martes, diciembre 26, 2006

165: UN BRINDIS POR BORDABERRY

Cuando Rulo torció la boca para rechazar el cigarro que había armado Aníbal y del cual todos iban fumando, Julieta, que venía de sacar las pizzas del horno, se asomó y sacudió la cabeza. El Dengue al recibir el cigarro bromeó con que lo querían mamar y el Cholo propuso que se llenaran de nuevo todos los vasos y que cada uno hiciera su brindis. Así se hizo.
Ernesto brindó entonces por la humanidad del futuro. Julieta, que ya había depositado las piceras sobre la mesa con las porciones desprolijamente cortadas, brindó por su futuro hijo mojando apenas los labios en el vino, con lo que llenó de emoción a Manuel, que la observaba y ahora abrazó a la flaca sintiendo que las mujeres eran seres admirables. Desde ese estado brindó Manuel por el amor.
El Cholo, en cambio levantó su vaso lleno de rojo vino y brindó no por los veinte años de Manuel, sino por los treinta de Bordaberry a quien deseó larga vida.
El roque brindó por la amistad. El Rulo quiso que nunca les faltara el trabajo. Magdalena que se terminaran todos los problemas y fueran jóvenes para siempre. Aníbal en vez de decir el deseo de su brindis lanzó una sonora carcajada. La Mulata no quiso brindar.
Comieron y bebieron y se rieron con grandes aspavientos. Recordaron cosas del pasado en común. Cantaron sin guitarra y con poca afinación. Abrieron latas de sardinas y cajas de vino. Asaron chorizos a destiempo y hablaron tantas ingeniosas pavadas que probablemente nunca iban a poder recordar…
Al rato Manuel comenzó a ver la fiesta desde progresiva distancia, alejándose de las carcajadas y las bromas por un camino interior que de pronto le hizo perder todo contacto con la realidad externa llevándolo a un lugar desconocido donde sólo se sentían voces. Las voces eran dos y discutían… Una de las voces era la de su abuelo Abelardo y la otra…¡Y discutían sobre él!
-Yo te lo dije desde el principio, Germán. Esto no es lo mismo que escribir un guión!
-Pero igual quisiste hacerlo! Si no ¿por qué le dejaste el juego de los guijarros?
-Después me di cuenta… Todo empezó cuando yo era un niño y tenía la cabeza llena de absurdas fantasías!
-El problema es que ahora se nos salió de control.
-¡Nunca debimos intentarlo! Nos metimos a aprendices de brujo.
-Bueno, pero algo tenemos que hacer. Toda la trama de su vida ha quedado alterada. Por lo menos tendríamos que remendar algunas cosas…
-Sí. Y seguir haciendo cagadas…!
Un par de labios húmedos apoyados suavemente sobre los suyos lo trajeron de vuelta al mundo de los vivos. Los ojos luminosos de Magdalena le miraban ahí enfrente, serenos y al mismo tiempo seductores, esperándolo para seguir navegando las aguas compartidas… Alrededor se volvían a conectar los sonidos de la fiesta como un trasfondo sonoro que completaba el escenario.
Decidió seguir jugando. Se levantó y fue a subir el volumen de la música. Llevó a la flaca a un costado de la rueda y se pusieron a bailar.



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