jueves, abril 23, 2009

681. La sombra dice un chiste

Aquello a Manuel le produjo tanta hilaridad que de pronto olvidó su anterior estado deprimido. Que le vinieran a discursear sobre el sentido de alguna corriente! Como si su vida tuviera o hubiese tenido en los últimos años algún sentido, dirección o razonamiento más allá de ese capricho ajeno que otros llaman destino.

-Sabés qué? En realidad me he convencido de tu ideas. Pero de las anteriores. Ahora quiero volver para luchar por el anarquismo en mi mundo. Ja ja. Quiero ser el héroe de esa historieta que ha terminado siendo mi vida. Vencer a todas las huestes celestiales y a todas las diabólicas y a todas las otras que vengan a joder por ahí. La Tierra llegará a ser el primer planeta sin gobierno!

-Pero para eso tendríamos que volver y entendérnoslas con Satanás...

-Ya no le tengo miedo.

-Especialmente volver...

-He vuelto desde varios, hasta desde el cielo y del purgatorio... ¿Qué más me puede suceder...?

-Que no puedas, por ejemplo. En este mundo las bolas no vuelan, la telepatía no funciona. La gente cree que Dios es un viejito bueno... Ves? Acá hay mucho más para hacer. Son mentes vírgenes y además... ni los ángeles ni los chivos andan sueltos por la calle.

-Pero no es mi mundo.

-¿Y desde cuando tan propietarista?

-Ja ja. Eso sí estuvo bueno. Haz dicho tu primer chiste. No eras tan jodido, eh?

Más o menos esas palabras fueron las últimas que resonaron en el hipotético conducto estrecho que ya iba elevando la conciencia de Manuel hasta el plano de aquella reunión cocinera que le esperaba como una rueda de ojos sobre su persona.

-Manuel...?

-Sí, flaca. Ya estoy de vuelta.

-¿De dónde...?

-De....

Las expresiones de Margarita y de Giorgionne eran impagables. Parecían implorar que no fueran a salir de su boca más locuras exóticas.

-... Estaba reflexionando...

-Ah...
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