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lunes, diciembre 03, 2007

441 LAS VACAS INCRÉDULAS

Es que los humanos. Aun los muertos que han vivido un montón de años en el otro mundo, tienen esa dificultad para moverse con cierta cintura por los meandros elásticos del tiempo. Fijémonos, como ejemplo contundente, en la situación que se daba en ese momento. Estaban viviendo un día cuya duración nadie se había tomado la molestia en medir, pero que si lo hubiesen hecho se habrían llevado la sorpresa de constatar que al menos triplicaba lo que en la tierra se ha tenido siempre como normal. Sobre el puente se les había hecho la noche antes de hora, a la vuelta y de inmediato, sobrevolaron las verdes praderas que progresivamente iban siendo rumiadas por millares de vacas incrédulas mientras ellos cambiaban ideas sin preocuparse de la posición del sol sobre la esfera celeste. A la sazón –me encanta esta forma de eludir el mientras- ya Aníbal Greco y Nilo Perdomo habrían, con seguridad vuelto a su Maldonado, aburridos de esperar y de ver por la pantalla del solitario monitor las peripecias de la frustrada invasión ambientalista terminada en beserío.

¿Y las Flota de los Siete Conglomerados Galácticos?

No, ellos permanecían al acecho. No rumiando pasto sino ideas de cómo rodearles y capturarles vivos, al menos capturar al Manuel ese, que tanto trabajo les venía dando y que ahora se había tomado el atrevimiento de ejecutar –no andemos con eufemismos- nada menos que al agente híbrido Douglas Doménech, producto de la más refinada tecnología genética celestial, cuya tradición y fama se remonta a la propia inseminación de Ave María por intermedio del certero pico de
Espíritu Santo, nuestra madre inmaculada. Claro que en aquel primer experimento, hecho de apuro antes de que murieran los últimos espermatozoides del viejo God, el resultado apenas estuvo medianamente acorde con las expectativas. O sea… En vez del conquistador implacable que iba a derrotar bajo sus suelas a todos los enemigo, quitarles sus mujeres, niños y riquezas e imponer en tutti il cosmos la más rigurosa ley seca. Salió un hippy de blando discurso, amigo de prostitutas, distraído y medio atolondrado bebedor de vino en copas.

Y Manuel… El Manuel, este…. Parecía ser otro engendro genético, aunque en este caso producto de tecnologías alienígenas, es decir diabólicas, mandingueras o tal vez… de ese par de psicópatas inventores que se habían terminado refugiando en los escarpados confines del gran cúmulo de agujeros negros de Ortus Nimbus, del que extraían terajulios de energía por cada segundo de sus estúpìdos experimentos. Era menester capturar al pequeño nuevo Cristo para estudiarle concienzudamente en busca de anular todos sus dotes especiales antes de ejecutarle y dar los trozos de su cuerpo para comida y bebida de los hermanos en la fe.

Esa es y será la ley. Así se hará cumplir aunque en la demanda perdamos nuestras vidas.

Manuel recién entonces llegó a preguntar en serio, qué era eso de colección completa para todos los tiempos que decía muy suelto de cuerpo Mandinga y que a él le sonaba a payada libre como cuando el payador no sabe de que mierda está hablando pero sigue enancado entre las rimas y llevado por las imágenes.

-Para mí que Bosco recibió información sobre mi viaje y sobre mi aspecto.

Mandinga se golpeó las piernas con las palmas.

-Pero Manuel! Sería como decir que yo sabía quienes eran los niños aquellos que en 1957 jugaban a la pelota por las calles de Guichón. Las cosas se dan de otra manera. Ese día bajé en el palmar que hay antes de llegar al pueblo y me procuré ese aspecto extraño que fue lo que les llamó la atención, tal cual lo había supuesto y comprobado en muchos lugares del mundo. Caminé, atravesando el pueblo sin preocuparme por llamar la atención de nadie en particular. Me siguió sólo tu abuelo porque Bosco se cagó todo cuando vio el tamaño de la falsa espada de samurai que llevaba atravesada por la espalda. Pudo haber sido al revés o haber venido cualquier otro niño de los que no estuviesen demasiado interesados en el partido, pero vino Abelardo. Y Abelardo estaba interesado desde antes en las posibilidades de desarrollar alguna meta-ciencia. Congeniamos y hasta se puede decir que nos hicimos amigos…

-Estoy entendiendo que fuiste vos quién le dio la información a Bosco…

-Bueno… lo que ocurrió también podría ser descrito de esa forma…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

jueves, septiembre 27, 2007

396 ¿Creen que yo entiendo?

¿Ven? Ya va el tercer día sin que llegue el mudo a traerme el texto… Claro, y después me mandan cartitas protestando porque yo meto la cuchara. Me parece que no se puede tener a todo el mundo pendiente de la continuación de la historia. Porque esto a parte de ser una historia…como quién dice historieta, es también una historia…La Historia ocurriendo en tiempo presente, de un grupo de personas, de un país y casi de un continente que se está dando el lujo de mostrar sus transformaciones en directo, casi online. Como lo ha visto alguno de los muchachos, una situación inédita que a traído un grado de transparencia al proceso político nunca antes visto. Y no es mérito mío. Yo ni siquiera transcribí los primeros capítulos… ¿Creen que yo entiendo algo sobre cómo hemos llegado al punto en que nos encontramos? Nooo! Yo estoy tan sorprendido como ustedes. No pongo en duda que todo sea verdad y que esté ocurriendo en este mismo instante todo eso que dicen que pasa porque… bueno hasta cierto punto también me puse a hacer mis pruebas con estos guijarros del tiempo de Ñaupa y algo voy aprendiendo de cómo conectarme a internet en situación de lector. Hasta ahora nada de lo que he podido leer contradice nuestra historia… Ahora… ¿Cómo es posible que esto haya sido posible? Entre nosotros hablando, les voy a decir que muchas veces me sentí tentado de suavizar alguna idea que venía en la hoja, por parecerme demasiado descabellada. (No lo hice) Y después resulta que fue no más así! Otra cosa que ignoro es quién es el verdadero autor de la historia. Ya les dije la otra vez, que no me parecía posible que el autor estuviese en el pequeño grupo que rodea a Manuel. Para mí sigue siendo Bosco, Sea el mismo Bosco, o no, que ese otro que a la vez aparece de personaje. O que sea por ejemplo el mudo. Una persona muy extraña, por cierto, que yo no podría saber si es en serio mudo o se hace para que no le fueran a reconocer la voz en otro lado. Ahora… si fuese el mudo el verdadero autor. Como hace para espiar todo el día al grupo de Manuel y todavía tener tiempo para venir hasta el Queguay a traerme las hojas todavía con la tinta fresca recién escrita con pluma y lapicera y sus dedos derechos manchados justo donde se manchaban los dedos cuando uno escribía con esos armatostes. Entonces, si fuera el mudo, debería tener alguna instalación de espionaje permanente que pudiera ser visible y audible desde su casa, probablemente en Guichón o por ahí, por Andrés Perez. Pero si tuviese esa tecnología a su servicio. ¿Por qué no mandar los textos directamente desde su casa a Internet, sin pasar por los servicios de un servidor? No parece razonable. A pesar de todo… Me inclino a pensar que aun no siendo el mudo el verdadero autor, él ha de tener que ver mucho con el misterio de esta trama. Fíjense en que el verdadero autor no iba a introducir un personaje tan extraño por simple capricho. Porque el mudo, a parte de ser un servidor dentro del aparato editor de las bolas de manuel, es también un personaje de esta historia, así sea porque yo me he encargado de hacerlo público. No importa la historia abarca todos sus aspectos y yo al escribir estas notas de entretenimiento, no hago otra cosa que escribir nuestra propia historia, la mía y la tuya que me estás leyendo. Mientras me sigas leyendo yo estaré escribiendo en tu mente una sucesión de imágenes y conceptos (¿Cual será la diferencia?) En otro sentido sí que hay diferencia. En otra cosa…. Quiero decir que no hago más que un poquito de hurto inocente para tener estos instantes de plenitud al sentir que mis palabras están siendo leídas y como les dije en eso consiste que durante ese tiempo yo escriba vuestra historia. (No me debo poner solemne) Pequeño y fugaz placer al lado del que ha de sentir el verdadero autor al escribir la historia de medio continente y lograr que sea al mismo tiempo verdadera!


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

martes, agosto 14, 2007

365 Ese tipo no soy yo.

Guichón estaba convulsionado como una señora gorda que a sus cincuenta años saca del arcón aquellas blusas floreadas que dejó de usar desde cuando iba a los bailes del carnaval con papelitos y serpentinas. Todo se movía al chispeante ritmo de saludos por derecha e izquierda y para nadie podía ocurrir otra cosa más importante que los dos días de fiesta y el reencuentro con tantos viajeros que volvían de los más remotos rincones del universo con caras nuevas por envejecidas e irreconocibles. Ni siquiera la revolución anarquista que les había también ocupado, conservaba ahora su importancia.

Los muchachos, después de esconder la bola en el monte, caminaron al encuentro de Bosco que les esperaba en la vereda del viejo hotel tal cual habían acordado. Se había puesto sobre la cabeza un gorro al estilo cosaco por debajo de cuyo término asomaban canas desparejas que se negaban a refugiarse dentro de la solapa de la campera. Guantes no llevaba y por eso resguardaba las manos dentro de los bolsillos y se encorvaba de frente al viento que amenazaba llevarlo por aquella bajada rumbo a las vías del ferrocarril.

Estaba todo solucionado. Del otro lado de la manzana de enfrente quedaba el comercio del amigo que les iba permitir el uso de su computadora. Edgardo se llama –dijo- y era amigo de tu abuelo, también.

Manuel preguntó, por joder, si ya no lo era más y vio por la actitud del otro que ya estaba enterado de toda la historia.

-¿Leíste desde el principio?
-Sí, leí todo. Es bastante largo.
-Vamos entonces.

Edgardo les abrió la puerta luego de asegurarse de que nadie andaba por esa cuadra, para evitar preguntas, ya que Bosco le había dicho que tenían que guardar mucha reserva. Entraron chocando muebles y apretándose hasta que Edgardo prendió dos mortecinos tubos fluorescentes que dieron un toque tétrico al largo salón lleno de cosas apiladas, en cuyo fondo se veía la compu rodeada de tres sillas hábilmente dispuestas en abanico.

-Ahí la tienen. Se las he dejado prendida y con la conexión a Internet. Yo los dejo porque tengo a mi esposa con gripe.

Bosco se sentó, escribió en el buscador “las bolas de manuel” y enseguida aparecieron las mismas palabras pero en formato título y rodeadas de un recuadro. Abajo y al costado se pintó una fotografía media borrosa acompañada de las palabras “Bosco” “Maldonado” y “Uruguay”

-Miren el tipo de la foto. ¿Se dan cuenta de que ni se parece a mí?

Nadie comentó nada, así que buscó el principio de la historia y agrandó la letra para que todos pudieran leer sin apiñarse sobre la máquina. Enseguida aparecieron las risas y las preguntas sobre la veracidad de la historia. Manuel leía y no comentaba nada. Cuando terminaba un capítulo miraba nerviosamente a Bosco como para que éste procediera a cambiar la pantalla. Cuando en la historia se tenía que tirar al vacío se agarró la cabeza con ambas manos. Cuando corría por corrientes todo dibujado de historietas, se rascaba la piel de los brazos. Cuando el auto lo choca al lado del obelisco, no pudo retener un grito.

-¡No puede ser que alguien cuente esto sin haber estado ahí!
-¿Entonces, la historia es toda verdadera?
-¡Exacta!



(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

martes, junio 05, 2007

317 No te aguanto!

Se había puesto pálido y ya no se reía al tiempo que levantaba el vaso de la mesa para darle un sorbo acompañado de un gesto que parecía decir. Bueno, contame la verdad. Estoy dispuesto a escucharla, aunque le sienta un tufillo de cosa jodida que se me viene encima. Manuel miró a la Magda y pensó si la que había pensado sería en serio la mejor manera de empezar la historia. De no asustarlo demasiado. Sin embargo abrió la boca y dejó pasar las palabras pensadas que iban formando la historia dicha de una manera simple. En la primavera pasada había sido raptado por una bola hueca y lo habían hecho aparecer aquí en Guichón, pero en 1967, para que Bosco le hiciera entrega de una cosa que era lo que le había dejado su abuelo al morir.
-¿Bosco?
-Si, tu vecino, digo…Cuando estaban allá…
-Y quién era tu abuelo?
-Abelardo Goiticoechea, yo entré a su casa, ese día, no había nadie porque se habían ido para Minas… De donde nunca volvieron creciendo al abuelo de Manuel allá. Más tarde, por cierto se volvió a mudar para San José de Carrasco tratando de seguirle los pasos a su Hija Margarita que se le había fugado de la casa atrás de una barra de Hippies, y bueno… Mi madre se juntó con otro y fue a vivir a Lagomar Norte, donde yo nací. Se da cuenta? Pero ahora estamos escondidos en una cueva porque nos andan buscando los ángeles! ¿Se da cuenta?
-¿Los ángeles?
-Y los milicos también….
-Pero ¿Qué mierda estás diciendo loquito?
Entonces cayó en la cuenta de que Magda le había estado tironeando la remera desde que dijo los ángeles y el Flaco se empezó a poner raro otra vez. Tenía que explicarle.
-Nosotros somos los de las bolas blancas que anduvieron haciendo piruetas no hace mucho por aquí arriba.
-A no! Es mucho! No te puedo aguantar!
-¿…no me creés…?
-¿Qué era lo que querían pedirme?
Manuel y la flaca se levantaron de los asientos casi ofendidos. El Flaco estaba suponiendo que habían armado toda esa historia estrafalaria sólo para terminar pidiendo una ayuda!
-Vení con nosotros. Te vamos a mostrar algo que te va a convencer.
No, no podía ser posible que este par de muchachitos terminaran siendo asaltantes que estuviesen tan idos al carajo como para venir a ejercer su profesión justo por aquí. No, no podía ser.
Así que fueron los tres caminando casi el mismo recorrido que habían hecho los dos un rato antes, pero ahora acompañado de saludos. Cuando cruzaron la avenida por la esquina del hotel, Oscar se volvió a poner serio.
-¿Y hasta dónde me piensan llevar?
-Falta una cuadra. ¿Te gustaría hacer un vuelo esta noche?


-
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

sábado, marzo 24, 2007

250:: PRIMERAS BAJAS

A las ocho ya estaban las bolas adjudicadas del uno al diez sin contar la primera que iba a ser usada por Mandinga para hacer de campana. En la base iban a quedar Julieta por el embarazo y Margarita para acompañarla. El plan era simple. Tenían elegidos cinco lugares del país, para que a cada uno se dirigiera una pareja de bolas a hacer cosas que llamaran la atención, piruetas y vuelos rasantes, pero nada que pusiera a alguien en riesgo. Quince minutos y a la cueva de vuelta. Manuel y Magda eligieron sobrevolar Guichón con corridas hasta Algorta y Piñera. Idea de Manuel que le quería mostrar el lugar en que había estado cuando lo llevaron la primera vez. Dos parejas iban sobre Montevido, la de Giorgionne y Miguel, y la de Trum y Ángel. Atlántida fue para el Cholo y el Dengue y Melo para Ernesto y Porum. Otros días se iban a cambiar los lugares y las parejas, de modo de que todos se acostumbraran a todos

Bueno, tal vez no sea interesante contar las peripecias de cada pareja y sus malabarismos frente a las miradas atónitas como si fueran los jovencitos inglese saliendo a detener a los nazis en aquellos poderosos Spitfire que hacían resonar los cielos de la guerra que esa vez estaban perdiendo. Tantas películas lo han mostrado convenciéndonos de que no todo sale bien cuando todo tiene que salir bien. Claro que al final triunfa el bando del muchachito al que le ponen una condecoración y le permiten ir a caminar por el parque un rato con su novia. A los Maquis tampoco le salieron las cosas como las habían pensado porque mucho no lo habían pensado, pero se podría anotar como inconveniente que a la vuelta faltaron dos bolas y dos Maquis. Giorgionne y Miguel que se habían entrechocado brevemente, camino a Montevideo –les tocaba El Cerro- y tuvieron que hacer un aterrizaje de emergencia en un claro del Parque Roosevelt y quemar las naves para que no fueran descubiertas. No, no podían ya volar con los espinazos así torcidos entre las ramas!

Ellos llegaron en ómnibus, bastante tarde y cuando nadie sabía aun del accidente, cansados y muy frustrados, derecho a un consuelo merecido por ser la primera vez que volaban a solas. Bajaron el declive de 45 y se encontraron con todo el resto del grupo mirando el pedazo de muro de la caverna que se veía entre una y otra nave. Se pusieron detrás de todos, muertos de vergüenza a esperar que los descubrieran, cosa que tardó quince minutos.

A la postre fue una jornada matizada. Algunos se divirtieron mucho, el Dengue más que nadie y los Tucos menos. Los Tucus odian estar solos y más si no tienen otra cosa que hacer que manejar una bola con el pensamiento. Si aunque fuera con la palabra, sería para ellos más tonificante.

Por ahora no iban a reponer las bolas perdidas

Giorgionne tiene la atención dispersa.

Se pueden hacer varias misiones por día.

Ya cuando remonta va subiendo y bajando.

Me distraje, la verdad es que me distraje.

Felicitaciones.

¿Y si prendemos la tele?


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martes, febrero 20, 2007

218: ¿QUIÉN ME ESCRIBE?

Cuando Manuel ya agachaba la cabeza para entrar a la bola se dio cuenta de que Cholo se le interponía. Seriamente le interrogaba sobre la conversación que había presenciado y le aclaraba que él tampoco era un boludo.

-¿Qué pasó aquí hace cuarenta años?

Manuel demoró en empezar a hablar, pero cuando lo hizo su voz tenía un todo lamentoso. Con un gesto invitó al Cholo a sentarse sobre el pasto, lugar sincero de conversación cuando ha llegado el momento y se dejó llevar por las ideas que le iban surgiendo. Su vida anterior que Cholo conocía a grandes rasgos. Esa vida, tal vez pobre y carente de grandes cosas, había sido para él motivo de gran felicidad. El había sido feliz. Ahora lo comprendía, por comparación con los últimos tiempos en que le habían empezado a ocurrir cosas extrañas todos los días. Una sucesión de cosas que en parte ya le había contado o que Cholo se había enterado por su cuenta como protagonista de los últimos episodios… En parte. Sólo en parte, porque habían aspectos de la historia que eran muy personales y que transformaban todos los significados…

-Esto no es sólo la historia de una guerra entre los dioses y los diablos…En realidad…lo que me preocupa es si realmente somos libres… qué sentido puede tener la vida si nuestra historia ya estuviera escrita?

-¿Escrita por quién?

-Por quién sea! En mi caso, yo sospecho de mi abuelo y de Oesterheld, viste? El guionista de Hora Cero. Y pienso… ¿A quien se le hubiera ocurrido hacerme el personaje central de una historia tan importante y dramática si no fuera alguien que me ha querido? Con todo tengo mis dudas… ¿Yo existía de alguna manera antes de que ellos se hayan puesto a escribirme?

-¿Y qué queda para mi? En ese caso yo sería un personaje secundario de tu historia…

-No se…

-¡Dejate de joder, Manuel. ¡Vamos para la caverna que han de estar preocupados por nosotros!

Manuel lo miró al Cholo. Ciertamente parecía tan sólido allí en cuclillas sobre el pasto, iluminado de soslayo por la luna y recortado sobre un fondo de lejanas lucecitas, que aquí y allá brillaban hasta llegar al oscuro horizonte. Pero más sólida parecía su existencia.
El Cholo no podía ser una ilusión!

Se pararon y entraron a la blancuzca bola. De común y secreto acuerdo nadie se puso al mando, se sentaron frente a frente y al unísono quisieron volar. Elevarse sobre el enorme cielo de la Cuchilla de Haedo y sus palmares y sentir sin embargo el cri-crí de los millones de grillos que entre los pastos continuaban con sus ajetreadas vidas de violinistas errantes en busca de la mejor pareja que alguna razón les hubiera asignado para esa noche.


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lunes, febrero 19, 2007

217: Una expresión lateral.

En los cuarenta últimos años el tipo se había vuelto más cobarde o testarudo. No quería volver a hablar de los planes de Abelardo ni de para qué le había heredado aquel juego de piedritas.
-Yo sólo cumplí con una promesa. Por favor, no quiero saber de nada con ese tema.
-Pero si sólo te pido que me cuentes qué esperaba de mí mi abuelo. Yo estuve hablando con él pero ahora no podemos seguir usando los guijarros…Es importante que digas algo.
Bosco sonrió tristemente, miró el pasto, apenas iluminado por el camino de luz artificial que venía de la casa. Empezó a hablar como para sí mismo… apenas un recurso de expresión lateral.
-Esta historia se sigue escribiendo desde otras cabezas. Uno fue mi gran amigo hasta la pubertad y el otro…Un escritor de vidas y de situaciones que yo admiré porque me descubrió a los ojos los similares sentimientos que anidan en las personas de muy diversos lugares y culturas. Como ahora se diría, me abrió la cabeza, aquella cabecita mía muy encerrada en este pueblo y que miraba al mundo como el lugar de las grandes hazañas y los hombres más grandiosos, cosas de las películas de coboys, trayéndome al centro de la cuestión humana, el amor, la tristeza, la amistad, la soledad… Derribando algunas dudas que aun me quedaban sobre la igualdad de los hombres…Pero esas son cosas que a vos naturalmente no te interesan…Vos querés que te cuente de Abelardo…
-Te parece que yo no pude entender lo que dijiste?
-Entender… No. Es que te ha faltado tiempo…me parece.
-Claro! Y como pensás que soy un guacho boludo no me querés contar lo que Abelardo planeaba con respecto a mí? Porque podría ser que eso alterara mi vida, no es lo mismo hacer lo que uno se siente inclinado a hacer, que hacerlo porque ya sabe que es lo único que va a hacer aunque quiera hacer otra cosa? Tampoco es lo mismo que él haya visto algo sobre mi posible destino, horóscopos o esas cosas, a que fuera él mismo quién quisiera escribir mi vida como si yo fuese un personaje de historieta. Yo necesito saberlo y si me están escribiendo que por lo menos se dejen de joder con las bolas y los ángeles que no me dejan en paz. O me van a tener como al pobre Eternauta dando vueltas por ahí. Por lo menos que a él también le escriban alguna aventura interesante.
-¿De qué estás hablando…?
-De mi abuelo, tu amigo Abelardo y su amigo Oesterheld, que no me han cantado la justa. Hasta me hicieron aparecer en la tapa de Hora Cero dibujado por uno que imitaba a Hugo Pratt… vos sabés de qué te hablo.
-Me enteré por internet…
-No te hagas el boludo!
-Pero muchacho. ¿Qué suponés…? ¿Que yo estoy en contacto con tu abuelo muerto? Esas cosas me dan mucho miedo, como a cualquiera y la historia para mí terminó el día que te entregué los guijarros…Han pasado cuarenta años!
-Y además no me querés ayudar.
Bosco ya se había dado vuelta y comenzaba a caminar cuando desde la casa se asomaron personas que le hablaban de continuar la fiesta. Manuel y Cholo se perdieron por la avenida, en dirección a la curva de la carretera.

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domingo, febrero 18, 2007

216: Un viejo de pelo blanco.

-Che Cholo vení, me tenés que enseñar a manejar.

Caminaban rumbo a la bola y el Cholo se había detenido apenas un instante antes de seguir a Manuel. Sorprendido en ese mismo pensamiento que le perturbaba cuando se ponía a actuar.
-Para vos va a ser muy fácil. Solo tenés que abandonarte a la idea de que la bola es como otro cuerpo que tenés y sentirlo.
-Y cuando lo haya sentido?
-Ahí empezás a conversar con ella, mentalmente.
-¿Es una persona?
-Ah, no. No me hagas pensar en eso! Tu mente se a puesto muy rápida.
-Por curiosidad, nomás.
El Cholo le indicó el lugar, más o menos, en que se tenía que poner y se fue a tirar al suelo del fondo.
-Sentilo, sentilo! Y no te apures…
Manuel lo sintió, lo entendió… la bola estaba fuera de la caverna, sobrevolando Lagomar por encima de Gianastasio, serena y sin apuro. A Cholo le llegaban suficientes ondas desde la bola como para darse cuenta de la trayectoria y la velocidad con que navegaban, por eso le sorprendió que de pronto estuvieran acelerando hacia la derecha y ganando altura como una jabalina que fuera apuntada bastante más allá. Pero no dijo nada hasta que tocaron tierra junto a las copas de grandes árboles y una carretera que se perdía ondulando en busca del horizonte oeste, justo a la hora del atardecer.
-¿Dónde es esto?
-Guichón. Vení ayudame a correr la bola más debajo de los árboles.
-Y porque vinimos acá?
-Tengo que encontrarme con un tipo de aquí…ha de ser viejo porqué lo vi hace cuarenta años.
-¿Qué…?
-Ja, no importa! Vamos a ver si lo encontramos. Me acuerdo de su casa.
Entraron al pueblo por la curva de la avenida mientras en las casas se iban prendiendo las luces y algunos gurises insistían en seguir el partido aunque ya no se viera la pelota. También se sentían algunos tambores a pesar del ladrido de los perros y los primeros cri-cri de los grillos. Algunas conversaciones entre vecinos a pesar de las mil pantallas encendidas…
-Aquí está el hotel argentino, es la casa siguiente.
Manuel llegó, subió el único escalón redondeado por el uso y dio dos golpes con el llamador sobre la puerta. Silencio. Por la otra puerta asomó una cabeza que preguntó que quería. –Quiero hablar con Bosco.-¿Bosco?-Sí, Bosco- ¿Y para qué? Quiero decir… que él acaba de llegar. ¿Ya se sabe en el pueblo que ha vuelto? –No, yo lo conozco de otro lado…¿Está?
-En la casa de otra hermana. Te explico…
Aquello parecía una fiesta familiar. Muchas risas y bastante bebida que se veían brillar en la cabeza del que quedaba frente a la ventana entreverando gritos en brasilero y carcajadas. Golpeó las manos desde el pastito del frente. El pelado había dejado de reír y una señora muy bonita salió a ver quién llamaba.
-¿Bosco? Si ya te lo llamo.
Manuel se sacudió cuando vió aparecer a un viejo de pelo blanco y arrugada expresión de extrañeza marcada en una cara bastante acostumbrada a la sonrisa.
Más se sacudió Bosco cuando reconoció a Manuel.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)


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