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viernes, octubre 05, 2007

404 MAN-DINGA


Los parlantes atronaron con la finalización del concurso de candombe así que hubo que atender. Sí, ya tenían a la pareja ganadora que había quedado sola en el medio de la pista luego de una larga tenida con la anterior que se resistía a retirarse.

Enseguida reconocieron en el negro ganador al propio Mandinga y en su compañera desconocida una morocha casi tan grande como él y digna compañera de la que dijeron el nombre por los parlantes , que a todos se les olvidó, enseguida, cuando mandinga se presentó como tal y todo el mundo se puso a reír. ¿Mire si iba a ser Mandinga, el propio diablo de los negros que-... Pero ahí lo teníamos a Mandinga tomando el micrófono de manos del tipo y poniéndose a explicar lo que significaba ser mandinga y que unos cuantos de los que estaban en el bailes también lo fueran.

-No soy el diablo. Soy apenas un negro grandote y feo!

Vino con ellos abrazado de su compañera y con la cara partida por la sonrisa. Parecía más grande y más niño.

-¿Qué les pareció? ¡Hace poco que ando por acá y ya les tomé hasta el ritmo!

Manuel con poco festejo lo agarró de una muñeca para separarlo y decirle a quemarropa:

-¿!Explicame cómo es que mi miran sin cámaras y me escriben sin mirarme!?

Mandinga quiso resistirse con aspavientos de que estaban en horario de descanso y otros versos que no convencieron a Manuel.

-Está bien. Te voy a explicar algunas cosas pero poné atención muchachito porque tengo poco tiempo con la moza allí esperando.

-Dale.

-En primer lugar había jurado no decirte este tipo de cosas. En segundo pensá un poco y decime. ¿donde está tu pensamiento?¿Qué lugar ocupa en el espacio?

-Mi pensamiento no está en ningún lugar pero está en mí.

-Bastante bien. Bueno tu pensamiento está ocupando algo que no es espacio pero como si lo fuera. Aunque el contacto entre el plano conciente y este mundo de cuatro dimensiones se produce en puntos matemáticos que suelen coincidir con seres más o menos inteligentes como ustedes. Esos puntos de contacto también pueden ser activados mediante determinadas tecnologías, para por ejemplo hacer circular noticias. Chau Manuel. Me voy de joda. ¡Qué lindo que es tu planeta!

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

martes, octubre 02, 2007

401 JIIBY JIJIBY

A todo esto Manuel, Magda, Cholo, Dengue y Chumbo, tomaban cerveza en el mostrador del Baile de los Anarquistas, en la comuna 2 de La Teja. Era el momento del concurso de baile de candombe que al igual que el anterior, el de cumbia, si se llegaba a presentar Dengue, arrasaba con todas las parejas él solo. Lo bueno era que el reglamento no existía, por eso se hubiese podido presentar solo o acompañado con los que quisiera y meterse a bailar de quererlo, cumbia en el concurso de candombe y vise versa, cuando no rock o reggae o una milonga arrabalera. Cholo lo bailaba todo y el reglamento no existía y sin embargo... la gente sola había determinado que en el primer concurso, los que quisieran bailaran cumbia y en el segundo concurso, que de haber voluntad se podría tal vez bailar la candombe. Nadie había puesto atención pero al salir a la pista cada cual bailó la música que pasaban que en el primer caso era sólo cumbia...Sí, claro, a quién se le puede ocurrir que todos si no iban a bailar loi mismo por mucho que les exortaran! No había reglamento pero había alguien que elegía los discos. Por supuesto tampoco había jurado y ni siquiera había voto popular. La costumbre que se estaba asentando era que se bailara hasta que quedara una pareja ganadora bailando sola. Quedarse en la pista al cabo de cada pieza era considerado como pretensión de ser el mejor hasta que se demuestre lo contrario.


De eso hablaban los muchachos sin poder salir del asombro al comprobar que funcionaba. Cada pareja que veía a su vecino bailar mejor sencillamente abandonaba la pista. El concurso de cumbia había durado 8 piezas y este...en cuatro canciones ya van quedando tres parejas. Manuel encaró al Cholo.


-Decime...no era que la gente no puede dejar de competir y por eso es que nos matamos entre nosotros y de vez en cuando conviene que haya una guerra...?


-Algo así. Esto que estamos viendo yo creo que quema muchas bibliotecas. Fijate que el concurso se transforma en otra cosa...en un reconocimiento del mérito ajeno asumido públicamente


-¿Entonces no era un instinto?


-Ah, sí, antes se decía instinto pero después como nadie sabía lo que quería decir-... ahora se puede decir hereditario


-Bueno, sí. ¿Y no era?


-Parece que no... Ja. Porque esta gente sin siquiera haberlo practicado desde la infancia, ya aprendió a valorar en los demás las virtudes y no sólo los defectos.


-Y claro! La gente puede vivir de cualquier manera que le parezca mejor. Por qué no íbamos a poder ser todos hermanos?


-Dicen que porque el más competitivo estaba más proclive a reproducirse en cantidad.


-Claro, eso cuando están todos tratándose de cagar entre ellos. Pero si estuvieran en una buena todos se podrían encamar.


-Te entiendo, me querés decir que en una sociedad no competitiva la competitividad dejaría de ser una ventaja.


-¡Sos un genio, Cholo! Solo vos me podés entender.


Cholo saltó con ambas patas y poco faltó para que entrechocara los talones en el aire. Le salió un grito zapucay desde dentro de las entrañas. jiiiby jijiiby iá iá iáy.


-¡Estamos de acuerdo en todo, Manuel! Hasta en esta teoría que acabás de elaborar!


-¿Teoría?


-Claro acaso no acabás de hacerme entender que lo que parece hereditario y fijo no es más que una adaptación transitoria a las condiciones determinadas a medias por las condiciones físicas, sociales, y culturales? Está claro ahora por qué el hombre venció a todas las otras especiees. No sólo por ser mejor competidor sino porque nunca se quedó en el mismo molde. Nunca se fabricó una caparazón como el caracol. La inteligencia es más que picardía. Es estar dispuesto a cambiar. Eso se llama ser valiente.

jueves, agosto 09, 2007

362 LA SANGRE DE MANUEL

Contra todo posible pronóstico, el espontáneo movimiento de la creatividad individual en diálogo constante con la colectiva, comenzó a dibujar derroteros muy similares. En Bella Unión, los de la comuna preguntaron a Manuel –contestación del Cholo- por las resoluciones de Pando y Sarandí del Yi, que habían encontrado muy acertadas y querían implementar entre ellos, a parte de humildemente pedir si no les sacaban a los gurises a dar unas vueltas en bola. En Dolores festejaban que los compañeros de Juan Lacace hubiesen dado marcha atrás con la requisa general de casas que habían dejado en suspenso mientras se siguiera produciendo el reparto voluntario. Parte del festejo fue dar 25 vueltas en bola de más longitud que la Vuelta Ciclística. 100 pasajeros doloreños elegidos por sus vecinos bajo el compromiso de contar la experiencia a todos los que no iban. En durazno estaban muy ocupados organizando el festival de rock y candombe “Por si el rock te va” y “Paracandombear”, tanto que ni les pidieron para probar las bolas. Eso si, dijeron que estaban adoptando una guía de ruta cuyo lema central era “Todo es provisorio”. Que les estaba dando resultado para disminuir las discusiones acaloradas. En Colonia comentaron que la construcción del puente a Buenos Aires, después de todo, no parecía una necesidad tan urgente, ni comparación con lograr la misma asistencia médica para todos. En Rosario bajaron una rato a tirarse debajo de unos árboles donde el pasto verde estaba crecido. En Santa Lucía tomaron vino con los vecinos y fue dónde por primera vez escucharon la marcha de los muchachos peronistas modificada para hacerle decir “Manuel, Manuel. ¡Qué grande sos!” Se rieron un rato. Dengue empujó al Cholo y Manuel por hacer algo que ya se había olvidado sacudió aquel vaso que tenía en la mano con vino y…LOS BAÑÓ. Con lo que se detuvo la comedia en silencio porque varios fanáticos corrieron a los piés de los muchachos a mojarse los índices con vino derramado y hacerse cruces en la frente.

-La sangre de Manuel! –exclamaban con mirada errática pero ciertamente feliz.

Ellos los levantaron amistosamente del suelo tratándoles al mismo tiempo de llevar a pensamientos más realistas.

-Todos somos iguales. Manuel no es ningún dios.

Uno de los genuflexos se impacientó;

-Dejame en paz. Salí de adelante. Tengo que llegar hasta él de rodillas y tocar su vestido para ser sano!

-Tenemos a todos los médicos a nuestro servicio y gratis!

Pero el hombre no cejaba.

-Mi mal no es de este mundo.

-¿De cual?

-No se. Estaba escrito que yo dijera eso, pero… ¿Me dejás hacer el papel?

-Ah, eras actor.

-Lo soy, pero no se cual personaje sos vos.

-¿Y quién te contrató?

-El mismo que a vos seguro…Todo a de formar parte de la misma obra

Al oír esto Manuel se acercó.

-¿Qué decís?

-Que todo está escrito…menos esto. Ustedes me han hecho salir del libreto!

-Quién te dijo cual era tu libreto?

-Ah. Acaso a alguien se le dice cual es su libreto. ¿A ustedes alguien le explicó?

-No nadie…por eso mismo…¿Y cómo vos sabés que este es tu libreto?

-Ah, eso es fácil. No me digan que no les resulta fácil darse cuenta. Basta con ver cual es el hueco que va quedando en cada acción, en cada parlamento. Ese hueco es tu libreto. Lo que vos tenés que representar.

-¿Eso es lo que hacés?

A Manuel aquello le resonó de una manera muy especial. Si bien se libró de la alarma que le había asaltado cuando sintió que el vecino decía que todo formaba parte de la misma obra, enseguida comprendió que estaba esa manera especial de escribirle la vida a otra persona que consistía en rodearlo de situaciones que lo van llevando como el viento a la vela.

-¿Y como te das cuenta de la forma del hueco?

-Y… puede ser que en la escena que se está representando necesita un personaje más para estar completa. Yo me lo imagino imaginándome la misma escena pero completa.

-Pero recién dijiste que te habíamos hecho salir de tu libreto?

-Es una manera de decirlo! La escena que uno se imagina a veces arranca para otro lado y uno queda pagando. Fuera de foco.

-Eso ha de ser la libertad.

-¿Equivocarse?

-No, que se puedan borrar los libretos.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

domingo, abril 01, 2007

257: LA SORPRESA DE IFIGENIA

Por fin se fueron retirando, Toba primero, convencido de que nunca iba a entender a la gente, y después las hermanas, que tras pedir terceros perdones por haber creído a los comentarios y corroborar que en efecto en la casa de los muchachos no se celebra ningún culto, les recordaron que ellas estaban a la disposición para cualquier cosa que necesitaran y se fueron.
Se fueron juntas, cloqueando impresiones por lo bajo y no viendo donde ponían los pies. Estaban de veras urgidas por llegar, en la casa les esperaba la vieja Rémington, la silla giratoria con el almohadón donde hoy le tocaba a Juve sentarse abajo, para que las manos de Flori llegaran a la altura del teclado de la máquina que habían tenido que apoyar en el estante del armario. En la mesa del comedor no, no era el ambiente adecuado. Tan… si se quiere victoriano para ellas que eran modernas. Tan modernas que ahora iban a escribir la escena más sensual que se pudiera haber escrito. ¡Ellas se atrevían, aunque se reconocieran temerosas eran a la postre unas audaces! Como lo habían sido siempre, las más temerarias del grupo de las muchachas del colegio. Una escena donde iban rellenar las partes que no vieron, pero escucharon, con lo que fácilmente ellas se podían imaginar. Lujuria de la mejor en aquellas penumbras a las que ellas con la palabra le iban a poner luz y maquillaje adecuado para que en vez de ser el vecino Manuel fuese el musculoso jardinero que noche a noche se trepa por la soga hecha de sábanas hasta el balcón del dormitorio de la joven Ifigenia que finge dormir y sorprenderse como todas las veces que Sorel la viene a poseer.
-Esperame Juve, no me lleves de arrastro. Me estoy quedando sin aire!
-Es tu imaginación Flori, la que no te deja respirar.

Mientras tanto Manuel y Magdalena recuperaban el tiempo perdido en pamplinas y le daban a los cueros repicando en todos los ritmos y bailando ese candombe eterno que nunca va a dejar de sonar en los oídos. Con tesón y entusiasmo. Con corazón. Con costillas y pezones y talones y miembros que se horquetan resbalando en el sudor. Con el aliento que se ensancha más y ese reflujo desde la garganta queriéndose tragar el aire que ya no está. Con la sangre circulando por debajo de la piel. Con ganas.

En su despacho Mujica explotaba de rabia por que ahora había desaparecido Pepponne, los del norte estaban más enterados que ellos en el gobierno y los loquitos de Lagomar se estaban haciendo los estrechos. Tres granos en el culo para un hombre que ya tiene muchos sarandices cortados. Agarró el maldito celular y a dedazo limpio lo sacudía tratando de marcar sobre esos botoncitos minúsculos una secuencia de números que acababa de averiguar. No pudo. Llamó al otro secretario. Cecilio Nomeacuerdocuanto. –Le gritó su nombre de pila y el otro contestó desde atrás de la puerta. Ya voy. Me marcás este numero en este teléfono? Y puede ser…¿Puede ser o no puede ser? Se lo marco como no, si usted me lo permite, de otra manera…Andá a cagar! Che hoy se levantaron todos graciosos? Esto en un cague de risa pero el boludo de Pepponne se ha desaparecido! ¿Llamamos a la policía?¿Para qué? Y bue… inteligencia está copada. Y estos no sirven para un carajo. Tendríamos que organizar algo propio. Ya lo hicimos… ¿Y…? Estamos en conflicto con ellos.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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