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miércoles, agosto 20, 2008

585. Viaje por el MULTIUNIVERSO

Al cabo de unos segundos, cuando todavía los ojos miraban el lugar de la desaparición, desde la puerta del fondo, una grosera carcajada resonó, llamando la atención sobre la enorme mano que se se asomaba y saludaba desde la abertura. Otra de sus bromas. Porque enseguida tuvo que reconocerlo, al ponerse a explicar que no era el medio que les acababa de mostrar el que usara para viajar entre los mundos del multiuniverso. Sino que lo hacía siempre en bola. En esa, que por un descuido, acababa de destrozar sobre la copa de un pobre duraznero; diseñada por Germán Oesterheld y el abuelo de Manuel, y fabricada por Los Maquis de Lagomar, grupo del que formaban parte los ahí presentes.

-Magdalena Rojo y Manuel Mandinga, mi hijo.

Los muchachos argentinos poco se interesaron por las relaciones de parentesco y mucho, en cambio, por la imposibilidad material de que aquel ruinoso conjunto de alambres y tiras de papel pudiera alguna vez, antes del accidente, haber formado parte de una nave, ni tan siquiera intergaláctica. ¡ Nada menos que inter-universal !

Preguntaron cual sería la tercera broma y entonces rieron todos juntos.

-La broma más cómica es que les he dicho la verdad, -concluyó Mandinga, antes de ponerse a dar explicaciones.
Dijo que al espacio y al tiempo no había que tomárselos tan en serio, no siendo más que algunas de las tantas dimensiones que determinan el conjunto de la realidad.

-Es posible viajar por el espacio conocido o por el desconocido si logramos manejar las resonancias aditivas y sustractivas, adecuadamente. Ejem. Ejem.

No se lo tomaron en serio. Alegaron que con aquel montón de basura no era posible formar más que una especie de globo de papel, grande por cierto, pero incapaz de soportar el menor rigor de la intemperie, por no hablar de vacío interplanetario.. Querían una verdadera explicación, que justificara la paciencia que le estaban teniendo.

-¿O acaso esto no es más que una historia fantástica?

-Ja, ja. ¡Fantástica es la realidad!
-¿Acaso no es verdadera?
-Claro que es verdadera. Es lo que hay, valor. Pero es bastante más fantástica que lo que ustedes suponen.
-¿Se puede respirar en el vacío?
-No. Ja já.
-¿Se viaja a otros mundos sin salir de la atmósfera?

Ahora Mandinga se puso serio y con las manotas agarradas a la espalda comenzó a ir y venir por el centro de la habitación mientras hilvanaba las siguientes palabras entre lagunas y sonidos guturales.

"UNA BOLA... NO ES PROPIAMENTE UNA NAVE...EEE....ES...VIENE A SER EN SI MISMA UN UNIVERSO PARALELO...QUE SE RELACIONA CON ESTE,... POR EJEMPLO... A VOLUNTAD Y CON LA INTENSIDAD QUE SE QUIERA... EEE.... DE MODO...EEE... QUE SI SE QUIERE SE RELACIONA, ES DECIR QUE RESUENA... DE LA MANERA ADECUADA... CON UN LUGAR CUALQUIERA DEL UNIVERSO QUE.... ESTÁ VISITANDO... TODO ES CUESTIÓN DE... SINTONÍA"

(Hemos remarcado el texto porque pasa inmediatamente a formar parte del Archivo de Historia del Futuro, que acabamos de fundar. Nota de la Redacción de Las Bolas de Manuel.)

Jarumi y Toshiro de pronto se descubrieron en una mutua mirada de dudosa admiración. Por otra parte la expresión de Jarumi cedía manifiestamente el protagonismo a su hermano.

-¿Las partículas no existen, siendo apenas una fórmula ondulatoria restringida, a una zona espacial, pero potencialmente irrestricta?

Mandinga se sorprendió mucho.

-¡Yo no lo hubiese dicho mejor!

Toshiro y Jarumi eran aficionados a la física cuántica y, aunque poca cosa entendieran, sentían que de la cuántica brotaba una especie de magia poética que les transportaba al mundo de nunca jamás.

-¿Querés decir que la distancia también tiene su fórmula ondulatoria? ¿Que el espacio es también onda?
-Ondas. Millones de ondas que se interrelacionan mediante consonancias o disonancias. "El lenguaje Verdadero", como decían los profesores.
-¿Y la consonancia se puede dar a distancia?
-La distancia no existe en sí misma. Es el resultado del conjunto de algunas consonancias y ... eso...
-¿Y por qué lo persibimos de otra manera tan distinta?
-Tal vez por razones de economía o de estética...



miércoles, abril 23, 2008

519. Pasemos al punto 2

Sellaron la paz con un apretón de manos, dispuestos ambos a afrontar la extraña situación con el mejor de los espíritus. Porque no dejaba de ser extraño esto de estar en dos lugares al mismo tiempo. Tener dos cabezas pensando en paralelo, aunque no exactamente lo mismo, y... ¡Qué carajo! Tener que colaborar uno con el otro para poder volver a separarse. De eso se trataba. Lo supieron sin necesidad de hablarlo.
Por último Manuel quedó un momento contemplando a la flaca. Esta que ahora resultaba ser la otra y no la que había huido de Satanás junto a él, en el punto móvil del accidente. Un momento, sólo ese momento de detención visual que casi no dio para el resurgimiento de ningún deseo.Casi...
Después reaccionó encarando a toda la rueda para pedirles que se sumaran al proyecto que ya tenían esbozado con Abelardo y Miguel, que no era otra cosa que la construcción de una sencilla nave -bola- en la que pudiera volver sano y salvo a su verdadero mundo.
Manuel le pidió que le informara sobre eso agregando que no se podía imaginar como era que ellos pudieran fabricar un cohete tan poderoso como para llegar a otro mundo... En todo caso... ¿Cuál mundo...?

-¿Fuera del sistema solar?
-Ya te lo dije. Estamos en dimensiones paralelas... Juegos de dimensiones, conjuntos... ¡¿Yo que se!?

Fue suficiente. Pasaron entonces al punto 2, que era volver al galponcito y terminar de entender los planos, hacer la lista de materiales necesarios y salir a conseguirlos. Cincuenta metros de alambre de acero, para empezar. Una carretilla y una cantidad enorme de botellas de plástico y revistas viejas que no fueran de historietas.
Miguel se iba a encargar del alambre. Margarita con Magdalena de las revistas y para alguno de los manueles le iba a quedar la carretilla para recoger las botellas... Juntos no se podían dejar ver.
Dos horas después que Miguel dejara de tratar de corregir el perfil aerodinámico del dibujo, salían cada uno con su misión que debía cumplir antes de terminar la tarde y sin llamar demasiado la atención. Cartapesta claro... para una especie de carro alegórico... reforzada con tiras de plástico y alambre para que cuando... los niños se subieran en él... porque era para los niños jugar encima, los niños de la ecuela... una escuela de... Paso Carrasco. Eso es.
Al caer la noche todos volvieron a estar bajo el techo del galponcito que gozaba ahora de iluminación reforzada. Ernesto había hecho acopio de comidas ligeras y jugos de fruta porque los chapatis de Margarita parecían improbables. Abelardo se había construido unos compases de multiplicación con puntas graduables robadas de un juego de dibujo técnico y unos dispositivos para mantener tensos los alambres mientras se hacen los trenzados. Miguel seguía ensayando maneras de relacionar las ideas de Manuel, el nuevo, con sus enredados recuerdos de la mecánica cuántica.

-Toda partícula tiene asociada una onda, una frecuencia y una longitud de onda, como una cuerda... ahora...


jueves, septiembre 20, 2007

392 LA REVELACION

Como adelantáramos ayer, el segundo de los tres días de gran ajetreo comenzó con al llegada de Maximiliano al mando de una bola de carga que traía la última producción de juegos de guijarros extra diminutos para ser acoplados mediante el tablero sensible a las mini computadoras que estaban armando los compañeros de la comuna 4 “Rosa Luna”, de La Teja. Eran 2500 juegos que tal vez fueran los primeros en ser distribuidos masivamente y los últimos de tamaño visible, porque ya Ernesto estaba al habla con varios ingenieros uruguayos especialistas en nanotecnología para perfeccionar su idea de los guijarros monocristalinos integrados en un chip. Después vendrían los circuitos totalmente guijarrizados –porque los guijarros pueden funcionar como todos los transistores conocidos al mismo tiempo- para arribar poco más tarde a lo que en los próximos días se iba a transformar en obsesiva idea dentro de la mente de Ernesto Federico: “Las Peonzas Cuánticas”.

Bien, pero estábamos en la llegada de Maximiliano. Parecía todo un hombre el muchachito este que había llegado no hace tanto, traído por su padre y dejado sobre los cerros del Queguay a que madurase al sol, lejos de los cuidados de su madre. Bajó sin ayuda las veinticinco bolsas que fue dejando sobre un costado del sector tecnológico y acudió con el informe frente a Ernesto. Era un informe hablado… porque… Bueno, los muchachos de la comuna Queguay habían resuelto que entre ellos los informes escritos no corrían por considerarlos demasiado pedantes y propensos a ser archivados sin nunca ser leídos. Y hasta aquí llegamos con lo atinente a Maximiliano porque ahora cabe poner atención al griterío que estaba armando Ernesto para que Manuel saliese por fin de la cocina –donde desde hacía una hora desayunaba con Magdalena.

-He tenido una revelación –le gritó loco de contento ni bien lo vio venir.

Había sido uno de esos pantallazos de intuición que hasta los más troncos tienen a veces. Se había dado cuenta de que la diferencia principal entre la actual república Anarquista y lo anterior no era el hecho de la ausencia de gobierno sino la perfecta comunicación que todos los rincones del país estaban teniendo con los lugares donde se producían las principales iniciativas revolucionarias.

-¡Manuel, ellos están al tanto de nuestras discusiones, están metidos entre nosotros, saben de nuestras dudas, nos conocen en la intimidad! No existe la posibilidad del engaño… Para eso es que esta historia se publica en Internet! ¡Para que se vuelva verdadera!

En realidad Manuel ya había andado rondando ideas similares, pero los gritos entusiastas de Ernesto le trajeron de nuevo a sus viejas cavilaciones.

-Sí, pero ¿quién la escribe?

-No se, Manuel, no se… ¡Pero dejame festejar mi alegría! Hacía tanto que no pensaba nada original.

-Perdón. No te lo dije, pero pensé que era una gran idea de esas que sin no son verdad pegan en el palo.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)