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martes, marzo 23, 2010

801. Te lo dije

Era mejor dejarse llevar por el cálido torrente. Los inefables labios de la flaca que siempre resultaran el único antídoto a sus recurrentes obsesiones. Esos labios que tan solo con apoyarse en los suyos lograban  embeberle de encantadora tibieza....
Y no importarse de que ella siguiera con la picardía pintada en el pliegue de los ojos, como insistiendo conque algo hubiese más urgente que la calidez de los labios en contacto. Ahora, por ejemplo, que retirábase de su boca para sonreír de nuevo, desfachatada y burlona.

-¿Y tus sábanas...?

Entonces Manuel comprendió de pronto que tampoco las sábanas estaban sobre su cuerpo. Aquellas lejanas sábanas robadas de un patio nocturno de Lagomar. Ni sobre los hombros, ni los senos de Magda... Como se supone que deberían estar...
¡Qué lejanas que parecían ya...! O tal vez irreales...?

Entonces cayó otra vez en la espiral descendente. Comenzó a caer, la realidad amenazaba otra vez con ablandársele bajo los pies y él... Era necesario aclarar de una vez ese embrollo preguntando... a los inventores del aparato...

-Don Miguel, abuelo... el hipercubo ese me raptó, me cambió el cuerpo y nos robó la ropa... ¿Cómo es que funciona...?

Los viejos se miraron con reproches mutuos.

-Miguel, no debiste dejarles... sabías que... -fue diciendo Abelardo.
-Ellos se empeñaron en hacerlo... Pero ¿de qué te extrañás? ... es tu nieto.-Contestó Don Miguel.

Enseguida Abelardo cambió de semblante. Dijo que se trataba de un aparato demasiado difícil de controlar. Demasiado sensible a cualquier clase de pensamiento que se cruzara con sus campos dimensionales.

-Más que una nave es un realizador de deseos, una lámpara de Aladino... por eso con Germán nos decidimos por las cuerdas resonantes de las bolas. Es un sistema mucho más confiable que se maneja con  pensamientos concientes y mantenidos a propósito.

Hasta llegó a insinuar que lo que se lograba con el hipercubo, tal vez no fuera un viaje a una realidad paralela en el sentido de las dimensiones. Que tal vez fuera un viaje a la fantasía, a un mundo irreal que tal vez también exista aunque no en un sentido material.

-Los aborígenes parecían bien reales...-objetó Manuel y Magda apoyó.
-Las alucinaciones también parecen reales.
-¿Qué...? ¿También creés que estoy loco?
-No, el hipercubo... Amplifica hasta las más obsesivas ideas. Es un objeto que no debería existir... Yo... Nosotros con Miguel no llegamos a experimentar lo suficiente.
-Te lo dije. -Cobró Miguel.

De modo que habían estado perdiendo el tiempo en salvatajes de seres inexistentes. Sombras de pensamientos temerosos que nunca antes habían visto la luz de un sol verdadero. Imposibles solo posibles como posibilidad matemáticamente calculada por una mente cobarde. ¡Y sin embargo tan idénticos a las personas! Tanto que...


-

lunes, agosto 17, 2009

725. ¡ Manuel es un perdedor !

Al abrirse la puerta trasera, ruidosa, latosa y abusiva, con modales de repartidor de garrafas se subió un enfermero, entrevisto por Manuel hacia un costado, quien tironeó la camilla sobre tal vez unos rieles, para ser recibida afuera por alguna otra cosa que no le dejaría por suerte caer directamente sobre el suelo. Sobre ruedas por una rampa despareja. Entubado por pasillos cubiertos de pintura blanca. Introducido a través de puertas de vaivén anónimas. Depositado en algún lugar apenas iluminado... ¿Olvidado...? No.
Al cabo de diez minutos, o veinte... vuelven... A conversar del lado de la cabeza, por encima de toda línea de visión... del aumento de sueldos que está para salir y de la enfermera nueva, aquella...
Ahora, sí justo ahora que el mundo parece quererse hundir más profundo que todo el dolor y el mareo y...
Sí. Allá adelante de la tenue luminosidad del fondo...Ya venía avanzando a pasos insonoros aquella figura recortada, plana y difusa. La misma de otras veces. Odiosa y sin embargo familiar.

-Hola. ¿Otra vez en problemas?
-...
-¿Es que nunca te vas a avivar...?
-...
-(Suspiro) A ver, empecemos otra vez desde el principio...
-¿Que te cuente mi historia?
-Que empieces de una vez a reconocer la realidad.
-Ah, ja! ¿Y eso te parece tan fácil? ¿No ves que vivo varias realidades al mismo tiempo...?
-No. Vivís una realidad. La única que existe. Lo otro son meras fantasías.
-¿No me digas? Así que no te has enterado de nada...?
-La realidad es el presente. Vos estás aquí, hecho un guiñapo sobre una camilla, porque no te terminás de convencer de que no hay otra existencia ni otra oportunidad. Tenés que jugar con todas las fichas que estén a tu alcance y no andar con la boca abierta cayéndote de las escaleras!
-No era que tenía que meterme a líder anarquista en este mundo...? El anarquismo es algo muy parecido a una fantasía..., ¿O no?
-El anarquismo, puede ser. Pero ser líder sería algo muy posible para vos.
-Ah, claro... esa mierda...
-¿Y a qué querés jugar...? Todos están esperando a que empieces... el telón del teatro ya se ha levantado... Los aplausos empiezan a silenciarse...
-Decime... ¿A vos te mandó alguien a venir a romperme las bolas?
-Me estás mandando vos mismo. No te olvides de que...
-Si, ya me lo contaste. Que vos y yo...
-...somos la misma persona.
-...
-...
-¡Mentira! ¡!Yo no soy un hijodeputa!
-No, claro. Sos el hijo de la Margarita.
-Sabés que cuando digo puta, me refiero a otra cosa.
-Yo también. Digo que sos hijo de la pelotuda de Margarita. Tal para cual.
-Prefiero eso.
-¿Ser un perdedor?
-Ah, no! ¡No te aguanto! Ahora me querés dar púa con eso? ¿Te parezco tan estúpido como para morder ese anzuelo?
-Ja ja. Te dolió?
-Andá a cagar!
-(Con voz de teatralizado pregonero) ¡Manuel es un peeerdedoor!

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Cuando empezó a asomar otra vez en este mundo descubrió que a su lado habitaba un bulto oscuro que como todo el ambiente de aquella habitación permanecía en el quietismo del silencio. Sin embargo supo enseguida que no se trataba de Magda. Era otra su respiración y otro su perfume. Naranja en vez de canela.

-¿Dengue...?

domingo, abril 05, 2009

676. Clavaron el tiempo en un cartel

A todo eso Ernesto Federico comprendió que era muy extraña la situación en que se encontraban todos. Trajo una botella de cognac en una bandeja con pequeñas copas, como si fueran a brindar por algo o tal vez tuviesen frío viniendo de la nieve de algunos países bálticos, o fueran a sellar un pacto dentro de un antiguo castillo de piedras. Era verdadero cognac francés y los modales que de pronto había adoptado el dueño de casa eran esos internacionales que los ricos copian unos de otros dondequiera que estén viviendo. Hablaba sin embargo en perfecto español latinoamericano, neutro, es decir... El que se habría hablado en alguna época.
Lo que dijo al terminar de servir las copas fue casi un curso explicativo de los cómo y los por qué algunos hombres son proclives a dejarse seducir por extravagancias.¿ Quién no tiene acaso un mal recuerdo que le amenace continuamente con volver a aparecer?¿ Quién no sufre a veces de ataques de angustia inexplicable frente a situaciones completamente inofensivas? Quién ninguna vez en la vida a desconocido a quien veía en el espejo?
Y otras cuantas preguntas más que nadie atinó ni tubo oportunidad de contestar.

Manuel se sirvió otra copa desde la botella.

Los ojos de Ernesto se detuvieron sobre su perfil cuando éste comenzaba a girar horizontalmente para enfrentarlos  después.

Los de Manuel se nublaron de vapores de cognac y de ideas que bullían buscando la manera de campear el bajón con algo divertido.

-Yo acepto el desafío.

Ernesto y Margarita entendieron el significado pero ignoraron las consecuencias.

-Puedo probar que todo lo que he dicho es verdad. Está bien que no lo pueda hacer en cinco minutos y que algunos intentos me pueden fracasar pero...

Y mientras hablaba iba buscando con una mente secundaria alguna cosa que pudiera ser un prueba irrefutable, algo concluyente, como lo de las llagas en las manos de Jesús, o la sábana manchada... Los guijarros habían desaparecido y ahora también Mandinga. Dengue uno se había ido de vuelta... ¡La bola! ¡Era posible que Mandinga hubiese sido absorbido a través de las dimensiones (su desaparición instantánea) y entonces... la bola debería estar impecablemente apoyada sobre su panza entre los árboles del montecito!!!

-Vengan. Les voy a mostrar una nave interdimensional.

Mientras todos caminaban algunos lo hacían bajo protesta por la hora y otros aceptaron la evidencia de la decisión conque Manuel caminaba al frente, levantando a veces la botella sobre su cabeza y afirmando, cada vez, cosas más maravillosas. Mundos paralelos. Ah ¿Como pudimos vivir tantos siglos sin enterarnos que del otro lado de esos visillos continuaba la existencia multiplicándose a sí misma por millones de veces.
Se puso a cantar:

 "clavaron el tiempo en un cartel"

Y otro trago de cognac.

-¿Querés, flaca?

En eso varios haces de luz convergieron sobre el grupo y especialmente Manuel. Policías que habíanse escondidos entre los pinos sacaban ahora a relucir sus voces anónimas.

-Documentos!

Claro que al rejuntarse el grupito que seguía a Manuel, el oficial a cargo del procedimiento reconoció el negro  rostro del secretario del comité de base y posible candidato a diputado. Se cambió el tono de voz para pedir disculpas mientras se insinuaba una inútil venia a la altura de un inexistente gorro. Buenas noches








sábado, abril 04, 2009

675. Manuel Mentiroso

Así no más el señor rico le estaba diciendo que su hijo era un mentiroso. Nada menos que Manuel un mentiroso! Imaginativo, tal vez. Muy imaginativo y capaz de  expresarse de maneras extravagantes. Con ese humor del que hace gala sin importarle que ella  no resonara en la misma frecuencia, aun siendo su madre, y compartiendo una manera de ver el mundo fuera de todo prejuicio...¡Pero mentiroso, no!

-¿Conoce usted a un tal Yaka...? Yaka Zulu, le dicen.

¿Pero sería posible que no se pudiera hablar de otra cosa...?

-Manuel lo trajo y le presentó como su padre Mandinga. ¿No lo conoce...?

No le iba a contestar eso.

-Es un tipo medio extraño que vive  en una casa metida dentro del monte...

No le gusta y ahora me va a decir la razón.

-Tiene fama de brujo... aunque no es mi intensión desmerecer la ciencia de nuestros antepasados... pero es que ahora...

Ahora está mal vista la brujería.

-... por lo general se dedican a esas cosas los embaucadores que quieren sacarle el dinero a la gente...

A Manuel no hay peligro de que le saque mucho.

-... o dominarles psicológicamente.

Tampoco hay peligro. Lo único extraño es que anden juntos y hablando como padre e hijo! Está claro que él se lo ha dicho... ¿Lo sabría desde siempre? O por alguna razón llegó a darse cuenta. El parecido...

-... no es que quiera meterme en sus cuestiones personales, pero no creo que sea su padre...

Ah, mirá. Hasta tiene opinión formada sobre eso!

-... siendo que usted no lo conoce.

Elegante.

-¿Pero por qué entre los dos habrán inventado esa patraña?

Voy a tener que decir algo.

-Ninguna patraña. Si Manuel dice que es su padre ha de serlo no más.

-¿Y usted... no lo sabe?

-Fue una violación en una noche oscura.

-¡No me diga! ¡Ah, pero que situación impresionante!

-No. No, no me haga caso... Era una broma.

-Una broma...?

-Sí, disculpe. Detesto las conversaciones serias.

-Pero es que Manuel nos ha mentido a todos. Nos ha vuelto locos detrás de una endiablada historia, tejida alrededor de los verdaderos delirios de este muchachito Dengue, que creía tener a otro adentro.

-Embarazado?

No, poseído. Poseído por otra persona igual a él, o casi igual, con el mismo nombre, pero sin cuerpo.

-Pero eso no ha de ser posible.

-Por eso le digo que nos mintió.

(Ajajá, ese es mi hijo. Con sus eternas historias complicadas de cuando era un niño y papá le estimulaba la imaginación para desarrollarle la inteligencia. Qué gracioso. Claro, todos son extraterrestres que han llegado y se han encontrado conque en la tierra ya estaban sus dobles!)

-No será que quiso decirles otra cosa...?

-¿Qué cosa?

-Otra cosa... No sé... Tal vez no le entendieron. Es muy observador, y a veces habla de cosas que los otros no han observado...

-Decía que iba a tratar de sacar uno de los que estaban dentro del otro!

-En un sentido figurado, seguramente.

-Cada uno hablaba con una voz distinta...

-Entiendo. ¿Y después qué pasó?

-Que cuando a Dengue se le terminó el delirio Yaka se fue sin saludar. No podían seguir con el teatro...












sábado, marzo 21, 2009

669. Como si el mundo se hubiera...

Y aunque a muchos parezca excesiva fantasía el alma de Vittorio le comenzó a sobrevolar y adelantarse tres pasos rumbo a la parada del 121. Medianoche cercana desde los balcones de Pocitos y un asfalto que ha sufrido tanto tránsito anónimo. Pero no por eso. Ni por inconsciente indiferencia ante el sufrimiento ajeno. Que de eso con seguridad se trataba, sino... Porque sentía que por fin la vida volvía a latir por sus arterias. Para qué vivir si la materia de la vida se limitara a una constante y gris repetición, si los hombres fueran nada más que letras amontonadas en páginas de diarios que ya nadie lee, si nada impulsa a nuestros pulmones a tragarse el aire de la noche de un sólo envión, a oler las flores de lejanos balcones o tal vez jardines bajo cuyas sombras alguien ama a alguien en imposibles y peligrosas formas, o huye saltando cercas, muros o tapiales, perdiendo zapatos y ganando ladridos de perros, para salvarse; aunque se supiera de antemano que inmediatas y azarosas circunstancias volverían a arrojarle desnudo frente al misterio.
Sus latidos tropezaban entre ellos cuando bajó en la terminal de Ómnibus y se adentró, sonámbulo para los demás, en aquel cristalino ámbito donde el murmullo de los pensamientos ajenos reverberaba sobre una multitud de gentes grises. Cuando sin ver nada llegó a la ventanilla y se enteró de que en cinco minutos salía un coche. Cuando se acomodó en el asiento junto a un cura con ganas de conversar...

Como si el mundo se hubiera de vuelto de pronto mucho más luminoso.

Porque la claridad que le rodeaba e iluminaba los rostros de los pasajeros, se había vuelto, ahora de una nitidez asombrosa. Y su estancia allí sentado sin importarle que el ómnibus se estuviese poniendo en movimiento, ahora, junto con el siguiente latido que se prolonga sanguíneo por una pléyade de arterias, para alimentar a las millonarias y pequeñas células todas ellas expectantes del desarrollo de la historia en común.
El perfil anguloso de la mujer que asoma su nariz allá adelante, tal vez por tercera vez, con cara de estar preocupada por lo que pudiera ocurrir tras la ventana, pero torciendo vertiginosamente los ojos por el pasillo hacia atrás, en busca tal vez, o para confirmar algo que había creído ver. No era un ser gris. Sólo en apariencia.
Ni tampoco el cura regordete.
Ni siquiera el joven guarda, que parece resistirse a estar vestido con aquella camisa blanca impecable y aquellos... en vez de los vaqueros y los champeones del barrio.

Ni él, por supuesto.

Sabía que un profesor le hubiese dicho que estaba viviendo un "inside" sobre la manera que deseaba profundamente, vivir la vida. Que otros pensarían en que súbitamente su energía vital se estaba incrementando por vaya uno a saber qué exóticas influencias. Y otro simplemente hablarían de las crestas y los bajos de las ondas, pero... Esto estaba resultando muy real. Estaba viviendo, ahora!

No quería perderse el más infinitesimal instante.
Eran todos instantes de su vida que venían llegando a un cuadro por vez y sobresalto. Darse cuenta que el labio le había temblado apenas porque la muchacha al mirarle había desparramado un reguero de lucesitas rodantes por sobre su cara y que... No, no había pensado en acercarse con cualquier pretexto, aunque pudiera, porque ahora tenía que concentrarse en ese misterioso asunto del muchacho enfermo y de todo lo otro tan diferente a lo que se escucha en las conferencias.

Pero la experiencia había sido con ecos de aquella vez que...

El labio suyo, sin atajos, pareció querer remedar el gesto de aquella primera aproximación a la piel y los labios de una muchacha. Sin nombre, por pudor. Debajo de aquella copa del paraíso que llovía flores blancas y violetas mientras de lejos llegaba aquella especie de música...

Y otra vez se producía la erección!



lunes, enero 12, 2009

645. ¡Qué lo parió!

Esa noche y los siguientes tres días fueron complicados, no obstante Manuel cumplió con la cita establecida para que fuera revisada su cabeza. En primer lugar una estudiante aventajada le hizo llenar un montón de casilleros en otras tantas planillas muy prolijamente diagramadas. Preguntas boludas y coquetos juegos de ingenio, sin faltar las famosas manchas de tinta.
Aunque no se esperaba la burocracia, nada le molestó, aparte de la amabilidad equidistante y casi neutra usada, la muchacha castaña llevaba puesta una boca de labios sensuales, ojos merecedores de fuego y curvas por todos lados. Se entretuvo a propósito un poco más de lo necesario y hasta fantaseó con quitarle al descuido el bolígrafo que a cada momento dejaba sobre la mesa para volver a tomarlo y apenas colocar un tílde en alguno de aquellos cuadritos vacíos. ¿Qué hubiese hecho ella? O si no... ¡qué lástima no poder hacer uso de la telepatía. Hubiera sido interesante escuchar sus pensamientos!

Cuando por fin pudo pasar al verdadero consultorio, el licenciado Giorgionne se disculpó explicando que aquel era el procedimiento habitual, el rutinario, sin parecer percatarse de lo insano que resulta poner la carreta adelante de los bueyes. El procedimiento antes que la finalidad.
A Manuel no le importaba, pero igual fue concierte de que el procedimiento lo consideraba un sujeto pasible de ser reducido a la puntuación de unas cuantas respuestas, al porcentaje de las relaciones percibidas o a las cronometraciones correspondientes efectuadas.
Por eso la bromista ocurrencia.
Por lo demás él venía a demostrarle a este mal émulo del verdadero Vittorio Giorgionne que, usando el método de diagnóstico que fuera, Manuel Aquelarre (o Mandinga) Goiticoechea no era un loco. Era... Pongamos por caso un... sujeto atípico. Un cuerdo que nunca habla de cosas cuerdas...Un extraterrestre, si fuera que estos existen. Un... utópico ser que reúne todas las características de... un personaje! Un personaje imaginado por alguna mente enorme que imagina imágenes constituidas de materia y energía.
Deben haber cosas así.
A medida que se van agregando las múltiples dimensiones y tal vez otras cosas que ni siquiera estemos capacitados para ya no imaginar sino siquiera concebir.

¡Qué lo parió!

Qué me parió... porque por detenerme a pensar estas cosas es que los demás siempre creen que estoy loco. No entienden que yo entiendo todo lo que ellos entienden pero que además... entiendo algunas que ellos no entienden... y que ese hecho me hace decir cosas que ellos no entienden.
A no ser que en realidad ellos entiendan que yo creo entender todo lo que ellos entienden y además otras cosas, pero que además de entender eso ellos entienden cosas que yo no entiendo y es por esas cosas que ellos han llegado a la conclusión de que el loco soy yo y no ellos los tontos.
Por ejemplo ellos podrían saber que...todos mis viajes en los mundos paralelos están constituidos de sustancia sin materia ni energía ni por supuesto ninguna otra cosa característica de las dimensiones superiores. Esas fantasías mías serían reales también a su manera, aunque en un mundo devaluado, en este mundo apenas eso... fantasías sin materia ni energía ni espacio ni tiempo... Pero en el mundo de la fantasía, allá en aquél que visitó Alicia, oh, allí sí la fantasía es realidad!

¡Qué lo parió!

Y vistos nosotros desde la ventana del mundo de la fantasía vendríamos a ser unas meras fantasías. ¿Podría ser que desde alguna ventana de un mundo autoconsiderado real se viera a algún otro mundo como real? ¿Existirán mundos cuyos habitantes se consideraran fantasías?

miércoles, agosto 20, 2008

585. Viaje por el MULTIUNIVERSO

Al cabo de unos segundos, cuando todavía los ojos miraban el lugar de la desaparición, desde la puerta del fondo, una grosera carcajada resonó, llamando la atención sobre la enorme mano que se se asomaba y saludaba desde la abertura. Otra de sus bromas. Porque enseguida tuvo que reconocerlo, al ponerse a explicar que no era el medio que les acababa de mostrar el que usara para viajar entre los mundos del multiuniverso. Sino que lo hacía siempre en bola. En esa, que por un descuido, acababa de destrozar sobre la copa de un pobre duraznero; diseñada por Germán Oesterheld y el abuelo de Manuel, y fabricada por Los Maquis de Lagomar, grupo del que formaban parte los ahí presentes.

-Magdalena Rojo y Manuel Mandinga, mi hijo.

Los muchachos argentinos poco se interesaron por las relaciones de parentesco y mucho, en cambio, por la imposibilidad material de que aquel ruinoso conjunto de alambres y tiras de papel pudiera alguna vez, antes del accidente, haber formado parte de una nave, ni tan siquiera intergaláctica. ¡ Nada menos que inter-universal !

Preguntaron cual sería la tercera broma y entonces rieron todos juntos.

-La broma más cómica es que les he dicho la verdad, -concluyó Mandinga, antes de ponerse a dar explicaciones.
Dijo que al espacio y al tiempo no había que tomárselos tan en serio, no siendo más que algunas de las tantas dimensiones que determinan el conjunto de la realidad.

-Es posible viajar por el espacio conocido o por el desconocido si logramos manejar las resonancias aditivas y sustractivas, adecuadamente. Ejem. Ejem.

No se lo tomaron en serio. Alegaron que con aquel montón de basura no era posible formar más que una especie de globo de papel, grande por cierto, pero incapaz de soportar el menor rigor de la intemperie, por no hablar de vacío interplanetario.. Querían una verdadera explicación, que justificara la paciencia que le estaban teniendo.

-¿O acaso esto no es más que una historia fantástica?

-Ja, ja. ¡Fantástica es la realidad!
-¿Acaso no es verdadera?
-Claro que es verdadera. Es lo que hay, valor. Pero es bastante más fantástica que lo que ustedes suponen.
-¿Se puede respirar en el vacío?
-No. Ja já.
-¿Se viaja a otros mundos sin salir de la atmósfera?

Ahora Mandinga se puso serio y con las manotas agarradas a la espalda comenzó a ir y venir por el centro de la habitación mientras hilvanaba las siguientes palabras entre lagunas y sonidos guturales.

"UNA BOLA... NO ES PROPIAMENTE UNA NAVE...EEE....ES...VIENE A SER EN SI MISMA UN UNIVERSO PARALELO...QUE SE RELACIONA CON ESTE,... POR EJEMPLO... A VOLUNTAD Y CON LA INTENSIDAD QUE SE QUIERA... EEE.... DE MODO...EEE... QUE SI SE QUIERE SE RELACIONA, ES DECIR QUE RESUENA... DE LA MANERA ADECUADA... CON UN LUGAR CUALQUIERA DEL UNIVERSO QUE.... ESTÁ VISITANDO... TODO ES CUESTIÓN DE... SINTONÍA"

(Hemos remarcado el texto porque pasa inmediatamente a formar parte del Archivo de Historia del Futuro, que acabamos de fundar. Nota de la Redacción de Las Bolas de Manuel.)

Jarumi y Toshiro de pronto se descubrieron en una mutua mirada de dudosa admiración. Por otra parte la expresión de Jarumi cedía manifiestamente el protagonismo a su hermano.

-¿Las partículas no existen, siendo apenas una fórmula ondulatoria restringida, a una zona espacial, pero potencialmente irrestricta?

Mandinga se sorprendió mucho.

-¡Yo no lo hubiese dicho mejor!

Toshiro y Jarumi eran aficionados a la física cuántica y, aunque poca cosa entendieran, sentían que de la cuántica brotaba una especie de magia poética que les transportaba al mundo de nunca jamás.

-¿Querés decir que la distancia también tiene su fórmula ondulatoria? ¿Que el espacio es también onda?
-Ondas. Millones de ondas que se interrelacionan mediante consonancias o disonancias. "El lenguaje Verdadero", como decían los profesores.
-¿Y la consonancia se puede dar a distancia?
-La distancia no existe en sí misma. Es el resultado del conjunto de algunas consonancias y ... eso...
-¿Y por qué lo persibimos de otra manera tan distinta?
-Tal vez por razones de economía o de estética...



sábado, junio 07, 2008

548. Hijo de su hija

Quedaba claro que la mujer no era tonta ni estúpida. Había procesado por si misma un montón de matices contradictorios, y algunas incoherencias gruesas, y llegaba ya a la conclusión irrefutable de que ellos no podían ser tan comunes y al mismo tiempo tan sabios en tecnologías de avanzada. Aunque a las cosas les llamaran por sus nombres vulgares, se les veía dominar conceptos tan sofisticados como la no localidad de algunos fenómenos, que una vez Abelardo explicara mientras agregaba queso rayado a su plato de tallarines. La pregunta conllevaba claramente el rechazo a cualquier contestación de pretendida inocencia.

Sin embargo, Margarita no esperaba enterarse de estar ante malos sujetos que escondieran sus propósitos por saberlos deleznables. Todo lo contrario, se sentía cada vez más exitada por dar los primeros pasos al comienzo del resto de su vida. Correr el riesgo que conlleva la libertad, de encontrarse con cosas que despierten angustias y temores largamente dormidos. Ni por un momento recordó las prevenciones que sugiriera su padre por el tema de los posibles espionajes que algún poder omnímodo pudiera ardenar a sus ajentes.

-Somos de Lagomar pero venimos de otro mundo... es decir...

No parecían almas en pena ni astronautas caídos fuera de zona, parecían simplemente lo que habían contado ser...

-...de este mismo mundo pero en dimensiones paralelas...

Claro que ella tenía vistas algunas escenas de películas fantásticas en el televisor del almacén, que hablaban de cosas como la contracción del tiempo, pero... ¡Ciencia ficción! Claro eso era. Estos muchachos podrían ser fanas de la ciencia ficción y haber aprendido de ahí, pero...

-...un mundo igual a éste, donde están otra vez cada una de las personas, pero que las vidas... no son del todo iguales.

Un universo plural quería decir, como esos de Copenhage y... Bueno que visto así no parecía tan truculento.

-...allá hay otra Margarita Goiticoechea...

Fantástico. Ahora se iba a enterar por boca de este muchachito pitoniso de la existencia de otra existencia suya!
(No hubiese podido negar que la curiosidad trepó rápidamente hasta el tope).

-...y otro Abelardo Goiticoechea, mi abuelo.
-¿Tuu...?
-Abuelo. Yo soy hijo de su hija...
-...de su hija...
-...Sí, de la Margarita Goiticoechea de allá...

Margarita perdió la sonrisa. Una fuerte punzada de dolor hería su sensibilidad más profunda. No se creía merecedora de una tan triste burla y menos por parte de aquellos por los que había anidado sentimientos maternales.

-No me resulta gracioso.
-Te está diciendo la verdad! -terció Magda- ¿No vez acaso que tiene tu misma nariz. Tu mismo perfil y que mira igual que vos revoleando los ojos ?
-Hay mucha gente parecida...

La voz se quebró cuando la boca de Manuel llegaba a besar cariñosamente la mejilla, mientras Margarita susurraba apenas su duda de cómo podría ser todo aquello realidad. Un hijo. Ya grande, con compañera... Hijo de ella aunque no de este cuerpo... Tal vez... también ese tipo de cosas existan.

-Si nos sentamos te puedo contar...

jueves, mayo 15, 2008

531. Contacto con la realidad

Juan Carlos se puso serio.

-Mirá muchacho, acabás de putear mi hermano y no dudo que tengas tus motivos pero...no basta conque te disculpes. Ahora nos vas a tener que explicar las razones.

Con una sóla mirada Manuel comprendió que el hombre no estaba tan enojado como curioso, casi tanto como el abuelo que había recibido un chaparrón de recuerdos emocionantes. Pero él debía reflexionar... Porque si bien la verdad hubiese resultado completamente increíble para ambos. Para el abuelo no tanto, por estar puesto en conocimiento ya de unas cuantas cosas raras... Ahora bien. Se venían juntando nuevas evidencias para involucrar al Bosco ese, con esta historia nuestra. Aquí lo acabábamos de encontrar infraganti escribiendo los primeros capítulos de lo que después había salido en Internet. Las pequeñas diferencias, claro, debían haberse producido en el cambio de dimensiones y también... porque aquí no hay Internet y el tipo capaz que lo quería publicar como una historieta...

-Como dijo el abuelo hace un rato "es difícil de contar"...

Aunque nunca averiguamos nada de aquel otro que vivía arriba del cerro y desde ahí transmitía las noticias... como tantas otra partes de esta misma historia que ni yo se si serán todas verdaderas, porque uno viene a ser una suma de realidad y fantasía, al revez del Sargento Kirk que fue primero fantasía y después llegó a la realidad. Ummm, no se.

-Empezá por el principio... Es siempre lo más fácil...

Sonaba a interrogatorio, porque en realidad lo era. Esos dos tipos, más que cincuentones viniéndose encima de Manuel para salvar el honor de un tercero, un sujeto que por lo visto, en este mundo ha sido el único que ya venía entreverado con la historia... En cambio Abelardo en este es inocente y Germán... bueno no se sabe.

-Ja, el principio de la historia de cómo conocí a Bosco la acabamos de leer en esos papeles.
-¿...el te prestó y vos leíste ya ese cuento....?
-¡No! Yo soy ese Manuel. A mi me pasó todo eso y él lo escribió... sin pedirme permiso, me vigilaba, no sé como,... y escribía.

Juan Carlos bajó la cara para mirar al piso mientras sacaba los primeros tonos muy graves de su voz que iba diciendo a Manuel que no se pasara. Que aquello del cuento era una fantasía desaforada sin ningún contacto con la realidad.

Manuel carraspeó sin ninguna necesidad la garganta, como hacen los actores en el teatro para marcar el inicio de su parlamento, a veces. Y se dispuso a desacreditar tamaña y despectiva afirmación. ¡Como que las cosas que le habían pasado y le seguían pasando, iban a ser meras imaginaciones! Y dijo.

-¿Lo podés llamar por teléfono? ¿Dónde vive, en Montevideo?
-No, en Maldonado, pero eso sería lo de menos...
-Decile que acá está Manuel, que venga....
-Lo llamo y te paso el tubo, mejor, eh?

Bueno y entonces vino todo el operativo de buscar en la agenda y en la libretita chica y después recordar que el número estaba completamente legible en la memoria visual , desde que mientras conversaba aquel día había estado repasando los guarismos con la birome roja sobre la tapa de la guía de teléfonos.

-...si, te paso con él.
-Hola..
-Ah, sí. Estás hablando con Manuel, el personaje de tu cuento.
-Ja, qué cuento es ese. Qué joda es...?
-No te hagas el loco, que no entendés?
-¿Manuel Cuanto...?
-Manuel Espartaco Aquelarre Goiticoechea
-Pahh.

domingo, marzo 30, 2008

502. Por El Calentamiento Global

No sólo lo contó, sino que para mayor claridad se puso en el suelo y como un perrito reculó varios metros siguiendo un camino en zigzag.

-Así, ves? Sin mirar para atrás ni un momento.

Y diciéndolo se fue entusiasmando porque... En eso le comenzaba a salir aquel niño travieso que siempre había sido. Manuel festejaba la gracia y Margarita fruncía el entrecejo con notable impaciencia, la misma que siempre le dominaba cuando su viejo padre volvía a desplegar las alas de la fantasía, de sus temas científicos o de casi cualquier cosa, aunque fuera evidente, para cualquier otro, que ahora sí el anciano recuperaba la vitalidad.

Golpeaban las manos en la terraza del frente -ellos estaban ahora bajo la parra del fondo. Abelardo levantó las rodillas de su pantalón descolorido, las sacudió con tres limpios moquetes de palma y gritó que ya iba.
Era Miguel, el farmacéuticos de al lado del puente quién resultaba ser muy amigo de Abelardo,en este mundo. Se notaba por el tono de la conversación que trajeron hasta dentro de la casa, llenándola de voces y apareciendo por la puerta de la cocina al lugar de la anterior reunión.

-¿Lo conocen a Miguel, verdad?

Miguel saludo sin mostrar ninguna sorpresa, y fue saludado. Por Margarita, apenas con la suficiente amabilidad y por Manuel con excesivo entusiasmo para un muchacho que nunca iba a comprar nada por el negocio. Sin embargo la conversación de los veteranos continuó, sin mucha pausa, derechamente hacia lo que Miguel traía entre ceja y ceja para el rezongo. La candidatura de Astori.

-Ya te lo dije el otro día... Está cantado que el Tabaré le va a dar la bendición. Fijate. Y con Astori de candidato..., entonces sí que nos vamos a olvidar de ganar ninguna elección. Fijate, si perdimos con Tabaré, menos vamos a ganar con este.
-Quién sabe... Capaz que junta votos porque nadie le va a tener miedo de que sea muy radical...
-Ja, eso sí que no!

Manuel no se aguantó e impensadamente se metió en la conversa.

-¿Pero, y ahora..., quién es el presidente...?

Los dos viejos se dieron vuelta en brusco silencio. Miguel por no hacer evidente su juicio y Abelardo, no por vergüenza sino por asombro. Silencio que aprovechó Margarita para protestar su idea recurrente de que los políticos eran todos iguales y que no había que perder el tiempo en creerles nada. Tiempo que se podría utilizar en el cultivo de la vida espiritual, la meditación y el yoga.

-¿Y Mujica? -preguntó Manuel.

-Mujica anda en eso de inventar una especie de peronismo a la uruguaya, que en realidad es un batllismo desteñido entreverado con Chicotazo. Un nuevo Luis Batlle -Apabulló Miguel con más bronca que ganas de ser preciso en los términos.

En cambio Abelardo aflojó los párpados superiores dejándoles caer como un alud de nieve de pronto derretida por el calentamiento global.

-¿Mujica...? ¡Ah Mujica!

sábado, marzo 08, 2008

489 La Sonrisa del Balde

Ernesto, todavía incrédulo y sin atinar a otra cosa se asomó por la boca del aljibe, tontamente, a ver lo que sin duda iba a ver. Un loco asustado, a los manotazos, allá en el fondo, donde apenas gustan de habitar las tortugas. Un muchacho que a pesar de mantenerse a flote, se estaba cansando inútilmente sin atinar a estirar , ahora sí, hacia abajo sus piernas, para apoyarse en el fondo, a no más de un metro y medio de la superficie.Ernesto lo sabía, pero tan extrañado estaba por la manera en que se habían sucedido los hechos que, casi podría creer que esa batalla acuática que Manuel libraba contra las olas, fuera otro síntoma de su evidente locura. Le gritó. Por sobre la bataola de salpicones logró hacer resonar un mensaje de calma.

-Voy a tirarte el balde con la cadena. Cuidado que no te caiga encima!

Fue entonces, que por apartarse hacia la orilla, se esforzó en apoyar la espalda contra la pared del pozo y... sin querer tocó con los pies en el fondo. (Vaya idiotés!) El balde cayó con su paf característico y se puso de lado a tomar agua, con la boca abierta mirando a Manuel, con sorna, claro, era fácil para él después de haber caído miles de veces, para subir chorreante y ufano con aquella agua fresca que iba a ser festejada al llegar arriba...
Enroscó el brazo derecho en la cadena, se puso el balde entre las piernas y así, sentado y prendido con ambas manos comenzó un lento ascenso que estaba exigiendo bastante a la vieja roldana y a los músculos de Ernesto. Llegó arriba, se desenroscó y chorreando agua quedó parado sobre las rectangulares losas de granito rojo hasta arrancarle una sonrisa al dueño de casa.

-Qué te está pasando, muchacho? ¿Qué locura es esa?

Fue demasiado. Lo agarró de un brazo, lo sentó de prepo en el banco verde y le dijo no más que se dejara de joder, que bastante les venía aguantando que hubiesen quedado todos medio idiotas y sin memoria, pero... que le llenaran el aljibe con agua sabiendo que era la única entrada rápida para la caverna...!

Ernesto entendió. Algo había leído de psicología profunda, como le llamaba el profesor de Boutarot. Las fantasías inconscientes. Que de pronto pueden irrupir en el plano de la acción y realizar, más que un escenario psicótico, una puesta a punto del borrador interno. Se veía en los psicodramas cuando el personaje representado copaba la escena y exigía escribir todo el libreto Ya se le iba a pasar, especialmente si nadie le pone en discusión la realidad de su fantasía. Su fantasía es real, con mucha más realidad que la dureza de las piedras y la fugacidad de la vida. Solo que se basa en simbologías secretas parecidas a geroglíficos...

-El pozo tiene agua, sí, porque... ha llovido...

¡El colmo! Tras de estúpido, loco!