sábado, octubre 25, 2008
615. El Harén
Él parecía estarse muy cómodo ahora que Margarita empezaba a preguntarle cosas de la historia sagrada para que él pudiera ir apartando las mentiras de las verdades que eran pocas. Reconocía haber hecho algunos milagros casi sin proponérselo, hablar a los paralíticos y caminar a los mudos, según viejas técnicas que le había enseñado el mago Simón por encargo del pícaro de Satanás que por aquella época ya había escapado del pozo y andaba buscando aliados. Tan ingenuo era en esa época que le costó bastante darse cuenta de la triquiñuela y decidirse a aplicar las técnicas sobre el propio maestro. Quiso transformarlo en un camello pero apenas logro una joroba.
Todos rieron sin saber si se trataba de un chiste mientras Jesús se ruborizaba completamente.
-Creo que nunca aprenderé a hacer un buen milagro...
Margarita preguntó si existían, los buenos milagros y en ese caso quién conocía él que los supiera hacer.
Se meció las barbas con sus largos dedos y con cejijunta mirada de loco afirmó que Satanás, por cierto.
-En una ocasión creó frente a mí toda una corte con sus lujosos palacios y plazas y mercados y un harén con mujeres perfumadas que se podían tocar. Dijo que todo sería mío y mucho más si así meramente lo deseaba, con solo asentir con un movimiento de cabeza de los que entre nosotros significa irrevocable voluntad de renuncia a ella.
-¿Quedabas para siempre sin ninguna voluntad?
-En realidad podría en el futuro hacer uso del pequeño resto que me quedaría. La voluntad de querer más placeres al precio que fuera. Era muy duro negarse. Yo era muy joven y andaba solo, atravesando el desierto, sin más compañía que un burro testarudo que me habían prestado.
-¿Qué hizo cuando te negaste...?
-¿Quién te dijo que me negué?
-Ah... Aceptaste!
-En realidad... tampoco... Le contesté que de qué me servirían placeres ilusorios que nunca podría disfrutar a pleno, acuciado como estaría por continuos nuevos deseos que debería pagar cada vez con recargados intereses. Argumentó que los placeres serían siempre reales y no condicionados más que a un sólo y único precio, que le diera el asentimiento. Todavía no cedí. Pedí comprobar por vía de los hechos la calidad del servicio. Sólo después de experimentar podría tomar una determinación tan importante. Soy virgen -le dije- no se si estas cosas me pueden satisfacer...
-¿Se la creyó...?
-Sí, tres meses de tiempo ilusorio estuve nadando entre los rosados pétalos del harén, servido sin complejos por cientos de esclavas imaginarias que vertían agua fresca desde las ánforas, bajo las palmeras del gigantesco oasis que sólo existía para mi placer y el de aquellas muchachas que, ¡la puta!, parecían más reales que yo...
-¿Y después...?
-Le pedí una prorroga. No me sentía muy seguro...
-¿Cuantas veces?
-No sé. A la larga se pierde el sentido del tiempo
jueves, febrero 07, 2008
470 TRAIDOR Y MALEDUCADO
Manuel se adelantó hacia la imagen del chivo cómo queriéndola interpelar con la mirada clavada en sus ojos.
-¿Qué ganarías aliándote con unos traidores?
Después de algunos chasquidos y el traductor recuperó el control.
-No quieras ser más sabio de lo que eres, muchacho. Hay dos cosas que te han de quedar claras. Yo soy el aliado natural de la humanidad que lucha contra la dictadura celestial desde los albores de los tiempos. Y traidor, ente nosotros, no hay más que uno... Es decir toda una estirpe: La de los Mandingas.
-Él nos ha ayudado mucho. Es nuestro amigo.
-¡Pamplinas! Acaso alguna vez a corrido serios riesgos por ustedes? Ah dejado por un momento de correr tras las piernas femeninas? De dormir y comer como un cerdo. De eructar y de meterse los dedos en la boca...?
-Nunca le hemos pedido algo de eso.
-Nosotros sí...
-¿Que no se metiera los dedos en la boca?
-¿Que te parecería si invitas a alguien a cenar y a tratar serios asuntos de una guerra en ciernes y...?
-...se mete los dedos en la boca.
-¡Claro, y eructa en tu cara y la de tus invitados venidos de todos los confines del universo y de todas las múltiples dimensiones...?
-Gente importante...
... y poderosa...
-Te parece una traición?
-Ja, se lo perdonaría si después hubiese cumplido con sus compromisos.
-¿Cuales compromisos?
La quieta imagen en la pantalla tomó movimiento y ubicación en un ámbito palaciego que parecía estar incendiándose. Era muy impresionante ver como las puntas de los bigotes del chivo se achicharraban rizándose en caracolitos. Su voz continuaba.
-El compromiso de poner todo el poder de los Mandingas a disposición de la Alianza Satánica.
Desde la rampa resonó el vozarrón de Mandinga que venía entrando.
-¡Eso es mentira!
Satán apenas parpadeó.
-¿Mentira? Tenemos las grabaciones holográficas verificada por todos los presentes..
La voz de Mandinga se estrechó levemente.
-¡Me engañaron!
Con una risotada teatral, la imagen se fue difuminando entre las llamas y por último desapareció. También las llamas.
Todos los ojos se posaron sobre el negro Mandinga quien de alguna manera temblaba en la búsqueda del modo de explicar aquel embrollo a un grupete de terráqueos ignorantes. No se iba a poner a dar lecciones sobre la conformación de asociaciones de dimensiones... Para decirles que no sólo hay muchos mundos simultáneos y colindantes, sino que muchos de ellos van camino a un inminente colapso, mientras otros perviven y se acrecientan sobre los despojos... Y que... En todos ellos, o en unos cuantos estamos nosotros, algunos de nosotros, o todos, contribuyendo con nuestros errores a la sumatoria de errores que va arrastrando el conjunto hacia el apunamiento y la muerte. Callejones sin salida en los que desempeñamos papeles, a veces, bastante diferentes que los de acá, pero tan convencidos como ahora de que esa es la única realidad. La real.
viernes, marzo 30, 2007
256: SACERDOTE DE SATÁN
-¿Pero qué hacés, Manuel!
-Estoy en mi casa.
Las miradas rebotaron en todas las barandas haciendo carambolas. Del Toba para las hermanas Bronté y de las Bronté para Manuel. También el Toba para Manuel en abanico de ping pong. Porque volvía a mirar a las Bronté muy bien vestidas aunque…raras… y a Manuel totalmente desnudo, sonriente y sin taparse con nada. Ellas se retiraron un paso de Manuel y giraron los cuerpos en dirección al recién llegado, hicieron una casi reverencia como muñecas a cuerda que bailaran acordadamente entre las dos. Una reverencia y mutis por el foro.
La Magda le tiró una toalla encima que fue contraproducente en cuanto a la desnudez de Manuel porque, si bien primero se le había colgado del hombro en diagonal para abajo, cubriendo las partes pudibundas, pronto se fue resbalando, justo cuando todas las miradas confluían en ella… desnudando otra vez al desnudo para renovado asombro del pobre Toba que aún no sabía qué pensar y renovado placer para las hermanas Bronté.
Toba trató de recomponerse.
-Entré porque supe que los milicos se habían ido y al ver luz…
-Cuando llegaron las vecinas Manuel la prendió.
Ellas se sintieron aludidas.
-Nos dijeron que aquí se celebraban rituales diabólicos.
Manuel bromeó sobre que si se venían a inscribir y ellas apenas si sonrieron antes de afirmar que la de ellas había sido una sana curiosidad intelectual.
-Para saber de qué se trataba. Hay mucho material sobre esos cultos que a nos suena como una exageración interesada. Queríamos participar de una celebración real para volcarla luego por escrito.
-¿Escrito?
Volvieron a agarrarse de las manos una junto a la otra como las muñecas que había sido.
-Nosotras escribimos…Somos escritoras…
El Toba temió por un instante estar haciendo el papel del ridículo boludo frente a todos estos que le estuvieran tomando del pelo.
-¿Qué escriben? ¿A quién le escriben? ¿Para qué?
-Es nuestra profesión. Vivimos de eso.
La flaca agarró la onda de lo que las mujeres decían y se acercó con su sábana.
-¿Escriben novelas?
-¡Claro…! Ahora estamos escribiendo una en la que el personaje central, una muchacha de la alta sociedad se enamora del jardinero de su familia que en realidad es un sacerdote del culto de Satán.
Toba se agarró la pera con la otra mano.
-Ahora empiezo a entender.
-El se le presenta como un hombre, que aparte de ser hermoso, está vestido de todas las virtudes, desde el valor a la generosidad. Desde el buen humor a la galantería…
-…pero es el Diablo!
-No, el Diablo mismo, no! Es un sacerdote –tenemos que averiguar como se le dice- de la secta de Satán. Nos ha parecido mejor decir Satán que Satanás porque, si bien Satanás suena como una serie de golpes que pudieran ser definitivamente mortales, en cambio Satán es algo más concreto, también con ese aire de cosa fatal, pero la oscura fatalidad corporizada en un sujeto.
Para escucharlas mejor Magda se fue a recostar con Manuel sin percatarse que el Toba había dado el mal paso de pisar la cola de su sábana que se le quitó de encima, dejándola, al llegar ella a sus brazos, tan desnuda como él y tan campante.
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
narrativa
Technorati Profile
256: SACERDOTE DE SATÁN
most-recent