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viernes, mayo 01, 2009

687. Bienvenido a Lagomar

Y darse tiempo a sí mismo. Para considerar. Sopesando. Cual habría de ser el camino. O el método. Que le condujera suavemente, desde la angustia de un retorno problemático, tal vez a la aceptación de un nuevo capítulo en su vida. Que no debería ser tan distinto a la anterior, pero muy distinto sí, ya que antes nunca había tenido experiencias como las vividas en los últimos dos años.
Antes... Antes había sido un muchacho como todos los que trabajan lo menos posible y se divierten lo más. Playa y chistes. Sexo, amistades y un permanente deseo de llegar a ser un dibujante de historietas como Hugo Pratt. ¡Qué genio!
Ahora ya no podría ver las cosas con los mismos ojos. Últimamente ni chistes hacía. A la playa no iba... y en cuanto al sexo... tal vez la mitad. Todo lo demás se iba guerras cósmicas y arcángeles despatarrados. Chivos que gobiernan galaxias e intrigas en el palacio celestial. ¡Se había transformado en un viejo lleno de preocupaciones sobre cosas que  lo superan, con menos humor que un empleado público consciente de su inutilidad. Con poco tiempo para cosas tontas.

¿Cuánto hacía que no se divertía en serio? Pero en serio, como despatarrarse de risa por la cosa más estúpida que se le ocurriera decir a un amigo o ir con la flaca a tirarse por los médanos abajo marcando los paralelos surcos de los talones y llegar abrazados como dos milanesas de arena... Quedarse en la cama hasta cualquier hora... y comenzar de nuevo a darle sin haber terminado de abrir los ojos...

Claro que habría que trabajar. Por mera subsistencia. Que no para tener algo que los vecinos ya tienen. Ni para dejar de ser nadie y comenzar a ser alguien. Ja ja Trabajar, porque es la manera que este mundo adoptó como solución para ganar dinero con el que comprar trabajo ajeno y ganancia patronal. Trabajar, dentro de lo posible, de forma divertida, por cuenta propia o en esas sociedades eventuales que se podían hacer con el Rulo tal vez todavía. Y volver a realcionarse con los viejos amigos... Y volver a olfatear el olor de la madera quemada que sale de las chimeneas cuando se enfría el otoño. Lagomar! Estaba de vuelta en Lagomar.

-Mañana comienzo a trabajar.

jueves, mayo 24, 2007

306 Tres Angeles Caídos

Todo se volvió muy confuso. Cuando salieron al espacio se encontraban debajo de una lluvia de padrenuestros que caían como meteoritos y ya habían aplastado por completo la Villa los Dogones. Algunos se metieron para adentro pero la bola de Manuel no respondía a sus órdenes reiteradas. Enseguida Mandinga, que venía para el mismo lado, le gritó pensando, que se fijara en lo que traía arrastrando atrás. Que se desprendiera de las cinco burbujas mientras él distraía a los angelotes.
Pensó Manuel que más bien le hubiera dicho cómo deshacerse de las burbujas y su contenido. Qué carajo! Si los bajaba a tierra iban a perecer bajo los rezos. Si los dejaba flotando solos, iban a reventar en el aire como pompas de jabón. Debía pensar una solución y al mismo tiempo mantener media cabeza en comunicación con las cuerdas de la bola, sentir los padres que se acercaban y mantener esa vibración que los desviaba.
También saber que Mandinga iba a los gritos trepando altura a las gambetas cada vez más cerca de la flotilla que se estaba abriendo por el medio no para dejarle pasar sino para encerrarlo cuando llegase, entre dos mandíbulas. Por eso dejaron de bombardear y se acomodaron en abanicos lamiéndose de expectación. Mandinga casi entro en el ojal y eso creyeron los brillantes, pero a último momento cuando ya iba entrando hizo varias vertiginosas maniobras que activaron enloquecidamente los disparadores mentales mientras él bajaba saliéndose de las líneas de tiro de las dos alas que ahora se estaban disparado entre sí.
Cayeron tres ángeles abollados cerca de donde Manuel acababa de dejar los prisioneros con burbuja y todo. Entonces levantó la atención a la batalla, para ver qué otra travesura inventaba Mandinga ahora que volvía a carcajear. Fue cuando un fulgor le encegueció desde lo alto, por detrás de los novatos que habían mandado a borrar la casa del demonio. El fulgor de los arcángeles! Manuel supo que debía retirarse. Se unió a la mirada de Magdalena y enseguida se metieron en el punto.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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miércoles, mayo 16, 2007

299 EL ARCHIDUQUE FILIIS DEI

Cuando ya sonaban las bisagras de la puerta que estaban cerrando del galpón de la villa Los Dogones por haber guardado la Harley allá al costado de los viejos barriles alguna vez de vino y tapado con la lona verde con el número 33 pintado con moldes de lata y ya sin cuerdas como vienen para atarlas a la baranda del camión… En ese momento Manuel, que venía saliendo dos pasos más atrás, fue que quiso interrogar al cholo, en serio, para que como quien dice, de hombre a hombre le dijera la verdad, sinceramente, sin andarse con rodeos ni gregreses para decir Gregorio. Que le dijera por ejemplo cual había sido su primer pensamiento cuando aquel día empezaron a leer el manual para hacer bolas que le había mandado el abuelo por intermedio de 25 pedazos de piedra, para que con las bolas volaran a rescatarlo al purgatorio. No pensaste, acaso Cholo, que todo eso era demasiada locura, como decir de repente que nada existe y que lo que sí existe son cosas que nunca te habías imaginado?
-Nooo….
-¡La verdad, Cholo!
-Bueno… Para decirte la verdad, también pensé eso, entre un montón de cosas que pensé…
-Todas las otras no eran cosas razonables, verdad?
-Claro lo más razonable era pensar que eso era una locura pero… estaban los hechos testarudos mostrando que había que tomárselo en serio aunque pareciese una locura…
-¡Ves? Y a vos alguna vez te han contado o has visto que alrededor de otra persona ocurran tantas cosas raras?
-Nunca.
-¿Y entonces, decime, por qué alrededor mío, sí?
-Eso yo no lo sé… Pero creo que no sos común, ya lo hablamos.
-Y qué? Todos tenemos nuestras cosas, vos por ejemplo te haz leido miles de libros y sos capáz de recordar qué decía en cada uno, pero no por eso… te van a venir a llevar en una bola hasta arriba de aquella pirámide para que pidieras perdón.
-Te hicieron eso?
-Si el archiduque Filiis Dei, digo arcángel, la puta que lo parió!
-Ves? Te tienen en la mira.
-¿Pero, por qué, Cholo? Decime, a ver, por qué…?
-Porque… Sabés una cosa…yo se por qué te persiguen. Acabo de terminar de pensarlo gracias a tus preguntas. Mirá no hay que fijarse tanto en tus superpoderes, que los tenés, porque hay una cosa que te caracteriza más que ninguna y es que no creés en el poder. Vos haz nacido distinto, y ahora me acuerdo de tus actitudes de cuando éramos chicos y yo luchaba para justificarme la necesaria existencia de los jefes y los gobiernos y vos…
-Yo de eso no sabía nada
-¡No te importaba!
-Al Dengue todavía no le importa…
-A todos nos importa. Aunque luchemos por liberarnos, toda la vida, pero de alguna manera nos atrapa. Por eso, Manuel este movimiento sólo confía en vos, yo ni siquiera confío en mí mismo cuando la vanidad te rodea en su baile descubriendo su desnudez que cubre con sedas.
-¡Que bien que lo dijiste…pero, no será para tanto…
-Manuel. La vanidad es uno de los motores que más mueve al mundo. El poder se desea por vanidad.
-¿Y el dinero?
-El dinero es poder acumulado. Y el poder es el de poder obligar a alguien contra su voluntad. El poder siempre es contra otro semejante. No hay mayor vanidad que hacer que otro se arrodille frente a mí.
-No la compliques…


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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