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martes, septiembre 02, 2008

592 Otra vez en la Tierra

En poco tiempo, y tras sobrevolar las largas arenas de la costa uruguaya, la remendada bola se detuvo sobre la villa Los Dogones a la espera de alguna indicio que indicara si el peligro había cesado. No fue necesario esperar mucho. Ernesto Federico de Oliveira e Souza, él mismo, salió de la casona e instintivamente levantó la mirada a los cielos. Hizo de inmediato señas, amistosas, claramente expresivas de su entusiasmo por volver a encontrarse con una de las primeras bolas Maquis. La número cinco.
Sin embargo sus señales fueron interpretadas correctamente como queriendo decir que aterrizaran sobre el pasto del jardín delantero, ese lugar tan visible desde la calle que, en otras épocas habría sido evitado cuidadosamente para no escandalizar a la opinión pública.
Abrazos y buenas noticias. Es decir, provisorias buenas noticias. Satanás había abandonado la caverna de los Maquis, tanto como los ángeles su apoyo a la reconquista planetaria por parte de los imperios. El Universo local todo, contenía su aliento ante la inminencia de sucesos que nadie suponía beneficiosos para la humanidad, pero mientras tanto, la paz había vuelto, junto con soleados días otoñales cuya brisa se perfumaba de aromas de panes recién horneados, y trinos de alegres pajarillos.
Por último, explicó Ernesto que la caverna, una vez abandonada por las innúmeras bestias berreantes, había quedado embebida de un olor sumamente similar al de los huevos podridos y que por esa causa no la habían querido reutilizar, hasta tanto no se le cambiara completamente la atmósfera.
Sobre los nipones nada preguntó. Era obvio que si venían junto a sus amigos, amigos debían ser. Sin embargo, cuando la historia de las peripecias de Magda y Manuel por Última Tierra, llegó al punto en que aparecían estos protagonistas, fue enorme la sorpresa, la alegre sorpresa de enterarse de que también el los mundos paralelos, existían los mismos ideales que a ellos animaba, y qué, de una manera o de otra, aunque fuera por tortuosos y distintos caminos, la gente empezaba a buscar una misma solución. La disolución del poder.

Se reunieron en la sala reconstruida de la casa a esperar que, tras varios mensajes telefónicos, los otros Maquis llegaran a la re-unión. Mientras tanto tomaban té, miraban viejas fotografías y masticaban bizcochitos de aniz.
Jarumi y sus amigos se supieron observados y por eso al mismo tiempo que hablaban o escuchaban, barrían los rincones del ambiente con rápidos visajes, supuestamente disimulados, exitosos por fin , cuando Toshiro, en medio de una explicación teórica, se atragantó con la propia saliva al ver aparecer entre los libros de la biblioteca, un hocico cubierto de pinchudos pelos por detrás de un par de enormes incisivos.
Era Trum Urum, quien, a su vez sorprendido por el atorón del otro, quiso girar el cuerpo para reintroducirse en la galería, que secretamente tenía cavada desde mucho tiempo antes, pero, con tan mala maña que, entre libros desguazados, terminó rodando hasta el centro de la alfombra aquella, llena de galgos, caballos y zorros a la disparada.

Lleno de vergüenza, pero recomponiendo el ánimo, él mismo se presentó en castellano, luego en algo parecido al inglés, luego en portugués y también en italiano, antes de sentarse sobre sus cortas patas para recibir los abrazos de Manuel y Magda, justo en el momento en que por la puerta de calle aparecían Margarita y Vittorio Giorgionne, llenos de extrañas historias vividas en los extraños mundos en que habían caído arrojados por la irresistible energía centrífuga del pensamiento satánico.


miércoles, marzo 05, 2008

486 Dengue despierta

Bueno... después sobrevinieron los vómitos del Dengue, los gritos de la Yiya, y el mejoramiento de la salud del enfermo, hasta el punto de levantar la cabeza y también el pulgar en el aire hacia donde estaba Manuel. Sonreía un poco vergonzoso, sin terminar de limpiarse, pero consciente de que no era la primera vez que hacía una macana de esas. Qué va! No se pretendía engañar a sí mismo, como cuando se decía que no iba a tomar más vino. Pero tampoco menos. Para mantener algún trabajito que cuadrara por más tiempo que hasta el día de la primera paga. El era así... Que se le iba a hacer. Desde el día que había cagado a patadas al hijodeputa de su tío, por última hasta en los huevos... Claro que soy un negro pelotudo! Me liberé y al mismo tiempo me metí en la cárcel de la botella! Porque en la otra no me lograron meter gracias a los vecinos, los... testimonios... Ellos habían visto muchas veces lo que me hacía cuando me agarraba... además de pegarme...

-Estás mejor Dengue?

Era Manuel quién le hablaba desde allá adelante parado el flaco... Qué guacho más macanudo! Este sí que es de la planta. No le entiendo, parece que me pregunta algo. Ah, que si me siento bien. Me siento bien, claro que me siento bastante bien, aunque un poco sin ganas de moverme, ni de hablar... ese gusto amargo que me duele en la cabeza... Les tengo que decir que me dejen, que ya me voy a parar... con la ayuda de la Yiya... Que loca de mierda! Otra vez termino en sus brazos, como si a mí me gustara ella, que apenas, sólo porque me hace un poco acordar a mí mismo y me da ese amor con pena, pero... en lo sexual...

-Dengue... a ver. Tratá de pararte...

Se apoyó en la cabeza de Yiya y en un codo que apareció oportunamente antes de que las suelas de sus championes volvieron a pisar sobre la arena. Lo difícil era mantener el equilibrio de las dos piernas al mismo tiempo, pero... Ya estaba, apenas si se hamacaba un poco de atrás para adelante mientras le subía el mal olor. Necesitaba un baño. En la casilla dónde vivía solo tenía un latón y el agua... Podría ser que el viejo de la Yiya se hubiera ido para Salinas y entonces... favor por favor...