domingo, marzo 30, 2008
502. Por El Calentamiento Global
-Así, ves? Sin mirar para atrás ni un momento.
Y diciéndolo se fue entusiasmando porque... En eso le comenzaba a salir aquel niño travieso que siempre había sido. Manuel festejaba la gracia y Margarita fruncía el entrecejo con notable impaciencia, la misma que siempre le dominaba cuando su viejo padre volvía a desplegar las alas de la fantasía, de sus temas científicos o de casi cualquier cosa, aunque fuera evidente, para cualquier otro, que ahora sí el anciano recuperaba la vitalidad.
Golpeaban las manos en la terraza del frente -ellos estaban ahora bajo la parra del fondo. Abelardo levantó las rodillas de su pantalón descolorido, las sacudió con tres limpios moquetes de palma y gritó que ya iba.
Era Miguel, el farmacéuticos de al lado del puente quién resultaba ser muy amigo de Abelardo,en este mundo. Se notaba por el tono de la conversación que trajeron hasta dentro de la casa, llenándola de voces y apareciendo por la puerta de la cocina al lugar de la anterior reunión.
-¿Lo conocen a Miguel, verdad?
Miguel saludo sin mostrar ninguna sorpresa, y fue saludado. Por Margarita, apenas con la suficiente amabilidad y por Manuel con excesivo entusiasmo para un muchacho que nunca iba a comprar nada por el negocio. Sin embargo la conversación de los veteranos continuó, sin mucha pausa, derechamente hacia lo que Miguel traía entre ceja y ceja para el rezongo. La candidatura de Astori.
-Ya te lo dije el otro día... Está cantado que el Tabaré le va a dar la bendición. Fijate. Y con Astori de candidato..., entonces sí que nos vamos a olvidar de ganar ninguna elección. Fijate, si perdimos con Tabaré, menos vamos a ganar con este.
-Quién sabe... Capaz que junta votos porque nadie le va a tener miedo de que sea muy radical...
-Ja, eso sí que no!
Manuel no se aguantó e impensadamente se metió en la conversa.
-¿Pero, y ahora..., quién es el presidente...?
Los dos viejos se dieron vuelta en brusco silencio. Miguel por no hacer evidente su juicio y Abelardo, no por vergüenza sino por asombro. Silencio que aprovechó Margarita para protestar su idea recurrente de que los políticos eran todos iguales y que no había que perder el tiempo en creerles nada. Tiempo que se podría utilizar en el cultivo de la vida espiritual, la meditación y el yoga.
-¿Y Mujica? -preguntó Manuel.
-Mujica anda en eso de inventar una especie de peronismo a la uruguaya, que en realidad es un batllismo desteñido entreverado con Chicotazo. Un nuevo Luis Batlle -Apabulló Miguel con más bronca que ganas de ser preciso en los términos.
En cambio Abelardo aflojó los párpados superiores dejándoles caer como un alud de nieve de pronto derretida por el calentamiento global.
-¿Mujica...? ¡Ah Mujica!
sábado, septiembre 01, 2007
377 OTRA VEZ POR ACÁ
Después de un rato de chanzas Mujica volvió a la carga con sus argumentos. Que para que la revolución tuviese continuidad debía tener una línea única. Que debía responder a una ideología explícita que se le enseñe a los niños. Que...
-En estos días viene Chávez a visitar al gobierno... Bueno, tendría que visitarlos a ustedes, pero... Viene a hablar de otras cosas, del Mercosur y cuestiones así que le preocupan...No sólo viene a hablar de eso. Yo se que está muy interresado en este proceso que tal vez el crea organizado desde el gobierno, como sería natural. Mientras que el gobierno está convencido de que el socialismo era un simple sueño de juventud...
-¿Eso creen...? (otra vez Cholo en el diálogo)
-Y...sí. Muchos hemos estado acariciando la idea que tal vez algúna forma de capitalismo muy democrático y con fuertes organizaciones sociales que le pongan límites... Ya se, ya se lo que me van a decir y aclaro que no es una cosa laudada en ese sentido. El problema es peliagudo. Habíamos llegado a la conclusión de que en realidad la población de este país, la inmensa mayoría de nuestro pueblo tiene muy poca afinidad con el verdadero socialismo. Dejémos de lado las cuestiones teóricas que pudieran dar explicación al fenómeno y perspectivas de cambio. Lo que no veíamos era la forma de llegar a inclinar y cambiar los valores de la gente al menos dentro de un proceso democrático.
Manuel giró la cabeza para verlo.
-¿Y ahora qué es lo que ven?
-Sí, pero pará Manolito que esto es muy reciente! Te lo repito...Esto así no se sostiene...
-¿Y si se sostiene?
-Te confesaría, te soy sincero que te confesaría que todos los sistemas de pensamiento que he aceptado a lo largo de mi vida, estaban equivocados.
-¿Te harías monja franciscana...?
Los ruidos que sonaron en la rampa inclinada de reciente creación no podían ser más que los zapatones de suela de cubierta que solía calzar Mandinga.
Mujica adelantó un paso para darle la mano, reconociéndolo como uno de los amigos que lo habían rescatado del purgatorio y Mandinga... que además venía con su camisola floreada de Jamaica y unos enormes lentes de sol, rió desencajadamente con esa risita aguda y destemplada que le venía cuando estaba guaso.
-Otra vez por acá, ché.
Manuel se dio cuenta de que además de guaso andaba medio mamado, con poco sentido de orientación y la miraba boyando entre lágrimas e hilillos de sangre.
-Vengo cansado... He trabajado mucho en estos días!
Cholo se rió.
-¿Y a qué te estás dedicando ahora?
Mandinga se le puso enfrente con toda su anchura y quiso llevar dos dedos al centro de su pecho sosteniendo el hamacón con la llevada del otro brazo un poco para atrás, pero... no estuvieron coordinados bien los movimientos y aquello más que el apronte para una autodefinición del sujeto, pareció el rápido coqueteo de un paso de baile. Faltó el resbalón para hacerlo cómico del todo, en el momento en que al levantar la cabeza se le escapó un pequeño eructo, más expirado que sonoro pero suficiente al fin, para que todos se olvidaran de las ideas que habían estado amasando para continuar en la discusión.
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
miércoles, agosto 29, 2007
375 Redescubriendo el Capitalismo
-Pero es que yo no traje a nadie, sino que me siguieron, tal vez...
-Es verdad -confirmó Pepponne, -yo lo venía rastreando para probar un aparatito que conseguí para rastrear teléfonos. Miren...
Sacó una cajilla de cigarrillos, aparentemente normal que como las cosas del agente F 86 contenía todo un equipo electrónico de última tecnología.
-¿Y Mujica qué? ¿Te venía rastreando a vos?
Mujica en silencio extrajo de su bolsillo trasero un ejemplar idéntico de cajilla de cigarros.La puso de frente para que todos vieran el led verde que le parpadeaba en un ángulo.
-Cuanto más rápido parpadea más cerca estás de tu victima -explicó.
Manuel le dio la mano al Pepe, como se hace cuando llega una visita pero, tampoco le sonrió mucho. Le preguntó cual era el motivo de que se apareciera así como de contrabando en un lugar que no le pertenecía.
Mujica arrugó la frente e hizo un gesto como diciendo "ah, Manuel no rompas las bolas!".
se le acercó hasta poder apoyarle una mano sobre un hombro.
-Estamos corriendo el riesgo de que todo se nos vaya a la mierda, muchacho.
Manuel le miró un poco incrédulo de lo que oía.
-¿Quienes somos los que estamos?¿Y qué es lo que se va a ir a la mierda?
-La revolución, el país, todo.
-Bueno...también es tuya... ¿Pero por qué se iría a la mierda...?
El Pepe lanzó una mano en cuestabajo para marcar su contrariedad de tener que explicarlo.
-¡Por ese expontaneísmo que les ha entrado! Están dejando que cada comuna decida lo que quiera absolutamente. No se dan cuenta que los tipos a la larga van a terminar redescubriendo el capitalismo neoliberal. O a la corta...
Manuel buscó con la mirada la expresión de Cholo. Estaba como un olla a presión. Le hizo una seña para que se destapara.
-También las revoluciones que llegaron a tener más de una generación nacidas y educadas en el socialismo terminaron descubriéndolo. Este no es nuestro método. Es el método de la gente.
-Ustedes están locos y los muchachos de las comunas podrán ser buenos poetas pero no saben un carajo de organización. ¿Esto no se aguanta! En este mismo momento en el extranjero se está trabajando para borrar este mal ejemplo de comunismo natural! Tienen toda la información que les mandan los hombres grises...
-¿No los apresaron a todos?
-No, boludo. ¿Por qué te pensás que renuncié al gobierno? Con estos cajetillas no hay caso!
-¿Y decime, -inquirió Cholo- son humanos o qué?
-Parece que biológicamente son humanos pero que les han... Yo que se...¡Son los chicos de Jeorge!
-¿Y si nos van a atacar...qué es lo que están esperando?
-Que los pibes grises terminen de entender que mierda pasa y elaboren un informe recomendando líneas de acción que aprovechen los puntos débiles que hayan descubierto. Por lo pronto van ablandando a la población de todo el planeta con comentarios, que aparecen en los lugares más diversos, e imágenes que muestran una caricatura de la realidad. La desgracia de vivir en una democracia un poco más avanzada.
-Claro Pepe. Pero si intentáramos controlar la revolución estaríamos renegando de las propias ideas libertarias. Y si le gente redescubre el capitalismo ...bueno... Será cuestión de que después ustedes prueben los viejos métodos.
Pepe pareció cansado. Una caída de párpados lo indicó junto con su intención de cambiar de tema por el momento. Tenía una curiosidad también.
-¿Y qué pasó con las naves luminosas que los atacaban a ustedes...los de la Sacra Alianza?
-¿Los ángeles? No los menciones... Eso sí que es problema!
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(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)lunes, julio 23, 2007
353 El Cogote de la Gallina
Otros se acercaron con problemas de repartos de bienes en parejas desavenidas, tenencia de hijos, deudas impagables, muelas careadas y hasta sonambulismo. A todos trataron de dar consuelo y esperanza, qué más remedio, aun sin tener vocación para ello, conmovidos por la inmediatez del dolor ajeno, llaga abierta en la carne de una humanidad desorientada, empujada día a día hacia caminos e intereses que termina por confundir con los propios.
Llegada la medianoche seguían en eso, ya terminados los chorizos con los que habían convidado a los dolientes también, que a veces los rechazaban aunque nunca al vino. Iban quedando un rato más en la rueda a medida que terminaban de oír los consejos o comentarios, pero tenían vino aun en los vasos y bastante timidez como para retirarse de golpe para volver a sus vidas y poner en práctica lo que a su manera habían entendido.
En eso comenzaron otra vez a llegar las llamadas al teléfono de Magda que había traído Dengue. Peponne al habla con novedades. Se había entrevistado con Mujica en la clandestinidad al que le había pasado ese número, ahora sin peligro de ser rastreado porque era tal el relajo en los organismos de seguridad que no quedaban aparatos de rastreo en uso. La luz se estaba restableciendo por sectores mediante acuerdos rápidamente negociados y basados provisoriamente en intercambio de servicios. El dinero dejaba de circular sustituido por algo parecido a cuentas corrientes entre las distintas comunas. El tránsito en la ciudad se reducía a ambulancias y algunos omnibuses urbanos. Los comedores comunales desbordados de gente de toda clase en ambiente festivo. Las plazas eran romerías. Los cordones de las veredas, largos asientos en primera fila para los jóvenes con sus guitarras. Desde mañana no abrían los bancos… no quedaba nada en sus interiores…. Había una llamada en espera. La llamada del Pepe.
Primero para felicitar por el éxito, nobleza obliga, de juntar de un manotón todo el manojo de los poderes dispersos, “muchachito”, como en ningún manual revolucionario hubiese aconsejado hacer, o intentar hacer, o…Claro que nadie antes había contado con tamaña arma como esas naves espaciales que…Le parecía que aun daban para mucho más si se las usaba a fondo y sistemáticamente con un plan previamente trazado. Porque… el peligro era que pudiera caer alguna en poder del enemigo que no era, ya se habrán dado cuenta, las fuerzas armadas uruguayas. A pesar de que otra vez se hablaba de movimientos golpistas, ahora pretextando el vacío de poder. Ese era uno de los puntos sobre el que no se debía perder tiempo, como viejo zorro se los decía. El poder es el poder. Exige siempre que lo ejerzas…
-¿Una dictadura?
-Llamale como quieras, muchachito. El poder está en tus manos.
Manuel sintió el fuego de la vergüenza que le recorrió de pronto todo el cuerpo y se le detuvo en la cara. Supo que era verdad esa horrible frase. Sintió la tensión de los músculos de sus manos que parecían retener algo que no querían dejar escapar, como un ladrón de gallinas que aprieta el gaznate del bicho para que no cacaree mientras él trepa el tejido de alambre tratando de meter la punta de los pies en los rombos, sin hacer ruido ni engancharse el pantalón con las puntas sueltas. No era una gallina, era el poder. El poder sentarse en una casa de gobierno y dar órdenes para que sean cumplidas, a los ministros que se vengan acercando con sonrisas simpáticas y los pelos bien peinados. A cada cual lo suyo que ellos se iban a encargar de transformar en algo que les sea útil personalmente o a algún amigo que les deberá un favor….Hasta que el poder se disgregue en muchísimos pedacitos peleándose entre ellos pero sin llegar a donde anda la gente…y todo siga como antes con el nuevo dictador que poco a poco se acostumbra a su ineptitud pero no suelta la gallina.
miércoles, julio 11, 2007
348 Cincuenta Ciclos
Sonó el teléfono de Ernesto. Miguel el farmacéutico conque por fin reiniciaba el contacto después del bombardeo, enterado de todo por los tucus, pero igual preocupado al no tener noticias y sobrevenir los acontecimientos en avalancha progresivamente acelerada. Había visto dos bolas maltrechas dentro de la caverna y restos irrecuperables de otras tres, pero no sabía cuantas habían logrados sobrevivir a la batalla que todo el mundo viera sobre las ruinas de Los Dogones. Ahora no podía moverse de la farmacia porque estaba llegando gente para continuar la asamblea de San José de Carrasco, pero más tarde…
-Che, habría que llamar a Vittorio.
Ernesto lo hizo y pasó el teléfono a Manuel mientras Magda llamaba a Pepponne para informaciones complementarias, Cholo hacía unos esquemas en un papel, Dengue ponía cara de no hagan ruido que estoy escuchando, Cholo le pasaba la hoja del esquema a Ernesto, cuando este ya había largado el aparatito, Magda terminaba de saludar a Pepponne, Manuel sin haberlo hecho con Vittorio, escuchaba callado lo que el otro le iba contando de la situación, rumores de golpe de estado, renuncia de Mujica y pelea de éste con Huidobro, por supuesto que no toda la gente se ha volcado hacia una ruptura con el orden anterior, pero el único barrio con mayoría partidaria de la democracia representativa era Carrasco, los demás…
-Bueno, Vittorio, nos mantenemos al habla mientras funcionen los celulares, después vas a tener que venir cuando tengamos copias de los guijarros para todos.
El esquema de Cholo tenía buenas posibilidades de éxito como método de producción de electricidad alterna en 220 volts y cincuenta ciclos por segundo. Faltaba que se pudieran agenciar de una horquilla de dos metales separados por una suficiente distancia para ser visualizados desde el interior de una bola pongamos a 8 o 10 metros. No tenían de ese tipò de material pero…Ernesto hizo un gesto con la mano para llamar al botija Tucu que hacía rato les espiaba vergonzoso desde la boca de una galería secundaria y le cuchicheó al oído –se habían enterado de la adopción definitiva del español como segunda lengua tucu- la necesidad que estaban pasando de un par de trozos de metal de no más de medio metro de largo. Taladro y mecha tenían.
-Voy a buscar unos metros de cable que vi por allá.
A la vuelta también trajo el taladro eléctrico con el cable de arrastro y la mecha puesta, justo cuando el tucucito asomaba de la galería mordiendo las dos barras de cobre lustroso que apenas si podía sostener con las mandíbulas más que con las cortas manitas mientras orgullosamente avanzaba enhiesto sobre sus patas traseras. Puf. Había que hacer los agujeros antes de que se cortara la luz. Las barras eran ideales para el uso y para el grosor de la mecha, los tornillos con tuerca para fijar los cables a los colectores, en el bolsillo de Ernesto.
Lo que contara Pepponne a Magdalena no difería demasiado de lo contado por Vittorio a Manuel con la explicación de ser informaciones que le llegaban desde Montevideo por teléfono y que Margarita ha apuntado en un cuaderno para cuando se pudieran contar.
Dengue supo de una plumada lo que intentaban hacer los otros. Vio esos gruesos cables que Ernesto fijaba a esas barras de metal y fue lo mismo que ver un par de rayos que llegaban a los metales y se metían por dentro de los cables. Querían hacer vivir algo con esa energía que iban a canalizar desde las bolas de alguna manera que él no se imaginaba…
-Todo pronto. Probá a ver qué pasa.
Cholo entró a la bola más cercana e hizo ronronear las cuerdas en un ritmo muy sereno. Luego sin prisa se puso a imaginar lo que podría ser un poderoso chorro de electrones que la unidad que formaba él más la bola iban a canalizar cada dos centésimas de segundo a cada una de las barras de metal que estaban allá adelante.
miércoles, mayo 02, 2007
286: EL ATREVIDO
-¿Quién, la muchachita?
-No. Te habla Manuel.
-Por fin. Tienen una respuesta entonces?
-Sí. Mirá sería algo así: Pactos por ahora sólo de no agresión. Si cumplen eso, después podemos seguir hablando.
-Bueno, pero… Ustedes paran ese show de los ovnis, eh?
-No es tan fácil. Lo que podemos es mantenerlos controlados para que no pararles el país.
-¿Pero quienes son los de los ovnis? ¿No son ustedes mismos? Yo he visto fotos y me parece…
-Te preocupan nuestaras bolas, pero no te preocupa que a cada rato bajen escuadrones de ángeles!
-Manuel…bien sabés que hay poderes que nos superan.
-¿Ahora trabajás para ellos?
-Sos un atrevido, no sabés ni lo que decís!
-Está bien, perdoname, pero no vamos a darnos por vencidos. Queremos que nos saques a todos los milicos y los ángeles de la franja de la costa. Que eso es una imposición agresiva? No lo creas. Ustedes nos están agrediendo. Para que haya un pacto de no…
-…no son una República aparte!
-Yo no sé lo que somos pero…
-…unidos o los comen los de afuera.
-No me hagas versos.
-¿Pretenden quebrarle el espinazo al primer gobierno de izquierda de la historia?
-Uhhh!...mirá te paso aquí con el comandante Cholo que entiende más de esas cosas.
-¡Esperá Manuel, muchachito…! Vos sabés que no somos enemigos… Tus amigos me rescataron… Pero ustedes tienen una alianza con el diablo y nosotros heredamos otra con dios. Estamos condenados a entendernos en secreto entre nosotros!
-Puede ser…pero vamos despacio. Primero lo primero.
-¿Pero qué querés…? ¿Qué de un golpe de estado? Eso que vos pedís no se puede hacer. Va contra la constitución y todas las leyes. Y en cuanto a los ángeles…
-Si ya se, ustedes no les pueden dar órdenes…
-¿Y entonces…?
-Eso no ha de ser fácil de conseguir pero ustedes han conseguido cosas más difíciles. En realidad es la única ventaja que nos podría dar ganas de hacer un pacto.
-Ah…
-Ustedes saben hablar…
-Y ustedes tienen las bolas, no?
-Ahora sí.
-…
-Si pasa mucho tiempo capaz que ya ni necesitemos aliados.
-Bueno, tampoco será para tanto. No fanfarronees… Dejame pensar un poco, no creo, pero… Me pongo a pensar y averiguar si nos queda alguna chance…no creo…
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
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286: EL ATREVIDO
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sábado, abril 14, 2007
269: LAS LEYES DEL JUEGO
-Vamos por partes, mi niña –contestó enseguida Mujica antes de tomar profundo aliento que oxigenara su cerebro y contuviera el carácter.-Nadie puede hacer lo que no puede.
-¿Como que no puede? ¿Y quién está en el gobierno?
Mujica largó una carcajada….
-¡Y yo que se! Un montón de pelotudos seguramente!
Para agregar enseguida.
No te confundas niña que estar en el gobierno no es lo mismo que tener el poder.
-¿Y quién tiene el poder…?
-Bueno…te iba a decir El Pueblo, pero…nosotros estamos aquí porque la mayoría quiso que estuviéramos ejerciendo la administración dentro de las ya establecidas leyes del juego y… te diré que ahí está el verdadero poder. En las leyes del juego.
Magdalena entrecerró los ojos con una sonrisa que parece haber entrevisto el Pepe a la distancia cuando dejó correr la pausa seguro de darle tiempo suficiente al afloramiento de los sentimientos simpáticos.
-Bueno, pero a pesar de todo no voy a poder decirle más nada sobre nosotros…
-Les pido que no tarden. No nos queda mucho tiempo.
Terminada la llamada, que ya todos habían entendido, los ojos poco a poco fueron hacia Manuel.
¡La puta!- se dijo- pensando que ya le querían cargar el fardo de las decisiones que nadie se atrevía a tomar y que él últimamente sí, un poco por que no le dejaban salida y otro… porque era tan agradable sentirse valorado de esa forma!
Dio un paso al frente y dijo: Vamos a seguir en la misma atrayendo a la gente y haciendo salir a los ángeles.
Después un silencio pesado que retumbó en las paredes de piedra arenisca soltando una llovizna leve. Supieron todos al unísono que estaban cruzado el umbral y entrando a relacionarse de otra manera entre ellos no todos iguales. Por puro convencimiento en la capacidad extraordinaria de este muchacho que hace enseguida pensar en un ser sutilmente extraordinario. Un aura que lleva encima a donde quiera que vaya y aunque tropiece y caiga, porque su especialidad no es esta o aquella que se han mencionado sino que radica en… En algo que no tiene que ver con ninguna de las clásicas virtudes. Porque es inteligente pero torpe. Distraído pero perspicaz y varias contradicciones más… Y sin embargo
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jueves, abril 12, 2007
268: LAS BOLAS DEL PUEBLO
Era la esposa de Vittorio, muy asustada preguntando cuando volvía y si se había enterado de la batalla sobre Montevideo.
-Ha de ser el comienzo de una invasión!.
-No mujer! Esas naves que atacaron desde arriba a las que bailaban, son las naves del imperio que siempre nos dominó.
-Si, parecía que las de abajo eran distintas…más rotosas…
-¿Lo notaste? Bueno, esas son las bolas del pueblo.
Sonó ahora La Marcha Turca en el de la Magda. Ufa era Mujica, es decir su secretario nuevo que ya le pasaba el aparato al ministro. –Che muchachita- dijo- tengo que encontrarme con ustedes! Eso que hicieron…eeehhh…-bajó un poco la voz y apretó el aparato contra la boca para que no se escapara nada- ¡Eso estuvo magnífico!- y lo dijo subiendo el volumen a cada sílaba, y cambiando la entonación de modo que lo que comenzó siendo un susurro terminó como el grito de un gran gol.-Pero tenemos que encontrarnos con mucha urgencia, ¿Estás ahí con los otros? En la misma casa no, ya lo se, pero decime dónde.¿Cómo que no me lo podés decir? Estamos en la misma. No sabés todo lo que he tenido que hacer para que no los aplastaran. Claro que ustedes se saben defender! Ya lo vi anoche. Pero hace días que les estoy ofreciendo alianza. No… Eso de la imagen de Manuel se puede conversar! Yo no quiero aliarme con un títere, por supuesto.
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domingo, abril 08, 2007
264: COMIDA FRÍA
Bajó Manuel de la bola y dijo que ya estaba. Miró a Magda a los ojos y aún sabiendo el resultado, le posó la palma sobre la frente para sentir la pulsación de la luz interior. Le dijo: Elegí la tuya.
Fue Magda y apagaron las luces. Vino luego sobre ellos hamacando los costados y brillando con una rosada luminiscencia. Tres destellos bastaron como prueba.
Le siguió Cholo. Su frente quemaba como de fiebre y no precisaba explicaciones. Su saludo vino con el canto de gallo negro.
Dengue en cambio brillaba en la gama del rojo al verde.
Todos pasaban la prueba a las once de la noche. Las instrucciones estaban dadas, el ánimo templado. Era hora de salir.
Aquel día 7 de febrero del 2007, la oscuridad de los pinares escupió en silencio nueve carozos luminosos de aceituna. Se elevaron (los carozos) en la verticalidad de los humos de los valles sin viento y allá arriba, abrieron el pimpollo de la rosa, giraron lentamente y enfilaron vertiginosos. Como manada de espermatozoides enterados de la llegada del óvulo, hacia el mayor conglomerado humano de la zona. Montevideo.
Montevideo se vio sorprendida hace momentos -anunció la voz del conocido telenoticiero- ante la invasión de sus cielos por cientos de luces ovoides que realizaban extraños movimientos parecidos a un baile. La gente salía a la calle tratando de esquivar los postes y los cables con la mirada para ver. El tránsito se atascó. La comida, la más de las veces, se enfrió servida en los platos. Por algunas ventanas abiertas asomaron parejas aparentemente desnudas mientras otras en otras ventanas, no se enteraban.
Un muchacho señalaba con el brazo extendido cuando bajó el cordón de la vereda y el bocinazo le sacudió las orejas.
-¡Se fueron! -
Una señora abrió su paraguas cuando aparecieron sobre las cornisas de la iglesia del Cerrito. Iban alto sobre el fondo de estrellas y se tiraban en hilera como si fueran Stukas pero sin el ruido ni soltar ninguna bomba. Era sólo para abrirse en flor sobre los techos y volver a elevarse junto con cientos de miradas que abandonaban lo que estaban haciendo en los patios después de la cena o durante.
La televisión suspendía sus programas. Las cámaras miraban para arriba, los autos quedaban abandonados en sus puertas abiertas, también las casas.
Sobre la medianoche se pasó al movimiento final del arrastre humano hacia la Plaza Independencia. Ahora eran tres columnas las que confluían. Llegaron a las 2 A.M. La gente a pie y las bolas a cien metros. La plaza estaba acordonada. En el centro de ella un puñado de funcionarios conversaban cosas diversas, pero a cinco pasos, solo, junto a la entrada del mausoleo, esta el Pepe Mujica con el celular en la mano y un pucho desgraciado entre los labios.
-¿Me decís que la columna más corta tiene veinte cuadras? ¡Y bueno...! ¿Qué te digo yo...que te he estado diciendo? Es el pueblo... No podemos cerrarles el paso!
Las barreras fueron sacadas y la plaza apenas si contuvo un diez por ciento de la multitud cuyo resto lleno la 18 aunque en el parte no haya quedado constancia.
Fue entonces que las bolas formaron aquella estrella sobre las cabezas y empezaron a vibrar entonando un estribillo que lentamente iba siendo repetido por la multitud. Una corta melodía que se levantaba por contra las viejas paredes de los edificios, esquivando carteles y cables y lamiendo las cortinas de las ventanas hasta allá arriba en las redondeces del Palacio Salvo y que se iba contagiando calle arriba y retornaba como sordos ecos en la distancia. Montevideo cantaba!
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261: COMIDA FRÍA
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martes, abril 03, 2007
260: UNA CAUSA PERDIDA
-¡La moto! -reaccionó la flaca.
-Mandinga la trajo -le cuchicheó Manuel.
Los de la Galería abrieron paso para rodearles enseguida con miradas y silencios interrogativos. sólo Cholo se había mantenido en el lugar y ahora se disponía a hablarle.
-Yo propongo que nos hagamos fuertes.
No podía fallarle! Ese era Cholo, el negro más sabihondo que se había visto, pero valiente. Hacerse fuertes, le gustó. Como si uno no fuese fuerte y a fuerza de voluntad se hiciera. Es la voluntad, la cosa. Que a lo último nos pertenece como una punta de lanza que va abriendo el camino y acomodando las fichas en el tablero. Estaba a punto de pensar algo interesante con respecto a eso, cuando a la salida del declive tropezó Mandinga con sus propias sandalias y dio con sus huesos en el suelo levantando bastante polvo. El muy animal!
-Hagamos la del tero. Mucha bulla por ahí lejos para mantenerlos ocupados
-Y si mientras tanto nos copan la caverna?
-De la caverna no saben nada -dijo con orgullo Pepponne.
Manuel le miró con simpatía.
-Y los grises...?
-Tampoco. Estuve mirando algunos informes de ellos... Los hice decodificar por un amigo matemático.
-¿El Pepe lo sabe?
Pepponne se puso colorado. A ustedes les puedo parecer un traidor pero...mi corazón siempre va a estar con las causas perdidas!
-¿Cual causa perdida?
-¡Muchachos! Esta lucha nuestra, porque es nuestra, es mía, también... Hacerle la contra a los poderes de la tierra y los del cielo juntos! Un puñado de soñadores como somos...! Si no fuera porque me copa totalmente me tendría que dar mucha lástima.
-Pensás que vamos a fracasar?
- ¡No se! Si lo pienso no lo dudo pero... No puedo resistir a lo que me dice el corazón.
Varios sonrieron. Pepponne había dicho los que casi todos pensaban.
Manuel se aproximó al Cholo.
-Organicemos un montón de misiones partiendo de Montevideo para el norte y para el oeste, sin volver para acá, una tras de otra, volando en escuadrilla, sin chocarnos, claro, con la luz del día aunque... no podríamos llevar alguna luz adentro, que atraviese el papel y parezca...
-Que no sea un farol con fuego porque... No no creo que se pueda...
La carcajada de Mandinga les aturdió
-Perdón.
Manuel se dio vuelta.
-¿Qué...? Sabés la manera de hacerlo?
-Es que ustedes no terminan de entender que las bolas que han construido son aparatos que amplifican el pensamiento y lo vuelven poderoso... Miren, seguro que alguno de ustedes ha visto en la oscuridad lucesitas que dibujan figuras de colores y también una más fuerte adelante de la frente...Esas son luces de verdad, no son imaginación. Estando en el punto adecuado de la bola la pueden amplificar todo lo que quieran con sólo acordarse y concentrarse en ellas.
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domingo, febrero 25, 2007
224: ¿Qué están cocinando?
Volvió en seguida.
-Abelardo no me está cantando la justa.
Magdalena dudó si ayudarle a hacer bailar las piedritas pero por último concedió que si el viejo podía mandar un emisario dibujado bien que lo podría haber hecho antes y ayudarlos cuando Manu estuvo raptado. ¡Sale ahora con consejos!
-Tomá flaca andá controlándome las letras.
Lo había escrito en un papel.
-Primero llamá…
-Sí. Bueno, largá!
-“Abuelo, me estás cagando”
-A-bu-e-lo…
-“Qué negocios tenés con Mujica, vos?”
-Qué…
A los pocos segundos las piedras cayeron de pronto de costado. No habían más ondas y muchas interpretaciones posibles salvo la de que los ángeles controlándola la habían cortado. Ellos hubieran aprovechado para hacer el rastreo de la llamada y encontrar el escondite de Manuel como aquel detective que le daba charla al asesino serial para encontrarlo.
O también que a las piedritas se les hubiera agotado la energía.
Nada de eso, enseguida las piedras se pusieron erectas y comenzaron a bailar…
-“Manolito, eso te lo puedo explicar. He estado tratando desde aquí de conseguir alguien que te proteja.”
-Pero si todo esto lo empezaron ustedes!
-“No, muchacho cuando vimos la que se venía quisimos protegerte. Perdoná que las primeras operaciones de Germán hayan sido medio a los ponchazos, no dominábamos la técnica del manejo de las coordenadas… ni de los tamaños.”
-¡Abuelo, no me hagas versos! Yo ya estuve manejando una bola!
-“Pero date cuenta de que las nuestras eran teledirigidas!”
-¿Nuestras?
-“Es un decir! Hemos tenido tantas charlas y discusiones con Germán que ya no sabemos qué idea la propuso primero quién”
-¿El Eternauta a quién se le ocurrió?
-No! Me refiero a las conversaciones de después de muertos!
-¿Vos nunca escribiste guiones?
-“No…¿Pero para qué me llamaste?”
-Para preguntarte que están cocinando ustedes con el Pepe Mujica.
-“Yo, a mi manera le hice entender que no te podía dejar en banda. El ahora sabe, por experiencia propia que nosotros existimos, este otro mundo del segundo tiempo.”
-¿Y cómo te enteraste vos de lo que pasó?
-“Y bueno Manuel! Es lo que siempre te quise explicar de las cuerdas del universo. En la medida en que te ponés en resonancia con un conjunto de cuerdas, toda la información que tiene que ver con ese sectorcito del universo pasa a estar en vos.”
-Mejor que los guijarros.
-Si pero no sirve para hablar entre dos. Solo te enterás de los hechos y de los lugares, casi como un cine mudo
-El sonido ha de andar por otras cuerdas que no sintonizaste, capaz?
-Claro. Pero nuestra mente no da abasto para tantos canales simultáneos! Viste como ya vas entendiendo?
-Y si sintonizás el sonido y dejás de lado la imagen?
-Es más complicado. El sonido es una energía que se dispersa enseguida…Pero Manuel esto de comunicarnos por este medio ahora es muy peligroso para vos. Te llamo en unos días…cuidate.
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sábado, febrero 24, 2007
223: EL SANGUCHE
Manuel les tranquilizó. Porque sabía o supo en el momento que esperaban su opinión para serenarse. No tenía esa opinión y tal vez no la iba a tener hasta no enterarse de lo que hablaban, pero, sonriendo y con algún chiste volvió a reflotar los ánimos al tiempo que probaba el vino del Dengue y un sorbo de los macachines que Trum le ofrecía con aquellos movimientos de bigotes al borde de su vaso.
Ernesto era el más preocupado.
-Estamos los Tucus y los humanos en la misma disyuntiva. No sabemos si se puede confiar en los únicos que pueden ser nuestros aliados.
-Para peor, no es el gobierno el que nos ofrece alianza, es sólo Mujica y tal vez alguno de los suyos –redondeó el Cholo sin comprender por qué Trum le estaba golpeteando las costillas con el morro de su ocico. Claro. Trum se reía de la nueva coincidencia.
-Nosotros podemos confiar en ustedes pero ustedes no pueden controlar la humanidad!
Fue lo único que dijo porque la aparición de un perfil humano a su lado le hizo retroceder hasta detrás del sillón de Ernesto, desde dónde siguió viendo lo que todos, la aparición, línea a línea –peladas, sin ningún acuarelado- de la figura completa de Juan Salvo, el Eternauta, con traje de apicultor y todo.
Apareció justo enfrente de Manuel y cuando hablo pareció hacerlo para él.
-Dice Abelardo que con todo, la alianza con el Pepe es la más conveniente. En estos últimos tiempos ha estado haciendo una serie de revisiones de su ideas y ha llegado a la conclusión de que no se puede hacer una revolución en base a una lucha económica. La economía tiene sus leyes, la primera de las cuales es la eficiencia. Quién le puede ganar en eficiente a un empresario capitalista y quién no se vuelve uno si pretende competir con ellos. La cuestión vuelve a ser espiritual. Al Pepe le da vergüenza pronunciar esa palabra, pero se lo ha dicho así al oído de Lucía y le ha pedido ayuda para pergeñar ese plan que les ofrece. Lo ven algo así como el peronismo pero más en serio, con un componente mistico que oficiaría de pega pega y de hilo conductor de las voluntades de las masas.
Dijo Salvo y desaparecieron todas sus líneas de una plumada!
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222: El olor de la espera.
Manuel observó la manera que tenía Pepponne de separarse a hablar por teléfono y encoger casi la cabeza entre los hombros como escondiendo la cara o por lo menos la boca. Se miraron con Magda y sonrieron. Enseguida buscaron con la mirada a Ernesto y marcharon hacia él a pedirle prestado el dormitorio de arriba u otro, si es que tenía. Debería comprender que la situación no les estaba permitiendo estar ni un rato solos… Ernesto lo comprendía. Si lo podré comprender –les dijo cuando sin querer dirigía dulce mirada hacia donde Dengue se rascaba la espalda contra la pared de arenisca haciendo para ello extraños movimientos circulares. –Les presto mi dormitorio sí, vayan nomás que hoy he cambiado las sábanas.
Se abrió la puerta de golpe mientras Mujica intentaba dar con el dedo en el botón del teléfono. El que entró habló con calentura porque les habían quitado el otro hombre gris justo cuando lo iban a agarrar.
-El avión ese se lo llevó!
Lo primero que dijo el Pepe fue pelotudos! Para después recapacitar en lo que acababa de oír. ¿El avión otra vez? ¿Y no era que ya no corría el tratado militar secreto?
-Conectame con la Berruti. Al celular de ella!
El que había abierto la puerta de golpe tomo el telefonito de sobre el escritorio y se puso a toquetearlo para conseguir ese número, frente al Pepe que lo miraba con aquella lejana mirada, casi sonriente, que usan para mirar los ancianos muy sabios cuando están pensando cosas. Por ejemplo hasta qué punto se podía confiar en un sujeto como ese que tenía enfrente. Porque bien podría ser que el Pepe tuviera varios proyectos superpuestos en su cabeza y probara de evaluar quienes servían o no y hasta qué nivel. Mono viejo.
El dormitorio, estudio, de Ernesto estaba bien puesto una vez retirados los libros de sobre la cama y media docena de tacitas de té vacías que de la mesa de luz temieron tirar al suelo en algún momento. Estuvieron medios desnudos antes que medio acostados o vise versa, porque acariciar con mucha necesidad conlleva torpeza cuando no pasión que se desata con el primer roce de las pieles y el olfateo de aquel olor reconocido, más intenso entonces por la espera. En este caso después de la ansiedad fue la pasión
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viernes, febrero 23, 2007
221: ¿Privado de qué?
A esa altura Ernesto, justo el que más los conocía, comentó, sorprendido, sobre el extraordinario conocimiento que tenían los amigos Tucus, de la más profunda naturaleza humana.
-Si hace unos días no sabían hablar en español!
-Pero lo entendíamos desde hace años –acotó casi avergonzado Trum.
-¿Pero cómo se han dado cuenta de nuestros defectos? (¿Tan mal los disimulamos?)
-Tenemos muy buen oído y nuestras galerías pasan apenas por debajo de muchos dormitorios y esos que ustedes llaman baños y que usan para tirar las heces.
-¿Han estado escuchando nuestras conversaciones privadas?
-Y comentándolas. Gran parte del río sonoro trata sobre lo que vamos aprendiendo en base a las escuchas.
Ernesto se había acalorado mucho, no se podía contener dentro del cuerpo.
-¡Pero eso es una tremenda falta de respeto!
-¿Respeto?
Manuel se rió. Estaba claro que los Tucus tenían todavía mucho que aprender. Seguro que junto con la palabra “respeto” tampoco entenderían la vergüenza, sólo un poco al orgullo aunque parecían empezar a tener líderes.
-A los líderes como ustedes se les tiene respeto…
-Sí, pero eso no tiene nada que ver con escuchar una conversación!
-Es algo privado.
-¿Privado de qué?
El Cholo llevaba la mirada y el oído de un lado a otro. Su cara denotaba estar metido hasta las bolas en lo que iba descubriendo de la naturaleza de los Tucus y de cómo eso se relacionaba conque fueran los primeros seres inteligentes capaces de vivir en una sociedad sin gobierno.
-¿Pero ustedes han aceptado ser los líderes, los que hablan y piensan en nombre de los otros?
-Esto es una excepción. No podemos hablar con ustedes todos juntos, los volveríamos locos! –ese final lo remarcó Trum con mucho acento que fue muy útil para que entendieran lo que quería decir o hacer que se imaginaran un conjunto de máquinas picando el hormigón al mismo tiempo.
Cholo se puso amoratado y miró a Manuel. Manuel se rascó la nariz. Magda siguió recorriendo con sus dedos la piel de la cintura de Manuel. El Rulo estaba muy serio. Julieta sonreía con labios de embarazada mientras sentía al bebé moverse en su panza. Pepponne seguía con los súbitos rubores que no le dejaban pensar tranquilo en cómo lograr una buena respuesta a la proposición de Mujica. Mujica estaba en su oficina del ministerio pegando la punta y el culo de un lápiz sobre el escritorio en rotativa obsesión.
-(¡Ya el boludo de Pepponne tendría que estar de vuelta!)
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miércoles, febrero 21, 2007
220: ¿Manuel Político?
Eso fue una de las cosas sorprendentes que habían ocurrido durante su viaje en bola. La otra fue también con emisarios, uno al menos y también conocido. ¡Pepponne había aparecido con un mensaje personal de Mujica para Manuel y los Maquis del Bosque. Quería hacer una reunión –el estaba dispuesto a trasladarse- para planificar una campaña de esclarecimiento a nivel de las bases, rompiendo con la política de silencio que estaba siguiendo casi todo el gobierno. El punto era que sin Manuel no había propuesta. Manuel debería ser la cara visible, por ser quien la opinión pública sospecha que oscuras voluntades han estado ocultando.
-Podés hacer carrera política! –dijo Pepponne mirando a Manuel cuando le explicaban la propuesta. Y lo dijo en una risa cómplice que se puso para la ocasión, prestada de la idiotes general que aconseja no desaprovechar ninguna oportunidad de sacar provecho de lo que sea. Claro que al comprender la metida de pata quiso sacarla con la enorme torpeza que fue reírse exageradamente viniendo a decir ahora, que por supuesto no podía pensarse cosa más ridícula que querer transformar a Manuel en un político. No conforme con eso y aún todo colorado terminó:
-No, en serio que no son todos sinvergüenzas!
Cholo estaba de acuerdo y Giorgionne, los demás dudaban, necesitaban un tiempo para pensarlo.
De todas maneras desde el fondo de la galería ya estaban viendo como marchaban de cabeza alta Trum y Porum hacia ellos…
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viernes, febrero 16, 2007
214: Vendedora de biyuta.
“DECISIONES IMPORTANTES SECRETAS PRONTO EN CONTACTO”
Hubo Que explicarle muchas cosas a la madre de Manuel que nunca había supuesto que su hijo perteneciera a una secta desconocida de seguidores de ovnis de papel y engrudo. Justo él que se había siempre sonreído frente a los continuos cambios de iglesia que ella había practicado. Anglicana, Pentecostal, Dios Verde, Testículos y muchas otras sin olvidar a la gran madre católica apostólica romana que había sido el primer amor y el premier aborrecimiento en esa larga sucesión de experiencias.
Un tanto fuera de lugar, las explicaciones porque ya Margarita sabía que todo lo que viniera del lado de Abelardo, su padre, vendría con el germen de ese pensamiento tan racional que ella siempre había odiado por sus tajantes simplificaciones de todas las cosas, especialmente aquellas que no son sensibles y llenan de especial perfume nuestras vidas. Cosas de locos que pretenden decir que la razón es una herramienta adecuada para conocer y comprender siquiera una partícula de nada. Por eso se había ido de la casa el día anterior a cumplir los quince y se había negado a retornar cuanta vez Abelardo la encontraba mugrienta y flaca vendedora de biyuta sobre cualquier vereda del Cono Sur. Había ganado la libertad de no entender nada y entregarse al camino de la fe…Después… Bueno después una siempre comprende algunas cosas que nos gustaba pensar como incomprensibles y también que Abelardo era como tantos viejos alocados que abrazan una idea y pasan la existencia luchando por esa sola idea. En el caso de Abelardo empezó conque era ateo pasó luego a la paradoja de “Dios no existe, pero si existiera sería malo.” Y terminó amigo del mismo Diablo de puro viejo cabeza dura! Y después le decía terca a ella, que no lo había heredado más que de él. ¡Qué pretendía! ¿Qué le fuera a dar la razón?
“MANUEL NO ESTÁ REQUERIDO PERO LO BUSCAN”
La mejor época había sido con el Quique, cuando Manuel era chico, cuando hicieron la casita y los gurises acarreaban entre dos un bloc que ella se lo alcanzaba al Quique…
“SITUACIÓN CONFUSA FRENTE A LA CASA DE MANUEL, COLUMNA DE CAMIONES NO RESPONDE”
Y ahora él tan grande y simpático rodeado de toda esta gente que lo quiere…
“ENVÍAN REFUERZOS CON ORDENES DE DETENER AL HOMBRE GRIS”
Lástima que se hubiera metido en líos con esos tipos que se hacen pasar por ángeles. ¡Qué estupidez!
“HLICÓPTEROS NO LOGRAN LLEGAR”
(Tal vez si lo hubiese bautizado…)
“MUJICA QUIERE PROTEGER A MANUEL”
(Hubiera sido el colmo.)
“PERO NO SABE COMO HACERLO”
(La marca de la bestia, como decía papá.)
“PIENSAN EN ORGANIZAR LA RESISTENCIA”
(La gran ramera fornicando con los reyes de la tierra.)
“SISTEMA DE CÉLULAS”
(Haciendo portentos para mejor engañar.)
“COMO LA DE USTEDES”
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214: Vendedora de biyuta.
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jueves, febrero 15, 2007
213: Cualquier estúpido rebuzno.
Los siguientes ganadores del sorteo de los palitos fueron Ernesto Federico y el Dengue. El uno fornido y negro de profunda negrura y el otro delgado chocolate sonriente en su elástica boca de buscar amigos. Subieron con entusiasmo y un poco de miedo como si fuera la primera vuelta en la montaña rusa y no una aventura imposible, reñida con todos los principios de la ciencia y el sentido común.
En el otro viaje subieron Giorgionne y Margarita dejando otra vez la casa sola justo unos minutos antes de que llegaran los camiones de la fuerza aérea a hacerse cargo de la zona.
El último se inició frente a la casa del Rulo, quien acababa de volver después de entregar trabajo terminado a Ferrari y poner los billetes en el bolsillo.
Al cabo estaban todos en la caverna, sanos y salvos, admirándose todavía de la bola y contándose los detalles del rescate, del país de los Mandingas, de lo que era el verdadero Purgatorio y de la estupidez de los ángeles.
El centro de toda conversación era el Cholo al que se le había despertado el don de la palabra para describir cosas nunca antes vistas.
En eso sonó la alarma de la computadora. Corrieron aun los que no sabían de qué se trataba. Se trataba otra vez de bolas que sobrevolaban la casa de Manuel! Estaban tres bolas detenidas justo en el lugar. Ernesto hizo unos ajustes y obtuvo la vista de satélite online por la que se enteraron de que allí estaban los camiones…Y las bolas aterrizadas al lado! No pudieron enterarse en cambio de que una de las bolas se había bajado el hombre de gris a increpar a los militares para que le entreguen a Manuel, ese terrorista, desclasado que se había atrevido a escapar del lugar donde se lo estaba juzgando peligroso ejemplo para sus semejantes y probablemente pasible de un tratamiento de reciclado. Ni de que el milico que estaba al mando de la operación “bloqueo negro” se había cagado tanto a la vista de las bolas y especialmente del tono soberbio con que el gris le hablaba que no atinó a decir otra cosa que “sí señor” reconociéndolo implícitamente como su jefe con derecho de ejercer sobre él cualquier tipo de meada.. Ni que por cierto aquello era sólo un frase de obediencia debida, sin ninguna relación con las posibilidades reales del miliquito para cumplir la orden anterior. Pero igual olfatearon el motivo complicado del encuentro que se produce cuando por distintas vías confluyen sobre un punto ordenes y sugerencias sugestivas de las posibles y conjeturales consecuencias que podría traer que no se cumpliera con la orden inicial aunque ella estuviera expresada con total torpeza y falta de sentido estético, a lo menos, aunque no llegara a humano y no con la elegancia que un millón de funcionarios al servicio de las más efectiva manera de ejecutar con elegancia lo que el genio creador del jefe hubiese ordenado con un movimiento de cejas, pueden imprimir a cualquier estúpido rebuzno. (¿quedó media larga no?)
-Me están buscando de los dos lados.
-Dos lados con un mismo jefe?
-El poder.
Desde el satélite se vieron llegar al lugar de los hechos a tres periodistas de radio que avanzaban con un micrófono hacia delante según se veía desde arriba, no de televisión porque más atrás se veían avanzar a lo camarámanos, tal vez un poco menos valientes.
-Poné la tele, Ernesto –pidió el Dengue.
Por poner la tele en la compu perdieron la visión de satélite, aunque no del todo porque podían saltar de una cosa a la otra después de ver este flash informativo que anunciaban.
-Noticia de ultimo momento. Según datos confidenciales el joven Manuel que fue raptado junto con el ministro Mujica, estaría bajo seria sospecha de integrar los cuadros del terrorismo internacional con lo que nuestro país deberá esperar en los próximos días una lluvia de pedidos de extradición de distintos países occidentales.
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sábado, febrero 10, 2007
208: ESO A DIOS NO LE PREOCUPA
-Y vos…¿cómo andás vieja?
Le había dejado esta casita que siendo niño hasta había ayudado a construir y que ahora con la Magda podrían disfrutar llenándola de hijos morenitos a los que ella visitaría cuando los ahorros le alcanzaran para los pasajes y algún regalito.
-Te tenés que cuidar, Manuel.
-Si, vieja… Yo me cuido.
Cholo, la flaca y el Dengue coincidieron casi en la misma frase.
-Todos lo vamos a cuidar!
Llegaron Ernesto Federico y Giorgionne disculpándose, habían creído que Manuel iba en la caravana con Mujica. Enseguida de los saludos se acomodaron en la rueda, tomaron un par de mates, hasta comieron algún bizcocho de los preparados por Margarita, pero traían una inquietud que se les notaba en el continuo poner y sacar las manos sobre las rodillas. Ernesto habló.
-Manuel, no queremos molestarte pero hay un asunto que entre nosotros ya hemos hablado y que ahora también Mujica nos ha referido como una conclusión a la que ha llegado en este tiempo de peripecias que compartió con vos…
Manuel no se molestó aunque supo desde la primera palabra a qué se refería “El Hombre Primitivo”
-Sí, está bien. ¿Cual es esa conclusión?
Ernesto miró primero a los presentes que sentados en la rueda de taburetes, con los labios poblados de migas de bizcocho habían dejado de masticar o de chupar la bombilla y se habían aquietado en un silencio que la dorada tarde de Lagomar festejaba respetuosa desde las desflecadas nubes y la luz dorada que ya se acercaba al poniente.
-Te buscaban a vos. Sólo a vos. Mujica fue raptado por estar ahí como otra vez otra bola se llevó a Giorgionne… Y…nos parece que te buscan por alguna razón muy poderosa…Tal vez en esa guerra que ellos festejan haber ganado, eras una pieza de valor estratégico que ahora han perdido…
-Me parece que están exagerando.
No obstante decir eso con natural desenfado la mirada de Manuel se había detenido en los ojos de la flaca y la flaca sintió de pronto un horrible frío que le corría hasta los huesos de las piernas. La mirada de Manuel contenía una abismal tristeza que ahora lo envolvía por entero, que lo callaba, que lo retenía en un mundo interior, desconocido para todos y que por cierto era un lugar lleno de sufrimiento.
-¿Exagerando…? Bueno, por lo menos me concedés que algo de eso hay.
-…
-Tal vez vos ya tenés alguna idea del porqué de esa persecución…
Manuel levantó la palma derecha de la manera que aparecen los indios saludando o los blancos pidiendo silencio y calma.
-Muchos de ustedes no creen en dios, no han creído en la existencia de un Dios, durante mucho tiempo. Eso a Dios no le preocupa. Tiene suficiente poder sobre la mayoría como para hacer lo que él quiere. Muchos otros, como yo, ignorantes o sabios, hemos nacido con el convencimiento de que ese dios existe pero que es una mierda. Buscábamos en nuestras pequeñas cabezas una explicación y no la encontrábamos, al mismo tiempo que no nos resignábamos a obedecer o adorar a un ser que teniendo más inteligencia y más poder que los humanos, era igualmente imperfecto y lleno de mezquindades…
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208: ESO ADIOS NO LE PREOCUPA
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jueves, febrero 08, 2007
207: Piel mulata y championes rotos.
-No.
Magda pidió disculpas a los presentes y se fue a sentar sobre sus piernas, enfrentando las caras y los labios, acariciándole la espalda con ambas manos y humedeciéndole la boca con su propia lengua.
-Ah.
Cholo y Margarita salieron de la pieza. Magda le quitó la remera y se quitó la suya, logró entreabrirle los labios, que fijara sus ojos en los suyos…
-Fla…ca…
La flaca le fue besando todo, recorriendo ese cuerpo tan conocido, oliendo y dejándose oler en profundidad, como recuperando la atmósfera de siempre, la que les había dado vida tantas veces…
-Sos vos…flaquita…
Magdalena se terminó de desnudar e invitó con la mirada y la mano en el cinto a que Manuel hiciera lo mismo.
Se fueron al dormitorio…
Dos horas después Manuel estaba recuperado. Salieron juntos al patio dónde tomaban mate Margarita, el Cholo y el Dengue. Ellos callaron la conversación, cedieron asientos, como si llegaran un par de personas de edad, visitas importantes o… Es que la mirada de Manuel no era la misma de siempre. Había recuperado la conciencia plena, la vivacidad y el brillo de sus ojos pero…miraba de otra manera. Cholo se atrevió a preguntar.
-¿Qué te hicieron?
Manuel le miró en silencio. Parecía primero querer entender la pregunta. Después encontrar las palabras de alguna posible respuesta.
-Quisieron…destruirme desde adentro…
-¿Borrarte la memoria?
-No…
(No era eso, al contrario, castigarme por ser yo mismo)
-¿Cambiar tu personalidad?
-Tal vez…no sé…
(Más bien hacer que quisiera ser otro, herirme con las cosas más queridas hasta que empezara a odiarlas… Eso! Que admirara lo que detesto y que detestara lo que me gusta. Que me odiara.)
-¿Cómo?
-(Ah ¿cómo podría explicar lo me hacían sentir cuando me llevaban para atrás en el tiempo hasta la escuela con mi piel mulata y mis championes rotos junto a los otros gurises, los hijos de los ricos que sacaban de sus carteras cajas enormes de lápices de colores, o fibras y cuadernos nuevos que la maestra miraba con ojos de decir qué bien, y aquella sonrisa que no me daba más que cuando la torcía con desprecio, o cuando mucho lástima, por el que nunca se iba a destacar ni merecía la pena, venido de la calle y destinado al trabajo bruto y los lugares grises, la ropa ordinaria y todo eso que yo sé que no es lo importante pero que me dolía, porque me lo hacían doler y me lo refregaban por la cara y por el alma mientras me hacían mirar, no sé cómo, el brillo de los otros, los con padre y madre y auto y casa bonita con tejas y agua corriente y caliente para bañarse y no ser un negro sucio como yo)
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206: El viejo cielo de Lagomar
Bajaron junto a la bola de cartapesta. Hicieron el trasbordo dejando a los ángeles de pergamino en poder de los Mandingas y se despidieron agitando las manos, como aquella escena de Tarzán y Jane al borde de la catarata gigante, cuando era Tantor y sus congéneres los que se alejaban luego de haberlos ayudado a derribar los muros de la fortaleza de Kun donde había estado prisionera la benévola pareja de científicos ancianos.
Despegaron sin novedad y cuando ya superaban la cumbre de la montaña verde Cholo fijó su mente en el paisaje de Lagomar, su costa, lamida por el río ancho, sus dunas apenas sostenidas por los ingentes pinares, el parador del Pichi, la cara del Dengue, el comité de base…Y en un momento supo que ahora el cielo brillaba de aquella manera que había siempre brillado sobre su cabeza, desde que fuera chico, correteando sobre el polvo de esas calles, hasta que su madre lo llamaba por la comida pronta poco después del mediodía.
Bajaron certeramente en el pastito de la casa de Manuel ante la sola presencia de Margarita, su madre, que resecaba sus manos en la tela cuadriculada del delantal, sin asustarse por tamaño engendro descendido de los cielos, porque sentía que eso le traía buenas noticias. Las buenas noticias que esperaba.
Pero se sorprendió sin duda cuando por la puerta asomó la fea trucha de Mujica y sus nervudos dedos que agarrados a los bordes parecían ayudarlo en aquel parto de si mismo que era atravesar bajando aquel pequeño hueco cuadrangular.
-Buenas tardes, doña, –fue el saludo.
-Buenas, -contestó ella- ¿tiene noticias de mi hijo?
-¿Noticias? Je,je...
Atrás venía el Cholo, reculando con los hombros de Manuel de tiro y la flaca trastabillando por no soltar los pies. Lo trajeron así, todavía muy flojo y atontado como para embocar sólo por una puerta estrecha, pero ni bien tocaron tierra le dejaron parado frente a su madre a la que contempló absorto, sin contener las lágrimas que rodaban por sus mejillas.
La escena fue emocionante pero prontamente arruinada por un ejercito de fotógrafos y reporteros que habían salido de detrás de los árboles portando flashes y cámaras y cables, gritando cosas tontas en jerga profesional y preguntando todas las bobadas que se pueden preguntar a una persona que no logra distinguir el pasado del presente y que tiene el alma inundada de la más elemental de las angustias.
Llegaron el comisario nuevo, la ministro de defensa, el embajador de Andorra, el Pichi en persona, las tres vecinas junto a las hermanas Bronté, el perro del Toba y varias personas que por casualidad pasaban.
Margarita anunció que tenía la comida pronta.
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206: El viejo cielo de Lagomar
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