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sábado, abril 04, 2009

675. Manuel Mentiroso

Así no más el señor rico le estaba diciendo que su hijo era un mentiroso. Nada menos que Manuel un mentiroso! Imaginativo, tal vez. Muy imaginativo y capaz de  expresarse de maneras extravagantes. Con ese humor del que hace gala sin importarle que ella  no resonara en la misma frecuencia, aun siendo su madre, y compartiendo una manera de ver el mundo fuera de todo prejuicio...¡Pero mentiroso, no!

-¿Conoce usted a un tal Yaka...? Yaka Zulu, le dicen.

¿Pero sería posible que no se pudiera hablar de otra cosa...?

-Manuel lo trajo y le presentó como su padre Mandinga. ¿No lo conoce...?

No le iba a contestar eso.

-Es un tipo medio extraño que vive  en una casa metida dentro del monte...

No le gusta y ahora me va a decir la razón.

-Tiene fama de brujo... aunque no es mi intensión desmerecer la ciencia de nuestros antepasados... pero es que ahora...

Ahora está mal vista la brujería.

-... por lo general se dedican a esas cosas los embaucadores que quieren sacarle el dinero a la gente...

A Manuel no hay peligro de que le saque mucho.

-... o dominarles psicológicamente.

Tampoco hay peligro. Lo único extraño es que anden juntos y hablando como padre e hijo! Está claro que él se lo ha dicho... ¿Lo sabría desde siempre? O por alguna razón llegó a darse cuenta. El parecido...

-... no es que quiera meterme en sus cuestiones personales, pero no creo que sea su padre...

Ah, mirá. Hasta tiene opinión formada sobre eso!

-... siendo que usted no lo conoce.

Elegante.

-¿Pero por qué entre los dos habrán inventado esa patraña?

Voy a tener que decir algo.

-Ninguna patraña. Si Manuel dice que es su padre ha de serlo no más.

-¿Y usted... no lo sabe?

-Fue una violación en una noche oscura.

-¡No me diga! ¡Ah, pero que situación impresionante!

-No. No, no me haga caso... Era una broma.

-Una broma...?

-Sí, disculpe. Detesto las conversaciones serias.

-Pero es que Manuel nos ha mentido a todos. Nos ha vuelto locos detrás de una endiablada historia, tejida alrededor de los verdaderos delirios de este muchachito Dengue, que creía tener a otro adentro.

-Embarazado?

No, poseído. Poseído por otra persona igual a él, o casi igual, con el mismo nombre, pero sin cuerpo.

-Pero eso no ha de ser posible.

-Por eso le digo que nos mintió.

(Ajajá, ese es mi hijo. Con sus eternas historias complicadas de cuando era un niño y papá le estimulaba la imaginación para desarrollarle la inteligencia. Qué gracioso. Claro, todos son extraterrestres que han llegado y se han encontrado conque en la tierra ya estaban sus dobles!)

-No será que quiso decirles otra cosa...?

-¿Qué cosa?

-Otra cosa... No sé... Tal vez no le entendieron. Es muy observador, y a veces habla de cosas que los otros no han observado...

-Decía que iba a tratar de sacar uno de los que estaban dentro del otro!

-En un sentido figurado, seguramente.

-Cada uno hablaba con una voz distinta...

-Entiendo. ¿Y después qué pasó?

-Que cuando a Dengue se le terminó el delirio Yaka se fue sin saludar. No podían seguir con el teatro...












sábado, marzo 14, 2009

667. Testigo de Cargo

La puta casualidad hizo que a un mismo tiempo sonaran los celulares de Ernesto Federico, con el aviso de que frente al portón de Lo Dogones esperaba el doctor Bermúdez. Y el de Magda con sus campanas otra vez, pero ahora anunciando el saludo e interés del licenciado Giorgionne por la marcha de los asuntos. Ernesto se atropelló a recorrer los cincuenta metros que mediaban hasta el portón, mientras Magda trataba de sintetizar el pesimismo optimista conque presenciaba tanto desafuero. Manuel, en cambio infló sus pulmones de ideas contradictorias. Miró a Mandinga, como para decírselo, mal dicho, qué la duda casi imposible radicaba en encontrar algún recipiente adecuado para depositar allí al primer Dengue una vez que, supuestamente, le lograra extraer del ya menguado cuerpo del séptimo. Mandinga no entendía un corno, pero participaba del mismo desconcierto. Tal vez por su condición de crónico mal estudiante, carecía de toda idea práctica y también teórica sobre cómo fuera posible que una persona se pudiera meter dentro de otra. Inocentemente había creído que las personas se componen de alguna sustancia inespacial que solo obtiene domicilio al asociarse con algún cuerpo vivo. Pero ahora... Venía a quedar en evidencia que el Dengue que había conocido en Tierra 1, había hecho, no sólo un cambio de mundo, sino que había viajado en forma de persona desnuda. Sin cuerpo.... hasta que llegara sobre este planeta ululando hambre de carne y de huesos para sentar sus reales.Se lo imaginó como una ave negra perdiendo las plumas en la picada, pero no la vista de águila para encontrar de primera, el cuerpo que le venía más en talle. Entre miles de millones y un planeta dando vueltas... Bien que supiese cualquiera que de esos viajes no se llega como viniendo de la luna sino... Pero el doctor Bermúdez aparecía en el marco de la puerta y elevaba, con expresión grave, la vista a través de todo el mundo para verificar el locus de su paciente y los signos de su presumible peligrosidad.

-Desalojen la habitación, por favor.

Manuel torció la cara por debajo del sobaco, para verlo avanzar, muy cauteloso pero digno. Le causó mucha gracia y poco respeto.

-Estoy hablando con ellos. Por favor, déjenos solos.

Se detuvo. Pensó consultar algo con su amigo. Lo desechó... La ciencia debería estar siempre por encima de cualquier consideración social, de costumbres o buenos modales.

-Soy médico.
-Sí, ...ya nos conocemos...
-Por eso... Voy a revisar al paciente.

Manuel se paró pero bien enfrente de Bermúdez. Decidió cortar por lo sano.

-Usted no va a hacer nada. (Si ellos no se lo piden).

Claro que el facultativo montó en cólera inmediatamente. Faltaba más que este morochito le viniera a tratar como a una sirvienta! Inmediatamente, es decir en cuanto pudiera, pondría las cosas en su lugar, una vez que el atrevido dejara de mirarle directamente a los ojos sin mostrar intenciones de apartarse.
Ignorante tal vez. Con la petulancia que le presta la ignorancia. ¡Pobre infeliz!

-Debo medicar al paciente... Acaba de sufrir un proceso convulsivo...
-Ja. No es uno sino dos.
-Dos procesos convulsivos seguidos...?
-¡No! Que ellos son dos... uno dentro del otro. Son casi idénticos. Pero uno sin querer, cayó dentro del otro, y el otro sintió tanto miedo que empezó a consumir pasta base para huir del terror. El caso está resuelto. Puede retirarse doctor.
-Ah. Usted también consume?
-No, mire, no quiero ofenderle pero... hay cosas que están más allá de su ciencia... Vea, venga, siéntese a un lado y escuche en silencio.

Se acomodaron uno junto al otro, Manuel tomando ahora la mano de Dengue.

-Escuchen los dos. Vamos a empezar a entendernos. Uno de ustedes es de acá y el otro de allá. Así que yo les voy a llamar así, de esa manera, acá y allá. Traten de no molestarse para que los dos escuchen todo lo que yo diga. Para empezar... vamos a hacer unos ensayos. A ver... le voy a pedir al Dengue de allá que le pida prestada la lengua al de acá y que salude al doctor Bermúdez quién promete o darles más inyecciones.

La boca de Dengue retorció muchos sonidos ininteligibles.
Manuel intervino.

-Cuando digo la lengua también me refiero al funcionamiento de la mandíbula y de la garganta. Dengue de acá... teneme confianza. Yo te garantizo que después te va a devolver todo... A ver. Otra vez...

Ahora el rostro de Dengue sonrió.

-Hola doctor Bermúdez. Yo soy Dengue, el Dengue. Te quiero decir que lo que contó Manuel sobre el accidente que hemos sufrido... yo y mi socio aquí adentro, fue más o menos así. Ahora tenemos que tranquilizarnos y ver como Manuel nos ayuda a volver a la normalidad. No creo que usted pueda ayudarnos, perdone...
-Bueno, ahora cambien los mandos -ordenó Manuel.

Sonó una voz mucho más apagada y vieja.

-Hola. En serio doctor, en eso estamos de acuerdo. Por favor no queremos inyecciones

Bermúdez dejó colgar la mandíbula. Nunca había creído un pito de esas historias de múltiples personalidades que contaban los que se especializaban en psiquiatría. Una persona es una persona, un cerebro y unos cuantos órganos sensoriales! No podes tener un pedaso sin matar al conjunto... Más bien seria... Posible... Que conviviera la verdadera persona con... una parte de ella que se le ha dado por creer que es otra persona. Un error de perspectiva, una falla. Porque fuerza se hacía reconocer que las mentes también pueden fallar...

lunes, febrero 23, 2009

660. CONVULSIONES

Ni bien los dos salieron del dormitorio, Manuel quiso entenderse con el emergente Dengue sobre la peligrosa situación en que se encontraba. Peligrosa por sus potenciales consecuencias si fuera que su mente se terminaba de imponer sobre la debilitada de su involuntario huésped.

-Es que de alguna manera me tenía que manifestar para que supieras que estoy aquí. Tengo acceso casi continuo a los datos de los sentidos, vista y oído al menos... pero no sé cómo podría salir... Trato de no hacerle daño...pero...

Manuel encontró la mirada compasiva de Magda a medio camino. Agradeció su apoyo, pero supo que no bastaba. Necesitaban la ayuda de alguien con muchos más conocimientos que ellos. Estaba claro que el espacio, el lugar que una cosa ocupa en el espacio, es algo totalmente relativo, transformable mediante exquisitas y misteriosas operaciones, llevable a los extremos de la pequeñez diminuta de un punto que no ocupa espacio, o a la tremenda inflación de todo el espacio existente... ¿Pero cómo operar con esas variables? Cuáles serían los mecanismos adecuados...? Por ejemplo ¿el sólo pensamiento...? En el caso de la huida hacia el punto siempre había resultado eficaz cuando se contaba con la amplificación realizada por las cuerdas... y hasta a veces sin las cuerdas... cuando eran varios y todos habituados a la misma operación mental...

-Dengue...

-Sí, apurate que el otro está queriendo volver!
-Trata de hacer lo mismo que cuando querías salir desde adentro de un punto. Voy a tratar de ayudarte... contemos hasta tres...
-¡Amistad! Estamos otra vez entre nosotros... ¿El tordo se fue? ¿Le explicaste que tengo a otro aquí? No aguanto más, Manuel!

Magda tomó el brazo de Dengue para calmarle.

-Tranquilo Dengue. Estamos tratando de que el otro salga...
-¿Que salga...? ¿Para dónde puede salir...? ¿Quién es?

Nadie le contestó. Estaban en eso del Om, o algo así, que les aislaban de las realidades temporales, tratando de llegar al centro de la mente, allí donde todo es silencio y flotación y plateado no tiempo y no espacio...
Pero no funcionó!

Dengue ahora, al ver durante algunos momentos que sus amigos entrecerraban los ojos y respiraban como el faquir del circo, sentía mucho más miedo. Abandonado a una experiencia que le resultaba definitivamente aterradora. Sentir que aquello habitaba en su interior, y que de alguna manera se movía procurando, al parecer, el control de todo el espacio mental...

-Ayudame, Manuel, por favor! ¡Me quiere matar! Me... No, no da resultado... Apenas controlo parte de su mente, no llego al centro... Él se resiste... ¡Ves, estaba hablando con mi boca, Manuel! ¡Lo he oído! Mueve mi lengua, ahí... me la quiere quitar!

El cuerpo de Dengue se comenzó a mover de forma contradictoria. Una mano le taponaba la boca y otra luchaba por quitarla de ahí. La espalda se le arqueaba como para enderezar el cuerpo sobre la cama sin lograrlo mientras los dientes mordían fuertemente la colcha de la cama y la voz pronunciaba el típico mmm de la negación muda.

Volvió en ese momento Ernesto con el Doctor.

-Convulsiones...

De algún lado surgió una jeringa hipodérmica con su brillosa aguja.

-Que alguien le sostenga el brazo...





miércoles, febrero 18, 2009

658. Atrapado sin salida

-Sí, pero estoy atrapado, Manuel! Entendeme, sólo por momentos puedo llegar a la palabra... ahora ya...
-Te vas a recuperar...
-No... ¿Qué...?
-Que te vas a recuperar y volveremos a nuestro mundo.
-Necesito un faso, conseguime, Manuel... ¿Qué decías?
-Que volveremos.
-¿A dónde ? Conseguime algo amistad. ¿O no somos amigos?

Manuel le sacudió por los hombros.

-No podés. Entendelo! Te está matando. Decime, a ver, concentrate... ¿Cómo llegaste aquí?
-Ustedes me trajeron. Ja- Amistad, ¿Sale un peso pal vino? Energía ¿Que onda...? Estoy fisurado!
-No, acordate, estábamos hablando del otro mundo, el nuestro. El de la caverna y las bolas, ¿te acordás...?
-No... todo mal. ¿De qué hablás? ¡Te estoy pidiendo pa fumá, chavón! Una energía.
-No, Dengue! Acordate. La caverna. A ver, acordate de la caverna y de las bolas que aterrizábamos ahí... ¿Te acordás?
-No chavón. Estoy enterrado. Cada vez peor...Sí, Manuel me acuerdo, ayudame a salir... un peso pal vino, me das o me conseguÍs pa la lata no me abandones, hermano...

Vino la enfermera con la píldora y esperó a que Dengue terminara de toser. Dengue se la tragó.

-Todavía no puedo salir. ¿Entendés? Estoy encerrado aquí...Ja, me quieren hacer dormir, pero es lo mismo, cuando despierte voy a estar más fisurado, chavón!

Magda, entendiendo que eran dos los que hablaban, se acercó con más curiosidad que miedo. Manuel le quiso explicar.

-Le está pasando lo mismo que a mí. Pero él se complicó con la pasta... No sé por qué.
-Parece que fueran dos personas distintas -murmuró Magda sin lograr ocultar las palabras a Dengue.

-No, flaca, soy el mismo de siempre pero... ahora ya está. Ya está, entendés? Ahora fumo de la lata y ya está... Porque si no... Me parece que el otro me quiere matá, entendés. Me quiere matá.
-¿Quién?
-El otro. Ese que no puedo ver. Se viene a traición y me tira pal pozo. ¿Ustedes lo ven?

Manuel se golpeó la frente con una mano.

-Está metido uno adentro del otro! -le sacudió otra vez- ¡Dengue, escuchame, pará! No trates de seguir! Tenés que dar marcha atrás!

Dengue le miró con callado temor. Ni siquiera intentó confirmar lo que creía haber entendido de los extraños gritos que su amigo daba como para ser escuchado desde el fondo de un pozo. No era necesario. Llevaba varios días luchando contra esa sombra que trepaba en la oscuridad las barrancas de su propio abismo.

-Vos lo conocés? Se llama igual que yo...?

Se sintieron conversaciones en el jardín. Era Ernesto que volvía con un señor pelado, seguramente el médico.


jueves, enero 22, 2009

652. Mientras tanto...

Mientras tanto en la policlínica Vittorio Giorgionne golpeteaba una birome sobre la libreta de apuntes. Se sentía agobiado por la sensación de haber hecho el ridículo otra vez, dejándose envolver por el canto de sirenas del pensamiento mágico, que todo lo puede sin preocuparse de la realidad. Tan luego él, el más racional de toda su generación, embarcado en fantasías multiespaciales sin ningún fundamento científico. Curanderismo y rituales de umbanda. Deje de sufrir pero sin negocios. Porque negocio no ha de ser eso de creerse de otro mundo aunque se tenga el corazón cruzado... Creerlo en serio, porque parecían verdaderos todos los gestos y expresiones del muchacho... Ahora bien... Tampoco se podían quemar los hechos que apuntaban en el otro sentido. El hecho de que el afirmara no ser el Manuel que la muchachita conocía, el derecho, siendo él zurdo... Las cosas que había dicho sobre su propia vida privada... Las hachas celtas... Y los comentarios hechos por ese Cholo sobre que estaba sorprendido por el salto intelectual que había dado el amigo Manuel en cuestión de días.

Háblase de muchos casos de posesión en los que el sujeto poseído se pone a hablar en lenguas imposibles de haber sido conocidas por él. Pero él no creía en posesiones... a menos que... fueran descritas como situaciones en las que un sujeto toma conciencia de contenidos del inconsciente colectivo... o sea....
O un fenómeno de chamanismo como el de Don Juan, producido por hongos y otras trufas de esa calaña, si no es que sólo el libro fue el negocio...

¡Un momento! ¿Y el rigor científico...?

Claro que si aplicamos el rigor científico asesinamos al espíritu y si no, sucumbimos en lo irracional. Siempre dos polos. Los dos polos que nos atormentan siempre, en toda cosa que analicemos. Materia y energía. Espacio y tiempo...
No, el espacio y el tiempo no son contrarios, son compañeros. Los fenómenos no siempre son binarios.
Y sin embargo sigo creyendo posible que el juego de los opuestos...
Sí, cuando el fenómeno es binario.
Y eso quién lo determina? Una definición y fórmula para el cálculo correspondiente, no? Que viene hechita desde las universidades privadas del primer mundo,no?
¿A qué viene lo de "privadas"?
No importa, aunque sean públicas. La enseñanza publica ya compro el método que le vendieron. El pensamiento único, disfrazado de no dogmático. El que enumera todas las posibilidades, hasta las increíbles, en cinco días y después entra de lleno a la verdad descubierta de que todas las fuerzas deben confluir hacia la huidiza meta del enriquecimiento general, despreciando los daños colaterales y a las inevitables víctimas. El enriquecimiento debe ser general aunque el empobrecimiento también lo sea.
¡Perfectamente retorcido!
Pero verdadero.
Bueno... ¿Y qué hacemos con el muchacho...? ¿...le creemos?
He ahí el problema.
Yo digo queee.... ¡No sé! Tampoco vamos a hacer un papelón para que nos saquen escrachados en un diario como el psicólogo vuelto pai de una secta umbanda!
Hace tiempo que tengo curiosidad de saber qué es lo que hacen.
¡Vittorio, qué decís!
Podríamos ir de incógnito. A una templo del Cerrito, por ejemplo.
Esa gente es farsante!
¿Los curas no? Los médicos...?
No tanto. Los médicos no tanto.
¿Acaso no fingen conocer todos los efectos que puede producir la droga que recetan?
No es culpa de ellos. Ellos están metidos por la mitad de una cadena. En un extremo está el paciente esperando la droga milagrosa. Del otro todo un complejo de inversionistas y gerentes que dejan caer las pildoritas por el declive a medida que recaudan billetes.
Sí. Ma que narcos.