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miércoles, julio 29, 2009

717. El Brindis

Largo rato estuvo Manuel caído sobre la cama, filosofando sobre esas y otras cuestiones que le llegaban sin pausa luego de sobrevolarle en espera de que terminara de atender las anteriores. Por eso no advirtió que los contornos de las ideas se iban poniendo borrosos y hasta tal vez mezclados de elementos que no venían ni por casualidad al caso. Aquella mancha de humedad en el techo, que se volvía ave de enormes alas abarcativas de conceptos contradictorios... Esos duendes que no cesaban de aparecer a recordarle (engañosamente) cual era la línea de pensamiento actual... La tonadilla de su blue que aun continuaba con su tiovivo en segundo plano...
Se quedó dormido.
Tan dormido que cuando apareció Magdalena y empezó a hacerle cosquillas en la planta de los pies descalzos, y después a lo largo de la pierna enfundada en el vaquero, y en la cintura y después el pecho... No dejaba él de creer que aquel dulce Universo había decidido ser por fin el suyo, dejando de lado las dudas y los problemáticos problemas que hasta entonces en el otro, aquel escabroso e incomprensible, le habían mantenido jaqueado, impidiéndole el ejercicio de la felicidad.
Por eso no quería despertar. Es decir dormirse dentro del sueño o pesadilla de la que se acababa de despertar. Quería seguir despierto en la cosquilla suave que poco a poco efervescía su sangre dispuesta para el entusiasmo del brindis festejado en aquella su copa predilecta, la Magdalena.
Ya venía siendo tiempo de beber otra vez de la fuente insondable de las tibias aguas. De nadar en el mar privado de la felicidad. De compartir las pieles y disolver los cuerpos en uno solo, que se expansiona en la morosa satisfacción de todas las ansias antes de que lo pidan, ni que lo esperen.
Casi ni importa ya, si esto es el sueño o el despertar, porque mientras siga fluyendo... El Universo, fuera cual fuere, tendría permiso para seguir existiendo como un adecuado paisaje que contuviera en su seno la fiesta serena del almuerzo campestre.
Pero también la pasión. Y los labios mordidos y la saliva en el cuello, mientras los pezones enhestan su monte de Venus mil veces lubricados por los labios, y el falo relame, entre relinchos, las umbrías oquedades de la delicia


martes, junio 23, 2009

707. USÁ TU BOLA

Que no era poco. Tantos años llevaban aquellos tipos escuchando el Universo con antenas gigantescas para encontrar señales inteligentes que nunca pasaban de ser cricrí de grillos y que... Pero claro, Rulo no era ni iba a llegar a ser nunca alguien interesado en tales cosas. Para él, los resultados del futbol los fines de semana, la Copa Libertadores y las peleas entre los mafiosos del deporte.

-¿...entenderás, por lo menos, que ha sido un accidente...?

No quedó claro qué era lo que había entendido pero a continuación tontamente se puso a juntar pedazos rotos de platos, como si estuviese interesado en repararlos, o al menos reconstruir las imágenes de golondrinas y oscuros nidos que adornaban muchos de ellos.

-Qué desastre -musitó.

Recién entonces Manuel aterrizó la mirada en la pila de trozos, Por cierto que. había sido un destrozo total y hasta pena daba pensar en tanto trabajo humano  transformado en basura. Aunque mirándolos bien, con ojos de dibujante, no parecían aquellas imágenes, perfectamente delicadas e idénticas, haber nacido al correr de ningún pincel o instrumento parecido, sino más bien logrados por algún sistema de impresion o calco, como las revistas de historietas; aunque éstas tuviesen siempre la delicadeza de dejar a la vista, el brusco movimiento de la mano humana, la expresión y hasta la duda. Aquello era relamido. Perfecto, inhumano. Cosas de la industria a gran escala.
Pero volvió al tema de lo que había anotado en el papel. Esas letras y esos puntos suspensivos que sin duda encerraban en su incompletitud, el secreto de un mensaje posiblemente  irrecuperable. No podía recordar los fugaces aunque intensos olores que se habían sucedido sin dar tiempo a su reconocimiento. Ni siquiera estaba seguro de haber reconocido correctamente a todos. Algunos le había parecido sumamente familiares, pero antes de darse cuenta, ya tenía la mente sumergida en otro, tan intenso y real como para impedir el recuerdo del anterior. Ese, por ejemplo del vino, que venía a meter una v en medio de su propio nombre...¡No! ¡No era olor a vino! ¡Era olor a uva! Ahora sí estaba seguro y tal vez pudiera reconstruir el resto. Porque no era la única v que aparecía.

...NT_MANV_LPO_.......T__TAV_ATV_OLA........F_CA_OR
...NT_MANUeL-PO_.....T__TA-U_A-TU-bOLA.....F_CAdOR
...NTe-mANUeL-PO(dés)...........-T__TA-UsA-TU-bOLA......FiCAdOR

urgeNTE-MANUeL-POr-(favor)-conTesTá-UsÁ-TU-bOLA-(como)-ampliFiCAdOR



martes, noviembre 11, 2008

625. Pisapapeles

Ese pedazo de piedra con el que apretaba los papeles en desorden, que le trajo Sergio de Europa, como prueba irrefutable de la incapacidad explicativa de la ciencia. Porque bailaba de aquella manera ilógica, que a su parecer indicaba un sentido innato del equilibrio y la moderación. Como un Universo, en el que se crearan tantos elementos con una característica, y necesariamente, el mismo número de los que poseyeran la característica contraria. Según él, esas piedras, llamadas hachas, aunque tal vez nunca hubieran sido usadas como tales, contenían en sí mismas ese criterio universal y por eso, cuando le obligábamos a hacer un número de giros en un sentido, inmediatamente se empeñaban a compensarlo con un otros tantos en el contrario... Ahora bien, ¿cómo se habría enterado este muchachito Manuel de que él poseía una cosa así? Pretendía haberse enterado por su boca del nombre hacha celta, y de las confusas explicaciones que alguna vez había leído en una vieja revista científica, donde la causa del giro retrógrado aparecía como consecuencia de un bla bla bla de desplazamientos de centros de gravedad y nada parecido a que la piedra tuviese conciencia o memoria. Las piedras suyas, que pretendía haberle mostrado en acción, poseían aquella propiedad junto a otras que las hacían útiles para comunicarse de forma instantánea con otras que... ¡Basta ya!
Los árboles del Parque Roosevelt pasaban frente a las ventanas del ómnibus como fichas de dominó que siempre mostraban seis sobre seis sin ser la misma.
La lógica pedía un puente entre los datos de su vida privada y las palabras de Manuel.
Una ecuación que una vez resuelta mostrara las raíces a la luz del día para que sustituyendo su valores en las incógnitas se verificara la igualdad propuesta
Ya una vez había estado a punto de creer que su mujer, nada menos, la escribana, poseyera poderes telepáticos cuando de golpe la había sentido pronunciar el exacto y extraño nombre de aquella su amante accidental. Qué sorpresa. Sentirle decir que la mañana se mostraba "más cariñosa que Ifigenia Mendizábal", así con la escasa sonrisa de sus dientes apretados en los cinco minutos de "me tomo un té", entre protocolo y protocolo. Ja, sus verdaderos y propios amantes. Todo tenía o debería tener su explicación. Aquella vez no había atinado a averiguarlo, aunque seguramente lo dicho por la escribana hubiera sido cualquier otra cosa con una sucesión de vocales similar a los que él creía haber escuchado, y esta... Esta vez el problema no estaba en algo que se hubiese escuchado mal, sino... en que la probabilidad de coincidencia entre un mero divague o delirio y la privada realidad de su escritorio de trabajo... Porque si le hubiera dicho que su estudio tenía una ventana que daba al patio de la casa, con las ramas del álamo asomadas y las plantas y la reposera... Pero, que le viniera a recoger de sobre su propio escritorio aquel extraño objeto que ni su propia mujer hubiera sabido nombrar adecuadamente...
Se podía hacer un resumen. Cierto que el poseía un objeto llamado hacha celta. Cierto que dicho objeto tiene la peculiar propiedad de volver marcha atrás los giros que se le imprimen. Cierto que una vez había leído en una revista una pretendida explicación del fenómeno. Falso que conociera de antes a un sujeto llamado Manuel Aquelarre. Falso que dicho sujeto le haya nunca mostrado otros objetos con propiedades similares y hasta más extrañas que las de las hachas celtas. Cierto que él no pretende que la entrevista se haya producido en esta realidad. Cierto que su novia no cree que haya podido hacer otra cosa que yacer inconciente sobre una cama. Cierto que sobre lo que pueda pasar en otros mundos, si es que existen... es poco lo que se pueda afirmar.

-Señor, hemos llegado a destino. ¿No se piensa bajar...?

jueves, septiembre 11, 2008

596. NAIDES ES MÁS QUE NAIDES

A Cholo ya le había parecido que era su voz. la que había resonado en las oquedades de los pinos y, en vez de morir, absorbida y disgregada en múltiples reflejos, había persistido, avanzando varias cuadras con su timbre metálico. El hombre de aluminio era un conocido vecino al que así habían bautizado para mencionarle sin hacer pública la identidad. El infaltable buen vecino de todas las épocas, prolijo y educado hasta para el insulto. Trabajador y ordenado, estudioso de joven, peinado de niño y afeitado de grande. El dueño del mejor jardín. Del césped mejor cuidado.

Ahora redondeaba sus argumentos para convencer al vecindario de la necesidad de volver a ocuparse de las cosas concretas e inmediatas., dejándose de especulaciones metafísicas o poéticas.

-El Universo se apronta para un recambio de dueños. Eso dicen los que han venido a calentarnos la cabeza para involucrarnos en guerras desproporcionadas. No sabemos siquiera quién es quién. Quién es el bueno y quien el peor. Lo único que sabemos, es que si no nos ocupamos de nuestras cosas, -en vez de andar ganando enemigos-, nuestras cosas sufrirán las consecuencias. Dejemos que el Universo sea gobernado por los que puedan hacerlo. Volvamos nosotros a lo nuestro.

No se terminaba de bajar del casillero de cerveza sobre el que se había parado, cuando Ernesto Federico iba subiendo a otro junto al murmullo desaprobatorio que recorría la explanada.

-El vecino tiene razón- comenzó con sorna Ernesto- Deberíamos ocuparnos de nuestros asuntos, es decir, ocuparnos de que no sean otros los que resuelvan por nosotros.

El Hombre de Aluminio se volvió a subir.

-Entre ustedes hay por lo menos uno que no es humano. ¡Aquel! -señaló a Mandinga con tembloroso índice- Ese es quién nos ha hecho ver como enemigos de Dios y de todos los poderes. ¿Qué tiene él que ver con nuestros asuntos?

Mandinga quiso contestar pero Cholo, con gestos de pedir calma, se había trepado sobre un raigón de eucalipto y desde allí comenzaba a reconstruir la historia de los hechos recientes, es decir de los dos últimos años desde la aparición de los ángeles sobre la tierra. Los hechos que demostraron cuáles eran sus propósitos y cuales sus aliados sobre la tierra.

-Ya no podemos hablar de nuestras cosas como de algo separado del resto. Justamente, nuestro gran progreso ha sido comprender que nuestra lucha por justicia y libertad, es inseparable de las luchas que otros semejantes a nosotros, sean humanos o no, mantienen con los poderes del Universo. Hay una sóla lucha que es entre la Libertad y el despotismo. Lo otro apenas constituye una reyerta entre las hienas por la propiedad de la carroña.

Todavía el de aluminio logró hacerse oír.

-Es ridículo pretender una lucha tan desproporcionada.

Enseguida una obación le hizo bajar del casillero. Manuel se había trepado junto a Cholo y quería decir algo.

-Quiero decirles, vecinos, que cada día que permanezcamos libres, es un día que hemos ganado... y... Ya llevamos casi dos años en los que hemos aprendido a vivir en libertad. A respetarnos entre nosotros. A gobernarnos, a decidir y a hacer carne aquello que decían los gauchos de que "naides es más que naides"

martes, septiembre 02, 2008

592 Otra vez en la Tierra

En poco tiempo, y tras sobrevolar las largas arenas de la costa uruguaya, la remendada bola se detuvo sobre la villa Los Dogones a la espera de alguna indicio que indicara si el peligro había cesado. No fue necesario esperar mucho. Ernesto Federico de Oliveira e Souza, él mismo, salió de la casona e instintivamente levantó la mirada a los cielos. Hizo de inmediato señas, amistosas, claramente expresivas de su entusiasmo por volver a encontrarse con una de las primeras bolas Maquis. La número cinco.
Sin embargo sus señales fueron interpretadas correctamente como queriendo decir que aterrizaran sobre el pasto del jardín delantero, ese lugar tan visible desde la calle que, en otras épocas habría sido evitado cuidadosamente para no escandalizar a la opinión pública.
Abrazos y buenas noticias. Es decir, provisorias buenas noticias. Satanás había abandonado la caverna de los Maquis, tanto como los ángeles su apoyo a la reconquista planetaria por parte de los imperios. El Universo local todo, contenía su aliento ante la inminencia de sucesos que nadie suponía beneficiosos para la humanidad, pero mientras tanto, la paz había vuelto, junto con soleados días otoñales cuya brisa se perfumaba de aromas de panes recién horneados, y trinos de alegres pajarillos.
Por último, explicó Ernesto que la caverna, una vez abandonada por las innúmeras bestias berreantes, había quedado embebida de un olor sumamente similar al de los huevos podridos y que por esa causa no la habían querido reutilizar, hasta tanto no se le cambiara completamente la atmósfera.
Sobre los nipones nada preguntó. Era obvio que si venían junto a sus amigos, amigos debían ser. Sin embargo, cuando la historia de las peripecias de Magda y Manuel por Última Tierra, llegó al punto en que aparecían estos protagonistas, fue enorme la sorpresa, la alegre sorpresa de enterarse de que también el los mundos paralelos, existían los mismos ideales que a ellos animaba, y qué, de una manera o de otra, aunque fuera por tortuosos y distintos caminos, la gente empezaba a buscar una misma solución. La disolución del poder.

Se reunieron en la sala reconstruida de la casa a esperar que, tras varios mensajes telefónicos, los otros Maquis llegaran a la re-unión. Mientras tanto tomaban té, miraban viejas fotografías y masticaban bizcochitos de aniz.
Jarumi y sus amigos se supieron observados y por eso al mismo tiempo que hablaban o escuchaban, barrían los rincones del ambiente con rápidos visajes, supuestamente disimulados, exitosos por fin , cuando Toshiro, en medio de una explicación teórica, se atragantó con la propia saliva al ver aparecer entre los libros de la biblioteca, un hocico cubierto de pinchudos pelos por detrás de un par de enormes incisivos.
Era Trum Urum, quien, a su vez sorprendido por el atorón del otro, quiso girar el cuerpo para reintroducirse en la galería, que secretamente tenía cavada desde mucho tiempo antes, pero, con tan mala maña que, entre libros desguazados, terminó rodando hasta el centro de la alfombra aquella, llena de galgos, caballos y zorros a la disparada.

Lleno de vergüenza, pero recomponiendo el ánimo, él mismo se presentó en castellano, luego en algo parecido al inglés, luego en portugués y también en italiano, antes de sentarse sobre sus cortas patas para recibir los abrazos de Manuel y Magda, justo en el momento en que por la puerta de calle aparecían Margarita y Vittorio Giorgionne, llenos de extrañas historias vividas en los extraños mundos en que habían caído arrojados por la irresistible energía centrífuga del pensamiento satánico.


viernes, agosto 22, 2008

586. No Estamos Para Shows

La conferencia se interrumpió con la vuelta de los dos autos que venían cargados de provisiones, frazadas y algunas otras cosas como libros y un televisor. Akiíto quedó de una pieza cuando se encontró con Mandinga y su extravagante look jamaiquino-lumpen-proletario. Quiso tener alguna explicación distinta a la pavada de que le dijeran que había caído del cielo como el color, que en este caso era negro. (ja ja) No creyó para nada la historia de la pandorga, aunque sabía que en oriente se habían llegado a remontar personas con esos cachivaches, cometas como le dicen en algunos lados, o barriletes en otros. Remontar personas hubiera sido una cosa pero, hacerlo con tamaña bestia, parecía exceder cualquier credibilidad, por más que se alegase que esta funcionaba mediante otros principios. Ja. Que mucho no parecía haber funcionado, por lo visto. Era un testigo peligroso. Eso a no dudarlo, aunque por lo pronto no fuera a ser dicho en voz alta. Callando también las noticias del próximo traslado a Uruguay y los contactos frenéticos que se había estado realizando con las organizaciones anarquistas del país hermano, especialmente con una llamada "Los Maquis", de un balneario cercano a Montevideo.

-Hay comida para tres días... Calculada sobre la base de seis personas... -Comentó pensativamente Akiíto luego de concluir que sería mejor que el nuevo personaje se mantuviera dentro del grupo aunque no se le creyese nada.
-Si falta después les traeremos más.
Tomó por el hombro a Toshiro y con un gesto le hizo entender que quería hablar privadamente con él. Se fueron a la habitación del al lado.

De modo que se reinició la charla sobre los novedosos sistemas propulsores y las últimas concepciones del espacio y la distancia, ahora con cuatro participantes nuevos. Los muchachos que acompañaban a Akiíto.
Ellos al principio creyeron estar en uno de los acostumbrados intercambios de opiniones y experiencias entre aficionados a los juegos de red. Hasta llegaron a preguntar cual era el juego del que hablaban los otros, extrañamente lleno de teorías y vacío de armamento.

-No es un juego, -les quiso explicar Jarumi.
-¿Una película?
-Tampoco.

Para nadie hubiese sido fácil inventar una nueva explicación ante oídos vírgenes, por eso Manuel recordó aquella película en que Cristo volvía de la muerte y para ser reconocido mostraba las llagas producida por los clavos. Pero ellos no tenían llagas y él, por lo menos, parecía haber perdido los pocos "superpoderes" que antes, y a veces, le asistían. No era capaz de leer un mísero pensamiento, por mucho que ya se lo había propuesto. No había sido capaz de fabricar una simple bola en Tierra 2 y ahora... El pelotudo de Mandinga, su padre, (para qué negarlo si cada vez se le hacía más evidente), acababa de destrozar una bola en perfecto funcionamiento.... Aunque... Ahora se le ocurría pensar que tal vez aquello no hubiese sido una simple distracción... Tal vez las bolas no pudieran volar bien en este mundo...

Mandinga decidió volver a presentar su número estrella y recién después explicar el resto de las teorías. Se separó de todos en el centro de la pieza justo cuando volvían Toshiro y Akiíto, serios, muy serios, con expresiones que no daban para shows.

-Vean esto y después no van a pensar que se trata de jueguitos, -dijo, y se volvió a hacer flit para adentro transformado en un puntito negro, que aun por unos instantes bailoteó en el aire de la pieza.

Cuando volvió le tuvieron por mago, de esos que levantan un piano de cola frente a las cámaras y lo introducen en una caja de fósforos.
Distinto es viajar entre los mundos paralelos gastando el sólo combustible del pensamiento.
O haber encontrado la verdadera y definitiva explicación de todas las complicadas cosas del universo.

Fácil es decir que Dios ha muerto. Difícil es que te crean aquellos que nunca han creído en El.




miércoles, agosto 20, 2008

585. Viaje por el MULTIUNIVERSO

Al cabo de unos segundos, cuando todavía los ojos miraban el lugar de la desaparición, desde la puerta del fondo, una grosera carcajada resonó, llamando la atención sobre la enorme mano que se se asomaba y saludaba desde la abertura. Otra de sus bromas. Porque enseguida tuvo que reconocerlo, al ponerse a explicar que no era el medio que les acababa de mostrar el que usara para viajar entre los mundos del multiuniverso. Sino que lo hacía siempre en bola. En esa, que por un descuido, acababa de destrozar sobre la copa de un pobre duraznero; diseñada por Germán Oesterheld y el abuelo de Manuel, y fabricada por Los Maquis de Lagomar, grupo del que formaban parte los ahí presentes.

-Magdalena Rojo y Manuel Mandinga, mi hijo.

Los muchachos argentinos poco se interesaron por las relaciones de parentesco y mucho, en cambio, por la imposibilidad material de que aquel ruinoso conjunto de alambres y tiras de papel pudiera alguna vez, antes del accidente, haber formado parte de una nave, ni tan siquiera intergaláctica. ¡ Nada menos que inter-universal !

Preguntaron cual sería la tercera broma y entonces rieron todos juntos.

-La broma más cómica es que les he dicho la verdad, -concluyó Mandinga, antes de ponerse a dar explicaciones.
Dijo que al espacio y al tiempo no había que tomárselos tan en serio, no siendo más que algunas de las tantas dimensiones que determinan el conjunto de la realidad.

-Es posible viajar por el espacio conocido o por el desconocido si logramos manejar las resonancias aditivas y sustractivas, adecuadamente. Ejem. Ejem.

No se lo tomaron en serio. Alegaron que con aquel montón de basura no era posible formar más que una especie de globo de papel, grande por cierto, pero incapaz de soportar el menor rigor de la intemperie, por no hablar de vacío interplanetario.. Querían una verdadera explicación, que justificara la paciencia que le estaban teniendo.

-¿O acaso esto no es más que una historia fantástica?

-Ja, ja. ¡Fantástica es la realidad!
-¿Acaso no es verdadera?
-Claro que es verdadera. Es lo que hay, valor. Pero es bastante más fantástica que lo que ustedes suponen.
-¿Se puede respirar en el vacío?
-No. Ja já.
-¿Se viaja a otros mundos sin salir de la atmósfera?

Ahora Mandinga se puso serio y con las manotas agarradas a la espalda comenzó a ir y venir por el centro de la habitación mientras hilvanaba las siguientes palabras entre lagunas y sonidos guturales.

"UNA BOLA... NO ES PROPIAMENTE UNA NAVE...EEE....ES...VIENE A SER EN SI MISMA UN UNIVERSO PARALELO...QUE SE RELACIONA CON ESTE,... POR EJEMPLO... A VOLUNTAD Y CON LA INTENSIDAD QUE SE QUIERA... EEE.... DE MODO...EEE... QUE SI SE QUIERE SE RELACIONA, ES DECIR QUE RESUENA... DE LA MANERA ADECUADA... CON UN LUGAR CUALQUIERA DEL UNIVERSO QUE.... ESTÁ VISITANDO... TODO ES CUESTIÓN DE... SINTONÍA"

(Hemos remarcado el texto porque pasa inmediatamente a formar parte del Archivo de Historia del Futuro, que acabamos de fundar. Nota de la Redacción de Las Bolas de Manuel.)

Jarumi y Toshiro de pronto se descubrieron en una mutua mirada de dudosa admiración. Por otra parte la expresión de Jarumi cedía manifiestamente el protagonismo a su hermano.

-¿Las partículas no existen, siendo apenas una fórmula ondulatoria restringida, a una zona espacial, pero potencialmente irrestricta?

Mandinga se sorprendió mucho.

-¡Yo no lo hubiese dicho mejor!

Toshiro y Jarumi eran aficionados a la física cuántica y, aunque poca cosa entendieran, sentían que de la cuántica brotaba una especie de magia poética que les transportaba al mundo de nunca jamás.

-¿Querés decir que la distancia también tiene su fórmula ondulatoria? ¿Que el espacio es también onda?
-Ondas. Millones de ondas que se interrelacionan mediante consonancias o disonancias. "El lenguaje Verdadero", como decían los profesores.
-¿Y la consonancia se puede dar a distancia?
-La distancia no existe en sí misma. Es el resultado del conjunto de algunas consonancias y ... eso...
-¿Y por qué lo persibimos de otra manera tan distinta?
-Tal vez por razones de economía o de estética...



sábado, agosto 16, 2008

584. ZAZ

De todas maneras lo que no quedaba claro era por qué Mandinga había de pronto adquirido convencimiento de ser el padre de Manuel. No lo decía. No lo decía y sin embargo estaba tratando al muchacho con un tono distinto, hasta gracioso por momentos, si alguien se pusiera a pensar que Mandinga suponía que fuese el modo correcto de tratar a un hijo, En la tierra. Más bien parecía tentado de convidarle a jugar a la pelota o a cualquier cosa que implicara correr y saltar, para sacar a flote el exceso de alegría que no sabía expresar de ningún modo. Mandinga estaba embobado. Por eso no terminaba de entender que ya hacía rato que Manuel y la flaca le estaban preguntando el por qué de tanta seguridad. Que pruebas o testimonios había conseguido?

Las conseguí- dijo a los gritos pegando un puño contra una mano así como en las historietas dibujan esas rayitas saliendo de la zona de colisión que se acompaña con un letretiro explosivo que dice "Zaz".

Entonces contó de cuando se había encontrado en el último mundo, en casa del Abelardo muerto de ahí, cuando ellos intentaban apagar el incendio y "ustedes habían sido ya chupados para acá". Habíase puesto a ayudar, desde ya, pero mientras echaban agua y arena sobre el cadáver quemado del invento,.. que resultaba bueno para hacer lo que Abelardo ni había supuesto: Abrir una ventana de fácil acceso desde cualquier dimensión cercana. Uno de los primeros que se asomaran en la ventana de enfrente parece haber sido el mismo que les había tirado por allí, el contrincante del viejo, que...¡Pero se había olvidado de contarles la última! SE MURIÓ EL VIEJO.

-Allá en el mundo nuestro, por el que dí varias vueltas, hay estado de pánico universal. Se ha muerto el viejo Dios y nadie sabe lo que puede pasar. El vacío de poder es imposible de realizar en el universo, con los caranchos que tienen las escuadras de bolas de guerra!
-Estás cambiando de tema, Mandinga. Las pruebas...
-Ah, sí. Las pruebas. Las pruebas son... la prueba, es que hablé con dos Margaritas distintas, la nuestra y la del último mundo y las dos me reconocieron por fin.

No quiso decir, por hombre, que la Margarita de Tierra Uno, al principio le había negado ningún recuerdo y toda posibilidad, hasta que apretada por las preguntas, incapaz de mentir,terminó confesando su temor de que esto llegara a oídos de Vittorio, su adorado compañero de ahora. Tampoco que Margarita, la del último, la sin hijos que tan contenta estaba de haber conocido a Manuel, por último se había derrumbado a sus piés cuando se dió cuenta de que aquel negro con el que conversaba, era el mismísimo tamborilero que una noche pudo haber tenido en su cama. Se agarró de sus hombros para no caer presa de temblores y espumarajos de verde placer saliendo por la boca. Bueno no tanto, pero que había mostrado el juego sin ningún pudor, eso fue. Conque se atrasó unos días en la busqueda, con una cosa y con otra de esa hermosa vida que tuvieron en común...

-¿Te reconocieron las dos como que... Pero muchacho, si la del Ultimo, nunca tuvo hijos...
-Pero tuvimos... Es decir que yo y mi paralelo de allí, los dos en la misma época trabamos conversación con las respectivas Margaritas. En mi mundo ella pasó la noche conmigo. En el último, ella rechazó el alojamiento ofrecido y volvió a cuidar a su padre en San José de Carrasco.

Toshiro sin titubear interrumpia pidiendo una aclaración sobre que se debería suponer que las cosas habrían de suceder en una misma fecha ,minuto y segundo, salvo que en dos mundos tan iguales cómo era posible la existencia de cosas tan diferentes como una misma persona que en uno de los mundos tiene un hijo y en el otro, no.

Mandinga, amigablemente le explicó que los mundos, por iguales que parezcan en unas cosas, pueden ser bastante diferentes en otras.

-Es una cuestión de probabilidades, terminó.
-¿Probabilidades...?
-No es facil de decirlo, mirá... Pero la existencia también depende de las probabilidades de que esa cosa exista entre medio de todas las cosas que le rodearían. Entonces, si las probabilidades de existencia caen por debajo de un guarismo determinado, entonces la cosa deja de existir en la mayoría de los universos paralelos...
-Claro.
-No entendiste nada... Bueno, mirá,, hasta por ahí llega mi conocimiento, nunca fui muy estudioso.

Jarumi se había venido acercando de a poquito y ahora a los pies de Mandinga, por cierto bastante alto, se iba sintiendo como una niñita diminuta a los pies de un menhir humano, con todas la características de un súper héroe El Hombre Araña Negra, que salta entre los edifícios y enreda a los aviones supersónicos en sus entramados de seda.
(Si no se sintiera tan diminuta, correría a buscar su bloc de dibujo y plasmar la imagen que se estaba formando en el espacio de su imaginación. )

-¿Como haces para viajar entre los mundos?

Mandinga solo dijo,"Ja" y desapareció metido dentro de su propio ombligo

viernes, agosto 15, 2008

583. Begonias Afrodisíacas

Ya adentro el protagonismo de Mandinga pudo mucho más que las serias intenciones de Toshiro. Se habló, es decir,Mandinga habló, de todas las vueltas que había tenido que dar por un puñado de mundos de los que se decía haber recibido extraños visitantes. Vueltas en las que había causado molestias a todos las versiones habidas y por haber de ellos mismos y de todos los que por una causa o por otra pudieran haber tenido contacto con ellos. Molestias decía, porque suele parecer molesto a los humanos, que le aparezca de pronto un sujeto desconocido a entresacarle información acerca de sus relaciones familiares o sociales, con el cuento de que andan por ahí perdidos, un par de parientes paralelos, de esa clase de paralelismo que nada tiene que ver con la geometría, o sí, aunque valga más no mencionarlo. Por fin había encontrado el último mundo donde habían estado y del cual se habían borrado instantes antes del gran desastre que casi devora en un incendio toda la casa del viejo Abelardo en esas dimensiones. Satanás seguía con su juego. Él ya se había dado cuenta. El, Mandinga. Se había dado cuenta de que el hijodeputa estaba divirtiéndose como el gato con el ratón rengo. Lanzándolos a ellos adelante y viendo cómo el desgraciado de Mandinga se ponía a olfatear el Poliverso en busca de pistas que siguiéndolas le pusiera al alcance del zarpazo del maldito chivo. Y no era por hacerse la víctima.  Porque lo volvería a hacer cuanta vez fuera necesario, por mucho riesgo que eso supusiera, porque, y recién ahora se daba cuenta, sencillamente no era capaz de renunciar a la búsqueda. Las ideas le habían bullido en el cerebro durante mucho tiempo. Las ideas, esas, que él antes hubiese jurado que nada le importaban, que no entraba dentro de su mente ninguna idea semejante a paternidad y todas las obligaciones que se supone van juntas. Pero las ideas no nos pertenecen del todo y a Mandinga se le habían revolucionado, poniéndose a dictarle cátedras de moral, en lenguaje muy crudo y directo. ¡A él! ¡Justo a él! Ja.
Y todo lo que decía, empero, era bastante verdad. Que en un principio se había olvidado casi por completo de aquella blanquita que una noche de candombe había compartido con él la diversión en todos los sentidos. El hecho de que él se hubiese hecho amigo de Abelardo, fíjense que casualidad, muchos años después, algo completamente casual y parecido a lo de hoy, Germán cayó con una de las primeras bolas, que había fabricado, en el jardín de begonias afrodisíacas de mi viejo.

-Ja, ja. Mi viejo lo quería matar!

Hasta Toshiro se había olvidado de sus dudas y, al igual que los otros, se había quedado a las espaldas de los uruguayos pero tratando de no perderse palabras de aquello que por enredado e increíble merecía ser  la pura verdad. Incluso hicieron alguna pregunta, para terminar de imaginarse la clase de realidad que pudieran tener esos mundos. Descartar las ideas de imágenes virtuales o mundos potenciales y concebir aceleradamente que la materia organizada no es más que la organización de millones de datos, o los que sean, que forman un paquete animado por una cantidad equis de una cosa que se llama energía y que está determinada por otro paquete de información. Eso sería lo que se guarda en un disco rígido. Después están los millones de otros discos rígidos, que, sin embargo, al menos muchos de ellos, habrían de ser sumamente compatibles con otros muchos, porque nada es único en un sentido absoluto. Lo que no entendieron del todo fue eso de que existan muchos niveles de dimensiones que no correspondan pon ninguna idea de dimensión, como el amor o el pensamiento, y que éstas también, aunque distribuidas de forma muy despareja, aparecieran con una versión propia para cada uno de los universos paralelos.

Mandinga dejó de contestar preguntas para volver a su historia.  Quería ir al punto del tiempo en que por primera vez se le había ocurrido que Manuel pudiera ser su hijo. Aquella noche que todos cenaban en la gran caverna de Ernesto y que Margarita, bajo el brazo de Giorgionne giró su cabeza y dibujó en su cara un pequeño tirón de un sólo musculito de su mejilla de un modo peculiar. De algún modo que él ya tenía registrado en  flashes de una cara de mujer, de alguna vez, en algún lugar, pero que, era posible que fuera común entre las mujeres blancas. Sólo después comenzó a ver cómo esa pequeña idea de un momento preciso, comenzaba a crecer y a fortalecerse razonando en base a los datos que de oídas recogía. Preguntarle a Abelardo arrojó pocos resultados aparte de tener que escucharle rezongar un buen rato con el tema de los amores alocados de su hija. Según él, Margarita había dedicado toda la vida a demostrar que él como padre era un viejo gruñón y anticuado. Para eso había encontrado un método infalible: Hacer cosas cada vez más disparatadas hasta que él, como padre, no tuviera más remedio que intervenir. Después encima, el ataque del probable suegro al probable sinvergüenza que probablemente había embarazado a su hija adolescente, abandonándola con un hijo en la panza. Me cago.


Lo del accidente, arriba del duraznero... Bueno, la verdad es que venía distraído, jajá!




sábado, agosto 02, 2008

574. TODO LO QUE SÉ

Corrió por el cielo un manojo de estrellas fugaces que hizo a todos levantar la cabeza y quedarse, no pidiendo deseos, sino de pronto arrobados por el misterio del universo, tan grande o eterno, contra ellos tan pequeños y tan enredados en cuestiones del momento. Como un aahh, pronunciado frescamente con el alma de todos. Porque todos ellos se sentían, por diversos motivos, emparentados con el universo. Consumidores de ciencia ficción algunos y otros... bueno...

Se sonrieron mutuamente al volver. Tal vez con un poco de rubor, si hubiera sido posible verlo, pero con un nuevo brillo en las pupilas que hablaba por cada uno, diciendo que el portador no era un sujeto que admitiera fronteras para la fantasía.

Jarumi dijo que podrían compartir esa emoción de cada quien, de cuando el racimo de abrió en el cielo como un fuego de artificio. Contaría ella primero lo que sintió, que había sido como una señal, ellos mismos en luminosa carrera escapando a las milicias, y por fin separándose a toda prisa para no ser encontrados, pero llevando consigo el fuego que crearon en común. Magda había interpretado todo de un modo distinto. como si aquello le hablase del grupo que ellos habían formado y que había sido dispersado por todo el universo. Pareció muy loco y divertido mereciendo apodos sacados de los videos, todos extraños, pero fácilmente pronunciados por los orientales.
Jarumi miró de frente a Magdalena con otro tipo de sonrisa, dudando de si la uruguaya habría entendido la propuesta, además de recuperar su lugar.
Contaba su impresión Akido, con su pequeña voz, que sin embargo salía de un cuello ancho sobre unos anchos hombros. Akido era medio poeta. Hablaba como si lo fuese, con una sonrisa oriental bajo sus negras pestañas curvas. Para él lo que estalló en el cielo, lo había hecho dentro de su pecho, que entonces se había ampliado hasta confundirse con el espacio sideral.

-Sentí que por muy chicos que fuéramos, eramos tan importantes como el universo.

Toshiro confesó haber pensado en el grupo de cuatro que ellos formaron casi en broma y que ahora habría de estallar de forma prematura.

Para Natasha un estallido de luz, nunca podría significar algo malo. Le había parecido un brindis.

Manuel bromeó con explicarles, si querían, que cosa era lo que habían presenciado. Un meteorito -dijo-, moviendo el indice por el aire con premeditada torpeza. A él le había impresionado como un recordatorio de que el tiempo pasaba y que ellos debían encontrar la manera de volver a su mundo. Porque ellos, muchachos, habían sido arrojados sobre esta Argentina, no desde el cercano Uruguay, sino desde otro mundo, al que deseaban volver.

Akido prorrumpió en aplausos y propuso sentarse en el cordón de una vereda para escuchar la historia. Manuel dijo que era una historia increíble pero verdadera. Toshiro estuvo de acuerdo en escucharla y enseguida decidir qué se iba a hacer. Magdalena solo se reía. Jarumi no quería dejar volar la imaginación. Natasha encontró un buen lugar.

Manuel se sentía, hora, suelto. Se mantudo parado frente a todos y sin dejar de revolear las piernas para un lado y otro fue diciendo las cosas que se le ocurrían. Que ellos, Magda y él, venían a ser un par de extraterrestres, aunque terráqueos. Cosa que hubiese sido fácil de demostrar si todos estuvieran no aquí, sino en el mundo de Manuel, allá en la otra Tierra, porque allá hasta les hubieran hecho demostraciones de telepatía, pero acá, acá no. Que la telepatía tenía esas cosas de no ser posible en todos lados ni en todo momento. Conque si uno fuera a vivir de eso, bueno... Que tal vez, para demostrar la condición de extraño podría fabricarles una nave que vuela como un plato volador, salvo que no podría saberse si la nave, en este mundo vuela, hasta que no estuviese terminada. Que ellos, allá en su tierra paralela, estaban metidos en una guerra universal entre la libertad y el poder. Que luchaban con escuadrillas de esas naves voladoras y que destruían a los adversarios con pensamientos. Ja, ja.
Se tuvo que interrumpir porque todo aquello ahora le provocaba mucha risa. Entre lágrimas continuó:

-La muerte no existe. Todo es cambios de dimensiones. Te pueden mandar al rincón más oscuro, pero no te pueden destruir. Te pueden hacer sentir confundido, o mal, pero a la larga siempre volvés a tu propia consciencia.

Jarumi balbuceó:

-¿Quién te puede mandar... al rincón más oscuro?

Manuel abrió los brazos como pidiendo perdón.

-Hasta ahí no llega mi sabiduría... En las altas esferas son todos medio tenebrosos, y más allá... No se sabe nada. Ja.

sábado, junio 07, 2008

548. Hijo de su hija

Quedaba claro que la mujer no era tonta ni estúpida. Había procesado por si misma un montón de matices contradictorios, y algunas incoherencias gruesas, y llegaba ya a la conclusión irrefutable de que ellos no podían ser tan comunes y al mismo tiempo tan sabios en tecnologías de avanzada. Aunque a las cosas les llamaran por sus nombres vulgares, se les veía dominar conceptos tan sofisticados como la no localidad de algunos fenómenos, que una vez Abelardo explicara mientras agregaba queso rayado a su plato de tallarines. La pregunta conllevaba claramente el rechazo a cualquier contestación de pretendida inocencia.

Sin embargo, Margarita no esperaba enterarse de estar ante malos sujetos que escondieran sus propósitos por saberlos deleznables. Todo lo contrario, se sentía cada vez más exitada por dar los primeros pasos al comienzo del resto de su vida. Correr el riesgo que conlleva la libertad, de encontrarse con cosas que despierten angustias y temores largamente dormidos. Ni por un momento recordó las prevenciones que sugiriera su padre por el tema de los posibles espionajes que algún poder omnímodo pudiera ardenar a sus ajentes.

-Somos de Lagomar pero venimos de otro mundo... es decir...

No parecían almas en pena ni astronautas caídos fuera de zona, parecían simplemente lo que habían contado ser...

-...de este mismo mundo pero en dimensiones paralelas...

Claro que ella tenía vistas algunas escenas de películas fantásticas en el televisor del almacén, que hablaban de cosas como la contracción del tiempo, pero... ¡Ciencia ficción! Claro eso era. Estos muchachos podrían ser fanas de la ciencia ficción y haber aprendido de ahí, pero...

-...un mundo igual a éste, donde están otra vez cada una de las personas, pero que las vidas... no son del todo iguales.

Un universo plural quería decir, como esos de Copenhage y... Bueno que visto así no parecía tan truculento.

-...allá hay otra Margarita Goiticoechea...

Fantástico. Ahora se iba a enterar por boca de este muchachito pitoniso de la existencia de otra existencia suya!
(No hubiese podido negar que la curiosidad trepó rápidamente hasta el tope).

-...y otro Abelardo Goiticoechea, mi abuelo.
-¿Tuu...?
-Abuelo. Yo soy hijo de su hija...
-...de su hija...
-...Sí, de la Margarita Goiticoechea de allá...

Margarita perdió la sonrisa. Una fuerte punzada de dolor hería su sensibilidad más profunda. No se creía merecedora de una tan triste burla y menos por parte de aquellos por los que había anidado sentimientos maternales.

-No me resulta gracioso.
-Te está diciendo la verdad! -terció Magda- ¿No vez acaso que tiene tu misma nariz. Tu mismo perfil y que mira igual que vos revoleando los ojos ?
-Hay mucha gente parecida...

La voz se quebró cuando la boca de Manuel llegaba a besar cariñosamente la mejilla, mientras Margarita susurraba apenas su duda de cómo podría ser todo aquello realidad. Un hijo. Ya grande, con compañera... Hijo de ella aunque no de este cuerpo... Tal vez... también ese tipo de cosas existan.

-Si nos sentamos te puedo contar...

sábado, marzo 29, 2008

501. Fotografías y Paraguas

Mientras Abelardo seguía, con entusiasmo, explicando aquello de las atracciones y las repulsiones. Las energías inagotables del movimiento del universo y la masa total equivalente... los ojos de Manuel recorrían uno por uno los objetos que descansaban bajo gruesa capa de polvo, asomando apenas de los estantes, entre tristes telarañas y almanaques de otra década.
Allá había una fotografía vieja, de familia, es decir ellos tres. Abelardo, Margarita y él con pocos años. Una gorra de vasco agujereada, un soplete de querosene que había perdido el gollete de su bomba, varios paraguas desflecados... y una cabeza de Artigas tallada malamente en un trozo de madera. Todo le pareció triste. ¿Por qué triste? Y...
Comprendió que después de todo prefería al otro abuelo. El que nunca había abandonado su loca pasión de inventor, que no se había escondido ni pedido disculpas bajando la voz. Que había sabido encantar toda su niñez con la constante fantasía de los nuevos y portentosos inventos... El que había muerto en pleno entusiasmo y lo había conservado todavía después hasta el extremo de desafiar el poder de los dioses. Aunque le hubiera complicado a él... Sí, aunque le hubiese complicado!
En cambio este pobre viejo...

Se sintió que una voz femenina hablaba desde la casa. Salió Manuel primero mientras Abelardo se ocupaba de esconder el invento. Era Margarita. Vestía un extraño atuendo que terminaba sobre los hombros en un gran manto de seda con largos flecos...

-¡Manuel! Ya sentía yo esa vibración especial que siempre te me anuncia.

El beso vino acompañado de mucho pachouli y tintineos metálicos colgados de las orejas de aquella mujer apenas parecida a su madre. Más bien a una gitana, o una mujer hindú extrañamente nerviosa, flaca, de ojos saltones, que besaba besos repetidos, aunque no cálidos.

-Llegaste recién?
Margarita giró su cara un poco descolocada.
-¿De dónde?
-No se... Creía que estabas en Maldonado...
-¡Pero Manuel, qué estás diciendo...? Ah, ya se, es otro de tus chistes ...
-...o en una cueva... Ja ja!

Fue Abelardo quien siguió la conversación cuando apareció desde la puerta del galpón que había cerrado.

-Hablando de cuevas, encontré otra cueva de tucu tucu en el fondo.
-Pero, no más ancha que una mano, no?

Abelardo ni se dio cuenta de la extraña pregunta porque estaba pronunciando correctamente el nombre científico de los tucus: Ctenomys Pearsoni y preguntándose a sí mismo si la palabra pearsoni querría decir persona. Tampoco oyó que Margarita protestaba por la occidental manera de clasificar los espíritus en casillas inamovibles en vez de reconocerlos como partes del espíritu universal que es en sí mismo el Universo.
Pero Manuel se interesó en saber cuales eran los conocimientos que la nueva versión de su abuelo tenía sobre los simpáticos tucu tucus.

-Los has visto...? ¿Cómo son?
-Y, cómo van a ser ? Como son los tucus, parecidos a los
aperiás, pero un poquito más gordos. ¿No te acordás cuando nos sentábamos en el fondo a pastorearlos...?
-¿Serán inteligentes?

Los ojos del abuelo brillaron al tiempo que levantaba levemente la cabeza y las cejas formando un techo de dos aguas.

-¡Muy inteligentes! Con decirte que cuando salen de la cueva y llevan recorrido un trecho, si se encuentran con un peligro saben correr marcha atrás por todo el recorrido que habían hecho, sin tener que dar una vuelta en círculo...!

lunes, febrero 11, 2008

472 Galería de espejos

Al término de las declaraciones sobrevino un pesado silencio. En cada una de las cabezas las ideas en pro y en contra de la posible realidad de aquellas cosas se balanceaban y anulaban mutuamente. No era que nadie hubiese alguna vez pensado cosas similares por tener una concepción lineal e inocente. No, todos ellos, hasta la anti-intelectual Margarita, aunque a través de distintas experiencias o por distintas razones, habían desechado hacía rato todas las explicaciones simplistas del universo. Las religiosas, pero también las cientificistas. Tenían en cambio (Y ahí radicaba primordialmente la duda) una tendencia a imaginar un mundo más dirigido directamente por algún espíritu primordial. Sin llegar a la historia del viejo barbudo, por supuesto. Ya hacia rato que galgueaban tras las noticias que día a día les llegaban sobre la progresiva complicación de los múltiples planos, dimensiones, y tiempos, como para recibir de buen grado esta andanada de yoes parecidos.

Por último Cholo le preguntó:

-¿Querés decir que todos venimos en versiones buenas y malas, y que lo que nos parece mal aquí en otra versión paralela, nos parece bien?

-No necesariamente, aunque... si fuera cierto que las versiones son infinitas, tal vez...Yo no se.

-Matemáticamente... -musitó Ernesto mirando el suelo. A lo que la flaca sonrió aliviadoramente:

-No creo, porque la persona tiene una tendencia natural que se va a manifestar en cualquier circunstancia que le toque vivir... - (Su mano se fue colando por debajo de la remera de Manuel hasta hacerle cosquillas).

Ahora fueron Dengue y Trum Urum los que venían bajando la rampa mientras charlaban animadamente. Nada de depresiones, el tema de los muchachos estaba en camino de resolverse a través de una agrupación de adolescentes antipatos. Trum había sido invitado a una agrupación de la que formaba parte su hijo y había salido pletórico de orgullo.

-Es lo que yo decía- festejó Giorgionne. -Hay que darles la oportunidad.

Pero el tema era considerar que si ese mundo de las infinitas copias fuera falso, falso resultaba ser que Mandinga no fuera un traidor. Aunque le estuvieran dando tantas vueltas que ya ni ellos podían seguir el hilo que... ahora era tirado nuevamente por el otro extremo y volvíamos a vernos repetidos como las fichas de dominó, en hileras...

Cholo volvió a las preguntas aunque ahora como hablándose a sí mismo:

-¿Estás diciendo que lo que acordaste lo acordaste vos, pero siendo otro vos con el cual nunca estarías de acuerdo?

-Más o menos...

Manuel retorció su espalda a medida que la mano de la Magda subía por el espinazo galopando con cuatro dedos. La flaca estaba contenta. Se le notaba distinta desde que Manuel le había abrazado la espalda y de cuando en cuando le sonreía otra vez con candor a pesar de haber puesto cara de pensar en lo que se hablaba. La hizo corta. Propuso que teniendo tiempo para pensar ese tema tan difícil se pusieran a pensar en qué contestarle a Satán.

jueves, diciembre 06, 2007

444 EL PRÓXIMO DIOS

La bola plateada de Abelardo se volvió a sacudir con impertinencia tal que pudo ese sólo hecho sacar a todos de la línea de pensamiento que había predominado en la última hora.
-Están poniéndose pesados –rezongó el Cholo buscando apoyo con la mirada para el inicio de acciones tendientes a definir la situación. En su mente por momentos se pintaba con increíble profundidad y brillo cromático, una dantesca batalla dónde era el mismo espacio tiempo el que a modo de arcos tensos que se enderezan, hacía vibrar el universo todo obligado a la expansión continua. Mientras por otro lado la voz de la razón le aconsejaba que se metieran dentro del punto y esperaran allí a que los ángeles se aburrieran o a que ellos descubrieran la manera de reaparecer a años luz de distancia.
La voz de Abelardo sonó densa como una colada de plomo fundido.
-Yo voto por aniquilarlos.
Era la voz de un aciano cansado de buscarle el lado bueno a las cosas que se empecinan en entorpecer toda solución imaginada. Un anciano desengañado de toda posibilidad para un bando enemigo incapaz de convivir con otro en una especie de entente. Un bando cuya máxima era: “Todo aquel que no se arrodille frente a mi será mi enemigo y lo destruiré.”
Manuel leyó esos pensamientos de su abuelo, retrocedió mentalmente unos pasos y suspiró sabiendo que Abelardo podría estar equivocado, como cualquiera, hasta un genio se puede equivocar, pero que si había llegado a esa conclusión no habría sido, seguramente, sin analizar una y mil veces cada posibilidad… quedaba un punto de duda… Miró a Mandinga para interrogarle:
-¿Desde cuando existen estas guerras?
-Desde que se tenga memoria… Cada generación de dioses y demonios apenas va agregando nuevos capítulos a la historia.
-Entonces ellos no pueden con nosotros… No nos pueden destruir… Si ellos son el bien, nosotros seremos el mal. Si nos destruyeran deberían ellos dividirse en dos bandos para poder existir…
Cholo se extrañó.
-¿De dónde sacaste eso?
Manuel sonrió algo ruborizado.
-No sé. Se me ocurrió de repente que no se puede vivir sin un contrario que sea lo que nosotros no queremos ser. Que podemos aniquilar a esas naves pero no al viejo Dios o a otro nuevo que se siente en su trono…
-Pero dijiste que un bando si aniquilaba al otro se tendría que dividir engendrando en su seno el mismo tipo de polaridad anterior…?
-Claro. Y esa podría ser la única manera de progresar… -se quedó pensativo unos minutos sin que nadie hablara.
-…el próximo Dios será un poco menos hijo de puta!
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

martes, agosto 28, 2007

374 CON ESPUMITA

Una hora más tarde Magdalena preparaba el mate en la cocina mientras todavía Manuel remoloneaba entre las sábanas. Sentía Magda cada célula de su cuerpo respirar holgadamente dentro de su membrana. Estiraba la mano para tomar el paquete de yerba del estante intermedio del armario que sin necesidad de mirar, sabía que estaba justo ahí donde la mano acababa de tomarlo. Porque de una en una la células se lo habían estado diciendo entre ellas y viendo todas, porque todas eran capaces de ver y de hasta simpatizar con el paquete que dentro y atrás del papel impreso, contenía esas miríadas de pequeños trocitos de yerba mate. ansiosos por dar sabor al agua que los muchachos iban a estar bebiendo en unos minutos. La madera del armario vio pasar la mano de la Magda derechamente al paquete y... Bueno, hasta las vetas de la madera ya los conocían, por sus ruidos y si se quiere hasta por el olor. No era cosa de extrañarse, considerando que las vetas de las maderas estaban constituidas por un montón de concreciones materiales que estaban a su vez en resonancia con el aire y con todas las cosas cercanas...con las lejanas también. ¿Quién puede enumerar todas las influencias recíprocas que se tejen en el espacio y en el tiempo?

Manuel por cierto no. Aunque lo viera a veces sin proponérselo, cuando distraído se sentía prolongado en una nota musical que rebota en todos los rincones más cercanos y más distantes a la vez, transportando de alguna manera su ser hasta los más remotos confines del universo. Lo sabía sin prestarle demasiada atención porque había sido un viejo juego de su infancia "prolongarse" como aquel personaje de historieta que era como de goma y se estiraba y se estiraba hasta tocar con el extremo delgadísimo de su dedo la más pequeña estrella del cielo que no siempre es la más alejada sino la más tímida. Tocarla con simpatía y al mismo tiempo nutrirse de esa energía que haciendo cosquillas retorna desde el prolongadísimo dedo hasta el corazón de este ser que le ha tocado en suerte personificar.

Y allí volvía la Magda. Flaca de fierro, mi amor, que viene a tomar mate conmigo porque quiere disfrutar de esta otra manera de estar junto a mí y darme gusto sin anunciarlo, sabiendo que mi gusto es el suyo multiplicado cada vez...

Está... Si ella simplemente está vibrando conmigo, sin palabras, como yo en la otra parte también lo estoy haciendo y es como si los dos moviéramos la boca y la lengua del alma para estar pronunciando la misma palabras sin sonido. Amor. Que es una manera de llamarle a esa sed saciada en el mismo momento de ser concebida y antes apenas de que se haga nueva sed a ser saciada. Siempre. Por una razón que a veces no importa, al menos por ahora y durante todo el tiempo que uno pueda dejarse llevar por esa música.

-Tiene espumita.

-Sí, tiene espumita.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)