Fue como que le dijera que estaba prisionero. Volvió la mirada de Manuel a pactar complicidad con los movedizos ojos de Dengue. Tal vez hasta con su pensamiento, porque cuando Manuel empezaba a levantarse en procura de su vaquero doblado allá en el estante lateral, junto a los champeones rojos, ya Dengue se los alcanzaba, interponiendo su flaca figura entre las ruedas de la silla y el lugar donde bajaban al suelo los pies de Manuel y sus piernas enfundadas en una especie de pijama descolorido.
Bermúdez todavía agregó:
Mejor lo lleva el enfermero. Es posible que se marée.
Cuando se terminó de vestir, sin dar muestras de haber escuchado, Manuel efectivamente se sentó sobre el vehículo, pero vastó un sólo gesto para que fuese Dengue y no el abúlico funcionario, quien tomara las riendas del asunto y saliera rumbo a los pasillos con divertida aceleración, sin hacer caso a las protestas del facultativo, ni detenerse por los tres escalones de la puerta principal que bajaron a la misma marcha, ni parar por fin la carrera hasta la parada del ómnibus de la esquina. Entonces sí, Manuel se apeó dejando a un costado la silla para que la recuperaran los tres enfermeros que ya salían corriendo tras ellos.
-Me faltan cinco pesos para el pasaje.
-Yo tengo.
Poco después compartían una sonrisa en asientos contiguos, satisfechos los dos de andar juntos, aunque no pudieran compartir todos los recuerdos, como era natural. Algún día, tal vez fuera interesante contarle a Dengue aquella parte que ignoraba sobre sí mismo. Una de tantas. Para que supiese que no era esta la única vez que remontaba el cuesta arriba de la desgracia y se lanzaba, como posiblemente estuviera ahora a punto de hacer, a manifestar su natural inteligencia y talento.
-¿Conservás algún recuerdo de cuando tenías al otro adentro?
Dengue se sobresaltó. Se acomodó sobre el asiento con la mirada al frente y después, cuando se volvió hacia Manuel los ojos le brillaban semi ocultos debajo de las órbitas.
-Ni me hables de eso...
-Pero es algo que te ocurrió... A mí también me han ocurrido cosas raras.
-¿A vos...? ¿Qué te va a pasar...?
-Cosas... He sentido mucho miedo. .. a veces creía que me estaba volviendo loco...
-¿Miedo, vos...?
-Sí.
-¡Miedo a qué...?
-Cuando ves que nada es como vos creías...
-Ah, sí... todavía no entiendo cómo pude tener a otro aquí. Uno, acaso no es uno?
-¿Viste? Esas cosas... Es que somos muy ignorantes. Creíamos que todo era sencillo.
-Bueno, sencillo... Sencillo, no sé... Pero que alguien te quiera quitar el cuerpo...
-Es que el otro andaba sin cuerpo. Y... era otro Vos, otro Dengue....
-¡No me jodas, Manuel! Sería un diablo.
-Llamale como quieras. Un diablo, un ser que dice llamarse igual que vos, que está acostumbrado a vivir en un cuerpo como el tuyo, que no te quiso hacer daño...
-¿Y para dónde se fue?
-Andá a saber... Para su mundo... Capaz que encontró su verdadero cuerpo.
-Pero, cómo puede uno perder el cuerpo?
-Bueno, vos llegaste a perder una parte... No?
-¿Y si fue todo imaginación...?
-...como dice el doctor Bermúdez...
-Ja, bueno, pero y si fuera...?
-Vos creés que todo lo que te pasó era imaginación...?
-...no...
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sábado, agosto 22, 2009
727. Si todo fuera imaginación
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lunes, agosto 17, 2009
725. ¡ Manuel es un perdedor !
Al abrirse la puerta trasera, ruidosa, latosa y abusiva, con modales de repartidor de garrafas se subió un enfermero, entrevisto por Manuel hacia un costado, quien tironeó la camilla sobre tal vez unos rieles, para ser recibida afuera por alguna otra cosa que no le dejaría por suerte caer directamente sobre el suelo. Sobre ruedas por una rampa despareja. Entubado por pasillos cubiertos de pintura blanca. Introducido a través de puertas de vaivén anónimas. Depositado en algún lugar apenas iluminado... ¿Olvidado...? No.
Al cabo de diez minutos, o veinte... vuelven... A conversar del lado de la cabeza, por encima de toda línea de visión... del aumento de sueldos que está para salir y de la enfermera nueva, aquella...
Ahora, sí justo ahora que el mundo parece quererse hundir más profundo que todo el dolor y el mareo y...
Sí. Allá adelante de la tenue luminosidad del fondo...Ya venía avanzando a pasos insonoros aquella figura recortada, plana y difusa. La misma de otras veces. Odiosa y sin embargo familiar.
-Hola. ¿Otra vez en problemas?
-...
-¿Es que nunca te vas a avivar...?
-...
-(Suspiro) A ver, empecemos otra vez desde el principio...
-¿Que te cuente mi historia?
-Que empieces de una vez a reconocer la realidad.
-Ah, ja! ¿Y eso te parece tan fácil? ¿No ves que vivo varias realidades al mismo tiempo...?
-No. Vivís una realidad. La única que existe. Lo otro son meras fantasías.
-¿No me digas? Así que no te has enterado de nada...?
-La realidad es el presente. Vos estás aquí, hecho un guiñapo sobre una camilla, porque no te terminás de convencer de que no hay otra existencia ni otra oportunidad. Tenés que jugar con todas las fichas que estén a tu alcance y no andar con la boca abierta cayéndote de las escaleras!
-No era que tenía que meterme a líder anarquista en este mundo...? El anarquismo es algo muy parecido a una fantasía..., ¿O no?
-El anarquismo, puede ser. Pero ser líder sería algo muy posible para vos.
-Ah, claro... esa mierda...
-¿Y a qué querés jugar...? Todos están esperando a que empieces... el telón del teatro ya se ha levantado... Los aplausos empiezan a silenciarse...
-Decime... ¿A vos te mandó alguien a venir a romperme las bolas?
-Me estás mandando vos mismo. No te olvides de que...
-Si, ya me lo contaste. Que vos y yo...
-...somos la misma persona.
-...
-...
-¡Mentira! ¡!Yo no soy un hijodeputa!
-No, claro. Sos el hijo de la Margarita.
-Sabés que cuando digo puta, me refiero a otra cosa.
-Yo también. Digo que sos hijo de la pelotuda de Margarita. Tal para cual.
-Prefiero eso.
-¿Ser un perdedor?
-Ah, no! ¡No te aguanto! Ahora me querés dar púa con eso? ¿Te parezco tan estúpido como para morder ese anzuelo?
-Ja ja. Te dolió?
-Andá a cagar!
-(Con voz de teatralizado pregonero) ¡Manuel es un peeerdedoor!
---------------
Cuando empezó a asomar otra vez en este mundo descubrió que a su lado habitaba un bulto oscuro que como todo el ambiente de aquella habitación permanecía en el quietismo del silencio. Sin embargo supo enseguida que no se trataba de Magda. Era otra su respiración y otro su perfume. Naranja en vez de canela.
-¿Dengue...?

Al cabo de diez minutos, o veinte... vuelven... A conversar del lado de la cabeza, por encima de toda línea de visión... del aumento de sueldos que está para salir y de la enfermera nueva, aquella...
Ahora, sí justo ahora que el mundo parece quererse hundir más profundo que todo el dolor y el mareo y...
Sí. Allá adelante de la tenue luminosidad del fondo...Ya venía avanzando a pasos insonoros aquella figura recortada, plana y difusa. La misma de otras veces. Odiosa y sin embargo familiar.
-Hola. ¿Otra vez en problemas?
-...
-¿Es que nunca te vas a avivar...?
-...
-(Suspiro) A ver, empecemos otra vez desde el principio...
-¿Que te cuente mi historia?
-Que empieces de una vez a reconocer la realidad.
-Ah, ja! ¿Y eso te parece tan fácil? ¿No ves que vivo varias realidades al mismo tiempo...?
-No. Vivís una realidad. La única que existe. Lo otro son meras fantasías.
-¿No me digas? Así que no te has enterado de nada...?
-La realidad es el presente. Vos estás aquí, hecho un guiñapo sobre una camilla, porque no te terminás de convencer de que no hay otra existencia ni otra oportunidad. Tenés que jugar con todas las fichas que estén a tu alcance y no andar con la boca abierta cayéndote de las escaleras!
-No era que tenía que meterme a líder anarquista en este mundo...? El anarquismo es algo muy parecido a una fantasía..., ¿O no?
-El anarquismo, puede ser. Pero ser líder sería algo muy posible para vos.
-Ah, claro... esa mierda...
-¿Y a qué querés jugar...? Todos están esperando a que empieces... el telón del teatro ya se ha levantado... Los aplausos empiezan a silenciarse...
-Decime... ¿A vos te mandó alguien a venir a romperme las bolas?
-Me estás mandando vos mismo. No te olvides de que...
-Si, ya me lo contaste. Que vos y yo...
-...somos la misma persona.
-...
-...
-¡Mentira! ¡!Yo no soy un hijodeputa!
-No, claro. Sos el hijo de la Margarita.
-Sabés que cuando digo puta, me refiero a otra cosa.
-Yo también. Digo que sos hijo de la pelotuda de Margarita. Tal para cual.
-Prefiero eso.
-¿Ser un perdedor?
-Ah, no! ¡No te aguanto! Ahora me querés dar púa con eso? ¿Te parezco tan estúpido como para morder ese anzuelo?
-Ja ja. Te dolió?
-Andá a cagar!
-(Con voz de teatralizado pregonero) ¡Manuel es un peeerdedoor!
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Cuando empezó a asomar otra vez en este mundo descubrió que a su lado habitaba un bulto oscuro que como todo el ambiente de aquella habitación permanecía en el quietismo del silencio. Sin embargo supo enseguida que no se trataba de Magda. Era otra su respiración y otro su perfume. Naranja en vez de canela.
-¿Dengue...?
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