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martes, septiembre 16, 2008

598. Pequeña Utopía

Fueron palabras que quedaron reverberando en el pensamiento. No porque contuvieran alguna idea nueva, exótica, inesperada... Más bien todo lo contrario y por eso mismo, quizá, nadie se hubiese detenido a considerar la evidente simplicidad de los hechos. El hecho, singularísimo, de que en pocos meses se pudiera llegar a soluciones colectivas no alcanzadas en siglos ni milenios de pensamiento y lucha contra los prejuicios y las confusiones.
Ponerse de acuerdo. He ahí el problema cuya solución buscaron desde los 7 sabios de Atenas hasta las más fanáticas sectas inquisidoras. Ni por la razón ni por la pasión. Ni en la libertad intelectual más absoluta, ni bajo la más cruel de las dictaduras los hombres pudieron nunca ponerse de acuerdo en nada, por más de unos cuantos días. Y sin embargo ellos... En dos años habían contagiado un entusiasmo revolucionario que no dependía de sus personas sino de la experiencia compartida de la libertad.

Partieron los nipones -conducidos por Mandinga- hacia su mundo propio, aunque en el exilio. Llevaban en sus mentes las imágenes imborrables del anarquismo real, -esa utopía- que ahora habían comprobado como el marco adecuado para el verdadero crecimiento humano, no apenas en un sentido económico, ni en otro intelectual y po
lítico, sino, y especialmente, en el sentido del espíritu. Sólo así los seres concientes podían llegar a equipararse con los dioses.

Volvieron todos y cada cual a sus hogares. Los unos a sus familias y sus trabajos cotidianos, que en algunos casos poco habían cambiado con el cambio político. Otros a las tareas de colaboración con el nuevo sistema que requería mucho menos burocracia pero mucha más entrega y sinceridad en todo lo que se hiciera. Menos tiempo y más calidad. Porque ahora nadie cumplía cumpliendo con un horario sino con un resultado. Un resultado posible, al alcance de cualquier ser bienintencionado. Lo mismo para curar un enfermo, para organizar una fiesta, o recorrer el barrio en procura de lograr los consensos necesarios.

Manuel con la flaca a su pequeña casita que los vecinos habían mantenido en aceptable estado para cuando se diera esta oportunidad tan esperada. Solos ellos dos. Ellos dos y sus miradas abiertas, que ahora más que nunca podían bañarse en las aguas profundas y mutuas. Las del misterio propio y ajeno, que nunca se revelaría en palabras sino en emociones. Supieron ellos entonces, que siempre habían sido así y que todos los otros también, aunque escondidos bajo la eterna costra de los engaños y los temores. ¡Costaba tanto caminar desnudos a la luz del sol!

En los días siguientes hicieron las simples cosas que cualquier casal puede hacer para acomodar su nido volviéndolo acogedor y entrañable. Pintaron las puertas de exóticos colores sólo comprensibles para ellos. Inventaron comidas, volvieron a bañarse el uno al otro, cantaron melodías imposibles. Como pájaros enamorados.


viernes, agosto 15, 2008

583. Begonias Afrodisíacas

Ya adentro el protagonismo de Mandinga pudo mucho más que las serias intenciones de Toshiro. Se habló, es decir,Mandinga habló, de todas las vueltas que había tenido que dar por un puñado de mundos de los que se decía haber recibido extraños visitantes. Vueltas en las que había causado molestias a todos las versiones habidas y por haber de ellos mismos y de todos los que por una causa o por otra pudieran haber tenido contacto con ellos. Molestias decía, porque suele parecer molesto a los humanos, que le aparezca de pronto un sujeto desconocido a entresacarle información acerca de sus relaciones familiares o sociales, con el cuento de que andan por ahí perdidos, un par de parientes paralelos, de esa clase de paralelismo que nada tiene que ver con la geometría, o sí, aunque valga más no mencionarlo. Por fin había encontrado el último mundo donde habían estado y del cual se habían borrado instantes antes del gran desastre que casi devora en un incendio toda la casa del viejo Abelardo en esas dimensiones. Satanás seguía con su juego. Él ya se había dado cuenta. El, Mandinga. Se había dado cuenta de que el hijodeputa estaba divirtiéndose como el gato con el ratón rengo. Lanzándolos a ellos adelante y viendo cómo el desgraciado de Mandinga se ponía a olfatear el Poliverso en busca de pistas que siguiéndolas le pusiera al alcance del zarpazo del maldito chivo. Y no era por hacerse la víctima.  Porque lo volvería a hacer cuanta vez fuera necesario, por mucho riesgo que eso supusiera, porque, y recién ahora se daba cuenta, sencillamente no era capaz de renunciar a la búsqueda. Las ideas le habían bullido en el cerebro durante mucho tiempo. Las ideas, esas, que él antes hubiese jurado que nada le importaban, que no entraba dentro de su mente ninguna idea semejante a paternidad y todas las obligaciones que se supone van juntas. Pero las ideas no nos pertenecen del todo y a Mandinga se le habían revolucionado, poniéndose a dictarle cátedras de moral, en lenguaje muy crudo y directo. ¡A él! ¡Justo a él! Ja.
Y todo lo que decía, empero, era bastante verdad. Que en un principio se había olvidado casi por completo de aquella blanquita que una noche de candombe había compartido con él la diversión en todos los sentidos. El hecho de que él se hubiese hecho amigo de Abelardo, fíjense que casualidad, muchos años después, algo completamente casual y parecido a lo de hoy, Germán cayó con una de las primeras bolas, que había fabricado, en el jardín de begonias afrodisíacas de mi viejo.

-Ja, ja. Mi viejo lo quería matar!

Hasta Toshiro se había olvidado de sus dudas y, al igual que los otros, se había quedado a las espaldas de los uruguayos pero tratando de no perderse palabras de aquello que por enredado e increíble merecía ser  la pura verdad. Incluso hicieron alguna pregunta, para terminar de imaginarse la clase de realidad que pudieran tener esos mundos. Descartar las ideas de imágenes virtuales o mundos potenciales y concebir aceleradamente que la materia organizada no es más que la organización de millones de datos, o los que sean, que forman un paquete animado por una cantidad equis de una cosa que se llama energía y que está determinada por otro paquete de información. Eso sería lo que se guarda en un disco rígido. Después están los millones de otros discos rígidos, que, sin embargo, al menos muchos de ellos, habrían de ser sumamente compatibles con otros muchos, porque nada es único en un sentido absoluto. Lo que no entendieron del todo fue eso de que existan muchos niveles de dimensiones que no correspondan pon ninguna idea de dimensión, como el amor o el pensamiento, y que éstas también, aunque distribuidas de forma muy despareja, aparecieran con una versión propia para cada uno de los universos paralelos.

Mandinga dejó de contestar preguntas para volver a su historia.  Quería ir al punto del tiempo en que por primera vez se le había ocurrido que Manuel pudiera ser su hijo. Aquella noche que todos cenaban en la gran caverna de Ernesto y que Margarita, bajo el brazo de Giorgionne giró su cabeza y dibujó en su cara un pequeño tirón de un sólo musculito de su mejilla de un modo peculiar. De algún modo que él ya tenía registrado en  flashes de una cara de mujer, de alguna vez, en algún lugar, pero que, era posible que fuera común entre las mujeres blancas. Sólo después comenzó a ver cómo esa pequeña idea de un momento preciso, comenzaba a crecer y a fortalecerse razonando en base a los datos que de oídas recogía. Preguntarle a Abelardo arrojó pocos resultados aparte de tener que escucharle rezongar un buen rato con el tema de los amores alocados de su hija. Según él, Margarita había dedicado toda la vida a demostrar que él como padre era un viejo gruñón y anticuado. Para eso había encontrado un método infalible: Hacer cosas cada vez más disparatadas hasta que él, como padre, no tuviera más remedio que intervenir. Después encima, el ataque del probable suegro al probable sinvergüenza que probablemente había embarazado a su hija adolescente, abandonándola con un hijo en la panza. Me cago.


Lo del accidente, arriba del duraznero... Bueno, la verdad es que venía distraído, jajá!




miércoles, agosto 13, 2008

582. Gente rara

Toshiro se puso a explicar la diferencia que existía entre necesario y suficiente y les hubiese llenado la cabeza a todos de difíciles conceptos si no fuera que en ese preciso momento se sintió un estruendo apagado provendiente del costado y el fondo del parque.
Salieron, asomando una cabeza primero y después dudando, porque, a no ser Magda y Manuel que a esa altura ya se estarían haciendo la película de lo que iba a ocurrir en los momentos sucesivos, los otros cuatro, los de los ojos rasgados, los abrieron muy grandes, porque no podían entender ni con que criterio juzgar aquello que veían salir de entre un montón de alambres y pedazos de papel rajado. Parecía un ser humano, grande y torpe, con la cabeza revoleando rastas, enfundado en una camisola caribeña y con un cacho de cubierta de auto atada en cada pata. Salía de entre las tiras de papel, como un enjendro grotezco, aunque risueño. Avanzaba a zancadas como si estuviese bailando, mientros los otros razonaban a toda priza sobre la posibilidad de que el dirigible de papel le hubiese caido encima al pobre hombre. Correr a ayudarle, o esperar, a que la situación se aclare un poco más, vaya uno a saber...
Manuel quiso presentarlo:

-El es...
-Probablemente tu padre, -interrumpió Mandinga ya llegando al grupo.

Por supuesto todos hicieron silencio menos las tripas de Manuel que se pusieron a hacer toda clase de trasbasamiento de líquidos orgánicos y a retorcerse. No podía tomarse en serio lo que estaba diciendo el tipo, ese bocazas, y además a él que le importaba si fuera que fuera que fuera que fuera su padre. Que fuera! A el que le iba a importar? Pòrque nunca le había importado aunque a veces se haya puesto a imaginarlo, por nada, por pensar en algo, y se lo imaginara más o menos así, aunque no tan bruto. Que fuera. En realidad ya se lo imaginaba desde que su madre paralela de aquel mundo le dijo que el negro tamborilero famoso, de la historia de su madre, la verdadera, era un negro de la nación Mandinga. Por lo demás, bien como dice la flaca:"pero si fuera así, ¿cómo es que cuando se encontraron otra vez de frente, allá en la caverna, ni se mostraron alarmados, ni hicieron nada que llamara la atención." Aunque yo le conteste casi siempre que no fuéramos a hacer de aquello un teleteatro lleno de coincidencias e hijos desconocidos, estaba dudando.

El hijo del diablo, ja ja, venía siendo yo, o de Mandinga por lo menos, medio diablo. Con razón me perseguían tanto! y me querían reformar moralmente a cada rato... Después matar...
¿Qué le digo...? ¿Le diré algo? No sé que se acostumbra a decir en estos casos, ja, que tu padre aparece de entre los escombros de su nave interdimensional de papel pintado, a decirte, hijo, yo soy tu padre, vengo a reconocerte y a darte mi apellido. Que, claro tendría que cambiarlo, si algún día quiero, por el de este pedazo de antropoide negro que es mi padre. Manuel Mandinga Goiticoechea, un servidor. Podré poner en mi tarjeta de presentación, porque voy a ser importante desendiente de la dinastía Mandinga. Que negros hijos de puta! Ja ja.

-¿Te golpeaste mucho...?

Mandinga no contestó, miro a Manuel, ahora de una manera que nunca . Después sí.

-Mijo, te debo una explicación de todo esto, pero te juro que no sabría hacerla corta. Qusiera saber quien es esta gente que está con ustedes, hola Marga, disculpa, creo que quedé medio grogui con el golpe.

En primer lugar, ahora que ya pasaba la alarma, era tiempo de volver al interior de la casa, hablar tranquilamente, para ver si efectivamente este paracaidista fracasado, pretendía ser puesto como el heroe del otro mundo que cayó en nuestro jardín. (Qué gente rara) En segundo, tenían que tenerle paciencia a estos criollos medio mentirosos por pasión poética y no por maldad. En tercer lugar, reconsiderar la idea de ser trasladados juntos hacia el exterior. Una revolución no es un divague.

sábado, agosto 09, 2008

579. Oriental del Oriental

Las palabras de Toshiro habían sonado tal vez demasiado serias aunque ese tono acordara tan bien con sus rasgos rectos y su cabello renegrido, o no, porque también podría estar pretendiendo que las reglas no fueran rígidas a fuerza de hacerlas complicadas, llenas de artículos e incisos que aclararan para cada caso, qué se había querido decir desde un principio. Así, de esa manera, los jueces profesionales serían siempre imprescindibles, los libros y los abogados que a la postre terminan haciendo las leyes de acuerdo a sus ya previstas trampas que venden a buen precio en sus estudios jurídicos. Eso no sería serio.

Serio, aunque mucho más divertido era lo que se había hecho en Tierra Uno, donde ojalá estuvieran llevando bien la cosa, como hasta hace unos días...
Porque si te decís anarquista, tenés que aceptar a cada uno como es, reconocerle tu mismo derecho, el de opinar sobre las reglas del juego tanto como del color de las fichas. Entre nosotros... no es necesario estar haciendo asambleas todo el tiempo. Cada conversación es una asamblea. Una pequeña asamblea que se hace a cada rato y en cualquier lugar al paso.
Si te decís anarquista no podés estar luchando por una ambición de poder. Si te meas por ser "delegado" de algo, no sos anarquista, sos mentiroso. Ahí, estaba! Acababa de encontrar, sin querer, un elemento imprescindible que debe poseer un anarquista. La honestidad. (Aunque parezca cosa de viejos)

Claro que por ahora ninguno de estos muchachos, había dicho nada sobre iniciar una revolución libertaria. Se habían llamado a ellos mismos de libertarios y tal vez, lo fueran entre ellos, y con eso les alcanzara. No todos los amantes de la libertad llegan a la etapa del odio al poder...

Manuel quiso tantear el terreno.

-Pero, cuando ustedes se llaman anarquistas ¿quieren decir que están dispuestos a luchar contra el poder?

Los de rostro oriental sonrieron como preguntando si por acaso los de nacionalidad "oriental", no se habían apiolado de que lo que estaban haciendo constituía un acto considerado de terrorismo.

-Podría ser porque se tratara de salvar a unos amigos... No sé...

Fue entonces que todos comprendieron que debían conversar honestamente.

¿Quienes eran los orientales para los orientales?
¿Cuantos prejuicios les impedían ver que eran iguales?
¿Cuantos y cuales chistes se cuentan en cada grupo, para demostrar que nosotros somos mejores que ellos, o ellos peores que nosotros?

Fue un rato entretenido, de esos en que el tiempo pasa volando y las risotadas revotan en las paredes. Estaban comprobando que en cuanto al sentido del humor andaban parejos por absurdos y bien intencionados. Se conmovían por los mismos elementos de una historia. Miraban desde un mismo punto de vista y por momentos, un destello de pasión, un fuego, esas cosas, esos enganches que después, te hacen entender las palabras y los gestos conque se dicen.

¿No te parece, flaca?

sábado, julio 26, 2008

570. Los Barracones

Como todos los días varias confluencias de techos chinos se fueron sumando a medida que brotaban de entre los marchitos tallos de las deshojadas amapolas. Como guerrilleros de las películas de Viet Nam, aunque no saliendo de un arrozal, por esta vez, sino del anterior mar rojo de seda en labios que besan. Las bellas amapolas, ensoñación simbólica de la fugacidad de la belleza, cuando sobre sus elásticos tallos lucían bajo la bóveda celeste la canción de tantas bocas, modulando apenas una misma y mismísima nota musical llevada por el viento. El contraste doble de la existencia de lo que no existe y la hilera de rígidos sombreros oscuros montados sobre frágiles criaturas que no reclaman ni por su propia existencia, mientras enfilan pié tras paso por los senderos de antes de llegar a los barracones. Para un cuadro de Van Gog de cuando aquellos que comían papas con humo, o un dibujo de Brescia, fotografiado en blanco y negro, con sombras totales y golpes de rayas blancas.

De los primeros fueron los sombreros de Magda y después Manuel, que caminaban inclinados hacia la tierra, ocultando a la vista los rápidos cambios que mostraban sus rostros, a medida que en silencio ellos pasaban visa, con recuperada memoria, del tiempo perdido y con recuperado entusiasmo, de las interesantes posibilidades revolucionarias que se podrían presentar en un mundo así, tan infantilmente egoísta. Porque -pensaban- la gente acostumbrada a un modo de vivir sin haberlo conquistado termina por querer cambiarlo con tal de tener un pretexto para luchar. Por suerte, que si no estaríamos todos metidos en las cavernas.Pero y entonces, un mundo tan estúpidamente ridículo, como el que habitaban, no podría más que querer cambiar en el sentido de mayor humanidad, por decirlo de algún modo...

También con la mirada dirigida hacia abajo vieron, cada uno por su parte, el par de míseros piés sucios y lastimados que les venían sosteniendo sobre las suelas destartaladas de las ojotas, entre pedruzcos y trozos de tallos secos, y con espinas clavadas en todos los dedos. Mucho más que cuando chicos correteaban por los baldíos o por la calle de balastro, sin pensar que pudiera ser extraño caminar con los pies desnudos, más bien lo más natural, y tan cómodo al menos como resultan, después de acostumbrarse uno, los magníficos zapatos de horma. Eso era todo. Aquellos míseros pies eran parte integrante de ellos mismos, que no estaban tampoco muy elegantes y que sin embargo, en algunos rincones de las entretelas, albergaban un pequeña pícara alegría de saberse ricos en simplicidad. No cargaban por lo menos, sobre sus espaldas, las toneladas de prejuicios y falsos conocimientos. Aunque tampoco cargaran a cambio ninguna verdad. Cosa que debería darles algún tipo de ventaja, mayor movilidad, mejor razonamiento...

Vieron los y las guardias que vigilaban el ingreso de las columnas humanas a las puertas de los barracones, por primera vez. Aquellos rostros lejanos, que de pronto se venían encima con esa sonrisa de estúpidos bien alimentados, no los habían soñado, en noches de fiebre o tormenta, sino en la realidad, que suele ser bastante más cruel.

Puertas que corren suspendidas entre dos rieles y se cierran silenciosamente, capturando la atmósfera interior para que no pierda su esencia ensoñadora. Esa que pronto les iba a derrotar la conciencia si no se ponían a actuar más rápido que los gases!!

Corrieron y saltaron sobre las camas, a recogerles las sábanas para ponerse a tapar las bocas de los ductos, que ya comenzaban a exhalar cantos de sirena. Gritaron llamando la atención de aquellos que les rodeaban, que fueron muchos, al principio sin comprender porque esos muchachos hacían cosas tan extrañas, aunque divertidas, trepados sobre las columnas y las ménsulas de los galpones. Después algunos poco a poco sonreían, se rascaban la cabeza y dudaban de la loca idea que se les acababa de ocurrir, cuando vieron a los muchachos entubando trapos por dentro de aquellas cornetas que bajaban de lo alto, como tapándole la boca al que gobierne ese extraño lugar en que estaban, al que a veces les parecía no haber querido venir. Y más sonrieron cuando les vieron correr sobre las ménsulas que llegaban a la hilera de banderolas altas, que cerradas todo el año no dejaban cambiar los aires, y que, de haberlas conocido hubieran deseado todos abrir
.
De pronto surgió de entre la gente, un par de muchachos peludos que, al mismo tiempo iban trepando columnas distintas. Se pararon arriba sobre la ménsula del medio y están haciendo ademanes de que quieren que otros los sigan. ¿Por qué no...?

domingo, junio 08, 2008

550. El Arco Iris

A la vuelta la noche se había puesto muy oscura. Parecía estar formándose una tormenta sobre el Río de la Plata, que negramente y en silencio comenzara a avanzar sobre las casas de la costa, desde Shangrilá al Pinar, aprovechando que todo el mundo dormía, menos los sapos que atacaban de rato en rato con sus gorgoteos broncos acompañados por los agudos staccatos de sus compañeras. Todo en calma. Esa calma gorda de un rato antes del vendaval. Ese silencio poblado de voces antiguas que tal vez nunca hayan dejado de decirnos las verdades verdaderas. Las que nunca comprendimos por no conocer el idioma ni tener el órgano sensible que captase ese tipo de sonido.

En la conciencia de Margarita otro instrumento vibraba sus cuerdas con el arco sobre el corazón. Las emociones que luchaban por predominar en el primer plano, sin lograrlo más que en turnos. El saberse madre y haber realizado sus sueños adolescentes, por una parte y el descubrir la endiablada complejidad de la existencia, por la otra. Como encontrarse de pronto pisando por fin el exacto punto donde arranca el arco iris, y que le digan por la otra oreja que eso es matemáticamente imposible por las leyes y la geometría del espacio. Que este muchacho es su hijo, de su sangre y sus entrañas y que al mismo tiempo, es un conjunto de campos energéticos engendrados entre los repliegues invisibles de un manojo de dimensiones enrolladas alrededor de una probabilidad infinitesimal. Una nada. Una imagen virtual de la proyección de una idea platónica. Una ilusión.

La voz de Manuel sonó apenas sobre el nivel del asfalto que caminaban.

-Nosotros queremos volver a nuestro mundo...

Susurro de suelas.

-...allá estamos en revolución... y en guerra...
-¿En guerra?
-Hemos adoptado el anarquismo...
-¿También ustedes? Mi padre era anarquista.
-Allá toda América Latina. No hay más gobiernos...
-¿Y cómo piensan volver...? ¿Cómo fue que vinieron?
-Nos arrojaron aquí... Tenemos que construir una... nave... Una nave especial que...

En ese momento en la garganta de Manuel estalló un grito de ¡CUIDADO! mientras empujaba a las mujeres sobre el pasto de la banquina. Habían aparecido de improviso dos faros que bajaban atravesando las nubes. Era una avión que venía a tomar pista al aeropuerto de Carrasco y cuyo ruido al parecer había quedado atascado del otro lado de la tormenta, hasta ahora, que pasó sobre las cabezas tronando el escarmiento de la cómica confusión.

Sentados en el pasto rieron. La tormenta dejaba caer las primeras gotas que golpeaban sobre los cráneos, como a veces comienza a sonar sobre las chapas de un techo. Con gracioso ritmo y sin apuro, dejando para después la prisa y la carrera. Para un minuto después, cuando los truenos sacudieron el mundo y largas raíces luminosas craquelaron un cielo que así iluminado se descubría como un manojo de retorcijones.

Por supuesto llegaron a la casita hechos una sopa


jueves, mayo 29, 2008

543. El viejo

Porque siempre ha sido así. Las revueltas suelen iniciare en los meaderos públicos donde los más soeces letreros intentan subvertir los valores establecidos, al menos durante el tiempo que duran las micciones y las flatulencias.

El reino del Señor estaba en crisis. Hacía tiempo ya que nadie creía en serio lo de la omnipotencia, la omnisciencia, o la... Bueno lo de la eternidad ya hacía rato que era motivo de chanzas. No obstante... Es sabido que las revoluciones no comienzan hasta que no se atreven a salir del meadero, y, en esos cielos de las mil y una intrigas, de la mal intencionada sonrisa beatífica que acompaña a la persignación... Del temor a tirar la primera piedra y después quedar pegado al ridículo de no verse seguido por nadie más, de comprender tardíamente, que todo no había sido más que otra intriga engañosa, para esta vez sacarse de encima al muy estúpido competidor que pretendía ser el líder, y por lo tanto el nuevo Dios, una vez que la revolución terminara exitosa... En ese cielo, nadie quería tirar la primera piedra.

El viejo lo sabía. Tanto que todas las revoluciones habidas en los últimos cuatro mil años terráqueos, habían sido iniciadas desde su mente, con mensajes directos a los chips de un millón de agentes especiales infiltrados en todos los baños públicos de la galaxia. Sí, porque por vieja experiencia sabía que muchas revueltas se inician en las zonas fronterizas, al amparo de algún Dios vecino que mirase con buenos ojos tu debilitamiento. El viejo lo sabía y se hacía el sota. Para que nadie sospechase cuantos hilos en ese momento tiraba, cuantas partidas de ajedrez simultáneas pensaba, cuantas intrigas palaciegas olfateaba y algunas otras cartas en la manga, mientras, sonreía su vieja cara agrietada como monte de antiguas piedras en movimiento, a las alabanzas del coro de los arcángeles que pasaban sin cesar, venidos de todos los confines, a decir al momento de arrodillarse "a tus pies estoy" y seguir pasando. Siempre así de serviles y mentirosos.

Lo sabía por experiencia propia como revolucionario triunfante donde habían fracazado 80 000 anteriores revoluciones vencidas por las intrigas de aquel viejo déspota de Saturno, viejo de mierda!
Ël había traído la modernidad a esta parte del universo. La tecnología para lograr los mismos resultados con menos necesidad de sembrar el terror, porque los subditos, era necesario reconocer, de algún modo también son necesarios para lograr el tono adecuado de nuestra autoestima. Demasiado asustados no sirven ni para cantar loas. ¿Quién le puede creer el amor a alguien que está temblando de miedo?

Lo sabía cuando casi hizo movimiento aprobatorio con su inmenso cráneo antes de entender que quién se estaba arrodillando ahora era uno de sus posibles contrincantes. El archiserafín Guisolfus. Señor de los nimbus estelares y la constelación del conejo. Arrodillate maldito!



martes, marzo 25, 2008

498, ¿De qué hablabamos?

Justo entonces sonaron suaves golpes de nudillos en la puerta cerrada. Era la funcionaria que amablemente venía a requerir información sobre el paradero del sujeto que se había negado a hacer la cola correspondiente. Las normas eran estrictas en el sentido de no despilfarrar los recursos del ministerio y ya debería saber el señor licenciado que le estaba terminantemente prohibido hacer beneficencia con los dineros públicos. Ella, por ejemplo se ganaba a conciencia su sueldo impidiendo cualquier tipo de irregularidad en cualquier cosa que llegara a su conocimiento...
Giorgionne, que había quedado con media cabeza asomada al borde de la apenas entreabierta hoja, la retiró justo a tiempo para sentir el golpe de las maderas, que no de la cara de aquella funcionaria ultranacionalista, que ya le tenía harto. Volvió algo perturbado.

-¿Qué era lo que me estabas contando...?
Manuel no contestó en seguida. Sentía que la sangre se le venía a la cabeza. No podía creer que todavía hubiesen funcionarios de esa categoría. Guardianes, como perros Rodwiller, de la propiedad privada representada por el estado, mezquinos de repartir lo poco que ha quedado después del robo.
-¿Siempre te trata así?
-Te parecerá ridículo, pero tiene razón. Ella cumple al pié de la letra con las instrucciones que bajan del ministerio. En los últimos meses han logrado bajar la atención de pacientes en un sesenta por ciento... con el agregado de tres pasos intermedios nuevos. El carnet de indigencia involuntaria, que se gestiona en el ministerio de industrias. La declaración jurada ante escribano público de no poseer bienes suntuarios como televisores o calculadoras de bolsillo. Y después el clásico carnet de asistencia que ahora se consigue por sorteo o licitación. Más un sobreprecio si lo querés con tapa de cartón.... Disculpá, me fui de tema... ¿Que era lo que me estabas contando...?
-Me estás diciendo que el país a vuelto al capitalismo salvaje?
-Ja! Y cada vez más.
-Pero, desde cuando? Por lo menos en la última elección antes de la revolución, había ganado el Frente.
Giorgionne se pasó la mano por la frente, ahora acalorada.
-Uy, muchacho...! Bueno volvamos a nuestra conversación anterior. Decías que conocías todo sobre mí. Será eso seña de que de alguna manera te importo... Me viniste a buscar...

-Antes pasé por lo de Ernesto y me había encontrado con Dengue y el Cholo... No sé mi madre dónde está?
-Y supusiste que un sicólogo te podría ayudar a encontrarla...?

Manuel se impacientó.

-Qué sicólogo, Vittorio! Te vine a buscar porque sos el compañero de mi madre, y... se supone que escaparon juntos de la caverna, cuando... Pero, decime, nada de estos te hace recordar ninguna cosa?

El licenciado se asombro del asombroso parecido que mostraba Manuel con una persona muy dueña de su realidad.

-Manuel, deberíamos acordar que todavía no se ha demostrado que mi memoria sea la que falla...

Aunque no quedara ninguna duda... El delirio mostraba tener un desarrollo amplio, con más de dos niveles lógicos de desajuste, metido allí en este joven aparentemente de buena inteligencia y menguados recursos.

-Yo de todas maneras te podría atender dos veces por semana aunque la señorita del frente patalee. Tal vez haya también en vos algunas cosas mal archivadas...

Manuel suspiró, se dio vuelta y apenas dejó un saludo.




jueves, noviembre 08, 2007

427 Tengo Algo Que Decirles

Fue entonces que Abelardo apareció caminando lentamente, cabizbajo y meditabundo, hasta reencontrarse con el grupo que le había olvidado en el lugar de la reunión anterior. Algo en él hizo que todos se callaran. Parecía venir soportando una pesada carga que seguramente ansiaba alivianar.

-Algo tengo que decirles al respecto…

Fue a sentarse a un costado sobre una saliente de la arenisca de la pared. Desde allí levantó apenas una mirada opaca que abarcaba a todo el grupo.

-Yo he sido culpable de muchas cosas… Reconozco que me he metido, por insano interés, en cuestiones en las que nunca debí meterme. Alteré el libre y natural curso de los acontecimientos… por amor… por vanidad intelectual… por estupidez. Después…Lo induje a mi amigo Germán a que probara a su vez de proyectar sus técnicas literarias a las cuerdas dimensionales del universo que habíamos descubierto. Reaccioné cuando ya era tarde y se había abierto una brecha por donde era fácil pasar de nuestro mundo al de los vivos cosa que podrían aprovechar otras gentes tal vez con no tan buenas intenciones… Pero para reaccionar debía contrarrestar los cambios ya en curso de acción o al menos compensar los males que esos cambios provocaran en personas inocentes… Para eso… era necesario determinar exactamente cómo hubiesen sido las cosas si no hubiera ocurrido la pequeña corrección de coordenadas en el sistema multidimensional…¡Pero eso nos resultó siempre un problema imposible de resolver!

Abelardo lloraba. El segundo en poco tiempo que la emoción le ha desbordado dentro de la caverna.

Manuel fue hasta él y dejándole unos instantes de desahogo, después le preguntó:

-¿Querés decir que no saben cuanto cambiaron la historia?

Abelardo apenas levantó la cabeza.

-El futuro…

-¿Qué tal vez no cambiaron un carajo?

Ahora se enderezó.

-No. Yo creo que algo sí cambiamos. Pero no sabemos cuanto.

-Y decime, abuelo… Esas técnicas literarias aplicadas a las cuerdas ¿cómo eran?

Abelardo giró la cabeza y habló con energía.

-No. Ni por un instante pienses lo que estás pensando! Nosotros alterábamos algunos detalles en las probabilidades de que ocurra algún acontecimiento fortuito en un determinado momento y lugar. Con eso pretendíamos aumentar la tendencia históricas a concretarse en realidades más a nuestro gusto y convencimiento… Pero lo del blog ese que sale en internet, nosotros no hemos tenido nada que ver. Hasta creíamos que era otra de las actividades del grupo de ustedes, Los Maquis.

Manuel se cuadró serio frente al viejo.

-Y ahora quieren que esto sea siempre una historia heroica?...Para eso aparecieron los ángeles, no?

-No, Manuelito… No es así… Nuestra culpa fue facilitar la pasada por esa brecha que te decía, pero… Nosotros no queremos que vivan de guerra…queríamos otra cosa…

-¿Qué querían?

Abelardo dejó brillar sus iris almendrados en el aire de la cueva al sonreír culposamente.

-Una revolución libertaria en la tierra y… yo, además quería tu felicidad Manuel.

-La revolución está en marcha…

-¿Y tu felicidad?

Manuel no pudo disimular un gesto de impaciencia.

-Mirá…soy bastante feliz pero… si no se hubiesen metido a jodernos la vida tal vez sería mucho más.

El abuelo, aunque avergonzado le sostuvo la mirada.

-Creeme, Manuel, hace tiempo que nos prometimos no cambiar más nada. …Ni siquiera para tratar de retroceder los acontecimientos a los derroteros originales.

-¿Y la brecha?

-Está cerrada.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

sábado, septiembre 22, 2007

393 ANTIMATERIA ACELERADA

Tan pensativo se quedó Manuel por unos momentos con los argumentos de Ernesto sobre que el autor del blog en realidad les estaba vigilando para que no traicionaran las promesas hechas al pueblo…¿Qué promesas? Si ellos no habían hecho ninguna…a no ser que se tome el silencio como promesa de estar concediendo lo que el pueblo desea… que de alguna manera podría ser cierto nada más porque la gente se había puesto a desear lo mismo que ellos y no ellos lo mismo que la gente. Claro, pero están las tentaciones en las que todos los políticos terminan sucumbiendo y que aunque ellos no se llamaran políticos igualmente tientan. Con sólo desearlo podrían transformar una revolución en una carnicería de venganzas personales o vanidades tipo andar con la mejor mina en el mejor auto…

Tan pensativo que no se dio cuenta de estar rodeado completamente de vibraciones electromagnéticas, por decir lo menos, de las que siempre acompañaban la interpenetración de los campos de ondas de las paredes de la caverna con los de una bola que las venía atravesando. Eran tres en realidad en simultáneo, dos de ellas de formas muy extrañas rodeadas de bandas de negras espinas de rosal. De la primera se bajó Mandinga sostenido por dos otros negros gigantones que le sostenían los trapos que le rodeaban la cabeza manchados por cierto de sangre. Las otras dos se quedaron a veinte centímetros del suelo, sin abrir la puerta ni hacer clase alguna de saludo. Mandinga se hizo traer hasta donde Manuel y a boca de jarro le dijo:

-Tengan mucho cuidado andan unas bolas de Espíritus Oscuros que tiran con un nuevo tipo de arma que es bravísima!

Manuel se sorprendió.

-¿Y no era que por primera vez se había aliado con ustedes?

-Si, pero son unos traidores…quise establecer contacto y me descuidé. Tiran con antimateria acelerada.

Ernesto quiso conocer detalles…

-Cuando la derribamos entre las sierras peruanas nos dimos cuenta por el crater que dejó al explotar. No era una bola muy grande y el cráter fue de treinta metros!

Detalles de la antimateria acelerada…

-Yo que se, mirá, nunca fui un buen estudiante, pero me doy cuenta de cuanta energía pueden rendir las armas. Esta además de producir una explosión al encontrar algo en el camino, avanza a la velocidad de la luz!

-Con eso te dieron en la cabeza – preguntó Manuel.

-¡No! Si me hubiesen dado en la cabeza no hubiese quedado nada de mi! El proyectil se reventó contra la montaña, la montaña estalló como una granada, un cachito de piedra del tamaño de un huevo de codorniz penetró la cartapesta y le pegó a la guitarra que Maximiliano había olvidado haciéndola volar hasta darme con el ángulo más duro justo aquí en el parietal izquierdo.

Ahora Ernesto quería saber más sobre los Espíritus Oscuros o por lo menos sobre sus naves.

-¿Son iguales a nuestras bolas?

-Tienen algo raro…Ahora que lo decís…. Tienen una manera muy extraña de acelerar. Nuestras bolas, no se si lo habrán observado marchan por lo general a velocidad estable y cuando queremos más velocidad entran a aumentar haciendo escalones… Los aviones de ustedes aceleran cada vez menos hasta llegar a una velocidad crucero…Bueno…estas bolas oscuras, en cambio aceleran de forma pareja dando la impresión de que cada vez aceleraran más rápidamente. Son impresionantes! Pero… me parecen que son menos maniobrables que las nuestras. Tal vez por esa misma acelerada aceleración…. Me siguen?

Los otros mandingas parecieron cansarse de sostenerlo, o tal vez de la charla y sin mucha cortesía dejaron a Mandinga despatarrado sobre un butacón y apenas haciendo un saludo de compromiso enfilaron para las dos bolas que los esperaban. A Manuel le causó gracia.

-¿Parece que te mudaste del todo para acá?

-Nooo…-miró las naves cuyas puertas se cerraban en ese momento- es que estos mandingas de ahora me aburren demasiado…andaba por Piura en Perú, un lugar super divertido y me caen estos cuatro con recomendaciones de mi viejo sobre que no me comprometa en nombre de ellos por algunas refriegas locales de la tierra y otra sarta de pelotudeces.

-¿Y como están las cosas por Perú?

-En Piura ya dejé fundada la primera comuna y en El Carmen se están organizando

viernes, agosto 31, 2007

376 DE UN DÍA PARA OTRO

-Me enteré de que ustedes derribaron varias, una sobre el Río de la
Plata...un pedazo cayo junto a un bote de pescadores... Un metal extraño que no
pudieron cortar para hacer amuletos y venderlos...Liviano y fino como si fuera
de seda...

-Nuestras bolas son de cartapesta nomás... Así y todo...

-Pero ustedes son muy pocos y tienen pocas naves...¿Qué pasa si vienen con
un ataque masivo?

-Nos escondemos.

-Sí...Guerra de guerrillas...

-Además no hemos mostrado todas nuestras armas...Ni las materiales y las
inmateriales.

-¿Armas inmateriales...?

-¿No te has puesto a pensar en cual será la causa de que la revolución
marche sobre ruedas?

Mujíca mosqueó sobre un costado de su cuello como si efectivamente un
insecto estuviese molestándole. Después miró con ojos achinados al Cholo y sin
poderlo evitar llevo de costado la mirada a la figura de Manuel que estaba muy
relajado escuchando como Cholo manejaba la esgrima de las palabras. No pudo
tampoco evitar que sus ojos brillaran de una manera especial al pensar que la
pregunta del muchachito este, daba en el clavo verdadero que explicaba su súbita
decisión de seguirlo a Pepponne. El misterio de un proceso a todas luces
espontáneo de asunción de las verdades últimas del pensamiento humano en cuanto
a la estructura de la sociedad. La representación y el poder. Un par de guachos
estaban provocando el milagro que ni quinientos sabios profesores franceses ni
quinientos líderes de las guerrillas sudamericana había logrado imaginar. ¡Que
la gente espontáneamente decida en pocos días que prefiere compartir antes que
sobresalir. Fraternizar antes que competir...

-Sí...-una turbonada de juventud envejecida le vino a la cara para
obligarlo a preguntar:

-¿Qué hicieron ustedes...para lograrlo?

-Los liberamos del temor a Dios.

-Qué pavada decís, muchacho.

Giorgionne se acomodó la garganta para que vieran que también estaba allí.
Y encaró a la cara del Pepe para seguir lo que Cholo le dejaba picando para que
pateara al arco.:

-El hombre siempre tiene temor a un ser que le mira desde las alturas.
Aunque no sea religioso tiene una memoria ancestral que le hace temer y de
última obedecer antes que enfrentar a un ser tan poderoso. Prefiere volverse
servil y agachar la cabeza...Pero ahora resulta que al poderoso le ha salido un
competidor. Unos muchachos que ganan las batallas aéreas y sin pedir nada a
cambio aseguran la paz para que podamos vivir en hermandad...

-Pero de un día para el otro?

-La evidencia de los hechos es muy poderosa...

-O sea...Que el hombre era egoísta por culpa de Dios...?

-Un Dios egoísta exige egoístamente que lo adoren

-Sí.

-Que los hombres se disputen el lugar del mejor alcahuete.

-Sí...

-Que nadie quiera ser igual sino mejor que el otro...

-Un cambio de Dios...

-Nos hemos interpuesto ante el señor de las alturas. Pero no vamos a ocupar
el lugar de Dios. Es más, él mismo no es más que un impostor.

Mujica aflojó el semblante. Lo miró sonriente a Pepponne.

-¿Qué te parece Toto? ¿No suena muy marxista-leninista eso, no?












(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

miércoles, agosto 29, 2007

375 Redescubriendo el Capitalismo

Justo cuando decidían ir a la galería a terminar la mateada con el Cholo y los otros, fue que se sintieron grandes voces provenientes de allá. Terminaron de ensillar el mate y salieron de la cocina con sorpresa porque allí se veía al Cholo muy enojado encarándolo a Giorgionne junto a otras personas que quedaban tapadas por las espaldas.Fueron.Los otros eran Peponne y ¡Mujica!Ese era el tema del enojo. Le reprochaba a Giorgionne haber traído el Pepe a este lugar a todas luces secreto hasta hoy.

-Pero es que yo no traje a nadie, sino que me siguieron, tal vez...

-Es verdad -confirmó Pepponne, -yo lo venía rastreando para probar un aparatito que conseguí para rastrear teléfonos. Miren...

Sacó una cajilla de cigarrillos, aparentemente normal que como las cosas del agente F 86 contenía todo un equipo electrónico de última tecnología.

-¿Y Mujica qué? ¿Te venía rastreando a vos?

Mujica en silencio extrajo de su bolsillo trasero un ejemplar idéntico de cajilla de cigarros.La puso de frente para que todos vieran el led verde que le parpadeaba en un ángulo.

-Cuanto más rápido parpadea más cerca estás de tu victima -explicó.

Manuel le dio la mano al Pepe, como se hace cuando llega una visita pero, tampoco le sonrió mucho. Le preguntó cual era el motivo de que se apareciera así como de contrabando en un lugar que no le pertenecía.
Mujica arrugó la frente e hizo un gesto como diciendo "ah, Manuel no rompas las bolas!".
se le acercó hasta poder apoyarle una mano sobre un hombro.

-Estamos corriendo el riesgo de que todo se nos vaya a la mierda, muchacho.
Manuel le miró un poco incrédulo de lo que oía.

-¿Quienes somos los que estamos?¿Y qué es lo que se va a ir a la mierda?

-La revolución, el país, todo.

-Bueno...también es tuya... ¿Pero por qué se iría a la mierda...?

El Pepe lanzó una mano en cuestabajo para marcar su contrariedad de tener que explicarlo.

-¡Por ese expontaneísmo que les ha entrado! Están dejando que cada comuna decida lo que quiera absolutamente. No se dan cuenta que los tipos a la larga van a terminar redescubriendo el capitalismo neoliberal. O a la corta...

Manuel buscó con la mirada la expresión de Cholo. Estaba como un olla a presión. Le hizo una seña para que se destapara.

-También las revoluciones que llegaron a tener más de una generación nacidas y educadas en el socialismo terminaron descubriéndolo. Este no es nuestro método. Es el método de la gente.

-Ustedes están locos y los muchachos de las comunas podrán ser buenos poetas pero no saben un carajo de organización. ¿Esto no se aguanta! En este mismo momento en el extranjero se está trabajando para borrar este mal ejemplo de comunismo natural! Tienen toda la información que les mandan los hombres grises...

-¿No los apresaron a todos?

-No, boludo. ¿Por qué te pensás que renuncié al gobierno? Con estos cajetillas no hay caso!

-¿Y decime, -inquirió Cholo- son humanos o qué?

-Parece que biológicamente son humanos pero que les han... Yo que se...¡Son los chicos de Jeorge!

-¿Y si nos van a atacar...qué es lo que están esperando?

-Que los pibes grises terminen de entender que mierda pasa y elaboren un informe recomendando líneas de acción que aprovechen los puntos débiles que hayan descubierto. Por lo pronto van ablandando a la población de todo el planeta con comentarios, que aparecen en los lugares más diversos, e imágenes que muestran una caricatura de la realidad. La desgracia de vivir en una democracia un poco más avanzada.

-Claro Pepe. Pero si intentáramos controlar la revolución estaríamos renegando de las propias ideas libertarias. Y si le gente redescubre el capitalismo ...bueno... Será cuestión de que después ustedes prueben los viejos métodos.

Pepe pareció cansado. Una caída de párpados lo indicó junto con su intención de cambiar de tema por el momento. Tenía una curiosidad también.

-¿Y qué pasó con las naves luminosas que los atacaban a ustedes...los de la Sacra Alianza?

-¿Los ángeles? No los menciones... Eso sí que es problema!






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(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)