jueves, mayo 10, 2007

293: ¡Qué rompehuevos!

-Sí, pero al final, apenas si pasó unos cuantos avisos. Quería juntar a todos los dioses vencidos de América, embalarlos en un movimiento que juntara lo antiguo de los dos continentes vencidos América y Africa, más las ideas políticas modernas, ya lo sabés. Pero no ha logrado juntar más que algunos nietos de Quetzacoatl y otros de Tupac. Porque no se sabe por donde andan los descendientes de Inti y otros tantos que en el nuevo reparto del universo parece que han sido aislados en los espacios oscuros.
-Es lo que te digo. Tenemos que organizar unas expediciones. No puede ser que no sepamos ni hacer un mapa medianamente completo de nuestro universo!
-Y sin embargo cada vez observamos mejor la tierra…
-Observar…Observar…Observar no es lo mismo que estar ahí! Yo necesito tocar y pisar la tierra firme.
-Tocar…pisar… Sí, es lindo… Te das cuenta que se cumple aquello de igual en los cielos que en la tierra…
-Al revés.
-El reparto del poder, digo.
-Bueno, decilo.
-Y… los que se aliaron con Dios dominaron la tierra. Aquí nos tiene en un gueto sin posibilidades de salir a conocer.
-Porque somos el enemigo.
-Vencido.
-Bueeno…! También es más emocionante así. Ya me imagino preparando las naves para hacer una incursión a las zonas prohibidas!
-Ya te hiciste la historieta.
-Ah, no?
-Che, cambiale la yerba a esa porquería que parece agua sucia. No querés que te regale un mate?
-Ahí, al lado, tenés la lata de la yerba. Echale…
-Y qué yerba es esta, che?
-Mitad paraguaya, mitad brasilera.
-Claro, vos allá eras famoso. Conseguís de todo.
-(fingiendo la voz para burlarse) Claro, conseguís de todo.
Abelardo lo vió hacer el remedo justo en el momento en que había decidido dejar de hablar pavadas como siempre discutiendo con el loco Germán sobre casi todas las cosas en lo que estaban de acuerdo. Tal para cual, aunque nunca se le iba a decir con claridad por no quebrar la magia de aquellos encuentros en los que los dos fingían se un par de tercos que nunca se iban a poner de acuerdo. Era divertido colaborar en esas escenas de teatro en vivo que bien sospechadamente habría escrito en algún cuaderno por ahí el Flaco. Representar los papeles que fueran surgiendo y que supuestamente después iban a ser dibujados en tiritas de recuadros por el Gordo. Pero no tan perfectamente definidos para que no se haga evidente que estamos al tanto de las reglas del juego. Así el otro lo vive más real a pesar de las imperfecciones voluntarias dentro de la actuación. Es una variante novedosa al dilema de que cada uno crea que el otro cree que… Sería así…Uno sabe cual es el juego. Y tal vez crea que el otro no. El otro sabe cual es el juego y además sabe que el otro también. Aunque queda muy lineal. Si fuera en espiral a cada vuelta el grado de complejidad de todas las autoconciencias va quedando dibujadas…¡Qué rompehuevos que soy!

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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