miércoles, mayo 16, 2007

299 EL ARCHIDUQUE FILIIS DEI

Cuando ya sonaban las bisagras de la puerta que estaban cerrando del galpón de la villa Los Dogones por haber guardado la Harley allá al costado de los viejos barriles alguna vez de vino y tapado con la lona verde con el número 33 pintado con moldes de lata y ya sin cuerdas como vienen para atarlas a la baranda del camión… En ese momento Manuel, que venía saliendo dos pasos más atrás, fue que quiso interrogar al cholo, en serio, para que como quien dice, de hombre a hombre le dijera la verdad, sinceramente, sin andarse con rodeos ni gregreses para decir Gregorio. Que le dijera por ejemplo cual había sido su primer pensamiento cuando aquel día empezaron a leer el manual para hacer bolas que le había mandado el abuelo por intermedio de 25 pedazos de piedra, para que con las bolas volaran a rescatarlo al purgatorio. No pensaste, acaso Cholo, que todo eso era demasiada locura, como decir de repente que nada existe y que lo que sí existe son cosas que nunca te habías imaginado?
-Nooo….
-¡La verdad, Cholo!
-Bueno… Para decirte la verdad, también pensé eso, entre un montón de cosas que pensé…
-Todas las otras no eran cosas razonables, verdad?
-Claro lo más razonable era pensar que eso era una locura pero… estaban los hechos testarudos mostrando que había que tomárselo en serio aunque pareciese una locura…
-¡Ves? Y a vos alguna vez te han contado o has visto que alrededor de otra persona ocurran tantas cosas raras?
-Nunca.
-¿Y entonces, decime, por qué alrededor mío, sí?
-Eso yo no lo sé… Pero creo que no sos común, ya lo hablamos.
-Y qué? Todos tenemos nuestras cosas, vos por ejemplo te haz leido miles de libros y sos capáz de recordar qué decía en cada uno, pero no por eso… te van a venir a llevar en una bola hasta arriba de aquella pirámide para que pidieras perdón.
-Te hicieron eso?
-Si el archiduque Filiis Dei, digo arcángel, la puta que lo parió!
-Ves? Te tienen en la mira.
-¿Pero, por qué, Cholo? Decime, a ver, por qué…?
-Porque… Sabés una cosa…yo se por qué te persiguen. Acabo de terminar de pensarlo gracias a tus preguntas. Mirá no hay que fijarse tanto en tus superpoderes, que los tenés, porque hay una cosa que te caracteriza más que ninguna y es que no creés en el poder. Vos haz nacido distinto, y ahora me acuerdo de tus actitudes de cuando éramos chicos y yo luchaba para justificarme la necesaria existencia de los jefes y los gobiernos y vos…
-Yo de eso no sabía nada
-¡No te importaba!
-Al Dengue todavía no le importa…
-A todos nos importa. Aunque luchemos por liberarnos, toda la vida, pero de alguna manera nos atrapa. Por eso, Manuel este movimiento sólo confía en vos, yo ni siquiera confío en mí mismo cuando la vanidad te rodea en su baile descubriendo su desnudez que cubre con sedas.
-¡Que bien que lo dijiste…pero, no será para tanto…
-Manuel. La vanidad es uno de los motores que más mueve al mundo. El poder se desea por vanidad.
-¿Y el dinero?
-El dinero es poder acumulado. Y el poder es el de poder obligar a alguien contra su voluntad. El poder siempre es contra otro semejante. No hay mayor vanidad que hacer que otro se arrodille frente a mí.
-No la compliques…


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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