sábado, septiembre 01, 2007

377 OTRA VEZ POR ACÁ

Después de un rato de chanzas Mujica volvió a la carga con sus argumentos. Que para que la revolución tuviese continuidad debía tener una línea única. Que debía responder a una ideología explícita que se le enseñe a los niños. Que...

-En estos días viene Chávez a visitar al gobierno... Bueno, tendría que visitarlos a ustedes, pero... Viene a hablar de otras cosas, del Mercosur y cuestiones así que le preocupan...No sólo viene a hablar de eso. Yo se que está muy interresado en este proceso que tal vez el crea organizado desde el gobierno, como sería natural. Mientras que el gobierno está convencido de que el socialismo era un simple sueño de juventud...

-¿Eso creen...? (otra vez Cholo en el diálogo)

-Y...sí. Muchos hemos estado acariciando la idea que tal vez algúna forma de capitalismo muy democrático y con fuertes organizaciones sociales que le pongan límites... Ya se, ya se lo que me van a decir y aclaro que no es una cosa laudada en ese sentido. El problema es peliagudo. Habíamos llegado a la conclusión de que en realidad la población de este país, la inmensa mayoría de nuestro pueblo tiene muy poca afinidad con el verdadero socialismo. Dejémos de lado las cuestiones teóricas que pudieran dar explicación al fenómeno y perspectivas de cambio. Lo que no veíamos era la forma de llegar a inclinar y cambiar los valores de la gente al menos dentro de un proceso democrático.

Manuel giró la cabeza para verlo.

-¿Y ahora qué es lo que ven?

-Sí, pero pará Manolito que esto es muy reciente! Te lo repito...Esto así no se sostiene...

-¿Y si se sostiene?

-Te confesaría, te soy sincero que te confesaría que todos los sistemas de pensamiento que he aceptado a lo largo de mi vida, estaban equivocados.

-¿Te harías monja franciscana...?

Los ruidos que sonaron en la rampa inclinada de reciente creación no podían ser más que los zapatones de suela de cubierta que solía calzar Mandinga.

Mujica adelantó un paso para darle la mano, reconociéndolo como uno de los amigos que lo habían rescatado del purgatorio y Mandinga... que además venía con su camisola floreada de Jamaica y unos enormes lentes de sol, rió desencajadamente con esa risita aguda y destemplada que le venía cuando estaba guaso.

-Otra vez por acá, ché.

Manuel se dio cuenta de que además de guaso andaba medio mamado, con poco sentido de orientación y la miraba boyando entre lágrimas e hilillos de sangre.

-Vengo cansado... He trabajado mucho en estos días!

Cholo se rió.

-¿Y a qué te estás dedicando ahora?

Mandinga se le puso enfrente con toda su anchura y quiso llevar dos dedos al centro de su pecho sosteniendo el hamacón con la llevada del otro brazo un poco para atrás, pero... no estuvieron coordinados bien los movimientos y aquello más que el apronte para una autodefinición del sujeto, pareció el rápido coqueteo de un paso de baile. Faltó el resbalón para hacerlo cómico del todo, en el momento en que al levantar la cabeza se le escapó un pequeño eructo, más expirado que sonoro pero suficiente al fin, para que todos se olvidaran de las ideas que habían estado amasando para continuar en la discusión.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
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