Mostrando entradas con la etiqueta prisionero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta prisionero. Mostrar todas las entradas

viernes, agosto 01, 2008

573. Habilidades

Pero desde ese relumbre disperso, enseguida se destacó un ojo luminoso de creciente potencia. Un tren. El primero desde el comienzo de la asonada. Todo volvía a la calma y ellos, conscientes de ser prófugos, debían buscar caminos propios, lejos de toda sospecha.
Salieron de la vía y comenzaron a caminar aquellas calles de suburbio, rectas y planas, silenciosas y expectantes de las luces del día. No llevaban un rumbo cierto, tomando a cada rato una dirección distinta, cuadrangulares calles y chatos destinos, por donde no se veía sobresalir ni siquiera la aguja de una iglesia, mirá lo que te digo. Unidimensional. O mejor bi... aunque la oscuridad no sea cosa con dimensiones.

También pasaron por barriales que apenas brillaban con las luces de adelante, y se embarraron hundiendo las patas por donde no se veían más que las puteadas de los que iban adelante, y el retorno poco a poco del buen humor.

-¿Pero, nosotros... para dónde vamos...?- Dijo Jarumi plantándose adelante de sus semejantes.
-Es que ni siquiera nosotros lo sabemos- contestó Magda- nosotros menos que nadie, que no somos de acá.

Los de rostro oriental rieron juntos, suponiendo que aquello habría sido una broma irónica sobre su condición de orientales. Rieron que eran más argentinos que la pizza con muzzarela, y al reírse afinaron más sus ojos gatunos que en lo oscuro brillaron enormes como aquellos dibujos de la televisión.
Podrían ser ese tipo de héroes. No muy grandes pero de espigadas formas longilíneas y esa capacidad expresiva, que puede ir desde la palidez del cadáver hasta el fulgor de una llamarada pasional.
Explicaron cómo era la historia de su estadía en la plantación. Una vez que Jarumi hubo sido remitida, en calidad de terrorista potencial, ellos, los dos muchachos y la chica, se habían hecho detener bajo los mismos cargos y por lo tanto, mandados -previo pago de una gruesa suma al comisario/juez- al mismo lugar a purgar sus idénticas condenas. Apostaban a que estando los cuatro juntos no iba a haber dificultad que no vencieran para lograr por fin la libertad de todos. De todos ellos, se entiende. Puesto que la idea de liberar a los demás, sólo se les había comenzado a formar, una vez que entendieron de qué se trataba, ese asunto de las plantaciones y de la justicia privatizada. Nunca se habían puesto a pensar. Y ahora... Ahora comenzaba a ser tarde. Debían encarar otro problema: Volver a sus casas era peligroso. Estaban siendo buscados...
Por otra parte entre Manuel y Magda, pergeniaron una síntesis de su último día libre, sin mencionar por cierto cómo era que habían viajado a Buenos Aires. Su falta de costumbre para andar entre multitudes que se mueven en el mismo sentido, contrario a lo que uno quiere. La estúpida acusación bajo la cual habían sido detenidos y el sopor en que se habían sumergido una vez que estuvieron en los barracones.

-Jarumi sabe una técnica para hacerse inmune al opio -explicó Toshiro. -A nosotros todavía no nos dio resultado, pero ella nos sacaba al aire libre por un hueco de desagüe donde nos metía de narices en un respiradero. Ja, a veces daba resultado porque la asfixia nos sacaba de quicio y vencíamos el sueño.

Manuel pensó que sería muy cauto formular la pregunta del siguiente modo:

-¿Siempre... desde que eras chica, siempre fuiste distinta, verdad...?
Ella tartamudeo:
-E, es, una técnica derivada del yoga... Uno la aprende paso a paso.
-Y vos... la practicás desde hace tiempo...?
-¡Claro! Desde hace... tiempo.
-¿En tu casa,... hay opio?
Jarumi dejó ver su cara que se iluminaba apenas con el rosado reflejo del alba.
-Bueno, cada uno tiene sus propias virtudes... Habilidades...




sábado, julio 19, 2008

568. Sombreros Alcahuetes

Entonces Manuel entendió por qué los sombreros chinos tenían esas abrazaderas que rodeaban todo el cráneo y que solamente para dormir era posible destrabar con la ayuda de ese aparato en el cual les hacían meter, parecido a una ducha de campaña, y al otro día volver a pasar por allí, antes de salir al plantío. Hasta ahora le había parecido un procedimiento gracioso, típico de gente que hace todo según el último grito de la tecnología ahorradora de mano de obra local. No se había puesto a pensar por cual método era que los tipos individualizaban a sus prisioneros, ni mucho menos como podrían hacer en caso de rebelión, para controlar y prevenir los movimientos sorpresivos de algún grupo que pretendiera saltarse las alambradas de púas, lejos de la vista de los guardias que apostaban desde lejanas atalayas. Simplemente no se había imaginado lo que ahora sí se imaginaba a partir de las palabras de Jarumi. Los sombreros no sólo servían para visualizar la posición de cada prisionero sino además, para individualizarlos. Porque, no de balde la única manera que había de activar la máquina de poner y sacar sombreros era metiendo los dos pulgares en sendos agujeritos que estaban adecuadamente ubicados a ambos lados del cubículo. ¡Era un sistema de identificación por las huellas dactilares! Pero puesto ahora a pensar en todo el sistema, le pareció que lo de las atalayas que decía Jarumi, controlando las posiciones, no terminaba de convencerlo; las atalayas estaban demasiado distanciadas unas de otras y sería tarea harto difícil para los guardias llevar el control de tantos sombreros móviles en aquel mar de plantas sacudidas por el viento. Se le ocurrió entonces, que los sombreros deberían guardar de alguna manera, la información que recibían de las huellas dactilares y al mismo tiempo ser capaces de transmitirla a quien se la solicitara. ¡Los sombreros deberían ser antenas, que aparte de localizar al pobre desgraciado que lo llevara puesto, alcahueteara su identidad! ¿Como? Pues mediante algún satélite que seguramente debería estar encima de ellos todo el tiempo, retransmitiendo el mapa completo de la plantación, con los puntitos correspondientes a todos y cada uno de los reclusos.
La excitación que le produjeron estos pensamientos había barrido por completo con la modorra que hasta entonces le dominara. Quiso transmitírselos a Magda y a Jarumi, que todavía andaba allí a tres pasos de distancia explicando cual era su posición en el dormitorio 2H, cuando un violento zumbido comenzó a hacerle vibrar el encéfalo desde adentro, al tiempo que desde ambas lados del sombrero una voz impersonal, pero inequivocamente autoritaria, le ordenaba: Recluso Aquelarre, Manuel, apartese a no menos de veinte metros de cualquier otro recluso. A pesar de que estaba perdiendo el sentido de orientación por causa del zumbido, logró levantar la mirada hacia las dos muchachas y ver cómo se revolcaban por el suelo tratando desesperadamente de quitarse las parabólicas de la cabeza. Quiso entonces correr para auxiliarlas, pero, cuando ya llegaba a ellas, la señal perturbadora incrementó su intensidad de tal manera que por poco pierde completamente el sentido. Cayó al suelo. Mordió el polvo y ennublecida su conciencia por tanta desarmonía e intoxicación simultáneas, creyó por un momento encontrarse todavía dentro de aquel rollo de alfombras venecianas que le había servido de estuche en su primer viaje a Gualeguaychú. Cuando la vibración volvió al primer nivel, reapareció la voz sintética, que ahora con la misma falta de humanidad le advertía, que lo padecido no era más que una pequeña muestra de lo que le esperaba si insistía en quebrantar las reglas

sábado, mayo 03, 2008

525. Gran Explosión Gran

Así fue que marcharon codo con codo dentro de un vehículo disfrazado de croqueta ,mientras Dow manejaba su Mustang All Star y sonreía con 33 grados de deriva, similar a la de Boogie el Aceitoso. Iban tirados sobre el suelo, casi entre la colección de borceguíes y culatas de fusiles. No eran policías comunes, por cierto y Manuel comprendió que con la mirada Abelardo le estaba diciendo que nada dijera ni aunque se pudiera sacar la cinta de esparadrapo super adesivo sin hacer uso de las manos porque estas...estaban también pegadas.
Atravesaban ya el puente de carrasco por el lado del Paso cuando enseguida sintieron que abandonaban el asfalto y se adentraban a un lugar bastante amplio, tal vez rodeado de hileras de arboles altos. ¡El parque! Y en el parque a poco de seguir avanzando entraban en una especie de rampa que descendía a una zona de silencio, que se hizo total cuando se apagó el motor del vehículo.

-¡Bajen!

No llegaron a pisar el suelo porque abajo había una especie de rampa movil que se desplazó manejada por un miliquito flaco parecido a Kafka, por todo la cuadrada extención de ese establecimiento subterráneo. Base militar o lo que fuera, iluminada con tristes luces que distribuían su producto de una manera ecxesivamente homogénea. Nada daba sombra, ni nada estaba más claro que nada, en ese submundo pintado de blanco... salvo lo que veían detenido al fondo de la espanción allá adelante... Aquella mancha horizontal y negra tan parecida a una cucaracha gigante.

Los ojos de Abelardo mostraron miedo por primera vez. Parecieron ignorar la existencia de la X666 La Bestia y en cambio percibir todo el expresionismo maléfico que emanaba de ella. Manuel nada le podía explicar, ni siquiera advertirle sobre la identidad del sujeto de cara gris que les había detenido o preguntarle si había alguna vez tenido noticia de la existencia de este lugar subterráneo.

-Entrá vos.

Incomunicados quedaron, en dos celdas de acero inoxidable desde el piso hasta el techo. dos hora, tres, y un tiempo indefinido, que solo se percibía por el aumento progresivo del apetito Al cabo comenzó el interrogatorio que consistía en el aumento progresivo de una onda pulsante de sonido puro. Una frecuencia que resonaba en algunos escondidos puntos del cuerpo produciendo una extraña cosquilla que poco a poco se transformaba en dolor. No eso fue sólo el ablande. Lo peor vino cuando la vibración dejó de pulsar sobre la misma frecuencia y empezó a dar saltos de frecuencia, pero unos saltos increíbles que no había manera de soportar! Y después aun peor cuando fueron dos las notas al mismo tiempo haciendo cada uno de los extremos de la inarmonía. Parecía que el esqueleto se desarmaba en pedazos y la mente, bueno, la mente se sentía al borde de la desintegración más angustiante.


Después de una aminoración brusca del volumen apareció la voz de Douglas Dow sugiriendo estar dispuestos a firmar la declaración de culpabilidad y colaborar con la filmación del documental que se iba a hacer sobre la captura de la célula terrorista que tenía planeado volar el hospital Pereira Rosell con todos sus niños adentro.
Vinieron los guardias a sacarles las vendas de la boca, de un tirón, les hicieron decir que si, frente a un micrófono inalámbrico y los fletaron para un micro de turismo que salía lleno de carteles alusivos a la Gran Explosión Rosell. Adentro del micro estaban otros desgraciados, tan asustados como ellos, que portaban cada uno un cajoncito de tubos de cartón oscuro muy parecidos a cartuchos de dinamita. Tampoco sabían de qué se trataba todo ese carnaval pero igual temían que algo iba a salir mal sobre sus cabezas.
Especialmente cuando advertían que a ambos lados del micro les acompañaban tres camiones del ejército con tropas armadas hasta los dientes.
Por suerte cuando llegaba la caravana a la altura de Avenida Italia y Cooper chocaron. Fue un choque tremendo y en principio impremeditado, porque fuera muy difícil premeditar una cosa tan estúpida. Chocaron todos con una barricada de tanques de nafta vacíos que el propio ejército había colocado para desviar el tránsito hacia Camino Carrasco, sin esperar a que pasara el convoy de prioridad estratégica. Convoy que se vió llenado de frustración en un coro de ridículos lamentos, que a la postre comenzaron a transformarse de disculpas en acusaciones y por encima insultos. Cosa que aprovecharon los pasajeros involuntarios para correr por Cooper y doblando por Havre seguir hasta perderse de vista por la bajada de Máximo Tajes.

lunes, abril 07, 2008

508. Análisis Literario

Bajó Manuel su voz, como entrando en un clima más intimo o confidencial.

-Mil veces he pensado que aquello era una extraña historia. A veces estando en plena acción, al mismo tiempo esperaba despertarme en cualquier momento, pero no... Todo eso fue tan real como lo que hay dentro de este galpón, abuelo.. Vos tenías razón, existen infinitas dimensiones, o por lo menos, muchas. Dice Mandinga que incluso no en todos lados están actuando todas al mismo tiempo. Que hay mundos con menos y con más. Que hasta la gravedad puede ser distinta...
-¡¿La gravedad¡?
-Y ha de ser cierto, porque cuando anduvimos del otro lado nos sentíamos más livianos...
-...del otro lado...
-Yo fui llevado dos veces a los reinos de Dios, como prisionero.
-¿...los ...ángeles...?
-Sí, esa manga de imbéciles!

El Abuelo se estaba interesando.

-Y decime, che... Sí, ya lo veo. Los ángeles y el que llaman Dios viven en una región apartada entre las muchas dimensiones y...
-Esperá te quiero aclarar una cosa: El tipo es Dios. Es el famoso Dios de todas las religiones, no hay manera de negarlo. Lo que pasa es que... ¡Es un gran hijodeputa!
-Pero Manuel. ¡Cómo el tipo va a ser el Dios de todas las religiones y además hijodeputa?
-Porque les mintió a todos... A cada uno en su idioma y con el estilo de cada región
-Se les apareció y les susurró cosas al oído?
-El seguro que no. Habrá mandado a algún arcángel de esos que brillan
-Me estás diciendo que Dios existe, pero es malo. Que el creador del mundo es un hijodeputa.
-No, pará! Lo de creador no corre. Descubrimos que él no creó nada sino que lo conquistó con bruta guerra. Muchos dioses perdieron sus dominios y fueron condenados por la alianza triunfadora a soterrarse en el interior de los planetas.
-El Diablo.
-Sí. El Diablo entre nosotros, como mi amigo Mandinga, el que vino a ayudarnos a pesar de nuestra desconfianza.
-Un diablo...¿Y cuál es su aspecto?
-No no tiene guampas... Este, porque Satanás sí que tiene guampas.
-Ah, pero no lo puedo creer, Manolito, no lo voy a poder creer, es demasiado!
-Abuelo, te estoy hablando de seres de carne y hueso, que yo he visto de cerca. Que sean dioses o diablos, no es tan importante.
-Tal vez tengas razón... Trataré de escucharte como si fuera un análisis literario... aunque... ¿tienen alas los ángeles?
-Los comunes tienen unos alerones atrofiados que más bien parecen feos... y los que mandan andan en preciosas naves relucientes.
-Más o menos como acá.
-Sí, ja.


viernes, noviembre 02, 2007

424 JUZGARÁN A DOW

A esa altura el Chumbo, que se definió como un hombre de acción, quiso salir en busca de Cholo, por considerar que no podía estar ajeno a esa discusión, pero no pudo. No pudo irlo a buscar porque todos salieron tras él a discutir en el recodo de la caverna donde mantenían a los prisioneros.

-¿Prisioneros…?

Recién se dieron cuenta entonces que la palabra en boca de ellos sonara tan extraña. Claro que sí. Era el punto prioritario del momento decidir qué hacer con Dow, hierro candente que no terminaban de soltar ni de agarrar.

Fue justamente Chumbo quien lo nombró con ese nombre que resonó bajo la bóveda de tal modo que cuando doblaron hacia el recodo ya los prisioneros y Cholo estaban enterados de que venían y de qué venían hablando.

-Si esto hay que terminar de resolverlo –les dijo Cholo, desde su extravagante figura de negro laburante intelectual con una tartamuda en la mano. –Ya estoy podrido de vigilarlos.

Inmediatamente Gris Dow levantó un brazo desde allá en el fondo para insistir con su razón de tener derecho a defensa en cualquier juicio al que se le quisiera llevar.

Margarita advirtió en viva voz:

-Cuidado con ese que es traidor. Puede tener todavía algún arma entre la ropa.

Lo dejaron venir. Ernesto lo palpó de armas.

-¿De qué se me acusa? Tengo derecho a saberlo para ejercer mi propia defensa.

Todos se miraron mientras Nilo hacía ese gesto de juntar todos los dedos de una mano en un lugar más o menos visible y bajarlos de golpe mientras lo labios hacen unos movimientos que bien podrían corresponder con la expresión “¿Y este quien mierda es?”

Algo le explicaron en cuchicheos, pero no mucho. Se trataba de decidir si le daban algún castigo o lo dejaban suelto a este asesino despiadado que fumigaba seres vivos.

Nilo se adelantó a decirle:

-Te acusan de ser asesino de multitudes y yo voto a que te manden junto al amor de tu vida, la muerte.

-Como presentación al acusado vale –opinó Giorgionne

-Bueno, defendete de ese cargo –dijo Cholo.

Dow dio un paso de lado y casi en una mueca respondió:

-Cargos demasiado genéricos sin ninguna precisión, pero antes… Debo decirles que se han saltado un paso previo: Constituir un verdadero tribunal o conseguir un juez imparcial porque ustedes no pueden ser acusadores y jueces al mismo tiempo…

Asolador silencio bajo la bóveda cuando uno a uno les fue cayendo la ficha mental con la reflexión “Ah, se está refiriendo a nosotros!”

Manuel rompió el silencio.

-No se si se puede o no se puede. Nosotros vamos a hacerlo así.

Dow carraspeó.

-En cuanto a la acusación en sí, aunque esté mal hecha, todo lo que he hecho lo hice obedeciendo órdenes.

Cholo sonrió.

-Es una excelente aceptación de los hechos. Solo tendremos que discutir la condena.

El Gris quiso discutir pero ya Cholo le golpeaba las costillas con el caño para decirle que volviera a su puesto contra el murallón.

Comenzaba el verdadero juicio.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

martes, octubre 09, 2007

408 Mirada de Gato Frígido

Uno a uno los prisioneros pasaron al baño y salieron envueltos en frazadas. Eran 18 identicos y adiposos rubios comandados por nuestro viejo conocido Hombre Gris que enseguida fue apodado el 19 por Chumbo a los gritos desde su bola, donde había quedado para disponer de proyectiles certeros y poderosos en caso de ser necesario, cosa poco probable porque era de suponer que bastaban un par de metralletas estrafalarias que le s habían quitado. ( Las dos que encontraron menos pegoteadas)

Les preguntaron lo de rigor. Nombre y división a la que pertenecían, más cualquier otra información que voluntariamente quisieran agregar. No quisieron decir ni lo primero en el estado de shock que se encontraban aun, con la cara en contínuos tics que se repetían de uno en otro como si estuviesen hablando en lenguaje de señas. Se les daba por hacer la del cuatro de la muestra y dale tirar besitos al aire hasta que empezaban con la del dos, levantando las cejas o a guiñar uno y otro ojo como si tuvieran matas.

Pero la cosa no estaba para comedias. El bando de aquellos sujetos habían tomado prisioneros a Margarita, Giorgionne y Ernesto Federico! Los habían llevado vaya a saber dónde y ahora la única manera de recuperarlos iba a ser planteando un canje.

Sonó la alarma de la computadora y Magda corrió a ver de qué se trataba que no era otra cosa que un mensaje sin cifrar de Ernesto Federico desde una base secreta en algún lugar de Paraguay, que decía todo eso y además que se había llevado el prototipo recien terminado de la primera computadora cuántica integrada al sistema 5/25. Dentro de la base, que no era subterránea había un ángel de carne y hueso que al parecer daba las órdenes importantes. Ernesto confesó que cuando había pasado por frente a ellos tres, mirándolos uno auno con esa mirada verde de gato frígido, a él se le había helado la sangre. y a Giorgionne se le había escapado un eructo.

-¿Como que tienen prisioneros? Así que no se volvieron todos? Quedaron algunos ahí? ¡Ah! Claro, era bastante previsible pero a mí...no se me había ocurrido!

-Bueno, si quieren yo ya les digo... ah, mirá! Ahora están correteando detrás de uno que tiene un aparato de comunicaciones encasquetado sobre la cabeza y que corre como un desaforado rumbo a otros tres que están mirando un plano mural y señalándo con un laser. Llegó la noticia! Y esos han de ser los tecnicos militares discutiendo los movimientos. Che, me suena que esto no es una simple peleíta aislada. Me parecer que hay ambiente para invasión u otra operación importante por lo menos

domingo, enero 07, 2007

175: ¿Funcionario del Ministerio?

Resultó ser que el Roque y el Dengue estaban allí en calidad de refugiados. Habían quedado en la casa de Manuel después que todos salieron a las corriditas para el monte. Y se habían seguido quedando, por hablar entre ellos algunas cosas, incrédulos de todo aquel juego de peligros y luces apagadas, hasta que un relumbre encima de la casa les hizo entender que les habían hablado en serio. Claro que entonces no sabían que hacer, si salir rajando o quedarse quietos atragantados de susto bajo la mesa, mientras pequeñas pelotas de luz recorrían la casa y desde la radio, que había quedado prendida en la estación de las cumbias, sonaban ahora canciones de navidad y música sacra. Cuando el relumbre, cesó corrieron a los tumbos por dentro del monte hasta el rancho del Cholo –era lo más cercano- que encontraron abierto pero sin el Cholo, al que esperaron casi sin hablar, al oscuro, tirados sobre el colchón en el suelo hasta que se quedaron dormidos.
El Cholo fue el que más se rió. Descargaba tal vez las tensiones que había soportado su cabeza que aunque abierta no era muy proclive a las fantasías ni a replantearse a cada rato su lugar en el mundo.
-Estamos prisioneros, carcelero. –Digo canturreando.
-Y a nosotros nos vinieron a buscar a casa unos tipos armados!
-¿Policías?
-De traje gris y pistola de esas grandes. Rompieron la puerta a patadas.
-¡A la mierda! Otra vez el tipo ese…!
-Sí era el mismo.-Afirmó la Magda.
-Esperá!-gritó Manuel cerrando los ojos y levantando una mano en diagonal como un juez de algún deporte que quisiera detener el juego. Su cabeza le tiraba flashes con una reiteración tan violenta y rápida que no llegaba él a recordar más que alguna foto de entre todas. Eran algunas desagradables como… Los cadáveres entre los hilos incandescentes en el incendio. Atemorizantes como…El arcángel Filiisdei tomándole el juramento sobre la pirámide. O recientes como el propio sorete del Ministerio muy metido en su traje gris, ancho de hombros y delgado…¡Como un ángel! ¡Sí! ¡Es un ángel vestido de hombre!
-Sí. Es un ángel vestido de hombre!
-¿Qué…?
Atropelladamente Manuel trató de hacerles entender que el tipo del Ministerio era un ángel disfrazado de hombre. Que él lo decía con conocimiento por haber estado frente a varios ángeles y que tenían ellos una cosa que era difícil de explicar pero que se sentía cuando la distancia achicaba. Una sensación de aplastamiento del pecho, como un desánimo, como unas ganas de no acercarse a ese sujeto o más bien alejarse todo lo posible.
-Es un rechazo natural que te sale de adentro…
El Cholo estaba atento.
-¿Un ángel trabajando para el Ministerio de Defensa?
-Según Mujica, -acotó la flaca- el tipo desapareció del Ministerio y nadie lo encuentra.
-Y se había registrado con tres nombres distintos.
El Roque logró preguntar por fin qué querían decir cuando decían ángel. El Dengue, con la naturalidad que da el no haber entendido nada le preguntó que cómo que querían decir y de corrido contestó que un ángel, un angelito de esos que vuelan y tiran flechitas a los enamorados. Cuando le dijeron que no era así y le explicaron qué era en realidad un ángel, el Dengue se asustó mucho. Porque una cosa es creer en esos niños gorditos que no le hacen daño a nadie y otra cosa…


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n.1)

Technorati Profile