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domingo, marzo 08, 2009

665. Hijo de cualquier um

Por supuesto que Julieta y Rulo recibieron la presentación como un trozo demasiado grande de carne que no podían deglutir. Pálida y sonriente, Julieta hizo un cabeceo a modo de saludo, sin entender todavía  cómo sería posible que de buenas a primeras Yaka Zulu viniera a ser reconocido por su hijo como padre, antes de ser él quien reconociese a Manuel como su hijo... después de tanto tiempo y cruzarse todos los días casi sin otro saludo que aquellos ughs que se estilaban entre vecinos poco interesados en intimar. Rulo ni siquiera cabeceó. Detuvo en cambio su mirada sobre la facha bruta del negro, reteniendo apenas el sentimiento racista que pugnaba surgir a pesar de saberse más oscuro que claro, ni alto, ni rubio ni dueño de ojos celestes. Siempre había pensado que no había problema conque alguien fuera negro. ¿Pero tan negro, así como Yaka...? Con esos labios exagerados enmarcando una boca que al abrise mostraba sin pudor buena parte de los órganos internos... Esa facha cualquiercosaria no solo por las rastas y los aros pendientes, sino por aquel chalequito de seda blanca, bordada con claveles rojos, como los gauchos payadores del tablado, los anillos en cualquier dedo con brutales piedras verdes y rubíes, los bombachudos de tela brillosa... las enormes ojotas con suela de cubiertas viejas... ¡Qué asco!
En seguida Manuel se vio en  el aprieto de explicar lo que parecía inexplicable. No que pudiera ser hijo de cualquier um, como dicen los brasileros,  ni que su padre fuera un negro de absoluta negrura, puesto que eso vendría a ser algo hasta obvio para quien le viera mulato hijo de una blanca; lo increíble podría ser la explicación de que tales paternidades y filialidades vinieran de otros mundos y que aquí, sobre esta sólida Tierra 7 que pisaban... tal vez... el Manuel autóctono no terminase siendo hijo del correspondiente Mandinga autóctono del correspondiente segundo tiempo, heredero del trono de los Mandingas, por extraño que pareciere!
Entonces lo que acababa de decir como presentación habría sido una mentira?
No, mentira no. Porque el parentezco existía aunque viniese de otro mundo.
Pero algo engañoso al menos. Fijaos que para Rulo y Julieta las cosas se presentaban de otra manera al desconocer que Mandinga era otra persona que Yaka Zulu y que ni siquiera Manuel era el mismo que conocían.

Manuel se rió.

-Claro que todo esto tiene que ver con mi historia, esa que ustedes no pueden creer. Bueno, ahora tengo la prueba. Este que está aquí es mi padre del otro mundo. Es un semidiós que tiene poderes como los héroes de los dibujitos... Pueden pedirle que haga cosas extraordinarias...

-¿Cosas extraordinarias...?
-Sí, como... por ejemplo...mmmm...
-Es una joda? -preguntó Rulo.

Mandinga se puso de pie encantado, en el medio de todos como si fuera un círculo. Logró con decisión de movimientos  que la atención se fijase en su persona, como hace el mago mientras aprieta el pedal oculto, y sin mediar palabras hizo aquel gesto de encender un fósforo en el aire, sin otro resultado que empequeñecerse dentro de sus raras ropas hasta el tamaño de un oso de peluche y volver al tamaño previo de inmediato.

El público no encontró demasiado extraordinario el número. Hasta en el parador del Pichi se habían visto hipnotizadores más interesantes. Claro que sonrieron, por el lado de la simpatía Mandinga ya estaba haciendo mella en las voluntades.
Pero ahora mostró un gesto de contradicción.

-Lo que te decía Manuel. Aquí las cosas no funcionan, es un mundo raro!

Julieta, creyendo lo de la joda, pidió otra prueba.
Manuel dijo que la tendrían.
Mandinga resopló.
Manuel le miró con atención.
Se le veía deprimido.
Muy frustrado, pero de pronto estalló en risotadas.

-Sí otra prueba y muy graciosa. Miren, ustedes han de conocer a alguien muy parecido a mi que habitó o habita por estos parajes.
-Sí -contestaron  Julieta y el Rulo, queriendo seguir el juego.
-¿Cómo podríamos llegar hasta él?
-Dando un paso...



lunes, febrero 23, 2009

660. CONVULSIONES

Ni bien los dos salieron del dormitorio, Manuel quiso entenderse con el emergente Dengue sobre la peligrosa situación en que se encontraba. Peligrosa por sus potenciales consecuencias si fuera que su mente se terminaba de imponer sobre la debilitada de su involuntario huésped.

-Es que de alguna manera me tenía que manifestar para que supieras que estoy aquí. Tengo acceso casi continuo a los datos de los sentidos, vista y oído al menos... pero no sé cómo podría salir... Trato de no hacerle daño...pero...

Manuel encontró la mirada compasiva de Magda a medio camino. Agradeció su apoyo, pero supo que no bastaba. Necesitaban la ayuda de alguien con muchos más conocimientos que ellos. Estaba claro que el espacio, el lugar que una cosa ocupa en el espacio, es algo totalmente relativo, transformable mediante exquisitas y misteriosas operaciones, llevable a los extremos de la pequeñez diminuta de un punto que no ocupa espacio, o a la tremenda inflación de todo el espacio existente... ¿Pero cómo operar con esas variables? Cuáles serían los mecanismos adecuados...? Por ejemplo ¿el sólo pensamiento...? En el caso de la huida hacia el punto siempre había resultado eficaz cuando se contaba con la amplificación realizada por las cuerdas... y hasta a veces sin las cuerdas... cuando eran varios y todos habituados a la misma operación mental...

-Dengue...

-Sí, apurate que el otro está queriendo volver!
-Trata de hacer lo mismo que cuando querías salir desde adentro de un punto. Voy a tratar de ayudarte... contemos hasta tres...
-¡Amistad! Estamos otra vez entre nosotros... ¿El tordo se fue? ¿Le explicaste que tengo a otro aquí? No aguanto más, Manuel!

Magda tomó el brazo de Dengue para calmarle.

-Tranquilo Dengue. Estamos tratando de que el otro salga...
-¿Que salga...? ¿Para dónde puede salir...? ¿Quién es?

Nadie le contestó. Estaban en eso del Om, o algo así, que les aislaban de las realidades temporales, tratando de llegar al centro de la mente, allí donde todo es silencio y flotación y plateado no tiempo y no espacio...
Pero no funcionó!

Dengue ahora, al ver durante algunos momentos que sus amigos entrecerraban los ojos y respiraban como el faquir del circo, sentía mucho más miedo. Abandonado a una experiencia que le resultaba definitivamente aterradora. Sentir que aquello habitaba en su interior, y que de alguna manera se movía procurando, al parecer, el control de todo el espacio mental...

-Ayudame, Manuel, por favor! ¡Me quiere matar! Me... No, no da resultado... Apenas controlo parte de su mente, no llego al centro... Él se resiste... ¡Ves, estaba hablando con mi boca, Manuel! ¡Lo he oído! Mueve mi lengua, ahí... me la quiere quitar!

El cuerpo de Dengue se comenzó a mover de forma contradictoria. Una mano le taponaba la boca y otra luchaba por quitarla de ahí. La espalda se le arqueaba como para enderezar el cuerpo sobre la cama sin lograrlo mientras los dientes mordían fuertemente la colcha de la cama y la voz pronunciaba el típico mmm de la negación muda.

Volvió en ese momento Ernesto con el Doctor.

-Convulsiones...

De algún lado surgió una jeringa hipodérmica con su brillosa aguja.

-Que alguien le sostenga el brazo...





viernes, agosto 22, 2008

586. No Estamos Para Shows

La conferencia se interrumpió con la vuelta de los dos autos que venían cargados de provisiones, frazadas y algunas otras cosas como libros y un televisor. Akiíto quedó de una pieza cuando se encontró con Mandinga y su extravagante look jamaiquino-lumpen-proletario. Quiso tener alguna explicación distinta a la pavada de que le dijeran que había caído del cielo como el color, que en este caso era negro. (ja ja) No creyó para nada la historia de la pandorga, aunque sabía que en oriente se habían llegado a remontar personas con esos cachivaches, cometas como le dicen en algunos lados, o barriletes en otros. Remontar personas hubiera sido una cosa pero, hacerlo con tamaña bestia, parecía exceder cualquier credibilidad, por más que se alegase que esta funcionaba mediante otros principios. Ja. Que mucho no parecía haber funcionado, por lo visto. Era un testigo peligroso. Eso a no dudarlo, aunque por lo pronto no fuera a ser dicho en voz alta. Callando también las noticias del próximo traslado a Uruguay y los contactos frenéticos que se había estado realizando con las organizaciones anarquistas del país hermano, especialmente con una llamada "Los Maquis", de un balneario cercano a Montevideo.

-Hay comida para tres días... Calculada sobre la base de seis personas... -Comentó pensativamente Akiíto luego de concluir que sería mejor que el nuevo personaje se mantuviera dentro del grupo aunque no se le creyese nada.
-Si falta después les traeremos más.
Tomó por el hombro a Toshiro y con un gesto le hizo entender que quería hablar privadamente con él. Se fueron a la habitación del al lado.

De modo que se reinició la charla sobre los novedosos sistemas propulsores y las últimas concepciones del espacio y la distancia, ahora con cuatro participantes nuevos. Los muchachos que acompañaban a Akiíto.
Ellos al principio creyeron estar en uno de los acostumbrados intercambios de opiniones y experiencias entre aficionados a los juegos de red. Hasta llegaron a preguntar cual era el juego del que hablaban los otros, extrañamente lleno de teorías y vacío de armamento.

-No es un juego, -les quiso explicar Jarumi.
-¿Una película?
-Tampoco.

Para nadie hubiese sido fácil inventar una nueva explicación ante oídos vírgenes, por eso Manuel recordó aquella película en que Cristo volvía de la muerte y para ser reconocido mostraba las llagas producida por los clavos. Pero ellos no tenían llagas y él, por lo menos, parecía haber perdido los pocos "superpoderes" que antes, y a veces, le asistían. No era capaz de leer un mísero pensamiento, por mucho que ya se lo había propuesto. No había sido capaz de fabricar una simple bola en Tierra 2 y ahora... El pelotudo de Mandinga, su padre, (para qué negarlo si cada vez se le hacía más evidente), acababa de destrozar una bola en perfecto funcionamiento.... Aunque... Ahora se le ocurría pensar que tal vez aquello no hubiese sido una simple distracción... Tal vez las bolas no pudieran volar bien en este mundo...

Mandinga decidió volver a presentar su número estrella y recién después explicar el resto de las teorías. Se separó de todos en el centro de la pieza justo cuando volvían Toshiro y Akiíto, serios, muy serios, con expresiones que no daban para shows.

-Vean esto y después no van a pensar que se trata de jueguitos, -dijo, y se volvió a hacer flit para adentro transformado en un puntito negro, que aun por unos instantes bailoteó en el aire de la pieza.

Cuando volvió le tuvieron por mago, de esos que levantan un piano de cola frente a las cámaras y lo introducen en una caja de fósforos.
Distinto es viajar entre los mundos paralelos gastando el sólo combustible del pensamiento.
O haber encontrado la verdadera y definitiva explicación de todas las complicadas cosas del universo.

Fácil es decir que Dios ha muerto. Difícil es que te crean aquellos que nunca han creído en El.




viernes, octubre 05, 2007

405 Repensando el Punto

Mientras Mandinga se perdía abrazado a su compañera, entre la multitud, Manuel volvió junto a los otros con una sonrisa en los labios. Mandinga le acababa de decir que en realidad los humanos no eran seres de cuatro dimensiones sino de cinco, por lo menos teniendo en cuenta la conciencia, que ocupaba de por sí otra dimensión…por lo menos, porque había dicho que “el plano” de la conciencia se conectaba con el mundo de cuatro, apenas por unos puntos -como si fueran puntos suspensivos—pero le había llamado “plano” y no dimensión. Así que la conciencia podría tener a su vez un montón de dimensiones todas fuera de este espacio al que se conecta a través de un solo punto…PUNTO. ¡Claro punto! Tenía que ser el mismo punto donde ellos se habían aprendido a meter cuando había peligro. El que les había enseñado también Mandinga a utilizar. Se habían estado metiendo en ese espacio de la conciencia y saliéndose de este mundo!

Manuel se había quedado congelado en ese especie de tiempo cortito en que uno parpadea y enseguida volvió a ver al Cholo que no podía disimular la curiosidad sobre la charla que se había hecho en un aparte. Se lo iba a contar!

Cholo comprendió que metiéndose en el punto se habían estado metiendo con bola y todo en el universo de la conciencia, por eso razonó que las dimensiones habrían de tener algo en común para que un trozo de espacio de aquí se pudiera meter allá a través de un solo punto que haría las veces de lente.

Manuel se puso a recordar aquellos momentos en que estaban dentro del punto con la Flaca, tocándose espiritualmente o concientemente y tuvo que reconocerse que aparte de un poquito de ganas de ver el cielo y el sol al aire libre, aquello no estaba nada mal. Porque…Claro, no tenían cuerpo, pero la conciencia parecía crecer aumentando la sensación de bienestar.

El Cholo estaba a punto de seguir con otra serie de pensamientos sobre las dimensiones de la conciencia cuando casi cae al suelo escuchando una voz dentro de su cabeza. Una voz bien articulada que en un tiempo imposible de estimar le había dicho claramente que la conciencia se manifestaba en un número de dimensiones pero que la conciencia no era las dimensiones.

Por eso Manuel siguió sonriendo y Cholo más se concentró en pronosticar las consecuencias de los primeros pensamientos que de pronto se pusieron confusos antes de la caída total del sistema.

Al final los dos terminaron riendo sin pensar siquiera que estuvieran riendo de la misma cosa. Era un momento bueno para reír

sábado, mayo 26, 2007

308 CONSTANCIA NOTARIAL

Difícil sería decir cuanto tiempo pasó por ellos sin respiración ni pulso. Sin saliva ni sudor. Pero compenetrados igual en ese extraño contacto tan íntimo y sensible como el mejor sexo, el de ellos, de siempre, que se prolonga y aumenta poco a poco para llegar al clímax muy tarde, cuando ya las fronteras entre las personalidades han dejado de existir. Hasta era más fácil, sin cuerpo. Yendo directo a lo esencial, el contacto entre las almas. Que se reconocen en ese mundo sin luz de la única manera que se puede conocer sin posibilidad de error: Por el contacto entre las conciencias que mucho disfrutan cuando pueden dejar de estar solas dentro de esa caja de nada que sin embargo limita. Mente con mente, recorriéndose como recorren los ojos del lector las páginas de un libro o la sensibilidad auditiva llevada de la mano por Motzart. Allí estaban todas las historias sin palabras, a pura sensaciones simultáneas y un débil pensamiento que intenta inútilmente poner un nombre a cada cosa. Una etiqueta a la vida! Con sus componentes en miligramos para poder después repetirla bajo la firma de la constancia notarial. No, historias como las del Hombre Ilustrado que se ponen en movimiento involucrándonos por entero como si nadáramos bajo el agua sin necesidad de respirar. Daba gracia saber que el pobre pensamiento se había quedado atrás ya desde el principio con su libretita de anotaciones dejándoles navegar por los rápidos de la existencia con las almas desnudas del temor por el devenir constante. Y daba gusto sentirse liberado del eterno tiempo aunque siguiera pasando, pero ya no como el tic tac que nos acerca a la hora de la alarma, de la comida o de la muerte. El tiempo también se había liberado de toda esa carga de fenómenos que siempre debía estar empujando para que no se retrasaran y todo funcionase como dios manda. Aquí no había tareas. No habían cosas ni fenómenos, sólo había conciencias.
Sin embargo, en algún momento algo se abrió en el aire sobre las ruinas de Los Dogones y las rozadas luces del alba. Sobre la tierra gris sonaba un acorde de inmenso silencio para enmarcar la imposible desolación que allí reinaba. No salían humos ni olores, no había huellas de fuego, no quedaba más que un montón de escombros y tablas quebradas alrededor de un pozo central. No quedaba nada.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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viernes, mayo 25, 2007

307 NI CUERPO NI ESPACIO

Otra vez en el lugar que no existe para que el tiempo siguiera pasando sin zumbido ni dolor. Estratagema genial del Mandinga que sólo era posible para los del lado de acá de la raya. Qué joder! Hasta en eso nos parecemos. Aunque no se lo fuéramos a decir por orgullo que ya no por desconfianza. El tipo… El tipo…¿me estás escuchando Flaca? El tipo es medio como bohemio. Entre los dioses estos ha de ser…Como un artista. ¿No te parece?
Más bien un payaso…Bueno, sí, un artista. Un artista como sos vos, que lo transformás todo y uno no puede dejar de mirarte, como si fuera una película re-buenísima, de esas.
Yo no transformo nada, son las cosas las que cambian. Empezaron a cambiar de golpe pero no sólo para mí.
Claro. Pero el que está en el ojo de la tormenta siempre sos vos.
Ja. Y vos al lado mío.
Quisiera estar.
Sí…nuestro plan para esta noche.
Acercate…
¿Acercarme…?
Aunque no tengamos cuerpos y no exista el espacio…
…la idea de acercarse sigue existiendo…
…no podemos estar lejos…
…dentro de un punto los dos…
…tratando de acercarnos…
…te presiento…
…te siento como…
…en todos lados y por adentro…
…te estoy tocando…
-Sí, me haz electrizado!
…
¡Miedo? No, broma. Tocame otra vez…¿De esta manera…? Ah, sí! ¿O de esta? Oohh…Bueno ahora tocame vos. ¿Cómo se hace? Pensá que queres tocarme, pero no pienses en mi cuerpo. Que me querés tocar a mí. Te quiero tocar a vos. Ahí va! Te quiero…creo que empiezo a sentir. Sí me haz rozado. Te.. ah, mi amor! Ahora los dos juntos


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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lunes, abril 09, 2007

265: La Cruz y la Estrella

Pero cuando la emoción llegaba al nivel más alto fue que las miradas, sostenidas desde hacía rato en la imagen de las nueve bolas detenidas sobre la plaza, traspasaron ese nivel y sorprendidas vieron abrirse el cielo en el justo punto del cenit. En cuatro tajos que empezaron por las puntas y terminaron en el medio de esa cruz cuadrada que ahora se iba agrandando…No! Acercándose. Es decir que caía sobre ellos!
Y la multitud atónita , pero conciente, pudo contemplar cómo la cruz estaba formada por la suma de otras cuantas que ahora se lanzaban desde arriba sobre las anteriores con intenciones elocuentes y que de ellas partían proyectiles, también luminosos, que estaban, algunos de ellos a punto de hacer blanco en las naves inferiores y vieron… Cómo las nueve luces del principio se apagaban de repente dejando la vía libre al paso de los proyectiles que seguían su trayectoria acercándose a las cabezas de todos. ¡Estalló el pánico! Se olvidó la gente del porqué estar ahí, que muy claro tampoco lo tenían, y corrieron por sobre cualquier cosa a refugiarse bajo las pasivas de las veredas, como si las pasivas les fueran a salvar si acaso alguna pelota de oración les diera encima, como ocurrió cerca del centro de la plaza cuando ya casi había quedado vacía pero un hombre rezagado, la seguía llenando justo a un par de metros de donde se estrelló el Credo en Dios. Una desgracia! De su cerebro se borraron todas las ideas y con el alma vacía temblaba como una hoja en otoño…
Mientras tanto nuestros muchachos estaban…iban…(no se cómo decirlo)…del lado de adentro del punto. Suspendidas las imágenes y también los sonidos, sin embargo les quedaba un borroso sentido del tiempo y también del olfato, porque, en común sentían un perfume que era distinto en cada uno pero igual de primitivo. Sabían que no debían retornar al espacio en seguida. Que no debían hacer muchas pruebas mentales porque pudieran salir en la nebulosa de Andrómeda y no saber volver. Sabían que en todo caso podían volver a meterse….
(Flaca…)(Sí, Manuel?)(Estás bien?)(Sí, bárbaro…¿Viste que lo hicimos todos al mismo tiempo?)(Sí… pero ahora quiero estar con vos)(¿Y si nos volvemos?)(No se puede. Nos están esperando)(…O venir los dos en la misma bola…)(Ahora no estamos en las bolas)(Sí, que estamos. Yo la ciento a mi alrededor aunque no haya nada)(Tenés razón, se siente…)
(Manuel…)(Sos vos Ernesto…?)(Sí! Qué emocionante! Estamos haciendo telepatía!)(Claro, telepatía)
(Manuel…)(Qué pasa Cholo?)(¿Los ángeles también se comunican así?)(Y… seguro que sí, porque sus bolas han de funcionar de la misma manera…)
(Manuel y Ernesto…)(¿Mandinga?)(Les quería decir que los ángeles por lo general son clones con un programa mental muy reducido…Es poco lo que se tienen que decirse)
(Manuel…)(¿Qué pasa mamá?)(Estás bien mijo?)



(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)


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lunes, marzo 19, 2007

246: CADA INSTANTE


La flaca lo hizo de primer intento, como si estuviera acostumbrada a esa clase malabarismos. Se tiró con las dos manos el pelo para atrás, con ese gesto suyo y cuando los bajó todos sintieron que otra vez se desprendían de los límites para establecerse en ningún lugar que podría al mismo tiempo ser cualquiera. Cada uno en su pensamiento que fluía en sí mismo como las imágenes del cine que, quietas, sólo cambian de diseño para hacernos creer el movimiento…y las tensiones de la trama que con sus desenlaces sorpresivos son los que hacen vibrar las cuerdas de nuestras emociones. Momento tras momento en sucesivos e infinitos cuadros de actualidad desfachatada. Cada uno distinto, por muy parecido que fuera. Es el instante exacto que dura nuestra vida y que con él muere. Aunque uno no lo pueda comprender. Y pretenda imaginar continuidades…aunque ya no…en el medio de este om parece hasta imposible que se pueda superar el abismo que tendría que haber entre un instante y otro. Entre un punto y otro

Le tocaba al Cholo. El Cholo es un valiente que tras sentirse morir dos veces, se acerca sin dudas al foco de las ondas como si fuera a hacer algo agradable y no a enfrentar una tercera muerte en el mismo rato. Se acomoda en el lugar de la máxima resonancia, respira hondo y al exhalar el aire baja sus dos hileras de pestañas sobre los párpados. Para él la cosa no era instantánea. Caía y caía por un canal estrecho que se iba borroneando y desaparecía por fin cuando le abandonaban en ese limbo infinitamente pequeño en que se transformaba el universo al darse vuelta la media de su mente que quedaba del lado de afuera del punto. Él como algo infinitamente disperso que rodeaba al universo metido en ese punto que venía a ser lo único que él podía observar. Un punto matemático!

Para Dengue todo esto era una fiesta. Como cuando se imaginaba de chico que alguien aparecía a traerle juguetes de regalo. Ahora le prestaban el mundo para que juegue con él. Desaparecer del mundo y meterse en una cueva que nadie sabe donde puede estar y aparecer de nuevo. Por ahí cerca como cuando se zambullían en la playa jugando al bobo o como se imaginaba que se le aparecía a la Mulata desde atrás de un árbol. Pero en serio.

El Dengue se largó hacia adentro hacia aquel lugar donde estaba él -que por último no estaba resultando tan mal tipo. Porque el Dengue de adentro estaba sólo pero no asustado, ni dolorido como para ponerse a hacer cualquier cagada con tal de escapar de las fieras humanas. Y entre ellos no era necesario hablar. Porque ya se habían dicho todo y ahora sabían que eran un mismo Dengue.

Mientras volvían Manuel pensaba que aunque ya no ocurriera más ninguna cosa extraña frente a sus ojos y aunque no vinieran nuevas ideas a obligarle a pensarlas…con lo visto tenía como para todo el resto de la vida y contarle a los nietos y hasta capaz que fuera bueno un día ponerse a escribir para que otros se enteren de las cosas que hay en el mundo además del partido de futbol.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)


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245: YENDO AL PUNTO

Fue entonces que la bola comenzó a hacer violentas sacudidas para los costados y a emitir sonidos desagradables. Parecía quejarse y protestar ante órdenes confusas o contradictorias. Manuel lo comprendió y pidió calma. Dejar de intentarlo al unísono y relajarse. Ponerse en punto muerto mental. Fluir. El se encargaría la primera vez…
Y lo logró! Tomándose apenas un par de minutos, durante los que sólo respiró siguiendo el son de la bola, dejando llevar el cuerpo y el alma en esa danza que el sonido interior le dictaba, ese oleaje suave y lento que le hamacaba, ese oído perfecto que se iba hasta las cuerdas a rodearlas de sutil sensibilidad, eso… que ahora le hacía sentirse identificado con esa cosa de blanco papel que era el verdadero límite de su propia persona… con dibujos y casi traslúcida historieta que el leía y al mismo tiempo dibujaba, se dibujaba… tal vez un poco mejor que en aquella tapa antes vista, pero…aunque no fuera Hugo Pratt, lo estaba haciendo sobre el papel con un pincel con tinta china, así con esas ganas de mover las manos y dejar que el dibujo fuera saliendo hasta con el quiebre de cadera típico de pararse jodiendo a decir “qué te pasa” con ese gesto de ganador que había visto muchas veces en otros y que tal vez el también…Quedaba mejor con los vaqueros dibujados con esos quiebres de la tela de vez en cuando y medios arrollados abajo para no parecer muy prolijo Ja! Manuel en el lejano oeste. Hacete pintún, boludo! Mejorate algo, un poco más de lomo! O esas cosa difíciles de dibujar como las vueltas de la oreja. Te queda como una letra ge, boludo! Y bue, le pondremos un poco de sombra. Podría ser alguno de los hombres del Sargento Kirk. O el rubiecito de la película de rock. Ja! Manuel Aquelarre, el rubiecito ese…y después la salida de los tamboriles haciendo temblar el piso! Tequereque tequereque tequereque, plaf plaf!
Claro, lo había logrado y ahora estaba sólo con Manuel metido en algo que no existe! Ni luz ni oscuridad, es verdad! Ninguna sensación más que la de saber que está pensando. La única verdad. Que no hay manera de desarmarla en pedazos de verdad más chicos … y hasta que parece no poderse ver reflejada en el espejo porque es ella misma su propio espejo que sabe que ha de existir una cosa como una imagen en algún reino lejano donde se guardan las ideas que uno no está pensando en ese momento. “Pero sabe el que sabe que es él. Aunque no sepa cómo lo sabe ni siquiera qué es saber.” Como decía Abelardo en aquella época que se le había dado por la poesía y se paseaba por la pieza de un lado para otro…bueno…ya podríamos volver a las dimensiones…que ya ni me puedo imaginar! Pero volvemos!
-Estamos sobre…Colonia…¡pero qué veo allá abajo! ¿Tabaré Vázquez con Bush pescando?

Al Cholo, la experiencia le había resultado aterradora, al principio cuando sintió que se caía en un pozo sin fondo y hacia atrás, pero después se había podido ubicar mentalmente en lo que podía estar pasando que no podía ser más que lo habían estado planeando, salvo que no se parecía en nada a lo que él se había imaginado. A Magda no le había caído tan de sorpresa porque en ese momento estaba muy conectada con Manuel y se dio cuenta de que estaba iniciando un cambio. El Dengue seguía con la misma euforia de cuando piloteó la bola y creía que esto sí era lo más. Manuel puso orden en las ideas.
-Ahora le toca a la flaca.

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