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domingo, junio 07, 2009

700. Dos Años Antes

Trató la flaca de explicar que sobre ese tema no tenía la menor idea. Cómo pudiera ser que el viejo muerto produjera olores de tal intensidad que se llegaran a oler desde otro mundo, es decir, una persona sola, como destinatario del mensaje, los olfateara. Resultaba más incomprensible que la propia idea de que los muertos estuvieran vivos, en otro lugar o en otro tiempo. Y si lo estuviesen y quisieran comunicarse con alguien, por qué no usar algún otro medio más convencional. La radio, o el messenger de Internet?

-¿Eh?

Tras la risa Manuel se puso seriamente a buscar en sus recuerdos alguna de aquellas sesudas explicaciones que Ernesto Federico algunas veces, y otras el propio Avelardo solían dar sobre la complicada realidad de la realidad. No era cosa de embarullarlo todo tratando de explicar lo que ni él mismo nunca había logrado entender pero...

-Te he dicho que existen muchísimos mundos en paralelo. Parecidos pero a la vez distintos. No se cómo, pero entre ellos se influyen y también se comunican... El abuelo Avelardo está viviendo en un lugar que se llama Segundo Tiempo, que es como otro barrio del mundo en que está la Tierra, pero la Tierra 2, que es a la que me llevaron entre él y un tal Germán Oesterheld. Ellos han probado muchos métodos, son medio inventores, pero ocurre que aquí, en Tierra 1 las cosas se complican... Este es un mundo muy... como chapado a la antigua... Por eso, me explicaron que habían cometido varios errores llevándome y trayéndome hacia lugares que no eran los que ellos querían... Bueno, el tema es que casi ningún método de comunicación funciona bien con este mundo... Ahora están probando con olores, pero no es que hagan olores y los manden volando. Ellos logran que yo sienta los olores mandándome una especie de onda que me encuentra en cualquier lugar en que yo esté. Que ni ellos saben dónde. Eso toca algún lugar de mi sensibilidad y me produce la sensación del olor.

-Pero si una vez pudieron llevarte vivo hasta allá...?
-Bueno, pero después las cosas se complicaron... Hay gente que no quiere que nos comuniquemos.
-¿Gente...?
-Gentes... seres... esas cosas...
-Y vos querés producir esas mismas ondas para que ellos también sientan olores...?
-Quiero contestar el mensaje. Que sepan que lo he recibido. Es posible que así ellos sepan dónde me encuentro. Fijate que estoy dos años antes...
Manuel700-Dos años antes
Giorgionne sufrió un absceso de tos.

-Tenemos que enviar un mensaje de olor hacia el futuro?
-No es el futuro... Parece pero no es...
-¿Y qué es entonces...?
-Ellos tienen dos tiempos... Es decir... El tiempo de ellos es doble, plano... como una superficie... me dijeron. El nuestro es como una línea en la que cada cosa ocurre antes, al mismo tiempo o después que otra cosa. Para ellos no es así. Dos hechos cualquiera ocurren en distinto orden según desde dónde se observan.

Giorgionne saltó:

-Pero nadie muere hasta que la bala no le parte el corazón, verdad?
-Bueno, eso... no lo sé.

A partir de ese momento se borraron las diferencias. Los tres se pusieron a barajar posibles métodos de transmisión que no implicaran grandes desarrollos tecnológicos a no ser los naturales. El pensamiento. La telepatía. La suma de muchas voluntades pensando lo mismo...

-Lástima no saber un carajo sobre esos temas!

Manuel tímidamente explicó que conocía un método de amplificación del pensamiento. Nada seguro, pero... En otro mundos había dado excelentes resultados: Las cuerdas resonantes.

domingo, mayo 31, 2009

699. Completamente Pelotudo

Recién entonces ambos, es decir, Magda y el licenciado Giorgionne, preguntáronle por la causa de los rastros de sangre seca en la cara, en vez de percatarse de lo que les estaba diciendo. Cosa común que ocurre cuando uno quiere decir algo importante a esas personas que ve todos los días. Andás con los cordones desatados. Y después todavía insisten con porfía, como si ese pequeño detalle por ellos observado fuese lo más importante del mundo!

-¿Me escuchan...?

Claro que le habían escuchado decir que ese asunto de los olores que olía estaba relacionado con los recuerdos de su abuelo muerto. Naturalmente. Estaban dispuestos a escuchar cual fuera aquella relación. Faltaba más.

-No se trata de recuerdos...Es un mensaje cifrado. Me está llamando!

Giorgionne se interesó. Después de todo a las fantasías del muchacho no se les podía negar ingenio. Fallaban solamente en los hechos, como era de esperar, pero en cuanto a coherencia, parecían poseer más que muchas historias reales.

Veamos... El abuelo muerto, desde el más allá, trata de ayudarle y para eso le envía mensajes cifrados a través de un alfabeto de olores. No es él quien arma los mensajes sino el abuelo que no encuentra otra manera más práctica y segura de comunicación.

-Creo recordar que a veces te comunicaba cosas por telepatía.
-Sí. Pero en este mundo eso no funciona.
-Lo de los olores, sí?
-Sí. Acabo de descifrar un mensaje.
-¿Y qué decía?
-Mi nombre...
-Ah...

Es que Vittorio se había puesto completamente pelotudo. Volvía a mirarle como a un loquito que no sabe lo que dice. Por eso...

-Sabés que allá en mi tierra, en la otra, vos y mi vieja vivían juntos...?

Agarrado con la guardia baja el licenciado sintió que se le encendía la cara, pero al contrario de reaccionar se metió, por cobarde, hasta las bolas en el papel de psicólogo.

-¿Celos?

Era inútil. Si no encontraba una prueba contundente nadie le iba a creer. Ni , siquiera servía esto de contarle los detalles de sus propias vidas, porque eran vidas distintas. Posiblemente muy distintas...

-Flaca...
-¿Qué, flaco...?
-Nosotros hicimos un pacto... Bailar cada uno con la música del otro...
-Sí.
-Bueno, ahora quiero que me ayudes a pensar.
-¿A pensar...? ¿...qué?
-¿Cómo puedo enviarle una respuesta al abuelo...?


lunes, enero 12, 2009

645. ¡Qué lo parió!

Esa noche y los siguientes tres días fueron complicados, no obstante Manuel cumplió con la cita establecida para que fuera revisada su cabeza. En primer lugar una estudiante aventajada le hizo llenar un montón de casilleros en otras tantas planillas muy prolijamente diagramadas. Preguntas boludas y coquetos juegos de ingenio, sin faltar las famosas manchas de tinta.
Aunque no se esperaba la burocracia, nada le molestó, aparte de la amabilidad equidistante y casi neutra usada, la muchacha castaña llevaba puesta una boca de labios sensuales, ojos merecedores de fuego y curvas por todos lados. Se entretuvo a propósito un poco más de lo necesario y hasta fantaseó con quitarle al descuido el bolígrafo que a cada momento dejaba sobre la mesa para volver a tomarlo y apenas colocar un tílde en alguno de aquellos cuadritos vacíos. ¿Qué hubiese hecho ella? O si no... ¡qué lástima no poder hacer uso de la telepatía. Hubiera sido interesante escuchar sus pensamientos!

Cuando por fin pudo pasar al verdadero consultorio, el licenciado Giorgionne se disculpó explicando que aquel era el procedimiento habitual, el rutinario, sin parecer percatarse de lo insano que resulta poner la carreta adelante de los bueyes. El procedimiento antes que la finalidad.
A Manuel no le importaba, pero igual fue concierte de que el procedimiento lo consideraba un sujeto pasible de ser reducido a la puntuación de unas cuantas respuestas, al porcentaje de las relaciones percibidas o a las cronometraciones correspondientes efectuadas.
Por eso la bromista ocurrencia.
Por lo demás él venía a demostrarle a este mal émulo del verdadero Vittorio Giorgionne que, usando el método de diagnóstico que fuera, Manuel Aquelarre (o Mandinga) Goiticoechea no era un loco. Era... Pongamos por caso un... sujeto atípico. Un cuerdo que nunca habla de cosas cuerdas...Un extraterrestre, si fuera que estos existen. Un... utópico ser que reúne todas las características de... un personaje! Un personaje imaginado por alguna mente enorme que imagina imágenes constituidas de materia y energía.
Deben haber cosas así.
A medida que se van agregando las múltiples dimensiones y tal vez otras cosas que ni siquiera estemos capacitados para ya no imaginar sino siquiera concebir.

¡Qué lo parió!

Qué me parió... porque por detenerme a pensar estas cosas es que los demás siempre creen que estoy loco. No entienden que yo entiendo todo lo que ellos entienden pero que además... entiendo algunas que ellos no entienden... y que ese hecho me hace decir cosas que ellos no entienden.
A no ser que en realidad ellos entiendan que yo creo entender todo lo que ellos entienden y además otras cosas, pero que además de entender eso ellos entienden cosas que yo no entiendo y es por esas cosas que ellos han llegado a la conclusión de que el loco soy yo y no ellos los tontos.
Por ejemplo ellos podrían saber que...todos mis viajes en los mundos paralelos están constituidos de sustancia sin materia ni energía ni por supuesto ninguna otra cosa característica de las dimensiones superiores. Esas fantasías mías serían reales también a su manera, aunque en un mundo devaluado, en este mundo apenas eso... fantasías sin materia ni energía ni espacio ni tiempo... Pero en el mundo de la fantasía, allá en aquél que visitó Alicia, oh, allí sí la fantasía es realidad!

¡Qué lo parió!

Y vistos nosotros desde la ventana del mundo de la fantasía vendríamos a ser unas meras fantasías. ¿Podría ser que desde alguna ventana de un mundo autoconsiderado real se viera a algún otro mundo como real? ¿Existirán mundos cuyos habitantes se consideraran fantasías?

viernes, agosto 22, 2008

586. No Estamos Para Shows

La conferencia se interrumpió con la vuelta de los dos autos que venían cargados de provisiones, frazadas y algunas otras cosas como libros y un televisor. Akiíto quedó de una pieza cuando se encontró con Mandinga y su extravagante look jamaiquino-lumpen-proletario. Quiso tener alguna explicación distinta a la pavada de que le dijeran que había caído del cielo como el color, que en este caso era negro. (ja ja) No creyó para nada la historia de la pandorga, aunque sabía que en oriente se habían llegado a remontar personas con esos cachivaches, cometas como le dicen en algunos lados, o barriletes en otros. Remontar personas hubiera sido una cosa pero, hacerlo con tamaña bestia, parecía exceder cualquier credibilidad, por más que se alegase que esta funcionaba mediante otros principios. Ja. Que mucho no parecía haber funcionado, por lo visto. Era un testigo peligroso. Eso a no dudarlo, aunque por lo pronto no fuera a ser dicho en voz alta. Callando también las noticias del próximo traslado a Uruguay y los contactos frenéticos que se había estado realizando con las organizaciones anarquistas del país hermano, especialmente con una llamada "Los Maquis", de un balneario cercano a Montevideo.

-Hay comida para tres días... Calculada sobre la base de seis personas... -Comentó pensativamente Akiíto luego de concluir que sería mejor que el nuevo personaje se mantuviera dentro del grupo aunque no se le creyese nada.
-Si falta después les traeremos más.
Tomó por el hombro a Toshiro y con un gesto le hizo entender que quería hablar privadamente con él. Se fueron a la habitación del al lado.

De modo que se reinició la charla sobre los novedosos sistemas propulsores y las últimas concepciones del espacio y la distancia, ahora con cuatro participantes nuevos. Los muchachos que acompañaban a Akiíto.
Ellos al principio creyeron estar en uno de los acostumbrados intercambios de opiniones y experiencias entre aficionados a los juegos de red. Hasta llegaron a preguntar cual era el juego del que hablaban los otros, extrañamente lleno de teorías y vacío de armamento.

-No es un juego, -les quiso explicar Jarumi.
-¿Una película?
-Tampoco.

Para nadie hubiese sido fácil inventar una nueva explicación ante oídos vírgenes, por eso Manuel recordó aquella película en que Cristo volvía de la muerte y para ser reconocido mostraba las llagas producida por los clavos. Pero ellos no tenían llagas y él, por lo menos, parecía haber perdido los pocos "superpoderes" que antes, y a veces, le asistían. No era capaz de leer un mísero pensamiento, por mucho que ya se lo había propuesto. No había sido capaz de fabricar una simple bola en Tierra 2 y ahora... El pelotudo de Mandinga, su padre, (para qué negarlo si cada vez se le hacía más evidente), acababa de destrozar una bola en perfecto funcionamiento.... Aunque... Ahora se le ocurría pensar que tal vez aquello no hubiese sido una simple distracción... Tal vez las bolas no pudieran volar bien en este mundo...

Mandinga decidió volver a presentar su número estrella y recién después explicar el resto de las teorías. Se separó de todos en el centro de la pieza justo cuando volvían Toshiro y Akiíto, serios, muy serios, con expresiones que no daban para shows.

-Vean esto y después no van a pensar que se trata de jueguitos, -dijo, y se volvió a hacer flit para adentro transformado en un puntito negro, que aun por unos instantes bailoteó en el aire de la pieza.

Cuando volvió le tuvieron por mago, de esos que levantan un piano de cola frente a las cámaras y lo introducen en una caja de fósforos.
Distinto es viajar entre los mundos paralelos gastando el sólo combustible del pensamiento.
O haber encontrado la verdadera y definitiva explicación de todas las complicadas cosas del universo.

Fácil es decir que Dios ha muerto. Difícil es que te crean aquellos que nunca han creído en El.




sábado, agosto 02, 2008

575. La cámara de Akido

Toshiro reclamó la necesidad de hablar en serio. Debían esconderse por un tiempo y comunicarse con las familias de algún modo disimulado. Internet, por ejemplo, conseguir dinero para subsistir y tal vez comprar documentos falsos.

Manuel seguía con lo anterior.

-Es que yo te estoy diciendo cosas verdaderas, en serio. No somos personajes de dibujitos de la tele. Podés preguntarnos cualquier cosa, a ver, de nuestra historia. Yo por un lado y la flaca por otro. Van a ver que no nos contradecimos.

Akido y Natasha aceptaron la invitación al nuevo juego de prestidigitación o nigromancia que proponían este par de cómicos ambulantes, sus amigos. Preguntarles qué, de su historia propia, que ellos no podrían imaginar, para preguntar. Preguntarles, claro, para ver si respondían lo mismo, ante una misma pregunta que, entonces, debía ser acordada previamente, sí, pero sobre que punto de esa supuesta historia que ellos sólos conocen? Al final se rieron. Les resultaban muy simpáticos estos muchachos estrafalarios, que acababan de inventar un juego complicadísimo, o una nueva manera de armar un espectáculo basado en los poderes extrasensoriales. T.V.

Akido tenia una cámara de video que le habían mandado de regalo desde Japón. Con ella filmaba todo, desde lo más grande a lo más pequeño para montar las imágenes con la computadora haciendo que cuenten una historia.
Lo hacía muy bien, porque no armaba la historia sólo en base a imágenes bonitas, explotaba todo, equilibrando las dósis, pero ahora... Se estaba encontrando con una forma de la creación artística en la que nunca había pensado. La autocreación y la creación simultáneas. Ellos, habitantes de un planeta paralelo, han surgido de la nada al mismo tiempo que, como su contrario, de la nada aparecía ese planeta paralelo que les daría respaldo. No había que negarles ingenio.

Ya tenía la primera pregunta. Se la dijo al oído a Natasha. Acordaron llevarlos a media cuadra de distancia acompañados por un testigo. Lo hicieron y ya prontos, regularon sus cronómetros por el método del brazo levantado, para sincronizar las iguales preguntas:

-¿Quién les tiró, desde el mundo paralelo, sobre La Argentina?

Cuando Akido entendió que Manuel contestaba Satanás protestó su defraudación. No tenía derecho, Manuel, a tomarse su propia creación en broma. Porque la historia es eso que ya fue contado, por eso es historia, que nunca jamás podrá ser modificada. Pero está bien. Aceptado. La historia ya tiene en sus entrañas a Satanás, aunque más no sea como una palabra que fue pronunciada, tal vez sin querer decir exactamente Satanás, sino algo parecido, o distinto, por ejemplo el nombre de una banda de Rock

574. TODO LO QUE SÉ

Corrió por el cielo un manojo de estrellas fugaces que hizo a todos levantar la cabeza y quedarse, no pidiendo deseos, sino de pronto arrobados por el misterio del universo, tan grande o eterno, contra ellos tan pequeños y tan enredados en cuestiones del momento. Como un aahh, pronunciado frescamente con el alma de todos. Porque todos ellos se sentían, por diversos motivos, emparentados con el universo. Consumidores de ciencia ficción algunos y otros... bueno...

Se sonrieron mutuamente al volver. Tal vez con un poco de rubor, si hubiera sido posible verlo, pero con un nuevo brillo en las pupilas que hablaba por cada uno, diciendo que el portador no era un sujeto que admitiera fronteras para la fantasía.

Jarumi dijo que podrían compartir esa emoción de cada quien, de cuando el racimo de abrió en el cielo como un fuego de artificio. Contaría ella primero lo que sintió, que había sido como una señal, ellos mismos en luminosa carrera escapando a las milicias, y por fin separándose a toda prisa para no ser encontrados, pero llevando consigo el fuego que crearon en común. Magda había interpretado todo de un modo distinto. como si aquello le hablase del grupo que ellos habían formado y que había sido dispersado por todo el universo. Pareció muy loco y divertido mereciendo apodos sacados de los videos, todos extraños, pero fácilmente pronunciados por los orientales.
Jarumi miró de frente a Magdalena con otro tipo de sonrisa, dudando de si la uruguaya habría entendido la propuesta, además de recuperar su lugar.
Contaba su impresión Akido, con su pequeña voz, que sin embargo salía de un cuello ancho sobre unos anchos hombros. Akido era medio poeta. Hablaba como si lo fuese, con una sonrisa oriental bajo sus negras pestañas curvas. Para él lo que estalló en el cielo, lo había hecho dentro de su pecho, que entonces se había ampliado hasta confundirse con el espacio sideral.

-Sentí que por muy chicos que fuéramos, eramos tan importantes como el universo.

Toshiro confesó haber pensado en el grupo de cuatro que ellos formaron casi en broma y que ahora habría de estallar de forma prematura.

Para Natasha un estallido de luz, nunca podría significar algo malo. Le había parecido un brindis.

Manuel bromeó con explicarles, si querían, que cosa era lo que habían presenciado. Un meteorito -dijo-, moviendo el indice por el aire con premeditada torpeza. A él le había impresionado como un recordatorio de que el tiempo pasaba y que ellos debían encontrar la manera de volver a su mundo. Porque ellos, muchachos, habían sido arrojados sobre esta Argentina, no desde el cercano Uruguay, sino desde otro mundo, al que deseaban volver.

Akido prorrumpió en aplausos y propuso sentarse en el cordón de una vereda para escuchar la historia. Manuel dijo que era una historia increíble pero verdadera. Toshiro estuvo de acuerdo en escucharla y enseguida decidir qué se iba a hacer. Magdalena solo se reía. Jarumi no quería dejar volar la imaginación. Natasha encontró un buen lugar.

Manuel se sentía, hora, suelto. Se mantudo parado frente a todos y sin dejar de revolear las piernas para un lado y otro fue diciendo las cosas que se le ocurrían. Que ellos, Magda y él, venían a ser un par de extraterrestres, aunque terráqueos. Cosa que hubiese sido fácil de demostrar si todos estuvieran no aquí, sino en el mundo de Manuel, allá en la otra Tierra, porque allá hasta les hubieran hecho demostraciones de telepatía, pero acá, acá no. Que la telepatía tenía esas cosas de no ser posible en todos lados ni en todo momento. Conque si uno fuera a vivir de eso, bueno... Que tal vez, para demostrar la condición de extraño podría fabricarles una nave que vuela como un plato volador, salvo que no podría saberse si la nave, en este mundo vuela, hasta que no estuviese terminada. Que ellos, allá en su tierra paralela, estaban metidos en una guerra universal entre la libertad y el poder. Que luchaban con escuadrillas de esas naves voladoras y que destruían a los adversarios con pensamientos. Ja, ja.
Se tuvo que interrumpir porque todo aquello ahora le provocaba mucha risa. Entre lágrimas continuó:

-La muerte no existe. Todo es cambios de dimensiones. Te pueden mandar al rincón más oscuro, pero no te pueden destruir. Te pueden hacer sentir confundido, o mal, pero a la larga siempre volvés a tu propia consciencia.

Jarumi balbuceó:

-¿Quién te puede mandar... al rincón más oscuro?

Manuel abrió los brazos como pidiendo perdón.

-Hasta ahí no llega mi sabiduría... En las altas esferas son todos medio tenebrosos, y más allá... No se sabe nada. Ja.

martes, mayo 13, 2008

530. El Mago

Juan Carlos protestó preguntando por qué decía tal cosa de su hermano. Que si acaso le conocían y que podía tener que ver el cuento con ellos.

-Bosco fue mi gran amigo de la infancia -explicó Abelardo- Hace añares que no se nada de él... No sé por qué Manuel dice eso...-Y dirigiéndose a Manuel- ¿De dónde lo conocés?

Manuel pidió disculpas por el exabrupto y dejaba a un lado las hojas del cuento cuando ya Abelardo volvía con entusiasmo a lo anterior. Las mil y una travesuras que habían hecho juntos, los inventos que explotaban por exceso de pólvora, los que no funcionaban por carencia de todo fundamento. Las excursiones en busca de cavernas, porque las cavernas siempre habían ocupado un lugar de privilegio dentro de la complicada trama de sus creencias fantasiosas... y por último la aparición de El Mago.

-¿Qué mago? -preguntó Manuel casi con insolencia.
-El mago, muchacho que vino al pueblo a hacer demostraciones de hipnotismo y
telepatía! Hizo tres funciones en el cine a las que fue todo el mundo menos nosotros, que nos enteramos tarde por andar en nuestras aventuras.

-¿Y entonces...?

-Lo visitamos en el hotel donde paraba y le pedimos que nos explicara algo.

Juan Carlos se reía mucho porque recordaba haber oído más o menos las mismas historias de boca de su hermano. Más o menos, porque siempre hay detalles que...

-Por ejemplo, a ver... ¿A cual de ustedes se le ocurrió la idea de construir revólveres que se cargaban con unas cápsulas viejas a las que les metían pólvora , plomo y una mecha que..

-¡A los dos al mismo tiempo! -contestó Abelardo en la cúspide de la diversión- Porque nuestros cerebros funcionaban en paralelo, en muchos temas y a tal velocidad que después no lográbamos saber de quien había sido la idea. Lo mismo ocurrió con la máquina de cine.

Eso llamó la atención de Manuel.

-¿Llegaron a hacer una máquina de cine, siendo chicos...?
-Bah, era una porquería, pero proyectaba nuestras historietas. Eso fue muy anterior a lo del mago. El mago era un tipo medio extraño, muy serio y con una mirada absolutamente fija y penetrante que si no te dejabas hipnotizar, yo creo que te podría agujerear de lado a lado. Bueno,... de eso vivía, era su oficio... A nosotros nos hizo una demostración privada de lo que él llamaba la "sugestión profunda" y que comenzaba concentrándose en un punto entre los ojos, un poquito más arriba, donde después me enteré que dicen que está el tercer ojo. ¡Lo notable fue, que el asunto funcionó tal cual él lo iba diciendo! Allí adelante de nuestros ojos cerrados, palpitaba una hermosa luz iridiscente que llevaba el mismo ritmos que las palpitaciones de nuestros corazones que sentíamos circular por las sienes. El cagazo que teníamos era enorme pero el entusiasmo de haber comprobado una realidad nueva fue in crescendo y lo venció, antes de que llegáramos de vuelta a nuestras casas. ¡Teníamos por delante un montón de planes nuevos que aun no empezábamos a pensar siquiera!

Juan Carlos interrumpió.

-¿Y vos, Manuel, Cómo lo conociste?

Manuel empezó con una sonrisa llena de picardía.

-Yo hablaba de otro Bosco...

viernes, abril 11, 2008

510. Ondas Resonantes

Entonces la palabra telepatía salió de los labios de Miguel justo cuando llegaba el vermouth a mojarlos des dramatizando enseguida los conceptos y las posturas corporales. Abelardo con el tizón reordenaba los leños en el fuego para que rápidamente generaran brasas. Margarita, pocillo de té entre las manos, parecía oler la esencia del brebaje dorado a la espera de que , facilitada por la ausencia de azúcar, la espiritualidad contenida se le incorporara definitivamente. Miguel ya llevaba medio vaso vacío, según algún punto de vista, y sentado en aquellas maderas torcidas que parecían formar un sillón de patio,continuaba mirando al joven que acababa de entrar según él por accidente, a las circunvoluciones de su cerebro. Manuel se había sentado a esperar la evolución de los hechos..

De pronto Margarita reaccionó saliendo de su éxtasis oriental.

-Manuel, me parece que no te estas alimentando bien, mi amor... Equilibradamente, quiero decir. Sabés que tanto vale el Ying como el Yang...


Manuel no supo qué contestar. Abelardo bromeó conque por un día iban a comer buena carne y Margarita aseguró ni pensar en tamaña cosa. Miguel exprimía el resto de vermouth que se deslizaba desde los cubos de hielo en el vaso, Manuel se rascaba la rodilla y Abelardo colocaba en ese mismo momento la última de las cuatro tiras de asado cortadas a la moderna, sobre la parrilla. Enseguida brindó elevando aquel recipiente cilíndrico y rojo, frente a las caras de los presentes. Estaba contento. Sí, estaba contento a pesar de las múltiples preocupaciones que debería tener como abuelo responsable que siempre había sido. Pero es que no se sentía preocupado sino... ¡Entusiasmado! Irresponsable de él mismo, con un nieto desaparecido y otro tan loco como su abuelo. No debería estar de brindis ni de festejos sino buscando la lógica o la ausencia de lógica a todo lo ocurrido en el último par de horas. Porque las dos cosas eran posibles, o hasta aún, una situación que participara de las dos características, sin ser ninguna de las dos cosas.. Una cosa a-lógica por ejemplo, o para-lógica.
Porque.... desde atrás del vidrio coloreado mirando las facciones deformadas de su nieto, continuaba pensando, sin parar de sentir que una vitalidad renovada le venía brotando desde los talones para arriba, insuflándole viento en los pulmones y haciéndole efervecer el plexo solar. ¡Sus ideas de antes no habían sido nada descabelladas!

Miguel se inclinó hasta alcanzar con la mano la botella del vermouth que había quedado sobre el cajón chato que hacía las veces de mesa. Nadie lo notó, por suerte, para no perturbar el duro trance que motivaba tanta sed etílica venida de golpe. El era un profesional de las cuestiones fisio-psicologicas y químicas relativas a la alteración de los estados de conciencia, pero... nunca hubiese creído que alguien pudiera leer el pensamiento... y menos con esa axactitud! No tenía siquiera noticia de que se hubiese comprobado una lectura de poca aproximación. Quiso averiguar algo más.

-Y... ¿esa habilidad, o posibilidad... la tuviste siempre...?

Manuel se sintió aludido y puesto frente a la posibilidad de demostrar que si antes había dicho cosas raras, había sido justamente por tener necesidad de hablar de cosas raras. Por ejemplo...

-La existencia de mundos paralelos.
-No parece tener relación con la telepatía...
-Sí. Que las dos cosas son ciertas.
-Me consta que repetiste textualmente lo que yo acababa de pensar... Pero me he dado cuenta de una cosa. Vos repetiste sólo la parte de mi pensamiento que yo había pensado en forma de un informe verbal que en mi imaginación rendía frente a alguien. De todo lo otro que generó ese pensamiento, toda esa parte que yo puedo recrear en mi emoción pero que no podría transmitir con unas cuantas palabras... de eso tampoco vos pudiste decir nada. A ver... ¿tratá de decirme cuales eran esos pensamientos confusos?
-No yo escuché esa parte que te dije. Antes y después era como que nadie estuviese pensando.
-¡Ahí está! ¡Es como me lo había imaginado! Podés leer los pensamientos si estamos pensando en cómo se dice en palabras sonoras lo que estamos pensando.
-Puede ser... Pero además es algo involuntario... o casi. A no ser que... los pensamientos sean amplificados por un conjunto de cuerdas especiales...
-¿Qué?
-El interior de una bola, por ejmplo.

En ese momento nadie notó que Margarita huía por el callejón de Aerosur rumbo a la parada del ómnibus, ni que el asado se ponía muy a punto de ese lado y necesitaba que le dieran vuelta, ni que Miguel ya había vaciado la botella, ni que varias otras cosas. Porque en dos o tres minutos discutían apasionadamente las maneras en que una onda de carácter sub energética se pudiera potenciar hasta que fuera detectable. La influencia de la sensibilidad psíquica de cada individuo en el resultado final. Y hasta una introducción a la ética del accionar telepático. ¡Tenían un tema!
Por el momento el interés de Manuel estaba totalmente centrados en conseguir ayuda para volver a su mundo, pero comprendió que debía tener la paciencia suficiente como para permitir que los dos veteranos se familiarizaran con el tema. Miguel desde la sistemática y la petrea escritura que debía volver a borrar cada dos minutos. Abelardo con el despertado vuelo de su inteligencia dormida. Se levantó y dió vuelta el asado justo a tiempo. Ahora sí advirtió el agotamiento de la bebida y la ausencia de su madre.





sábado, agosto 18, 2007

369 VENTAJA DEFINITIVA

Cuando los muchachos bajaron a la caverna encontraron a Margarita muy ocupada en prepararle un te estimulante para levantarles el ánimo a los Tucus y a la flaca dándoles conversación esperanzadora. Después de todo nunca se había demostrado científicamente que los Tucus no pueden convivir con los humanos o vise versa. Que los hombres son bastante cazadores…Claro que los hombres son un poco cazadores, pero es algo de hace tiempo, hoy por hoy las balas y los cartuchos salen tan caros, que esa costumbre si se quiere deportiva, se ha ido abandonando por otras un poco más baratas como la televisión que aunque sea tan mala al menos podemos dejarla hablando sola y ponernos a chatear con el celular que nos regalaron y que por lo que me contaba el otro día ese sobrino suyo, entre ustedes no van a necesitar por ese otro sentido que tienen y que se parece bastante a lo que nosotros llamamos telepatía voluntaria. Ahí tiene, Trum, un enemigo verdadero que pueden llegar a tener ustedes son esas compañías de teléfonos celulares que manejan todo desde el exterior. Para ellos no va a ser negocio que gran parte del planeta tierra desdeñe los celulares y hasta capaz terminen enseñándonos a nosotros también esa técnica. Se imaginan qué bancarrota? Que enseguida se solucionaría inventando algún otro aparatito que sea imprescindible comprar…

La conversación no les levantó mucho el ánimo pero al menos los mareó de forma que casi no recordaban el porqué cuando se sintió esa efervescencia en el aire y detrás de las espaldas de Manuel, Cholo y los otros se vieron aparecer cinco bolas flamantes que llegaban desde la base número 2. Enseguida bajaron Ernesto Federico, Giorgionne, Maximiliano, Chumbo y Miguel, cada uno con una rueda de hojas de carqueja puesta alrededor de la cabeza como si fueran esas estatuas romanas que no se bajan. Había sido, -luego contaron- una idea de Miguel que siempre había fantaseado con fundar una logia con ese símbolo por tener la carqueja tantas y tales propiedades medicinales que difícil sería encontrarle un parangón. Venían a ponerse a la orden ya que la factoría seguía funcionando a todo vapor con el sistema de que unos les enseñan a los otros para que nadie sea imprescindible. Claro estaba que pronto la tecnología secreta de la fabricación de bolas iba a pasar al dominio público.

-Sí, tendríamos que obtener ventajas definitivas antes de que pasen al dominio del enemigo.- opinó el Cholo.

Ernesto quiso saber qué podría ser una ventaja definitiva porque a él le parecía que de la tecnología implicada se podían sacar tantas y tan novedosas aplicaciones que fabricadas industrialmente más bien iban a dar renovados bríos económicos y militares a las compañías que invirtieran en eso.

-Pero en este caso –contestó Cholo- el producto en realidad es de baja tecnología y todo el mundo puede fabricarse lo que quiera en su propia casa. Seguro que las bolas de los ángeles son mucho más perfeccionadas -por algo no se la han pasado a sus aliados terrestres- y sin embargo no nos ha ido nada mal cada vez que los hemos tenido que enfrentar. Es el factor humano el que cuenta. Sólo tenemos que evitar que nos aplasten antes de que estemos preparados para una guerra general.

Manuel pareció despertarse sólo al final.

-No puede haber otra guerra general. No importa quien la gane. Vamos a encontrar la manera.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)