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lunes, septiembre 21, 2009

738. Érase un hipercubo que comía plasma

Cholo, que había permanecido callado de asombro, despertó a estar viviendo una realidad recién cuando Manuel rompiera el hálito mágico, transformando aquello en un simple aparato.

-Decime, Ernesto... ¿Con qué energía funciona...?

La explicación de Ernesto comenzó dando rodeos que nada explicaban. Fue una descripción del basamento cuadrado y negro que se escondía debajo del cubo, en el cual había descubierto una única abertura por donde, en principio, debería entrar algún elemento portador de energía. Pero no un elemento cualquiera de los que estamos acostumbrados a ver. Aquello no era un enchufe ni cosa parecida. Era un simple hueco oscuro que se prolongaba hasta el otro extremo del aparato sin presentar el menor relieve o depresión interior, ni otro indicio que sugiriera uniones o acoples de partes diferentes. Condición que también mostraba el exterior de esa base y aun el cubo que reposaba arriba. Todo parecía haber sido hecho de una sola vez y de una sola pieza.
En cambio el cubo superior, desde un principio le había resultado hasta cierto punto familiar. Le hacía recordar figuras vistas en libros de geometría. La representación o proyección en tres dimensiones de un cubo de cuatro. Un Hipercubo. Allí estaban a la vista los planos a 45 grados que había visto en los dibujos, que... como era de esperar, desaparecían ante todo intento de ser tocados con los dedos. Las trayectorias de los rayos luminosos eran allí ajenas a todas la leyes de la óptica, o los supuestos vidrios eran materiales extraños intangibles y penetrables. O si no... Era no más aquello un Hipercubo y lo que se veía no era lo que nos sugería el sentido común, sino una realidad incomprensible para nuestra mente. ¡Un espacio de más de tres dimensiones!

-¿Y la energía...?- insistió Cholo.
-...primero empecé a iluminar el interior de aquella cavidad aparentemente cilíndrica, pero las luces se perdían sin mostrar nada iluminado. Metí barras de calefacción con resistencias, llamas de sopletes de gas, descargas eléctricas... todo lo que pasó por mi imaginación...
-¿Y...?
-Bueno... Después de mucho probar y pensar llegué a la conclusión de que este aparato se alimenta de la energía de un estado de la materia poco común. El Plasma... Tuve que aprender a fabricarlo...
-¿Fabricarlo?
-Sí, encontré en Internet artículos que me ayudaron mucho.
-¿Y qué pasó después...?
-Pasó que empezaron a aparecer esas luces que ustedes vieron y el aparato a generar esas perspectivas engañosas que hacen que las cosas que se introducen al cubo se vayan viendo cada vez más pequeñas a medida que entran.

Cholo se empecinaba en encontrar alguna falla en algún lado.

-¿Mediste los campos eléctricos y magnéticos en el interior?
-Sin ningún resultado que me resultara aprovechable...
-¿Por qué?
-Son campos que varían constantemente en un mismo lugar y en lugares contiguos. No les encontré ninguna secuencia o regularidad significativa... No sé... Sospecho que todo ha de tener una explicación unitaria, pero mis conocimientos son muy limitados.

Manuel sugirió que se podría consultar a Don Miguel.

-No parece muy amigo de hablar de estos temas, pero creo que sabe más de lo que reconoce.
-...el farmacéutico...
-Acompañó a mi abuelo cuando buscaba la forma de comunicarse con los mundos paralelos... Hace muchos años...

Ernesto decidió llamarlo de inmediato. Sacó el teléfono y procedió a saludar y contestar cuestiones referentes al comité de base y sus reuniones políticas. Aseguró a continuación que el muchachito que habían tratado para deshabituarlo de la pasta base (Dengue) andaba muy bien, completamente recuperado. Y antes de despedirse llegó por fin al tema.

-Don Miguel... necesito su asesoramiento en un tema de carácter... científico...






domingo, mayo 31, 2009

699. Completamente Pelotudo

Recién entonces ambos, es decir, Magda y el licenciado Giorgionne, preguntáronle por la causa de los rastros de sangre seca en la cara, en vez de percatarse de lo que les estaba diciendo. Cosa común que ocurre cuando uno quiere decir algo importante a esas personas que ve todos los días. Andás con los cordones desatados. Y después todavía insisten con porfía, como si ese pequeño detalle por ellos observado fuese lo más importante del mundo!

-¿Me escuchan...?

Claro que le habían escuchado decir que ese asunto de los olores que olía estaba relacionado con los recuerdos de su abuelo muerto. Naturalmente. Estaban dispuestos a escuchar cual fuera aquella relación. Faltaba más.

-No se trata de recuerdos...Es un mensaje cifrado. Me está llamando!

Giorgionne se interesó. Después de todo a las fantasías del muchacho no se les podía negar ingenio. Fallaban solamente en los hechos, como era de esperar, pero en cuanto a coherencia, parecían poseer más que muchas historias reales.

Veamos... El abuelo muerto, desde el más allá, trata de ayudarle y para eso le envía mensajes cifrados a través de un alfabeto de olores. No es él quien arma los mensajes sino el abuelo que no encuentra otra manera más práctica y segura de comunicación.

-Creo recordar que a veces te comunicaba cosas por telepatía.
-Sí. Pero en este mundo eso no funciona.
-Lo de los olores, sí?
-Sí. Acabo de descifrar un mensaje.
-¿Y qué decía?
-Mi nombre...
-Ah...

Es que Vittorio se había puesto completamente pelotudo. Volvía a mirarle como a un loquito que no sabe lo que dice. Por eso...

-Sabés que allá en mi tierra, en la otra, vos y mi vieja vivían juntos...?

Agarrado con la guardia baja el licenciado sintió que se le encendía la cara, pero al contrario de reaccionar se metió, por cobarde, hasta las bolas en el papel de psicólogo.

-¿Celos?

Era inútil. Si no encontraba una prueba contundente nadie le iba a creer. Ni , siquiera servía esto de contarle los detalles de sus propias vidas, porque eran vidas distintas. Posiblemente muy distintas...

-Flaca...
-¿Qué, flaco...?
-Nosotros hicimos un pacto... Bailar cada uno con la música del otro...
-Sí.
-Bueno, ahora quiero que me ayudes a pensar.
-¿A pensar...? ¿...qué?
-¿Cómo puedo enviarle una respuesta al abuelo...?


domingo, abril 05, 2009

676. Clavaron el tiempo en un cartel

A todo eso Ernesto Federico comprendió que era muy extraña la situación en que se encontraban todos. Trajo una botella de cognac en una bandeja con pequeñas copas, como si fueran a brindar por algo o tal vez tuviesen frío viniendo de la nieve de algunos países bálticos, o fueran a sellar un pacto dentro de un antiguo castillo de piedras. Era verdadero cognac francés y los modales que de pronto había adoptado el dueño de casa eran esos internacionales que los ricos copian unos de otros dondequiera que estén viviendo. Hablaba sin embargo en perfecto español latinoamericano, neutro, es decir... El que se habría hablado en alguna época.
Lo que dijo al terminar de servir las copas fue casi un curso explicativo de los cómo y los por qué algunos hombres son proclives a dejarse seducir por extravagancias.¿ Quién no tiene acaso un mal recuerdo que le amenace continuamente con volver a aparecer?¿ Quién no sufre a veces de ataques de angustia inexplicable frente a situaciones completamente inofensivas? Quién ninguna vez en la vida a desconocido a quien veía en el espejo?
Y otras cuantas preguntas más que nadie atinó ni tubo oportunidad de contestar.

Manuel se sirvió otra copa desde la botella.

Los ojos de Ernesto se detuvieron sobre su perfil cuando éste comenzaba a girar horizontalmente para enfrentarlos  después.

Los de Manuel se nublaron de vapores de cognac y de ideas que bullían buscando la manera de campear el bajón con algo divertido.

-Yo acepto el desafío.

Ernesto y Margarita entendieron el significado pero ignoraron las consecuencias.

-Puedo probar que todo lo que he dicho es verdad. Está bien que no lo pueda hacer en cinco minutos y que algunos intentos me pueden fracasar pero...

Y mientras hablaba iba buscando con una mente secundaria alguna cosa que pudiera ser un prueba irrefutable, algo concluyente, como lo de las llagas en las manos de Jesús, o la sábana manchada... Los guijarros habían desaparecido y ahora también Mandinga. Dengue uno se había ido de vuelta... ¡La bola! ¡Era posible que Mandinga hubiese sido absorbido a través de las dimensiones (su desaparición instantánea) y entonces... la bola debería estar impecablemente apoyada sobre su panza entre los árboles del montecito!!!

-Vengan. Les voy a mostrar una nave interdimensional.

Mientras todos caminaban algunos lo hacían bajo protesta por la hora y otros aceptaron la evidencia de la decisión conque Manuel caminaba al frente, levantando a veces la botella sobre su cabeza y afirmando, cada vez, cosas más maravillosas. Mundos paralelos. Ah ¿Como pudimos vivir tantos siglos sin enterarnos que del otro lado de esos visillos continuaba la existencia multiplicándose a sí misma por millones de veces.
Se puso a cantar:

 "clavaron el tiempo en un cartel"

Y otro trago de cognac.

-¿Querés, flaca?

En eso varios haces de luz convergieron sobre el grupo y especialmente Manuel. Policías que habíanse escondidos entre los pinos sacaban ahora a relucir sus voces anónimas.

-Documentos!

Claro que al rejuntarse el grupito que seguía a Manuel, el oficial a cargo del procedimiento reconoció el negro  rostro del secretario del comité de base y posible candidato a diputado. Se cambió el tono de voz para pedir disculpas mientras se insinuaba una inútil venia a la altura de un inexistente gorro. Buenas noches








martes, junio 17, 2008

554. El Pozo

Después de unos momentos de duda Federico comenzó un nuevo interrogatorio sin convencerse de que alguien pudiese ser arrojado al boleo, desde hipotéticos mundos paralelos y caer justo en frente de su casa. Que se pudiera salir vivo de un enfrentamiento con el mismísimo Satanás, cualquiera fuese la realidad de éste. Que pudiese alguna persona tener hijos en este mundo y no tenerlos en otro. Que...

-Esto me supera completamente.
-¿Te parece que podemos haber inventado todo eso...?
-Tal vez lo crean verdadero...
-¿Estamos locos? Los dos...
-Los fanáticos creen todos en el mismo.
-No tenemos ninguna religión.
-La de ustedes... Pueden sufrir de un delirio místico sui géneris, creerse profetas de una nueva fe...
-Podemos ofrecer pruebas palpables...
-¿Llagas sangrantes y esas cosas?
-No. Pruebas materiales, hechos que ocurren fuera de nosotros.
-¿Como qué...?

Ahora los muchachos quedaron ellos pensativos. A Manuel de pronto le entró por dudar de si eran en realidad capaces de presentar el tipo de pruebas que acababan de ofrecer... No se le ocurría por el momento ninguna. Estaban fuera de los lugares donde se encontraban las pruebas... Y además... ¿Por qué carajo tendría él que andar continuamente convenciendo incrédulos? ¿Por qué no dejarlos con sus dudas y simplemente volver a sus asuntos, a su casita verdadera, a sus planes...
En vez de volver lo que le ocurrió fue un abismamiento. Otra vez, como aquella, se sumió en las pesadas tinieblas del ámbito solitario. Su propio ser. Allí, donde una tenue luz difusa apenas permite tener alguna noción de espacio. Allí donde se esconde, ya lo sabía, ese contrincante tenaz de sí mismo, su contradictor, su antipersona.

-(¿Estás ahí?)
-(Estamos)
-(¿Qué querés ahora? ¿Por qué me trajiste?)
-(No te traje, caíste solo. Cada vez que querés renunciar caés en el mismo pozo.)
-(Entiendo. Vos sos el pozo.)
-(Todavía estás para chistes?)
-(Dale. ¿Qué carajo querés?)
-(Ya te lo he dicho. No quiero nada más que seguir. No podemos renunciar)
-(Estoy podrido de todo esto. Qué, acaso te asociaste con Satanás para complicarme la vida?)
-(La vida es esa. Nuestra vida...)
-(Aceptar el castigo?)
-(Manuel, Manuel... No abuses de mi paciencia. Lo único que no podemos es huír. Andá y convencé a ese hombre. Él te puede ayudar a volver a tu mundo y continuar con la lucha que nos ha tocado en suerte.)
-(¿Suerte...?)
-(No hagamos juegos de palabras. Las opciones son dos. Sólo dos... Aceptar el desfío o... el pozo...)

Al otro día, una vez que los labios de Magdalena se apartaron de los suyos, Manuel se enteró, de haber estado unas horas inconsciente, de haber sido atendido por un médico clinico que le inyectó vitaminas, una enfermera que le hizo inhalar eflubios inconducentes, una curandera que le aplicó cataplasmas de hortigas y ventosas; todo sin ningún resultado. Que después habían ido a buscar al licenciado Giorgionne de la Policlínica, quien a su vez trajo un aprendiz de hechicero que tras recitar varias fórmulas en guaraní, logró que el paciente abriera los ojos y se pusiera de pie para comenzar la frenética actividad que en ese corto lapso de tiempo puso la máquina de Abelardo en condiciones optimas de funcionamiento tras el tendido de un grueso cable de alimentación desde el taller mecánico de la esquina, pasando por sobre los canteros de la quinta y otras operaciones que sin dudar un momento ni tituvear, había conducido, como viejo organizador de operativos de emergencia. Por eso Magda le había besado y con ello terminado de despertar, para comenzar a entender que todo lo que se había hecho, se había hecho bajo su mando y que ahora las luces de aquel engendro parpadeaban a la espera de las primeras instrucciones

domingo, junio 15, 2008

553. La Verdadera Patraña

Volvieron en pocos minutos con el sidecar cargado de ropas y la curiosidad de Ernesto multiplicada por cien. En vez de ayudar a Margarita, casi corrió en busca de Manuel, quien sentado en un taburete trataba de mantener mentalmente los estornudos bajo control. Se le plantó en frente para interrogarle sin muchos preámbulos sobre qué historia era esa de los mundos paralelos que le habían hecho creer a Margarita. Cuales eran las reales intenciones ocultas tras dicha patraña, que había conmovido a la pobre mujer caída en profunda depresión por la muerte de su padre.

-¿Quienes son, de verdad, ustedes?

Manuel estornudó con una mano, con la otra hizo señas de esperar, y estirándola, tomó la bola de ropas que le alcanzaba Margarita al mismo tiempo que ya cerraba la puerta de la habitación tras sus pasos. Salió con anchos pantalones a cuadros plateados y un cárdigan té con leche que no lograba ocultar el estridente diseño de lo que se había puesto como camisa, aquella camisola brasilera que justamente Ernesto había regalado al veterano para su último cumpleaños.

Margarita ya alcanzaba jarritos de mate cocido caliente, habiendo dejado, con cierta vergüenza el paquete de galletas abierto sobre la mesa. Les invitó a sentarse en la cocina -el líving carecía aun de muebles adecuados- y a hablar con calma.

-Estos no son temas que -dijo serenamente- se puedan liquidar en tres palabras ni en cinco minutos.

Dirigió la mirada a Ernesto.

-Tal vez usted, Ernesto, debería escuchar un rato en vez de prejuzgar. -Le sonrió- Venga, siéntese aquí, mire, le ofrezco la mejor silla...

Fue Magda quien continuó:

-Me extraña tanta incredulidad en un hombre estudioso de las antiguas tradiciones, la sabiduría del hombre primitivo, la...

Magda pensaba continuar pero, al ver la extrema palidez en que entraba el muy negro rostro de Ernesto se detuvo.

-Pero... ¿usted qué sabe sobre mis estudios?

-En su casa tiene muchos objetos del pueblo Dogón. Su madre...

Ernesto apenas musitó:

-Si, mi madre era dogón...
-Pero ella no le enseñó sobre su pueblo... -arriesgó Magda.
-Nada.
-Quiso saber algo sobre sus antepasados y se encontró con leyendas muy misteriosas...
-Viaje varias veces a la República de Malí para recoger información de la gente que mantenía las tradiciones orales...
-Verdad que no parecen un montón de supersticiones?
-No. Yo no encuentro otra explicación que no sea aceptarlas como una versión, tal vez algo deformada, de cosas verdaderas. Pero...
-Por qué cree que esos seres nunca más volvieron del sistema de Sirio?

Ernesto rió nerviosamente.

-No se. Los Dioses suelen abandonar a los hombres. Hace mucho que no nos visitan...

Margarita corrigió.

-Bueno, si vamos a creer lo que se dice. Casi no pasa año que no aparezca alguna virgen por algún lado.

Y continuó Manuel:

-Estamos bajo una dictadura.

Ahora fueron los dos, Ernesto y Margarita, quienes quedaron pensativos. Ya no podían tomar las palabras de los muchachos a la ligera, pero "dictadura" parecía algo perteneciente a otra conversación. En qué sentido lo diría?

-Nos han contado una historia como la de los tres chanchitos. Los dioses son iguales a nosotros, tienen los mismos defectos, se pelean, son ambiciosos, vanidosos, egoístas... También entre ellos, como entre nosotros hay algunos que son más buenos, pero, por lo general dominan los peores... Porque... Bueno, siempre son los ambiciosos los que organizan las guerras, los que aprenden a luchar, a dominar, a lograr que los demás se tengan que arrodillar frente a ellos...
-¿Guerras...?
-Sí, nosotros estamos bajo el dominio de ese que llamamos Dios. Él es el mismo para casi todas las religiones importantes. Él ha triunfado sobre los antiguos dioses de cuando esto era un territorio fronterizo. El determina lo que es el bien y el mal. El nos exige obediencia y adoración. No permite que algún otro dios se aparezca por esta zona. No quiere competidores...
-¿Y qué gana con eso...?
-Se siente poderoso.
-¿Y acaso no lo es?
-No mucho más que alguno de su contrincantes cercanos. Pero además ... el universo es muy grande y ninguno de ellos es eterno.

miércoles, abril 23, 2008

519. Pasemos al punto 2

Sellaron la paz con un apretón de manos, dispuestos ambos a afrontar la extraña situación con el mejor de los espíritus. Porque no dejaba de ser extraño esto de estar en dos lugares al mismo tiempo. Tener dos cabezas pensando en paralelo, aunque no exactamente lo mismo, y... ¡Qué carajo! Tener que colaborar uno con el otro para poder volver a separarse. De eso se trataba. Lo supieron sin necesidad de hablarlo.
Por último Manuel quedó un momento contemplando a la flaca. Esta que ahora resultaba ser la otra y no la que había huido de Satanás junto a él, en el punto móvil del accidente. Un momento, sólo ese momento de detención visual que casi no dio para el resurgimiento de ningún deseo.Casi...
Después reaccionó encarando a toda la rueda para pedirles que se sumaran al proyecto que ya tenían esbozado con Abelardo y Miguel, que no era otra cosa que la construcción de una sencilla nave -bola- en la que pudiera volver sano y salvo a su verdadero mundo.
Manuel le pidió que le informara sobre eso agregando que no se podía imaginar como era que ellos pudieran fabricar un cohete tan poderoso como para llegar a otro mundo... En todo caso... ¿Cuál mundo...?

-¿Fuera del sistema solar?
-Ya te lo dije. Estamos en dimensiones paralelas... Juegos de dimensiones, conjuntos... ¡¿Yo que se!?

Fue suficiente. Pasaron entonces al punto 2, que era volver al galponcito y terminar de entender los planos, hacer la lista de materiales necesarios y salir a conseguirlos. Cincuenta metros de alambre de acero, para empezar. Una carretilla y una cantidad enorme de botellas de plástico y revistas viejas que no fueran de historietas.
Miguel se iba a encargar del alambre. Margarita con Magdalena de las revistas y para alguno de los manueles le iba a quedar la carretilla para recoger las botellas... Juntos no se podían dejar ver.
Dos horas después que Miguel dejara de tratar de corregir el perfil aerodinámico del dibujo, salían cada uno con su misión que debía cumplir antes de terminar la tarde y sin llamar demasiado la atención. Cartapesta claro... para una especie de carro alegórico... reforzada con tiras de plástico y alambre para que cuando... los niños se subieran en él... porque era para los niños jugar encima, los niños de la ecuela... una escuela de... Paso Carrasco. Eso es.
Al caer la noche todos volvieron a estar bajo el techo del galponcito que gozaba ahora de iluminación reforzada. Ernesto había hecho acopio de comidas ligeras y jugos de fruta porque los chapatis de Margarita parecían improbables. Abelardo se había construido unos compases de multiplicación con puntas graduables robadas de un juego de dibujo técnico y unos dispositivos para mantener tensos los alambres mientras se hacen los trenzados. Miguel seguía ensayando maneras de relacionar las ideas de Manuel, el nuevo, con sus enredados recuerdos de la mecánica cuántica.

-Toda partícula tiene asociada una onda, una frecuencia y una longitud de onda, como una cuerda... ahora...


jueves, abril 03, 2008

506. Luciérnagas

Manuel se había quedado esperando alguna señal, alguna respuesta, aunque fuera el definitivo rechazo. Esperó ese tiempo interminable que el aire se mantuvo inflado en los alvéolos, los supuestos latidos retumbando en las sienes de aquel pobre hombre, el sudor frio que estaba brotando por los dilatados poros de la nariz y la frente, el mareo conque giraban las cosas del galpón y la ventana, cuya luz se venía encima encandilando las pupilas y haciendo ver todo blanco, con la blancura del infinito... o de la nada...
Cuando por fin aquel tórax comenzó a desinflarse, lo hizo bajo la forma de un largo suspiro que pareció a su vez no querer terminar mientras quedase algo de lo que había sido el anciano. Un montón de trapos arrugados sobre una silla de mimbre. Una piltrafa que sin embargo tuvo coraje restante para sollosar sus razones.

-Siempre temí que algo así me pudiera suceder... He vivido con miedo.
-¿Lo presentías...?

La respuesta fue una oscilación del cráneo en equilibrio precario sobre el devilitado cuello. Manuel quiso animarle.

-No son cosas terroríficas... Sólo que tus ideas no eran tan descabelladas.

El viejo sonrió amargamente con un sólo lado de la boca. Recuperó algo de compostura y de color, el pulso y la respiración.

-Ps. Mis ideas. Mis viejas y locas ideas que quise ocultar en el zótano tapadas por una gruesa capa de buenos deseos.... urbanidad... responsabilidad por mi hija y mi nieto que no creciera a la intemperie de un mundo... que se me ocurría peligroso...Todo al pedo. Mi hija, una vez muerta su madre, desarrolló un fuerte rechazo por mi persona, quiso conocer el mundo, se hizo hippy, fue madre soltera y... a vos te tuvimos que criar entre todos. Claro. Nunca fui un buen padre aunque me lo propusiera. Mi cabeza estaba llena de luciérnagas...
-Cada uno es como es...
-Ni un buen abuelo... Te hubiese traído a vivir conmigo, ayudarte a estudiar...
-En mi mundo fue bastante parecido pero, de todos modos, abuelo, te he querido mucho y creo que lograste enseñarme cosas importantes.
El viejo lebantó sus cansados ojos con la esperanza de que le realizaran una ilución.
-¿Qué...? ¿Qué te pude haber enseñado de importancia...?
-A no conformarme con las apariencias. Claro que yo era un niño y no tenía capacidad para esos razonamientos pero, tus palabras me siguieron acompañando por dónde anduviera y... cuando comenzó todo esto...
-...hace dos años?
-Sí, de la manera más cómica. Yo estaba cagando en el baño y leyendo una historieta de Ernie Pike, cuando en el suelo se empezaron a abrir agujeros redondos cada vez más grandes. Caí en uno de ellos que se me cerró por encima y me sacó de allí para llevarme, así como estaba , en calzoncillos, hasta un bodegón de puerto en Filipinas y el tiempo de la guerra de corea. Allí hubo un tiroteo y... bueno la cosa ya no paró.
-Te viste involucrado en la guerra?
-No, en esa no. Sería muy largo de contar... Está en Internet, si querés lo podés ver ahí.
-¿Inter...?
-Internet.
-¿Qué es eso?
-¿No lo conocés...? Eso que se transmite con las computadoras.
-¿Computadoras... ? Sí, Se habla de que tendrían un gran futuro si se simplificara el manejo de los sistemas operativos... No sabía que se estaban utilizando para archivar historias personales... y transmitirlas.
-Sí... No has sentido hablar de los ciber-café, de los ciber...?
-Ciber...nética.... La ciencia de los cerébros electrónicos...
-Uh! Bueno, abuelo, es que los mundos paralelos... no son del todo paralelos..
-Entieno. Eso es algo que en tu mundo ya es cosa normal. Bueno, contame entonces de qué se trata. Después de todo ya estoy metido en este baile.

miércoles, abril 02, 2008

505, Peter Pan

-Para empezar te quiero contar que un día... alguien me llevó hasta un pueblo llamado Guichón y me mostró la casa donde vos habías vivido tu infancia...

La mandíbula de Abelardo terminó de caer.

-Conocí a una persona que se llama Bosco y que me dijo haber sido tu amigo. Tu gran amigo y compañero en eso de imaginar posibilidades fabulosas.
-Sí, Bosco...
-Él decía no saber cómo era que yo había sido llevado no sólo a tanta distancia sino a tantos años para atrás, porque era el año 1967...
-¿Pero, qué decís Manolito?!
-...En ese momento Bosco parecía tener mi edad. Mi misma edad de ese momento. 20 años.
-Tenés 22.
-Fue hace dos años...
-Pero si eso fuera así... ¿Por qué nunca me lo dijiste en estos últimos dos años?
-Yo acabo de llegar. El que vos veías era otro Manuel. El manuel de este mundo. El que ahora ha de andar metido en grandes lios sin entender que se encuentra respirando el aire de otra realidad.
-Parece una historia de "El Hombre Ilustrado", ¿cuando la inventaste...? Bueno, está bien, no te enojes. Es que todo me parece tan increíble...
-...
-Seguí, seguí Manolito.
-Bueno, al parecer quienes me raptaron y llevaron hasta allá fueron... Germán Oesterheld y... un amigo.
-¿Oesterheld? ¿Germán Oesterheld! El guionista de historietas...! ¿Sabías que yo intercambiaba correspondencia con él hasta poco antes de que lo desaparecieran?
-El mismo. El mismo que tenía la idea de fabricar una nave que dasafiara las leyes de la física... Seguro que de eso hablaban en las cartas...
-¿Cómo lo adivinaste? ¡Es cierto! Yo le comunique varias ideas audaces y el me devolvía dibujos y esquemas de funcionamiento... Un día... en una carta, se puso a divagar conque sus personajes seguramente serían seres reales de otra dimensión y que le llegaban por algun misterioso medio que no se podía imaginar pero que demostraba la posibilidad de contacto entre los mundos paralelos...
-Ves. Ves que es como te decía? Todo eso existe.

Ahora el silencio fue largo y compartido. El tórax de Abelardo se llenó involuntariamente de aire y todo él se aquietó sobre el respaldo de mimbre. No exhalaba ni dejaba de mirar a su posible nieto de la otra dimensión. Este muchachito travieso que ciertamente parecía ahora (ahora que le observaba detenidamente) un tanto más serio y preocupado de lo que nunca le hubiera visto. Una historia truculenta, la que se acababa de abrir frente a su vida después de preserbarla durante décadas de todos los posibles desvíos que su afiebrada mente le había tentado a seguir. Allí estaban todas juntas la teorías y las alucinaciones. Frente a él, encarnadas el su propio nieto, que ahora, como un Peter Pan moderno aparecía extendiendo la mano para llevarle de viaje al mundo de las posibilidades infinitas...
Apenas musitó:
-...esto es una locura...




martes, abril 01, 2008

504, Pensamientos Secretos

Se lo llevó al galponcito y cerró con cuidado la puerta. El viejo había puesto cara de asustado, se dio cuenta Manuel y pensó en hablar con suficiente claridad, como para que enseguida se diera cuenta de no estar hablando con un loco. Lo sentó en una vieja silla de mimbre con redondos y deshilachados posabrazos, le hizo señas de calmarse con las manos, mientras arrastraba ese taburete que aun tenía tres de las cuatro patas, se sentó y encaró lo que iba a ser su elocuente demostración.

-Como vos me dijiste alguna vez, he comprobado que existen infinitos mundos paralelos.
-...
-Estamos acá en uno. Un mundo donde vos has dejado de lado los inventos, tus grandes inventos, aquellos que siendo chico me mostrabas y explicabas sin que yo entendiera un corno.
-Cuales inventos, Manuel... El que te mostré hoy es el primero que intento hacer...
Manuel se golpeó la sien con la palma derecha.
-Bueno, es otra diferencia más.... ¿Pero te acordás de que me hablabas de ciencia?
-Sí, te trataba de enseñar los principios...

Le había explicado los principios básicos de la ciencia. Nada se crea ni nada se destruye, sólo que todo se transforma. Las energías entre sí y la materia en algunos casos. Le había contado la historia de María Curie antes que la de la manzana de Newton. El efecto fotoeléctrico y el principio de acción y reacción.

-No tenía a nadie con quien hablar... y vos me escuchabas...
-¿Pero, te dabas cuenta de que yo no entendía nada...?
-Pensaba que de tanto escucharlo...
-Abuelo... No tenía más de diez años.
-Después no te hablé más de esas cosas porque tu madre se enojaba.
-No entendía pero igual me gustaban esas explicaciones que me hacían pensar en cosas fabulosas.
-¿Fabulosas...? Tu madre decían que eran fabulosas... Pero yo te enseñaba cosas comprobadas por la ciencia. Cosas que te podrían servir para comprender los mecanismos y los aparatos, el porqué del vuelo de los pájaros, de la flotación de los barcos, del nivel de las aguas...
-...de los vuelos en aparatos sin motor, de la cuarta, la quinta y todas las otras dimensiones...
-¡No, eso no!... Yo nunca te hablaba de eso! ¡Manuel, yo nunca te hablaba de eso!

Imploraba Abelardo con las manos temblorosas puestas en vertical paralelismo frente a su cara sin taparla.
Manuel giró rápidamente el enfoque.

-Pero lo pensabas. En realidad todo el tiempo estuviste pensando en viajes extraordinarios...O no?

Abelardo se puso pálido y dejó escurrir sus mejillas a medida que aflojaba la mandíbula.

-Bueno, abuelo. Yo he hecho varios de esos viajes extraordinarios y te puedo dibujar el plano de una nave que sirve para hacerlos.
-¿Viajes extraordinarios...?
-Sí viajes al pasado, a otras dimensiones... esas cosas...
-Eso no es posible Manolito... Reconozco que he pensado mucho en eso pero...
-¿Probaste alguna vez de sintonizar la onda de cada dimensión por separado?
¿De reunir esa información en un sólo punto? ¿De generar por separado la onda contraria que anulara la natural...? Te estoy hablando de una zona del espacio que quedara aislada del resto de las influencias...

Abelardo estaba temblando, especialmente su mandíbula. Su gran mandíbula de equino desbocado. Sufría, porque por todo lo que oía se sentía culpable. Haber engendrado en aquella mente tierna la semilla de su futuro delirio.

-¿Me leías el pensamiento?
-¡No, abuelo! Apenas me fui acordando de tus charlas cuando pude entenderlas... Cuando tuve la experiencia.
-¿Y qué experiencia pudiste tener...?

Ya estaba. Ahora podía hablar por las claras