sábado, mayo 05, 2007

288: CON PLATA TAMPOCO

Cuando Ferrari encontró un pretexto y se retiró Cholo ya estaba agitando la revolución en una mesita con tres parroquianos. Luque se había arrimado con el trapo de limpiar las mesas al hombro y una idea clara. Que todos los gobiernos nos han currado, decía, y que este ya iba camino a ser lo mismo. Más impuestos y casi la misma corrupción.
-Es el sistema ¿no es así Cholo? No se les puede cobrar más a los ricos porque sino se llevan los capitales y los pobres se quedan sin trabajo. Entonces cobrémosle a los pobres mientras tengan trabajo y dejemos que los ricos igual se lleven la plata a las Bahamas. ¡Y las multinacionales, ni que hablar!
-Por eso. Por eso hay que empezar de otra manera, cortando con los capitales
Remigio largó la risa. Nunca se había oído tamaño disparate de boca de un ser humano que se dice pensante. Como se te viene ocurrir muchacho que se puede hacer algo sin dinero. Acaso viene alguien a darte de comer si no trabajás y ganas plata.
Por supuesto que el dinero es el dueño del mundo -le retrucó imperturbable- por eso mismo lo tendríamos que eliminar. Para librarnos de nuestros dueños.
Jacintito y el Retruco eran los otros de la rueda que sonreían mientras seguían con la mirada a los dos litigantes. Les gustaba. Porque algo así habían pensado en algún momento sin poderlo decir por no encontrar las palabras o la convicción. Las dos cosas habían alguna vez… lo que decía uno y lo que el otro, que después de todo tenía también razón. Porque sin plata no se hace nada, pero con plata tampoco
Vinieron los gritos de la calle que resultaron ser exclamaciones que el Ferrari exclamaba ante la cara del comisario que se había bajado del Mustang y pretendiendo apoyarle una mano en el hombro para acercar una cara condolida y amistosa que ambientara la comprensión de la extraña e inquietante noticia que le tenía que transmitir. Gritaba Ferrari de indignación e incredulidad al serle comunicado oficialmente que debería abandonar las tareas de vigilancia formateadas fuera de planilla escrita, por un tiempo al menos, hasta que se encontrara una solución al problema este que tiene al país parado.
-¡Préndanles bala! ¡Préndales bala! Eso es lo que tienen que hacer!
-Pero parece que son de otro mundo.
-Las balas matan en todos los mundos!
Manuel y el Cholo de a poco se acercaron a la vereda trayendo los vaso de la poca cerveza para disimular y tratar de escuchar mejor. Al menos parecía que empezaban los movimientos…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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