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sábado, agosto 02, 2008

575. La cámara de Akido

Toshiro reclamó la necesidad de hablar en serio. Debían esconderse por un tiempo y comunicarse con las familias de algún modo disimulado. Internet, por ejemplo, conseguir dinero para subsistir y tal vez comprar documentos falsos.

Manuel seguía con lo anterior.

-Es que yo te estoy diciendo cosas verdaderas, en serio. No somos personajes de dibujitos de la tele. Podés preguntarnos cualquier cosa, a ver, de nuestra historia. Yo por un lado y la flaca por otro. Van a ver que no nos contradecimos.

Akido y Natasha aceptaron la invitación al nuevo juego de prestidigitación o nigromancia que proponían este par de cómicos ambulantes, sus amigos. Preguntarles qué, de su historia propia, que ellos no podrían imaginar, para preguntar. Preguntarles, claro, para ver si respondían lo mismo, ante una misma pregunta que, entonces, debía ser acordada previamente, sí, pero sobre que punto de esa supuesta historia que ellos sólos conocen? Al final se rieron. Les resultaban muy simpáticos estos muchachos estrafalarios, que acababan de inventar un juego complicadísimo, o una nueva manera de armar un espectáculo basado en los poderes extrasensoriales. T.V.

Akido tenia una cámara de video que le habían mandado de regalo desde Japón. Con ella filmaba todo, desde lo más grande a lo más pequeño para montar las imágenes con la computadora haciendo que cuenten una historia.
Lo hacía muy bien, porque no armaba la historia sólo en base a imágenes bonitas, explotaba todo, equilibrando las dósis, pero ahora... Se estaba encontrando con una forma de la creación artística en la que nunca había pensado. La autocreación y la creación simultáneas. Ellos, habitantes de un planeta paralelo, han surgido de la nada al mismo tiempo que, como su contrario, de la nada aparecía ese planeta paralelo que les daría respaldo. No había que negarles ingenio.

Ya tenía la primera pregunta. Se la dijo al oído a Natasha. Acordaron llevarlos a media cuadra de distancia acompañados por un testigo. Lo hicieron y ya prontos, regularon sus cronómetros por el método del brazo levantado, para sincronizar las iguales preguntas:

-¿Quién les tiró, desde el mundo paralelo, sobre La Argentina?

Cuando Akido entendió que Manuel contestaba Satanás protestó su defraudación. No tenía derecho, Manuel, a tomarse su propia creación en broma. Porque la historia es eso que ya fue contado, por eso es historia, que nunca jamás podrá ser modificada. Pero está bien. Aceptado. La historia ya tiene en sus entrañas a Satanás, aunque más no sea como una palabra que fue pronunciada, tal vez sin querer decir exactamente Satanás, sino algo parecido, o distinto, por ejemplo el nombre de una banda de Rock

sábado, junio 07, 2008

548. Hijo de su hija

Quedaba claro que la mujer no era tonta ni estúpida. Había procesado por si misma un montón de matices contradictorios, y algunas incoherencias gruesas, y llegaba ya a la conclusión irrefutable de que ellos no podían ser tan comunes y al mismo tiempo tan sabios en tecnologías de avanzada. Aunque a las cosas les llamaran por sus nombres vulgares, se les veía dominar conceptos tan sofisticados como la no localidad de algunos fenómenos, que una vez Abelardo explicara mientras agregaba queso rayado a su plato de tallarines. La pregunta conllevaba claramente el rechazo a cualquier contestación de pretendida inocencia.

Sin embargo, Margarita no esperaba enterarse de estar ante malos sujetos que escondieran sus propósitos por saberlos deleznables. Todo lo contrario, se sentía cada vez más exitada por dar los primeros pasos al comienzo del resto de su vida. Correr el riesgo que conlleva la libertad, de encontrarse con cosas que despierten angustias y temores largamente dormidos. Ni por un momento recordó las prevenciones que sugiriera su padre por el tema de los posibles espionajes que algún poder omnímodo pudiera ardenar a sus ajentes.

-Somos de Lagomar pero venimos de otro mundo... es decir...

No parecían almas en pena ni astronautas caídos fuera de zona, parecían simplemente lo que habían contado ser...

-...de este mismo mundo pero en dimensiones paralelas...

Claro que ella tenía vistas algunas escenas de películas fantásticas en el televisor del almacén, que hablaban de cosas como la contracción del tiempo, pero... ¡Ciencia ficción! Claro eso era. Estos muchachos podrían ser fanas de la ciencia ficción y haber aprendido de ahí, pero...

-...un mundo igual a éste, donde están otra vez cada una de las personas, pero que las vidas... no son del todo iguales.

Un universo plural quería decir, como esos de Copenhage y... Bueno que visto así no parecía tan truculento.

-...allá hay otra Margarita Goiticoechea...

Fantástico. Ahora se iba a enterar por boca de este muchachito pitoniso de la existencia de otra existencia suya!
(No hubiese podido negar que la curiosidad trepó rápidamente hasta el tope).

-...y otro Abelardo Goiticoechea, mi abuelo.
-¿Tuu...?
-Abuelo. Yo soy hijo de su hija...
-...de su hija...
-...Sí, de la Margarita Goiticoechea de allá...

Margarita perdió la sonrisa. Una fuerte punzada de dolor hería su sensibilidad más profunda. No se creía merecedora de una tan triste burla y menos por parte de aquellos por los que había anidado sentimientos maternales.

-No me resulta gracioso.
-Te está diciendo la verdad! -terció Magda- ¿No vez acaso que tiene tu misma nariz. Tu mismo perfil y que mira igual que vos revoleando los ojos ?
-Hay mucha gente parecida...

La voz se quebró cuando la boca de Manuel llegaba a besar cariñosamente la mejilla, mientras Margarita susurraba apenas su duda de cómo podría ser todo aquello realidad. Un hijo. Ya grande, con compañera... Hijo de ella aunque no de este cuerpo... Tal vez... también ese tipo de cosas existan.

-Si nos sentamos te puedo contar...