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jueves, abril 03, 2014

926. Opiniones

A poco más de tres sorbos de vino la tensión se fue disipando. Rulo se olvidó de Cholo y del supuesto gusto de Julieta por él. Se olvidó de las desagradables imágenes de todas las veces que no había podido sostenerle una conversación de igual a igual. Y de que siempre parecía que a Manuel le importaban sus opiniones más que las suyas. Ahora Manuel le sonreía a él y también Magda,  Julieta le enlazaba la cintura con su brazo por detrás. Hágase la paz.  Y se hizo con los recuerdos, que no de otra cosa conversaban, los muchos recuerdos de las cosas convividas a lo largo de los años, que Rulo contaba de una manera mentirosa, al parecer de Manuel, aunque pudieran ser ciertas en este mundo en el que estaban.
Por eso al cabo de un rato a Manuel se le ocurrió hacerle hablar de algo más personal como forma de explorar qué clase de Rulo era el que tenía enfrente. Más o menos "ganador" o competitivo. Más o menos machista.

-Qué opinás del anarquismo como forma de organizar una sociedad?
-Y qué voy a opinar...? Que es imposible opino.- hamacó a los lados la cabeza negando y agregó- Es utópico... como un embarazo utópico. Sin autoridad...-volvió a hamacar la cabeza.
-...sin autoridad no habría ley, y sin ley nadie sabría qué es lo que puede hacer o no.- Completó Julieta.
-Pero  aunque no haya una ley votada por legisladores puede haber un acuerdo entre la gente... -Terció Magdalena.
-Acuerdo que sólo cumplirían los más boludos.- Retrucó Rulo-

Manuel cambió la pregunta.

-Y de la ley de Matrimonio Igualitario?
-Ah, eso es una payasada del Pepe. Mirá, yo lo quiero mucho pero... Si hasta la palabra le va en contra, fijate... "Matri- monio". Nunca pueden ser dos machos.
-Bueno, pero y dos mujeres...?
-...
Rulo torció la cara en una caricatura de si mismo.
-No, únicamente una Matri y un Monio, ja ja

sábado, marzo 29, 2014

923. Está todo bien

Pero cuando llegaba de vuelta las cosas se complicaron un poco al sentirse llegar una motocicleta sobre el pasto de la entrada, Era Rulo que habiéndose por fin comprado su anhelada moto, pues venía a mostrarla  loco de alegría.
Manuel  se quedó con la boca abierta congelada frente a la incredulidad de Cholo. Tubo que girar la cabeza cuando ya Rulo a los gritos entraba por su cuenta a la casa, pero logró susurrar al menos
-Está todo bien, Cholo... después hablamos...
Tal vez Cholo ni siquiera llegó a escuchar aquello porque a continuación se transformo en un muñeco dejado justo en medio de una reunión de gritones. Atrás de Rulo había entrado Julieta cuando por la puerta del dormitorio regresaba Magda a saludar llena de sonrisa, Manuel fue arrastrado por el abrazo de Rulo y todos repetían la marca de la moto hasta sin saber a qué correspondía. También el precio que había sido bastante moderado para una máquina de aquellas característas, especialmente teniendo en cuenta la cilindrada y el estado general casi impecable.
Al cabo de un rato Cholo se logró levantar de la silla y casi en punta de piés salir con disimulo de la casa a juntar su bicicleta y  pedaleando alejarse por fin de aquella conversación que ya amenañzaba cambiar el tema de la moto por el más acostumbrado del futbol.

viernes, octubre 02, 2009

741. Meditación y Emergencia

Caminando y caminando habían llegado frente al parador del Pichi. Ya era hora de que Magda se ocupara de su nuevo trabajo al frente de las cinco computadoras del pequeño ciber-café. Pichi les vio venir y salió al encuentro, Rulo siguió su camino.

Fueron hasta detrás del pequeño mostrador que oficiaba de comando. Magda arrimó otra silla para que Manuel se sentara a su lado Iba a darle las instrucciones elementales sobre el tema.

-Esta es la barra de direcciones. Aquí se escriben las direcciones de los lugares que querés visitar...
-¿Lugares...?
-Sitios de Internet... Como si fueran diarios o estaciones de radio, pero en la pantalla...
-¿Y qué puedo hacer con eso...?
-Muchas cosas. Mirá, te voy a llevar a un lugar dónde podés escribir historias y hacerlas circular por todo el mundo.

Manuel vio que en aquel renglón vacío se formaba la palabra blogger, y que enseguida se aparecía una lista de resultados que empezaba con:

Blogger: Crea tu blog gratuito.

Blogger es una herramienta de publicación de blogs gratuita de Google para compartir con facilidad tus pensamientos con el mundo.
https://www.blogger.com/start?hl=es - En caché - Similares -

Le pareció nuevamente maravilloso. Recordaba sí, que en la otra Tierra habían andado en esas mismas cosas pero... Hasta ahora no se había preguntado en serio si tendría deseos de escribir una historia... Su historia... La historia que pugnaba en todo momento por reventar de sus labios afuera. Aquella historia que nunca había terminado de sentir como enteramente propia, elegida voluntariamente... buscada... La historia en la que se había visto involucrado. Empujado a entrar... Tal vez por su abuelo y Germán... No lo sabía. No, todavía era incapaz de sacar una conclusión, pero... Fuerza era confesárselo... Ahora, no podía sentir su vida como su vida... Su verdadera vida había quedado allá, prendada de las comunas anarquistas, de las luchas continentales, de las intrigas cósmicas. ¿Cómo explicar aquí y ahora, a sus amigos, lo que se siente cuando se levanta vuelo en una bola de papel y engrudo y se enfila a presentar desigual batalla a las huestes de los malditos ángeles dorados? Lo que es rehuir el impacto de las oraciones mayores desapareciendo del espacio hacia la nulidad del punto? Lo qué, sostenerle la mirada al rey de las tinieblas, hablar con el hippy Jesús o enviarse mensajes por intermedio de un Sargento Kirk de dos dimensiones?

-Manuel!

Magda, en medio de sus meditaciones había estado contestando una llamada.

-A Ernesto le pasa algo grave, llamó Dengue. ¡Dice que grita desesperado! ¿Vamos...?

Pidieron bicicletas prestadas y llegaron al portón junto con Vittorio Giorgionne y el Dr. Bermúdez que bajaban de un ambulancia sin sirena. Dengue abrió desde adentro, y al abrir vieron todos pasar a Ernesto a toda cartrera e incrustar su cabeza dentro de un seto casi perfectamente esférico, de los que adornaban el jardín. Sin duda lo que se sentía vibrar en el aire eran sus llantos. Desgarrados y agrios llantos de una mente desquiciada. Fueron a rescatarle, sacarle, apiadarse de él, hablarle pausada y serenamente, apoyar manos sobre sus hombros...

Al cabo dejó de sollozar, levantó desinflados ojos de animal muerto hacia el médico y pronunció su propio epitafio:

-Me he vuelto loco, doctor.

lunes, agosto 17, 2009

725. ¡ Manuel es un perdedor !

Al abrirse la puerta trasera, ruidosa, latosa y abusiva, con modales de repartidor de garrafas se subió un enfermero, entrevisto por Manuel hacia un costado, quien tironeó la camilla sobre tal vez unos rieles, para ser recibida afuera por alguna otra cosa que no le dejaría por suerte caer directamente sobre el suelo. Sobre ruedas por una rampa despareja. Entubado por pasillos cubiertos de pintura blanca. Introducido a través de puertas de vaivén anónimas. Depositado en algún lugar apenas iluminado... ¿Olvidado...? No.
Al cabo de diez minutos, o veinte... vuelven... A conversar del lado de la cabeza, por encima de toda línea de visión... del aumento de sueldos que está para salir y de la enfermera nueva, aquella...
Ahora, sí justo ahora que el mundo parece quererse hundir más profundo que todo el dolor y el mareo y...
Sí. Allá adelante de la tenue luminosidad del fondo...Ya venía avanzando a pasos insonoros aquella figura recortada, plana y difusa. La misma de otras veces. Odiosa y sin embargo familiar.

-Hola. ¿Otra vez en problemas?
-...
-¿Es que nunca te vas a avivar...?
-...
-(Suspiro) A ver, empecemos otra vez desde el principio...
-¿Que te cuente mi historia?
-Que empieces de una vez a reconocer la realidad.
-Ah, ja! ¿Y eso te parece tan fácil? ¿No ves que vivo varias realidades al mismo tiempo...?
-No. Vivís una realidad. La única que existe. Lo otro son meras fantasías.
-¿No me digas? Así que no te has enterado de nada...?
-La realidad es el presente. Vos estás aquí, hecho un guiñapo sobre una camilla, porque no te terminás de convencer de que no hay otra existencia ni otra oportunidad. Tenés que jugar con todas las fichas que estén a tu alcance y no andar con la boca abierta cayéndote de las escaleras!
-No era que tenía que meterme a líder anarquista en este mundo...? El anarquismo es algo muy parecido a una fantasía..., ¿O no?
-El anarquismo, puede ser. Pero ser líder sería algo muy posible para vos.
-Ah, claro... esa mierda...
-¿Y a qué querés jugar...? Todos están esperando a que empieces... el telón del teatro ya se ha levantado... Los aplausos empiezan a silenciarse...
-Decime... ¿A vos te mandó alguien a venir a romperme las bolas?
-Me estás mandando vos mismo. No te olvides de que...
-Si, ya me lo contaste. Que vos y yo...
-...somos la misma persona.
-...
-...
-¡Mentira! ¡!Yo no soy un hijodeputa!
-No, claro. Sos el hijo de la Margarita.
-Sabés que cuando digo puta, me refiero a otra cosa.
-Yo también. Digo que sos hijo de la pelotuda de Margarita. Tal para cual.
-Prefiero eso.
-¿Ser un perdedor?
-Ah, no! ¡No te aguanto! Ahora me querés dar púa con eso? ¿Te parezco tan estúpido como para morder ese anzuelo?
-Ja ja. Te dolió?
-Andá a cagar!
-(Con voz de teatralizado pregonero) ¡Manuel es un peeerdedoor!

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Cuando empezó a asomar otra vez en este mundo descubrió que a su lado habitaba un bulto oscuro que como todo el ambiente de aquella habitación permanecía en el quietismo del silencio. Sin embargo supo enseguida que no se trataba de Magda. Era otra su respiración y otro su perfume. Naranja en vez de canela.

-¿Dengue...?

miércoles, julio 15, 2009

712. El viejo Miguel

-¿...otra vez tus olores...?

De buena gana le hubiera mandado a la mierda, pero, bah... Ahora el asco y el horror le dominaban. Caía al precipicio de la realidad, el bien y el mal en todos lados en lucha, bajo los más variados disfraces y apariencias. La vertical del poder y la horizontal de la gente. En todos lados...

-Conozco a ese hombre.
-¿Ah sí? ¿Quién es...?
-Un agente de la CIA, o algo así.
-¡¿Agente de la CIA?! ¿Agentes de la CIA por las calles de Lagomar...?

Se levantó Manuel del rincón donde se había dejado caer.

-Sí. Aunque no lo puedas creer... Y además ni siquiera es humano... o a medias, un clon de seres extraterrestres, un infiltrado que trabaja para los imperios.

Dicho esto ya iba saliendo por la puerta que acababan de traspasar, pisoteaba el pasto y las bolsas vacías de leche que el viento había traído de sopetón por encima del cerco. Con extraña decisión ahora toma carrera y salta con sus rojos championes el portoncito ante el cual casi se acababa de desmayar, toma como ruta el callejón y rumbo al norte enfila decididos pasos que de pronto expresan sus antiguas convicciones de líder revolucionario de un entero continente.

Estaba decidido a retomar las acciones. Reunir a sus aliados. Elaborar nuevos planes. Cuantificar el posible armamento. Advertir a la población...

Aunque muy obsesionado por estos pensamientos en algún momento toma conciencia de haber sido saludado por una sonrisa conocida tres pasos atrás, media cuadra... y se da vuelta para ver la espalda de aquel hombre que va. Debía ser Miguel, el farmacéutico amigo de su abuelo. Tan inventor de imposibles y tan anarquista como Abelardo.

Le grita.

Como si fuese un prófugo peligroso, un último taxi en una madrugada helada, una oportunidad que conservara todavía un pelo para de ahí atraparla.

-Miguel!!!

El hombre oye y también se da vuelta. Espera.

Manuel corre. Le pide disculpas justificadas por las excepcionales cuestiones que en delante pasaría a referirle. La existencia de una guerra cósmica permanente que pronto se iba a desatar también sobre la superficie de la Tierra. El bien y el mal, personificados en personajes inversos. La gran patraña. El poder, que no es un problema solamente de los humanos. Ni de este planeta. Ni de época alguna, Los dioses mortales, espíritus perversos, enfermos de ambición y egolatría. El engaño. el gran engaño de todas las religiones...

Miguel le pide calma y que baje esa manera de levantar los gritos.

-No quieras decirme todo a la vez, muchacho.

Ambos ríen.

sábado, junio 13, 2009

703. El Camino del Desierto

Y se vio de pronto caminando esos caminos rurales, algún día, tal vez por puro placer de sentir el lejano chillido de los teros, o quién sabe, alguna de sus tantas ocurrencias del tiempo anterior, cuando aun era un muchachito ingenuo que creía en la solidez de los sólidos y en el inevitable paso del tiempo. Qué mierda! Ya el arriba no lo era más, ni el abajo, ni tan siquiera lo lejano lo era de ningún modo. Los espíritus, que ahora sabía reales y existentes, en cambio resultaban ser todos imperfectos, egoístas y propensos a equivocarse a cada rato. Los dioses demonios, y los demonios, monstruos insaciables de poder que no querían dejar libre un sólo rincón del Universo.
Por eso...
Acaso fuera no más conveniente quedarse, en este, su mundo, conservador pero pacífico, dónde todavía gobernaba el viejo de las pirámides doradas sin necesidad de amenazar a los aborígenes con imponentes naves luminosas, ya que le bastaba para obtener obediencia con las antiguas alianzas hechas con los poderosos locales. Quedarse para... Bueno... Por una parte, vivir la vida tal como antes la había imaginado.
Aunque...
Perdida la inocencia... Sabedor de que en otros mundos sus iguales pelean por lograr un mundo mejor... Habiendo conocido una sociedad que se auto gobierna dignamente.
Porque, por ignorante que se sabía, nada ni nadie le iba a convencer de que algo pudiera ser inevitable. Ja. ¡Si ya ni el tiempo resultaba incuestionable! Entonces... No. No podía resignarse a que en el múltiple Universo, simplemente convivieran en caótica mescolanza, las más opuestas concepciones junto a todos los matices intermedios. No. El Multiverso no podía ser otra cosa que un proyecto que busca, a través de infinitas hipótesis, el camino de la perfección. Le pareció.
Y habiéndole parecido, volvió la mirada a sus dos compañeros de ahora. Magdalena y Vittorio.
A ella siempre la había amado. Desde los tiempos de los juegos en la calle, cuando se encontraban mirandose a los ojos para nada ocultarse, alegres o tristes, a veces cargados de sentimientos imposibles de hablar. Descalzos en la tierra. Sin importarse del frío, como aquellos, todos los compañeros, que sólo usaban zapatos para ir a la escuela y empinarse tazones de cocoa caliente sobre los labios que sonreían. Y después el crecimiento. El descubrimiento mutuo de los cuerpos. El fuego que les consumió sin dejar de abarcarles cada vez más completamente...
Y él. Vittorio a secas en la otra Tierra. Simpático ejemplar humano que nunca se había dejado aplastar bajo el diploma de un título universitario. Un hombre que camina por el desierto en busca de la verdad verdadera

martes, mayo 12, 2009

692. Argumentos

Ese era Cholo. La fuerza del pensamiento retratada en un rostro oscuro de esos que a los blancos les parece tosco. Mandíbulas anchas provistas de buenas muelas. Cejas rectas siguiéndose mutuamente la línea. Ojos, tal vez pequeños, casi escondidos en lo alto para desde allí escrutar.
Con eso basta.
Por supuesto que de seguir la esgrima de los argumentos tendría siempre nuevas maneras de atajar los golpes, pero...

-Pero sin embargo vos sos anarquista. No lo haz de considerar imposible...
-Todos tenemos alguna fe. No me hago ilusiones, pero, tampoco puedo renunciar a mis ideas.
-¿Y si yo te dijera que...
-¿Que qué?
-...que dentro de poco el anarquismo va a ser la idea de todo el mundo?
-¿Por qué se te ocurre eso?
-Eh, digamos... una premonición...
-...

No se dejaba seducir. Siempre había sido así.

-Fijate si no, en que la gente de todos los países cree cada vez menos en los políticos. Lo dice hasta la televisión. Dentro de poco ya no querrán votar más a los diputados ni aunque les prometan un puesto público. Sólo falta que vean que hay una manera de no tener que alimentar a todos esos vivos. Terminar con los representantes.
-No se si eso es tan nuevo. Los reyes y los políticos siempre fueron ladrones y engañadores. La gente siempre lo supo pero se sentían amilanados por el poder. No se atrevían a desafiarlo a cara descubierta. Hacían pequeñas trampas cuando creían que nadie les veía. Ahora también. Nadie cree en la justicia del modelo, pero le considera el único posible. Simplemente que ahora el estilo de los medios es más informal, te preguntan hasta por el color de los calzoncillos.
-Eso era así hasta ayer. Ahora ya...
-¿Qué cambió, ahora?
-No sé... Pero estoy seguro que...

domingo, mayo 10, 2009

691. Quiero hablar con vos

También de él, Manuel sabía ahora un montón de cosas que antes no. Sabía por ejemplo que pertenecían a un mismo origen como negros. Mandingas. Y que Cholo era uno de esos que cuando las papas queman no se arruga ni le tiembla el pulso aunque no fuera del partido de Chumbo ni se hubiera fogueado desde muy chico en la vida bandolera. Que tenía una enorme capacidad para organizar cosas y que sabía argumentar en defensa de sus ideas como pocos.
Pero además siempre le había sabido un amigo leal.

La bicicleta describió un semicírculo sobre la arena descubriendo la dura tierra que había más abajo. Fue dejada de costado sobre el suelo al tiempo que las piernas zafaban sincronizadamente de los caños, los championes marcaban pasos y entre ellos sonreían.

-Opa. En qué andás, Manuel?
-Quiero hablar del anarquismo con vos.
-¡Bueeeno!

Claro que Manuel recordaba el origen o significado de la palabra. Tal vez antes lo hubiese olvidado varias veces pero... ¿Como decirle que en el futuro iban a hablar largamente acuciados por la condición de involuntarios protagonista de la más fabulosa revolución de todos los tiempos? El tenía muy vívidos recuerdos de los próximos dos años y justamente en este momento le volvían al corazón aquellos latidos.

-Lo que te quiero decir, Cholo, es que se puede hacer una revolución anarquista sin necesidad de disparar ni un solo balazo... Bueno... tal vez muy pocos.

Claro, el viejo verso de los que no se animan. Que es un proceso lento, que hay que ganarle al continuo lavado de cerebro que se hace desde arriba. Que...

-Me parece que es más sencillo.

Je. Sin decirle, claro, nada de lo que conocía por experiencia directa. Sino armando un discurso convincente. Estaba hablando con Cholo.

-La libertad es inevitable. Nunca van a poder matarla.
-El egoísmo también.
-Están en un empate, pero... nadie hace nada por la libertad. Cualquier cosa que se haga produciría un desequilibrio. Los otros ya hacen todo lo que pueden.

Cholo se sonrió satisfecho. Nadie hubiese podido decirlo mejor, con palabras tan comunes. Se seguía sorprendiendo de Manuel.

-¿Hacer qué? Los otros deben ser libres de pensar que estamos locos. Convencerlos de lo contrario lleva tiempo.
-Sí. Si los querés convencer sólo con palabras.
-¿Y de qué otra manera? ¿A Punta de ametralladora?
-Nooo...

Ahi estaba el tema. En realidad no se había detenido a considerar que lo sucedido en Tierra 2 parecía en realidad increíble. Que un grupo de locos sueltos pudiesen contagiar un sentimiento que se propagó como un reguero de pólvora... Desde Lagomar y El Bosque a toda América Latina, por lo menos. ¿Qué habían hecho? A parte de formar una sociedad secreta para defenderse de los ángeles y sobrevolar las multitudes con enormes bolas de cartapesta? ¿Cuál habría sido la chispa que encendió la mecha...?

-Si unos cuantos se animan derrepente a empezar a actuar como si fueran libres...
-¿Qué...?
-... los otros los verían libres y querrían ser como ellos...
-Ya ocurrió. Los hippies...
-Me parece que ese fue un movimiento sólo de jóvenes.
-Son los más propensos a cambiar.
-Pero los viejos también quieren ser libres...
-Nada impedía que los viejos se hicieran hippies, pero no se hicieron







viernes, mayo 08, 2009

690. Radio a Válvulas

A las cuatro de la tarde Manuel  sacó la bicicleta del galponcito del fondo y empezó a pedalear el repecho arenoso que le acercaba a lo de su supuesto primo, y verdadero contratista de pequeños trabajos y remiendos. Iba con ánimo entreverado. Por momentos se divertía de estar vivo y movedizo dentro de un mundo tan luminoso, pero enseguida la sonrisa se le cuajaba al considerar que de quedarse en este mundo, debería mantener en secreto casi todas sus experiencias.

Aunque no sus ideas.

Ya desde antes de ser raptado él había participado de discusiones políticas en el comité de base, siempre del lado de lo que Cholo llamaba el anarquismo sistemático. La sombra en esto tenía razón. En este o en cualquier mundo uno puede defender sus ideas, aun las que pudieran parecer por demás absurdas aquí. En este mundo donde los dirigentes de izquierda sólo tratan de que nadie haga olas mientras acomodan los nuevos enanitos en el jardín.

En vez de pasar primero por lo de Rulo mejor pasaría por lo de Cholo.

Claro que la casa tenía que ser la misma. Los dos ranchos en ángulo con aquel parral que todavía daba uvas. La pieza principal con la guitarra atravesada al poster del Che junto a la biblioteca sobre el pìso de tierra. Ese silencio. El mismo que cuando chicos servía de fondo a lo que imaginaban leyendo revistas de historietas sentados en el piso con las espaldas contra los adoves. A Cholo le gustó que el Sargento Kirk abandonara el ejercito para pasarse a la indiada aquella vez vez que él trajo las "Frontera" desde la casa de su abuelo. Claro Cholo no tenía televisor en esa época, es decir sus padres. Pero enseguida aprendió a arreglarlos.
Igual no los miraba. Los arreglaba mirando para otro lado. Ja. A él lo que le gustaba arreglar eran aquellas radios viejas a válvulas que cuando se rompían había que sustituirlos por transistores. Las válvulas. Pero dejando la misma estructura de afuera aunque quedase bastante vacía.
 Y toda clase de aparatitos que anduviesen con imanes que según decía eran el combustible del futuro, ya que no gastan nunca su energía.
 Que no logró hacer funcionar nunca. Al menos bien. No más allá de dos o tres vueltitas de una rueda que ha recibido bastante impulso.Una lástima. Porque hubiera estado más que bien que ya en aquella época ellos hubieran podido armar algún aparato volador como una bola y ponerse a viajar sin que vinieran a raptarlo a uno. Pero con la resonancias de las ondas nunca se metió...

Allá estaba. Frente a su casa mirando para este lado. Sonriente con sus negros antebrazos cruzados sobre el pecho.




jueves, abril 23, 2009

681. La sombra dice un chiste

Aquello a Manuel le produjo tanta hilaridad que de pronto olvidó su anterior estado deprimido. Que le vinieran a discursear sobre el sentido de alguna corriente! Como si su vida tuviera o hubiese tenido en los últimos años algún sentido, dirección o razonamiento más allá de ese capricho ajeno que otros llaman destino.

-Sabés qué? En realidad me he convencido de tu ideas. Pero de las anteriores. Ahora quiero volver para luchar por el anarquismo en mi mundo. Ja ja. Quiero ser el héroe de esa historieta que ha terminado siendo mi vida. Vencer a todas las huestes celestiales y a todas las diabólicas y a todas las otras que vengan a joder por ahí. La Tierra llegará a ser el primer planeta sin gobierno!

-Pero para eso tendríamos que volver y entendérnoslas con Satanás...

-Ya no le tengo miedo.

-Especialmente volver...

-He vuelto desde varios, hasta desde el cielo y del purgatorio... ¿Qué más me puede suceder...?

-Que no puedas, por ejemplo. En este mundo las bolas no vuelan, la telepatía no funciona. La gente cree que Dios es un viejito bueno... Ves? Acá hay mucho más para hacer. Son mentes vírgenes y además... ni los ángeles ni los chivos andan sueltos por la calle.

-Pero no es mi mundo.

-¿Y desde cuando tan propietarista?

-Ja ja. Eso sí estuvo bueno. Haz dicho tu primer chiste. No eras tan jodido, eh?

Más o menos esas palabras fueron las últimas que resonaron en el hipotético conducto estrecho que ya iba elevando la conciencia de Manuel hasta el plano de aquella reunión cocinera que le esperaba como una rueda de ojos sobre su persona.

-Manuel...?

-Sí, flaca. Ya estoy de vuelta.

-¿De dónde...?

-De....

Las expresiones de Margarita y de Giorgionne eran impagables. Parecían implorar que no fueran a salir de su boca más locuras exóticas.

-... Estaba reflexionando...

-Ah...

sábado, enero 03, 2009

641. Selecciones del Reader

Las miradas unánimes quisieron decir que por favor se callara si no sabía lo que decía. Años de discusiones en asambleas y en congresos de militantes de las más diversas corrientes ideológicas habían demostrado que hacerle cambiar de idea a un sólo hombre era por lo menos tan imposible como hacérsela cambiar a toda la población. La tendencia humana a caminar detrás del otro, como las ovejas, a imitar al vecino exitoso en el arte de sobresalir por sobre la media, como las hienas, las ganas de ser distinto al de abajo e igual al de arriba... había terminado siendo más fuerte, mucho más, que lo que un principio los revolucionarios románticos pudieron haber imaginado. Toda vez que los teóricos planificaron una sociedad horizontal terminaron construyendo una aguda pirámide en la que los que deciden (y disfrutan) son unos pocos.
O tal vez no... Tal vez aquellas miradas pudieran también ser interpretadas como la piadosa expresión del sabio que sin condenar la ignorancia del ignorante, se dispone al amoroso acto del desasnamiento, sin sospechar siquiera que el asno pudiera ser él mismo.
Estábamos en un país acunado por las Selecciones del Reader Digest y las Buenas Noticias de Carve, para que creciéramos en el limbo de la mediocridad intelectual, convencidos de que la política era para los políticos y la hostia para el cura. Donde la verdad costaba apenas un certificado notarial, y la riqueza se justificaba a sí misma especialmente cuando iba acompañada de un buen apellido.

Cholo, aunque sin decir palabra, quiso ablandar el tono del coro de pensamientos. Levantó una mano y la apoyó sobre el hombro de Manuel. Sólo hablo después de unos instantes de mirada y sonrisa franca.

-No es tan fácil.

Un fuerte resquemor recorrió la cara de Manuel desde el cuello hasta las raíces de los pelos.

-Pero... ¿no creías en el anarquismo...?

¡Gol! Una sombra fugaz recorrió el ya oscuro rostro de Cholo. Apagó por un instante el esmalte de aquellos pequeños ojos y como la lasca de vidrio del ventanal azotado por la tormenta, la palabra "anarquismo" se clavó en aquel corazón apasionado.

-¡Y creo...!

Hubiese querido Manuel, tener en este mundo aquella habilidad telepática que había tenido en otros. No podía penetrar el fuerte muro de oscuridad que quedaba entre su mente y la de este amigo que, a juzgar por imperceptibles cambios en los brillos de su piel y el formato esquivo de sus ojos sanguinolentos, estaba siendo sacudido por fuertes tensiones emocionales muy próximas al llanto.

-...sólo que no basta con la voluntad de algunos pocos...
-Mientras no se intente no sabremos cuanto somos...
-Hay que reconocerlo, Manuel. Somos muy pocos.




sábado, septiembre 20, 2008

599. Todos los oficios

Estuvieron muy ocupados arreglando la casita, cortando el pasto que se estaba llenando de yuyos y en los yuyos variedad de insectos portadores a su vez de parásitos diminutos y en los parásitos diminutos... Bueno, que entre eso e ir a buscar cosas para cocinar, y cocinar, y comer, que siempre les llevaba mucho tiempo, porque gran parte de él no lo pasaban masticando ni tragando sino riendo, y el tiempo que pasaban todos los días en la cama, no precisamente durmiendo, sino revolcando los cuerpos en el placer siempre renovado, y otras cosas que hacían tanto en la cama como en cualquier lugar, por ejemplo recordarse de alguna de las extrañas aventuras vividas pero no recordarse de algún detalle, uno de ellos, y preguntarle al otro... Bueno que el tiempo no les alcanzaba.

Pasaron así no menos de quince días hasta que recordaron que existía una comunidad de vecinos con la que debían colaborar. Fueron a presentarse. Es decir que se encontraron por el camino con el Cholo, que venía con un montón de cuadernos escolares bajo el brazo, y le preguntaron si no sabía cual pudiera ser la colaboración que a ellos les correspondía en tiempos de paz.

-La que ustedes quieran -respondió, agregando- En el salón comunal hay carteles con la lista de las tareas más atrasadas.

Les pareció asombrosa la velocidad conque Cholo se adaptaba a los nuevos tiempos y que todos habían comprendido la esencia del nuevo concepto de sociedad libre.

-¿Y si hay tareas que nadie quiera hacer?
-Si nadie las quiere hacer nadie las hará. Es otra manera de votar. Hace mucho que lo conversamos...

Es que Cholo era incapaz de apartarse una coma de los principios fundamentales de Libertad, Igualdad y no transferencia del Poder.

-¿Y esos cuadernos...?
-Estoy ayudando en la escuela. Ahora no alcanzan los maestros para explicarle a los niños los principios de la sociedad anarquista y especialmente cuales son los peligros que le asechan.

A Magda se le encendieron los ojos.

-Yo podría colaborar en eso...

De todas maneras siguieron camino hacia el salón para ver los carteles. Aquello era un hervidero de gente que entraba y salía después de leer los y cambiar opiniones con los circunstantes sobre las posibilidades de cada cual en cada uno de los oficios. Los que siempre habían trabajado de peluqueros ahora querían realizarse como cocineros. Los albañiles se inclinaban por la pintura o la carpintería. Los vendedores a veces soñaban con ser bailarines o equilibristas. Los carniceros, prestidigitadores. Los choferes, masajistas. Los desocupados, cualquier cosa divertida.

Manuel decidió apuntarse en el grupo de los pintores de brocha gorda.

miércoles, septiembre 03, 2008

593. DIOS HA MUERTO

En delante poco fue lo que pudimos sacar en limpio de tantas conversaciones simultáneas. Nosotros, se entiende, aquellos que de una forma u otra nos encargamos de esta tarea obligadamente discreta y difícil, porque, ¿les parece a ustedes poca cosa seguir a nuestros personajes en sus continuos ires y venires por mundos y dimensiones, muchas veces de forma sorpresiva y sin dar siquiera pistas sobre el próximo destino? Bien que en este caso, no era la distancia ni la extraña naturaleza del lugar lo que nos dificultaba la tarea, sino el baturrillo de temas entreverados, las carcajadas, los angustiosos relatos de los momentos de zozobra, las bizarras explicaciones de las leyes que regularían las relaciones entre los mundos, las dudas, los temores y la alegría de estar nuevamente juntos. Juntos otra vez todos, porque, como atraídos por algún corno mágico de esos que no se oyen pero se escuchan, a medida que transcurría la tarde fueron cayendo uno tras otro, los Cholos, los Rulos, las Julietas, los Dengues y los Chumbos. El último en llegar fue Miguel, el farmacéutico.
Por eso decimos que nuevamente estaban todos juntos. Con el agregado, de yapa, de los ocho japonecitos, que a esa altura rivalizaban en entusiasmo ácrata con todos los demás.
Es que de pronto, como el aprendiz de brujo, ellos veían realizarse en el plano de la realidad palpable, todas aquellas ideas que tan dificultosamente habían podido pulir y perfeccionar en madrugadas de inspiración profética. Querían verlo, por hablar con precisión, ya que les decían que allí afuera, por esas calles de común balastro y tras esos comunes pinos que poblaban los más de los solares, reinaban justamente esas sagradas ideas que se habían impuesto sin más violencia, y aun tal vez con menos, que la cotidiana de la sociedad anterior.
Pidieron para verlo, una vez que todos se hubiesen puesto al día con las informaciones que cada cual había acumulado separadamente. Eran muchos los temas, pero, había uno que se robaba los titulares a toda página:

DIOS HA MUERTO

Por supuesto que en el mundo civilizado, es decir desarrollado, económicamente hablando, esas letras no habían sido impresas en ese orden, al menos sobre papel o pantallas de televisión. Por acaso sí en algún lugarcito de Internet, que pronto dejó por casualidad de aparecer carcomido por dificultades técnicas, invasiones de bacterias y virus oportunistas u otras causas aleatorias. Le llamaron "la muerte blanca" porque blanca quedaba toda información sobre la existencia anterior de dichos sitios, que nunca habían existido y que por lo tanto mal podían desaparecer.
Tampoco nunca se habían movilizado las tropas de la OTAN ni la quinta flota sobre el Atlántico. Nunca hubieron amenazas ni advertencias, ni presiones económicas ni nada. Tampoco las plateadas y doradas bolas de los arcángeles descendieron nunca sobre el pentágono del poder a conferenciar estrategias. No se embarcaron jamás cargamentos de armas ni de poderosas drogas neurotóxicas, ni se compraron conciencias ni se organizaron gigantescos operativos de información manipulada a través de periodistas prestigiosos pagados con generosas prebendas. Nada de eso. Todo lo poco que hubo, no fue más que los acostumbrados desbordes de la imaginación latinoamericana que por siglos a dado muestras de los perniciosos efectos de la ociosidad y del consumo de bebidas ordinarias.

A pesar de todo algo pasaba. Los mercados enloquecían. Tan pronto el petróleo superaba la barrera de los docientos dólares como las naciones líderes se quedaban sin papel para imprimir billetes. Las nuevas generaciones, hartas de estimulantes, inventaban nuevas formas de vida violenta, por sentir algo sólido bajo sus pies y delante de sus puños. La flagelación volvía a estar de moda. La ajena, pero también la propia. Clubes de pelea a muerte. El valor se demostraba aguantando mutilaciones. La convicción cortándose la lengua. La diversión... duraba poco...

martes, septiembre 02, 2008

592 Otra vez en la Tierra

En poco tiempo, y tras sobrevolar las largas arenas de la costa uruguaya, la remendada bola se detuvo sobre la villa Los Dogones a la espera de alguna indicio que indicara si el peligro había cesado. No fue necesario esperar mucho. Ernesto Federico de Oliveira e Souza, él mismo, salió de la casona e instintivamente levantó la mirada a los cielos. Hizo de inmediato señas, amistosas, claramente expresivas de su entusiasmo por volver a encontrarse con una de las primeras bolas Maquis. La número cinco.
Sin embargo sus señales fueron interpretadas correctamente como queriendo decir que aterrizaran sobre el pasto del jardín delantero, ese lugar tan visible desde la calle que, en otras épocas habría sido evitado cuidadosamente para no escandalizar a la opinión pública.
Abrazos y buenas noticias. Es decir, provisorias buenas noticias. Satanás había abandonado la caverna de los Maquis, tanto como los ángeles su apoyo a la reconquista planetaria por parte de los imperios. El Universo local todo, contenía su aliento ante la inminencia de sucesos que nadie suponía beneficiosos para la humanidad, pero mientras tanto, la paz había vuelto, junto con soleados días otoñales cuya brisa se perfumaba de aromas de panes recién horneados, y trinos de alegres pajarillos.
Por último, explicó Ernesto que la caverna, una vez abandonada por las innúmeras bestias berreantes, había quedado embebida de un olor sumamente similar al de los huevos podridos y que por esa causa no la habían querido reutilizar, hasta tanto no se le cambiara completamente la atmósfera.
Sobre los nipones nada preguntó. Era obvio que si venían junto a sus amigos, amigos debían ser. Sin embargo, cuando la historia de las peripecias de Magda y Manuel por Última Tierra, llegó al punto en que aparecían estos protagonistas, fue enorme la sorpresa, la alegre sorpresa de enterarse de que también el los mundos paralelos, existían los mismos ideales que a ellos animaba, y qué, de una manera o de otra, aunque fuera por tortuosos y distintos caminos, la gente empezaba a buscar una misma solución. La disolución del poder.

Se reunieron en la sala reconstruida de la casa a esperar que, tras varios mensajes telefónicos, los otros Maquis llegaran a la re-unión. Mientras tanto tomaban té, miraban viejas fotografías y masticaban bizcochitos de aniz.
Jarumi y sus amigos se supieron observados y por eso al mismo tiempo que hablaban o escuchaban, barrían los rincones del ambiente con rápidos visajes, supuestamente disimulados, exitosos por fin , cuando Toshiro, en medio de una explicación teórica, se atragantó con la propia saliva al ver aparecer entre los libros de la biblioteca, un hocico cubierto de pinchudos pelos por detrás de un par de enormes incisivos.
Era Trum Urum, quien, a su vez sorprendido por el atorón del otro, quiso girar el cuerpo para reintroducirse en la galería, que secretamente tenía cavada desde mucho tiempo antes, pero, con tan mala maña que, entre libros desguazados, terminó rodando hasta el centro de la alfombra aquella, llena de galgos, caballos y zorros a la disparada.

Lleno de vergüenza, pero recomponiendo el ánimo, él mismo se presentó en castellano, luego en algo parecido al inglés, luego en portugués y también en italiano, antes de sentarse sobre sus cortas patas para recibir los abrazos de Manuel y Magda, justo en el momento en que por la puerta de calle aparecían Margarita y Vittorio Giorgionne, llenos de extrañas historias vividas en los extraños mundos en que habían caído arrojados por la irresistible energía centrífuga del pensamiento satánico.


viernes, agosto 22, 2008

586. No Estamos Para Shows

La conferencia se interrumpió con la vuelta de los dos autos que venían cargados de provisiones, frazadas y algunas otras cosas como libros y un televisor. Akiíto quedó de una pieza cuando se encontró con Mandinga y su extravagante look jamaiquino-lumpen-proletario. Quiso tener alguna explicación distinta a la pavada de que le dijeran que había caído del cielo como el color, que en este caso era negro. (ja ja) No creyó para nada la historia de la pandorga, aunque sabía que en oriente se habían llegado a remontar personas con esos cachivaches, cometas como le dicen en algunos lados, o barriletes en otros. Remontar personas hubiera sido una cosa pero, hacerlo con tamaña bestia, parecía exceder cualquier credibilidad, por más que se alegase que esta funcionaba mediante otros principios. Ja. Que mucho no parecía haber funcionado, por lo visto. Era un testigo peligroso. Eso a no dudarlo, aunque por lo pronto no fuera a ser dicho en voz alta. Callando también las noticias del próximo traslado a Uruguay y los contactos frenéticos que se había estado realizando con las organizaciones anarquistas del país hermano, especialmente con una llamada "Los Maquis", de un balneario cercano a Montevideo.

-Hay comida para tres días... Calculada sobre la base de seis personas... -Comentó pensativamente Akiíto luego de concluir que sería mejor que el nuevo personaje se mantuviera dentro del grupo aunque no se le creyese nada.
-Si falta después les traeremos más.
Tomó por el hombro a Toshiro y con un gesto le hizo entender que quería hablar privadamente con él. Se fueron a la habitación del al lado.

De modo que se reinició la charla sobre los novedosos sistemas propulsores y las últimas concepciones del espacio y la distancia, ahora con cuatro participantes nuevos. Los muchachos que acompañaban a Akiíto.
Ellos al principio creyeron estar en uno de los acostumbrados intercambios de opiniones y experiencias entre aficionados a los juegos de red. Hasta llegaron a preguntar cual era el juego del que hablaban los otros, extrañamente lleno de teorías y vacío de armamento.

-No es un juego, -les quiso explicar Jarumi.
-¿Una película?
-Tampoco.

Para nadie hubiese sido fácil inventar una nueva explicación ante oídos vírgenes, por eso Manuel recordó aquella película en que Cristo volvía de la muerte y para ser reconocido mostraba las llagas producida por los clavos. Pero ellos no tenían llagas y él, por lo menos, parecía haber perdido los pocos "superpoderes" que antes, y a veces, le asistían. No era capaz de leer un mísero pensamiento, por mucho que ya se lo había propuesto. No había sido capaz de fabricar una simple bola en Tierra 2 y ahora... El pelotudo de Mandinga, su padre, (para qué negarlo si cada vez se le hacía más evidente), acababa de destrozar una bola en perfecto funcionamiento.... Aunque... Ahora se le ocurría pensar que tal vez aquello no hubiese sido una simple distracción... Tal vez las bolas no pudieran volar bien en este mundo...

Mandinga decidió volver a presentar su número estrella y recién después explicar el resto de las teorías. Se separó de todos en el centro de la pieza justo cuando volvían Toshiro y Akiíto, serios, muy serios, con expresiones que no daban para shows.

-Vean esto y después no van a pensar que se trata de jueguitos, -dijo, y se volvió a hacer flit para adentro transformado en un puntito negro, que aun por unos instantes bailoteó en el aire de la pieza.

Cuando volvió le tuvieron por mago, de esos que levantan un piano de cola frente a las cámaras y lo introducen en una caja de fósforos.
Distinto es viajar entre los mundos paralelos gastando el sólo combustible del pensamiento.
O haber encontrado la verdadera y definitiva explicación de todas las complicadas cosas del universo.

Fácil es decir que Dios ha muerto. Difícil es que te crean aquellos que nunca han creído en El.




lunes, agosto 11, 2008

581. En el supuesto

Cuando Akiíto y los otros cuatro salieron en los vehículos en procura de alimentos y enseres necesarios, ellos seis siguieron alternando argumentos a favor y en contra de la credibilidad de los mensionados mundos paralelos. Que era algo vistoso dentro de una especulación científica de esas que los grandes teóricos lanzan para pegotear unos cuantos hechos rebeldes a toda explicación, decía Toshiro, pero agregando que, otra cosa sería tomárselo tan en serio como algo que uno se pueda encontrar a la vuelta de la esquina.

-Según he entendido, las otras dimensiones, de existir realmente, estarían confinadas a una escala de tamaños verdaderamente insignificantes

Toshiro no comprendía que no se trataba de una discusión teórica. Hablaba como si una vez demostrada la imposibilidad de la existencia de mundos paralelos, así como así, aquel mundo maravilloso donde habían nacido Manuel y Magdalena, dejaría de haber existido para siempre jamás y ellos, huérfanos de espacio-tiempo, deberían comenzar a reconocer su excesivo entusiasmo por la ciencia ficción. Manuel en cambio desconocía que el realismo a ultranza de Toshiro hundiera sus raíces en la basta experiencia de un pueblo que, desparramado por el mundo, venía sobreviviendo a la única masacre atómica de la historia humana. Cinco bombas atómicas sobre cinco grandes ciudades habían sellado las puertas del celeste imperio para siempre.
Pero Magda tampoco lo sabía. No sabía que en este mundo la guerra contra japón se había sido más larga y terminado de peor modo. Que ahora y aquí, el pueblo trashumante era el japonés, cuyo país se había terminado hundiendo en el océano como una ballena con cinco arpones clavados y humeantes. Que los japoneses tenían memoria. Y que a pesar de reconocer algunos errores propios...
Las razones de Toshiro eran espadas que dibujaban en el aire los antiguos ideogramas de las etapas de la elevación espiritual, que Magda desconocía. Las palabras de Manuel invitando a que le creyeran eran como el campo verde florecido. Pacientes, amigables.
Jarumi, la primera, le creyó. Pero con una condición, que le dejaran a ella la tarea de explicarles a sus compañeros, porque ella podía hablarles desde la base del pensamiento compartido. Que era partir de los principios, es decir, de la objetividad, la racionalidad y la honestidad.

-No nos pueden probar que esos mundos existan. Eso es un hecho. Otro hecho es que nosotros tampoco podemos probar lo contrario. Yo propongo que hagamos de cuenta de que todo es verdad, cosa que cuenta por ahora con un cincuenta por ciento de posibilidades. Ellos dicen que vienen de fundar una nación anarquista, un continente casi. Han de tener mucha experiencia si es cierto. Si no es cierto y todo no ha sido más que una mala ocurrencia o locura, enseguida, cuando entremos a cambiar ideas sobre como organizar una nación anarquista, va a quedar en evidencia el engaño.

Hubo acuerdo unánime.

Claro que tras el acuerdo unánime las ideas volvieron a chocar. ¿Como que si formamos un aparato de poder dejamos de ser anarquistas? ¿Acaso se ha visto alguna vez que el pueblo espontáneamente se organice sin que haya una organización. Claro que si se ha visto, muchas veces, aunque cuesta, tienen esa inercia de agachar la cabeza y evitarse problemas. Pero el pueblo siempre está organizado, aunque sea en contra de sus propios intereses, por una trama de relaciones y... casi siempre en contra. Claro que sin embargo hay en todos el deseo de la libertad. Más bien! O acaso nosotros somos marcianos.
Bueno pero que fuéramos a lo concreto, a comparar las ideas que tenían los Kamikazes con las de los Maquis, en cuanto a eso. ¿Como organizar una nación anarquista?

Manuel estaba en la confluencia de todas las miradas.

-No hay nada que organizar. Sólo hay que decir lo que uno quiere.
-Pero la gente quiere cualquier cosa. Si todos piden cosas distintas?
-Ellos mismos van a encontrar la solución. No hay delegados.
-Ni tampoco un partido?
-Cada comuna es autónoma.
-Y si una comuna deja de funcionar de forma anarquista.
-Nunca se presentó el caso, pero supongo que estaríamos de acuerdo en respetarla. Les puedo contar un caso extremo que se presentó en una comuna del departamento de Rivera que no tenía sistemas de comunicación boca a boca, todo iba a la asamblea y las asambleas demoraban horas y horas, la gente empezó a dejar de ir y los pocos que sí iban se encontraron de pronto resolviendo en minoría asuntos comunes a todos. Exigieron que la gente concurriera, votaron una resolución que volvía obligatoria la asistencia a las asambleas, sin darse cuenta que esa resolución también salía debilitada por los pocos votos que la habían aprobado. Fueron insultados de dictadores y ellos mismos dejaron de reunirse en asamblea. Quedaron un tiempo sin tomar ninguna nueva decisión, hasta que viajeros que venían de otra comuna les alcanzó la noticia de que se estaban utilisando otras formas de conectarse y tomar posición sobre los temas. Entre nosotros toda vez que hablamos es como que estuvieramos votando. No se necesitan taquígrafos ni gravadores cuando la gente es honesta, ni escribanos ni abogados


sábado, agosto 09, 2008

579. Oriental del Oriental

Las palabras de Toshiro habían sonado tal vez demasiado serias aunque ese tono acordara tan bien con sus rasgos rectos y su cabello renegrido, o no, porque también podría estar pretendiendo que las reglas no fueran rígidas a fuerza de hacerlas complicadas, llenas de artículos e incisos que aclararan para cada caso, qué se había querido decir desde un principio. Así, de esa manera, los jueces profesionales serían siempre imprescindibles, los libros y los abogados que a la postre terminan haciendo las leyes de acuerdo a sus ya previstas trampas que venden a buen precio en sus estudios jurídicos. Eso no sería serio.

Serio, aunque mucho más divertido era lo que se había hecho en Tierra Uno, donde ojalá estuvieran llevando bien la cosa, como hasta hace unos días...
Porque si te decís anarquista, tenés que aceptar a cada uno como es, reconocerle tu mismo derecho, el de opinar sobre las reglas del juego tanto como del color de las fichas. Entre nosotros... no es necesario estar haciendo asambleas todo el tiempo. Cada conversación es una asamblea. Una pequeña asamblea que se hace a cada rato y en cualquier lugar al paso.
Si te decís anarquista no podés estar luchando por una ambición de poder. Si te meas por ser "delegado" de algo, no sos anarquista, sos mentiroso. Ahí, estaba! Acababa de encontrar, sin querer, un elemento imprescindible que debe poseer un anarquista. La honestidad. (Aunque parezca cosa de viejos)

Claro que por ahora ninguno de estos muchachos, había dicho nada sobre iniciar una revolución libertaria. Se habían llamado a ellos mismos de libertarios y tal vez, lo fueran entre ellos, y con eso les alcanzara. No todos los amantes de la libertad llegan a la etapa del odio al poder...

Manuel quiso tantear el terreno.

-Pero, cuando ustedes se llaman anarquistas ¿quieren decir que están dispuestos a luchar contra el poder?

Los de rostro oriental sonrieron como preguntando si por acaso los de nacionalidad "oriental", no se habían apiolado de que lo que estaban haciendo constituía un acto considerado de terrorismo.

-Podría ser porque se tratara de salvar a unos amigos... No sé...

Fue entonces que todos comprendieron que debían conversar honestamente.

¿Quienes eran los orientales para los orientales?
¿Cuantos prejuicios les impedían ver que eran iguales?
¿Cuantos y cuales chistes se cuentan en cada grupo, para demostrar que nosotros somos mejores que ellos, o ellos peores que nosotros?

Fue un rato entretenido, de esos en que el tiempo pasa volando y las risotadas revotan en las paredes. Estaban comprobando que en cuanto al sentido del humor andaban parejos por absurdos y bien intencionados. Se conmovían por los mismos elementos de una historia. Miraban desde un mismo punto de vista y por momentos, un destello de pasión, un fuego, esas cosas, esos enganches que después, te hacen entender las palabras y los gestos conque se dicen.

¿No te parece, flaca?

viernes, agosto 08, 2008

578. Mafia Vs. Ácratas

Cuando Magda volvió a entrar al ciber, en procura de la contestación de los amigos de Toshiro, los otros se entreveraron con los transeúntes y fueron varias veces hasta la estación para volver enseguida como que fueran gente recién llegada en el tren. Se sentían ahora menos temerosos de mostrarse, luego de haber observado cuantos rostros similares andaban circulando por las calles. No sólo de orientales, sino otros como los bolivianos, y criollos desentiendes de indios, que no se diferenciaban fácilmente. Nunca habían reparado en el detalle. Ni ahora, demasiado. Es común que a fuerza de creernos ser vistos como distintos, terminemos pareciendo no más distintos. Nadie se pasa todo el tiempo pensando en las razas, las sectas o la fisionomía, más que aquellos que creen en dichas cosas. El creyente en horóscopos siempre va a creer confirmar sus creencias cada vez que le pregunta a alguien su signo, como el jugador cree que suele ganar mucho más que lo que lleva perdido, o al menos trata de creer para no sentirse desgraciado. Pero ellos eran muchachos inteligentes que aprendían a una velocidad alucinante. Ya llevaban comprendido que la mayor parte de las creencias que les habían enseñado no eran más que estúpidos prejuicios. Apenas les faltaba comprender que no todo lo que dicen los viejos es estúpido, para encontrarse en condiciones de empezar a aprender algo. A partir de cero.

Magda salió enseguida del local. En unos minutos iban a pasar exactamente por allí un par de automóviles Toyota, uno rojo y otro negro, para llevarlos hasta un refugio provisorio. Traerían a su vez en el parabrisas pintado un hexagrama del I'Ching que significaba no sé qué cosa y...

Acaba de doblar en la esquina un automóvil Toyota rojo fuego y le sigue detrás otro negro, ambos con un pegote en el vidrio...

Se abren las puertas al mismo tiempo, y una vez ellos absorbidos, los autos parten veloces, aunque sin escándalo, apartándose de todas las zonas más densamente pobladas. Circulan por rutas hormigonadas en alguna lejana época, hormigón partido en innumerables trozos de hielos flotantes, mechones de pasto bravío que ha sentado hábitat entre las grietas y los desplazamientos tectónicos. Un viejo cartel reza "Avenida del Buen Aire", sugiriendo involuntariamente que por allí hubiesen pasado los Garayses camino a fundar la ciudad virreinal. A lo lejos, pero en casi todos los sentidos, se divisa la mancha constructiva de Buenos Aires...

Se desviaron por un camino de tierra y entrando a lo que parecía haber sido una residencia placentera, -los álamos del parque perdían todavía, sin apuro sus hojas,- se encontraron con cuatro otros muchachos perfectamente organizados para camuflar los vehículos debajo de esas telas de hacer sombra y enseguida conducirles al interior de la vivienda.

Reunión general.

El debate era necesario, imprescindible y hasta inevitable. Akiíto venía con la idea de poner un punto final a la colectiva rebelión generacional de la que en algún momento se había sentido promotor. Co-fundador. Propagandista y actor protagónico para la comunidad de los ponja-argentinos.

-Tenemos que unirnos con los viejos para poder defendernos de Alí Babá y los cuarenta mil ladrones. -Dijo.

Jarumi estuvo de acuerdo. Mucho era lo que había meditado durante las silenciosas noches de la plantación. La rebelión estaba buena. No debían arrepentirse de haberla llevado adelante, a veces con exagerado entusiasmo. Simplemente que ahora sabían que los enemigos no eran los viejos, sino las estúpidas ideas que les habían inculcado desde el poder.

-Ahora ellos se dan cuenta que estamos bajo el dominio de una mafia que quiere borrar el honor y la honestidad de nuestra escala de valores. Por lo menos en eso podemos estar de acuerdo.

Magda se unió al diálogo.

-¿Querés decir que todavía no se dan cuenta de que el poder siempre es mafioso?
-No, ellos creen que los antiguos eran honorables!

Otro acotó que tal vez los mafiosos fueran honorables entre ellos mientras eso no implicara demasiado peligro o renuncia.

Manuel quiso saber.

-¿Ustedes son anarquistas...?
-Ácratas. Nos llamamos ácratas en español. Somos enemigos de toda forma de sumisión, de imposición y de autoridad. La única autoridad que reconocemos es la de los acuerdos libres, limitados en el tiempo y en la cantidad.
-¿La cantidad...?
-Sí. Nadie se puede compremeter más allá de sus posibilidades reales y de su relativa comprensión de las consecuencias del trato.

Toshiro quiso ser más claro.

-Queremos darle cabida siempre a la inteligencia. No queremos que nadie se vea embretado por reglas demasiado rígidas. O destrosado por un castigo. Ante cualquier problema, en vez de priorisar la tradición, creemos que hay que darle lugar a la inteligencia para lograr la mejor solución.
-¿Jueces inteligentes?
-No. La misma gente. Pero buscando soluciones y no represalias

miércoles, junio 25, 2008

557. ¿Qué mundo raro!

Nadie lo dijo pero quedaba claro que las únicas dudas posibles en delante versarían sobre qué hacer con la información que se poseía. Pasar a la acción, buscando el medio de devolver a los muchachos a su mundo, como le parecía deseable a ellos, sumirse en terribles meditaciones metafísicas sobre el significado y las consecuencias de la confirmada existencia de los mundos paralelos, como se sentía inclinado a hacer Ernesto, o por fin encontrar la manera de que los habitantes de este gris pedazo del planeta, y después quién quisiera, pudiese viajar y conocer esa maravillosa nueva realidad, dónde los tristes y desolados pueden encontrarse con sus otros destinos posibles, como obvimente sentía Margarita.
Tal vez Mandinga estuviera dispuesto a venir otra vez en misión de rescate, pero -se planteaba Manuel- ¿cómo sería posible indicarle mediante un simple mensaje de texto, las coordenadas, o la cosa que fuere necesaria, para que prontamente encontrara el mundo en que habían caído? Los mundos -le seguía pareciendo- no tienen pelo ni color, todos a primera vista son iguales, cuando había sido llevado hasta aquel prostíbulo filipino del tiempo de la segunda guerra, donde Ernie Pike esperaba la nota periodística, o descansaba tomando una copa y fumando un cigarrillo, el prostíbulo era tan real como cualquier otro del mundo, el humo subía haciendo iguales volutas y apestaba del mismo modo irritante y bochornoso. Cómo decir qué mundo era, a no ser por el curioso rasgo de que a la salida de la puerta de vaivén te esperaba apenas una línea negra y después la nada. Este de ahora parecía todavía más igual... A no ser que Mandinga tuviese manera de conocer detalles muy particulares de cada uno de los posibles mundos de destino al que pudiera haber arribado la inexplicable trayectoria parabólica en la que habían sido forzados a ingresar. Suponer que pudiese tener conocimiento de en cuántos y cuales de todos esos mundos Margarita Goitiocoechea no había tenido hijos, en cuales de ellos Abelardo acababa de fallecer antes de de probar a fondo el invento de su vida, en cuales... Bueno, tampoco era mucho lo que habían averiguado. Tal vez fuese este un mundo muy particular, reconocible entre miles por algo que no existiese en otros o por carecer de algo muy común en todos...

-¿Qué tiene este mundo de raro?

Magda no pudo evitar la risa. Se daba cuenta de que otra vez habían estado pensando a dúo.

-Para ellos seguramente que nada...
-Ja, es cierto, pero... Por ejemplo... ¿Quién es el presidente de Uruguay?

Ernesto pestañeó varias veces y con aire distraído dijo: Jorge...

-¿Y allá en el mundo de ustedes? -preguntó Margarita encantada por poder ir teniendo un adelanto de lo que pronto podría conocer.

-Allá no hay más presidentes. Hace un tiempo que se estableció el anarquismo en toda América del Sur.

-¡El anarquismo...? -exclamaron a coro Ernesto y Margarita.

Magda confirmó y mirando a Manuel...

-Parece que los raros somos nosotros.
-?Y el Frente Amplio, no existe...?
-Sí, gano las últimas elecciones...
-¿Y después qué...., reformaron la constitución...?
-No... -Manuel pidió ayuda a la flaca con una mirada.
-La gente... se aburrió de la democracia representativa, de que los representantes terminaran olvidando lo que se les había ordenado hacer... lo que habían prometido cumplir...
-¿Y qué hicieron...?
-Se formaron comunas, en cada barrio, en cada pueblo...
-¿Y como se coordina todo...?
-La gente no es estúpida...
-¿Y... funciona...?
-Sí, funciona, aunque... Por supuesto hay problemas.
-¿Propiedad privada?
-De las cosas personales o familiares, de las herramientas y la vivienda mientras se la use. En realidad en cada comuna las cosas son distintas.
-Y de eso surgen los problemas...
-No, el problema son los ángeles y sus socios. El Imperio.
-¿El Imperio? ¿Qué Imperio?

domingo, abril 06, 2008

507. El avestruz dorado

Manuel no quería dar muchas explicaciones sobre lo que era Internet porque en realidad nunca se había puesto a pensar en ello. Para él era como un lugar que no estaba en ningún lado y que contenía todo lo que se quisiera meter en él. Desde libros y cartas hasta fotografías o música

-Bueno, la cosa es que alguien que no terminamos de averiguar quien era, ha estado publicando todos los días las cosas que nos ha venido pasando desde hace dos años, a mí y un grupo de personas que seguro vos conocés. Desde el momento que esa bola de papel me llevó para Filipinas hasta todo lo que pasó una vez que fue triunfando el anarquismo en América....
-¡Anarquismo...?!
-Sí... Es como esto de acá que yo no sabía del gobierno de Lacalle, hallá ha triunfado el anarquismo en toda Ámérica del Sur, empesando por Uruguay.

Abelardo no lo podía creer mientras se alegraba como si aquello fuera noticia de un mundo real,

-¿Pero y el frente... iba junto con los anarcos...?
-El Frente ganó las últimas elecciones con Tabaré... pero.... Esto del Anarquismo surgió después como un movimiento espontáneo... Practicamente espontáneo.
-¿Desplazaron al gobierno... sería un golpe de estado...
-No, abuelo, qué golpe, la gente se empezó a reunir en comunas que se fueron declarando autónomas de todo poder, como un reguero de pólvora.
-¿Pero cómo fue posible si la gente siempre...? ¿Sin un trabajo previo de concientización?
-Tal vez ayudó que los ángeles empezaron a acozarnos...
-¿A quienes llamán de ángeles?
-A los autenticos ángeles del cielo que empezaron a meterse con nosotros para hacernos otra vez fieles del viejo Dios.
-Ja, Manuel.... lo contás de una manera...!
-Viven en otras Dimensiones, en enormes ciudades de oro llenas de pirámides.
-Pero ángeles es un apodo que ustedes les habrán puesto...!
-No, abuelo. Te digo que son los mismos ángeles que aparecían en las estampitas aunque más grandes... son rubios y...vienen en una especie de huevo de avestrúz dorado.
-¿De avestruz dorado?
-Los huevos, son dorados.
-¿Qué huevos?
-Las naves en que vienen los ángeles, tienen, forma de huevo, y son doradas....
-Ya entiendo....
-Bueno, La invasión de los ángeles creo que ayudó a que todos nos uniéramos.
-¿Los vencieron...?
-No, la llevamos ahí, pero, tenemos muchos miles de bolas fabricadas gracias a los planos que vos mismo con tu amigo ...Germán Oesterheld nos mandaron a tiempo. También nos ha ayudado Mandinga, (un gran tipo) de una familia de dioses negros.

Abelardo pidió una pausa diciendo que nunca le habían gustado las películas de fantasía. Esos mundos irreales con pretenciones de aleccionar sobre la ética.

-Parece que me estás metiendo en una historia de Disney.

Manuel se encogiío de hombros haciendo ese gesto que en el otro lado siempre le había causado gracia al otro abuelo. Quería decirle que nada se ganaba con decir que la historia se estaba poniendo ridícula. Él ya lo había notado, pero...