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martes, septiembre 23, 2008

600. La Paz Rumorosa

Magda confirmó que aun se necesitaban maestros voluntarios.
Salieron pues, cada uno para el lugar de en que se organizaba su grupo, un trecho juntos, respirando el aire luminoso que prolongaba el pasado otoño sobre esta comunidad de gente dispuesta libremente al trabajo. A lo largo de las calles se veían personas de todas las edades, de cabeza alta y paso decidido, aunque no exento de gracia, canturreando, cuando solos, estrofas de viejas canciones populares. o bromeando en viva voz, cuando iban en grupo.
Los niños sin ningún tipo de uniforme, se veían más o menos en la misma, rumbo a sus escuelas, no queriendo llegar tarde, por no perderse un nuevo capítulo de la aventura de aprender a resolver los misterios de la existencia en común, los vericuetos del razonamiento, la práctica de la solidaridad o la oportunidad de mejorar algo entre todos.
Casi un paraíso, utopía, o como quiera llamarse, este contento generalizado que, venía a contradecir el general pensamiento de que el hombre es un ser inconformable por naturaleza. Aunque lo sea, de algún modo. Porque todos esos lugareños que transitaban las calles de Lagomar y El Bosque, como tantos millones que en el mismo momento encaraban sus tareas en común a lo largo y ancho de América Latina con alegría real, eran por cierto seres completamente inconformables, contradictorios y empecinados, pero, seres que habían aprendido a luchar contra las dificultades en vez de contra sus semejantes.
Sabían que tendrían pronto que enfrentar al enemigo más portentoso que ningún movimiento político en la tierra haya nunca tenido, al menos que se sepa. Las fuerzas del Imperio Galáctico aliadas con los alcahuetes de siempre. Pero especialmente habían comprendido que el quid de la cuestión no estaba radicado en la fuerza militar. La lucha principal se iba a librar dentro de las cabezas y dentro de los corazones. Nadie puede dominar a un pueblo que se siente libre. Quedarían los bravucones con sus garrotes al hombro, incapaces de doblegar a tantos millones. Quedarían los seductores con sus promesas de fría saliva inútil. Con sus lisonjas y sus pretextos para la traición. Solitarios, frente al terrible espejo de su propia conciencia, aquella, sí, que por muy soterrada que se encuentre, un día habrá de despertar a fuerza de desengaños.

Pero cada uno seguía siendo uno. Distinto e irrepetible. Una mirada única hacia un mundo que a cada cual se le antojaba otro, aunque con algunos elementos en común. Todos habían terminado descubriendo que el enemigo invencible era aquel se se incrusta en los más inadvertidos repliegues de la mente y desde allí susurra su canto de sirenas, ese que viene encriptado bajo las siete capas del sentido común, cuando nadie se ocupa de ponerlo en duda.

Era la paz rumorosa.

En cambio, muy distintas cosas se decían del resto del mundo. Una inexplicable sucesión de temblores y quebrantos sacudía el mundo occidental y cristiano, haciendo doler los molares a los más eminentes profesores de teoría económica, encoger el escroto a los ancianos doctores de la ley y orinarse de a chorritos a los cuatrocientos dueños del oro y las divisas. Todos sospechaban que se avecinaban otros tiempos. Pocos de ellos estaban enterados, por cierto, del fallecimiento del viejo Dios y de la inminente lucha abierta por su sucesión. En cambio, la mayoría miraba a América Latina. -América La Pobre.- Y maldecían la conducta inmoral de sus pobladores, hija de la proverbial indolencia de los indígenas, que se había continuado y aun contagiado a toda la gente que Europa enviara para ayudar, y a los millones de esclavos negros que, ¡pobres!, tuvieron que hacer el trabajo que ellos -los indígenas- se negaron. No por otra causa levantaban airadas protestas por los muchos sudacas que habían llegado en los últimos años a trabajar y comer en la mesa europea, como antaño hicieran ellos en América salvándose del hambre y de las guerras. ¡No era posible continuar recibiendo gente hambrienta y mal educada! ¡Bastante han tenido nuestra ayuda cuando les hemos enviado nuestras inversiones y nuestras empresas para darles trabajo y bienestar a costa de, apenas, destruir el doble de puestos de trabajo mal pagados y realizado con tecnologías completamente en desuso. Esas eran sus razones, las que rezongaban mientras chupaban los huesos del pollo y eructaban burbujas de bebidas efervescentes frente a las pantallas planas que tal vez no iban a poder cambiar este año por el nuevo formato Zip Out.



miércoles, septiembre 10, 2008

595. Tiempo de paz


Sin necesidad de guía, caminaron las viejas calles entre los pinos, frente a casas abiertas a los jardines, donde chicos aun jugaban sin vigilancia alguna. Los perros sueltos -y por lo tanto amistosos- preguntaban con sus miradas si era hacia la asamblea semanal de la comuna que caminaban, pues muchos otros vecinos ya habían partido para allá. Eran saludados con manos en el aire y chistes en voz alta. Llegando a la parada del quilómetro 22, varios que allí esperaban, se pusieron a silvar la tonada de los muchachos peronistas, desde hacía tiempo transformada por la gente en "Manuel, Manuel, qué grande sos".

Caía la tarde sobre los pinares oscuros y por encima el dorado y magenta del cielo vibraban un acorde silente y tranquilo. Eran tiempos de paz. Hasta las piñas, que colgaban secas de las ramas, sabían tomarse el tiempo para caer junto a los fríos del invierno y crepitar en el fuego de las noches hogareñas, misturando su aroma de resina con el de las comidas y la voces infantiles, antes de que la luna bostezara su pasaje lento por el cielo.

Manuel llenó los pulmones de aquel viejo aire de las calles, que le habían visto corretear mucho antes de que el mundo empezara a ser un extraño lugar, donde las cosas no son lo que parecen. Porque hubo un tiempo en que el azul del cielo era solamente azul, no habiendo más allá otra cosa que luz, aire, y más azul, para que las altas nubes navegaran sobre las calles y las casas y el griterío infantil de los recreos de la escuela.
Pero no se quejaba. A cada tiempo su historia y a cada historia su tiempo. Solo que... Le hubiera gustado elegir un poco más las líneas generales de la suya propia...

Allá adelante, en la avenida Becú, ya se veía la gente congregada. Llegaban los ecos de los altavoces, los aromas también, de los choripanes y eso que se siente cuando la gente es mucha y los pechos anidan sentimientos en común. Todo eso que también es vida, y de la buena, que nos reúne con nuestros semejantes en la experiencia de la comunidad, no de la masa.

Cuando llegaron estaba hablando el hombre de aluminio.




lunes, agosto 11, 2008

581. En el supuesto

Cuando Akiíto y los otros cuatro salieron en los vehículos en procura de alimentos y enseres necesarios, ellos seis siguieron alternando argumentos a favor y en contra de la credibilidad de los mensionados mundos paralelos. Que era algo vistoso dentro de una especulación científica de esas que los grandes teóricos lanzan para pegotear unos cuantos hechos rebeldes a toda explicación, decía Toshiro, pero agregando que, otra cosa sería tomárselo tan en serio como algo que uno se pueda encontrar a la vuelta de la esquina.

-Según he entendido, las otras dimensiones, de existir realmente, estarían confinadas a una escala de tamaños verdaderamente insignificantes

Toshiro no comprendía que no se trataba de una discusión teórica. Hablaba como si una vez demostrada la imposibilidad de la existencia de mundos paralelos, así como así, aquel mundo maravilloso donde habían nacido Manuel y Magdalena, dejaría de haber existido para siempre jamás y ellos, huérfanos de espacio-tiempo, deberían comenzar a reconocer su excesivo entusiasmo por la ciencia ficción. Manuel en cambio desconocía que el realismo a ultranza de Toshiro hundiera sus raíces en la basta experiencia de un pueblo que, desparramado por el mundo, venía sobreviviendo a la única masacre atómica de la historia humana. Cinco bombas atómicas sobre cinco grandes ciudades habían sellado las puertas del celeste imperio para siempre.
Pero Magda tampoco lo sabía. No sabía que en este mundo la guerra contra japón se había sido más larga y terminado de peor modo. Que ahora y aquí, el pueblo trashumante era el japonés, cuyo país se había terminado hundiendo en el océano como una ballena con cinco arpones clavados y humeantes. Que los japoneses tenían memoria. Y que a pesar de reconocer algunos errores propios...
Las razones de Toshiro eran espadas que dibujaban en el aire los antiguos ideogramas de las etapas de la elevación espiritual, que Magda desconocía. Las palabras de Manuel invitando a que le creyeran eran como el campo verde florecido. Pacientes, amigables.
Jarumi, la primera, le creyó. Pero con una condición, que le dejaran a ella la tarea de explicarles a sus compañeros, porque ella podía hablarles desde la base del pensamiento compartido. Que era partir de los principios, es decir, de la objetividad, la racionalidad y la honestidad.

-No nos pueden probar que esos mundos existan. Eso es un hecho. Otro hecho es que nosotros tampoco podemos probar lo contrario. Yo propongo que hagamos de cuenta de que todo es verdad, cosa que cuenta por ahora con un cincuenta por ciento de posibilidades. Ellos dicen que vienen de fundar una nación anarquista, un continente casi. Han de tener mucha experiencia si es cierto. Si no es cierto y todo no ha sido más que una mala ocurrencia o locura, enseguida, cuando entremos a cambiar ideas sobre como organizar una nación anarquista, va a quedar en evidencia el engaño.

Hubo acuerdo unánime.

Claro que tras el acuerdo unánime las ideas volvieron a chocar. ¿Como que si formamos un aparato de poder dejamos de ser anarquistas? ¿Acaso se ha visto alguna vez que el pueblo espontáneamente se organice sin que haya una organización. Claro que si se ha visto, muchas veces, aunque cuesta, tienen esa inercia de agachar la cabeza y evitarse problemas. Pero el pueblo siempre está organizado, aunque sea en contra de sus propios intereses, por una trama de relaciones y... casi siempre en contra. Claro que sin embargo hay en todos el deseo de la libertad. Más bien! O acaso nosotros somos marcianos.
Bueno pero que fuéramos a lo concreto, a comparar las ideas que tenían los Kamikazes con las de los Maquis, en cuanto a eso. ¿Como organizar una nación anarquista?

Manuel estaba en la confluencia de todas las miradas.

-No hay nada que organizar. Sólo hay que decir lo que uno quiere.
-Pero la gente quiere cualquier cosa. Si todos piden cosas distintas?
-Ellos mismos van a encontrar la solución. No hay delegados.
-Ni tampoco un partido?
-Cada comuna es autónoma.
-Y si una comuna deja de funcionar de forma anarquista.
-Nunca se presentó el caso, pero supongo que estaríamos de acuerdo en respetarla. Les puedo contar un caso extremo que se presentó en una comuna del departamento de Rivera que no tenía sistemas de comunicación boca a boca, todo iba a la asamblea y las asambleas demoraban horas y horas, la gente empezó a dejar de ir y los pocos que sí iban se encontraron de pronto resolviendo en minoría asuntos comunes a todos. Exigieron que la gente concurriera, votaron una resolución que volvía obligatoria la asistencia a las asambleas, sin darse cuenta que esa resolución también salía debilitada por los pocos votos que la habían aprobado. Fueron insultados de dictadores y ellos mismos dejaron de reunirse en asamblea. Quedaron un tiempo sin tomar ninguna nueva decisión, hasta que viajeros que venían de otra comuna les alcanzó la noticia de que se estaban utilisando otras formas de conectarse y tomar posición sobre los temas. Entre nosotros toda vez que hablamos es como que estuvieramos votando. No se necesitan taquígrafos ni gravadores cuando la gente es honesta, ni escribanos ni abogados


martes, noviembre 20, 2007

435 FRENAR EL DESARROLLO ECONÓMICO

En fin que sin querer se habían reunido como quince comunas, entre argentinas y uruguayas, sin contar las que estaban incompletas. Se fueron reagrupando a los gritos y con agitación de manos. Se intercambiaron miradas de acordar un diálogo entre los de cada comuna con los otros de las otras. Lo acordaron y tras un sostenido silencio un “cabecita negra” fue el primero en hablar para pedir a los hermanos uruguayos que por favor explicaran qué pensaban hacer con esa chimenea que había provocado tanta desunión.

Después un fraybentino se puso a contar parte de los debates en los que había participado. La cuestión empezaba en:

1-para qué las pasteras.

Seguía en:

2-para quién tanto papel.

Y terminaba en:

3-una pregunta: ¿Estamos dispuestos a vivir con mucha menos comodidades y novedades tecnológicas para lograr un nuevo equilibrio con la naturaleza, aun a costa de tener que desechar integralmente nuestro moderno modo de vida?

Un cordobés –que andaba de paso- pidió explicaciones sobre que cosa era esa de desechar integralmente nuestro moderno modo de vida.

Abelardo, aun con no ser habitante, se lanzó al ruedo ofreciendo explicarlo él.

Le aceptaron y dijo que el desarrollo económico acelerado que es esencial al capitalismo está completamente reñido con las ya exiguas posibilidades autocurativas del planeta. La cuestión podría ser resuelta si la gran patria anarquista se seguía extendiendo a todo el planeta y si además todos admitían que a mediano plazo el desarrollo económico debía ser frenado y sustituido por el desarrollo humano. Pronosticó además que las transformaciones se iban a producir en cadena a partir del primer cambio que se hiciera, porque un cambio iba a implicar varios más para reacomodar toda la actividad y como la atención iba a estar puesta en no cambiar una cosa mala por otra peor, la sucesión de cambios podría multiplicarse hasta que llegáramos otra vez a la sociedad del neolítico pero con una enorme población.

Un profesor de Gualeguaychú contó que eso le habían querido explicar a unos políticos del pasado, sin ningún éxito, aunque les mostraron en funcionamiento el sistema de ecuaciones de Río Lobos que marca un punto de ruptura del equilibrio –ya ampliamente superado- después del cual el planeta no puede recuperarlo por sí mismo.

-El capitalismo ha gastado todas sus “vidas” en este juego aún antes de lograr que todos los humanos tengan comida. El socialismo se ha debatido entre ser el competidor o el socio del capitalismo. Pero nadie más que nosotros ha postulado la marcha hacia una sociedad sin economía en el sentido del aumento de la producción y de las ganancias. No queremos más que el progreso humano.

Mientras tanto Manuel se había vuelto a distraer de los discursos por besar los labios de Magda que extrañamente le parecían cada vez más atractivos con el paso del tiempo. Porque estaban allí, le parecía, como un puerto hacia el que ansiaba navegar para sentirse pleno. Como una naranja jugosa en un día muy soleado o un baño de agua fresca.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

lunes, noviembre 12, 2007

429 LA ESTUPIDEZ DEL SISTEMA

Cholo entró en el terreno.

-Nuestra fortaleza no radica solamente en las bolas, sino en que es la gente la que ha llevado adelante esta revolución. ¿Cómo podrían vencernos…? Lo más que podrían hacer es derramar sangre estúpidamente, como cuando Viet Nam.

Y Manuel:

-Si es que les presentáramos batalla… Los podríamos ignorar. Dejarlos formar esos gobiernos títeres que acostumbran y no darles bola…Seguir con el funcionamiento de las comunas… no pagar los impuestos… no mirar televisión.

-Desatarían la represión. Encarcelarían a los dirigentes. Harían correr rumores de que algunos de ustedes ha traicionado a los otros…Tienen mil armas de ese tipo y una larguísima experiencia. El que no se afloja con las ofertas de dinero y poder se afloja con la picana eléctrica en los huevos o por la tortura sicológica. Lo habrán leído en Fahrenheit, no participar de la estupidez del sistema pasaría a ser grave delito.

-No creo que haya arma tan poderosa como el boicot total.

-Nunca se ha logrado. Por algún lado siempre revienta la cadena y un boicot a medias solo sirve para saber cuales son los eslabones débiles, los que prefieren la comodidad del alcahuete a los nervios del protagonista.

Cholo fue categórico:

-La experiencia que estamos haciendo no tiene ningún antecedente. Aquí no hay dirigentes que meter preso ni corromper. No se puede corromper a todo el mundo!

-¿Te parece…? –dijo Abelardo con evidente intención recursiva y continuó. -¿Qué será lo que han estado haciendo todos estos siglos? Con la enseñanza, con la policía, con la publicidad… La enseñanza al servicio de la obediencia y la genuflexión creo que ha sido lo principal. Han estado encontrando medios para frenar, cada vez más indirectamente, el avance de las masas. Seducirlas con migajas, entretenerlas con mucho circo y espejitos de colores, convencerlas de que la felicidad es tener lo que le dejan tener al que se porta bien y colabora.

-Pero eso se terminó –protestó Cholo. –Aquí en Uruguay la publicidad y los operativos de formación de opinión publica en contra de las comunas, se fueron muriendo solos por falta de clientela. La enseñanza se hace en cada comuna a partir de las explicaciones de que cada humano tiene una dosis propia de poder que es intransferible, que nadie ha inventado algo tan maravilloso como la dignidad humana, que los dioses son proyecciones de lo que el hombre siente adentro y que la libertad no es un derecho, es una obligación. Nadie puede huir de sí mismo …o por lo menos no debería…

Abelardo casi se puso a aplaudir pero se dio cuenta a tiempo de que todos le iban a criticar su antipática ironía. El muchacho era inteligente y joven. Admirable su convicción tratándose de defender una postura tan heterodoxa, pero…

-No sobrevaloren los éxitos actuales. Unos meses no son nada frente a la historia. Hay una muy basta experiencia de fracasos a partir del éxito…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

lunes, octubre 29, 2007

422 El Nilo Crece

Chumbo preguntó si sabían cómo iba la guerra. Es decir si había ocurrido alguna otra cosa después del rapto y rescate de los tres compañeros.

-Pongan la Cadena de Manuel. Han de estar informando.

Estaban en pleno capítulo de la discusión de Margarita con su padre, que se presentaba llegando como El Finado Abelardo y en el que se exageraba un poco la comicidad de la situación. El viejo lastimado por la reiteración aun después de la muerte del mismo sonsonete que le acusaba de ser una persona patológicamente racionalista. Y la mujer, su hija, agarrándose la cabeza al borde del ataque de nervios al comprobar que ni la muerte había logrado sacarle las mañas a su padre.

Ahí estaba el corte con las informaciones precedido de tres avisos publicitarios de distintos bailes populares y un aviso oficial de la Federación Uruguaya de Comunas Marginales presentando una serie de propuestas para que todas las comunas puedan considerarlas.

La información era tranquilizante. Al parecer no se reportaban avances de las tropas de la OEA en ningún frente. Sí en cambio varias falsas alarmas que la población se ha tomado con suficiente buen humor como para hacer muñecos según se imaginan al Hombre Gris y quemarlos llenos de aserrín y monedas para que recojan los niños en el suelo. Acompañada la voz con una imagen de la fabricación de muñecos en el comunal del barrio Figurita. Hasta la niña de la pupila tenían pintadas de gris!

Después venía la parte aburrida donde se relataba todas las últimas resoluciones de todas las comunas que, aunque cada resolución sólo tenía valor dentro de su territorio, se acostumbraba a difundirlas para público conocimiento y para generar las correspondientes coincidencias y disidencias que eran muy productivas en orden a mejorar las futuras resoluciones.

Quince minutos durante los cuales se escuchaban tantas veces cosas parecidas, aunque distintas en algo que ya nos olvidamos, que termina siendo, como que no hubiésemos escuchado nada.

Los muchachos se rieron y comentaron que los que escribían el Blog y la letra para la cadena (todos suponían que eran las mismas personas) estaban dando, de vez en cuando señas de algún grado de independencia sin llegar al grado de las salidas de tono en las que había sobresalido Eustaquio en su época.

Ahora solamente verle la cara al locutor que leía aquella resolución de la comuna de Aires Puros donde precisaban que “el que tenga perro que lo ate y el que no, no”, para darse cuenta de que la monotonía es un mal del que se puede salir con buen humor.

¡Ultimo momento! Se cortaba la transmisión para pasar un flash de guerra! Venía de la Unión de Comunas Correntinas y precisaba que acababan de derribar una enorme bola celestial sobre los esteros de donde venían saliendo a como podían las tropas de asalto que portaba.

-Les tenemos rodeados! –Exclamó la cara de una correntina sonriente que le dio paso a otra cara no del todo tranquila que pedía a las comunas cercanas refuerzos.

-Son como cinco mil, calculamos… y nosotros apenas treinta y pico!

Desde la espalda vino el grito reiterado que saludaba y pedía permiso. Se dieron vuelta y vieron por la rampa bajar a Aníbal Greco con un amigo de Maldonado. El Nilo, que quería conversar con el Grupo Inicial puntos de difícil resolución que se estaban presentando en algunas comunas de su ciudad.

Bastante estrafalarios los visitantes más lo parecían en la altura media de la rampa por donde seguía pasando en tomas reiteradas en flash back. Largas pelambres ensortijadas y ropas artesanales de extraña e indescriptible construcción. Margarita los recibió a los gritos, no solo por recordarle su época hippie sino por conocerlos a ambos de Maldonado. A Nilo de haber tirado juntos el paño alguna vez y a Aníbal cuando andaba buscando socios para su fábrica de tortas.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

martes, octubre 16, 2007

412 ¡Esto no es una guerra!

El festejo por el reencuentro duró poco. Tenían que ponerse a trabajar en el tema de la defensa, porque nadie creía que las cosas pudieran quedar así no más. Lo primero era hacer las conexiones necesarias para saber cómo estaban las cosas en los distintos frentes y ver en qué se podía ayudar.

-Usemos las minicomputadoras que teníamos para las clases. Mientras uno se conecta para averiguar cuantas bolas tenemos en vuelo. Otro, toma datos sobre un frente…y así…

-A esta altura ha de haber más de diez mil comunas que se están inter-comunicando.

-Los canales de los guijarros no se saturan.

Un verdadero comando no hubiese actuado con tanto entendimiento y complementación como aparecen en esas escenas de películas, que era lo que estábamos imitando. En realidad no hubo un parlamento tan prolijo, ni las tareas quedaron del todo bien distribuidas, pero al cabo de una hora de contradicciones ya estaban de acuerdo en asumir cada cual su tarea y hacerlo lo mejor que se pudiera. Solución salomónica que jamás seria adoptada por una oficina pública ni talvez una privada pero que a ellos les dio un excelente resultado. Al cabo de otra hora podían hacer un diagnóstico de situación globalizado que abarcaba desde la Quiaca a Gregorio Aznares y que resumidamente decía que la situación no estaba demasiado clara. En realidad no se podía hablar de frentes activos porque no se había producido ninguna visualización de tropas enemigas. Ni vivas ni muertas. A no ser lo que se había podido ver en las imágenes de MCM satelital que ahora se podía captar con los 5/25.

Desde Corrientes el compañero Martinez decía que pronto lo que se dice pronto, ellos…estaban prontos, pero que, la cuestión sería qué es lo que vamos a hacer llegado al momento en que los tipos nos encaren.

Manuel paró la oreja. Claro, tanto hablar de frente activo y…

-Esto no es una guerra! –gritó.

Cosa que no se podía transmitir con el lenguaje de los guijarros sino con el lenguaje que uno habla. El hecho de que gritara… quería decir… Aunque se trasmitiera el texto y hasta el signo de admiración. Pero Manuel casi se calló antes de terminar de gritarlo, apabullado por la evidencia de que él sí estaba participando en una guerra en la que había derribado más de una nave enemiga. Miró hacia los lados y tuvo que aclarar.

-Lo mío fue un duelo… Y… bueno, pero no podemos entrar a una guerra abierta. Perderíamos las ganas de vivir!

Cholo mirándole a los ojos le contestó.

-Cada comuna decidirá qué hacer. Pero la defensa mutua fue aprobada en todas las comunas.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

martes, julio 31, 2007

357 Al borde del estallido

Se levantó Manuel sobre sus piernas un instante antes de sentir la vos del Dengue que sonaba allá tras los eucaliptos, reclamando su presencia, como un hijo abandonado por su madre, de cuyas polleras quería volver a prenderse. Era lastimosa aquella vos sonando así en la noche con todo ese timbre desgranado que parecía por momentos volverse más agudo y desprotegido.

Caminó derecho a la vos, sin reparar en que hundía los champeones en donde el pasto estaba inundado de agua superficial que se volvía barro líquido cuando era pisada. Mientras lo hacía, ya su cabeza planeaba la lista de acciones que habrían de ser ejecutadas. Primero, segundo y tercero, después de consultar con el Cholo y los otros para asegurarse de no estar perdiendo el sentido de la realidad.

Ahí estaban los brillantes reflejos de los ojos del Dengue tratando de penetrar esa oscuridad que tal vez temía que se cerrara otra vez sobre su pobre vida que sin embargo había logrado salvar, escondido entre los trapos de su camastro, un corazón bondadoso y una sensibilidad intacta.

-Aquí estoy.

Estaban ocurriendo muchas cosas y peligraba el estallido de una guerra civil. Grupos de militares tomaban las zonas aledañas a los cuarteles, conducidos por los hombres grises. Algunas comunas no se podían poner de acuerdo con nadie y seguían sin servicios públicos. En Carrasco un comité de vecinos había enarbolado banderas extranjeras. La producción de alimentos estaba casi paralizada.

-¿Han vuelto los ángeles?

-No.

-Bueno, vamos a la base.

En la Galería se encontraron con Giorgionne y su hijo Maximiliano que quería ser piloto cuando hubiese bolas suficientes. Ambos marcharon para la cueva del Queguay donde se concentraría el armado de las naves y los cursos de pilotaje, al mando de Ernesto. En el bosque quedaba el comando operacional: Manuel, la flaca, el Cholo y el Dengue. Los informes desde la capital seguirían en manos de Pepponne. Comenzaba la tercera etapa.

En 24 horas fueron visitadas 18 de las 20 comunas más activas, incluidas entre ellas las más intransigentes. Se lograron acuerdos importantes en continuidad de producción de alimentos y otros productos de primera necesidad. Se logró un consenso provisorio de funcionamiento basado en cinco puntos:

1) No hacer cambios al pedo hasta no estar preparados para sostenerlos.

2) Mientras no se arbitraran sistemas generales, el dinero seguía teniendo valor a la par que las libretas de intercambio.

3) Toda ley anterior seguía teniendo valor mientras no contradijera las resoluciones de las comunas.

4) Los delitos serían tratados dentro de cada comuna como brotes de enfermedad, priorizando la reparación del daño y la reinserción del rebelde.

5) Toda resolución puede ser revocada

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domingo, julio 08, 2007

345 la Rebelión de los Más

El flaco no sólo traía las botellas, traía nuevas noticias del estado de la convulsión social. Más que estado, desestabilización progresiva e indetenible. En varios lugares había intervenido la policía para quitar las barricadas que cerraban calles o apagar antorchas que amenazaban propagar su fuego desprolijo hacia las hojarascas secas que cubrían las veredas. Las proclamas eran contra el gobierno, este o cualquier otro. El slogan, “Democracia Directa Ya” Nadie quería obedecer, pagar impuestos ni cumplir con leyes que no fueran consensuadas. El problema se complicaba momento a momento por las discrepancias entre las distintas comunas ya establecidas. Algunas sólo admitían leyes votadas en la plaza pública, otras ni siquiera eso. Estaban proclamando la absoluta soberanía de cada individuo para hacer y deshacer lo que se le cantara. Lo que se dice un caos. La ruptura del consenso mínimo. Había tenido que salir el Pepe en persona a tratar de calmar los ánimos y tender puentes de diálogo entre el gobierno legal y la masa oceánica de la soberanía popular, pero la gente pedía la renuncia del gobierno y que vinieran todos de a pié a conversar de igual a igual. Preguntaba qué le habían hecho a las bolas, que ya no se veían. En algunos lados solo aceptaban hablar con Manuel.

-No nos queda tiempo. Armemos dos bolas y salgamos. –Dijo Manuel.

Ernesto estuvo de acuerdo, era de temer una escalada represiva.

Juntaron algunas herramientas y fueron todos a ver el problema de la camioneta que con alambre quedó sobre su rueda. A la vuelta comenzó el trabajo de ajustar una fija entre las rocas para que Dengue tensara los alambres antes de empezar con las trenzas. Oscar, sin entender, nada se puso a la par de Magda en el corte de las botellas y Ernesto a cocinar engrudo en la garrafa.

Cuando llegó Cholo ya habían cuatro cuerdas listas descansando a lo largo del piso. Calzó otra fija y repitió lo que le veía hacer al Dengue, trató de repetirlo, deshizo lo que trenzó mal, ajustó más las pasadas que le quedaban sueltas, se lastimó los dedos con el filo de las tiras…Se fue a verificar las medidas en los planos. Para la medianoche empezaban a pegar las hojas de papel con el engrudo. Las cuerdas ronroneaban mientras entre todos daban forma a la segunda nave. Terminaron a la madrugada. Estaban cansados.

Fue poco lo que durmieron porque temprano a Manuel se le ocurrió aprovechar el tibio sol de otoño para secar el engrudo. Montó en la bola más fresca y luego de tantearle los distintos acordes, la sacó verticalmente hasta atravesar todo el copete del cerro y quedar encima, detenida sobre las piedras a merced del viento que soplaba…Se tuvo que quedar adentro a sostenerla con el peso, y a pensar. Fue recién entonces que echó de menos la presencia de Mandinga.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)