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martes, septiembre 15, 2009

736. SMS Movil

De pronto todo volvía a ser divertido. Aquel hombre grande y negro, que pudiera impresionar a cualquiera por su masa corporal y su feúra, estaba asustado. Dominado por el temor y casi temblando en su contradictoria palidez. Se le representó el otro Ernesto que conocía, menos arrogante pero igualmente vulnerable ante impensadas situaciones. No quiso hacer de aquello un motivo de burla, antes bien le agradó encontrarle por fin la veta sensible,

-No hay nada que temer. No soy el hijo del diablo, ni un brujo... Soy lo que les he dicho. Alguien de aquí que por casualidad ha sido llevado al mundo paralelo... y ha vuelto.
-Pero y eso que vimos brillar en el aire, ¿qué ha sido?
-Un mensaje... Es posible que haya sido un mensaje... Una señal. Los de allá me andan buscando...
-¿Los de allá...?
-Sí, mis amigos de allá... Mi abuelo...

Con vos que quería aparentar firmeza Rulo sostuvo que el abuelo nombrado había muerto casi diez años atrás.

Manuel tomó el toro por las guampas.

-Ernesto, dígame que ha visto recién en el aire.
-Una figura, de un hombre, vestido...
-¿Con una escafandra en la cabeza verdad?
-Sí, como...
-Como El Eternauta que tiene Don Miguel encuadrado en la pared de su escritorio, verdad?
-Sí, exactamente eso, pero...
-Claro, pero éste se movía, verdad?
-Sí, levantó un brazo como para saludar...
-Cualquiera que haya conocido a mi abuelo sabe que era fanático de la historieta del Eternauta. Era amigo del autor de ese guión, Germán Oesterheld, que fuera uno de los 30000 desaparecidos de Argentina cuando el proceso.
-Pero... ¿Y por qué aparece ahora la figura...?
-Bue... es medio complicado de explicar, pero... Eso sería como un pequeño SMS que se distribuye por todos los mundos y todas las épocas, al barrer, buscándome...
-¿Ahora vos tendrías que contestar?
-No tengo medios para hacerlo.
-¿La imagen no sirve para eso...?
-No sé, puede ser, pero no me dio tiempo, enseguida se evaporó.

Ernesto cortó la conversación levantando los brazos en el espacio que les separab tocando a los más próximos con las puntas de los dedos para indicarles que le atendieran.

-Por favor, vengan hasta casa, creo que podríamos hacer algo con esto.



sábado, agosto 01, 2009

719. ¿Dibujos hablados?

La expresión de Magda tuvo un relumbre momentáneo.

-Yo había tenido una idea parecida.
-¿Quisieras dibujar también...?
-No... Una idea sobre lo que podrías hacer vos... Una ocurrencia, porque... No te dije nada pero he conseguido otro trabajo...
-Ah, ¿y qué trabajo es...? ¿Algo que te gusta...?
-Sí... Parece bueno. Me habló el Pichi para que le atienda el Cíber Café que instaló pegado al parador. No sé mucho pero tengo afinidad con las computadoras.
-Ya los sé, pero... qué tiene que ver eso con mis ganas de dibujar?

Lo difícil era decirlo sin parecer que se estaba entrometiendo en lo que no le concernía.

-Podrías contar la historia aunque no fuera acompañada de dibujos... o con muy pocos... Es una historia apasionante!
-¿Contarla...? ¿Querés decir escribirla...?
-Sí... ¿Por qué no?

Manuel se acomodó sobre el taburete, tomó una mano de Magda y seriamente le miró a los ojos. (Eran tan límpidos y hermosos) ¿Qué decir? Que nunca se le hubiese ocurrido pensar una cosa así hubiera sido mentira. Que le pareciera algo natural y fácil, también. ¿Qué sabía él de escribir? A no ser alguna pequeña cartita avisándole justamente a ella sobre algún lugar para encontrarse. Algún chiste... Aquella parodia que habían escrito entre todos en la clase de literatura... Pero se necesitaba conocer palabras. Otras palabras que las pocas que necesitaba él para andar por donde andaba y entenderse con quienes se entendía. Él era un simple bruto. Porque aunque a veces... allá en el otro mundo... ¡No, él nunca hubiera podido armar un discurso. Tal vez hasta por eso mismo había sido tomado como un símbolo. Tan bruto era que ni intentaba mentir.. Pero además... La historia suya no era una invención como Cien Años de Soledad. Era lo que le había pasado. El no era otra cosa que un personaje... Ja.

-Yo soy sólo un personaje. No soy un escritor.
-Si dibujaras la historia como una historieta sería lo mismo....
-Sí pero al dibujar, podría dibujar lo que recuerdo haber visto.
-...dibujalo con palabras...
-¿dibujarlo con palabras...?
-Todo lo que me contaste yo lo ví como si estuviera mirando la escena...
-Bueno, vos me conocés mucho... Entendés hasta el último de mis gestos...
-No. Eran tus palabras que parecían estar proyectando una película. Cualquiera se hubiese imaginado lo mismo.
-Entonces... Me creíste...?
-Claro que te creí, flaco!



domingo, junio 07, 2009

700. Dos Años Antes

Trató la flaca de explicar que sobre ese tema no tenía la menor idea. Cómo pudiera ser que el viejo muerto produjera olores de tal intensidad que se llegaran a oler desde otro mundo, es decir, una persona sola, como destinatario del mensaje, los olfateara. Resultaba más incomprensible que la propia idea de que los muertos estuvieran vivos, en otro lugar o en otro tiempo. Y si lo estuviesen y quisieran comunicarse con alguien, por qué no usar algún otro medio más convencional. La radio, o el messenger de Internet?

-¿Eh?

Tras la risa Manuel se puso seriamente a buscar en sus recuerdos alguna de aquellas sesudas explicaciones que Ernesto Federico algunas veces, y otras el propio Avelardo solían dar sobre la complicada realidad de la realidad. No era cosa de embarullarlo todo tratando de explicar lo que ni él mismo nunca había logrado entender pero...

-Te he dicho que existen muchísimos mundos en paralelo. Parecidos pero a la vez distintos. No se cómo, pero entre ellos se influyen y también se comunican... El abuelo Avelardo está viviendo en un lugar que se llama Segundo Tiempo, que es como otro barrio del mundo en que está la Tierra, pero la Tierra 2, que es a la que me llevaron entre él y un tal Germán Oesterheld. Ellos han probado muchos métodos, son medio inventores, pero ocurre que aquí, en Tierra 1 las cosas se complican... Este es un mundo muy... como chapado a la antigua... Por eso, me explicaron que habían cometido varios errores llevándome y trayéndome hacia lugares que no eran los que ellos querían... Bueno, el tema es que casi ningún método de comunicación funciona bien con este mundo... Ahora están probando con olores, pero no es que hagan olores y los manden volando. Ellos logran que yo sienta los olores mandándome una especie de onda que me encuentra en cualquier lugar en que yo esté. Que ni ellos saben dónde. Eso toca algún lugar de mi sensibilidad y me produce la sensación del olor.

-Pero si una vez pudieron llevarte vivo hasta allá...?
-Bueno, pero después las cosas se complicaron... Hay gente que no quiere que nos comuniquemos.
-¿Gente...?
-Gentes... seres... esas cosas...
-Y vos querés producir esas mismas ondas para que ellos también sientan olores...?
-Quiero contestar el mensaje. Que sepan que lo he recibido. Es posible que así ellos sepan dónde me encuentro. Fijate que estoy dos años antes...
Manuel700-Dos años antes
Giorgionne sufrió un absceso de tos.

-Tenemos que enviar un mensaje de olor hacia el futuro?
-No es el futuro... Parece pero no es...
-¿Y qué es entonces...?
-Ellos tienen dos tiempos... Es decir... El tiempo de ellos es doble, plano... como una superficie... me dijeron. El nuestro es como una línea en la que cada cosa ocurre antes, al mismo tiempo o después que otra cosa. Para ellos no es así. Dos hechos cualquiera ocurren en distinto orden según desde dónde se observan.

Giorgionne saltó:

-Pero nadie muere hasta que la bala no le parte el corazón, verdad?
-Bueno, eso... no lo sé.

A partir de ese momento se borraron las diferencias. Los tres se pusieron a barajar posibles métodos de transmisión que no implicaran grandes desarrollos tecnológicos a no ser los naturales. El pensamiento. La telepatía. La suma de muchas voluntades pensando lo mismo...

-Lástima no saber un carajo sobre esos temas!

Manuel tímidamente explicó que conocía un método de amplificación del pensamiento. Nada seguro, pero... En otro mundos había dado excelentes resultados: Las cuerdas resonantes.

viernes, mayo 29, 2009

698. Pedos en bolsas

Con el manubrio chanfleado por el golpe, las piernas doloridas y la cara ardiendo, solo consiguió dirigir el artefacto de dos ruedas por arenales y cuesta arribas, gracias al momentáneo entusiasmo que la posibilidad de reiniciar la comunicación con su abuelo le había provocado.
Llegó exhalando brutos resuellos y con la voz llamando a Magda mientras desde la puerta abierta ya estaba viendo que quien estaba sentado en el taburete verde no era la flaca sino Giorgionne de perfil, chupando tranquilamente un mate.

-¡ Es el abuelo, ya está todo claro !

Para él lo estaba.

Giorgionne, descartó de inmediato su tonta interpretación de aquello fuera una burla a sus cuarenta y pico de años. Por otra parte el muchacho se veía como pasando por un pico de euforia.
Pico. Palabra en común en dos pensamientos distintos que le dan sentidos distintos. Primero una cantidad imprecisa. Pico. Cuantitativo. Y después... "...un pico de euforia". Algo mayor en altura, supuestamente en un gráfico, o sea... Bueno... también cuantitativo.

(hubiese sido más bonito siendo cualitativo, yo creo, porque muchas veces, como en esta, se entrecruzan conceptos, ejemplo: burla con euforia, frente a la repetición por el otro lado: pico, pico. O sea que hay un pico que es burla y hay otro que es euforia...)

-Digo que los olores... me los manda mi abuelo... son una forma de comunicación!

Hasta gracioso. El abuelo envolviendo pedos en bolsas de nylon...
Ah, los olores aquellos que le venían...Dice... que son mensajes del abuelo que estaba en el otro mundo pero le ayudaba...
Sustituyendo la figura del padre ausente...

-Si se juntan las iniciales de los nombres de los olores aparece un mensaje.


domingo, mayo 24, 2009

696. El País Donde El Tiempo Gotea Como Si Fuese Miel

A todo eso Manuel iba llegando con su bicicleta lo de Rulo. No es que hubiese demorado tanto por ser muy lejos, ni que se hiciera difícil pedalear sobre frecuentes calles llenas de arena, es que... simplemente no llevaba apuro y, al no llevarlo, se detenía a cada tanto a constatar similitudes y diferencias entre sus recuerdos y las cosas tal cual las contemplaba. Había encontrado pocas diferencias y, en general, bastante explicables por el paso del tiempo, aunque fuera poco. Hasta se había bajado a buscar en la esquina pasando lo de Luque, el lugar aquél en que, quizá un mes antes de lo que ahora sería el presente, se había tropezado con una rama caída que le apuntara con un extremo afilado a la altura del tobillo. Estaba aun allí. Cambiando la mancha roja de sangre fresca de entonces por otra marrón que empero se negaba a desaparecer.
Así que cuando llegaba, venía mascullando su confirmada sospecha de estar pisando el mismo planeta que le había visto nacer. De ser el mismo que siempre había sido aquí. De estar rodeado de aquellos que siempre le habían rodeado... salvo que... La historia no se iba a repetir. Ya no se estaba repitiendo. Simplemente, la historia, para los demás, seguía por el mismo rumbo que trajera antes de que aparecieran aquellas extrañas burbujas de nada en el baño de su casa y se iniciaran los viajes de los que, contrariamente a lo que había todo el tiempo creído, nunca había regresado hasta ahora. Para él la historia era tan otra como pudiera serlo. Estaba de vuelta en aquel lejano paisito de grisuras añoradas, donde el tiempo pasa con a viscosidad de la miel, el ayer es igual al mañana y todas las revoluciones terminan en lo mismo. Él en cambio era otro.Ya no el muchacho ingenuo que pudiera pasarse igual una semana panza arriba sobre la arena de la playa. Feliz con sexo, amor, y poco trabajo...aunque lo fuera... salvo que ahora sabía que lo que se ve no es todo lo que existe.

miércoles, abril 01, 2009

674. Conversaciones

Fue cuando Margarita recuperó el hilo de una anterior conversación interrumpiera con Magda dos meses antes. Que decorara no más a su gusto la casita ya que en ella estaba viviendo, sin problemas, ya que ella -Margarita- no pensaba volver, a no ser algún día de vez en cuando a visitarles. Qué más quería ella que su hijo estuviese siempre acompañado con la misma muchacha, aunque eso pudiese sonar demasiado convencional en su boca, después de haber cambiado quinientas veces de compañero. Pero era así y recién se animaba a reconocerlo. Que la variedad es hermosa pero en demasía cansa, y especialmente... Se lo iba confesar entre mujeres.

-Mi vida loca le quitó a Manuel el padre...

Manuel se acercó para inquirir:

-Tuviste algo con el Yaka, vos...?
-Ah, Manuel! ¿Con el Yaka? Mire si voy a... Bueno, hace veinte años no estaba
mal.... Pero fuimos amigos muy poco tiempo.
-El suficiente?

Ahora molesta.

- Qué se yo... Pero de qué hablás? Ah, ya te he dicho tantas veces que no puedo saber quién fue tu padre. Por qué insistís...?
-Porque creo que Yaka Zulu es el padre de mi hermano Manuel, el de aquí. ¿No les ves un parecido...? A vos Magda, qué te parece?

Margarita se apresuró a llegar hasta la cama, todavía, de Dengue, a interesarse por su salud casi sinceramente del todo. Vittorio le presentó a Ernesto Federico que se conocían del barrio sin haber intercambiado palabra. Lo recordaba más joven saliendo por esas calles a llevar de paseo a su madre en el carrito lateral de aquella enorme motocicleta de manubrios anchos. Ella apenas asomaba la cabeza, aquella carita ovoide, renegrida, debajo de una capelina rosada nácar. Decían que era loca. Y que el muchacho terminaría yendo por el mismo camino si persistía en llevar esa vida de monje tibetano. Que había tenido un hermano que se quedó en Brasil cuando el suicidio del padre, parece que internado en una clínica, de por vida, manoseándose manchas de sangre imaginarias. El hombre, brasilero de origen, según todos más loco que millonario y excelente violinista, miraba a la gente como desde detrás de un muro de orgullo. El hijo, no. Este.

-Mucho gusto, en realidad.... nos conocíamos aunque nunca habláramos.

Ahora se acordaba de aquella conversación que una vez había oído, entre su propio padre y este sujeto, en el galponcito de la otra casa. Hablaban de ciencia y de inventos a medio fabricar. De viajes en el tiempo, hacia el pasado, decía este, explicando luego que tras las huellas de los primeros hombres para recuperar el primitivo sentido de la humanidad, anterior a toda la confusión que después vino. A ella le había causado gracia que un hombre tan musculoso se preocupara de aquel modo por el destino de la humanidad, lástima que no se diera cuenta todavía de que la única salida era fundar una humanidad nueva, liberada de las posesiones de todo tipo. Que el pasado debía ser dejado donde está. Y comenzar desde cero... Claro que ahora ya tampoco estaba tan segura.

-Te recuerdo del liceo de Solymar.

Claro! Oliveira. Increíblemente el mismo que después veía en la ferretería o en la farmacia. Antes del suicidio y después, y algunos años. Heredero de una fortuna que también transforma a los que se dejan seducir. Aunque generoso.

-Tu hijo es muy extraño.
-¿Mi hijo...?

Casi había dejado traslucir una entonación irónica.

-Sí... Nos ha tenido en vilo con una historia complicada que ahora parece que ha sido un invento suyo... ¿Tiene costumbre de mentir...?



domingo, marzo 08, 2009

665. Hijo de cualquier um

Por supuesto que Julieta y Rulo recibieron la presentación como un trozo demasiado grande de carne que no podían deglutir. Pálida y sonriente, Julieta hizo un cabeceo a modo de saludo, sin entender todavía  cómo sería posible que de buenas a primeras Yaka Zulu viniera a ser reconocido por su hijo como padre, antes de ser él quien reconociese a Manuel como su hijo... después de tanto tiempo y cruzarse todos los días casi sin otro saludo que aquellos ughs que se estilaban entre vecinos poco interesados en intimar. Rulo ni siquiera cabeceó. Detuvo en cambio su mirada sobre la facha bruta del negro, reteniendo apenas el sentimiento racista que pugnaba surgir a pesar de saberse más oscuro que claro, ni alto, ni rubio ni dueño de ojos celestes. Siempre había pensado que no había problema conque alguien fuera negro. ¿Pero tan negro, así como Yaka...? Con esos labios exagerados enmarcando una boca que al abrise mostraba sin pudor buena parte de los órganos internos... Esa facha cualquiercosaria no solo por las rastas y los aros pendientes, sino por aquel chalequito de seda blanca, bordada con claveles rojos, como los gauchos payadores del tablado, los anillos en cualquier dedo con brutales piedras verdes y rubíes, los bombachudos de tela brillosa... las enormes ojotas con suela de cubiertas viejas... ¡Qué asco!
En seguida Manuel se vio en  el aprieto de explicar lo que parecía inexplicable. No que pudiera ser hijo de cualquier um, como dicen los brasileros,  ni que su padre fuera un negro de absoluta negrura, puesto que eso vendría a ser algo hasta obvio para quien le viera mulato hijo de una blanca; lo increíble podría ser la explicación de que tales paternidades y filialidades vinieran de otros mundos y que aquí, sobre esta sólida Tierra 7 que pisaban... tal vez... el Manuel autóctono no terminase siendo hijo del correspondiente Mandinga autóctono del correspondiente segundo tiempo, heredero del trono de los Mandingas, por extraño que pareciere!
Entonces lo que acababa de decir como presentación habría sido una mentira?
No, mentira no. Porque el parentezco existía aunque viniese de otro mundo.
Pero algo engañoso al menos. Fijaos que para Rulo y Julieta las cosas se presentaban de otra manera al desconocer que Mandinga era otra persona que Yaka Zulu y que ni siquiera Manuel era el mismo que conocían.

Manuel se rió.

-Claro que todo esto tiene que ver con mi historia, esa que ustedes no pueden creer. Bueno, ahora tengo la prueba. Este que está aquí es mi padre del otro mundo. Es un semidiós que tiene poderes como los héroes de los dibujitos... Pueden pedirle que haga cosas extraordinarias...

-¿Cosas extraordinarias...?
-Sí, como... por ejemplo...mmmm...
-Es una joda? -preguntó Rulo.

Mandinga se puso de pie encantado, en el medio de todos como si fuera un círculo. Logró con decisión de movimientos  que la atención se fijase en su persona, como hace el mago mientras aprieta el pedal oculto, y sin mediar palabras hizo aquel gesto de encender un fósforo en el aire, sin otro resultado que empequeñecerse dentro de sus raras ropas hasta el tamaño de un oso de peluche y volver al tamaño previo de inmediato.

El público no encontró demasiado extraordinario el número. Hasta en el parador del Pichi se habían visto hipnotizadores más interesantes. Claro que sonrieron, por el lado de la simpatía Mandinga ya estaba haciendo mella en las voluntades.
Pero ahora mostró un gesto de contradicción.

-Lo que te decía Manuel. Aquí las cosas no funcionan, es un mundo raro!

Julieta, creyendo lo de la joda, pidió otra prueba.
Manuel dijo que la tendrían.
Mandinga resopló.
Manuel le miró con atención.
Se le veía deprimido.
Muy frustrado, pero de pronto estalló en risotadas.

-Sí otra prueba y muy graciosa. Miren, ustedes han de conocer a alguien muy parecido a mi que habitó o habita por estos parajes.
-Sí -contestaron  Julieta y el Rulo, queriendo seguir el juego.
-¿Cómo podríamos llegar hasta él?
-Dando un paso...



lunes, febrero 09, 2009

655. Toguna

Lo extraño del caso fue que Dengue aceptó irse a la casa de Ernesto. Lo hizo prolongando su mirada en aquella silenciosa dirección entre los pinos. No se veían desde allí las cuatro aguas del alto techo de tejas sobre el mirador de los Dogones. Pero se adivinaban, acompañados de altos cipreses y grisáceos cedros que ocultaban un trasfondo de castaños, peros y membrillos, apenas asomados sobre el borde del muro de ladrillos vistos. Tal vez recordara algo agradable de sus trabajos en esa finca.Tal vez sólo la fantasía de pertenecer por una vez a un paisaje tan de postal vendible. Tal vez... vaya uno a saber...
Fueron todos tras la moto de cuyo sidecar asomaban pendulantes las patas flacas y los championes rojos de Dengue, en oposición a su máscara humana que parecía, a pesar de todo, suficientemente quieta y seria como para una fotografía documental.

Atravesaron el viejo portón, aquí mejor restaurado que en otros mundos, y pasaron al fondo, tras el antiguo casco de la residencia, donde Ernesto había hecho construir toda una casa nueva con las obvias comodidades de hoy, pero con gruesos muros de adobe y techo de quincho.
Su madre estaba allí, diminuta y encorvada. Entre plisadas arrugas pequeños ojitos miraban por sobre el mango tallado de su bastón un más allá de imposibles paisajes africanos, o tal vez... sueños, complicados sueños que se negaban a coincidir.

Dengue fue traído a su presencia y presentado por Ernesto casi como una liturgia sin esperanza, pero no. La vieja alzó los ojos y ante el asombro de todos tuvo voz para el saludo.

-Toguna. Toguna!

Ernesto acarició aquella cabecita y sin dar explicaciones siguió camino con Dengue hasta lo que al fondo definió como su dormitorio. Una fresca habitación cuya ventana se abría al resinoso olor de los pinos allende la cercana calle lateral. Llamó a Eva, la enfermera. Hizo las presentaciones y fue hasta el pabellón antiguo en busca de revistas y un pequeño televisor. Parecía otra persona. Por último pidió a los presentes que se quedaran un rato acompañando a Dengue, mientras él demorara en traer algunas otras cosas que iban a ser necesarias. Ropa nueva, por ejemplo.

martes, enero 13, 2009

647. Tanjerina, teta y vino.

Al cabo de un rato acordaron no hacerle más caso a los olores y continuar con el tema de la locura y sus posibilidades de cura, o no, por ejemplo. Para Manuel estaba claro que mientras tanto él podía comprender todas y cada una de las dudas que sobre su cordura pudiera el licenciado mantener, no estaba loco, y menos cuando todavía le tenía sin comunicar otras tantas que él mismo había mantenido con respecto a su propia cordura.

-Todo eso no importa, licenciado, no importa nada! Como nunca vas pensar que se puede tratar de una alucinación cuando ves que un auto se te viene encima! Si era alucinación te enterarás después, pero primero, pegás un bruto salto.

El diálogo se había vuelto amablemente un debate intelectual. Vittorio con evidente entusiasmo en su expresión trataba de demoler los argumentos de la defensa.

-Si en tu mente todo estuviese tan claro, cómo me explicás que hayas pasado media hora olfateando olores inexistentes...?

-Ja, eso sería un problema médico. Tal vez a causa del traslado...

-(desdeñoso) Ah, sí, sí...

-... o viene del otro mundo, por qué no! ¿Por qué no pueden llegarme olores del otro lado si desde allí me han traído. Me han tirado... Pero... ¿y por qué llegarían esos olores siguiéndome...?

-Eso. No parece muy razonable.

-Pero de repente no vienen siguiéndome... Los mandan!

-Quienes...?

-Son como... avisos. Me quieren llamar la atención. ¡Me están buscando...!

-¿Quienes...?

-Mis amigos. Mandinga, mi padre... Mirá, ahí a vuelto el olor...!

-¿A qué?

-...durazno, eeeh...empanada, flores de esas... Uf, ajo!

-Tranquilo, yo voy tomando nota.

-Ahora olor a gas...  y ahora peor, como a huevos podridos...

-...

-... no sé, un olor raro... y ahora volvemos al viejo jazmín!

-...

-...nafta...limón....otro jazmín y un olor conocido, muy suave, enseguida olí como si estuviese con un plato de ñoquis enfrente y enseguida... olor a orto, después polenta, queso, rosa, ja y el olor que tenía la sotana de aquel cura del ómnibus!

-...

-tanjerina, teta y vino, no sé y...zanahoria...




martes, noviembre 18, 2008

628. DUDAS

Se le presentaba la duda a Manuel sobre si él y Magdalena estarían viviendo juntos. No se le ocurría la manera de preguntarle sin que sonara demasiado raro. Natural que siendo él de otro mundo y ella de acá, no lo supiera y, aunque pudiera parecer gracioso de golpe se estaba poniendo tímido, cohibido por esta hermana gemela de la flaca que en definitiva no le estaba creyendo un carajo de todo lo que había explicado sobre los viajes por los mundos paralelos y la necesaria certeza que él tenía, de que otro Manuel, el que sí sabía si vivían en pareja con ella, debería andar perdido por ahí tratando de volver otra vez a su nido. No era que no le atrajera la idea, sino que se sentía bastante extrapolado cada vez que pensaba que ella era otra, íntimamente relacionada con la otra, como una hermana, o la amiga más amiga aun sin conocerse. Y él... una especie de intruso que venía a traicionarse a sí mismo, como ya le había pasado en otra oportunidad pero a causa de una situación mucho más confusa. No quería, ni se detenía a pensar la razón de las dudas en un sentido ético. Si pudiera ser considerado culpable o no. Le ocurría en cambio que se sentía incómodo en el papel de engañador. Si al menos ella le creyese por un momento que él no era el Manuel que ella conocía... y si aun así quisiera seguir la vida que pudiera haber estado llevando con el otro... Ah, porque lo que es besar...besaba tan bien como la verdadera flaca!

-¿Volvemos para casa...?
-Sí. pero antes debemos comprar comida. el doctor me ha dado una dieta que tenés que seguir. Estás muy débil...
-No tengo un peso en los bolsillos.
-Ya lo sé. Pero Rulo tiene plata para vos que cobró del último trabajo que hicieron.

Era el dinero del otro. No podía de ninguna manera comerse la plata del otro y encima... capaz... y apropiarse de su casa y de su ropa. ¡Que situación de mierda!

-Vení, Rulo a esta hora ha de estar de vuelta... si no se fue al hospital a verte. Me olvidé de mandarle un mensaje... Ja, mejor dicho me quedé sin tarjeta.
-Y vos... ¿Has estado sin trabajar por cuidarme...?
-Mirá allá está la moto, qué suerte!

Iban llegando a la casita cuando salió Julieta a recibirles. Sin querer Manuel corrió hacia ella como si fuera al encuentro de la verdadera Julieta, con su manera tan particular de caminar que le hacía siempre resaltar lo bien proporcionadas que tenía la caderas y los senos y la elasticidad de todo su cuerpo.

-Manuel, qué suerte que ya estés bien. Rulo fue hasta ahí, ya viene...
-Y Lucila...? ...Ah... digo...
-¿Qué?

Juleta se había puesto espantosamente pálida. y Manuel al notarlo y buscar en aquella figura el embarazo que debería tener a esa altura de ese año, sintió que el suelo se le hundía en la impresión de tal vez haber dicho algo terriblemente hiriente. Julieta no estaba embarazada, no tenía rasgos de haber recientemente sido madre, parecía al borde de un desmayo.

-Perdón. Todavía estoy confuso.
-No es nada... Vengan, vamos a tomar unos mates adentro...

Rulo tiró los paquetes sobre la mesa tropezando por abrazarse con Manuel al tiempo que gritaba bromas sobre la fingida enfermedad de su primo. Hijo de puta y esas cosas. La cantidad de trabajo nuevo que estaba apareciendo. Hasta uno de un milico con guita, que parecía querer que le reparen todas las cañerías de una casa que acababa de comprar y se la pinten.

-¿Qué te parece, eh?
-¿Ferrari se llama...?
-Sï. ¿Pero cómo lo sabés...?

Magdalena intervino.

-Yo se lo conté...

Rulo la miró confundido.

sábado, mayo 05, 2007

288: CON PLATA TAMPOCO

Cuando Ferrari encontró un pretexto y se retiró Cholo ya estaba agitando la revolución en una mesita con tres parroquianos. Luque se había arrimado con el trapo de limpiar las mesas al hombro y una idea clara. Que todos los gobiernos nos han currado, decía, y que este ya iba camino a ser lo mismo. Más impuestos y casi la misma corrupción.
-Es el sistema ¿no es así Cholo? No se les puede cobrar más a los ricos porque sino se llevan los capitales y los pobres se quedan sin trabajo. Entonces cobrémosle a los pobres mientras tengan trabajo y dejemos que los ricos igual se lleven la plata a las Bahamas. ¡Y las multinacionales, ni que hablar!
-Por eso. Por eso hay que empezar de otra manera, cortando con los capitales
Remigio largó la risa. Nunca se había oído tamaño disparate de boca de un ser humano que se dice pensante. Como se te viene ocurrir muchacho que se puede hacer algo sin dinero. Acaso viene alguien a darte de comer si no trabajás y ganas plata.
Por supuesto que el dinero es el dueño del mundo -le retrucó imperturbable- por eso mismo lo tendríamos que eliminar. Para librarnos de nuestros dueños.
Jacintito y el Retruco eran los otros de la rueda que sonreían mientras seguían con la mirada a los dos litigantes. Les gustaba. Porque algo así habían pensado en algún momento sin poderlo decir por no encontrar las palabras o la convicción. Las dos cosas habían alguna vez… lo que decía uno y lo que el otro, que después de todo tenía también razón. Porque sin plata no se hace nada, pero con plata tampoco
Vinieron los gritos de la calle que resultaron ser exclamaciones que el Ferrari exclamaba ante la cara del comisario que se había bajado del Mustang y pretendiendo apoyarle una mano en el hombro para acercar una cara condolida y amistosa que ambientara la comprensión de la extraña e inquietante noticia que le tenía que transmitir. Gritaba Ferrari de indignación e incredulidad al serle comunicado oficialmente que debería abandonar las tareas de vigilancia formateadas fuera de planilla escrita, por un tiempo al menos, hasta que se encontrara una solución al problema este que tiene al país parado.
-¡Préndanles bala! ¡Préndales bala! Eso es lo que tienen que hacer!
-Pero parece que son de otro mundo.
-Las balas matan en todos los mundos!
Manuel y el Cholo de a poco se acercaron a la vereda trayendo los vaso de la poca cerveza para disimular y tratar de escuchar mejor. Al menos parecía que empezaban los movimientos…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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martes, febrero 20, 2007

219: UN CHÉ CON CHÉVERE

-Viste jetón, te dije que no te metieras con Manolito. ¡Se está dando cuenta de todo! Va atando cabos de a uno y va a llegar a desarmar todo el enredo que vos le armaste. Te lo dije desde un principio un humano nace con una impronta que es posible desviar, como se puede torcer un árbol, pero no se puede hacer un manzano con un eucalipto.
-Yo nunca quise hacer de él otra persona! Sólo despertarle algunas semillas de conciencia que ya tenía.
-Sí para que lo mataran como al Ché.
-(remedando) Ah, pa-ra-que-lo-ma-ta-tan como al Ché… ¿Cómo si fuera gran cosa la muerte? Acaso no la pasamos bastante bien?
-Cada uno es dueño de su vida y de su muerte.
-Y bueno ¿?.
-Pero si vos le vas escribiendo el guión su vida deja de ser suya.
-¡Para la bola que me ha estado dando!
-Te das cuenta? Vos te rompés el culo inventando cosas y mi nieto se caga de risa y hace lo que quiere… Bueno, no todo lo que quiere.
-¡Casi todo!
-Pero cual ha sido su principal rebeldía?
-No creerse lo del predestinado.
-Pero eso justamente es cierto. El guacho ha nacido en un momento justo para que todas las ondas mejores se juntaran sobre el óvulo recién fecundado. Eso ya te lo explique. El no lo quiere aceptar porque…
-Yo no creo que eso se pueda saber con tanta precisión. Pero no importa. Cualquiera que le digan que es un predestinado salta y grita que sí, antes de entender de qué se trata. Tu nieto se hace el boludo!
-Mi nieto no es estúpido. Desde el principio olió que eso era mal negocio.
-Mal negocio llegar a ser un héroe para un guacho que se ha pasado leyendo historietas heroicas que desde chiquito le prestó su abuelo tratando de despertarle las ideas de la justicia y de su lucha? No me digas que tu nieto leía todo eso sin que se le sacudiera el pecho emocionado o se le encogiera de tristeza ?
-Claro, je je, tus guiones!
-Vos también los leiste...
-Y me gustaban, pero eso qué tiene que ver?
-América necesita un guía, el terreno está fértil, el momento es ahora. Un nuevo Ché pero con más chévere.
-Ahí lo tenés a Chávez!
-De pedo no dijiste Kirchner!
-No si te voy a decir Vázquez?
-¿Quién?


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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sábado, febrero 03, 2007

202: Aoé, aoá...

Era un verdadero baile. Acalorado, sudoroso y desnudo. Una centena de cuerpos que brillaban a la luz de las hogueras, movían sus partes de una manera brutalmente sensual, sin modales ni educación. Se dejaban llevar por la música de adentro que era la que también seguían los músicos y la que prontamente se les iba contagiando a los visitantes. Mandinga se detuvo como para dejarles ver.
-Este es mi pueblo.
La música se interrumpió cuando se abrieron los bailarines para dejar pasar a un hombre coronado y decorado como un rey de bastos de Etiopía.
-Haz vuelto, hijo.
-Sí, viejo.
-Veo que traes invitados…
-Vienen a rescatar a un amigo.
-¿O a dos?
El tipo se llamaba Mandinga Tongo VII y por sus barbas blancas y risadas cualquiera le daría varios siglos de edad. Tenía veinticinco cuando le dijo a su hijo que mostrara el lugar a sus amigos, la ciudad, las maravillas del paisaje y la fiesta misma.
-Que se diviertan! –dijo, cuando ya se había dado vuelta junto con los pajes que le sostenían la capa de armiño sobre esa armazón que no la dejaba tocar la piel. Al irse caminaba de una manera graciosa, moviendo el culo según una música imaginaria, parecida a la que cuando dio la orden, levantando una lánguida mano, volvió a sonar.
Cholo se arrimó a los tamborileros, pidiendo con el gesto una bolada para también batir las lonjas. Lo hizo bien y fue festejado tanto como cuando se metió a la pista y fue tirando sus ropas por encima de las cabezas al tiempo que cantaba desacatado una melodía primitiva de tres notas que se repetían siempre distintas
Aoé, aoá, eoá, eoé…
Mandinga y Magda lo siguieron aunque esta última no se llegó a sacar las ropas porque justo cuando las manos trataban de hacerlo recibió aquel pantallazo de conciencia que le hizo gritar.
-¡Cholo! ¡Tenemos que ir a buscar a Manuel!
Cholo, en el medio del baile, se paralizó pálidamente. Descubrió su desnudez y se avergonzó. Salió de aquella fiesta, sin oír más la música y con las dos manos cubriendo las entrañas.
-Habría que llamar a Mandinga.
-Y recuperar tu ropa.
-Estos mundos son muy grandes, sólo él puede saber por dónde empezar a buscar.
-Porque con las manos en los huevos no vas a poder hacer nada, eh. No te compliques. Sos muy lindo, pero no te podés comparar con el flaco.
Apareció entonces Mandinga con rezongos del tipo ya se van? Y reproches de ser los terráqueos la gente más aburrida de la galaxia.
-No se pueden perder esta fiesta. Es la más importante que se hace y de ella es que terminamos naciendo todos, hijos de parejas que se forman al azar en medio de la danza.
-¿Y cómo saben después cual era el padre?
-A veces no se sabe…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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