El planeta Tierra estaba crujiendo sobre sus goznes. Debía hacer una operación que algunos analistas independientes calificaban como de inversión del sentido de giro, aunque no fuera para tanto. En realidad lo que estaba cambiando a velocidad vertiginosa era la simbología y la estética. Se derribaban cruces y se instauraban tridentes, pero los templos eran los mismos. Se cambiaba el estilo de los altares volviéndolos aun más barrocos. Los rostros de los ángeles, que ahora llevaban cuernitos y graciosas barbas de chivo. La música, mucho más disonante, pero...
La BBC estaba propalando el último bando del CFR. Nada debían temer los pueblos de la Tierra. La humanidad estaba empezando a procesar varios pequeños ajustes, -largamente demorados-, para continuar marchando hacia un futuro de prosperidad y realización plena para los mejores. Se producirían, entre otros, algunos cambios de personas o estilos en algunos gobiernos locales, no en todos. Por ejemplo, por citar un caso notorio, ahí estaba el del antiguo Papa, Maledictus QCLXVI, que en reconocimiento a su honesta retractación acababa de ser nombrado como Sumo Sacerdote BABILON PRIMERO, de la Iglesia Unificada Universal del Chivo Triunfador.
-El golpe planetario- murmuró Ernesto.
A los ateos de todo el mundo se les reconocería el gran mérito de haber luchado contra la antigua tiranía divina, y se les daría un plazo de siete meses para convertirse a la nueva fe. Eso sí, pasado ese plazo, todo aquel que no llevase en la frente grabado el nombre de Satán, sería detenido e internado en las nuevas clínicas a construir, para ser implantados en sus cerebros un par de inofensivos electrodos que evitarían toda conducta antisocial.
-El hormiguero...
Por otra parte serían repuestos en sus funciones algunos excelentes gobernantes comoAznar en España, -también arrepentido-, y Margaret Thatcher en Inglaterra a la que se le haría un severo y tratamiento rejuvenecedor.
-Payasadas.
Por último. El CFR, en su carácter de Supremo Gobierno Universal, (casi), hacía un llamado a la concordia a las antiguas naciones latinoamericanas, para que, abandonando decadentes ideologías utópicas, retornaran al gran cause de la historia del progreso humano. Se concedía un plazo de siete días a tal efecto.
Fin.
Mostrando entradas con la etiqueta chivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta chivo. Mostrar todas las entradas
lunes, septiembre 29, 2008
603. NUEVOS TIEMPOS. CFR
Etiquetas:
Aznar,
babilón,
CFR,
chivo,
fin,
golpe planetario,
hormiguero,
la tierra,
Maledictus,
Santa Cruz,
Thatcher,
tridente,
utopía
viernes, agosto 15, 2008
583. Begonias Afrodisíacas
Ya adentro el protagonismo de Mandinga pudo mucho más que las serias intenciones de Toshiro. Se habló, es decir,Mandinga habló, de todas las vueltas que había tenido que dar por un puñado de mundos de los que se decía haber recibido extraños visitantes. Vueltas en las que había causado molestias a todos las versiones habidas y por haber de ellos mismos y de todos los que por una causa o por otra pudieran haber tenido contacto con ellos. Molestias decía, porque suele parecer molesto a los humanos, que le aparezca de pronto un sujeto desconocido a entresacarle información acerca de sus relaciones familiares o sociales, con el cuento de que andan por ahí perdidos, un par de parientes paralelos, de esa clase de paralelismo que nada tiene que ver con la geometría, o sí, aunque valga más no mencionarlo. Por fin había encontrado el último mundo donde habían estado y del cual se habían borrado instantes antes del gran desastre que casi devora en un incendio toda la casa del viejo Abelardo en esas dimensiones. Satanás seguía con su juego. Él ya se había dado cuenta. El, Mandinga. Se había dado cuenta de que el hijodeputa estaba divirtiéndose como el gato con el ratón rengo. Lanzándolos a ellos adelante y viendo cómo el desgraciado de Mandinga se ponía a olfatear el Poliverso en busca de pistas que siguiéndolas le pusiera al alcance del zarpazo del maldito chivo. Y no era por hacerse la víctima. Porque lo volvería a hacer cuanta vez fuera necesario, por mucho riesgo que eso supusiera, porque, y recién ahora se daba cuenta, sencillamente no era capaz de renunciar a la búsqueda. Las ideas le habían bullido en el cerebro durante mucho tiempo. Las ideas, esas, que él antes hubiese jurado que nada le importaban, que no entraba dentro de su mente ninguna idea semejante a paternidad y todas las obligaciones que se supone van juntas. Pero las ideas no nos pertenecen del todo y a Mandinga se le habían revolucionado, poniéndose a dictarle cátedras de moral, en lenguaje muy crudo y directo. ¡A él! ¡Justo a él! Ja.
Y todo lo que decía, empero, era bastante verdad. Que en un principio se había olvidado casi por completo de aquella blanquita que una noche de candombe había compartido con él la diversión en todos los sentidos. El hecho de que él se hubiese hecho amigo de Abelardo, fíjense que casualidad, muchos años después, algo completamente casual y parecido a lo de hoy, Germán cayó con una de las primeras bolas, que había fabricado, en el jardín de begonias afrodisíacas de mi viejo.
-Ja, ja. Mi viejo lo quería matar!
Hasta Toshiro se había olvidado de sus dudas y, al igual que los otros, se había quedado a las espaldas de los uruguayos pero tratando de no perderse palabras de aquello que por enredado e increíble merecía ser la pura verdad. Incluso hicieron alguna pregunta, para terminar de imaginarse la clase de realidad que pudieran tener esos mundos. Descartar las ideas de imágenes virtuales o mundos potenciales y concebir aceleradamente que la materia organizada no es más que la organización de millones de datos, o los que sean, que forman un paquete animado por una cantidad equis de una cosa que se llama energía y que está determinada por otro paquete de información. Eso sería lo que se guarda en un disco rígido. Después están los millones de otros discos rígidos, que, sin embargo, al menos muchos de ellos, habrían de ser sumamente compatibles con otros muchos, porque nada es único en un sentido absoluto. Lo que no entendieron del todo fue eso de que existan muchos niveles de dimensiones que no correspondan pon ninguna idea de dimensión, como el amor o el pensamiento, y que éstas también, aunque distribuidas de forma muy despareja, aparecieran con una versión propia para cada uno de los universos paralelos.
Mandinga dejó de contestar preguntas para volver a su historia. Quería ir al punto del tiempo en que por primera vez se le había ocurrido que Manuel pudiera ser su hijo. Aquella noche que todos cenaban en la gran caverna de Ernesto y que Margarita, bajo el brazo de Giorgionne giró su cabeza y dibujó en su cara un pequeño tirón de un sólo musculito de su mejilla de un modo peculiar. De algún modo que él ya tenía registrado en flashes de una cara de mujer, de alguna vez, en algún lugar, pero que, era posible que fuera común entre las mujeres blancas. Sólo después comenzó a ver cómo esa pequeña idea de un momento preciso, comenzaba a crecer y a fortalecerse razonando en base a los datos que de oídas recogía. Preguntarle a Abelardo arrojó pocos resultados aparte de tener que escucharle rezongar un buen rato con el tema de los amores alocados de su hija. Según él, Margarita había dedicado toda la vida a demostrar que él como padre era un viejo gruñón y anticuado. Para eso había encontrado un método infalible: Hacer cosas cada vez más disparatadas hasta que él, como padre, no tuviera más remedio que intervenir. Después encima, el ataque del probable suegro al probable sinvergüenza que probablemente había embarazado a su hija adolescente, abandonándola con un hijo en la panza. Me cago.
Lo del accidente, arriba del duraznero... Bueno, la verdad es que venía distraído, jajá!
Y todo lo que decía, empero, era bastante verdad. Que en un principio se había olvidado casi por completo de aquella blanquita que una noche de candombe había compartido con él la diversión en todos los sentidos. El hecho de que él se hubiese hecho amigo de Abelardo, fíjense que casualidad, muchos años después, algo completamente casual y parecido a lo de hoy, Germán cayó con una de las primeras bolas, que había fabricado, en el jardín de begonias afrodisíacas de mi viejo.
-Ja, ja. Mi viejo lo quería matar!
Hasta Toshiro se había olvidado de sus dudas y, al igual que los otros, se había quedado a las espaldas de los uruguayos pero tratando de no perderse palabras de aquello que por enredado e increíble merecía ser la pura verdad. Incluso hicieron alguna pregunta, para terminar de imaginarse la clase de realidad que pudieran tener esos mundos. Descartar las ideas de imágenes virtuales o mundos potenciales y concebir aceleradamente que la materia organizada no es más que la organización de millones de datos, o los que sean, que forman un paquete animado por una cantidad equis de una cosa que se llama energía y que está determinada por otro paquete de información. Eso sería lo que se guarda en un disco rígido. Después están los millones de otros discos rígidos, que, sin embargo, al menos muchos de ellos, habrían de ser sumamente compatibles con otros muchos, porque nada es único en un sentido absoluto. Lo que no entendieron del todo fue eso de que existan muchos niveles de dimensiones que no correspondan pon ninguna idea de dimensión, como el amor o el pensamiento, y que éstas también, aunque distribuidas de forma muy despareja, aparecieran con una versión propia para cada uno de los universos paralelos.
Mandinga dejó de contestar preguntas para volver a su historia. Quería ir al punto del tiempo en que por primera vez se le había ocurrido que Manuel pudiera ser su hijo. Aquella noche que todos cenaban en la gran caverna de Ernesto y que Margarita, bajo el brazo de Giorgionne giró su cabeza y dibujó en su cara un pequeño tirón de un sólo musculito de su mejilla de un modo peculiar. De algún modo que él ya tenía registrado en flashes de una cara de mujer, de alguna vez, en algún lugar, pero que, era posible que fuera común entre las mujeres blancas. Sólo después comenzó a ver cómo esa pequeña idea de un momento preciso, comenzaba a crecer y a fortalecerse razonando en base a los datos que de oídas recogía. Preguntarle a Abelardo arrojó pocos resultados aparte de tener que escucharle rezongar un buen rato con el tema de los amores alocados de su hija. Según él, Margarita había dedicado toda la vida a demostrar que él como padre era un viejo gruñón y anticuado. Para eso había encontrado un método infalible: Hacer cosas cada vez más disparatadas hasta que él, como padre, no tuviera más remedio que intervenir. Después encima, el ataque del probable suegro al probable sinvergüenza que probablemente había embarazado a su hija adolescente, abandonándola con un hijo en la panza. Me cago.
Lo del accidente, arriba del duraznero... Bueno, la verdad es que venía distraído, jajá!
Etiquetas:
apiolarse,
chivo,
dimensiones,
duraznero,
Germán,
gruñon,
hijo,
hijos de puta,
MANDINGA,
mundo paralelo,
padre,
poliverso,
realidad,
revolución,
suegro,
Toshiro,
universo
sábado, febrero 16, 2008
475 Luciérnagas amigas
Nada más se dijo. Manuel cerró los ojos para ver con más claridad la situación... Sí, iba a ser necesario tomar medidas para proteger a su gente. Ahora tenía la exacta sensación de estar enfrentado a algo espantoso, un abismo de insolente prepotencia que no otra cosa pretendía que tragarlos a todos para sumarlos a su masa proteiforme. Aquello no era un Chivo ni un ejercito de ellos. Era el soberbio poder que otra vez estaba queriendo ejercer su insaciable bulimia... Tanteó en la oscuridad en busca de la luz del pensamiento profundo. Se encontró en ella y desde allí aguzó la sensibilidad hasta que por un lado y otro pudo sentir las débiles lucesitas de sus compañeros... Llamó a Cholo y a Ernesto. Llamó a Magdalena y a su madre... Vio como las luciérnagas titilaban y se acercaban. Sintió el temblor de aquellos seres temerosos... encendió su propia luz y les hizo entender que debían escurrirse de todas las dimensiones. Juntos. Y esperar...
Etiquetas:
abismo,
bulimia,
chivo,
espanto,
luciérnagas,
ojos,
prepotencia,
proteiforme
Suscribirse a:
Entradas (Atom)