viernes, octubre 05, 2007

405 Repensando el Punto

Mientras Mandinga se perdía abrazado a su compañera, entre la multitud, Manuel volvió junto a los otros con una sonrisa en los labios. Mandinga le acababa de decir que en realidad los humanos no eran seres de cuatro dimensiones sino de cinco, por lo menos teniendo en cuenta la conciencia, que ocupaba de por sí otra dimensión…por lo menos, porque había dicho que “el plano” de la conciencia se conectaba con el mundo de cuatro, apenas por unos puntos -como si fueran puntos suspensivos—pero le había llamado “plano” y no dimensión. Así que la conciencia podría tener a su vez un montón de dimensiones todas fuera de este espacio al que se conecta a través de un solo punto…PUNTO. ¡Claro punto! Tenía que ser el mismo punto donde ellos se habían aprendido a meter cuando había peligro. El que les había enseñado también Mandinga a utilizar. Se habían estado metiendo en ese espacio de la conciencia y saliéndose de este mundo!

Manuel se había quedado congelado en ese especie de tiempo cortito en que uno parpadea y enseguida volvió a ver al Cholo que no podía disimular la curiosidad sobre la charla que se había hecho en un aparte. Se lo iba a contar!

Cholo comprendió que metiéndose en el punto se habían estado metiendo con bola y todo en el universo de la conciencia, por eso razonó que las dimensiones habrían de tener algo en común para que un trozo de espacio de aquí se pudiera meter allá a través de un solo punto que haría las veces de lente.

Manuel se puso a recordar aquellos momentos en que estaban dentro del punto con la Flaca, tocándose espiritualmente o concientemente y tuvo que reconocerse que aparte de un poquito de ganas de ver el cielo y el sol al aire libre, aquello no estaba nada mal. Porque…Claro, no tenían cuerpo, pero la conciencia parecía crecer aumentando la sensación de bienestar.

El Cholo estaba a punto de seguir con otra serie de pensamientos sobre las dimensiones de la conciencia cuando casi cae al suelo escuchando una voz dentro de su cabeza. Una voz bien articulada que en un tiempo imposible de estimar le había dicho claramente que la conciencia se manifestaba en un número de dimensiones pero que la conciencia no era las dimensiones.

Por eso Manuel siguió sonriendo y Cholo más se concentró en pronosticar las consecuencias de los primeros pensamientos que de pronto se pusieron confusos antes de la caída total del sistema.

Al final los dos terminaron riendo sin pensar siquiera que estuvieran riendo de la misma cosa. Era un momento bueno para reír

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