible, al menos para los humanos. Tienen que oírlo igual, confiando en que alguna parte de sus mentes va a hacer un registro y va a saber ejecutar el programa en el momento adecuado. Bien, el asunto es achicarse, como lo he hecho yo mismo frente a ustedes, tomar contacto con los sonidos internos de las dimensiones y deslizarse en la dirección de lo pequeño, hundirse hacia el centro sin mirar atrás, volver al punto que nos dio origen. Ustedes no podrían hacerlo simplemente con su cuerpo pero las bolas que han construido son esencialmente un resonador capaz de trabajar en once dimensiones al mismo tiempo. Entréguense a esas vibraciones y pídanle íntimamente a la bola, como si fuera una verdadera oración silenciosa, que haga aquello que quieren hacer. Es lo mismo que van a hacer para pilotear las bolas pero con la diferencia que en esto lo que tienen que pedir nunca lo han vivido ni conocido. Si lo logran las balas van a pasar de largo porque es imposible acertar sobre un verdadero punto, uno de los infinitos puntos que rellenan los huecos que tienen todas las cosas, desde una líneas hasta un cristal de diamante. Lo esencial del universo está mucho más allá de ningún número infinitesimal. Sólo lo aparente tiene dimensiones, números…colisiones. Ustedes habrán escapado por breves instantes de todos los universos posibles y navegarán tranquilos en la nada indeterminada que por ahora no establece contacto con ninguna dimensión. No estarán ni lejos ni cerca pero cuando quieran podrán volver a aparecer en el universo aparente aunque les va a costar muchas pruebas y errores volver a aparecer justo en el punto que habían elegido. No se preocupen, La misma bola los va a proteger aunque por error la hayan conducido al interior de una montaña, al fondo del mar o a cualquier lugar porco hospitalario. Claro que no hay que abusar. Las bolas no son invulnerables, todo lo contrario, deben su solidez al acorde perfecto que todas la vibraciones tienden a hacer alrededor suyo, bastaría que uno de ustedes se lanzara de golpe sobre una de las cuerdas interrumpiendo sus vibraciones, para que todo el armatoste de papel se arrugara como celofán en el fuego y ustedes perecieran de la forma más ridícula…
Manuel observó a Cholo, cómo apretaba apenas su sonrisita desdeñosa, pensando chocolate por la noticia!, acaso ha sido otra cosa lo que hemos hecho todas la veces que volamos? Aunque no nos hayamos achicado, que no sé… porque tal vez es por eso que hemos atravesado estos muros de piedra sin sentir ni un rozamiento, pero igual el método es el mismo en general!
Y tenía razón el Cholo, porque él ya tenía bastante experiencia en la navegación de las bolas y, seguramente lograba una perfecta compenetración con ellas…Y en cuanto a achicarse uno mismo…
La flaca gritó y todos miraron. Manuel venía caminando desde el fondo de la galería hacia ellos, habiendo dejado de estar junto a todos en la rueda, frente a la bola número uno que iba a ser bautizada en ese momento y nombrada. Ernesto esperó a que Manuel viniera más cerca para levantar la mano con aquel marcador de trazo ancho y tinta indeleble que ante la vista de todos comenzó a escribir sobre el papel de la nave: “la bola de manuel”
Todos aplaudieron.
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites