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martes, enero 15, 2008

458 HUMANA NEUROSIS

Margarita se encogió de hombros mientras recibía de vuelta el mate que le entregaba Ernesto. Apenas dejó fluir una sonrisa, para que fuera vista por Vittorio y fuese él quien siguiera la conversa.

-Es cierto. El tipo da muestras de una personalidad claramente neurótica. Hace años leí un libro que era un psicoanálisis de Dios, así se llamaba y en contra de mis suposiciones llegó a ser un recor de ventas... Por lo vistoso del título...

-Me hubiera gustado leerlo. ¿Todavía lo tenés?

-En la casa de mi ex... Pero lo podemos conseguir.

-En cambio Mandinga cada día parece más humano...

-¿Querés algo más humano que la neurosis!

-No...

En el silencio Margarita se puso a revolver la bombilla dentro del mate, concienzudamente... como si no estuviese pensando en paralelo el mismo tema de la conversación, que lo estaba, sino que no era su costumbre meterse en polémicas por el significado de las palabras. De chica había soportado demasiadas discusiones pelotudas en el galpón de los inventos de su padre. Ahora... sabía que la sabiduría estaba adentro y no se expresa con palabras. Vittorio continuó:

-Estamos en la misma situación de antes. Después de conocer a Dios resultó que no era Dios. Ahora ellos y nosotros nos preguntamos lo de siempre. ¿Hay, hubo o habrá un ser superior? ...Si a esta pregunta le pudiéramos contestar que sí seguiríamos siendo los chicos malcriados de la historia...

-¿Y si la respuesta correcta fuese no?

-Mucho mejor y mucho peor a la vez... Mejor porque seríamos nosotros los dioses de la creación, no siendo poca cosa ser Dios... Y peor porque caería sobre nuestros hombros toda la responsabilidad del universo. Ya no tendríamos dioses para matar en la cruz ni diablos para echarle la culpa.

miércoles, noviembre 14, 2007

431 LA CORONA SE MOLESTA

Pero la imagen fue cortada por un flash informativo muy sacado de contexto. Los presidentes americanos andaban por Chile y se había producido un entredicho entre los españoles y el inefable compañero presidente Chávez, para coronar el anterior entre Tabaré y Kirchner que seguían ostentando sus respetivos cargos porque nadie se acordó de decirles que se habían quedado sin quórum. Caso distinto al de Venezuela, gobernado por su presidente electo y todavía con una organización política tradicional. O el de España, con presidente y además corona, la que no tuvo otro remedio que agraviarse

A continuación pusieron la imagen de la papelera vista desde arriba del puente. Manuel se sorprendió al reencontrarse con esa imagen que tenía guardada en la memoria de cuando pisoteaba, junto con los otros ocho, ese duro hormigón.

-¿Así que la comuna de Fray Bentos siguió no más con el proyecto?

Mandinga se rió.

-¿Saben lo que me dijeron…? Que las discusiones se siguen nada más que para ver quién termina teniendo razón. Que de todos modos ya se llegó a un acuerdo de transformarla en otra cosa que va a dar lugar al trabajo de toda esa comuna. Tabaré y Kirchner todavía no lo saben.

Manuel estaba en otra cosa volviendo a los recuerdos de aquella aventura. Ahora se daba cuenta de cuan cómico había sido todo. En aquel momento no lo había visto por andar demasiado preocupado con lo que le pasaba. Si hubiese sabido que el mismísimo Germán Oesterheld le había preparado toda esa historia plagada de sorpresas y metidas de pata…bueno, seguro que hubiese al fin estallado en una gran carcajada para festejarle el chiste de equivocarse a cada rato y tenerle siempre al borde del precipicio… Pero claro, los tipos todavía no sabían como manejar las bolas por control remoto y solían equivocarse por unos cuantos metros o quilómetros… En un año se había producido un avance muy grande en el diseño de las bolas que sin llegar a la sofisticación que mostraban las grandes naves de pasajeros de Nuestra Compañía, hoy por hoy esa bola que había traído Abelardo, bien se la podría comparar con un Porsche pistoneando.

Otro llamado de atención desde la pantalla. ¡Los argentinos se había lanzado a cruzar el puente! El cronista de voz un tanto gomosa se atragantó pronunciando las palabras acompañadas por tomas hechas con teleobjetivo. ¡Eran una multitud caminando todos descalzos para simbolizar la vuelta al respeto por la naturaleza! Una mancha gris compacta que avanzaba sin pensar en detenerse en ninguna frontera. Del otro lado, o de este si se quiere, los muchachos de la comuna militar del puente que fueron tomados por la cadena de Manuel, tomaban mate sentados en unos banquitos de ceibo mientras la mancha avanzaba. La veían sí y hasta repetían junto con la radio que algo se movía hacia ellos desde el lado argentino. Enseguida llegaron y pasados los saludos de rigor, hubo que preguntarles que era que venían a hacer todos juntos para este lado.

-A volar la papelera! –respondió un coro de mil voces.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

miércoles, agosto 29, 2007

375 Redescubriendo el Capitalismo

Justo cuando decidían ir a la galería a terminar la mateada con el Cholo y los otros, fue que se sintieron grandes voces provenientes de allá. Terminaron de ensillar el mate y salieron de la cocina con sorpresa porque allí se veía al Cholo muy enojado encarándolo a Giorgionne junto a otras personas que quedaban tapadas por las espaldas.Fueron.Los otros eran Peponne y ¡Mujica!Ese era el tema del enojo. Le reprochaba a Giorgionne haber traído el Pepe a este lugar a todas luces secreto hasta hoy.

-Pero es que yo no traje a nadie, sino que me siguieron, tal vez...

-Es verdad -confirmó Pepponne, -yo lo venía rastreando para probar un aparatito que conseguí para rastrear teléfonos. Miren...

Sacó una cajilla de cigarrillos, aparentemente normal que como las cosas del agente F 86 contenía todo un equipo electrónico de última tecnología.

-¿Y Mujica qué? ¿Te venía rastreando a vos?

Mujica en silencio extrajo de su bolsillo trasero un ejemplar idéntico de cajilla de cigarros.La puso de frente para que todos vieran el led verde que le parpadeaba en un ángulo.

-Cuanto más rápido parpadea más cerca estás de tu victima -explicó.

Manuel le dio la mano al Pepe, como se hace cuando llega una visita pero, tampoco le sonrió mucho. Le preguntó cual era el motivo de que se apareciera así como de contrabando en un lugar que no le pertenecía.
Mujica arrugó la frente e hizo un gesto como diciendo "ah, Manuel no rompas las bolas!".
se le acercó hasta poder apoyarle una mano sobre un hombro.

-Estamos corriendo el riesgo de que todo se nos vaya a la mierda, muchacho.
Manuel le miró un poco incrédulo de lo que oía.

-¿Quienes somos los que estamos?¿Y qué es lo que se va a ir a la mierda?

-La revolución, el país, todo.

-Bueno...también es tuya... ¿Pero por qué se iría a la mierda...?

El Pepe lanzó una mano en cuestabajo para marcar su contrariedad de tener que explicarlo.

-¡Por ese expontaneísmo que les ha entrado! Están dejando que cada comuna decida lo que quiera absolutamente. No se dan cuenta que los tipos a la larga van a terminar redescubriendo el capitalismo neoliberal. O a la corta...

Manuel buscó con la mirada la expresión de Cholo. Estaba como un olla a presión. Le hizo una seña para que se destapara.

-También las revoluciones que llegaron a tener más de una generación nacidas y educadas en el socialismo terminaron descubriéndolo. Este no es nuestro método. Es el método de la gente.

-Ustedes están locos y los muchachos de las comunas podrán ser buenos poetas pero no saben un carajo de organización. ¿Esto no se aguanta! En este mismo momento en el extranjero se está trabajando para borrar este mal ejemplo de comunismo natural! Tienen toda la información que les mandan los hombres grises...

-¿No los apresaron a todos?

-No, boludo. ¿Por qué te pensás que renuncié al gobierno? Con estos cajetillas no hay caso!

-¿Y decime, -inquirió Cholo- son humanos o qué?

-Parece que biológicamente son humanos pero que les han... Yo que se...¡Son los chicos de Jeorge!

-¿Y si nos van a atacar...qué es lo que están esperando?

-Que los pibes grises terminen de entender que mierda pasa y elaboren un informe recomendando líneas de acción que aprovechen los puntos débiles que hayan descubierto. Por lo pronto van ablandando a la población de todo el planeta con comentarios, que aparecen en los lugares más diversos, e imágenes que muestran una caricatura de la realidad. La desgracia de vivir en una democracia un poco más avanzada.

-Claro Pepe. Pero si intentáramos controlar la revolución estaríamos renegando de las propias ideas libertarias. Y si le gente redescubre el capitalismo ...bueno... Será cuestión de que después ustedes prueben los viejos métodos.

Pepe pareció cansado. Una caída de párpados lo indicó junto con su intención de cambiar de tema por el momento. Tenía una curiosidad también.

-¿Y qué pasó con las naves luminosas que los atacaban a ustedes...los de la Sacra Alianza?

-¿Los ángeles? No los menciones... Eso sí que es problema!






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(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

domingo, mayo 20, 2007

302 DERECHOS ESTETICOS

Salieron en busca de los otros para ver como marchaban las cosas. Encontraron a Magda en la mercería de Julia comentando asombradas la naturalidad con que la mayor parte de la gente había tomado los cambios. Todo el mundo quería poner a resolución los temas y opinaban como si siempre hubieran gobernado. Como lo estaban empezando a hacer en esta republiquita de 20 x 5 kilómetros, que era más o menos desde el Parque Roosevelt al arroyo Pando –Casi 100 Kms cuadrádos-pensó el Cholo. No estaba mal para empezar.
Manuel al contemplarla se dijo que no estaba nada mal la flaca. Y la flaca supo por esa sensibilidad de la piel a la mirada que Manuel la estaba mirando con deseo. Al fin, pensó Magdalena, si todo está en calma podemos volver a la casita. En serio vió que Manuel le estaba haciendo un sí, con la cabeza que asomaba por encima de los estantes. Y en los ojos ese brillo tan característico de cuando está pensando en eso.
-Vamos a hacer una recorrida y volvemos –dijo Manuel para decir que a la vuelta se iban para allá
-Aha…
Salieron los dos por esas calles a la pesca de que hubieran grupos de gente por algún problema o por que estuvieran haciendo algo de forma colectiva. Encontraron un premier grupo que debatía si era aceptable para la comunidad que el vecino, aquí presente, se niegue a poner el caño en la cuneta de frente a su casa porque alega que no le tiene simpatía a los caños y sanseacabó. No era problema de costo. El caño venía del corralón municipal. Ni de trabajo. Lo hacían entre todos. Pero lo curioso fue que los presentes consideraran con mucha atención el peligro de estar violando los derechos estéticos de un vecino en el caso de que le metieran a la fuerza uno de esos caños demasiados gordos para el tamaño de la zanja, que después queda más alto que la vereda y le hacemos un precioso caminito con piedras que sube y baja del otro lado. Otro grupo que vieron estaba tapando unos pozos de la calle que el municipio no iba a tapar nunca y nosotros nos pasamos la tarde tomando mate y mirando como por otro día más no tapan los pozos! Más allá se sintieron gritos de horror y alguien que corría, pero eran unos muchachos que jugaban con amigas a esconderse detrás de los árboles y salir Todo en calma.
Pasó una bola apenas por encima de los árboles. Sería Ernesto o el Rulo que fuesen para San José de Carrasco. Manuel quedó mirando el cielo con la imagen detenida de la bola al pasar como si fuese una inmensa luna de color apapelado y lumbre ténue que apenas se distingue de sobre el profundo azul del fondo y unas pequeñas estrellas que se ven. Lo encontró hermoso. Pero no supo saber por qué la hermosura que veía era tan particular, como si fuera más hermoso que la misma escena pero con la luna. Más hermoso no. Más…Más…
Como si fuera el descubrimiento de que tenés otro sentido, que no se parece a ninguno de los anteriores pero que te está enviando poderosas señales. Ese sentido le había indicado la escena anterior como particular y le había inducido al pensamiento de que aquello era hermoso, para retener la imaginación un poco más sobre lo mismo.

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lunes, abril 30, 2007

284: SEGUNDA ETAPA

En la cueva se encontraron con las bolas verdes. Habían entrado por una boca de Tucu que detectaron a tiempo. Eran tres y de unos sesenta centímetros de diámetro pero los pilotos seguían sin bajarse por que no podían respirar nuestra atmósfera y se querían retirar antes de agotar las reservas. Preguntaban por cual maldita razón andaban las naves celestiales patrullando esta zona, para ellos de las más pacíficas que habían visto a vuelo de pájaro por la tierra. Tal vez demasiado. Y afirmaban que los humanos y los tucus de aquí deberían ser buena gente si los de arriba los vigilaban de esa forma no dejando llegar a ningún forastero que pudiera venir a ofrecer algún apoyo o ayuda y que por lo tanto les ofrecían un tratado de amistad y recíproca defensa desde ahora que les habían descubierto. Sellaron el tratado Xooxum- Tierra Tierra-Xooxum. Lo dejaron caer sobre la mesita de vidrio y siguieron sus verdes caminos a través de las paredes, sin que nadie pronunciara palabra o pensamiento.
-Ni siquiera les pedimos la dirección –bromeo Dengue.
Después de las bromas formaron la ronda y se miraron a Manuel. Ernesto tomó la palabra para opinar que e país no daba más. Era el momento para iniciar la segunda etapa. Vittorio seriamente hacía sí con la cabeza mientras le devolvía el mate dulce a Margarita. Rulo se había puesto muy nervioso.
-Nunca se dijo cómo iba a ser.
Julieta le reprendió por lo bajo.
-Eso es lo que tenemos que decidir.
Colorado y todo Rulo dio su opinión.
-Un tratado con el gobierno para que saque la policía de esta zona.
-Ya lo intentamos…
-Además, los ángeles no obedecen al gobierno.
-¿Y entonces…?
-Manuel se acomodó el pecho.
-Les proponemos un pacto mafioso.
-¿Cómo mafioso?
-Cada vez que nos molesten les paramos el país. Ellos o los ángeles. Cualquiera que se meta en muestro territorio liberado que va desde el Parque Roosevelt hasta El Pinar y hasta La altura del aeropuerto.
-Y cómo convencerían a los de arriba?
-Ellos saben negociar.
El Cholo no estuvo de acuerdo, le parecía muy poco.
-Estamos en posición de fuerza –dijo.
-Pero, te parece que busquemos una guerra directa con los ángeles? No sabemos cuantos miles de bolas doradas pueden traer ni si somos capaces de derribar una…o si queremos arriesgarnos a ser derribados…
-Estaríamos siempre en peligro.
-Siempre. Porque no creo que cumplan ningún pacto. Pero debemos ganar tiempo para que nuestra estrategia de su resultados.
-¿La gente?
-Claro, aflojamos la mano pero todos los días hacemos algunas piruetas. Y además todo se sabe. Van a preguntar que pasa en esta zona. Nos vamos a encargar de que pasen cosas…
Cholo exploto en un grito de su propia sorpresa.
-¡Podemos armar un foco de anarquía!

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jueves, marzo 01, 2007

228: UN DIOS DEVALUADO

La esgrima duró todo el resto del día subiendo y bajando de ritmo, de picardía y de ferocidad. Usaron las más variadas figuras del lenguaje, las tácticas del embaucamiento, las bromas sarcásticas, las indirectas malintencionadas y hasta el insulto desnudo. Ninguno de los dos aflojaba, todo lo contrario, parecían encarnizarse más, como perros prendidos de un mismo cuero, cada vez que uno parecía llevarse un trozo mayor. Nadie intervenía de los otros, más que con la mirada y algún que otro gesto. Estaban paralizados por el asombro.
Pasado el mediodía hicieron una pausa para comer algo y siguieron hasta la cinco, cuando apareció de nuevo Margarita con el mate pronto y los bizcochos y se sentó entre todos parloteando sobre las noticias que antes había estado viendo en la TV. Eso cambió el clima. Mandinga se llevó un bizcochito de anís a la boca y sonrió relajado.
-Sos un rival duro de pelar…¡Te felicito!
Todavía Manuel le largó una mirada de las que había estrenado en la lucha, tomó el mate que le alcanzaban y…
-No rompas las bolas!
-Te ofrezco ayuda gratuita…No lo podés creér?
-Es que nunca contestaste la primera pregunta. ¿A cambio de qué?
-De nada, te lo estoy diciendo…
Hubo algo distinto esta vez. Un retiemble en aquella voz que pareció ahora resonar menos en lo alto de la bóveda.
-…bueno, sí…de alguna manera yo estaría buscando algo que le volviera a dar sentido a mi existencia…
-…
-…los dioses somos jodidos. No sabemos vivir sin homenajes… Yo quisiera por lo menos merecerlos…
Todos acompañaron con respeto el silencio que sobrevino. Mandinga los había emocionado y sorprendido. Nunca habían pensado que a los dioses les pudiera importar lo que los humanos pensaran de ellos. Pero ese dios que estaba allí adelante, despatarrado y disfrazado de una manera bastante ridícula, al borde de las lágrimas, desarmado y solo, sólo quería merecer la aprobación de ellos!
Cholo miró a Manuel, Manuel miró a Magda y Magda sonrió para Ernesto que estaba mirando a Dengue. Sólo Margarita seguía atentamente la devaluada y temblorosa figura de Mandinga a la que le alcanzó un mate lleno de compasión.
-¿Gusta?
A Mandinga le sobraba mano para agarrar aquello pero lo hizo con prolijidad y se agachó hacia la bombilla mirando con toda atención la miserable yerba rodeada de aquel cordón de espuma que no era el rebote de potente oleaje sobre las rocas de la ribera del mar océano, sino sólo eso…espumita, agua y yerba.

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sábado, enero 06, 2007

174: CAL ARENA Y PORTLAND

Se hizo de día. El cielo luminoso adoptó el tono 344 –de baja reflectancia anodizada- que no encandilaría a las bellas palomas blancas que levantaban vuelo para anunciar la buena nueva de la paz universal. Tampoco molestaría con su relumbre atemperado a los pastores de humanos que salían por los caminos del señor, haciendo sonar sus cencerros de dorado bronce, despertando a los dormidos, llamando a los perdidos, recordando a los olvidados, apareciendo a los desapa…Y todas aquellas personas que todavía no se hubieran enterado del inicio de los mil años del reino del señor, que comenzaba exactamente en este día y que a su término se consumaría el anunciado juicio final. Punto y coma; el que no está se embroma.- Punto y raya, el que no está se calla.


Manuel sintió que era el inicio de otra etapa de su vida, más tranquila y previsible, aunque tal vez menos interesante. Ahora sí iba a disfrutar de la luz del día y de la oscuridad de la noche, en su casa, con su compañera y pronto con los hijos. Trabajaría y juntaría dinero para agrandar la casa. Poca cosa. Porque poca cosa era lo que precisaban… Una habitación más que se hacía con unos cuantos bloques y algunas chapas… Cal, arena y Pórtland…Una ventana, si de madera mejor. Vidrios y pinturas después. Niños corriendo por la casa cantando canciones y la voz de la madre que llama a la mesa en medio de una nube de aromas comestibles… Volver a ser niños y vivir otra vez las cosas simples de todos los días. El plato de sopa, el guiso de lentejas. ¡El arroz con leche! La cartera de la escuela…Los lápices de colores.
Ya iban llegando. La mano de Magdalena acariciaba su cintura. A cada momento él la miraba y sentía que todo su cuerpo rebosaba de alegría. Pero…allá adelante…frente a su casa…estaba pasando algo. Dos autos iguales se habían detenido y de simultáneas puertas abiertas bajaban varios tipos de gris. El que sostenía la pistola con dos manos juntas hacia arriba, pateó la puerta hundiéndola deshecha justo cuando bajaba las manos juntas en la pistola que apunto hacia adentro a la espera de que asomara el primer terrorista de los que habían sorprendido en esa guarida.
Se tiraron los dos a la zanja de junto al monte, espiaron unos instantes más por entre los yuyos y después empezaron a recular sin despegar la panza del suelo. Tenían que buscar una salida.

En el rancho del Cholo un profundo silencio respondía a los tímidos golpes en los vidrios. Tampoco golpear la vieja puerta de dos tramos producía movimiento, así que la empujaron para comprobar que no estaba trancada. Entraron despacio, casi en puntas de pié y ,al asomarse al dormitorio vieron al Roque y al Dengue durmiendo en el suelo. El cholo estaba sobre la cama, sin colchón y también dormido. ¿Qué hacer –se consultaron con la mirada-, despertarían a los recién dormidos? Pero al dar un paso más, Manuel rozó con una pierna la guitarra que había estado parada en el piso, justo allí, sobre su curvo culo de madera, haciéndola caer de lado y rebotar sobre la cabeza del Dengue e ir a parar acostada sobre el piso en medio de un estruendoso acorde desafinado. Todos los ojos se abrieron y Manuel, como el perro que ha volteado la olla, antes de salir dijo que él se encargaba de preparar el mate.

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viernes, noviembre 10, 2006

120 - TORTAS FRITAS EN LA PANERA

-¿Y, Manuel… sale ese mate?

Los brasileros son exagerados hasta en el tamaño de los mates. Claro que si los mates de ellos fueran más chicos no entrarían en sus bocas esas bombillas que usan… Ya está hinchando la loca... Se pone espumosa y larga este olor como de bosta de vaca…o pasto. ¿Será cierto que a veces le agregan alfalfa…? Ahora un cachito más de agua y le enchufo la bombilla con la yerba bien mojadita para que no le duela. Porque es así, boludo, hay que tratarlo bien al mate. No apurarlo… ¡Parezco un gaucho viejo! Las cosas que pienso! ¿No será que soy medio tarado, nomás? El Rulo lo ha creído durante tantos años… No fue necesario que me lo dijera nunca, me daba cuenta por todo lo que hacía para evitar que yo me metiera con esas cosas que sólo él sabe hacer. Como jugar al fubol. Que ni me dejaba aprender! Parece que lo veo. ¡No, la pelota no se patea así! ¡Tenés-que-poner-la-pata de-esta-manera, ves? ¡Qué hincha pelotas! Y todavía no se da por enterado de que el fubol ya me paspó. Me pregunta ¿cómo terminó? Nomás. Se sabe que lo único que termina a cada rato es el partido. Y que todo el mundo sabe cómo terminó, basta con preguntarle al primero que ves…que puedo ser yo que no estoy siquiera enterado de que se jugara ningún partido… En realidad él no ha creído nunca que yo me haya paspado del todo. Se ha de suponer que es “otro de mis caprichos”. Como que un día se me hubiera ocurrido decir, porque sí nomás, que no me interesaba más el fubol, para hacerme ver o parecer más interesante y que después no hubiera podido dar el brazo a torcer y por puro testarudo me había perdido de escuchar los partidos por la radio ¡hasta la final del campeonato y la puta que los parió!

¡De chiquitos! A los uruguayos nos taran de chiquitos…y al pobre Rulo…quién lo taró? Alguno de los maridos de la tía, que no es mi tía, su madre la Shirley… o los amigos…¿Por qué será que un tipo se tara? ¿Por qué le hinchan mucho las pelotas con que tenés que ser así, tenés que ser como tal o cual? ¿O será que nacemos tarados nomás? Unos un poco más que los otros y la diferencia se nota?


-(Y yo, seré tan tarado?)

-(Quién, yo?)

-(Sí, yo)

-(Ah, sí. ¡Yo soy muy tarado!)

-(¿Y yo, también?)

-(Sí, yo también.)

-(Ah, qué bueno! Pero…nos van a cortar. Están hablando del mate que no corre)

-(¡Les cebo uno y se los largo!)

-(Pah! ¿Vi la cara que pusieron?)

-(Agarraron el mate y me miraron mal porque no soportan la lejanía de la mente que se aleja para hablar consigo mismo. Los comprendo pero…)(¡Ya se cortó!)



-¿Y el mate, dónde quedó?

-Arriba de la mesa, flaquito. Cuando te lo devolví estabas papando moscas…

-Sí, mi amor. Si me lo decís con esa trompita estirada está todo bien.
-¿Probaste las tortas?



Manuel se movió para girar de frente cuando estuvo junto a la mesa. Desde allí la Magda quedaba otra vez en el centro de la escena, pero además abarcaba con la vista toda la reunión. Primero, a la derecha, parte de la mesa con el mantel corrido y la madera salpicada de harina. La panera de plástico verde cotorra llena de tortas doradas que hacían una pirámide de perfumes sabrosos. Más allí un cuchillo en 45 y el brazo del Rulo apoyado en la tabla, su piel color cáscara de papa y la manga de la camisa arremangada, de color más claro que la piel. Allá un trozo de pared al fondo, entre celeste y blanca y la gorda heladera Siam, verdesita…Más a la izquierda la flaca de vaqueros y pulóver rompevientos en tonos de…malva, dice ella…pero…¿no es hermoso su culo? Flaquita, te quiero. Claro que te quiero, pero igual. ¿No es hermoso tu culo?



Agarró una torta caliente de la panera de plástico verde cotorra y apreció que la torta hinchada de gases había expandido sus formas en busca de las curvas suaves y cariñosas pareciendo piernas de muchachas en flor atractivas a las miradas y los deseos de morder aunque con dulzura tan tiernas cosas. Se dejó llevar por aquel impulso e hincó sus dientes en la dorada y tibia masa para que rápidas salivas le llenaran la boca

jueves, noviembre 09, 2006

119 - Preparando el mate.

Llegaron derecho a guardar los materiales dentro de la casa y el carrito bajo el paraíso del fondo. Allí Manuel se entretuvo en dar cien manijazos a la bomba de mano para subir agua al tanque mientras miraba allá a lo lejos los calzones de las hermanas Bronté, colgados del alambre entre los pinos, única forma que conocían de ventilar sus intimidades. No eran ni anchos por demás ni tan angostos, como se pudiera suponer en mujeres tan esquivas. Aunque… y después de todo… A él que le podía importar?
Sintió de pronto un fuerte olor a grasa caliente y se apresuró a entrar a la cocina donde la Magda ya preparaba dentro de la olla vieja, una buena cantidad de masa para hacer tortas fritas. Besó a la flaca y la felicitó por la iniciativa y puso a calentar agua para preparar un mate. Un buen mate preparado despacito, como le había enseñado Abelardo.
Desde ayer tenía el mate lavado y boca abajo. Le puso yerba hasta tres cuartos y lo inclinó a 45 –no más- para que dejara una cavidad donde apoyar la paleta de la bombilla. Hecho esto dejó el conjunto sobre el posamates de cuero, manteniendo la inclinación y volvió sobre la caldera a ver cómo iba la calentura puesto que se sabía un punto justo para verter sobre la yerba sin quemarla y dejarla así chupando e hinchando, que es cuando el verdadero perfume del mate se expande y con eso comienza a crear el ambiente para una conversación.
En pocos minutos el agua estuvo pronta, como siempre termina ocurriendo te guste que hierva o no y Manuel tomó la manija de la caldera con un trapo, para no quemarse, y con la caldera humeante en vilo se acercó a la mesa dónde el termo ya esperaba vacío y destapado el momento en que una vez más se iba a intentar lo imposible: meter toda el agua adentro…del agujero. Imposible de toda imposibilidad. Como ya varias generaciones de uruguayos lo habían comprobado dándole la razón a los científicos de…Palo Alto que habían calculado que por lo menos el 20 por ciento del agua se derrama. ¿Palo Alto! Le gustaba ese nombre, que no sabía a qué correspondía ni a dónde. “Escuela de Palo Alto”, había dicho Ernesto hablando con Giorgionne y él se había imaginado un montón de niños sentados en el suelo alrededor de un palo alto.
-Y, Manuel…¿sale ese mate?
Pero parecía que los tipos eran unos capos que sabían de todo. Famosos y conocidos por todos, así que mejor no preguntar dónde quedaba eso. Que sabían mucho, pero no todo, seguramente… Como por ejemplo preparar bien un mate, seguro que no sabían. Porque no iba a saber que a la yerba había que tratarla como a una mujer tierna y tímida que de a poco se la convence de entregar sus encantos. Que no es de golpe que se le echa el agua caliente, sino después de haberla iniciado con la tibia dándole tiempo de humedecerse e hinchar debidamente.
Después venía lo de colocar la bombilla en su posición de tiro. Firme sobre un costado de la “calabacita” –como habían dicho en una película- erecta en su posición y dispuesta a dar de si todo lo mejor que la calidad de la yerba le permitiera de sus conocidas propiedades diuréticas, reanimantes y vitaminosas.
Porque era preciso aclarar una cosa. El mate se toma en mate. Nunca en esos asquerosos jarritos de lata enlosada que usan los porteños. Y otra cosa: Al mate se le pueden dar hasta dos vueltas –que no son verdaderas vueltas sino posiciones de la bombilla. A no ser que se esté tomando en uno de esos mates brasileros que han de llevar como un quilo de yerba y que… ¿Cuántas vueltas les darán?