Mostrando entradas con la etiqueta flotilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta flotilla. Mostrar todas las entradas

martes, mayo 22, 2007

303 IMAGINACION TRABADA

No habían pasado ni dos minutos cuando se sintieron las primeras ráfagas. Fueron tres seguidas, que en el silencio de la noche sonaron como si la profunda cúpula del cielo se hubiera rajado de pronto dando término a una ilusión demasiado bella. A Manuel se le pararon los pelos de la nuca, se le congelaron los huesos a lo largo de las piernas, señaló al oeste sin atreverse a decir lo que estaba pensando que era lo mismo que decía aquella mirada hueca del Cholo.
-Vamos a buscar las bolas!
Enfilaron para El Bosque, pero enseguida se desviaron para reencontrarse con Magda y tratar de hacer contacto con
Ernesto por el celular. Magda había salido detrás del Rulo y Julieta que acababan de pasar en frente, pero Julia les prestó su teléfono y llamaron gracias a que Cholo recordaba el número. Ernesto contestó desde su bola. Estaba sobrevolando el parque cuando sintió el sacudón de una bala de grueso calibre que pasaba desde el piso al techo sin dañar por suerte ninguna cuerda. Se había refugiado en la baja altura buscando la playa pero tenía que salir de allí tratando de lograr mucha velocidad para que no le pudieran apuntar de nuevo.
-Aguantate un poco que nosotros vamos por el otro lado para distraerlos.
Justo venían los otros llegando y sumaron al Rulo para el operativo. Magda y Julieta debían encontrar a Miguel o algún otro Maquis de San José de Carrasco y a Margarita. Nadie había visto al Dengue desde la tarde, ni a Mandinga desde el mediodía.
Ahora se sintió una sorda explosión que había venido por la tierra sacudiéndola y otras varias más aéreas que rebalsaron las copas de los pinos y cayeron como truenos sobre el grupo de las almas. Detrás y de inmediato, una escuadrilla completa de bolas angelicales con todas sus luces prendidas.
Manuel tomó otra vez el teléfono y le gritó a Ernesto que se metiera para adentro, pero Ernesto no podía. Se le había trabado algo en la imaginación y las manos le temblaban. No estaba seguro de poder conducir la bola de la manera más conveniente. Qué vergüenza. Aguantate como puedas entonces, le dijo. Pero ustedes se arriesgarían mucho, veo pasar los ángeles. Metete abajo del agua. La bola está agujereada, no se… Bueno tratá de volar apenas sobre el agua y te metés en Shangrilá donde están aquellas acacias altas enfrente del pescadero. Si no te animás nosotros vamos. No, ya salgo, me tengo que tranquilizar. Si, tranquilizate, pensá que la bola va a hacer todo lo que vos le pidas. Si vos lo creés, va a ser así…
Treinta segundos después estaba llamando él.
-Estoy debajo de las acacias.
Además estaba más tranquilo y se acordó de informar del motivo de su vuelo y la confirmación de dos versiones que había escuchado de una gente de Shangrilá. Los milicos habían juntado tantas armas y vehículos dentro del parque que no se podía ni caminar. Tal vez por ello estaban haciendo avances periódicos de cuerpo a tierra y caras pintadas de casa en casa, en lo que parecía ser un cerrojo que se comenzara a estrechar, seguramente que en simultáneo con otras fronteras.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile

martes, abril 24, 2007

279: CARRETILLAS Y RASTRILLOS

Al cabo de tres días el país estaba al borde del colapso y el gobierno, del ataque de nervios. Las plazas se habían ido llenando y las oficinas vaciando. Gente caminaba por los bulevares sin mirar el camino, cruzaba en cualquier lado y pasaba por dentro de las fuentes. Ya no dormían más que a la intemperie y mientras hubieron fruterias comían de lo que estaba en los cajones, agachándose pero sin dejar de mirar para arriba. Esperaban una nueva llegada de las bolas. Una señal. Tal vez una palabra.
Sobrevinieron los apagones y los canales de televisión dejaron de transmitir. Los cobradores de impuestos andaban con los otros por las plazas. Los jóvenes hacían el amor y los bancos cerraban sus puertas. Aparecieron muchos caballos en Montevideo, sueltos, comiendo los pastos de los parques que ya no se cuidaban. Y tras los caballos las vacas y las ovejas que fueron encontrando día a día porteras mal cerradas dejadas por los criollos que estaban arriba del techo de los galpones oteando el horizonte en busca de las bolas. Sin embargo llegaban aviones, uno tras otro con turistas que venían llamados por los titulares de toda la prensa extranjera que le llamaba a esto “Un extraño caso de esquizofrenia colectiva”. Se llenó de argentinos y de científicos sociales, laborales y de mercado. El problema fue encontrar alguna habitación de hotel preparada, porque aún los que se mantenían en sus puestos de trabajo salían a cada momento a las calles a verificar el estado del cielo…empezaba ya entrar a cualquier casa…nadie recordaba cerrar las puertas.
En ese tercer día ellos salieron de la caverna a ver de propios ojos lo que estaba sucediendo. Se asustaron. Por todos lados vehículos abandonados, carretillas de mano con rastrillos, celulares y pelotas de fútbol en el medio de la calle. En lo de Luque se había armado rueda afuera y sólo se hablaba de las bolas vistas en tal o cual lugar y la estúpida observación de alguien que dijo reconocer un recorte de diario pegado a la bola que fotografió con teleobjetivo. También de ese profeta que había salido vestido de bolsas a predicar el fin de los tiempos. Arrepentios! Arrepentíos! Que no es lo mismo que arrebataos porque al fin lo llevaron preso por robar alhajas y un arma oficial a un policía de los que le querían detener. El 214 llevaba varias horas sin pasar y la Copsa decían que estaba de paro. También decían que el gobierno había renunciado en pleno o que Mujica había dado un golpe de estado o que no, que no había pasado nada. Se esperaban noticias para mañana, 8, de abril. Algunas radios seguían transmitiendo pero en general música sacra o cumbias enganchadas sin publicidad ni informativos.


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile

martes, abril 03, 2007

260: UNA CAUSA PERDIDA

Sin embargo Manuel ni siquiera amagó a darse vuelta para buscarla, estaba claro para él que el problema no existía, por alguna razón, o por ninguna. Lo razonable era por supuesto calentarse y salir puteando solo, para atrás todo el camino y después volverse en la moto, pero no. Eso lo tenía claro y tanto que nada le dijo a la flaca, ni al Dengue mientras terminaban de bajar el declive y empezaban a sentir el pistoneo de la Harley allá arriba, junto al aljibe donde retumbaba. Con la mirada recontó los presentes para darse cuenta de que no faltaba nadie, salvo Mandinga. El muy tramposo que los había seguido entonces, quién sabe escondiéndose como, con ese corpachón de caballo y esas rastas con aspecto de palmera.
-¡La moto! -reaccionó la flaca.
-Mandinga la trajo -le cuchicheó Manuel.

Los de la Galería abrieron paso para rodearles enseguida con miradas y silencios interrogativos. sólo Cholo se había mantenido en el lugar y ahora se disponía a hablarle.
-Yo propongo que nos hagamos fuertes.
No podía fallarle! Ese era Cholo, el negro más sabihondo que se había visto, pero valiente. Hacerse fuertes, le gustó. Como si uno no fuese fuerte y a fuerza de voluntad se hiciera. Es la voluntad, la cosa. Que a lo último nos pertenece como una punta de lanza que va abriendo el camino y acomodando las fichas en el tablero. Estaba a punto de pensar algo interesante con respecto a eso, cuando a la salida del declive tropezó Mandinga con sus propias sandalias y dio con sus huesos en el suelo levantando bastante polvo. El muy animal!
-Hagamos la del tero. Mucha bulla por ahí lejos para mantenerlos ocupados
-Y si mientras tanto nos copan la caverna?
-De la caverna no saben nada -dijo con orgullo Pepponne.
Manuel le miró con simpatía.
-Y los grises...?
-Tampoco. Estuve mirando algunos informes de ellos... Los hice decodificar por un amigo matemático.
-¿El Pepe lo sabe?
Pepponne se puso colorado. A ustedes les puedo parecer un traidor pero...mi corazón siempre va a estar con las causas perdidas!
-¿Cual causa perdida?
-¡Muchachos! Esta lucha nuestra, porque es nuestra, es mía, también... Hacerle la contra a los poderes de la tierra y los del cielo juntos! Un puñado de soñadores como somos...! Si no fuera porque me copa totalmente me tendría que dar mucha lástima.
-Pensás que vamos a fracasar?
- ¡No se! Si lo pienso no lo dudo pero... No puedo resistir a lo que me dice el corazón.
Varios sonrieron. Pepponne había dicho los que casi todos pensaban.
Manuel se aproximó al Cholo.
-Organicemos un montón de misiones partiendo de Montevideo para el norte y para el oeste, sin volver para acá, una tras de otra, volando en escuadrilla, sin chocarnos, claro, con la luz del día aunque... no podríamos llevar alguna luz adentro, que atraviese el papel y parezca...
-Que no sea un farol con fuego porque... No no creo que se pueda...
La carcajada de Mandinga les aturdió
-Perdón.
Manuel se dio vuelta.
-¿Qué...? Sabés la manera de hacerlo?
-Es que ustedes no terminan de entender que las bolas que han construido son aparatos que amplifican el pensamiento y lo vuelven poderoso... Miren, seguro que alguno de ustedes ha visto en la oscuridad lucesitas que dibujan figuras de colores y también una más fuerte adelante de la frente...Esas son luces de verdad, no son imaginación. Estando en el punto adecuado de la bola la pueden amplificar todo lo que quieran con sólo acordarse y concentrarse en ellas.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

miércoles, marzo 28, 2007

254: El Tractor de Noche


Abajo estaban los tres frente a la pantalla con los ojos tragando imágenes y los oídos atorados de estúpidos comentarios. Las imágenes se repetían para atrás y adelante hasta detenerse en el punto en que la bola ocupaba el primer plano con el máximo tamaño. Se veían las letras de los titulares de los diarios, patas para arriba y de cualquier forma, Las irregularidades del papel mal pegado…Era la Bola de Manuel! Chupada por la lente hasta que todos reconocieron algunas marcas particulares que ya le conocían.

-Los expertos suponen que serían naves teledirigidas –decía la voz por los parlantes y agregaba- a juzgar por la total carencia de cristales.

El Dengue se rió, tenía la memoria llena de las cosas hermosas que había visto desde arriba y ahora esa voz del señor que fuera siempre el dueño de la verdad, venía a decir esa pavada! Con razón a él le había dado por la bebida como a otros por romper vidrios y correr. Es que se daba cuenta que el mundo está dominado por un montón de mandapartes que se juntan para hacerte creer que saben mucho, aunque sepan pero no tanto. Y al final qué importa!

Manuel preguntó si habían pasado opiniones de la gente justo cuando la pantalla se llenó con la cara flaca de un hombre.

-Ah. De estos…si habré visto cuando andaba con el tractor de noche. Las luces que se corrían. Esto no es nada!

-Tenemos que hacer algo para que se den cuenta de que no son ovnis.

-Sacar las manos y saludar? –preguntó Dengue.

-Algo así! ¿No será peligroso?

-No. ¡Qué va a ser…!

Cholo no estuvo de acuerdo. Podrían seguir pensando que eran ovnis manejados por unos seres con manos. Tendrían que aterrizar y hablar con la gente.

Ni Manuel con Cholo.

-Antes tenemos que hacer mucho más bulla. Hacer que todos crean que tenemos miles de bolas, ja,ja …los otros también van a creerlo.

-Quienes?

-Los milicos del gobierno…Nos van a empezar a respetar…

Con lo que se engañaba Manuel lastimosamente, porque mientras eso él decía, en algunos despachos del ministerio de defensa algunas mentes escribían mentalmente en clave una consulta sobre las posibles causas de esta sorpresiva ola de naves “trans”, que de paso sería un reporte de todos los casos registrados, aspecto de la nave, velocidad aparente, maniobras y direcciones inicial y final. Una vez terminada la redacción mental el portador sólo debía conectar su propio chip con la torre de la computadora. Terminado.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)


Technorati Profile



Literature Blogs - Blog Top Sites

miércoles, marzo 21, 2007

248:¡MARKETING!

Tres días completos estuvieron haciendo vuelos de entrenamiento y ajustando detalles en cada una de las bolas. Tres días de mucha actividad por la Galería máxima donde era continuo el cruce de pequeños grupos que iban hacia una u otra bola, o que volvían de ellas, discutiendo los detalles de las maniobras efectuadas. Los más hábiles pilotos resultaron ser los más jóvenes, pero ninguno se quedó sin pilotear. Entre los hábiles, primeros los Tucus que, con ese oído tísico que tienen y esa manera de ser…hasta eran capaces de manejar la bola desde antes de subir. Y estacionarla mejor ya cuando se retiraban al tranquito hacia la jarra de macachines.

A la noche subieron a “Los Dogones” para festejar con un asado y buen vino el enorme progreso logrado. Eran propietarios de una escuadrilla de naves transdimensionales capaces de atravesar montañas, sumergirse en el mar o viajar a otros mundos, indistintamente, sin mayores esfuerzos ni gasto de energía. Por eso los brindis se sucedieron a nombre de cada una de las cosas que las bolas podían hacer. De lo que ellos podían hacer. De lo que iban… Claro, esa fue la pregunta que hizo Miguel y que dio término al jolgorio. Qué iban a hacer ahora con las bolas? La pretendida independencia la iban a conseguir transformando estos farolitos chinos en efectivas armas de guerra? O iban a huir hacia ese orificio interior cada vez que algún militarote descerebrado viniera a reprimirlos? No había noticia de ninguna guerra que se hubiera ganado huyendo! Primero el Cholo y después Manuel se inclinaron por los métodos pacíficos que no tenían por que ser la repetición del no comer con sal. Era el momento del salto cualitativo, como dijo Cholo como para justificar el abrazo que Manuel le regalaba en aprobación. Salvo que al Cholo salir a hacer piruetas sobre la playa para asombrar a la gente le parecía un recurso de publicidad traicionera si no iba acompañado de una explicación que le diera un sentido de lucha en común con toda la gente. –De acuerdo.- Le respondió Manuel. –Pero dame un poco de tiempo. Primero llamamos la atención sin decir nada. Que la gente comente, que se junte a determinadas horas para ver las bolas que andan otra vez haciendo cosas raras. Que diga que son OVNIS y venga Flavio Cerca de dar explicaciones. Que vengan todos los canales de todo el mundo. Entonces sí. Cuando les digamos que hay cosas en el cielo que están viniendo a raptar gente y a darle órdenes al gobierno para que se baje más los pantalones. ..Entonces nos van a creer

Gruesos golpes de manos interrumpieron el discurso de Manuel. Eran los que daba Mandinga del otro lado del portón de calle, de puro bromista, porque entró sin que le atendieran a mostrar su nuevo atuendo rastafari y a felicitar a Manuel por la estrategia. Las rastas le golpeaban el medio de la espalda cuando sacudía la cabeza diciendo sí, al modo del caballo en forzado trote. Porque poniéndose serio, con lo que se le estiraba un tanto la trompa, decía que sí con la palabra y con la cabeza mientras creía recordar que eso era, o algo parecido lo que Germán Oesterheld le había pedido que tratara de promover. Un levantamiento popular.

-Conozco varios lugares en América en los que se están generando movimientos similares.

_¿Tienen bolas también?

-No, pero están bastante embravecidos y a veces tienen las ideas claras.

Cholo se interesó. Preguntó por la línea ideológica de esos movimientos. Mandinga sonrió.

-A vos te va a parecer raro. Pero ya no quedan materialistas. Es el espíritu de América el que renace, el de la vieja América. Ya verán aparcer a los Tupac y los Quetzacoatl y tantos otros primos mios derrotados por la cruz, la espada y el dólar.

-¿Son movimientos religiosos?

-No…No…Ahora los dioses vamos a andar de pata en el suelo, como todos.

Sonó el celular de Giorgionne con Pepponne al habla. El gobierno ardía. Mujica, a duras penas sostenía la situación pero necesitaba tirarles algo. Por lo menos un juego de planos incompletos de la construcción de una bola ya que no un ejemplar real. Habían tenido que reponer al hombrecito gris en su cargo de investigaciones especiales de carácter estratégico, por ahora en su oficina… ¿Y la reunión, para cuando? Tenían la oportunidad de iniciar un movimiento de masas… La idea de Mujica era no cargar las tintas en lo ideológico sino en un renacimiento espiritual, en un nuevo gran entusiasmo generoso y emotivo y apenas un poquito místico. Necesitaban a alguien que encarnara esa masa emocional. Joven y optimista. Generoso y vital. Gracioso e inteligente, en fin alguien que no existe pero que así sería visto por la mayoría a poco que tenga sólo algunas de esas virtudes y se preste a funcionar dentro de un plan muy bien pensado.

Ahí tapó el celular con la palma de la mano Vittorio porque viendo el gesto torcido del Cholo, supuso el comentario. ¡Marketing!

Te llamo después le dijo.

Manuel sacudía la cabeza. Margarita parecía preocupada. El Rulo no podía ponerse más serio. Julieta miraba a Manuel. Ernesto se debatía en dudas que reflejaba quebrando los nudillos. Giorgionne parecía feliz. El Dengue hacía gestos de “que se vayan a cagar”. Magda metía su mano por debajo de la remera de Manuel y Cholo pensaba, pensaba…

Después Manuel dijo que los detalles los iban a ir viendo sobre la marcha. Que no iban a decir ninguna mentira aunque a veces fuera difícil explicar algunas cosas. Lo del punto por ejemplo. Y que lo primero era lograr un espacio donde no se metan las bolas de los ángeles ni los aviones secretos. A los políticos había que mantenerlos aparte.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

viernes, marzo 16, 2007

243: COMO CELOFÁN EN EL FUEGO

-Lo que les voy a explicar va a sonar muy extraño, pero atiéndanme igual. Sólo hagan interrupciones cuando entiendan algo, porque entonces sí han de estar confundidos. Lo que les voy a decir no es entendible, al menos para los humanos. Tienen que oírlo igual, confiando en que alguna parte de sus mentes va a hacer un registro y va a saber ejecutar el programa en el momento adecuado. Bien, el asunto es achicarse, como lo he hecho yo mismo frente a ustedes, tomar contacto con los sonidos internos de las dimensiones y deslizarse en la dirección de lo pequeño, hundirse hacia el centro sin mirar atrás, volver al punto que nos dio origen. Ustedes no podrían hacerlo simplemente con su cuerpo pero las bolas que han construido son esencialmente un resonador capaz de trabajar en once dimensiones al mismo tiempo. Entréguense a esas vibraciones y pídanle íntimamente a la bola, como si fuera una verdadera oración silenciosa, que haga aquello que quieren hacer. Es lo mismo que van a hacer para pilotear las bolas pero con la diferencia que en esto lo que tienen que pedir nunca lo han vivido ni conocido. Si lo logran las balas van a pasar de largo porque es imposible acertar sobre un verdadero punto, uno de los infinitos puntos que rellenan los huecos que tienen todas las cosas, desde una líneas hasta un cristal de diamante. Lo esencial del universo está mucho más allá de ningún número infinitesimal. Sólo lo aparente tiene dimensiones, números…colisiones. Ustedes habrán escapado por breves instantes de todos los universos posibles y navegarán tranquilos en la nada indeterminada que por ahora no establece contacto con ninguna dimensión. No estarán ni lejos ni cerca pero cuando quieran podrán volver a aparecer en el universo aparente aunque les va a costar muchas pruebas y errores volver a aparecer justo en el punto que habían elegido. No se preocupen, La misma bola los va a proteger aunque por error la hayan conducido al interior de una montaña, al fondo del mar o a cualquier lugar porco hospitalario. Claro que no hay que abusar. Las bolas no son invulnerables, todo lo contrario, deben su solidez al acorde perfecto que todas la vibraciones tienden a hacer alrededor suyo, bastaría que uno de ustedes se lanzara de golpe sobre una de las cuerdas interrumpiendo sus vibraciones, para que todo el armatoste de papel se arrugara como celofán en el fuego y ustedes perecieran de la forma más ridícula…
Manuel observó a Cholo, cómo apretaba apenas su sonrisita desdeñosa, pensando chocolate por la noticia!, acaso ha sido otra cosa lo que hemos hecho todas la veces que volamos? Aunque no nos hayamos achicado, que no sé… porque tal vez es por eso que hemos atravesado estos muros de piedra sin sentir ni un rozamiento, pero igual el método es el mismo en general!
Y tenía razón el Cholo, porque él ya tenía bastante experiencia en la navegación de las bolas y, seguramente lograba una perfecta compenetración con ellas…Y en cuanto a achicarse uno mismo…
La flaca gritó y todos miraron. Manuel venía caminando desde el fondo de la galería hacia ellos, habiendo dejado de estar junto a todos en la rueda, frente a la bola número uno que iba a ser bautizada en ese momento y nombrada. Ernesto esperó a que Manuel viniera más cerca para levantar la mano con aquel marcador de trazo ancho y tinta indeleble que ante la vista de todos comenzó a escribir sobre el papel de la nave: “la bola de manuel”
Todos aplaudieron.
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

jueves, marzo 15, 2007

241: ¡DOCUMENTOS!

Seguro. Ellos iban protegidos por la penumbra que ya ganaba espacio entre los montes. Sobre a Gianastasio era mayor la claridad, pero la gente andaba apurada tratando de terminar los ajetreos antes de que llegara la noche. Además que Trum, debajo de su gorra con orejeras, rellena de papeles, parecía un hombrecito bigotudo más que un roedor mutante que escarba por las noches galerías debajo de nuestras camas Marcharon por la carretera a bastante velocidad hasta cruzar el puente del 20 y medio. Después siguieron por el pasto del costado y a la altura de Aerosur, Trum ordenó detener el aparato para poderse bajar. Cruzó el alambrado con esa habilidad que muestran cuando quieren los animales y llegando a un matorral de chilcas que por allí había pidió a Ernesto que lo esperara y se perdió para abajo como tragado por la tierra.
Un rato después, ya con la noche cayéndosele encima Ernesto sintió que vibraba la tierra debajo de sus pies y supo que Trum volvía. Claro, volvía de gran conversación con otro tucu como él. Se asomaron entre las chilcas para pedirle que se acercara. El otro se llamaba Purdrum o algo así y era el principal contacto de los Tucus locales con los Maquis del sótano de la UTE. Ahora Ernesto desconectó el cable de la bujía a la Harley y se introdujo también por la boca de la galería, tras sus amigos que lo iban a presentar a Miguel, un vecino de San José de Carrasco que de día era farmacéutico y de noche terrorista.
Miguel los esperaba en el sótano con otros dos Maquis, una caja de vino y una jarra de jugo de macachines. La conversación fue directamente al grano porque los locales no eran ningunos tontos y estaban enterados de casi todo lo ocurrido con las bolas y los raptos. Se entusiasmaron mucho con la noticia de que pronto iban a tener una flotilla propia con la que podrían recuperar un cachito de independencia. Liberar aunque fuera un pequeño territorio donde por fin se llamara a las cosas por su nombre. Al pan, pan y a la mierda, mierda.
En media hora quedó sellado un pacto provisorio. Asistencia mutua y secreto. Intercambio de información y entrenamiento.
Volvieron entonces a meterse en la galería. Trum adelante, incapaz de desorientarse aunque fueran muchos los ramales que surgían a uno y otro lado, incansable, contento. Al salir la Harley tenía varios admiradores que la alumbraban con linternas. Eran policías. Trum se escondió de nuevo entre las chilcas mientras Ernesto llevaba la mano al bolsillo de atrás y comprobaba que allí estaban los documentos. Al cruzar el alambrado una luz se incrustó entre sus ojos. Documentos, esdeustedestamoto? Notienepatente tiene los papeles? Porque si no…No puede andar por la calle sin patente, don. Si no tiene documentos vamos a tener que llevarlo a la seccional con moto y todo… pero…aparte. Parece conservada con todas las piezas originales…Aunque es viejaza, no… Bueno vaya, don. Pero no la saque más a la ruta sin patente…Por lo menos a la ruta vio?

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile


Literature Blogs - Blog Top Sites

martes, marzo 06, 2007

233: LA MULTIPLICACION DE LAS BOLAS

Cuando llegaron a la cocina pudieron seguir el rastro sinuoso que en el aire el café había dibujado con su aroma. En el patio casi se perdía, pero ya entrando al aljibe parecía todo lleno de café y hasta de tostadas con manteca y mermelada. En la caverna Dengue servía las tazas y Margarita comentaba las noticias de la tele que había mirado hasta tarde. No faltaba nada, sólo sentarse, como lo hicieron, Mandinga el último apenas sobre sus talones para no quedar más alto, con Ernesto a la izquierda, todo de blanco y Margarita a la derecha. Después de Ernesto Dengue, Manuel y Magda. El Cholo cerraba la rueda.
Con una tajada a medio morder Manuel preguntó a Dengue cuántas botellas se precisaban para construir diez bolas. Dengue no lo sabía. No habían contado las que emplearon para hacer una. Cholo propuso calcularlo pensando que una botella anda por los treinta centímetros de alto y diez de ancho, con una tira de un centímetro, treinta vueltas de treinta centímetros serían nueve metros.
-Pongamos ocho.
Dengue había trenzado seis cuerdas de cinco metros y cuatro de dos y medio. Cuarenta, que con trenza de 32 tientos…
-¿Dengue, cuanta tira te llevaba hacer un metro?
Tampoco lo sabía así que Cholo empezó de nuevo por la estimación de la cantidad de viajes que habían hecho con el carrito y de cuantas botellas vendrían en cada uno. No fue fácil pero dejó un saldo de unas 800 botellas utilizadas que ahora llegarían a las 8000. ¿Habrían 8000 botellas vacías en Lagomar y El Bosque?
Mandinga se atoró con el café y salpicó el blanco pantalón de Ernesto.
-Perdón –se disculpó- no pude evitar imaginarme cuando necesitemos fabricar mil bolas.
Cuatrocientos metros de alambre de acero. Veinte litros de laca nitrocelulósica. Diez carritos de diarios y revistas y veinte quilos de harina.
-Eso sale plata!
Un gesto de Ernesto le hizo saber que ese no iba a ser el problema por ahora. Y era cierto. Aunque nadie lo supiera Ernesto Federico había recibido una cuantiosa herencia en los últimos tiempos y le restaba por gastar algo más de la mitad sin contar la plata separada para la restauración de Los Dogones a su exacta condición de 1956, el año de su nacimiento en Caxias do Sul…
Pero Manuel estaba hablando de los Maquis de San José de Carrasco, los más próximos resistentes que deberíamos invitar a formar una alianza y conseguir entre ellos algunos pilotos más.
Entonces recordó Ernesto que no les había dicho que a medianoche había aparecido Trum Urum con otro mensaje de esos Maquis, pidiendo reunión urgente. Claro! –pensó- ¡El ya lo sabía!
-Mientras tanto podemos ir juntando los materiales para hacer las bolas.


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile

miércoles, febrero 28, 2007

227: ¿A Cambio de Qué?

-Pretenden ser poderosos con una flota de bolas de papel?

-¿Quién te ha dicho eso?

-Yo escuché lo que hablaban, desde aquella oscuridad…Van precisar algo más.

-Qué cosa?

-Poder desviar los proyectiles.

-A vos te embocaron por la cabeza!

-Ja, muy oportuno el chiste. Ocurre que no se puede todo el tiempo. Tuve que hacer una maniobra y…

Mandinga se había cuadrado frente a todos con su espantable apariencia y sólo miraba a Manuel cuando hablaba, aunque lo hiciera en plural, esgrimiendo las palabras con mesurada energía y un poco de gracia. Se le veía decidido a llegar al punto que lo había animado a volver. Pero no mostraba las cartas, al menos no todas, al ver que la simpática mirada de Manuel se volvía cada vez más impenetrable.

-Bastaría una ráfaga de ametralladora para deshojar tus margaritas. Ni que decir de un padrenuestro.

-¿Qué tenés para ofrecernos?

La brusca y directa pregunta le desacomodó un instante que trató de disimular bajando de su espalda la espada, negra y cubierta de harapos, que apoyó en el suelo de punta, como un caballero que apoyara sus manos escamadas en acero, sobre la cruz de la empuñadura. Sus manos peludas y negras con flacos dedos de basquetbolista que se sabían miradas un poco con admiración y otro poco con pavor.

-Tecnología de punta.

-¿Flechas?

Antes de seguir hablando Mandinga pestañó tres veces y analizó tres cursos posibles para continuar. Al cabo sonrió. Como para sí mismo, mientras buscaba en el suelo las palabras justas que iba a decir al levante de la mirada sobre el horizonte que debería ser luminoso y sorpresivo.

-El poder está en la mente!

Un murmullo le aprobó.

-Mente ya tenemos.

-Pero no la saben usar!

-¿Y vos sí?

Mandinga comenzaba a encresparse en contra de su voluntad. No podía un niño desafiarlo de esa manera! Le iba a demostrar…! No. Aprendamos de nuestro pariente. Así…

-Tal vez vos seas la excepción, Manuel. Pero te falta el conocimiento de cómo es que la estás usando…Es una simple técnica que tarde o temprano descubrirías por vos mismo pero, ahora no tenemos tiempo. –Dijo con la más inocente de las miradas de aquellos ojos de puma enamorado.

Manuel lo registró, como se registra un conjunto de notas, al pasar, de una melodía, que son las únicas que recordamos después como un clip que nuestra mente repite al sonsonete buscando tal vez en ellas la razón de tan pertinaz memoria.

-Mirá Mandinga, no soy tan inteligente como vos decís. Así que decinos qué es lo que pretendés…¿Cuál es tu negocio?

-El de siempre, servir a mi pueblo.

-A cambio de qué?

Mandinga cambió rápidamente de postura. Ahora intentó tirarse en uno de los sillones mullidos y lo hizo medio a los golpes cuando las cubiertas de sus patas golpearon el suelo y rebotaron a los lados quedando una de ellas sobre la espada que también había caído.

-Manuel… No me trates como a un negociante! Te creés que mis familiares están contentos conmigo? No pido sacrificios a nadie y nadie por mí ha quemado corderos para que yo huela ese exquisito perfume.

-Si me dijeras qué es lo que querés, capaz que nos entendemos…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

Technorati Profile

miércoles, febrero 14, 2007

212: BOLAS X e Y

El tema se interrumpió porque Ernesto y Giorgionne les hacían señas de que se acercaran de nuevo. A ellos les preocupaba que los tipos del gobierno que vinieron a buscar a Mujica hubieran sospechado que aquel huevo de cinco metros que descansaba de panza sobre el pastito del frente pudiera tener algo que ver con el extraño rapto del ministro. Claro que Dengue con Magdalena se habían apurado a pintarle unos soles, unos corazones y unas caras sonrientes con restos de pinturas sobradas de los trabajos y hasta habían clavado en el suelo dos molinetes de cartulina, pero igual. No fuera a ser cosa que vinieran después a requisar los materiales sospechosos.
-¡Es…que eso que están viendo ha de ser más importante que lo que todos nosotros pensamos! –sentenció el licenciado.
Cholo contestó que a eso lo habían hecho ellos y que si lo llegaban a robar podían volver a fabricar todos los que quisieran. Con la técnica del Dengue para tejer botellas y las manos Julieta…Y mientras lo decía se le helaban los pelos de las sienes, mirándolo a Manuel al que no sabía por qué se lo imaginó de pronto al frente de una enorme flotilla de bolas que se perdían lejos entre las nubes. Parado arriba de la primera, se lo había imaginado y casi levantando el brazo derecho para señalar el sentido de la marcha, que era la marcha de la instauración de la anarquía de origen divino, avalada por el “verdadero” con un guiño que todo el universo conocido hizo en el momento convenido por anticipado para que significara un sí.
Ernesto y Giorgionne en cambio temían a dúo estarse imaginando el verdadero futuro cuando veían oscurecerse el sol por una armada de bolas con estrellas pintadas a los lados -las estrellas del bando X- y allá todavía debajo del horizonte imaginación 2 con otra flotilla igual pero con las bolas pintadas con una luna nueva en el costado –las lunas del bando Y- avanzando al encuentro de los otros para aniquilarlos!
Lo que se imaginó Manuel cuando tomó conciencia de que se podían fabricar muchas bolas… mejor dejarlo para otro momento.
-Tendríamos que encontrarle un lugar seguro…la caverna…
-Claro, la caverna!
-Pero no podríamos entrarla…
Cholo largó la risa diciéndole a Manuel que no había pensado en llevarla hasta allá sino que ella los llevara a ellos. Manuel entendió.
-Entonces vamos ahora!
-¡Solo tres conmigo que soy el piloto!
Se sortearon dos asientos con el viejo método de los palitos. El Cholo hizo el sorteo y capaz que lo trampeó porque salieron Manuel y la flaca. Casi un viaje nupcial con un cochero negro que bromas aparte condujo sobriamente la bola hasta el piso de la Galería Máxima donde todo estaba como lo habían dejado, restos de comida y almohadones, tiras de plástico y de papel…
-Los dejo un rato solos y voy a buscar otros dos…total esto no gasta nafta!
Cholo cerró la puerta de corredera y se ubicó en el lugar justo que su sensibilidad le indicaba (vamos bolita, ahora atravesemos la pared) Sintió enseguida el aire mojándole las orejas en la tentación de ponerse a hacer piruetas sobre los pinares y la costa, de allegarse a la vieja casa de Pando donde suponía que pudiera estar aquella única mujer que verdaderamente le había importado sin importarle que fuera bastante mayor y casada con familia, su profesora de historia. Sólo con sobrevolar la casa iba a saber si seguían allí sus ojos cuando se quitaba los lentes para mirarle parado dando la lección y ella haciendo apenas alguna correcciones menores con su voz cálida de hablar uno junto al otro.
-¿No es así?

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerl desde el post n.1)

Technorati Profile