lunes, abril 09, 2007
265: La Cruz y la Estrella
Y la multitud atónita , pero conciente, pudo contemplar cómo la cruz estaba formada por la suma de otras cuantas que ahora se lanzaban desde arriba sobre las anteriores con intenciones elocuentes y que de ellas partían proyectiles, también luminosos, que estaban, algunos de ellos a punto de hacer blanco en las naves inferiores y vieron… Cómo las nueve luces del principio se apagaban de repente dejando la vía libre al paso de los proyectiles que seguían su trayectoria acercándose a las cabezas de todos. ¡Estalló el pánico! Se olvidó la gente del porqué estar ahí, que muy claro tampoco lo tenían, y corrieron por sobre cualquier cosa a refugiarse bajo las pasivas de las veredas, como si las pasivas les fueran a salvar si acaso alguna pelota de oración les diera encima, como ocurrió cerca del centro de la plaza cuando ya casi había quedado vacía pero un hombre rezagado, la seguía llenando justo a un par de metros de donde se estrelló el Credo en Dios. Una desgracia! De su cerebro se borraron todas las ideas y con el alma vacía temblaba como una hoja en otoño…
Mientras tanto nuestros muchachos estaban…iban…(no se cómo decirlo)…del lado de adentro del punto. Suspendidas las imágenes y también los sonidos, sin embargo les quedaba un borroso sentido del tiempo y también del olfato, porque, en común sentían un perfume que era distinto en cada uno pero igual de primitivo. Sabían que no debían retornar al espacio en seguida. Que no debían hacer muchas pruebas mentales porque pudieran salir en la nebulosa de Andrómeda y no saber volver. Sabían que en todo caso podían volver a meterse….
(Flaca…)(Sí, Manuel?)(Estás bien?)(Sí, bárbaro…¿Viste que lo hicimos todos al mismo tiempo?)(Sí… pero ahora quiero estar con vos)(¿Y si nos volvemos?)(No se puede. Nos están esperando)(…O venir los dos en la misma bola…)(Ahora no estamos en las bolas)(Sí, que estamos. Yo la ciento a mi alrededor aunque no haya nada)(Tenés razón, se siente…)
(Manuel…)(Sos vos Ernesto…?)(Sí! Qué emocionante! Estamos haciendo telepatía!)(Claro, telepatía)
(Manuel…)(Qué pasa Cholo?)(¿Los ángeles también se comunican así?)(Y… seguro que sí, porque sus bolas han de funcionar de la misma manera…)
(Manuel y Ernesto…)(¿Mandinga?)(Les quería decir que los ángeles por lo general son clones con un programa mental muy reducido…Es poco lo que se tienen que decirse)
(Manuel…)(¿Qué pasa mamá?)(Estás bien mijo?)
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viernes, abril 06, 2007
262: LAS TRIPAS DE UN COMANDANTE
(Algo me dice que tengo que seguir el juego.)
(Que si sigo el juego no se nota que voy atado)
(Pero si quiero salirme...)
(No.)
(¿La libertad?)
(Seguir el juego.)
(¿Representar?)
(Disfrutar del papel)
(¿Disfrutar?)
(Sí.)
jueves, abril 05, 2007
261: LA ENERGÍA, VAYA COSA!
Cholo le sacó de las cavilaciones.
-Pero si la bola te da tantos superpoderes, ¿cómo es que a vos te derribaron?
Mandinga apenas mostró su enorme palma que bajaba hacia un costado. Era inútil intentar algo con este Cholo, mandinga rebelde al que no lograba seducir
con ni con los métodos más modernos. Uno de los pocos que bien merecía su sostenida paciencia.
-Explicanos, por lo menos, de dónde sale la energía para todo lo que hacemos con las bolas...
Mandinga lo miró un poco desconfiado de que le estuviera tomando del pelo. Había registrado un instante antes la mirada, esa rara y rápida mirada que Cholo había dirigido a Manuel yesto como pidiendo permiso para hablar en nombre de todos.
-¡Oh, la energía! Los números, las transformaciones... esas cosas que tanto les preocupa y por las que se matan y se pisotean. Son pamplinas, muchacho. Ya les he dicho que la energía está disponible siempre, sólo es necesario saber usarla, llamarla... Mis antepasados les hacían creer que ellos eran los dueños de esas cosas que concederían sólo a los que les adoraran adecuadamente... mis antepasados eran un poco mentirosos pero, la mayoría de los humanos adoran las mentiras, ser tratados como niños a los que se le moja el chupete con miel para que no lloren. Nosotros... no somos perfectos, nos hemos estancado en antiguas ceremonias que en un principio fueron la payasada teatral que alguno inventó para impresionarlos mejor. La especie de ustedes es joven y muchos humanos se están rebelando y animándose a pensar sin prejuicios, a sentir libremente, a borrar los libros sagrados, a pisotear el Paraíso y comerse todas las frutas... Los dioses han envejecido.
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martes, abril 03, 2007
260: UNA CAUSA PERDIDA
-¡La moto! -reaccionó la flaca.
-Mandinga la trajo -le cuchicheó Manuel.
Los de la Galería abrieron paso para rodearles enseguida con miradas y silencios interrogativos. sólo Cholo se había mantenido en el lugar y ahora se disponía a hablarle.
-Yo propongo que nos hagamos fuertes.
No podía fallarle! Ese era Cholo, el negro más sabihondo que se había visto, pero valiente. Hacerse fuertes, le gustó. Como si uno no fuese fuerte y a fuerza de voluntad se hiciera. Es la voluntad, la cosa. Que a lo último nos pertenece como una punta de lanza que va abriendo el camino y acomodando las fichas en el tablero. Estaba a punto de pensar algo interesante con respecto a eso, cuando a la salida del declive tropezó Mandinga con sus propias sandalias y dio con sus huesos en el suelo levantando bastante polvo. El muy animal!
-Hagamos la del tero. Mucha bulla por ahí lejos para mantenerlos ocupados
-Y si mientras tanto nos copan la caverna?
-De la caverna no saben nada -dijo con orgullo Pepponne.
Manuel le miró con simpatía.
-Y los grises...?
-Tampoco. Estuve mirando algunos informes de ellos... Los hice decodificar por un amigo matemático.
-¿El Pepe lo sabe?
Pepponne se puso colorado. A ustedes les puedo parecer un traidor pero...mi corazón siempre va a estar con las causas perdidas!
-¿Cual causa perdida?
-¡Muchachos! Esta lucha nuestra, porque es nuestra, es mía, también... Hacerle la contra a los poderes de la tierra y los del cielo juntos! Un puñado de soñadores como somos...! Si no fuera porque me copa totalmente me tendría que dar mucha lástima.
-Pensás que vamos a fracasar?
- ¡No se! Si lo pienso no lo dudo pero... No puedo resistir a lo que me dice el corazón.
Varios sonrieron. Pepponne había dicho los que casi todos pensaban.
Manuel se aproximó al Cholo.
-Organicemos un montón de misiones partiendo de Montevideo para el norte y para el oeste, sin volver para acá, una tras de otra, volando en escuadrilla, sin chocarnos, claro, con la luz del día aunque... no podríamos llevar alguna luz adentro, que atraviese el papel y parezca...
-Que no sea un farol con fuego porque... No no creo que se pueda...
La carcajada de Mandinga les aturdió
-Perdón.
Manuel se dio vuelta.
-¿Qué...? Sabés la manera de hacerlo?
-Es que ustedes no terminan de entender que las bolas que han construido son aparatos que amplifican el pensamiento y lo vuelven poderoso... Miren, seguro que alguno de ustedes ha visto en la oscuridad lucesitas que dibujan figuras de colores y también una más fuerte adelante de la frente...Esas son luces de verdad, no son imaginación. Estando en el punto adecuado de la bola la pueden amplificar todo lo que quieran con sólo acordarse y concentrarse en ellas.
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lunes, abril 02, 2007
258: LAS BOLAS NO SE ENTREGAN
Ellas en cambio, habían discutido y ofuscadas se acostaron en sus distantes y demasiado altas camas. Que odiaban, como odiaban las agujas de crochet y los huevos de madera que se habían usado para poner dentro de los calcetines al zurcirlos. También las cortinas floreadas con festones y las bolsas de agua caliente con fundas acolchadas. Todo eso que siempre les había rodeado y que sin querer reponían mucho antes de que se gastaran, como queriendo conservar todo en el estado primero que habían conocido, sin que pase el tiempo, para que aun sea temprano para empezar a caminar.
Habían discutido por el muchacho, esa era la verdad. Flori lo sabía tanto como Juve que no quería reconocerlo, en cambio Juve quería escribir la escena con tantos detalles anatómicos, que ella…a ella le daba un poco de vergüenza, pensando que eso se iba a publicar aunque fuese en España, y que el señor Tuque les hubiese escrito esa carta solicitando más sensualidad y nervio. (¡qué viejo pajero!)
Aunque bien considerado, ellas vivían de eso y como firmaban todo con ese seudónimo espantoso que les había enchufado el viejo, como si fuera creíble que una bailarina de un salón del lejano oeste, –Loreley-, se pusiera a escribir una novela ambientada en una mansión de Béverly Hills del siglo 21. Podría ser divertido después de todo, porque ella se sentía capaz de expresar muchas cosas con el más directo de los lenguajes, si se quiere, ese lenguaje prohibido por estar compuesto por todas las más deliciosas palabras que se hayan inventado, las palabras mágicas, que no solo son palabras sino que son las cosas que designan, que hace que quien las oye las huela, las guste sobre la lengua, las sienta… Mañana se iba a reconciliar con Juve.
Los despertó el Dengue con sacudones y voces a medio tono para decirles que había llegado Pepponne diciendo que la intervención era imparable si no entregaban al menos una bola diciendo que era la única e inventando alguna mentira creíble sobre el origen de los planos.
Manuel saltó del colchón por segunda vez en la noche, en busca de los vaqueros y la remera.
-¡Las bolas no se entregan!
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jueves, marzo 29, 2007
255: LA CASUALIDAD DE ESTAR VIVOS
Ellos se acercaron como indios entre las, hasta convencerse de que ya la casa no estaba vigilada. Tomaron posesión de ella, comprobaron el despelote y volvieron para el monte a rescatar la Harley de la intemperie y traerla. Estaban en la casa. En aquella vieja casita dónde tantas veces se habían amado, fornicado, lamido y chupeteado. Magdalena se rió al encontrar lo que buscaba en el fondo del cajoncito de los cubiertos. Una punta. Manuel también sonrió.
Enseguida estuvieron desnudos, festejando la casualidad de estar vivos y despiertos con toda la juventud. Maravillándose en la perfecto hecho de que uno tenga lo que al otro le falta y las pieles! Las contiguas pieles buenas para acariciar o para ver o para restregar y morder desesperadamente satisfechos por la presencia del otro….
Sintieron pasos desde la puerta que habían dejado abierta. Todo oscuro y esos varios pasos cortos y poco pesados…Silencio. Algo como un cuchicheo y dos o tres pasitos más. Manuel saltó y prendió la luz junto con el chillido de espanto de las hermanas Bronté al verlo agazapado y en pelotas, pronto para volver a saltar.
Entre ellas se abrazaron de costado aunque sin dejar de mirar, fijamente la anatomía desnuda del primer hombre en muchísimos años que veían. Se quisieron disculpar con incoherencias y confusiones graciosas de palabras. Eran tímidas y recatadas además de temerosas, por eso había optado por vivir de a dos, acompañándose en todas las frustraciones y las pequeñas alegrías. Más con todo fueron recuperando la calma y la compostura sin dejarse de tomar por ambas manos ni de mirar el cuerpo de Manuel todo el tiempo sin hacerle notar con palabras su desnudez.
Apareció la flaca en el ruedo con una sábana sobre el pecho y casi sin impaciencia. La conversación ahora se iba de la situación grotesca creada por ellas a los hechos que habían estado rodeando a esa casa en los últimos días desde que antes se paraba de noche un plato volador arriba y la alumbraba.
-Sí, me contaron –decía Manuel apoyando una mano contra la pared para no taparse nada con ella. Estaba en su casa y estas señoras…
-¿Y usted no tiene miedo…?
-Un poco. Pero si pasa algo le pediré ayuda a los vecinos…-continuaba con el juego, ahora apoyando la espalda contra la pared y doblando la rodilla del otro lado para que las hermanas no se perdieran nada.
Ellas se adelantaron de golpe un paso, largándose entre ellas de la mano más lejana,
-Cuente con nosotras para lo que necesite!
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miércoles, marzo 28, 2007
254: El Tractor de Noche
-Los expertos suponen que serían naves teledirigidas –decía la voz por los parlantes y agregaba- a juzgar por la total carencia de cristales.
El Dengue se rió, tenía la memoria llena de las cosas hermosas que había visto desde arriba y ahora esa voz del señor que fuera siempre el dueño de la verdad, venía a decir esa pavada! Con razón a él le había dado por la bebida como a otros por romper vidrios y correr. Es que se daba cuenta que el mundo está dominado por un montón de mandapartes que se juntan para hacerte creer que saben mucho, aunque sepan pero no tanto. Y al final qué importa!
Manuel preguntó si habían pasado opiniones de la gente justo cuando la pantalla se llenó con la cara flaca de un hombre.
-Ah. De estos…si habré visto cuando andaba con el tractor de noche. Las luces que se corrían. Esto no es nada!
-Tenemos que hacer algo para que se den cuenta de que no son ovnis.
-Sacar las manos y saludar? –preguntó Dengue.
-Algo así! ¿No será peligroso?
-No. ¡Qué va a ser…!
Cholo no estuvo de acuerdo. Podrían seguir pensando que eran ovnis manejados por unos seres con manos. Tendrían que aterrizar y hablar con la gente.
Ni Manuel con Cholo.
-Antes tenemos que hacer mucho más bulla. Hacer que todos crean que tenemos miles de bolas, ja,ja …los otros también van a creerlo.
-Quienes?
-Los milicos del gobierno…Nos van a empezar a respetar…
Con lo que se engañaba Manuel lastimosamente, porque mientras eso él decía, en algunos despachos del ministerio de defensa algunas mentes escribían mentalmente en clave una consulta sobre las posibles causas de esta sorpresiva ola de naves “trans”, que de paso sería un reporte de todos los casos registrados, aspecto de la nave, velocidad aparente, maniobras y direcciones inicial y final. Una vez terminada la redacción mental el portador sólo debía conectar su propio chip con la torre de la computadora. Terminado.
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jueves, marzo 22, 2007
249: TORMENTA DE IDEAS
Cholo objetó que si cada comunidad tenía valores totalmente distintos cómo se podrían coordinar con los de los vecinos. Giorgionne respondió que el respeto de la comunidad vecina, díscola y maleducada, vendría de la misma raíz que el respecto por un semejante semejante. Margarita estuvo muy de acuerdo y comentó cómo su padre no había querido reconocerle el derecho a pensar totalmente distinto, si se quiere de una manera más conservadora y esa palabra llamó la atención de Manuel sorprendido que miró a Magdalena para juntos sonreír. Rulo pretendía algún orden para la cuestión práctica del trabajo. Porque fuera como fuera iban a tener que trabajar, o no? Ernesto respondió, hamacando las manos desnudas detrás del respaldo de la silla, que eso sería función de la asambleas decidir. Mejor que las asambleas es el Río Sonoro – acotó Trum- donde se habla, no se discute, sobre un tema todo el tiempo hasta que se cambia de tema- Hablando y hablando no se hace nada- Se hace, porque se habla mientras se hace, aunque seguro que baja la producción, cosa que la gente dirá si es tan importante. –¿Y si a la gente le paspa ir a las asambleas? O van pero no se ponen de acuerdo en nada? Por eso el
Río Sonoro…
Manuel no aguantaba las cosquillas que le estaba haciendo la flaca debajo de la remera roja.
-Mañana tenemos que empezar temprano.
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249: TORMENTA DE IDEAS
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martes, marzo 13, 2007
240: GORRA CON OREJERAS
Ernesto salió por el costado a avisarles que por allí mismo vinieran con él, para no abrir más la puerta del frente hasta que el comisario estuviera debajo para que le cayeran los escombros. De eso se trataba el susto que traían. Del comisario que había estado por la casa de ellos metiéndose sin permiso para ver si por allí estaba Manuel y haciendo preguntas que más bien parecían amenazas. Hasta por un momento habían temido que los siguiera cuando terminadas las tortas salían con el envoltorio dejando un rastro de olor característico. Pero no. Cuando pasaban por frente del Pichi, allá se veía junto al mostrador y el vaso a medio tomar, disertando frente a un par de sujetos que le seguían los ademanes con apenas movimientos de cabeza.
Ellos estaban preocupados y pensaban que Manuel seguía siendo un perseguido que no debía dejarse ver la cara por la calle, o sea… ¿Cómo iba a poder vivir enterrado en una cueva? Ernesto trató de tranquilizarles y les invitó a bajar a la caverna, donde Manuel seguramente ya tenía todo planificado con la ayuda de Cholo. Iban llegando al aljibe, cuando otra vez la puerta del portón arrastró la gravilla. Ahora era Giorgionne con los sus pocos pelos parados y un pilot doblado en el brazo, como si fuera invierno.
-Hola. ¿Estamos todos?
Se levantaron las medias tapas del aljibe y apareció la cabeza de Magda preguntando el por qué de la tardanza, enseguida saludando a los llegados y después bajando.
-Sí, todos.
Abajo se armó rueda para discutir los detalles. Eran tres etapas que se iban a realizar según Cholo en un período de siete días. Acopio de materiales y enseñanza por Dengue del oficio de la trenza. Armado propiamente dicho de las bolas y aprendizaje por parte de todos de la técnica de vuelo.
Ya hablé con Trum y Porum –explicó Manuel- así que contando a mamá como otro maquis, vamos a tener un piloto de reserva. Pero además alguien se tiene que quedar en tierra…
Ernesto fue con Cholo a enganchar el sidecar en la moto llevándose sendas tortas en los bolcillos. Margarita se puso a rociar el suelo con agua para poder barrer toda la galería sin levantar polvo. Magda llevó a a Manuel hasta la computadora para mostrarle los primeros pasos en el manejo de los sistemas de Ernesto Y los otros empezaron a hacer inventario de las cosas que se iban a necesitar y las cantidades. Pero al rato se suspendieron todas las acciones. Había pasado Trum Urum a lo largo de la galería y se había metido por el hueco que conduce al declive de 45. Todos lo siguieron para ver una vez arriba, que Ernesto le colocaba a Trum una gorra con orejeras y le ayudaba a subir al sidecar donde el pobre al fin quedó incrustado, más que sentado, entre los almohadones que Ernesto le acomodó para que no fuera a perder el equilibrio. Ernesto en cambio estaba elegante, con pantalones de montar, una campera de cuero oscuro y una gorra de piloto 1914 cuyos lentes entubados esperaban sobre la frente a ser bajados para empezar a recibir viento.
Los que no entendían seguro que no habían estado cuando eso se pensó y ni siquiera lo habían leído. Les explico. Se habló en algún momento que era tiempo de concretar la alianza con los Maquis de San José de Carrasco, si es que querían proclamar su independencia de todos los poderes. El vínculo venía a través de los Tucus, especialmente Trum que tenía un cuñado en aquellas galerías de San José que un día perforó el revoque del sótano de la sucursal de UTE y se encontró con cinco humanos conspirando alrededor de una sola lamparita.
Les abrieron el portón y les saludaron con las manos.
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lunes, marzo 12, 2007
239: EL CAÑAVERAL
Podía imaginarlo. Y sin dudas hubiera preferido verse en esos dolorosos trances en vez de acarrear los baldes de comida para los chanchos día a día, con las patas en el suelo, mientras los demás salían a jugar a la pelota. O prender el fuego aquel con ramas y hojas, en el invierno mojadas, pero igual, de alguna manera hacerlo o te aguantás el moquete. Día tras día y ni que hablar de las noches… cuando aullaban los perros y el tío Bernabé chupaba caña de la botella hasta que los ojos se le ponían de vidrio, esa mirada que le anunciaba las intenciones de querer cobrarle el haberlo recogido de la calle en que había sido abandonado, o extraviado, o tal vez simplemente olvidado por descuido… Por mi hermana y la puta madre, mirá el clavo que me dejó!
-Por eso te decía hace un ratito que si yo puedo entender la historia de mi madre puedo entenderme a mi mismo porque no he hecho otra cosa que revolotear alrededor de su imagen ausente, como si fuera una avispa perdida que sigue apenas un rastro de aroma…. Pero perdoná Dengue, me estoy yendo por las ramas…!
-No! Nunca había escuchado a alguien hablando así! No se. Me corre una cosa por todo el cuerpo… Claro…yo no sabía lo que es una madre…
-Tampoco te acordás de ella?
-No se…tengo recuerdos de algunas caras…
-¿Ves que tenemos cosas en común?
-La plata no.
-La plata es lo de menos… Mientras haya.
-En serio vos… pensás eso? ¿Me estás cagando?
Ernesto entrecerró los ojos y sonrió por ellos con una sonrisa ufana que comenzó a fluir sobre Dengue en oleadas de amistad y complicidad desde su ancha cara de negro de los que no se consideran lindos. Sonreía también al público dispuesto ante el escenario partícipes de la misma interpretación de los hechos que mostraba cuales eran las reglas de este juego y por consecuencia cuales eran los verbos a conjugar. Se aplaudía a sí mismo por los acertados pasos dados y su pausamiento, aunque fuera bien cierto que igual, sin pasos ni nada de alguna manera la luz de un pensamiento alto es admirada por todos.
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domingo, marzo 11, 2007
238: LA AFRICANA
-...como de pronto se le desviaba ese ojo justo antes de tomar alguna de esas decisiones precipitadas que rompía con todo lo que se había estado haciendo, con mis hermanos entendimos que ese ojo desviado era producido por el mismo revire que le torcía los pensamientos. Un Día…
(Qué lo parió esa historia! Los hermanos asustados, pero todos juntos para defenderse del loco como mi tío. Porque son locos que no se ponen en el lugar del otro)
-…entre todos decidimos hablar con la tía María Eugenia, que vivía en Montevideo y que venía de paseo. Le preguntamos si mi padre estaba loco contándole las cosas que hacía y fue ese día, yo creo, que al enterarse de esa conversación, él decidió que nos íbamos a Brasil, aunque no dijo…
(¡Pobres, ellos querían entender qué le pasaba, porque era el padre. Ese sentimiento que… Entre la gente es muy fuerte…)
-…era toda una cagada para nosotros que teníamos nuestro amigos aquí y que íbamos a la escuela de a pié. No sabíamos hablar en brasilero…nuestra madre era africana
-¡Africana?
-Sí, de Malí. Ella era del pueblo Dogón y por un malentendido huyó de su casa a los doce años… a pié primero y después a dedo por carreteras que nunca supo donde estaban. Terminó en Nigeria…No importa que no sepas dónde queda, pero ahí se encontró con el barco que la trajo al Brasil después de que en el puerto alguien pronunció ese nombre que le resultó tan dulce al oído que no pudo creer que allí pudiera haber gente mala.
-Y cómo hizo para que la trajeran?
-Se coló entre unos cajones que un carro venía atracando al barco que salía para brasil. Los cajones eran jaulas con unos ciervos vivos, unos animales que no habían en el país de ella y que jedían a más no poder. Vos me dirás que te estoy contando la historia de mi madre, pero vas a ver que esto valía la pena, porque con esos ciervos ella fue hasta que se entregaron en la casa de un comendador, un señor muy rico que tenía una facenda no lejos de San Pablo y que estaba armando un zoológico privado. Salió de la jaula y se encontró con quien iba a ser mi padre y que al parecer en esa época no era loco…
-No te servís otro vasito…?
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sábado, marzo 10, 2007
237: EL VIEJO VINO
Ya que estaban, una taza de té, entre los dos en la cocina. O café si no era su costumbre o cualquier otra cosa. Sí, por ejemplo vino, podría ser un vasito de uno que tenía en el armario. Ha de ser este. Tannat para tomar uruguayo… y capaz que te acompaño, mientras me seguís contando aquella historia tuya de cuando te fuiste de la casa de tu tío. ¿Qué hiciste, solo, adónde fuiste?
Dengue levantó el vasito de vino a tres cuartos, por delante de su cara risueña, ocultando la mirada de Ernesto frente a él. El vino es el vino, rojo de siempre que te calienta las tripas hasta en un rincón contra una pared. Se puede vivir sin él, sí, se puede –pensó sacudiendo un sí con la cabeza que parecía corresponder al brindis que Ernesto acababa de pronunciar sin que nadie le atendiera. Sintió el cling niquelado que los vasos hicieron al entrechocar, y la risa de Ernesto y la mano sobre su pierna que… Pero ahora se separaba y quedaba sentado en la otra punta de la cama como esperando…que
-¿Te acordás que me contaste hasta que te fuiste de la casa…?
Era eso. Historias… Mis historias que cambio cada vez que voy viendo como cambia la cara del otro. Ja ja! Pero en serio que tienen razón, que tuve una niñez de mierda. A nadie le pasa. A mí. Y aquí estoy, tomando este vinito que me tenía desesperado de ganas y por contarle la historia de mi vida a este hombre que no sé quién es pero me trata muy bien
-Bueno…
Claro que tengo que acordarme lo que le conté en el cumpleaños de Manuel, no sea cosa…Pah! Y le conté que allá me… ¡El vino! Mi compañero que dos por tres me jode! Otra vez.
Tomó otro trago casi hasta el fondo y cuando hizo ese movimiento con la mano, ese gesto que brotó de un pensamiento instantáneo, una luz que le hizo ver de pronto toda le escena como filmada de nuevo, cuando lo hizo, ya estaba cambiado el dial de la sintonía y Dengue sonrió.
-Para qué querés que te cuente esa historia…es muy triste. –sonrió con su amplia boca- Contame vos.
-¿Qué te podría contar yo?
-De cuando eras chico…
-En esta casa –Ernesto levantó los ojos para recorrer el techo y mucho más allá.
Dengue se imaginaba que lo que le iba a contar Ernesto iba a ser una sucesión de fiestas y regalos y comidas de helado.
Ernesto temió de pronto que algunas cosas de la vida de su familia pudieran lastimar a Dengue y decidió estar alerta con cosas que parecieran valorar demasiado la riqueza o la ostentación
-Éramos cinco hermanos con mi padre en esta casa. Cuando me acuerdo más claro ya mi madre había muerto. Mi padre estaba loco, o se había quedado al enviudar, como decía mi tía. Y como era loco…hacía toda clase de locuras. No tanto que nos castigara físicamente, que lo hacía, pero nos castigaba mucho más con sus actitudes extrañas. Un día decidió volverse al brasil con nosotros. Yo tenía diez años, volví a los treinta.
El Dengue sonreía de una manera casi tonta. Nunca había imaginado que una persona mayor se pusiera a contarle su vida. ¡Le estaban contando la vida de otra persona! Porque él se daba cuenta que aquello no era la novela. O una de esas cosas que se cuentan en el parador del Pichi, frente al mostrador, en voz alta para que todos se enteren que taita que es el tipo. La verdadera vida. Esa que sólo nos contamos a nosotros cuando nos vamos a dormir.
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jueves, marzo 08, 2007
235: AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD
Ernesto Se levantaba para ir a llamar a Trum cuando le sonó el teléfono lleno de palabras de Giorgionne que venía por la altura de Shangrilá en un 214 pelotudo que daba asco. Y bueno que si venía viniera, por supuesto. Ah, que traía cuestiones urgentes –dice- pero que las quiere decir acá. Está bien. ¿Está no? Que si viene que venga por supuesto, o acaso no sos también socio o no estamos en la misma lucha? Bueno, por eso. Para qué hablás ahora y me decís que no me lo podés decir? Claro para que no nos fuéramos a ir –dice- (Y aparte Ernesto) –Si no hubiésemos estado no se hubiera vuelto, me parece.
-¿No vendrá con Pepponne, no?
-No viene solo y parece que está muy nervioso.
-Tenemos que organizar el trabajo.
-Como la otra vez.
-Pero con Vittorio tenemos que ser sinceros…
-No es lo mismo. Ahora van a ser diez…Todo el largo de la galería.
-Hay que separar las cosas. Vittorio es un Maquis fundador. Peppone alguien muy conectado con los políticos de los que queremos mantenernos independientes…
-Conoce la galería.
-Podemos poner los materiales en esos huecos de las paredes.
-No parece mala gente.
-No, pero…
-Y vamos a tener que organizar primero el acopio.
-Le voy a enseñar a trenzar a alguno que quiera.
-El carro lo prendemos en la Harley.
-¡8000!
-Cuando llegue Vittorio nos va a decir hasta dónde se puede confiar.
Sonó la alarma de cercanía superficial a la casona. Ernesto subió con Dengue detrás y al querer abrir la puerta del frente decidieron dar la vuelta por el costado para atender al comisario, no fuera cosa que a la bendita puerta se le diera por caérsele encima con marco y todo, como ya tiempo venía amenazando.
Era una cuestión de rutina de esas que de vez en cuando los comisarios que intentan integrarse en la sociedad para servirla mejor, se ven necesitados de ir haciendo un día si y otro también viéndose cara a cara con los vecinos y conociendo las cosas que con referencia a la seguridad y la tranquilidad -bienes inapreciables si los hay- ellos piensan, o mismamente las quejas, las cosas que de pronto inadvertidamente un funcionario muy encerrado en su despacho puede dejar de lado ya sea por desconocimiento como, lo que es más frecuente, por simple olvido.
Mientras hablaba con esa sonrisa de dientes blancos bajo el prolijo bigote negro el hombre iba dando pasos hacia la puerta del costado. De costado también él porque Dengue se le había puesto enfrente viendo la intención y ahora era Ernesto el que sin dejar de sonreír y de confirmar que no tenía ninguna queja se le iba atravesando en ese costado hasta hacerlo detener.
-Esta casa, por ejemplo, vecino. Esta casa es muy insegura.
Ernesto no dio vuelta el cogote para mirar embelezado la recién descubierta decrepitud de su morada.. Demasiado presente lo tenía hasta en el más detallado detalle, cuantificado en pesos, en dólares o en euros. Por otra parte no le interesaba vivir en una fortificación. Entrecerró los ojos en vez de contestar y los abrió rápidamente pero no tanto como para prevenir el movimiento del poli que ya se escabullía y apoyaba un pie en el step, entre los championes del Dengue que de piernas abiertas estaba haciendo de golero.
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