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martes, agosto 25, 2009

728. ¿Anduviste en las macumbas?

Dengue se había puesto a mirar por la ventanilla los troncos de los árboles que de su lado pasaban repiqueteando su ritmo silencioso, seguramente iba recordando algo, o dando vueltas alguna idea relacionada, una indecisa idea, algún temor en particular... Porque se le veía como entonces hundido en sí mismo, sin deseo de seguir hablando o, al menos, momentáneamente incapaz de hacerlo.

...me habló de vos...
-Ah. ¿Y qué te dijo?
-Que vos también eras...
-¿...del otro mundo...?
-Sí.

La mirada de Dengue planeó rápidamente por la cara de Manuel y luego se refugió bajo las cejas.

Manuel se quedó considerando la forma en que debería explicar lo que era necesario explicar. Porque...

-Estuve por allá por accidente... Me llevaron...
-Anduviste en las macumbas? A mi siempre me dieron miedo.
-No. Apareció un huevo hueco, me caí adentro y... me llevó.
-¿Un huevo?
-Una nave. Teledirigida. Me raptaron...
-¿Y a donde te llevó?
-A ese lugar donde vivía ese otro Dengue. Igual a vos. Todo era igual que aquí... Bah, casi igual. Algunas cosas eran distintas.
-¿Ahí estábamos todos repetidos... vos también?
-No. Yo no, y nunca me expliqué por cual razón. Yo no estaba repetido. Mirá... todo eso es muy difícil de explicar, pero era un lugar muy lindo donde la gente se ponía de acuerdo con más facilidad que aquí. Lo malo fue que enseguida empezamos a ser atacados por unos seres... Sí, no te rías. Así ocurrió como en las películas de alienígenas...
-Enanitos verdes?
-No ángeles del cielo. Algunos hasta tenían alas, aunque...
-Andá, Manuel, yo ya te estaba creyendo! Ja ja. Qué hijo de puta que sos!
-Te estoy diciendo la verdad. No estoy jodiendo. Los tipos usaban alas para darse importancia porque eran unos estúpidos que obedecían cualquier orden que les dieran...
-¿Quién los mandaba?
-Uno que se hacía llamar Dios y que tenía una corte llena de alcahuetes por algún lado de esos espacios llenos de estrellas.
-Y cómo te volviste. ¿Disparando de la guerra?
-No. Yo me dí cuenta de que esa no era mi Tierra recién hace poco. Yo creía que estaba aquí. Nunca quise volver. Me tiraron para acá...
-Los ángeles esos?
-No. Otro que les ganó la guerra. Otro que también se cree Dios.

En ese punto de la conversación tuvieron que pararse porque ya estaban en Lagomar. Bajaron juntos de acuerdo en ir a tomar unos mates a la casa de Manueld, Y tal vez a comer, si en la casa quedaba algo.






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martes, septiembre 23, 2008

600. La Paz Rumorosa

Magda confirmó que aun se necesitaban maestros voluntarios.
Salieron pues, cada uno para el lugar de en que se organizaba su grupo, un trecho juntos, respirando el aire luminoso que prolongaba el pasado otoño sobre esta comunidad de gente dispuesta libremente al trabajo. A lo largo de las calles se veían personas de todas las edades, de cabeza alta y paso decidido, aunque no exento de gracia, canturreando, cuando solos, estrofas de viejas canciones populares. o bromeando en viva voz, cuando iban en grupo.
Los niños sin ningún tipo de uniforme, se veían más o menos en la misma, rumbo a sus escuelas, no queriendo llegar tarde, por no perderse un nuevo capítulo de la aventura de aprender a resolver los misterios de la existencia en común, los vericuetos del razonamiento, la práctica de la solidaridad o la oportunidad de mejorar algo entre todos.
Casi un paraíso, utopía, o como quiera llamarse, este contento generalizado que, venía a contradecir el general pensamiento de que el hombre es un ser inconformable por naturaleza. Aunque lo sea, de algún modo. Porque todos esos lugareños que transitaban las calles de Lagomar y El Bosque, como tantos millones que en el mismo momento encaraban sus tareas en común a lo largo y ancho de América Latina con alegría real, eran por cierto seres completamente inconformables, contradictorios y empecinados, pero, seres que habían aprendido a luchar contra las dificultades en vez de contra sus semejantes.
Sabían que tendrían pronto que enfrentar al enemigo más portentoso que ningún movimiento político en la tierra haya nunca tenido, al menos que se sepa. Las fuerzas del Imperio Galáctico aliadas con los alcahuetes de siempre. Pero especialmente habían comprendido que el quid de la cuestión no estaba radicado en la fuerza militar. La lucha principal se iba a librar dentro de las cabezas y dentro de los corazones. Nadie puede dominar a un pueblo que se siente libre. Quedarían los bravucones con sus garrotes al hombro, incapaces de doblegar a tantos millones. Quedarían los seductores con sus promesas de fría saliva inútil. Con sus lisonjas y sus pretextos para la traición. Solitarios, frente al terrible espejo de su propia conciencia, aquella, sí, que por muy soterrada que se encuentre, un día habrá de despertar a fuerza de desengaños.

Pero cada uno seguía siendo uno. Distinto e irrepetible. Una mirada única hacia un mundo que a cada cual se le antojaba otro, aunque con algunos elementos en común. Todos habían terminado descubriendo que el enemigo invencible era aquel se se incrusta en los más inadvertidos repliegues de la mente y desde allí susurra su canto de sirenas, ese que viene encriptado bajo las siete capas del sentido común, cuando nadie se ocupa de ponerlo en duda.

Era la paz rumorosa.

En cambio, muy distintas cosas se decían del resto del mundo. Una inexplicable sucesión de temblores y quebrantos sacudía el mundo occidental y cristiano, haciendo doler los molares a los más eminentes profesores de teoría económica, encoger el escroto a los ancianos doctores de la ley y orinarse de a chorritos a los cuatrocientos dueños del oro y las divisas. Todos sospechaban que se avecinaban otros tiempos. Pocos de ellos estaban enterados, por cierto, del fallecimiento del viejo Dios y de la inminente lucha abierta por su sucesión. En cambio, la mayoría miraba a América Latina. -América La Pobre.- Y maldecían la conducta inmoral de sus pobladores, hija de la proverbial indolencia de los indígenas, que se había continuado y aun contagiado a toda la gente que Europa enviara para ayudar, y a los millones de esclavos negros que, ¡pobres!, tuvieron que hacer el trabajo que ellos -los indígenas- se negaron. No por otra causa levantaban airadas protestas por los muchos sudacas que habían llegado en los últimos años a trabajar y comer en la mesa europea, como antaño hicieran ellos en América salvándose del hambre y de las guerras. ¡No era posible continuar recibiendo gente hambrienta y mal educada! ¡Bastante han tenido nuestra ayuda cuando les hemos enviado nuestras inversiones y nuestras empresas para darles trabajo y bienestar a costa de, apenas, destruir el doble de puestos de trabajo mal pagados y realizado con tecnologías completamente en desuso. Esas eran sus razones, las que rezongaban mientras chupaban los huesos del pollo y eructaban burbujas de bebidas efervescentes frente a las pantallas planas que tal vez no iban a poder cambiar este año por el nuevo formato Zip Out.



domingo, septiembre 07, 2008

594. SER, O NO SER

De todos modos, nadie escapaba a la angustia de saber que se avecinaban tiempos que nadie podría pronosticar como mejores ni como peores, pero sí como llenos de violentas guerras, en las que los rencores acumulados por milenios se desatarían, cambiando, tal vez, la faz de esta parte del vecindario cósmico.
Mandinga lo explicaba. Ahora el problema no era simplemente la eterna lucha entre el Viejo Dios y Satanás, por nombrar las cabezas visibles del odio más reiterado. Ahora se estarían sacando la careta que habían usado para las estampitas, todos aquellos archipoderosos serafines de las constelaciones zodiacales,que se decían dueños de la melodía galáctica, los señores de los cúmulos globulares, que federados por todo el entorno amenazaban con movimientos envolventes, los archiduques de los brazos galácticos, los uraños reyezuelos de las estrellas de neutrones, únicos que hasta ahora lograran el dominio de la gravitación, y en fin, una innumerable cantidad de señores feudales, y señoritos, que sólo tenían en común el grandioso deseo de ser el Dios Único, el Todopoderoso, indiscutido monarca al cual los otros besarían las patas cada vez que les pisara la cara.

-¿Y tu gente?- preguntó Cholo.
-Mi gente nunca ha sido guerrera. Nuestras guerras no han pasado de escaramuzas, que por último se transforman en grandes fiestas. Nunca participamos de la religión del poder...
-¿No tienen suficientes armas...?

Mandinga respondió con una mirada triste. No encontraba palabras para decir lo que sentía. Esa especie de petición de principio, de razonamiento circular como el que pregunta quien fue primero entre el huevo y la gallina,

-Un humano dijo "Ser o no ser"
-¿Se dan por vencidos sin pelear...? Sin embargo vos...
-No me entiendan mal. Podemos pelear. A veces podemos pelear, nos defendemos... Pero otra cosa es que la pelea nos coma la cabeza.

Todos entendieron, porque todos, alguna vez, habían perdido el sueño dando vueltas de atrás para adelante la vieja ecuación de las consecuencias de la acción, que se transforman en causas generatrices de nuevas y reiteradas acciones que, en intrincada maraña termina por ocultar y olvidar lo que en un principio se había procurado.

Callaron por un momento. Era tiempo de salir al aire libre.

miércoles, septiembre 03, 2008

593. DIOS HA MUERTO

En delante poco fue lo que pudimos sacar en limpio de tantas conversaciones simultáneas. Nosotros, se entiende, aquellos que de una forma u otra nos encargamos de esta tarea obligadamente discreta y difícil, porque, ¿les parece a ustedes poca cosa seguir a nuestros personajes en sus continuos ires y venires por mundos y dimensiones, muchas veces de forma sorpresiva y sin dar siquiera pistas sobre el próximo destino? Bien que en este caso, no era la distancia ni la extraña naturaleza del lugar lo que nos dificultaba la tarea, sino el baturrillo de temas entreverados, las carcajadas, los angustiosos relatos de los momentos de zozobra, las bizarras explicaciones de las leyes que regularían las relaciones entre los mundos, las dudas, los temores y la alegría de estar nuevamente juntos. Juntos otra vez todos, porque, como atraídos por algún corno mágico de esos que no se oyen pero se escuchan, a medida que transcurría la tarde fueron cayendo uno tras otro, los Cholos, los Rulos, las Julietas, los Dengues y los Chumbos. El último en llegar fue Miguel, el farmacéutico.
Por eso decimos que nuevamente estaban todos juntos. Con el agregado, de yapa, de los ocho japonecitos, que a esa altura rivalizaban en entusiasmo ácrata con todos los demás.
Es que de pronto, como el aprendiz de brujo, ellos veían realizarse en el plano de la realidad palpable, todas aquellas ideas que tan dificultosamente habían podido pulir y perfeccionar en madrugadas de inspiración profética. Querían verlo, por hablar con precisión, ya que les decían que allí afuera, por esas calles de común balastro y tras esos comunes pinos que poblaban los más de los solares, reinaban justamente esas sagradas ideas que se habían impuesto sin más violencia, y aun tal vez con menos, que la cotidiana de la sociedad anterior.
Pidieron para verlo, una vez que todos se hubiesen puesto al día con las informaciones que cada cual había acumulado separadamente. Eran muchos los temas, pero, había uno que se robaba los titulares a toda página:

DIOS HA MUERTO

Por supuesto que en el mundo civilizado, es decir desarrollado, económicamente hablando, esas letras no habían sido impresas en ese orden, al menos sobre papel o pantallas de televisión. Por acaso sí en algún lugarcito de Internet, que pronto dejó por casualidad de aparecer carcomido por dificultades técnicas, invasiones de bacterias y virus oportunistas u otras causas aleatorias. Le llamaron "la muerte blanca" porque blanca quedaba toda información sobre la existencia anterior de dichos sitios, que nunca habían existido y que por lo tanto mal podían desaparecer.
Tampoco nunca se habían movilizado las tropas de la OTAN ni la quinta flota sobre el Atlántico. Nunca hubieron amenazas ni advertencias, ni presiones económicas ni nada. Tampoco las plateadas y doradas bolas de los arcángeles descendieron nunca sobre el pentágono del poder a conferenciar estrategias. No se embarcaron jamás cargamentos de armas ni de poderosas drogas neurotóxicas, ni se compraron conciencias ni se organizaron gigantescos operativos de información manipulada a través de periodistas prestigiosos pagados con generosas prebendas. Nada de eso. Todo lo poco que hubo, no fue más que los acostumbrados desbordes de la imaginación latinoamericana que por siglos a dado muestras de los perniciosos efectos de la ociosidad y del consumo de bebidas ordinarias.

A pesar de todo algo pasaba. Los mercados enloquecían. Tan pronto el petróleo superaba la barrera de los docientos dólares como las naciones líderes se quedaban sin papel para imprimir billetes. Las nuevas generaciones, hartas de estimulantes, inventaban nuevas formas de vida violenta, por sentir algo sólido bajo sus pies y delante de sus puños. La flagelación volvía a estar de moda. La ajena, pero también la propia. Clubes de pelea a muerte. El valor se demostraba aguantando mutilaciones. La convicción cortándose la lengua. La diversión... duraba poco...

martes, agosto 26, 2008

589. El Destino

En media hora todos estaban colaborando con la tarea. Ya Akiíto había vuelto de San Miguel trayendo varios fardos de papel de diario, un rollo de alambre de acero, veinte quilos de harina para hacer el engrudo. y varias cosas más por si fueran necesarias.
Por suerte las cuerdas estaban en buen estado, puestas a lo largo del frente de la casa, en aquella terraza que se usaba como estacionamiento. Los muchachos habían vuelto a extender la maya de la media sombra y ya Manuel y la Magda sostenían el primer círculo de alambre liberado de pegotes, en la posición central. Allí debían colocar las tres cuerdas que formaban el equilátero de abajo, el que ellos suponían encargado de contrarrestar la gravedad, porque... bueno simplemente porque la gravedad viene de abajo, se supone, qué tontería, o tal vez no.
Manuel trajo la primera cuerda y le alcanzó uno de los extremos a la flaca. No se preocupó todavía por la tensión, porque faltaban las otras dos, que, si todo iba a resultar bien, deberían ya desde al comienzo sostenerse entre ellas y, de vez en cuando murmurar un zumbido casi inaudible.
Zumbaron. Inaudiblemente zumbaron en tres frecuencias muy cercanas y bajas como es lo normal y hasta necesario, para que oscilen y busquen entre ellas la consonancia. Esto no sólo tranquilizó a Manuel y la flaca, sino que impuso respeto entre los demás, que ayudaban sin pronunciar palabra mientras contenían el aliento, para que no se les fuera a pasar ningún detalle de lo que ocurría, lo que estaba por ocurrir y que ellos, daban desde ya por descontado...
Manuel se sentó por un momento en el saledizo de una ventana queriendo tomar conciencia de estar otra vez construyendo la balsa que le rescatara del naufragio. Extraño destino que al parecer le marcaba con trazos gruesos ese permanente estado de liberador liberado y vuelto a caer prisionero. En vez de estar no más, con la flaca allá en la casita, tal vez con un crió gateando por el pasto. ¿Existiría el destino...? O el antidestino, es decir... Aquello que por mucho que deseemos nunca vamos a vivir...?

Con lo que volvía a zonas peligrosamente cercanas al concepto de destino como un guión escrito por algo o alguien para que cada quién cumpla con su papel y no joda el plan general. El desquiciado plan general que hace siempre que las cosas funcionen mal más tiempo que bien, que se rompan, que la gente se pelee por tenerlas y sólo cuando las tiene, tras un momento de perplejidad, parecida a la alegría, comprende que en realidad no las quería. La sociedad toda... No, no parecería probable que existiera el destino. ¿Pero entonces por qué las cosas siempre se empeñaban en rodearle de circunstancias y condiciones que le sacaban del camino que él quería recorrer...? ¿Sería por torpe que le pasaban esas cosas, o simplemente por boludo?

Allá estaba el negro grandote, su padre, alcanzando ahora el círculo de alambre que iba a contener las otras tres cuerdas, las de arriba. Magda, flaca de fierro, se limpiaba las manos sobre las piernas del jean antes de enganchar el extremo de la primera cuerda en el punto que su natural sentido le indicaba. Mandinga! Que hombre o diablo más incapaz para el trabajo. Torpe y sin gracia cuando todo lo otro lo hace encima de pasos de baile! Su padre. Claro. Cómo iba él a salir un sujeto decente con semejantes padres. Una hippie delirante y rebelde y un principe de la música tropical. Un Dios de una religión que no puede existir. Un boludo.

Era el destino.

Que él, aparte de boludo como su padre viniera a resultar una especie de cuarto dios o tal vez un octavo. Un... duende, o... un diablito de esos que dicen al oído cosas tentadoras, ja. Que tontería. Porque resultaba que los dioses no eran mejores ni mas inteligentes que los hombres! Ni más buenos ni más malos. Aunque más poderosos... Otra vez.

Alguna vez se iba a poner a pensar más en serio qué era eso del poder, porque... uno si se pusiera a pensar en un tema, en serio, es muy posible que llegara a conclusiones parecidas a las que llegan esos sabios y filósofos, o no? Alguna vez lo había hecho, por algunos minutos, pensar en un tema, en serio, como si uno pudiera, solo, descubrir la verdad con el pensamiento. Pero no importaba. Aunque no se pudiera del todo, se podía llegar a ver más o menos por donde anda la verdad, esa cosa con más caras que una galería de espejos.

Y pensar aquella idea que una vez se le había ocurrido, de que fuera él mismo quien escribiera el guión de su vida, como si fuera una historieta, que él siempre había soñado dibujar...

viernes, agosto 22, 2008

586. No Estamos Para Shows

La conferencia se interrumpió con la vuelta de los dos autos que venían cargados de provisiones, frazadas y algunas otras cosas como libros y un televisor. Akiíto quedó de una pieza cuando se encontró con Mandinga y su extravagante look jamaiquino-lumpen-proletario. Quiso tener alguna explicación distinta a la pavada de que le dijeran que había caído del cielo como el color, que en este caso era negro. (ja ja) No creyó para nada la historia de la pandorga, aunque sabía que en oriente se habían llegado a remontar personas con esos cachivaches, cometas como le dicen en algunos lados, o barriletes en otros. Remontar personas hubiera sido una cosa pero, hacerlo con tamaña bestia, parecía exceder cualquier credibilidad, por más que se alegase que esta funcionaba mediante otros principios. Ja. Que mucho no parecía haber funcionado, por lo visto. Era un testigo peligroso. Eso a no dudarlo, aunque por lo pronto no fuera a ser dicho en voz alta. Callando también las noticias del próximo traslado a Uruguay y los contactos frenéticos que se había estado realizando con las organizaciones anarquistas del país hermano, especialmente con una llamada "Los Maquis", de un balneario cercano a Montevideo.

-Hay comida para tres días... Calculada sobre la base de seis personas... -Comentó pensativamente Akiíto luego de concluir que sería mejor que el nuevo personaje se mantuviera dentro del grupo aunque no se le creyese nada.
-Si falta después les traeremos más.
Tomó por el hombro a Toshiro y con un gesto le hizo entender que quería hablar privadamente con él. Se fueron a la habitación del al lado.

De modo que se reinició la charla sobre los novedosos sistemas propulsores y las últimas concepciones del espacio y la distancia, ahora con cuatro participantes nuevos. Los muchachos que acompañaban a Akiíto.
Ellos al principio creyeron estar en uno de los acostumbrados intercambios de opiniones y experiencias entre aficionados a los juegos de red. Hasta llegaron a preguntar cual era el juego del que hablaban los otros, extrañamente lleno de teorías y vacío de armamento.

-No es un juego, -les quiso explicar Jarumi.
-¿Una película?
-Tampoco.

Para nadie hubiese sido fácil inventar una nueva explicación ante oídos vírgenes, por eso Manuel recordó aquella película en que Cristo volvía de la muerte y para ser reconocido mostraba las llagas producida por los clavos. Pero ellos no tenían llagas y él, por lo menos, parecía haber perdido los pocos "superpoderes" que antes, y a veces, le asistían. No era capaz de leer un mísero pensamiento, por mucho que ya se lo había propuesto. No había sido capaz de fabricar una simple bola en Tierra 2 y ahora... El pelotudo de Mandinga, su padre, (para qué negarlo si cada vez se le hacía más evidente), acababa de destrozar una bola en perfecto funcionamiento.... Aunque... Ahora se le ocurría pensar que tal vez aquello no hubiese sido una simple distracción... Tal vez las bolas no pudieran volar bien en este mundo...

Mandinga decidió volver a presentar su número estrella y recién después explicar el resto de las teorías. Se separó de todos en el centro de la pieza justo cuando volvían Toshiro y Akiíto, serios, muy serios, con expresiones que no daban para shows.

-Vean esto y después no van a pensar que se trata de jueguitos, -dijo, y se volvió a hacer flit para adentro transformado en un puntito negro, que aun por unos instantes bailoteó en el aire de la pieza.

Cuando volvió le tuvieron por mago, de esos que levantan un piano de cola frente a las cámaras y lo introducen en una caja de fósforos.
Distinto es viajar entre los mundos paralelos gastando el sólo combustible del pensamiento.
O haber encontrado la verdadera y definitiva explicación de todas las complicadas cosas del universo.

Fácil es decir que Dios ha muerto. Difícil es que te crean aquellos que nunca han creído en El.




sábado, agosto 16, 2008

584. ZAZ

De todas maneras lo que no quedaba claro era por qué Mandinga había de pronto adquirido convencimiento de ser el padre de Manuel. No lo decía. No lo decía y sin embargo estaba tratando al muchacho con un tono distinto, hasta gracioso por momentos, si alguien se pusiera a pensar que Mandinga suponía que fuese el modo correcto de tratar a un hijo, En la tierra. Más bien parecía tentado de convidarle a jugar a la pelota o a cualquier cosa que implicara correr y saltar, para sacar a flote el exceso de alegría que no sabía expresar de ningún modo. Mandinga estaba embobado. Por eso no terminaba de entender que ya hacía rato que Manuel y la flaca le estaban preguntando el por qué de tanta seguridad. Que pruebas o testimonios había conseguido?

Las conseguí- dijo a los gritos pegando un puño contra una mano así como en las historietas dibujan esas rayitas saliendo de la zona de colisión que se acompaña con un letretiro explosivo que dice "Zaz".

Entonces contó de cuando se había encontrado en el último mundo, en casa del Abelardo muerto de ahí, cuando ellos intentaban apagar el incendio y "ustedes habían sido ya chupados para acá". Habíase puesto a ayudar, desde ya, pero mientras echaban agua y arena sobre el cadáver quemado del invento,.. que resultaba bueno para hacer lo que Abelardo ni había supuesto: Abrir una ventana de fácil acceso desde cualquier dimensión cercana. Uno de los primeros que se asomaran en la ventana de enfrente parece haber sido el mismo que les había tirado por allí, el contrincante del viejo, que...¡Pero se había olvidado de contarles la última! SE MURIÓ EL VIEJO.

-Allá en el mundo nuestro, por el que dí varias vueltas, hay estado de pánico universal. Se ha muerto el viejo Dios y nadie sabe lo que puede pasar. El vacío de poder es imposible de realizar en el universo, con los caranchos que tienen las escuadras de bolas de guerra!
-Estás cambiando de tema, Mandinga. Las pruebas...
-Ah, sí. Las pruebas. Las pruebas son... la prueba, es que hablé con dos Margaritas distintas, la nuestra y la del último mundo y las dos me reconocieron por fin.

No quiso decir, por hombre, que la Margarita de Tierra Uno, al principio le había negado ningún recuerdo y toda posibilidad, hasta que apretada por las preguntas, incapaz de mentir,terminó confesando su temor de que esto llegara a oídos de Vittorio, su adorado compañero de ahora. Tampoco que Margarita, la del último, la sin hijos que tan contenta estaba de haber conocido a Manuel, por último se había derrumbado a sus piés cuando se dió cuenta de que aquel negro con el que conversaba, era el mismísimo tamborilero que una noche pudo haber tenido en su cama. Se agarró de sus hombros para no caer presa de temblores y espumarajos de verde placer saliendo por la boca. Bueno no tanto, pero que había mostrado el juego sin ningún pudor, eso fue. Conque se atrasó unos días en la busqueda, con una cosa y con otra de esa hermosa vida que tuvieron en común...

-¿Te reconocieron las dos como que... Pero muchacho, si la del Ultimo, nunca tuvo hijos...
-Pero tuvimos... Es decir que yo y mi paralelo de allí, los dos en la misma época trabamos conversación con las respectivas Margaritas. En mi mundo ella pasó la noche conmigo. En el último, ella rechazó el alojamiento ofrecido y volvió a cuidar a su padre en San José de Carrasco.

Toshiro sin titubear interrumpia pidiendo una aclaración sobre que se debería suponer que las cosas habrían de suceder en una misma fecha ,minuto y segundo, salvo que en dos mundos tan iguales cómo era posible la existencia de cosas tan diferentes como una misma persona que en uno de los mundos tiene un hijo y en el otro, no.

Mandinga, amigablemente le explicó que los mundos, por iguales que parezcan en unas cosas, pueden ser bastante diferentes en otras.

-Es una cuestión de probabilidades, terminó.
-¿Probabilidades...?
-No es facil de decirlo, mirá... Pero la existencia también depende de las probabilidades de que esa cosa exista entre medio de todas las cosas que le rodearían. Entonces, si las probabilidades de existencia caen por debajo de un guarismo determinado, entonces la cosa deja de existir en la mayoría de los universos paralelos...
-Claro.
-No entendiste nada... Bueno, mirá,, hasta por ahí llega mi conocimiento, nunca fui muy estudioso.

Jarumi se había venido acercando de a poquito y ahora a los pies de Mandinga, por cierto bastante alto, se iba sintiendo como una niñita diminuta a los pies de un menhir humano, con todas la características de un súper héroe El Hombre Araña Negra, que salta entre los edifícios y enreda a los aviones supersónicos en sus entramados de seda.
(Si no se sintiera tan diminuta, correría a buscar su bloc de dibujo y plasmar la imagen que se estaba formando en el espacio de su imaginación. )

-¿Como haces para viajar entre los mundos?

Mandinga solo dijo,"Ja" y desapareció metido dentro de su propio ombligo

miércoles, junio 11, 2008

551. Cambiando de tema

Aquella noche, después de despedirse de Margarita y entrar al dormitorio quitándose la ropa mojada, tuvieron que acostarse completamente desnudos el uno con el otro.
Por fin.


Mientras afuera la tormenta continuaba silbando en los pinos y salpicando paredes y ventanas de forma despareja...

No estaba mal. Que lo siguiera haciendo sin ninguna prisa y a su manera. La muy puta naturaleza. Que sabe administrar la fuerza de la pasión sobre el estrecho sendero del placer. O algo así, queriendo decir la imaginada cresta de una montaña, un momento de máxima excitación, eso que se nos presenta como el borde de la catarata cuando ya nos estamos por precipitar... y sin embargo como un surfista remontamos la ola que nos acaba de derribar, apareciendo por sobre su lomo, con los brazos abiertos, y volando por los aires con tabla y todo.
La naturaleza sabe.
Sabe mostrarlo todo en cámara lenta, las patas revolendose en el aire mientras la tabla se aleja dejando un rastro de gotas, de a una, que describen trayectorias increíbles. Todo se ve o se siente, mientras los bólidos van cayendo sin ninguna sincronía sobre las redondos duomos tibios de las tetas de la flaca. Tan erctas y esos pezones oscuros...
La naturaleza sabe.
Que los dedos son atraídos por el placer que van a producir cuando se deslicen de esa forma por ese lugar. Que por un momento sabremos sentirnos fuera de todos los límites. Que nos gusta y hace bien.

La naturaleza no siempre sabe cambiar de tema. A veces se le da por mantener una misma tormenta en su grado de máxima energía por varias horas sin amainar. A las diez todavía gopeaban las pinochas sobre los vidrios, se sacudían los postigos y los muchachos acababan de dormisrse abrazados.

Margarita tampoco había dormido- Casi. Demasiadas novedades para un sólo día. Necesitaba pensar. Aunque por momentos no supiera qué. Lo necesitaba para aceptar, poniendo todo dentro del campo de la lógica, que la realidad pudiera abarcar dentro de sí a todas la irrealidades posibles. Que cada uno y ella misma no sean más que una entre millones posibles versiones que por todos lados y al mismo tiempol andan viviendo vidas distintas, aunque con algunos elementos en común...
No es que nunca lo hubiese pensado. Lo había pensado por supuesto pèro, ¿Quién hubiera pensado que era posible? Como los distintops resultados de las ecuaciones que todas tienen su forma de realidad, aunque sean irracionales,imaginarios o complejos. Pero uno sigue pensando que cada problema tiene una solución o que cada circunstancia tiene una definición de si misma que es la verdadera. Que el observador objetivo....
Por otra parte qué podría pensar de la llagada de un hijo justo en el momento en que más lo necesitaba. Por la ventana primero asomándose y golpeando la puerta despues en un mar de timidez. De dónde había salido? ¿Un milagro?

Ella no creía en milagros, por más que con esos temas acostumbrara hacerlo rabiar a su padre.


jueves, mayo 29, 2008

543. El viejo

Porque siempre ha sido así. Las revueltas suelen iniciare en los meaderos públicos donde los más soeces letreros intentan subvertir los valores establecidos, al menos durante el tiempo que duran las micciones y las flatulencias.

El reino del Señor estaba en crisis. Hacía tiempo ya que nadie creía en serio lo de la omnipotencia, la omnisciencia, o la... Bueno lo de la eternidad ya hacía rato que era motivo de chanzas. No obstante... Es sabido que las revoluciones no comienzan hasta que no se atreven a salir del meadero, y, en esos cielos de las mil y una intrigas, de la mal intencionada sonrisa beatífica que acompaña a la persignación... Del temor a tirar la primera piedra y después quedar pegado al ridículo de no verse seguido por nadie más, de comprender tardíamente, que todo no había sido más que otra intriga engañosa, para esta vez sacarse de encima al muy estúpido competidor que pretendía ser el líder, y por lo tanto el nuevo Dios, una vez que la revolución terminara exitosa... En ese cielo, nadie quería tirar la primera piedra.

El viejo lo sabía. Tanto que todas las revoluciones habidas en los últimos cuatro mil años terráqueos, habían sido iniciadas desde su mente, con mensajes directos a los chips de un millón de agentes especiales infiltrados en todos los baños públicos de la galaxia. Sí, porque por vieja experiencia sabía que muchas revueltas se inician en las zonas fronterizas, al amparo de algún Dios vecino que mirase con buenos ojos tu debilitamiento. El viejo lo sabía y se hacía el sota. Para que nadie sospechase cuantos hilos en ese momento tiraba, cuantas partidas de ajedrez simultáneas pensaba, cuantas intrigas palaciegas olfateaba y algunas otras cartas en la manga, mientras, sonreía su vieja cara agrietada como monte de antiguas piedras en movimiento, a las alabanzas del coro de los arcángeles que pasaban sin cesar, venidos de todos los confines, a decir al momento de arrodillarse "a tus pies estoy" y seguir pasando. Siempre así de serviles y mentirosos.

Lo sabía por experiencia propia como revolucionario triunfante donde habían fracazado 80 000 anteriores revoluciones vencidas por las intrigas de aquel viejo déspota de Saturno, viejo de mierda!
Ël había traído la modernidad a esta parte del universo. La tecnología para lograr los mismos resultados con menos necesidad de sembrar el terror, porque los subditos, era necesario reconocer, de algún modo también son necesarios para lograr el tono adecuado de nuestra autoestima. Demasiado asustados no sirven ni para cantar loas. ¿Quién le puede creer el amor a alguien que está temblando de miedo?

Lo sabía cuando casi hizo movimiento aprobatorio con su inmenso cráneo antes de entender que quién se estaba arrodillando ahora era uno de sus posibles contrincantes. El archiserafín Guisolfus. Señor de los nimbus estelares y la constelación del conejo. Arrodillate maldito!



martes, mayo 27, 2008

542. Siempre Fue

Esos también fueron los días de la gran transferencia de tecnología bélica desde los mundos etéreos a sus aliados en la tierra. Las plantas de la firma Boeing fueron desmanteladas y manteladas otra vez para adaptarle al nueva técnica de estampado por efecto Casimir en una pieza, que obtenía toda su súper delgada materia de una bolita de metal no mayor que un acero de rúleman. De la zopapa Casimir, dicen que estaban saliendo diez cáscaras de nave por minuto, que eran equipada con la propulsión, es decir con aquellas mismas turbinas generadoras de oraciones que se venían utilizando desde hacía dos mil añós cuando los ángeles dejaron de rezar con sus propios labios, porque las turbinas eran más eficientes, si es que alguna vez fueron tan ángeles como para repetir cincuento mil millones de veces el mismo estúpido sonsonete. Como propulsorers las oraciones automáticas mantenían un flujo más parejo de energía enervante y era posible por ende hacer maniobras más afinadas. Pero hasta allí habían llegado sin soñar siquiera que un par de terráqueos hospedados en un suburvio del segundo tiempo hubiesen perfeccionado una tecnología mucho más avanzada, que ya iba para dos años que la estaban transfiriendo a las avanzadas comunidades productoras de bolas de toda américa latina. Tan automatizados estaban. Ni siquiera habían atado cabo de por qué en todos los singulares lances salían siempre ellos perdiendo. Con poderosas naves artilladas y potenciadas por los más secretos rezos de anatemas malditos, que enfrentaban a cascaritas de cartón piedra conducidas por aborígenes no tecnológicos. Parecían no haber pensado nada, toda vez que las bolas se les escurrían de frente a los ojos y les hacían estrellarse entre ellos. Algunos serafines simplemente habían sospechado que la longevidad les estaba jugando en contra y que ya no estaban teniendo los mismos reflejos que se tienen a los doscientos años. No iba a ser la primera vez que se mencionaran en los corrillos angélicos, los antíguos preceptos de la renovación, que estaba siendo necesaria para compensar a los que por fin se mueren. Simples rumores innecesarios ya que no iba a dejar el señor Dios de dar la orden en el momento adecuado para que parta el Espíritu Santo a llevar el esperma que deberá inseminar en alguna sierva elegida a tal efecto. El viejo rito que se adelantaba a la por fin libertd sexual del año savatico a celebrarse en todos los confines de la diosecis o reino del señor. Porque esos rumores pecaminos de que el señor estuviese en dificultades para generar suficientes espermatozoides, esta vez, debían ser rápidamente acallados con la espada de la fe, antes de que contagien con su peligrosa enfermedad a más número de servidores de los que ya se anidan en los repliegues de las dimensione para intrigar a gusto en los pasillos del reino, a donde aparecen y desaparecen antes de que conciencia alguna sea capaz de registrarlos, tal es su agilidad por debajo de los umbrales del viejo Plank. En los pasillos, solo allí y nunca en presencia de su divinidad, donde el poder de aquel ser supremo siempre absorve a los obsecuentes y rechaza a los rebeldes, tejiendo así una alianza externa que a la larga terminará por verncerlo, muy probablemente antes del deceso natural. Eso señalaba la tradición oral que se repetía en las letrinas públicas generación tras generación sin que nadie hubiese osado ponerla por escrito. La historia que comienza con un "Siempre fue..." seguida de alguna fábula o historia fantasiosa, donde se alesionaba al escucha sobre las tendencias más recurrentes del sentido común. Y el "Siempre Fue" muchas veces relataba la tendencia de los espíritus a competir por la poseción del poder y el despliegue de todas aquellas potencialidades que la triste vida de un burócrata no permite. Sabiduría más antígua que la misma religión oficial, si no es que diciendo eso se peca, porque el Señor es el creador y por lo tanto anterior a toda tradición y pecado. Dios está por encima del bien. El bien es lo que él ordena. Después...esa identificación del mal con el Diablo...claro que se inició con la reveldía de Satanás, el hasta entonces ahijado predilecto del viejo,...dice el mingitorio, como siempre fue... mientras los contínuos meos van cayendo sobre algún planeta.

lunes, abril 07, 2008

508. Análisis Literario

Bajó Manuel su voz, como entrando en un clima más intimo o confidencial.

-Mil veces he pensado que aquello era una extraña historia. A veces estando en plena acción, al mismo tiempo esperaba despertarme en cualquier momento, pero no... Todo eso fue tan real como lo que hay dentro de este galpón, abuelo.. Vos tenías razón, existen infinitas dimensiones, o por lo menos, muchas. Dice Mandinga que incluso no en todos lados están actuando todas al mismo tiempo. Que hay mundos con menos y con más. Que hasta la gravedad puede ser distinta...
-¡¿La gravedad¡?
-Y ha de ser cierto, porque cuando anduvimos del otro lado nos sentíamos más livianos...
-...del otro lado...
-Yo fui llevado dos veces a los reinos de Dios, como prisionero.
-¿...los ...ángeles...?
-Sí, esa manga de imbéciles!

El Abuelo se estaba interesando.

-Y decime, che... Sí, ya lo veo. Los ángeles y el que llaman Dios viven en una región apartada entre las muchas dimensiones y...
-Esperá te quiero aclarar una cosa: El tipo es Dios. Es el famoso Dios de todas las religiones, no hay manera de negarlo. Lo que pasa es que... ¡Es un gran hijodeputa!
-Pero Manuel. ¡Cómo el tipo va a ser el Dios de todas las religiones y además hijodeputa?
-Porque les mintió a todos... A cada uno en su idioma y con el estilo de cada región
-Se les apareció y les susurró cosas al oído?
-El seguro que no. Habrá mandado a algún arcángel de esos que brillan
-Me estás diciendo que Dios existe, pero es malo. Que el creador del mundo es un hijodeputa.
-No, pará! Lo de creador no corre. Descubrimos que él no creó nada sino que lo conquistó con bruta guerra. Muchos dioses perdieron sus dominios y fueron condenados por la alianza triunfadora a soterrarse en el interior de los planetas.
-El Diablo.
-Sí. El Diablo entre nosotros, como mi amigo Mandinga, el que vino a ayudarnos a pesar de nuestra desconfianza.
-Un diablo...¿Y cuál es su aspecto?
-No no tiene guampas... Este, porque Satanás sí que tiene guampas.
-Ah, pero no lo puedo creer, Manolito, no lo voy a poder creer, es demasiado!
-Abuelo, te estoy hablando de seres de carne y hueso, que yo he visto de cerca. Que sean dioses o diablos, no es tan importante.
-Tal vez tengas razón... Trataré de escucharte como si fuera un análisis literario... aunque... ¿tienen alas los ángeles?
-Los comunes tienen unos alerones atrofiados que más bien parecen feos... y los que mandan andan en preciosas naves relucientes.
-Más o menos como acá.
-Sí, ja.


viernes, febrero 15, 2008

474 CON DIOS O CON EL DIABLO

Sin embargo Mandinga tampoco las tenía todas consigo. Sus ojos, grandes y movedizos recorrían amplias orbitas sin detenerse ni en el piso, las paredes o el techo. Parecía querer descubrir en los cambios de tonalidades de la luz, las intenciones ocultas de quienes la estaban manipulando. De pronto frunció el ceño.

-Me voy muchachos. Trataré de averiguar cuales son los planes de mi primo.

Apenas lo dijo, ya su imagen se fue yendo hacia adentro y desapareció en la nada. Eran las cinco de la tarde y por extraño que pareciera el aire de la caverna se estaba calentando. Pronto, aquella vibración multicolor se transformó en millones de puntos luminosos que parecían dispuestos a desintegrar todas las cosas, el aire, pero también los cuerpos de las personas, volviéndolos traslúcidos y de contornos difusos. Todo emitía luz y calor…

De pronto sonó otra vez aquella grotesca carcajada. En medio de evanescentes lenguas de fuego, allí enfrente a ellos había aparecido el majestuoso chivo de las largas crenchas. Hacia atrás se le veía acompañado por miríadas de demonios, mitad humanos y mitad caprinos, que berreaban y se apretujaban como el ganado cuando es forzado a pasar por un brete estrecho. Eran verdes algunos y rojos encarnados otros, con gruesos manchones azabache que les pintaban diversas zonas del cuerpo al azar. Pero demasiados. Millones tal vez, que en majadas posiblemente infinitas se extendían por aquel sector del incendio que a lo lejos terminaba en la negra cordillera del fin del mundo. ¡Pura ilusión!

Manuel esperó de frente a que el bicho se acercara. No estaba dispuesto a dejarse engañar por la tramoya. Sabía que, con malas artes o sin ellas, todos los espíritus son iguales, y que puestos a lidiar encuentran en sí mismos la fortaleza originaria que nace de su simple existencia.

La voz aguardentosa reprochó:

-Lo dejaste huir…

-Nosotros no somos tus carceleros.

-Teníamos un pacto…

-No es cierto.

Otra vez sonó la carcajada que retumbó entre las verdaderas paredes de arenisca justo en el momento en que las llamas se generalizaban sin quemar más que la apariencia ni consumir siquiera el oxígeno. Satán evitaba enojarse. Su boca doblada sonreía por lados alternos mientras aquellos ojos de pupilas ovales, pestañaban sin dejar de observar todo el tiempo al contrincante.

-Eres inteligente… y atrevido. Te diré… Existen para ti dos posibilidades. Estar conmigo o con el viejo Dios.

-Con Dios o con el Diablo… No creemos en eso.

-¿Acaso conoces otra posibilidad? Conmigo tienes todo para ganar…

Había acompañado las últimas palabras con un ligero gesto de pezuñas que en el aire pintaron un paraíso caribeño de palmeras y mulatas en la playa.

-¿Acaso prefieres otra cosa…? Sólo tienes que pensarlo o dejar que yo adivine… Vamos, aflójate! Acaso no estoy peleando por la causa de los humanos…-con el rabillo del ojo vio allí el grupo de los asustados jóvenes Tucus-…la causa del planeta Tierra…

Manuel por cierto se aflojó, pero no en el sentido que pretendía Satán. Era evidente que nada nuevo se había inventado en el arte de seducir. Aquello que tenía enfrente, sin negarle poderío ni peligro, no era más que un clásico embaucador de incautos.

-Dicen que las mismas pavadas le dijiste a Cristo hace dos mil años… ¿Por qué no nos dejas en paz…?

sábado, diciembre 08, 2007

445 EL IMPOSIBLE EQUILIBRIO

Margarita Imploró una explicación. Dijo haber entendido que iban a destruir esas naves que les tenían rodeados y bajo fuego. Pero también que su hijo quería matar a Dios para que viniese a reinar uno mejor. Y además que deberían destruir todo el bando enemigo para quedar sólo ellos y dividirse entonces en dos nuevos bandos enemigos…
A todo Manuel asintió bajando la cabeza cada vez un poco más aunque con lo último no estuvo del todo de acuerdo. No era eso de dividirse en dos bandos enemigos lo que había querido decir con exactitud, sino que no iban a ser ellos tan perfectos, ni sus ideas, como para que todo el mundo les aceptase para siempre. Ni siquiera ellos mismos. Recordaba lo que había pensado cuando siendo un niño le dijeron que existía un Dios y muchos diablos que invitaban a la gente a revelarse para así comérselos después asados en las llamas del infierno. Porque Dios podía hacer cualquier cosa y El Diablo era un envidioso de ese poder. Le había parecido todo muy injusto, pero puesto a elegir, le resultaba más divertido el papel del Diablo antes que el de ese señor barbudo sentado arriba de las nubes y lanzando rayos sobre los que abajo no se arrodillaran. Ya de chico había odiado a los déspotas y a todos los cagones que se transforman en sus alcahuetes. Después… cuando más grande fue comprendiendo que inevitablemente todos no pueden tener el mismo coraje, ni la misma inteligencia, ni la misma fuerza o habilidad. Y pensaba… que si hubiese un mundo donde lo más importante fuera la fuerza, sería un lugar horrible lleno de matones imbéciles. Pero si lo que se valorara más fuera la inteligencia, tal vez sería un mundo muy progresista pero dominado por unos sabihondos insensibles. Que si predominara el sentimiento amoroso, talvez se reprodujeran demasiado y además que nadie quisiera trabajar. Y así con todo… Que todas las cosas eran necesarias siempre que se combinaran con las otras como en una buena receta.
-Ahora… Me encuentro con esta novedad de que el equilibrio no es posible, que todo el mundo está cambiando, no sólo nosotros. Que ahora puede dejar de ser importante la pelea entre Dios y el Diablo, porque tal vez cuando se muriera del viejo ya nadie ocupara su trono y el reino de Dios desapareciera. Claro que eso no es posible sin la intervención de nosotros, que en este momento estamos logrando una supremacía militar claramente capaz de aniquilar las huestes angelicales…
Se interrumpió a sí mismo.
-¿Decime Mandinga, Cuantas naves pueden tener los ángeles, en total?
Mandinga revoleó los ojos.
-Y… Ellos dominan toda la Vía Láctea más algunas colonias en Magallanes… Ponele… Unas… Doscientas mil de las súper pelotudas, esas que llevan miles de Arcángeles con su nave grande que contienen a su vez miles de bolas individuales.
-Ah.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

lunes, septiembre 03, 2007

378 ASI LO VE MANDINGA

Cuando Mandinga comprendió que no se encontraba en condiciones de defender su honor de dios o semidios y ni siquiera de engendro maléfico del otro mundo que ha venido a la tierra a ayudar pero con el debido respeto tanto de una parte como de la otra...Porque, después de todo, si él no había dado más ayuda había sido porque estos humanos orgullosos y testarudos siempre le estaban corriendo con un brazo para el costado como si él fuera un aprendíz de brujo de los que molestan más que ayudan. Así que ahora no le vinieran con cosas porque él se hubiese ido por ahí algunos días y a resultas de eso se haya enamorado de las mujeres de la tierra. De todas. Tampoco tenía culpa de que en tres o cuatro millones de años de convivencia no se hayan terminado de entender los dos géneros en lo que a cada uno le gustaría que el otro hiciera para darle placer. ¿Porqué serían estos bichitos tan refractarios al placer! ¡Ellos siempre se complican! Le dan una vuelta y le dan otra al asunto, hasta que todo es un enredo tan grande que más vale quedarse quieto. Conciencia le llaman. A la confusión le llaman conciencia y lo dicen así sacando la mandíbula de abajo como un cocodrilo a las risas. Las pobres mujeres están desesperadas por un rato de placer...y los hombres me sospecho que también... Bueno, allá ellos! Tampoco les puedo contar cómo fue que me involucré con las mujeres terráqueas al hacer el trabajo de concientización en las comunas sobre las bases del funcionamiento comunitario. No lo entenderían. Dirían que me he aprovechado de la función con fines inconfesables por lo menos, si no me acusan de ser un traidor o un espía, que esta minando las bases de la nueva sociedad. Nunca me creerían si les dijera que tan contento estoy con la revolución, como ellos y, que por eso mismo encuentro a las mujeres cada día más lindas y macanudas y me lleno de deseos de también reformarles las costumbres en este punto. Es todo uno. Ahí está lo que ellos nunca van a comprender. Que todas las cosas se relacionan y tienden a marchar en consonancia. ¡Qué manía de analizar y clasificar!

Ahí lo tienen al viejo este. Buen tipo. Pero desesperado porque... a pesar de tener un olfato bárbaro y de no carecer de inteligencia... se ha pasado los años tratando de digerir libros indigestos que de uno en otro lo han estado trayendo de su viejo vuelo poético hasta los pies de sus nuevos enemigos. Ahora se les reveló, porque ya era el colmo, pero... Bueno...les tengo que reconocer a los humanos un justificativo para su proverbial estupidéz. Viven muy poco. Viven por eso desesperados y el tiempo no les da para terminar de equivocarse. Todos los días creen haber comprendido algo que les permite dormir otra noche con esa ilución que se va a desvanecer al otro día.

O a Manuel, que es con mucho la excepción, que igual se tortura entre el tiempo que le dedica a la revolución y el tiempo que quisiera pasarla a solas con la flaca. Si fuera un poco más maleable podría estar uniendo las dos puntas casi continuamente.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

sábado, diciembre 09, 2006

149: TRUNGU TURUNGURUNGUM

Esta vez Ernesto colocó un micrófono para cada Tucu y enseguida que estuvieron funcionando se armó la rueda alrededor del tema de la alianza para defenderse de la guerra y especialmente de cualquier intento de reclutar a la tierra en alguno de los bandos.
-No es que nos coloquemos en una posición intermedia entre Dios y el Diablo –explicó Giorgionne—sino justamente que no queremos estar ni entre ellos, ni con alguno de ellos.
Parecía un trabalenguas pero los Tucus lo comprendieron perfectamente. Trum quiso hacer evidente la confluencia de las ideas contando una leyenda Tucu –la única que tenían—que contaba que cuando aparecieron los primeros de ellos en los baldíos de la ciudad vieja, la sabiduría se les había manifestado mostrándoles dos posibilidades. Una era que se construyeran un Dios a imagen y semejanza, aunque más justo, bondadoso y especialmente poderoso. Y la otra , la que habían elegido aquellos primeros Tucus Gigantes, que consistía en sincerar en todo momento la ignorancia y no pretender legislar sobre lo desconocido.
-Esa es nuestra leyenda—dijo Trum a través del traductor—Sea cierta o no—agregó con vos emocionada—entre nosotros nunca ha habido ateos ni tampoco creyentes…
-¿Son todos agnósticos?—Preguntó Giorgionne.
Trum levantó un poco la vos, tal vez creyendo que no se le había comprendido bien.
-No, nosotros no somos nada!
-¿Nihilistas?
-No sé lo que es eso, pero no lo creo…
-¿Incrédulos…?
Dijeron ambos que estaban diciendo sus opiniones personales. No podían comprometer en la propuesta alianza ni siquiera a la comunidad local de El Bosque. Mucho menos a la especie toda e iba a ser necesario que fueran a presentar la idea al Trungu turungurungum, o sea el “Río Sonoro” de la comunidad Tucu y quedar a la espera de una resolución. Deberían comprender los humanos que el tema era delicado porque no sólo traería a la actualidad todas las implicancias emocionales del recuerdo de la leyenda fundacional sino que, especialmente iba a reavivar viejos rencores –y tal vez prejuicios—con la especie humana, “que todo lo usa”, “que todo lo pudre”, “que todo lo rompe y tira”, “que todo lo pisotea”. En definitiva, ellos ni siquiera se imaginaban formando parte de una alianza sin consultar a los otros.
-Y eso es toda una diferencia.
-Hay otra—afirmó Giorgionne—que sería bueno que tuvieran en cuenta. Nosotros no podríamos invitar o consultar a miles de millones de humanos que hablan en cientos de idiomas diferentes y que son en su mayoría fanáticos de todos los fanatismos. Desde las más variadas religiones hasta lo que es peor, el dinero el éxito y el poder.
-Haz hablado con sabiduría—respondió Porum—Pero no crean que somos tan pocos. Todavía no hemos desbordado las fronteras de este país, pero ya somos más de un millón y seguimos creciendo. Calculamos que en los territorios que ustedes llaman pampas podrán, dentro de algunos lustros, vivir cuarenta o cincuenta millones de los nuestros sin producir ningún deterioro del equilibrio ecológico.
Los humanos quedaron boquiabiertos. Se sorprendían de lo que se estaban enterando pero enseguida reaccionaron volviendo a su natural ansiedad y objetaron la lentitud que el procedimiento tradicional Tucu significaba.
-La guerra vine avanzando sobre todos nosotros, sobre todo el planeta… Tiene que haber alguna manera de acelerar… Ustedes mismos han de tener algún procedimiento para casos de urgencia!




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martes, diciembre 05, 2006

145: Mister Che Germán

--Bueno, pero yo tengo que mostrarte el mensaje que traigo –dijo Kirk, mientras se quitaba la gorra y se la volvía a encasquetar bastante más tirada sobre las cejas.
Arriba de su cabeza se formaron, entonces, cinco globitos apretados uno contra otro y sin llamada hacia ningún lado. El primero decía:”Perdoname Manuel he abusado de tu paciencia. Te prometo no trasladarte más a ningún lado sin tu consentimiento.” El segundo:”Esto me ha costado una dura pelea con tu abuelo, pero ya hemos hecho las paces” . El tercero:"Temí que si te lo decía antes te ibas a asustar mucho, era natural”. El cuarto: Necesitaba un testigo y eras el único adecuado que tenía a mano” Y el quinto: “Lastima que no logro manejar las bolas con la precisión que quisiera” Kirk se quedó mirando el pucho que fumaba a la espera de algún comentario o respuesta. A Manuel más que respuestas le brotaban preguntas que se le aparecían en la conciencia tratando de salir habladas. ¿Qué le quería decir Germán llevándolo a donde estaban los milicos? ¿Qué tenía que ver Bosco en esto y los guijarros del abuelo Abelardo? ¿Los torturadores con la pirámide de luz? Y muchas cosas más que no entendía y que si no se las explicaba Germán, ¿quién se las podría explicar…?
Pero claro, le iba a mandar decir eso nada menos que a Germán Oesterheld y con el Sargento Kirk como mensajero…! Optó por reducir los textos.
--Decile que está bien, pero que por favor me explique qué tienen que ver los milicos de acá con toda esa historia de Dios y el Diablo.
Kirk recupero el movimiento y poniendo cara de macanudo le hizo seña de que esperara. Trepó a la tira, que seguía estacionada enfrente, y llegado allí se agachó de modo que sólo se le veía la espalda que se movía mientras parecía estar buscando algo en el espacio oculto a todo testigo. De pronto de allí mismo brotaron extraños chiflidos y descargas al tiempo que se ponía otra vez de pié pero con unos auriculares como de tanquista, puestos en la cabeza. En la mano derecha sostenía un micrófono de opaco metal gris –parecido a un huevo de plomo—por donde repitió la inquietud de Manuel luego de una serie de letras absurdas dichas como saludo…
--QRX,QRO,QSL…
Parecía contrariado. Le salían expresiones en ingles que iba entreverando con otras en español o en lunfardo.
--No le podés contestar this che Germán!
Se acomodó los auriculares y el cuadrito se corrió para dar lugar a otro en el que Kirk se tapaba la boca y la pera con la otra mano. El rostro se le había poblado de gotitas y los costados de la cabeza emitían pequeñas rayas que denotaban su mal humor. Nuevamente se corrió el cuadro y en el próximo Kirk ya tenía apoyada una mano sobre la línea del marco, como si fuera una ventana abierta por la que se disponía a salir para volver a la rueda…
Los socios de Manuel corrieron sus sillones para que pasara libremente, no fuera cosa de que se enganchara en algo.
--Tu abuelo no deja que te conteste.
--¿Qué…?
--Dice que lo disculpes pero que, por la vieja amistad que lo une a tu abuelo y que viene de recuperar a duras penas, no te puede contestar.
--¿Y vos no me podrías contestar?
--I’m sorry…Es decir no me jodas!
--¿Por qué no me jodas?
--Entendeme! Mister Germán es para mí como un padre…
--¿Y yo qué…?
--Vos recién está llegando.


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lunes, octubre 30, 2006

110 - Escenas de la Vida Real

Cuando se inició un verdadero diálogo Abelardo notó cierta lentitud en las respuestas y creyó que a los muchachos les estaba faltando un poco de práctica en el trabajo de interpretar el baile de los guijarros. Al menos eso les dijo en un último mensaje antes de mandarles un largo texto para que practicaran. No les dio más explicaciones.
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Texto que mandó Abelardo:
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La familia real estába compuesta por tres miembros: Padre, Espíritu Santo e Hijo.
El Padre era un viejo decrépito, rezongón y orgulloso,que triunfó en la guerra pero nunca en el amor. Terminada la guerra recorrió los territorios conquistados en busca de una compañera, pero nunca la encontró. Un poco por su maniática costumbre de buscarle defectos a las pocas candidatas que aparecían. Pero también, y mucho más porque las diosas y semidiosas huían de su presencia como si fuera la peste. Así fue que se terminó casando con una paloma.
Era una paloma grande, casi del tamaño de un pavo y tenía un nombre curioso, Espíritu Santo. La Espíritu Santo –porque era bien femenina a pesar de su nombre- se sentía por encima de todos cuando sobrevolaba sobre las cabezas y curioseaba en los lugares más inapropiados. El bautismo de su hijo Cristo, la decapitación de Zalomé o la destrucción -de un solo soplido- de la casa mal hecha de uno de los tres chanchitos. Siempre aparecía en la foto, en lo alto, ya fuera del lado derecho o del izquierdo, aunque con más frecuencia en el medio y lanzba rayitos de beatitud sobre la escena. Con las alas abiertas, mirando para abajo, seguro que registrando los hechos para después contarlos.
El Hijo les salió un tiro al aire. Bien que en realidad no nació de un huevo de la paloma –sufría de una obstrucción congénita del oviducto- fue ella la que trasladó e inseminó a una sierva, Ave María –muy conocida por su invención del baño- el único espermatozoide que los médicos divinos pudieron extraer con sopapas de las atrofiadas gónadas del anciano guerrero.
Tal vez por no tener muy clara la imagen materna- pues siempre sus madres le decían que no rompiera los huevos y se le alejaban volando, fue que se dio a prácticas no muy santas fuera de la vista de sus progenitores. Un mal día, por ejemplo, el arcángel San Miguel encontró al joven Cristo en pleno coito con una gallina!
-¿Qué hacés, degenerado?- le dijo-.¡ Podría ser tu madre!
-Cual madre. ¿Ave María o la paloma?
-Cualquiera de las dos. Ya te ha dicho tu padre que esas cosas sólo las puede hacer él.
-Pero Miguel, si esta gallinita él ni la conoce. Yo la he criado en mi aposento.
-Igual. ¡Todas las aves son animalitos de Dios!
-¿Y entonces…yo qué hago?
El viejo Miguel no tuvo respuesta. Fue entonces que Cristo abandonó sus dos casas. La del Señor porque era tratado allí como un entenado y la de Ave María porque lo trataba como a un dios.
Deambuló por la tierra. Se hizo amigo de los hombres- entre los que conoció el hambre, el frío y el cansancio. En un principio sólo pescadores que lo llevaban en chalanas a pescar y a la vuelta a asar los pescados y a tomar el vino. Después se fue haciendo amigos en los pueblos, conoció las fiestas y de vista las mujeres… Su mejor amigo era en esa época un tal Lázaro, generoso propietario de una generosa finca y de un par de hermanas de generosas formas.
En la casa d Lázaro corría el vino por los gargueros y era frecuente que terminara todo el mundo mamado y alegre durmiendo bajo los árboles del huerto. Un día tanto habían tomado que se acabó el vino y Cristo quiso hacer una de más. Como de broma, llenó un tonel con agua sucia y dijo a sus amigos que era vino. Sus amigos, tan borrachos estaban que no notaron diferencia , pero Lázaro tomó demasiado y al rato cayó al suelo completamente muerto. Las hermanas corrieron, entre llantos, a enterrar su hermano bajo una pesada piedra para volver enseguida frente a Cristo a rasgarse las vestiduras y tirarlas e implorarle al joven que lacerara sus carnes y las penetrara como castigo por haberlo deseado, siendo como era el mejor amigo de su difunto hermano, pecado imperdonable pero exquisito.
Cristo se sintió muy alagado por aquellas palabras y sintió por cierto un gracioso cosquilleo en el estómago, pero pudo más el sentimiento de la amistad y corrió a rescatar a Lázaro de la tumba, para traerlo de nuevo al seno de su familia y al entorno de los amigos y continuar la fiesta. Comieron durante tres días perdices y al cuarto…lo bajaron de nuevo a la tumba, ya que nadie sufría más aquella pestilencia.
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Al terminar de leer lo que había quedado escrito en el cuaderno, Magda levantó la mirada hacia Manuel.
-¿Se habrá vuelto loco?



martes, octubre 17, 2006

98 - LA GUERRA CONTINUA

Llegada la hora de la reunión Magda le acompañó hasta la policlínica con la intención de seguir en seguida hacia un trabajo que tenía pendiente. Se despidieron en la entrada con un gran beso que chasqueó cómicamente cuando los labios se separaron de improviso al salir el licenciado Giorgionne a reclamarle que hacía rato que lo estaban esperando.
La reunión era en la misma salita de la primera consulta y allí estaba, sobre una silla, Ernesto Federico de Oliveira, de piernas cruzadas, zapatos , medias y pantalones color arena y un saco sport naturalmente desprendido. No había más nadie y la silla que sobraba la habían ocupado para sostener un celular que de vez en cuando guiñaba un ojillo fosforescente.
Giorgionne, que estaba entre los dos y enfrentado a la silla vacía, tomó la palabra para explicar en motivo de la reunión, que por cierto nada tenía que ver con terapéuticas o diagnósticos.
-Los tres sabemos que a nuestro alrededor se están moviendo fuerzas extrañas que están alterando nuestras vidas sin que sepamos qué quieren de nosotros ni cual pueda ser el límite de sus acciones.
A Ernesto Federico no le gustó mucho la introducción.
-Bueno, algo sabemos; bastante. Ya te he dicho que en el fondo es un problema de religiones o sea del poder. Lo que ignoramos son los detalle, la letra menuda.
-Como sea, no sabemos si dentro de dos minutos algunos de nosotros no será raptado y desaparecido frente a la mirada impotente de los otros. Bastaría con eso. Es la única seguridad que deberíamos tener para vivir como seres humanos…
Continuó Giorgionne narrando algo de lo que le había ocurrido en el otro mundo, un encuentro con una persona muy sabia y estudiosa de la historia de las ideas, religiosas y científicas y de su inevitable confluencia hacia algunos puntos de encrucijada…
Manuel comenzaba a arrepentirse de haber concurrido a esa reunión. Ernesto Federico continuaba impacientándose.
-Al grano, licenciado!
-Es que quería llegar al punto central de lo que este hombre me dijo. Algo que yo, aparte de no ser religioso, nunca había pensado ni siquiera como juego intelectual.
-¿Y qué te dijo, por Dios!
-Es que me daba un poco de calor, perdonen. Me dijo que en los últimos tiempos se estaba produciendo un extraordinario desequilibrio en los cielos.
Manuel le miró entre divertido y curioso. Ernesto Federico hizo silencio pero además calló. Giorgionne seguía hablando.
A todos nos han enseñado la leyenda de Dios y el Diablo. En los cielos y en los infiernos, separados como resultado de una guerra que ganó Dios en el principio de los tiempos. Pero nunca no hemos puesto a pensar que si es que hubo la tal guerra y que los contrincantes siguen con vida bien podría producirse otra en cualquier momento y que tal vez antes de aquella guerra bíblica también hubiera ocurrido otra u otras de las que no han quedado referencias escritas entre los hombres. La cuestión es el tiempo, el pasado, el futuro y los otros tiempos… Porque este hombre me ha hecho pensaren el porqué nos aparecen cosas raras en los cielos. ¡No será escaramuzas de una guerra que ya ha comenzado y que se libra en nuestro espacio y nuestro tiempo, aunque sea en parte? Como suelen hacer las potencias militares que por lo general preservan sus territorios de las consecuencias de sus propios actos… Bueno, haciéndola corta… Que estaríamos en guerra otra vez. Por lo menos la segunda guerra cósmica en la que el Diablo no lleva las de ganar y con él una serie de dioses menores que sufrirían terribles consecuencias por haberse aliado al viejo Dios de la oscuridad.
Manuel se puso inquieto.
-Mi abuelo tiene no se qué transa con el Diablo.
-Ya me lo imaginaba. ¡Viejo de mierda!- comentó el Mem.