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lunes, febrero 23, 2009

660. CONVULSIONES

Ni bien los dos salieron del dormitorio, Manuel quiso entenderse con el emergente Dengue sobre la peligrosa situación en que se encontraba. Peligrosa por sus potenciales consecuencias si fuera que su mente se terminaba de imponer sobre la debilitada de su involuntario huésped.

-Es que de alguna manera me tenía que manifestar para que supieras que estoy aquí. Tengo acceso casi continuo a los datos de los sentidos, vista y oído al menos... pero no sé cómo podría salir... Trato de no hacerle daño...pero...

Manuel encontró la mirada compasiva de Magda a medio camino. Agradeció su apoyo, pero supo que no bastaba. Necesitaban la ayuda de alguien con muchos más conocimientos que ellos. Estaba claro que el espacio, el lugar que una cosa ocupa en el espacio, es algo totalmente relativo, transformable mediante exquisitas y misteriosas operaciones, llevable a los extremos de la pequeñez diminuta de un punto que no ocupa espacio, o a la tremenda inflación de todo el espacio existente... ¿Pero cómo operar con esas variables? Cuáles serían los mecanismos adecuados...? Por ejemplo ¿el sólo pensamiento...? En el caso de la huida hacia el punto siempre había resultado eficaz cuando se contaba con la amplificación realizada por las cuerdas... y hasta a veces sin las cuerdas... cuando eran varios y todos habituados a la misma operación mental...

-Dengue...

-Sí, apurate que el otro está queriendo volver!
-Trata de hacer lo mismo que cuando querías salir desde adentro de un punto. Voy a tratar de ayudarte... contemos hasta tres...
-¡Amistad! Estamos otra vez entre nosotros... ¿El tordo se fue? ¿Le explicaste que tengo a otro aquí? No aguanto más, Manuel!

Magda tomó el brazo de Dengue para calmarle.

-Tranquilo Dengue. Estamos tratando de que el otro salga...
-¿Que salga...? ¿Para dónde puede salir...? ¿Quién es?

Nadie le contestó. Estaban en eso del Om, o algo así, que les aislaban de las realidades temporales, tratando de llegar al centro de la mente, allí donde todo es silencio y flotación y plateado no tiempo y no espacio...
Pero no funcionó!

Dengue ahora, al ver durante algunos momentos que sus amigos entrecerraban los ojos y respiraban como el faquir del circo, sentía mucho más miedo. Abandonado a una experiencia que le resultaba definitivamente aterradora. Sentir que aquello habitaba en su interior, y que de alguna manera se movía procurando, al parecer, el control de todo el espacio mental...

-Ayudame, Manuel, por favor! ¡Me quiere matar! Me... No, no da resultado... Apenas controlo parte de su mente, no llego al centro... Él se resiste... ¡Ves, estaba hablando con mi boca, Manuel! ¡Lo he oído! Mueve mi lengua, ahí... me la quiere quitar!

El cuerpo de Dengue se comenzó a mover de forma contradictoria. Una mano le taponaba la boca y otra luchaba por quitarla de ahí. La espalda se le arqueaba como para enderezar el cuerpo sobre la cama sin lograrlo mientras los dientes mordían fuertemente la colcha de la cama y la voz pronunciaba el típico mmm de la negación muda.

Volvió en ese momento Ernesto con el Doctor.

-Convulsiones...

De algún lado surgió una jeringa hipodérmica con su brillosa aguja.

-Que alguien le sostenga el brazo...





viernes, agosto 22, 2008

586. No Estamos Para Shows

La conferencia se interrumpió con la vuelta de los dos autos que venían cargados de provisiones, frazadas y algunas otras cosas como libros y un televisor. Akiíto quedó de una pieza cuando se encontró con Mandinga y su extravagante look jamaiquino-lumpen-proletario. Quiso tener alguna explicación distinta a la pavada de que le dijeran que había caído del cielo como el color, que en este caso era negro. (ja ja) No creyó para nada la historia de la pandorga, aunque sabía que en oriente se habían llegado a remontar personas con esos cachivaches, cometas como le dicen en algunos lados, o barriletes en otros. Remontar personas hubiera sido una cosa pero, hacerlo con tamaña bestia, parecía exceder cualquier credibilidad, por más que se alegase que esta funcionaba mediante otros principios. Ja. Que mucho no parecía haber funcionado, por lo visto. Era un testigo peligroso. Eso a no dudarlo, aunque por lo pronto no fuera a ser dicho en voz alta. Callando también las noticias del próximo traslado a Uruguay y los contactos frenéticos que se había estado realizando con las organizaciones anarquistas del país hermano, especialmente con una llamada "Los Maquis", de un balneario cercano a Montevideo.

-Hay comida para tres días... Calculada sobre la base de seis personas... -Comentó pensativamente Akiíto luego de concluir que sería mejor que el nuevo personaje se mantuviera dentro del grupo aunque no se le creyese nada.
-Si falta después les traeremos más.
Tomó por el hombro a Toshiro y con un gesto le hizo entender que quería hablar privadamente con él. Se fueron a la habitación del al lado.

De modo que se reinició la charla sobre los novedosos sistemas propulsores y las últimas concepciones del espacio y la distancia, ahora con cuatro participantes nuevos. Los muchachos que acompañaban a Akiíto.
Ellos al principio creyeron estar en uno de los acostumbrados intercambios de opiniones y experiencias entre aficionados a los juegos de red. Hasta llegaron a preguntar cual era el juego del que hablaban los otros, extrañamente lleno de teorías y vacío de armamento.

-No es un juego, -les quiso explicar Jarumi.
-¿Una película?
-Tampoco.

Para nadie hubiese sido fácil inventar una nueva explicación ante oídos vírgenes, por eso Manuel recordó aquella película en que Cristo volvía de la muerte y para ser reconocido mostraba las llagas producida por los clavos. Pero ellos no tenían llagas y él, por lo menos, parecía haber perdido los pocos "superpoderes" que antes, y a veces, le asistían. No era capaz de leer un mísero pensamiento, por mucho que ya se lo había propuesto. No había sido capaz de fabricar una simple bola en Tierra 2 y ahora... El pelotudo de Mandinga, su padre, (para qué negarlo si cada vez se le hacía más evidente), acababa de destrozar una bola en perfecto funcionamiento.... Aunque... Ahora se le ocurría pensar que tal vez aquello no hubiese sido una simple distracción... Tal vez las bolas no pudieran volar bien en este mundo...

Mandinga decidió volver a presentar su número estrella y recién después explicar el resto de las teorías. Se separó de todos en el centro de la pieza justo cuando volvían Toshiro y Akiíto, serios, muy serios, con expresiones que no daban para shows.

-Vean esto y después no van a pensar que se trata de jueguitos, -dijo, y se volvió a hacer flit para adentro transformado en un puntito negro, que aun por unos instantes bailoteó en el aire de la pieza.

Cuando volvió le tuvieron por mago, de esos que levantan un piano de cola frente a las cámaras y lo introducen en una caja de fósforos.
Distinto es viajar entre los mundos paralelos gastando el sólo combustible del pensamiento.
O haber encontrado la verdadera y definitiva explicación de todas las complicadas cosas del universo.

Fácil es decir que Dios ha muerto. Difícil es que te crean aquellos que nunca han creído en El.




miércoles, agosto 20, 2008

585. Viaje por el MULTIUNIVERSO

Al cabo de unos segundos, cuando todavía los ojos miraban el lugar de la desaparición, desde la puerta del fondo, una grosera carcajada resonó, llamando la atención sobre la enorme mano que se se asomaba y saludaba desde la abertura. Otra de sus bromas. Porque enseguida tuvo que reconocerlo, al ponerse a explicar que no era el medio que les acababa de mostrar el que usara para viajar entre los mundos del multiuniverso. Sino que lo hacía siempre en bola. En esa, que por un descuido, acababa de destrozar sobre la copa de un pobre duraznero; diseñada por Germán Oesterheld y el abuelo de Manuel, y fabricada por Los Maquis de Lagomar, grupo del que formaban parte los ahí presentes.

-Magdalena Rojo y Manuel Mandinga, mi hijo.

Los muchachos argentinos poco se interesaron por las relaciones de parentesco y mucho, en cambio, por la imposibilidad material de que aquel ruinoso conjunto de alambres y tiras de papel pudiera alguna vez, antes del accidente, haber formado parte de una nave, ni tan siquiera intergaláctica. ¡ Nada menos que inter-universal !

Preguntaron cual sería la tercera broma y entonces rieron todos juntos.

-La broma más cómica es que les he dicho la verdad, -concluyó Mandinga, antes de ponerse a dar explicaciones.
Dijo que al espacio y al tiempo no había que tomárselos tan en serio, no siendo más que algunas de las tantas dimensiones que determinan el conjunto de la realidad.

-Es posible viajar por el espacio conocido o por el desconocido si logramos manejar las resonancias aditivas y sustractivas, adecuadamente. Ejem. Ejem.

No se lo tomaron en serio. Alegaron que con aquel montón de basura no era posible formar más que una especie de globo de papel, grande por cierto, pero incapaz de soportar el menor rigor de la intemperie, por no hablar de vacío interplanetario.. Querían una verdadera explicación, que justificara la paciencia que le estaban teniendo.

-¿O acaso esto no es más que una historia fantástica?

-Ja, ja. ¡Fantástica es la realidad!
-¿Acaso no es verdadera?
-Claro que es verdadera. Es lo que hay, valor. Pero es bastante más fantástica que lo que ustedes suponen.
-¿Se puede respirar en el vacío?
-No. Ja já.
-¿Se viaja a otros mundos sin salir de la atmósfera?

Ahora Mandinga se puso serio y con las manotas agarradas a la espalda comenzó a ir y venir por el centro de la habitación mientras hilvanaba las siguientes palabras entre lagunas y sonidos guturales.

"UNA BOLA... NO ES PROPIAMENTE UNA NAVE...EEE....ES...VIENE A SER EN SI MISMA UN UNIVERSO PARALELO...QUE SE RELACIONA CON ESTE,... POR EJEMPLO... A VOLUNTAD Y CON LA INTENSIDAD QUE SE QUIERA... EEE.... DE MODO...EEE... QUE SI SE QUIERE SE RELACIONA, ES DECIR QUE RESUENA... DE LA MANERA ADECUADA... CON UN LUGAR CUALQUIERA DEL UNIVERSO QUE.... ESTÁ VISITANDO... TODO ES CUESTIÓN DE... SINTONÍA"

(Hemos remarcado el texto porque pasa inmediatamente a formar parte del Archivo de Historia del Futuro, que acabamos de fundar. Nota de la Redacción de Las Bolas de Manuel.)

Jarumi y Toshiro de pronto se descubrieron en una mutua mirada de dudosa admiración. Por otra parte la expresión de Jarumi cedía manifiestamente el protagonismo a su hermano.

-¿Las partículas no existen, siendo apenas una fórmula ondulatoria restringida, a una zona espacial, pero potencialmente irrestricta?

Mandinga se sorprendió mucho.

-¡Yo no lo hubiese dicho mejor!

Toshiro y Jarumi eran aficionados a la física cuántica y, aunque poca cosa entendieran, sentían que de la cuántica brotaba una especie de magia poética que les transportaba al mundo de nunca jamás.

-¿Querés decir que la distancia también tiene su fórmula ondulatoria? ¿Que el espacio es también onda?
-Ondas. Millones de ondas que se interrelacionan mediante consonancias o disonancias. "El lenguaje Verdadero", como decían los profesores.
-¿Y la consonancia se puede dar a distancia?
-La distancia no existe en sí misma. Es el resultado del conjunto de algunas consonancias y ... eso...
-¿Y por qué lo persibimos de otra manera tan distinta?
-Tal vez por razones de economía o de estética...



sábado, junio 07, 2008

548. Hijo de su hija

Quedaba claro que la mujer no era tonta ni estúpida. Había procesado por si misma un montón de matices contradictorios, y algunas incoherencias gruesas, y llegaba ya a la conclusión irrefutable de que ellos no podían ser tan comunes y al mismo tiempo tan sabios en tecnologías de avanzada. Aunque a las cosas les llamaran por sus nombres vulgares, se les veía dominar conceptos tan sofisticados como la no localidad de algunos fenómenos, que una vez Abelardo explicara mientras agregaba queso rayado a su plato de tallarines. La pregunta conllevaba claramente el rechazo a cualquier contestación de pretendida inocencia.

Sin embargo, Margarita no esperaba enterarse de estar ante malos sujetos que escondieran sus propósitos por saberlos deleznables. Todo lo contrario, se sentía cada vez más exitada por dar los primeros pasos al comienzo del resto de su vida. Correr el riesgo que conlleva la libertad, de encontrarse con cosas que despierten angustias y temores largamente dormidos. Ni por un momento recordó las prevenciones que sugiriera su padre por el tema de los posibles espionajes que algún poder omnímodo pudiera ardenar a sus ajentes.

-Somos de Lagomar pero venimos de otro mundo... es decir...

No parecían almas en pena ni astronautas caídos fuera de zona, parecían simplemente lo que habían contado ser...

-...de este mismo mundo pero en dimensiones paralelas...

Claro que ella tenía vistas algunas escenas de películas fantásticas en el televisor del almacén, que hablaban de cosas como la contracción del tiempo, pero... ¡Ciencia ficción! Claro eso era. Estos muchachos podrían ser fanas de la ciencia ficción y haber aprendido de ahí, pero...

-...un mundo igual a éste, donde están otra vez cada una de las personas, pero que las vidas... no son del todo iguales.

Un universo plural quería decir, como esos de Copenhage y... Bueno que visto así no parecía tan truculento.

-...allá hay otra Margarita Goiticoechea...

Fantástico. Ahora se iba a enterar por boca de este muchachito pitoniso de la existencia de otra existencia suya!
(No hubiese podido negar que la curiosidad trepó rápidamente hasta el tope).

-...y otro Abelardo Goiticoechea, mi abuelo.
-¿Tuu...?
-Abuelo. Yo soy hijo de su hija...
-...de su hija...
-...Sí, de la Margarita Goiticoechea de allá...

Margarita perdió la sonrisa. Una fuerte punzada de dolor hería su sensibilidad más profunda. No se creía merecedora de una tan triste burla y menos por parte de aquellos por los que había anidado sentimientos maternales.

-No me resulta gracioso.
-Te está diciendo la verdad! -terció Magda- ¿No vez acaso que tiene tu misma nariz. Tu mismo perfil y que mira igual que vos revoleando los ojos ?
-Hay mucha gente parecida...

La voz se quebró cuando la boca de Manuel llegaba a besar cariñosamente la mejilla, mientras Margarita susurraba apenas su duda de cómo podría ser todo aquello realidad. Un hijo. Ya grande, con compañera... Hijo de ella aunque no de este cuerpo... Tal vez... también ese tipo de cosas existan.

-Si nos sentamos te puedo contar...

sábado, mayo 10, 2008

529. Hay un cuento que cuenta...

Porque él también había, en un tiempo, divagado sobre la posible realidad de los espacios imaginarios, aquellos... donde se podrían alojar los números imposibles, esos... que de ninguna manera podrían existir como lo cuadrados con signo negativo, y que sin embargo, existían y no sólo eso, sino que con ellos se podían hacer interesantes cálculos que de otro modo... Habíase una vez pasado la noche en vela pensando y pensando en la posible o imposible coherencia del pensamiento humano. Del pensamiento matemático en especial. Sin encontrar una explicación al hecho de que siempre se terminara encontrando un fenómeno que se desarrollara en coincidencia con una fórmula matemática por absurda que esta pareciera. Como si en realidad las leyes que rigen el universo no fueran más que leyes matemáticas, conceptuales, es decir, puros pensamientos. Como que fuera lo mismo inventar sistemas de ecuaciones que universos. Como si el pensamiento fuera algo más que lo que cotidianamente imaginamos. Un poder creador u ordenador de una realidad que sin leyes carecería de sentido y nos fuera imposible de percibir.

-¿Por qué decís eso...?
-Porque... Cuando decimos que algo es real es porque así lo vemos. Los delirios son reales. No lo son para el que no los ve.
-Bueno... si me querés meter en un trabalenguas lógico....
-No, te digo que cualquier delirio... Lo que sea que para vos signifique la palabra. En algún rincón del infinito universo, existe...

Juan Carlos hizo un mutis involuntario, a esa altura de la conversación porque locas ideas empezaron a bullir por su cabeza, ya con pocos pelos. Era que de pronto se había instalado frente a los ojos de su imaginación un sector de espacios multidimensionales que comenzaban a llenarse, punto a punto con todas las posibilidades habidas y por haber. Los infinitos puntos transinfinitos que inexorablemente iban suturando todos los huecos posibles que pudieran quedar en cualquiera de las rectas.

-¿Estudiaste matemáticas...?
-...

Se acordó entonces de aquel cuento que había leído sobre un muchacho raptado por una nave alienígena que lo llevaba y traía, involucrándolo en constantes peripecias sin que quedara en claro cual podría ser el propósito de todo aquello.

-Tengo un cuento por ahí que hablaba de esas cosas. El personaje era... Manuel, como vos.
-Un cuento...
-Sí, Se llamaba: Las Bolas de Manuel, y lo que por ellas le acaeció. Creo que lo escribió mi hermano, Bosco.

Abelardo y Manuel al unisono repitieron aquel nombre con tanta sorpresa y curiosidad que Juan Carlos salió despedido rumbo a su estudio y en busca de los papeles, aquellos, arrugados, que a cada rato se caían del estante de arriba.
Cuando volvía, Manuel prácticamente le quitó el cuento de las manos y se puso a leer nerviosamente pasando un dedo por cada renglón del escrito y cambiando de página sin dejar que su abuelo terminara. Eran veinte páginas donde se narraban las aventuras de un tal Manuel que los ovnis dejaban colgado en el centro de Buenos Aires y en bolas, bastante graciosas e impresionantemente parecidas a lo que habían sido sus propias peripecias.

-¿Bosco, el de Guichón?
-Sí, mi hermano.

Manuel estalló.

¡Que hijo de puta!

martes, diciembre 04, 2007

442 ASTROESTADÍSTICA

Y continuó Mandinga:
-Voy a aprovechar que está Abelardo presente, testigo de varias cosas de las que tendré que contar y en otras… por lo menos va a poder controlar que no me salga de la lógica… Allá por 1950 había decidido salirme de la aldea de mi hogar para dar los primeros pasos sin guía por lo que se suponía que serían mis dominios en el caso de que la nueva guerra que se preparaba terminara en victoria. Mis padres me dejaron ir concientes de que ya había pasado por todas las pruebas de idoneidad y coraje que se acostumbran en nuestra tribu y de que a mis quinientos y pocos años de edad debería ser capaz de conducirme como un verdadero Mandinga, sin necesidad de rezongos ni de consejos reiterados. Me había trazado el plan de preparar a nuestra clientela de negros, mulatos, indios y mestizos de toda clase que habitaban por supuesto la vieja Africa, pero también y especialmente esta América tan descuartizada y alienada por efecto del más devastador lavado de cerebro masivo que se haya realizado sobre el planeta Tierra. Mi madre fue una divinidad de segunda en la religión Maya y mi padre el primogénito del primogénito del primo del primer Mandinga que bajó a conversar con los entonces ignorantes Dogones de Malí. Mi sangre, por las dos vertientes es semi-divina, o cómo ustedes quieran llamarle, sin dejar de convenir conmigo que podría ser tomada como una correcta tarjeta de presentación. Yo también soy un mestizo. Y tengo mucho para darles, sin condiciones ni generando deudas impagables. Bueno… Les decía que vine a preparar a mi gente para el advenimiento de los nuevos tiempos. Sí, ya se que les parecerá historia conocida y pregonada por mil y un loco de esos que andan cacareando por las plazas públicas… También probé con ese método. Pero… bueno, esa era mi intención y se me ocurrió que lo mejor era detectar aquí y allá sujetos jóvenes, de notable inteligencia y coraje intelectual como para desafiar la costra ideológica que cinco siglos de coloniaje y prostitución habían dejado sobre los cerebros americanos. En Uruguay conseguí cinco adeptos, todos ellos muy rebeldes e iconoclastas. El sexto era ese Bosco al que no pude doblegar en su infantil manía de encontrarle un porqué a cada cosa –todos rieron- pero que sin considerarse alumno ni iniciado, por la sola fuerza de su poderosa curiosidad terminó consintiendo en colaborar en algunos aspectos de mi plan….-Mandinga hizo una larga pausa.
-Y Manuel! Manuel existía antes de que yo tuviera noticia alguna de sus peculiares características…pero nació mucho después, para ustedes, cuando ya esta historia venía corriendo y desarrollándose. Abelardo entre otras cosas estudió astrología, pero no esa bobada que sale en diarios y revistas sino una variante de su invención que llamaba Astroestadística y que le quitó el sueño muchísimas noches de luna de esas que las parejas van a bañarse desnudas al mar. Al cabo de cinco años concluyo que todo no pasaba de ser un devaneo para mentes mal alimentadas y dormidas. Tiró los fajos de papel que había estado escupiendo la impresora durante años y se sentó a pensar que sin embargo… que sin embargo… él ya había iniciado una serie de acciones inspiradas en los primeros datos de su Sistema de Análisis y Pronostico Estadístico. (SAPE es su sigla castellana.)
Abelardo interrumpió con lastimosa voz:
-Basta Mandi, te doy las gracias. Hace tiempo que quería confesar lo que sigue de esta historia sin encontrar el comienzo… Yo había aprendido a alterar, aunque mismamente las imágenes que frente a mis ojos se formaban cuando estaba en la oscuridad. Eso fue así cuando tenía unos diaz años y por nimio que parezca el hecho, sin embargo fue suficiente para cambiar el curso de mi vida. Todos los días me acostaba un rato antes de tener sueño y apagaba la luz de mi habitación con las ventanas cerradas. Mis dibujos no tardaban en aparecer y yo me pasaba ejercitando en el control de sus características. Formé primero rudimentarias figuras geométricas tan simples como un triángulo o un cuadrado pero… No tarde más de cinco noches en lograr que se quedaran quietos frente a mis ojos sin templar ni cambiar de colores. Los dominaba! Comprendía además que aquellas figuras no estaban suspendidas en el espacio común frente a mis ojos. Que estaban en otro espacio, pero que estaban! También, que yo había extendido un tentáculo de mi poder hasta ese otro espacio, vibrátil y energético, y había puesto a funcionar la máquina según mi gusto y voluntad. Me sentí poderoso…
(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

lunes, junio 11, 2007

324 Algo Parecido a un Pensamiento

Desde esa especie de meseta, que formaba el cerrito bajo la boca de la cueva, se quedaron mirando la imponente noche estrellada que cubría los campos sin iluminarlos apenas. Y eran los sabidos relieves ocultos en la negrura los que les hacían comprender que las cosas más enormes se pueden ocultar a nuestros ojos hasta que logremos la luz (oque salga la luna). La luz del entendimiento que ilumina las verdaderas relaciones entre las cosas y no sus apariencias…

-Están prisioneros y en la tierra, pero tan asustados que no puedo entender ninguna cosa que parezca un pensamiento.

Era la mente de Manuel que se estiraba hasta encontrarse en algún lugar con la de ellos? O tal vez era que las distancias sean siempre engañosas y nada más que una manera de organizar nuestras sucesivas impresiones en imaginarios cuadriculados recorridos por nuestra memoria. Habría otra manera –como un caballo de ajedrez o el juego ese que se hacía con un tobillo sostenido por una mano y saltando los rectángulos- otra manera de imaginarse el orden de los cuadrados? En el espacio o en el tiempo que… Ah, tal vez no todos los órdenes que se hicieran terminaran conteniendo algún sentido pero… Mucho de ellos…De los infinitos ordenes distintos que se pudieran inventar…Contuvieran otra película tan o más interesante que la que siempre miramos.

-Me parece que no han de estar lejos de donde cayeron…Porque cayeron sobre unas copas de árboles después que algo atravesó la bola de lado a lado. Y es como que después no les hubiese pasado nada más que la captura y el encierro…

Cholo volvió a pensar en términos activos.

-Pasemos a buscar al Rulo. Con tres bolas y tu sensibilidad seguro que los podemos encontrar.

-Seguro.

Apenas si se acordaron de dejar a Oscar en su casa, tan entusiasmados volvían a sentirse volando directamente a donde el instinto antinatural de Manuel los guiaba. Se hubieran podido poner al viento las músicas más heroicas que fueran apartando las nubes para dejar pasar las imponentes naves sólo un poco abolladas y despegadas, pero enteras en su bizarra bravía! Filmar la escena! Para que no se dijera después de boca en boca el mito engañoso de la supremacía militar de los Maquis sobre su oponentes esos pobres niñitos con alas! Y además para no perder la imagen de esos zapallos blancuzcos que a gatas sobrevolaban los cerros y que sin embargo iban en esos momentos atravesando la patria para liberarla. Sorprendente giro que la historia algunas vez describe sin pedir permiso ni preguntarle a nadie. Burlona apuntadora del teatro del universo que goza cambiando los libretos para desesperación de los actores y del publico, que vino a presenciar una comedia que se llenó de crímenes, o al revés, en todos los sentidos.

Manuel había decidido que con dos bolas bastaba.

(Andate por el lado derecho y tratá de sentir todo lo que venga de abajo)

(¿Yo…?)

(No te olvides que estás dentro de la bola…)

(Claro.)

Entonces bastó con cerrar los ojos para sentir las lenguas agudas de dolor etéreo que atravesaban el espacio mental en todos los sentidos como aullidos desconsolados que Dengue desde alguna parte estaba emitiendo como forma de sacarse de encima tanta tristeza y desesperación. A su lado, a veces flameaba ese fuego oscuro del que se quema en su autotortura y sin embargo calla. No podía ser otro que Ernesto!


viernes, mayo 25, 2007

307 NI CUERPO NI ESPACIO

Otra vez en el lugar que no existe para que el tiempo siguiera pasando sin zumbido ni dolor. Estratagema genial del Mandinga que sólo era posible para los del lado de acá de la raya. Qué joder! Hasta en eso nos parecemos. Aunque no se lo fuéramos a decir por orgullo que ya no por desconfianza. El tipo… El tipo…¿me estás escuchando Flaca? El tipo es medio como bohemio. Entre los dioses estos ha de ser…Como un artista. ¿No te parece?
Más bien un payaso…Bueno, sí, un artista. Un artista como sos vos, que lo transformás todo y uno no puede dejar de mirarte, como si fuera una película re-buenísima, de esas.
Yo no transformo nada, son las cosas las que cambian. Empezaron a cambiar de golpe pero no sólo para mí.
Claro. Pero el que está en el ojo de la tormenta siempre sos vos.
Ja. Y vos al lado mío.
Quisiera estar.
Sí…nuestro plan para esta noche.
Acercate…
¿Acercarme…?
Aunque no tengamos cuerpos y no exista el espacio…
…la idea de acercarse sigue existiendo…
…no podemos estar lejos…
…dentro de un punto los dos…
…tratando de acercarnos…
…te presiento…
…te siento como…
…en todos lados y por adentro…
…te estoy tocando…
-Sí, me haz electrizado!
…
¡Miedo? No, broma. Tocame otra vez…¿De esta manera…? Ah, sí! ¿O de esta? Oohh…Bueno ahora tocame vos. ¿Cómo se hace? Pensá que queres tocarme, pero no pienses en mi cuerpo. Que me querés tocar a mí. Te quiero tocar a vos. Ahí va! Te quiero…creo que empiezo a sentir. Sí me haz rozado. Te.. ah, mi amor! Ahora los dos juntos


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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