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domingo, septiembre 06, 2009

732. Al carajo

Ante la impávida mirada de sus amigos, Manuel quiso explicarse diciendo que a su parecer ninguna verdad es única con respecto a cualquier cosa. Que siempre hay muchas verdades distintas que son verdaderas al mismo tiempo.

-Como las cartas de un mazo de barajas. Cada una es distinta, pero cada una es una verdadera baraja de ese mazo. Aunque hayan cosas increíbles como que al principio me sostuviera ese piolín, mientras la realidad se iba volviendo a lo que casi siempre es, porque cuando eso volvió, yo fui recuperando el peso y entonces el pìolín reventó...
-Y después...? -preguntó Dengue.

Manuel se detuvo.

-¿Pero entendiste lo que dije antes?
-Sí, que todas las cartas son iguales.

La impaciencia de Manuel se calmó con la sonrisa de Magda.

-Decía que hay muchas maneras de entender la realidad, según cómo la mires... Es como cuando uno escucha una orquesta con muchos músicos y muchos instrumentos. Podés atender a los que tocan la melodía esa que después chiflás en el baño. Pero podés también atender, y después recordar lo que toca algún otro instrumento, y también tararearlo. O tambien podrías escuchar el zumbido de las respiraciones de los músicos o el retumbe de sus corazones y hasta gravarlo, para después volverlo a escuchar junto a otro, que no sabe nada, y que va a opinar que eso nada tiene que ver con el concierto...
-Vos decís que los corazones siguen el ritmo de la música...?
-No sé si seguirán el ritmo pero son parte del concierto y si ellos no latieran se terminaría la música. Ja ja.
-Está bien eso... Así que vos decis que...
-Que aunque eso no se parezca a lo otro, es parte de la misma realidad.- Acotó Magda.
-Porque la realidad tiene muchas capas, como la cebolla...- apenas completó Manuel antes de que sus ojos se fugaran por los vidrios de la ventanita del frente tras una fugaz imágen de alguien que pasaba.. Shaka Zulu a largos pasos por el medio de la calle.
Sintió un impulso de gritarle pero se contuvo.

(gritarle qué?)
(¿ridículamente, papá?)
(tal vez ni siquiera lo sepa)
(aunque tendría que sospecharlo)
(Margarita pudo haberlo ocultado)
(además...)
(decirle qué?)
("señor Shaka Zulu, le pongo en conocimiento de que soy su hijo!)
(¿y si ya lo sabe y no le interesa?)
(y si...)

-Manuel...

(por otra parte casi ni me parezco a él)
(mezcla como soy de tantas cosas)
(vasco con negro mandinga y hasta un poco de charrúa)
(igual que la verdad)
(porque si nos juntamos, entre todos somos yo)
(ustedes, nosotros y el don yo)
(nosotros alrededor)
(yo en el medio)
(pero parece que nos están llamando...)
(juntémonos...)

-¿Qué...?
-Que te habías ido al carajo.

Magda intencionadamente miró a la ventana y volvió la vista a él.

lunes, agosto 17, 2009

725. ¡ Manuel es un perdedor !

Al abrirse la puerta trasera, ruidosa, latosa y abusiva, con modales de repartidor de garrafas se subió un enfermero, entrevisto por Manuel hacia un costado, quien tironeó la camilla sobre tal vez unos rieles, para ser recibida afuera por alguna otra cosa que no le dejaría por suerte caer directamente sobre el suelo. Sobre ruedas por una rampa despareja. Entubado por pasillos cubiertos de pintura blanca. Introducido a través de puertas de vaivén anónimas. Depositado en algún lugar apenas iluminado... ¿Olvidado...? No.
Al cabo de diez minutos, o veinte... vuelven... A conversar del lado de la cabeza, por encima de toda línea de visión... del aumento de sueldos que está para salir y de la enfermera nueva, aquella...
Ahora, sí justo ahora que el mundo parece quererse hundir más profundo que todo el dolor y el mareo y...
Sí. Allá adelante de la tenue luminosidad del fondo...Ya venía avanzando a pasos insonoros aquella figura recortada, plana y difusa. La misma de otras veces. Odiosa y sin embargo familiar.

-Hola. ¿Otra vez en problemas?
-...
-¿Es que nunca te vas a avivar...?
-...
-(Suspiro) A ver, empecemos otra vez desde el principio...
-¿Que te cuente mi historia?
-Que empieces de una vez a reconocer la realidad.
-Ah, ja! ¿Y eso te parece tan fácil? ¿No ves que vivo varias realidades al mismo tiempo...?
-No. Vivís una realidad. La única que existe. Lo otro son meras fantasías.
-¿No me digas? Así que no te has enterado de nada...?
-La realidad es el presente. Vos estás aquí, hecho un guiñapo sobre una camilla, porque no te terminás de convencer de que no hay otra existencia ni otra oportunidad. Tenés que jugar con todas las fichas que estén a tu alcance y no andar con la boca abierta cayéndote de las escaleras!
-No era que tenía que meterme a líder anarquista en este mundo...? El anarquismo es algo muy parecido a una fantasía..., ¿O no?
-El anarquismo, puede ser. Pero ser líder sería algo muy posible para vos.
-Ah, claro... esa mierda...
-¿Y a qué querés jugar...? Todos están esperando a que empieces... el telón del teatro ya se ha levantado... Los aplausos empiezan a silenciarse...
-Decime... ¿A vos te mandó alguien a venir a romperme las bolas?
-Me estás mandando vos mismo. No te olvides de que...
-Si, ya me lo contaste. Que vos y yo...
-...somos la misma persona.
-...
-...
-¡Mentira! ¡!Yo no soy un hijodeputa!
-No, claro. Sos el hijo de la Margarita.
-Sabés que cuando digo puta, me refiero a otra cosa.
-Yo también. Digo que sos hijo de la pelotuda de Margarita. Tal para cual.
-Prefiero eso.
-¿Ser un perdedor?
-Ah, no! ¡No te aguanto! Ahora me querés dar púa con eso? ¿Te parezco tan estúpido como para morder ese anzuelo?
-Ja ja. Te dolió?
-Andá a cagar!
-(Con voz de teatralizado pregonero) ¡Manuel es un peeerdedoor!

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Cuando empezó a asomar otra vez en este mundo descubrió que a su lado habitaba un bulto oscuro que como todo el ambiente de aquella habitación permanecía en el quietismo del silencio. Sin embargo supo enseguida que no se trataba de Magda. Era otra su respiración y otro su perfume. Naranja en vez de canela.

-¿Dengue...?

lunes, enero 12, 2009

645. ¡Qué lo parió!

Esa noche y los siguientes tres días fueron complicados, no obstante Manuel cumplió con la cita establecida para que fuera revisada su cabeza. En primer lugar una estudiante aventajada le hizo llenar un montón de casilleros en otras tantas planillas muy prolijamente diagramadas. Preguntas boludas y coquetos juegos de ingenio, sin faltar las famosas manchas de tinta.
Aunque no se esperaba la burocracia, nada le molestó, aparte de la amabilidad equidistante y casi neutra usada, la muchacha castaña llevaba puesta una boca de labios sensuales, ojos merecedores de fuego y curvas por todos lados. Se entretuvo a propósito un poco más de lo necesario y hasta fantaseó con quitarle al descuido el bolígrafo que a cada momento dejaba sobre la mesa para volver a tomarlo y apenas colocar un tílde en alguno de aquellos cuadritos vacíos. ¿Qué hubiese hecho ella? O si no... ¡qué lástima no poder hacer uso de la telepatía. Hubiera sido interesante escuchar sus pensamientos!

Cuando por fin pudo pasar al verdadero consultorio, el licenciado Giorgionne se disculpó explicando que aquel era el procedimiento habitual, el rutinario, sin parecer percatarse de lo insano que resulta poner la carreta adelante de los bueyes. El procedimiento antes que la finalidad.
A Manuel no le importaba, pero igual fue concierte de que el procedimiento lo consideraba un sujeto pasible de ser reducido a la puntuación de unas cuantas respuestas, al porcentaje de las relaciones percibidas o a las cronometraciones correspondientes efectuadas.
Por eso la bromista ocurrencia.
Por lo demás él venía a demostrarle a este mal émulo del verdadero Vittorio Giorgionne que, usando el método de diagnóstico que fuera, Manuel Aquelarre (o Mandinga) Goiticoechea no era un loco. Era... Pongamos por caso un... sujeto atípico. Un cuerdo que nunca habla de cosas cuerdas...Un extraterrestre, si fuera que estos existen. Un... utópico ser que reúne todas las características de... un personaje! Un personaje imaginado por alguna mente enorme que imagina imágenes constituidas de materia y energía.
Deben haber cosas así.
A medida que se van agregando las múltiples dimensiones y tal vez otras cosas que ni siquiera estemos capacitados para ya no imaginar sino siquiera concebir.

¡Qué lo parió!

Qué me parió... porque por detenerme a pensar estas cosas es que los demás siempre creen que estoy loco. No entienden que yo entiendo todo lo que ellos entienden pero que además... entiendo algunas que ellos no entienden... y que ese hecho me hace decir cosas que ellos no entienden.
A no ser que en realidad ellos entiendan que yo creo entender todo lo que ellos entienden y además otras cosas, pero que además de entender eso ellos entienden cosas que yo no entiendo y es por esas cosas que ellos han llegado a la conclusión de que el loco soy yo y no ellos los tontos.
Por ejemplo ellos podrían saber que...todos mis viajes en los mundos paralelos están constituidos de sustancia sin materia ni energía ni por supuesto ninguna otra cosa característica de las dimensiones superiores. Esas fantasías mías serían reales también a su manera, aunque en un mundo devaluado, en este mundo apenas eso... fantasías sin materia ni energía ni espacio ni tiempo... Pero en el mundo de la fantasía, allá en aquél que visitó Alicia, oh, allí sí la fantasía es realidad!

¡Qué lo parió!

Y vistos nosotros desde la ventana del mundo de la fantasía vendríamos a ser unas meras fantasías. ¿Podría ser que desde alguna ventana de un mundo autoconsiderado real se viera a algún otro mundo como real? ¿Existirán mundos cuyos habitantes se consideraran fantasías?

miércoles, agosto 20, 2008

585. Viaje por el MULTIUNIVERSO

Al cabo de unos segundos, cuando todavía los ojos miraban el lugar de la desaparición, desde la puerta del fondo, una grosera carcajada resonó, llamando la atención sobre la enorme mano que se se asomaba y saludaba desde la abertura. Otra de sus bromas. Porque enseguida tuvo que reconocerlo, al ponerse a explicar que no era el medio que les acababa de mostrar el que usara para viajar entre los mundos del multiuniverso. Sino que lo hacía siempre en bola. En esa, que por un descuido, acababa de destrozar sobre la copa de un pobre duraznero; diseñada por Germán Oesterheld y el abuelo de Manuel, y fabricada por Los Maquis de Lagomar, grupo del que formaban parte los ahí presentes.

-Magdalena Rojo y Manuel Mandinga, mi hijo.

Los muchachos argentinos poco se interesaron por las relaciones de parentesco y mucho, en cambio, por la imposibilidad material de que aquel ruinoso conjunto de alambres y tiras de papel pudiera alguna vez, antes del accidente, haber formado parte de una nave, ni tan siquiera intergaláctica. ¡ Nada menos que inter-universal !

Preguntaron cual sería la tercera broma y entonces rieron todos juntos.

-La broma más cómica es que les he dicho la verdad, -concluyó Mandinga, antes de ponerse a dar explicaciones.
Dijo que al espacio y al tiempo no había que tomárselos tan en serio, no siendo más que algunas de las tantas dimensiones que determinan el conjunto de la realidad.

-Es posible viajar por el espacio conocido o por el desconocido si logramos manejar las resonancias aditivas y sustractivas, adecuadamente. Ejem. Ejem.

No se lo tomaron en serio. Alegaron que con aquel montón de basura no era posible formar más que una especie de globo de papel, grande por cierto, pero incapaz de soportar el menor rigor de la intemperie, por no hablar de vacío interplanetario.. Querían una verdadera explicación, que justificara la paciencia que le estaban teniendo.

-¿O acaso esto no es más que una historia fantástica?

-Ja, ja. ¡Fantástica es la realidad!
-¿Acaso no es verdadera?
-Claro que es verdadera. Es lo que hay, valor. Pero es bastante más fantástica que lo que ustedes suponen.
-¿Se puede respirar en el vacío?
-No. Ja já.
-¿Se viaja a otros mundos sin salir de la atmósfera?

Ahora Mandinga se puso serio y con las manotas agarradas a la espalda comenzó a ir y venir por el centro de la habitación mientras hilvanaba las siguientes palabras entre lagunas y sonidos guturales.

"UNA BOLA... NO ES PROPIAMENTE UNA NAVE...EEE....ES...VIENE A SER EN SI MISMA UN UNIVERSO PARALELO...QUE SE RELACIONA CON ESTE,... POR EJEMPLO... A VOLUNTAD Y CON LA INTENSIDAD QUE SE QUIERA... EEE.... DE MODO...EEE... QUE SI SE QUIERE SE RELACIONA, ES DECIR QUE RESUENA... DE LA MANERA ADECUADA... CON UN LUGAR CUALQUIERA DEL UNIVERSO QUE.... ESTÁ VISITANDO... TODO ES CUESTIÓN DE... SINTONÍA"

(Hemos remarcado el texto porque pasa inmediatamente a formar parte del Archivo de Historia del Futuro, que acabamos de fundar. Nota de la Redacción de Las Bolas de Manuel.)

Jarumi y Toshiro de pronto se descubrieron en una mutua mirada de dudosa admiración. Por otra parte la expresión de Jarumi cedía manifiestamente el protagonismo a su hermano.

-¿Las partículas no existen, siendo apenas una fórmula ondulatoria restringida, a una zona espacial, pero potencialmente irrestricta?

Mandinga se sorprendió mucho.

-¡Yo no lo hubiese dicho mejor!

Toshiro y Jarumi eran aficionados a la física cuántica y, aunque poca cosa entendieran, sentían que de la cuántica brotaba una especie de magia poética que les transportaba al mundo de nunca jamás.

-¿Querés decir que la distancia también tiene su fórmula ondulatoria? ¿Que el espacio es también onda?
-Ondas. Millones de ondas que se interrelacionan mediante consonancias o disonancias. "El lenguaje Verdadero", como decían los profesores.
-¿Y la consonancia se puede dar a distancia?
-La distancia no existe en sí misma. Es el resultado del conjunto de algunas consonancias y ... eso...
-¿Y por qué lo persibimos de otra manera tan distinta?
-Tal vez por razones de economía o de estética...



viernes, agosto 15, 2008

583. Begonias Afrodisíacas

Ya adentro el protagonismo de Mandinga pudo mucho más que las serias intenciones de Toshiro. Se habló, es decir,Mandinga habló, de todas las vueltas que había tenido que dar por un puñado de mundos de los que se decía haber recibido extraños visitantes. Vueltas en las que había causado molestias a todos las versiones habidas y por haber de ellos mismos y de todos los que por una causa o por otra pudieran haber tenido contacto con ellos. Molestias decía, porque suele parecer molesto a los humanos, que le aparezca de pronto un sujeto desconocido a entresacarle información acerca de sus relaciones familiares o sociales, con el cuento de que andan por ahí perdidos, un par de parientes paralelos, de esa clase de paralelismo que nada tiene que ver con la geometría, o sí, aunque valga más no mencionarlo. Por fin había encontrado el último mundo donde habían estado y del cual se habían borrado instantes antes del gran desastre que casi devora en un incendio toda la casa del viejo Abelardo en esas dimensiones. Satanás seguía con su juego. Él ya se había dado cuenta. El, Mandinga. Se había dado cuenta de que el hijodeputa estaba divirtiéndose como el gato con el ratón rengo. Lanzándolos a ellos adelante y viendo cómo el desgraciado de Mandinga se ponía a olfatear el Poliverso en busca de pistas que siguiéndolas le pusiera al alcance del zarpazo del maldito chivo. Y no era por hacerse la víctima.  Porque lo volvería a hacer cuanta vez fuera necesario, por mucho riesgo que eso supusiera, porque, y recién ahora se daba cuenta, sencillamente no era capaz de renunciar a la búsqueda. Las ideas le habían bullido en el cerebro durante mucho tiempo. Las ideas, esas, que él antes hubiese jurado que nada le importaban, que no entraba dentro de su mente ninguna idea semejante a paternidad y todas las obligaciones que se supone van juntas. Pero las ideas no nos pertenecen del todo y a Mandinga se le habían revolucionado, poniéndose a dictarle cátedras de moral, en lenguaje muy crudo y directo. ¡A él! ¡Justo a él! Ja.
Y todo lo que decía, empero, era bastante verdad. Que en un principio se había olvidado casi por completo de aquella blanquita que una noche de candombe había compartido con él la diversión en todos los sentidos. El hecho de que él se hubiese hecho amigo de Abelardo, fíjense que casualidad, muchos años después, algo completamente casual y parecido a lo de hoy, Germán cayó con una de las primeras bolas, que había fabricado, en el jardín de begonias afrodisíacas de mi viejo.

-Ja, ja. Mi viejo lo quería matar!

Hasta Toshiro se había olvidado de sus dudas y, al igual que los otros, se había quedado a las espaldas de los uruguayos pero tratando de no perderse palabras de aquello que por enredado e increíble merecía ser  la pura verdad. Incluso hicieron alguna pregunta, para terminar de imaginarse la clase de realidad que pudieran tener esos mundos. Descartar las ideas de imágenes virtuales o mundos potenciales y concebir aceleradamente que la materia organizada no es más que la organización de millones de datos, o los que sean, que forman un paquete animado por una cantidad equis de una cosa que se llama energía y que está determinada por otro paquete de información. Eso sería lo que se guarda en un disco rígido. Después están los millones de otros discos rígidos, que, sin embargo, al menos muchos de ellos, habrían de ser sumamente compatibles con otros muchos, porque nada es único en un sentido absoluto. Lo que no entendieron del todo fue eso de que existan muchos niveles de dimensiones que no correspondan pon ninguna idea de dimensión, como el amor o el pensamiento, y que éstas también, aunque distribuidas de forma muy despareja, aparecieran con una versión propia para cada uno de los universos paralelos.

Mandinga dejó de contestar preguntas para volver a su historia.  Quería ir al punto del tiempo en que por primera vez se le había ocurrido que Manuel pudiera ser su hijo. Aquella noche que todos cenaban en la gran caverna de Ernesto y que Margarita, bajo el brazo de Giorgionne giró su cabeza y dibujó en su cara un pequeño tirón de un sólo musculito de su mejilla de un modo peculiar. De algún modo que él ya tenía registrado en  flashes de una cara de mujer, de alguna vez, en algún lugar, pero que, era posible que fuera común entre las mujeres blancas. Sólo después comenzó a ver cómo esa pequeña idea de un momento preciso, comenzaba a crecer y a fortalecerse razonando en base a los datos que de oídas recogía. Preguntarle a Abelardo arrojó pocos resultados aparte de tener que escucharle rezongar un buen rato con el tema de los amores alocados de su hija. Según él, Margarita había dedicado toda la vida a demostrar que él como padre era un viejo gruñón y anticuado. Para eso había encontrado un método infalible: Hacer cosas cada vez más disparatadas hasta que él, como padre, no tuviera más remedio que intervenir. Después encima, el ataque del probable suegro al probable sinvergüenza que probablemente había embarazado a su hija adolescente, abandonándola con un hijo en la panza. Me cago.


Lo del accidente, arriba del duraznero... Bueno, la verdad es que venía distraído, jajá!




lunes, agosto 11, 2008

581. En el supuesto

Cuando Akiíto y los otros cuatro salieron en los vehículos en procura de alimentos y enseres necesarios, ellos seis siguieron alternando argumentos a favor y en contra de la credibilidad de los mensionados mundos paralelos. Que era algo vistoso dentro de una especulación científica de esas que los grandes teóricos lanzan para pegotear unos cuantos hechos rebeldes a toda explicación, decía Toshiro, pero agregando que, otra cosa sería tomárselo tan en serio como algo que uno se pueda encontrar a la vuelta de la esquina.

-Según he entendido, las otras dimensiones, de existir realmente, estarían confinadas a una escala de tamaños verdaderamente insignificantes

Toshiro no comprendía que no se trataba de una discusión teórica. Hablaba como si una vez demostrada la imposibilidad de la existencia de mundos paralelos, así como así, aquel mundo maravilloso donde habían nacido Manuel y Magdalena, dejaría de haber existido para siempre jamás y ellos, huérfanos de espacio-tiempo, deberían comenzar a reconocer su excesivo entusiasmo por la ciencia ficción. Manuel en cambio desconocía que el realismo a ultranza de Toshiro hundiera sus raíces en la basta experiencia de un pueblo que, desparramado por el mundo, venía sobreviviendo a la única masacre atómica de la historia humana. Cinco bombas atómicas sobre cinco grandes ciudades habían sellado las puertas del celeste imperio para siempre.
Pero Magda tampoco lo sabía. No sabía que en este mundo la guerra contra japón se había sido más larga y terminado de peor modo. Que ahora y aquí, el pueblo trashumante era el japonés, cuyo país se había terminado hundiendo en el océano como una ballena con cinco arpones clavados y humeantes. Que los japoneses tenían memoria. Y que a pesar de reconocer algunos errores propios...
Las razones de Toshiro eran espadas que dibujaban en el aire los antiguos ideogramas de las etapas de la elevación espiritual, que Magda desconocía. Las palabras de Manuel invitando a que le creyeran eran como el campo verde florecido. Pacientes, amigables.
Jarumi, la primera, le creyó. Pero con una condición, que le dejaran a ella la tarea de explicarles a sus compañeros, porque ella podía hablarles desde la base del pensamiento compartido. Que era partir de los principios, es decir, de la objetividad, la racionalidad y la honestidad.

-No nos pueden probar que esos mundos existan. Eso es un hecho. Otro hecho es que nosotros tampoco podemos probar lo contrario. Yo propongo que hagamos de cuenta de que todo es verdad, cosa que cuenta por ahora con un cincuenta por ciento de posibilidades. Ellos dicen que vienen de fundar una nación anarquista, un continente casi. Han de tener mucha experiencia si es cierto. Si no es cierto y todo no ha sido más que una mala ocurrencia o locura, enseguida, cuando entremos a cambiar ideas sobre como organizar una nación anarquista, va a quedar en evidencia el engaño.

Hubo acuerdo unánime.

Claro que tras el acuerdo unánime las ideas volvieron a chocar. ¿Como que si formamos un aparato de poder dejamos de ser anarquistas? ¿Acaso se ha visto alguna vez que el pueblo espontáneamente se organice sin que haya una organización. Claro que si se ha visto, muchas veces, aunque cuesta, tienen esa inercia de agachar la cabeza y evitarse problemas. Pero el pueblo siempre está organizado, aunque sea en contra de sus propios intereses, por una trama de relaciones y... casi siempre en contra. Claro que sin embargo hay en todos el deseo de la libertad. Más bien! O acaso nosotros somos marcianos.
Bueno pero que fuéramos a lo concreto, a comparar las ideas que tenían los Kamikazes con las de los Maquis, en cuanto a eso. ¿Como organizar una nación anarquista?

Manuel estaba en la confluencia de todas las miradas.

-No hay nada que organizar. Sólo hay que decir lo que uno quiere.
-Pero la gente quiere cualquier cosa. Si todos piden cosas distintas?
-Ellos mismos van a encontrar la solución. No hay delegados.
-Ni tampoco un partido?
-Cada comuna es autónoma.
-Y si una comuna deja de funcionar de forma anarquista.
-Nunca se presentó el caso, pero supongo que estaríamos de acuerdo en respetarla. Les puedo contar un caso extremo que se presentó en una comuna del departamento de Rivera que no tenía sistemas de comunicación boca a boca, todo iba a la asamblea y las asambleas demoraban horas y horas, la gente empezó a dejar de ir y los pocos que sí iban se encontraron de pronto resolviendo en minoría asuntos comunes a todos. Exigieron que la gente concurriera, votaron una resolución que volvía obligatoria la asistencia a las asambleas, sin darse cuenta que esa resolución también salía debilitada por los pocos votos que la habían aprobado. Fueron insultados de dictadores y ellos mismos dejaron de reunirse en asamblea. Quedaron un tiempo sin tomar ninguna nueva decisión, hasta que viajeros que venían de otra comuna les alcanzó la noticia de que se estaban utilisando otras formas de conectarse y tomar posición sobre los temas. Entre nosotros toda vez que hablamos es como que estuvieramos votando. No se necesitan taquígrafos ni gravadores cuando la gente es honesta, ni escribanos ni abogados


domingo, agosto 10, 2008

580. Los Locos Son Incoherentes

Pero en ese momento nada dijo a los otros sobre lo que pensaba. Le pareció que estando de paso por este mundo al que todavía no daban nombre... Y además,... teniendo todas las ideas flotando en la neblina de la indefinición, como tenía, era... o podía ser, algo pedante ponerse a opinar sobre lo que otros ven como un camino posible hacia la libertad. Dentro de su propio grupo se consideraba el más ignorante pero opinaba igual, porque todos lo aceptaban como un igual, y hasta a veces más, le parecía, a veces... Pero en este mundo tan distinto y con estos muchachos tan poco típicos del lugar, sin conocer cual era el pensamiento de la verdadera mayoría...

Jarumi se le había parado enfrente con su inteligente mirada.

-¿Tu duda es si nosotros somos revolucionarios? Preguntalo claro. Sí, somos revolucionarios. Nos estamos organizando para formar un gran movimiento revolucionario!
-¿Armado?
-Eso todavía no lo tenemos decidido... Pero es posible.
-¿Sienten que este puede ser el momento...?
-Sí, la juventud ya no resiste más. Está tan desengañada que si no nos organizamos, esa energía va a estallar de forma caótica. Tenemos sólo que lanzar cuatro o cinco palabras que nos identifiquen entre todos. Ideas, sueños, porvenir...
-¿Y los que no son jóvenes, no están así de desengañados...?
-Están mucho peor. Han perdido los ideales sobornados por el confort. Ellos lo saben aunque no lo reconozcan en público. Muchos jóvenes también.

A Manuel le pareció bien esa forma de plantearlo que tenía la guacha, y al volverlo a pensar, le pareció que el corazón le estaba latiendo con esa premonición que a veces le viene de que algo va a resultar verdadero. Esas cosas que uno ya de antes está sintiendo como que ya existen. Le pareció. Y entonces abrió lo ojos sobre Jarumi, que tenía enfrente, desafiando con su mirada cualquier objeción sobre la justeza del diagnóstico. Una muchacha valiente, se veía. Inteligente y ahora jugando un jueguito de seducción para ver si levanta los pelos a la flaca, cuya mirada se veía restallar como metralleta, sobre cualquier movimiento corporal o gesto.
-Hijadeputa- pensó cariñosamente Manuel, al darse cuenta de que todas las actitudes de Jarumi habían estado dirigidas a llamarle la atención. Tal vez sólo por darle celos a la flaca, o no. Por qué no iba la guacha, a gustar de él? Si a él le gustaba ella bastante...

Magda estaba hablando. Estaba diciendo que allá en la tierra (casi dice verdadera) Uno, ellos habían participado de una revolución anarquista hecha completamente, bah, casi completamente sin uso de armas.

Jarumi se mordió el labio antes de hablar.

-Pero, ¿ustedes hablan en serio de eso de los mundos paralelos...?

Recomenzaba toda la historia de las explicaciones, con nuevas referencias a cosas que se podrían preguntar a cualquiera de los dos.

-Porque ustedes pueden haberse memorizado una misma historia falsa.
-Una historia que son dos años, día a día, con todos sus detalles, pensás que se puede memorizar...? ¿Y para qué?

Toshiro hipotetizó:
-Hasta podría ser que lo creyeran verdadero.
-Pss! Los locos son incoherentes. En un rato de conversación se ve que son locos.
Natasha objetó que eso no era muy exacto. La locura del mundo era perfectamente coherente, sin dejar de ser locura.
Akido en cambio opinaba que los motivos por los que podemos hacer algo son innumerables, porque, aunque los tendencias nuestras fueran dos o tres, son tendencias que se manifiestan continuamente y se contraponen a cada segundo ante las situaciones variables y las respuestas que en nosotros genera la inercia del pasado. Varias columnas de fichas de dominó que van cayendo en simultáneo. Se multiplican las combinaciones de hechos por segundo con la cantidad de impulsos y... todo eso... termina siendo una cantidad infinita de posibilidades -dijo y quedó callado con una modesta sonrisa en los labios.
Akiíto se mostró impaciente con los términos de la conversación e incluso con su tema. Estaban compelidos a buscar refugio para estos cuatro elementos y los amigos uruguayos, fuera del país. Así lo aconsejaba la organización, por considerarse prematuro cualquier exposición publica de su existencia antes de que estuvieran perfectamente previstos cada uno de los pasos. Y la forma en que se pensaba presentar.
Después hablaron los otros muchachos, quienes explicaron que todavía no estaban suficientemente entrenados en el concepto de lucha real, fuere con armas o sin ellas. Que la lucha, ellos creían, era otra realidad, en la que debemos saber plantarnos, con la mente clara fijada en un objetivo, o no intentarlo.





lunes, agosto 04, 2008

576. Memoria

Fue cuanto Toshiro desenvainó su larga espada samurai en nombre de la realidad. Con fuertes ademanes y expresiones concisas destruyó todo el sentido lúdico del momento. No estaban para jueguitos de ingenio. A esa hora ya debían andar circulando las fotos de todos ellos, por millones de pantallas y de enlaces electrónicos a miles o tal vez millones de "cazadores de recompensa", el nuevo programa que a través de los celulares, estaba idiotizando la república. ¡Debían encontrar un escondite ya! Conectarse con personas legales que les brindaran cobertura mientras sus parientes tardaran en encontrar una salida negociada, porque el precio de un desprocesamiento legal sobrepasaba el millón de pesos certificados personalmente por Gostanián

-Conozco un ciber de 24 horas en el centro de Merlo. Le puedo mandar un mail a mi viejo, que tiene muchos amigos por esta zona...

A Jarumi no le pareció buena idea dejarse ver con esos rasgos orientales, a pocas horas de la pueblada y con facha de venir de la guerra.
Magda se ofreció para hacerlo ella.
Aceptaron.
Pero no tenían plata.

seis de la mañana, la gente se ha de estar levantando para comer alguito antes de ir a tomar el tren, miran por pequeñas ventanas de casas prefabricadas, la niebla que aun no se empieza a levantar, pero que cuando llegara a la estación , ya con el sol por sobre los techos, se levantaría, como pasa siempre, aunque en las zonas más bajas pueda restar por alguna hora...

Comenzaría Manuel solo a pedir limosna en las llegadas a la estación. Nadie mira mucho a nadie en esas circunstancias, y menos si es un sucio. El primer contribuyente le obsequió cinco pesos, Manuel sacó la cuenta al modo del kiosquero de Flores, parecía que le daba 100 dólares. No podía ser tanto. Pero igual, sería suficiente para media hora de cíber. Volvió adonde los otros se escondían. Pasó el billete a la flaca. La despidió con un beso y la siguió con la mirada... ¡Vaya imagen!

Las instrucciones se las había dado Toshiro, después de hacerle memorizar ocho direcciones de correo, más la suya propia, con su correspondiente contraseña. para que pudiera esperar respuesta de alguno de estos ocho samurais, que, iban a ser capaces de cualquier cosa para ayudarles.

Magdalena solo se repetía: akiito arroba solnaciente arroba hiroito arroba... para empezar después la correspondiente secuencia de servidores, que gracias al orden en que las había acomodado Toshiro, daba dos grupos de cuatro. Por eso era importante recordar cual de la lista era el primero. Akiito, por cierto.

Una hora después seguía sentada frente al monitor, aunque sin mirarlo. Trataba ahora de memorizar las tres últimas respuestas recibidas tras varios intercambios. Las tres coincidían en un punto. Que el refugio que les iban a conseguir en cuestión de horas, debía ser por poco tiempo. Enormes serían los riesgos de que algún cazador de recompensas les llegara a ver. Estaban organizados en federaciones y en redes electrónicas que compartían la información a un costo verdaderamente ínfimo y con un sistema racional de reparto de las ganancias. Todo el esfuerzo debía ser centrado en montar un operativo que les pudiera sacar del país.
Volverían a conectarse en un par de horas









miércoles, junio 11, 2008

551. Cambiando de tema

Aquella noche, después de despedirse de Margarita y entrar al dormitorio quitándose la ropa mojada, tuvieron que acostarse completamente desnudos el uno con el otro.
Por fin.


Mientras afuera la tormenta continuaba silbando en los pinos y salpicando paredes y ventanas de forma despareja...

No estaba mal. Que lo siguiera haciendo sin ninguna prisa y a su manera. La muy puta naturaleza. Que sabe administrar la fuerza de la pasión sobre el estrecho sendero del placer. O algo así, queriendo decir la imaginada cresta de una montaña, un momento de máxima excitación, eso que se nos presenta como el borde de la catarata cuando ya nos estamos por precipitar... y sin embargo como un surfista remontamos la ola que nos acaba de derribar, apareciendo por sobre su lomo, con los brazos abiertos, y volando por los aires con tabla y todo.
La naturaleza sabe.
Sabe mostrarlo todo en cámara lenta, las patas revolendose en el aire mientras la tabla se aleja dejando un rastro de gotas, de a una, que describen trayectorias increíbles. Todo se ve o se siente, mientras los bólidos van cayendo sin ninguna sincronía sobre las redondos duomos tibios de las tetas de la flaca. Tan erctas y esos pezones oscuros...
La naturaleza sabe.
Que los dedos son atraídos por el placer que van a producir cuando se deslicen de esa forma por ese lugar. Que por un momento sabremos sentirnos fuera de todos los límites. Que nos gusta y hace bien.

La naturaleza no siempre sabe cambiar de tema. A veces se le da por mantener una misma tormenta en su grado de máxima energía por varias horas sin amainar. A las diez todavía gopeaban las pinochas sobre los vidrios, se sacudían los postigos y los muchachos acababan de dormisrse abrazados.

Margarita tampoco había dormido- Casi. Demasiadas novedades para un sólo día. Necesitaba pensar. Aunque por momentos no supiera qué. Lo necesitaba para aceptar, poniendo todo dentro del campo de la lógica, que la realidad pudiera abarcar dentro de sí a todas la irrealidades posibles. Que cada uno y ella misma no sean más que una entre millones posibles versiones que por todos lados y al mismo tiempol andan viviendo vidas distintas, aunque con algunos elementos en común...
No es que nunca lo hubiese pensado. Lo había pensado por supuesto pèro, ¿Quién hubiera pensado que era posible? Como los distintops resultados de las ecuaciones que todas tienen su forma de realidad, aunque sean irracionales,imaginarios o complejos. Pero uno sigue pensando que cada problema tiene una solución o que cada circunstancia tiene una definición de si misma que es la verdadera. Que el observador objetivo....
Por otra parte qué podría pensar de la llagada de un hijo justo en el momento en que más lo necesitaba. Por la ventana primero asomándose y golpeando la puerta despues en un mar de timidez. De dónde había salido? ¿Un milagro?

Ella no creía en milagros, por más que con esos temas acostumbrara hacerlo rabiar a su padre.


domingo, junio 08, 2008

550. El Arco Iris

A la vuelta la noche se había puesto muy oscura. Parecía estar formándose una tormenta sobre el Río de la Plata, que negramente y en silencio comenzara a avanzar sobre las casas de la costa, desde Shangrilá al Pinar, aprovechando que todo el mundo dormía, menos los sapos que atacaban de rato en rato con sus gorgoteos broncos acompañados por los agudos staccatos de sus compañeras. Todo en calma. Esa calma gorda de un rato antes del vendaval. Ese silencio poblado de voces antiguas que tal vez nunca hayan dejado de decirnos las verdades verdaderas. Las que nunca comprendimos por no conocer el idioma ni tener el órgano sensible que captase ese tipo de sonido.

En la conciencia de Margarita otro instrumento vibraba sus cuerdas con el arco sobre el corazón. Las emociones que luchaban por predominar en el primer plano, sin lograrlo más que en turnos. El saberse madre y haber realizado sus sueños adolescentes, por una parte y el descubrir la endiablada complejidad de la existencia, por la otra. Como encontrarse de pronto pisando por fin el exacto punto donde arranca el arco iris, y que le digan por la otra oreja que eso es matemáticamente imposible por las leyes y la geometría del espacio. Que este muchacho es su hijo, de su sangre y sus entrañas y que al mismo tiempo, es un conjunto de campos energéticos engendrados entre los repliegues invisibles de un manojo de dimensiones enrolladas alrededor de una probabilidad infinitesimal. Una nada. Una imagen virtual de la proyección de una idea platónica. Una ilusión.

La voz de Manuel sonó apenas sobre el nivel del asfalto que caminaban.

-Nosotros queremos volver a nuestro mundo...

Susurro de suelas.

-...allá estamos en revolución... y en guerra...
-¿En guerra?
-Hemos adoptado el anarquismo...
-¿También ustedes? Mi padre era anarquista.
-Allá toda América Latina. No hay más gobiernos...
-¿Y cómo piensan volver...? ¿Cómo fue que vinieron?
-Nos arrojaron aquí... Tenemos que construir una... nave... Una nave especial que...

En ese momento en la garganta de Manuel estalló un grito de ¡CUIDADO! mientras empujaba a las mujeres sobre el pasto de la banquina. Habían aparecido de improviso dos faros que bajaban atravesando las nubes. Era una avión que venía a tomar pista al aeropuerto de Carrasco y cuyo ruido al parecer había quedado atascado del otro lado de la tormenta, hasta ahora, que pasó sobre las cabezas tronando el escarmiento de la cómica confusión.

Sentados en el pasto rieron. La tormenta dejaba caer las primeras gotas que golpeaban sobre los cráneos, como a veces comienza a sonar sobre las chapas de un techo. Con gracioso ritmo y sin apuro, dejando para después la prisa y la carrera. Para un minuto después, cuando los truenos sacudieron el mundo y largas raíces luminosas craquelaron un cielo que así iluminado se descubría como un manojo de retorcijones.

Por supuesto llegaron a la casita hechos una sopa


sábado, junio 07, 2008

548. Hijo de su hija

Quedaba claro que la mujer no era tonta ni estúpida. Había procesado por si misma un montón de matices contradictorios, y algunas incoherencias gruesas, y llegaba ya a la conclusión irrefutable de que ellos no podían ser tan comunes y al mismo tiempo tan sabios en tecnologías de avanzada. Aunque a las cosas les llamaran por sus nombres vulgares, se les veía dominar conceptos tan sofisticados como la no localidad de algunos fenómenos, que una vez Abelardo explicara mientras agregaba queso rayado a su plato de tallarines. La pregunta conllevaba claramente el rechazo a cualquier contestación de pretendida inocencia.

Sin embargo, Margarita no esperaba enterarse de estar ante malos sujetos que escondieran sus propósitos por saberlos deleznables. Todo lo contrario, se sentía cada vez más exitada por dar los primeros pasos al comienzo del resto de su vida. Correr el riesgo que conlleva la libertad, de encontrarse con cosas que despierten angustias y temores largamente dormidos. Ni por un momento recordó las prevenciones que sugiriera su padre por el tema de los posibles espionajes que algún poder omnímodo pudiera ardenar a sus ajentes.

-Somos de Lagomar pero venimos de otro mundo... es decir...

No parecían almas en pena ni astronautas caídos fuera de zona, parecían simplemente lo que habían contado ser...

-...de este mismo mundo pero en dimensiones paralelas...

Claro que ella tenía vistas algunas escenas de películas fantásticas en el televisor del almacén, que hablaban de cosas como la contracción del tiempo, pero... ¡Ciencia ficción! Claro eso era. Estos muchachos podrían ser fanas de la ciencia ficción y haber aprendido de ahí, pero...

-...un mundo igual a éste, donde están otra vez cada una de las personas, pero que las vidas... no son del todo iguales.

Un universo plural quería decir, como esos de Copenhage y... Bueno que visto así no parecía tan truculento.

-...allá hay otra Margarita Goiticoechea...

Fantástico. Ahora se iba a enterar por boca de este muchachito pitoniso de la existencia de otra existencia suya!
(No hubiese podido negar que la curiosidad trepó rápidamente hasta el tope).

-...y otro Abelardo Goiticoechea, mi abuelo.
-¿Tuu...?
-Abuelo. Yo soy hijo de su hija...
-...de su hija...
-...Sí, de la Margarita Goiticoechea de allá...

Margarita perdió la sonrisa. Una fuerte punzada de dolor hería su sensibilidad más profunda. No se creía merecedora de una tan triste burla y menos por parte de aquellos por los que había anidado sentimientos maternales.

-No me resulta gracioso.
-Te está diciendo la verdad! -terció Magda- ¿No vez acaso que tiene tu misma nariz. Tu mismo perfil y que mira igual que vos revoleando los ojos ?
-Hay mucha gente parecida...

La voz se quebró cuando la boca de Manuel llegaba a besar cariñosamente la mejilla, mientras Margarita susurraba apenas su duda de cómo podría ser todo aquello realidad. Un hijo. Ya grande, con compañera... Hijo de ella aunque no de este cuerpo... Tal vez... también ese tipo de cosas existan.

-Si nos sentamos te puedo contar...

viernes, junio 06, 2008

547. FIAT LUX

Mientras Magda intentaba explicar cómo las posiciones de los guijarros se pueden corresponder con determinadas letras o palabras convenidas previamente, que esas disposiciones se pueden transmitir de alguna manera que eso sí, no comprendía, y que en el extremo distante de la comunicación otro juego de guijarros repetía la misma danza, para ser interpretada por alguna mente consiente que hubiese pactado con la primera todo el sistema de codificación, Manuel recorría el galpón observando todos los elementos y llegaba al pequeño escritorio de roble donde una vieja lámpara de brazo flexible se agachaba, como para iluminar el grueso cuaderno que allí se veía abierto en páginas manuscritas llenas de garabatos. ¡Eureka! Aunque hubiese sido más útil un Fiat Lux, porque la penumbra que reinaba no permitía leer un carajo de aquello que seguramente puesto allí por un ayudante de escena no demasiado imaginativo iba a ser la pieza central de la comprensión de tan extraña máquina. Esa escena donde Indiana Jones comprende la pista que lo llevará hasta la calavera, tan obvia. Bueno, aquí también. cuando Manuel fue a traer un par de velas y las mujeres se le acercaron, pudo verse que efectivamente el texto versaba sobre la computadora y en enrejados de filas y columnas habían sido puestos los resultados de las últimas pruebas. De a seis por renglón los simbolos de cada posición de cada guijarro cuando la fuerza y dirección de los seis campos era la correspondiente al primer símbolo de comienzo de renglón, especie de llave de las que se escriben en las partituras musicales. Los guijarros eran representados por cruces cuyos cuatro brazos de distinta longitud se apoyaban sobre el renglón de distinta manera. Todo claro. Debajo de cada renglón llenado con los símbolos, habían otros dos que en principio parecían haber estado vacíos pero que posteriormente comenzaron a llenarse con números del uno al seis en cada recuadro según el símbolo que tuviera arriba... El tercero de cada tres estaba todavía completamente en blanco...
Nueva tensión en los corazónes de la platea al ver que no estábamos adelantando demasiado. Una sucesión aburrida de números dejadas por un hombre muerto antes de dar término a las anotaciones. Un sistema sexual tan antojadizo como el pental con el agravante de no tener ninguna pista ahora sobre el sistema de codificación. Deberíamos buscas palabras enteras, letras o acaso comandos de un programa. Cual era el tema y cual la intensión?
La escena siguiente muestra la mirada de manuel en primer plano deslizándose sobre el cuaderno, la mesa de nogal y zafando el borde caer sobre la papelera rebosante de pelotas de papel arrugado. Tras la mirada el brazo y la mano que levantan la papelera de alambres y vuelca el contenido sobre la mesa. Seis manos que despliegan las hojas apelmasadas y las van poniendo sobre la mesa, una sobre otra, algunas llenas de palabras, y letras varias veces sustituidas y otras sólo con algunas más grandes, a veces terminadas con un signo de interrogación. Arriba de todas quedó la última hoja que mostraba una larga listas de Manueles: Manuel Fangio, Manuel Oribe, Víctor Manuel...

-¡Genial! -gritó Manuel a las risas emocionado- Estaba tratando de comunicarse conmigo sin saberlo!

Margarita ahora quedó de una pieza. No podía negarle sentido a todo lo que los muchachos le habían venido diciendo. A pesar de sus dudas, tal vez no fueran un par de ignorantes sino todo lo contrario... unos científicos de la calle... una nueva clase de científicos que no se doctora de nada ni da clases -como papá- y que sin embargo puede llegar a revolucionar toda la ciencia. ¡Qué maravilloso! Que los sabios broten así de entre la gente común que uno ve cortando el pasto y que sin dejar de ser lo que siempre fueron se atrevan a hablar de ciencia en cualquier vereda de pueblo. Una ciencia sin laboratorios, tal vez, producida a lo largo de conversaciones donde participa todo el mundo ya sea razonando ya sea confiando en la intuición. Ciencia popular, que no es lo mismo que prejuicios populares.

Magda confirmó:

-¡Y lo consiguió!

Manuel dudó. No le parecía graciosa la comunicación con un hombre que ya se había muerto. Lo hubiese entonces esperado.

-Quiero decir que obtuvo de alguna manera tu nombre... Se comunicó con...nuestro mundo o...

Margarita se puso pálida.

Es que tantas películas de terror se han filmado a la luz de unas velas que alumbras las caras desde abajo... y tan tenebrosas asociaciones rodean la idea de otro mundo... Que... No era que ella fuese supersticiosa ni temerosa, sino que... Tenía por cierto que los límites entre la realidad y la fantasía no son, para nada claros, especialmente en algunas situaciones, como esta de ahora que... imponía la puesta a punto de su vieja táctica vital inspirada en la idea de que la vida es exactamente lo que estamos viviendo en este momento. Táctica, perfeccionada en largas noches de insomnio, pero nunca puesta a prueba que se iba a inaugurar de inmediato.

-Pero...Sinceramente... ¿quienes son ustedes?

jueves, mayo 15, 2008

531. Contacto con la realidad

Juan Carlos se puso serio.

-Mirá muchacho, acabás de putear mi hermano y no dudo que tengas tus motivos pero...no basta conque te disculpes. Ahora nos vas a tener que explicar las razones.

Con una sóla mirada Manuel comprendió que el hombre no estaba tan enojado como curioso, casi tanto como el abuelo que había recibido un chaparrón de recuerdos emocionantes. Pero él debía reflexionar... Porque si bien la verdad hubiese resultado completamente increíble para ambos. Para el abuelo no tanto, por estar puesto en conocimiento ya de unas cuantas cosas raras... Ahora bien. Se venían juntando nuevas evidencias para involucrar al Bosco ese, con esta historia nuestra. Aquí lo acabábamos de encontrar infraganti escribiendo los primeros capítulos de lo que después había salido en Internet. Las pequeñas diferencias, claro, debían haberse producido en el cambio de dimensiones y también... porque aquí no hay Internet y el tipo capaz que lo quería publicar como una historieta...

-Como dijo el abuelo hace un rato "es difícil de contar"...

Aunque nunca averiguamos nada de aquel otro que vivía arriba del cerro y desde ahí transmitía las noticias... como tantas otra partes de esta misma historia que ni yo se si serán todas verdaderas, porque uno viene a ser una suma de realidad y fantasía, al revez del Sargento Kirk que fue primero fantasía y después llegó a la realidad. Ummm, no se.

-Empezá por el principio... Es siempre lo más fácil...

Sonaba a interrogatorio, porque en realidad lo era. Esos dos tipos, más que cincuentones viniéndose encima de Manuel para salvar el honor de un tercero, un sujeto que por lo visto, en este mundo ha sido el único que ya venía entreverado con la historia... En cambio Abelardo en este es inocente y Germán... bueno no se sabe.

-Ja, el principio de la historia de cómo conocí a Bosco la acabamos de leer en esos papeles.
-¿...el te prestó y vos leíste ya ese cuento....?
-¡No! Yo soy ese Manuel. A mi me pasó todo eso y él lo escribió... sin pedirme permiso, me vigilaba, no sé como,... y escribía.

Juan Carlos bajó la cara para mirar al piso mientras sacaba los primeros tonos muy graves de su voz que iba diciendo a Manuel que no se pasara. Que aquello del cuento era una fantasía desaforada sin ningún contacto con la realidad.

Manuel carraspeó sin ninguna necesidad la garganta, como hacen los actores en el teatro para marcar el inicio de su parlamento, a veces. Y se dispuso a desacreditar tamaña y despectiva afirmación. ¡Como que las cosas que le habían pasado y le seguían pasando, iban a ser meras imaginaciones! Y dijo.

-¿Lo podés llamar por teléfono? ¿Dónde vive, en Montevideo?
-No, en Maldonado, pero eso sería lo de menos...
-Decile que acá está Manuel, que venga....
-Lo llamo y te paso el tubo, mejor, eh?

Bueno y entonces vino todo el operativo de buscar en la agenda y en la libretita chica y después recordar que el número estaba completamente legible en la memoria visual , desde que mientras conversaba aquel día había estado repasando los guarismos con la birome roja sobre la tapa de la guía de teléfonos.

-...si, te paso con él.
-Hola..
-Ah, sí. Estás hablando con Manuel, el personaje de tu cuento.
-Ja, qué cuento es ese. Qué joda es...?
-No te hagas el loco, que no entendés?
-¿Manuel Cuanto...?
-Manuel Espartaco Aquelarre Goiticoechea
-Pahh.

sábado, mayo 10, 2008

529. Hay un cuento que cuenta...

Porque él también había, en un tiempo, divagado sobre la posible realidad de los espacios imaginarios, aquellos... donde se podrían alojar los números imposibles, esos... que de ninguna manera podrían existir como lo cuadrados con signo negativo, y que sin embargo, existían y no sólo eso, sino que con ellos se podían hacer interesantes cálculos que de otro modo... Habíase una vez pasado la noche en vela pensando y pensando en la posible o imposible coherencia del pensamiento humano. Del pensamiento matemático en especial. Sin encontrar una explicación al hecho de que siempre se terminara encontrando un fenómeno que se desarrollara en coincidencia con una fórmula matemática por absurda que esta pareciera. Como si en realidad las leyes que rigen el universo no fueran más que leyes matemáticas, conceptuales, es decir, puros pensamientos. Como que fuera lo mismo inventar sistemas de ecuaciones que universos. Como si el pensamiento fuera algo más que lo que cotidianamente imaginamos. Un poder creador u ordenador de una realidad que sin leyes carecería de sentido y nos fuera imposible de percibir.

-¿Por qué decís eso...?
-Porque... Cuando decimos que algo es real es porque así lo vemos. Los delirios son reales. No lo son para el que no los ve.
-Bueno... si me querés meter en un trabalenguas lógico....
-No, te digo que cualquier delirio... Lo que sea que para vos signifique la palabra. En algún rincón del infinito universo, existe...

Juan Carlos hizo un mutis involuntario, a esa altura de la conversación porque locas ideas empezaron a bullir por su cabeza, ya con pocos pelos. Era que de pronto se había instalado frente a los ojos de su imaginación un sector de espacios multidimensionales que comenzaban a llenarse, punto a punto con todas las posibilidades habidas y por haber. Los infinitos puntos transinfinitos que inexorablemente iban suturando todos los huecos posibles que pudieran quedar en cualquiera de las rectas.

-¿Estudiaste matemáticas...?
-...

Se acordó entonces de aquel cuento que había leído sobre un muchacho raptado por una nave alienígena que lo llevaba y traía, involucrándolo en constantes peripecias sin que quedara en claro cual podría ser el propósito de todo aquello.

-Tengo un cuento por ahí que hablaba de esas cosas. El personaje era... Manuel, como vos.
-Un cuento...
-Sí, Se llamaba: Las Bolas de Manuel, y lo que por ellas le acaeció. Creo que lo escribió mi hermano, Bosco.

Abelardo y Manuel al unisono repitieron aquel nombre con tanta sorpresa y curiosidad que Juan Carlos salió despedido rumbo a su estudio y en busca de los papeles, aquellos, arrugados, que a cada rato se caían del estante de arriba.
Cuando volvía, Manuel prácticamente le quitó el cuento de las manos y se puso a leer nerviosamente pasando un dedo por cada renglón del escrito y cambiando de página sin dejar que su abuelo terminara. Eran veinte páginas donde se narraban las aventuras de un tal Manuel que los ovnis dejaban colgado en el centro de Buenos Aires y en bolas, bastante graciosas e impresionantemente parecidas a lo que habían sido sus propias peripecias.

-¿Bosco, el de Guichón?
-Sí, mi hermano.

Manuel estalló.

¡Que hijo de puta!

lunes, marzo 31, 2008

503,, Loco, loco mundo

Evidentemente Tabaré no estaba siendo el presidente... El frente no había ganado las últimas elecciones y...

-¡Larrañaga! -gritó de forma despavorida, para aunar otra vez las miradas sobre su rostro.
No parecían aprobatorias...
Ni muy tranquilas, como si estuviesen pensando que lo de la pregunta anterior no había sido casualidad de un momento de distracción, que estaba no más delirando. Bueno, no iba a ser la primera vez que le tocara hacer el papel de loco entre los conocidos. Y hasta tal vez... fuera la forma más rápida de averiguar en cual mierda de los mundos paralelos se había metido. Porque este era por lo menos un mundo paralelo, ya no le quedaba duda.
-¿Qué te pasa Manolito, no te sentís bien? -Acarició la voz del viejo a medida que se le acercaba.
Manuel se rió... Se rió de una manera tan exagerada y ridícula que enseguida le pareció cómica y le dio más risa.
-Es el tema -intercaló Margarita- mirá cómo se ha puesto de nervioso.
Abelardo no estuvo de acuerdo. Manuel nunca había dicho que no le interesara la política.
-Es más... Hasta le resulta divertida- dijo- ¿No ves que le da gracia?

Aprovechó la pausa Manuel, para ponerse de pie e ir hasta su abuelo a preguntarle, mirándole a los ojos, por el nombre del autentico y simultáneo presidente de la república.

-El que está ahora.

-Es Lacalle, Manuel. ¿Es que no te acordás...?
-¡Pero si ni fue candidato!
-Fue, sí. No te acordás que le ganó la interna a Larrañaga?
La mano sobre la frente de Manuel contestó reconociendo que la realidad le estaba superando.
-¿Y que después le ganó en segunda vuelta al frente sumando los cajetillas de la ciudad con los seguidores de los señores feudales...?
Manuel no se contuvo.
-Qué mundo más loco!
Se revolvía ls yemas de los dedos entre los pelos como si por inercia se negara a abandonar la estrategia de actuar como un loco, que no era la estrategia de ahora, porque ahora estaba sin ninguna estrategia... Necesitaba una...

-¡Yo no soy de este mundo, abuelo!

Todos se miraron en silencio.

-No, pero yo te lo voy a explicar... ¿Eh?... Vos me vas a entender porque sabés mucho de ciencia...¿Eh abuelo?.... Vení, vení conmigo que te voy a explicar unas cuantas cosas y vas a ver que no estoy loco... Son cosas que yo no podría saber nunca si hubiese sido el Manuel de este mundo... ¿entendés?

Lo sacó con el brazo sobre el hombro y hablando sin parar con tono de estar enseñándole a un niño mientras los otros quedaban estáticos y vibrando ese acorde que suena cuando ocurren las cosas fatales, irremediables.
-truuummmm....

sábado, junio 16, 2007

327 GIOCONDA MADRE

La conversación estaba interesante pero ellos tenían muchas cosas para resolver en el día. En primer lugar conocer al hijo de Julieta y asegurarse de que no estuvieran corriendo riesgos inútiles. Hacer lo mismo con respecto a Margarita y su casa. Tratar de conectarse con Vittorio Giorgionne y su casi pariente Pepponne para saber la situación en la capital y… y después de todos eso organizar las provisiones para trasladar a la nueva base secreta. Necesitaban dinero, ahora más que nunca, constante y sonante, como para comprar los materiales de las nuevas bolas y comida para una semana. De eso, daban por descontado, se encargaría Ernesto cuya fortuna parecía no tener fin aunque había estado sufriendo derrames sucesivos. Hasta las botellas de plástico las iban a tener que comprar para no exponerse demasiado por las calles que ahora estaban en poder del enemigo. Elementos de cocina y recipientes de todo tipo sin olvidar frazadas y ropa de abrigo para esas noches otoñales.

Sobrevolaron El bosque al ras de los pinos, derivando al norte, para la casa del Rulo a la que iban. Cuando asomó la primera bola, en el claro anterior a la casita, pareció que era rosada, un rosado huevo gigante de ñandú, que se bamboleó sobre la calle y descendió el tiempo justo como para que los pies de Manuel llegaran al piso. Lo dejaron como un aparecido en el medio de la nada y se fueron a ocultar en claros del monte que se veían bien estando arriba -ese era el problema.

Manuel se acercó y entró a la casa como tantas veces lo había hecho sin ninguna preocupación sobre el alma. A visitar a los primos, venía, con especial interés hoy que iba a conocer su sobrina recién nacida, la hermosa muchachita que pronto correría y cantaría por sobre el viejo planeta. No traía nada para regalar, a no ser las buenas ondas que manaban de su pecho y que ni tanto iba a necesitar la criatura estando en brazos y en pechos de Julieta, la muy bella, la muy madre que mientras la beba mamaba, miraba a su alrededor sin saber cómo expresar tanta alegría. Aquella escena, sacudió a Manuel mucho más de lo que esperaba, la vio como un cuadro, como una Gioconda madre y su bebé, como…Le temblaron los labios al acercarse a dar los dos besos en las dos mejillas apenas tostadas, la una de delicadas líneas y la otra redonda para llenarse los cachetes con la leche de la madre. No era una pintura sino- lo comprendió al retirar sus labios de la tibia piel- aquello que el cuadro nos quiere decir a veces y que lo termina de hacer perfecto. Cuando nos damos cuenta … de que toda la realidad empieza donde terminan las apariencias y que sin embargo… las apariencias nos dan a entender bastante bien. Era importante estar allí en ese momento, parado contra la pared y sonriendo al decir las cosas que siempre se dicen en estos casos, porque no hay palabras más perfectas que las tontas que todo el mundo dice para expresar los sentimientos primitivos de admiración ante la obra del amor. Repitió varios preciosa y buscó los parecidos que pudiera tener aquel montoncito de carne redondeada con las fachas de sus progenitores y antepasados. Ninguno, por supuesto y lo sabían aunque fuera una manera más de suponer personalidades futuras que el nuevo ser se encargaría de desmentir luego de pasar por momentáneas coincidencias con lo que se le ofrecía como modelo.

Sintió que los otros volvían y que lo mismo iba a tener que hacer. Ah. Por unos momentos había logrado olvidar las peripecias por las que estaban pasando por culpa de este mundo que se le ha antojado cambiar justo encima de sus cabezas!

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

jueves, diciembre 07, 2006

147: No me sigas...

Giorgionne por un rato sólo sacudía la cabeza. Se sentía también superado. Ya no estaba creyendo que ellos pudieran avanzar ni siquiera con la ayuda de otros humanos, tan pobres como ellos en capacidad de comprender lo incomprensible…Lo que estaba en juego era nada menos que la irrealidad de la realidad.
-A mí esto me supera.
Manuel reaccionó con fuerza. Levantó la voz e hizo una especie de arenga a favor del valor y el tesón. Giorgionne apenas sonrió con tristeza.
-No es darse por vencidos…. Es que ya no sabemos quienes somos, dónde estamos…
-¿Y eso qué importa?
-Importa porque…si no entendemos nada, nada podemos hacer.
-Yo se quienes somos! Somos unos tipos que nos aguantamos lo que venga y no nos vamos dejar meter la pata encima.
Como por arte de magia o tal vez porque el ciclo depresivo agotaba su tiempo, a partir de las últimas palabras de Manuel los ánimos empezaron a retemplarse.
-Si vos creés que estamos en el camino… Bueno yo te sigo –dijo Ernesto.
Manuel iba a saltar diciendo que no quería que nadie le siguiera, que él no era guía de nadie sino apenas un gurí grande e ignorante y que en vez de buscar guías, ellos… Pero no lo dijo porque un oportuno apretón de mano dado por la flaca le puso en alerta sobre que no debía decir justamente lo que tenía ganas de decir…
Giorgionne también volvía.
-Pensándolo bien, de nosotros cuatro quién ha hecho inclinar las voluntades haz sido siempre vos, Manuel. Esta es una historia en la se podría decir que sos el actor principal. Hagas lo que hagas, el centro de la historia nuestra pasará por vos.
Manuel se sintió extraño, como metido en otro cuerpo. ¿Qué les habría entrado ahora? ¿Qué querrían de él? Porque algo parecían querer… esperar… Tuvo que meterse para adentro y desde el silencio interior mirarles las caras. Mirándolas comprendió. ¡Estaban esperando que él los dirigiera! Eso le producía mucho temor. No quería pensar más en ello… Volvió entonces a su mente parlante dejando lo otro como un asunto personal y reservado para revisar cuando tuviese ánimo.
-Yo creo que no vamos mal. Tenemos el plan de aliarnos con los otros Maquis… Pero me parece que estamos dejando de lado los principales aliados, los que ya nos están ayudando sin pedirnos nada a cambio… bueno…--sonrió—apenas unos vaso de jugo…
Ernesto acomodó el cuerpo como para saltar gritando “Es un genio!” pero una mirada de Manuel, directa y precisa, le contuvo casi del todo.
-Es muy buena idea, ¿no te parece Vittorio?
Magda hizo varios apretoncitos en la mano. Todo iba bien.
Giorgionne se puso colorado.
-Sí. En realidad qué vergüenza no haberlo pensado antes. Porque ellos…
-Son humanos.
-Bueno no precisamente.
-Por suerte.
-¿Qué hora será…estarán durmiendo?
-Duermen muy poco… Pero voy a tener que hacer más jugo de macachines.
-Yo te ayudo—dijo Magda.




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