Pero la Magda se cansó de escuchar y quiso decirle a Don Pepe que por ahora no estaba cumpliendo lo que les había prometido. A saber, ya que no sabía de que le estaba hablando, de meter en cana al hombrecito gris y de que no jodiera más nadie alrededor de la casita de Manuel!
-Vamos por partes, mi niña –contestó enseguida Mujica antes de tomar profundo aliento que oxigenara su cerebro y contuviera el carácter.-Nadie puede hacer lo que no puede.
-¿Como que no puede? ¿Y quién está en el gobierno?
Mujica largó una carcajada….
-¡Y yo que se! Un montón de pelotudos seguramente!
Para agregar enseguida.
No te confundas niña que estar en el gobierno no es lo mismo que tener el poder.
-¿Y quién tiene el poder…?
-Bueno…te iba a decir El Pueblo, pero…nosotros estamos aquí porque la mayoría quiso que estuviéramos ejerciendo la administración dentro de las ya establecidas leyes del juego y… te diré que ahí está el verdadero poder. En las leyes del juego.
Magdalena entrecerró los ojos con una sonrisa que parece haber entrevisto el Pepe a la distancia cuando dejó correr la pausa seguro de darle tiempo suficiente al afloramiento de los sentimientos simpáticos.
-Bueno, pero a pesar de todo no voy a poder decirle más nada sobre nosotros…
-Les pido que no tarden. No nos queda mucho tiempo.
Terminada la llamada, que ya todos habían entendido, los ojos poco a poco fueron hacia Manuel.
¡La puta!- se dijo- pensando que ya le querían cargar el fardo de las decisiones que nadie se atrevía a tomar y que él últimamente sí, un poco por que no le dejaban salida y otro… porque era tan agradable sentirse valorado de esa forma!
Dio un paso al frente y dijo: Vamos a seguir en la misma atrayendo a la gente y haciendo salir a los ángeles.
Después un silencio pesado que retumbó en las paredes de piedra arenisca soltando una llovizna leve. Supieron todos al unísono que estaban cruzado el umbral y entrando a relacionarse de otra manera entre ellos no todos iguales. Por puro convencimiento en la capacidad extraordinaria de este muchacho que hace enseguida pensar en un ser sutilmente extraordinario. Un aura que lleva encima a donde quiera que vaya y aunque tropiece y caiga, porque su especialidad no es esta o aquella que se han mencionado sino que radica en… En algo que no tiene que ver con ninguna de las clásicas virtudes. Porque es inteligente pero torpe. Distraído pero perspicaz y varias contradicciones más… Y sin embargo
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269: LAS LEYES DEL JUEGO
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sábado, abril 14, 2007
269: LAS LEYES DEL JUEGO
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martes, enero 16, 2007
184: Si yo te venero ¿tú qué me das?
Ernesto Federico se encargó de resumir todo lo que ellos habían podido averiguar sobre la guerra cósmica y dijo que había llegado el momento de hacer pública la información. Por supuesto que al gobierno no le iba a gustar y que iba a tratar de impedirlo no por el maldito terror al terror, sino, porque la existencia del tratado militar así se lo estaría exigiendo. Las potencias de la tierra hacía rato que manejaban lo que a ellos les parecía novedad. Y…¡habían tomado partido por Dios! La lucha antiterrorista era la moderna versión de la Guerra Santa, pero con un fuerte trasfondo de Geopolítica.
-¿Si yo te venero, tu qué me das?
El Dengue se paró, estaba podrido de políticos.
-¿Y qué vamos a hacer para salvar a Manuel?
Ernesto miró con cariño a Dengue pero le reconvino. El tema de Manuel era el que iba a empezar en ese preciso momento y empezaba ya diciendo que Manuel era una persona marcada, tal vez, por el destino para jugar un papel esencial en esta encrucijada donde nuevamente la humanidad se estaba viendo cara a cara con otros seres inteligentes y poderosos (poderosos sin duda).
-Manuel no es una persona común!
A la mayoría la frase le resbaló por el costado de la cara sin entrarle al oído, pero a Vittorio se le pararon los vellos de los brazos. ¿Qué pretendía su socio? …Consocio Eso. No se le daría por el misticismo ahora?
Pero Ernesto continuaba.
-Está claro que siempre ha estado en el ojo de la tormenta…no porque el quisiera sino porque la tormenta se le pone arriba.
-Uf.
-Manuel tiene algo que los dioses quieren quitarle o pedirle prestado o impedir que caiga en poder del enemigo…
Giorgionne saltó del taburete lleno de entusiasmo.
-¡Redondo! Haz dicho todo de una manera clarísima… Ahora…Me parece que no estamos contestando a la pregunta del Dengue.
-¡Eso! –afirmó Cholo.
Dengue se sentó. Cholo se quedó mirando a Ernesto y Ernesto a todos lados….
-¿No podremos fabricar una bola? –Preguntó casi inocentemente la Magda
Un coro de voces dijo no.
-Al final de las instrucciones sobre los guijarros encontré varias páginas que enseñaban cómo hacer una….
Zafarrancho general! Todos corrieron, todos hablaron ,todos chocaron a todos y todos volvieron a sus lugares, dispuestos a escuchar lo que decían aquellos papeles que cuando los habían escrito no los habían leído como bien había dicho Manuel.
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
narrativa
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-¿Si yo te venero, tu qué me das?
El Dengue se paró, estaba podrido de políticos.
-¿Y qué vamos a hacer para salvar a Manuel?
Ernesto miró con cariño a Dengue pero le reconvino. El tema de Manuel era el que iba a empezar en ese preciso momento y empezaba ya diciendo que Manuel era una persona marcada, tal vez, por el destino para jugar un papel esencial en esta encrucijada donde nuevamente la humanidad se estaba viendo cara a cara con otros seres inteligentes y poderosos (poderosos sin duda).
-Manuel no es una persona común!
A la mayoría la frase le resbaló por el costado de la cara sin entrarle al oído, pero a Vittorio se le pararon los vellos de los brazos. ¿Qué pretendía su socio? …Consocio Eso. No se le daría por el misticismo ahora?
Pero Ernesto continuaba.
-Está claro que siempre ha estado en el ojo de la tormenta…no porque el quisiera sino porque la tormenta se le pone arriba.
-Uf.
-Manuel tiene algo que los dioses quieren quitarle o pedirle prestado o impedir que caiga en poder del enemigo…
Giorgionne saltó del taburete lleno de entusiasmo.
-¡Redondo! Haz dicho todo de una manera clarísima… Ahora…Me parece que no estamos contestando a la pregunta del Dengue.
-¡Eso! –afirmó Cholo.
Dengue se sentó. Cholo se quedó mirando a Ernesto y Ernesto a todos lados….
-¿No podremos fabricar una bola? –Preguntó casi inocentemente la Magda
Un coro de voces dijo no.
-Al final de las instrucciones sobre los guijarros encontré varias páginas que enseñaban cómo hacer una….
Zafarrancho general! Todos corrieron, todos hablaron ,todos chocaron a todos y todos volvieron a sus lugares, dispuestos a escuchar lo que decían aquellos papeles que cuando los habían escrito no los habían leído como bien había dicho Manuel.
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
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