domingo, marzo 04, 2007

231: POMPAS DE JABON

No sabía cómo decirle que ya estaba arto de todo eso, que quería irse con la flaca a algún lado donde no lo jodieran más, que no confiaba del todo en él. Aunque confiaba, de alguna manera en su valentía y en el arrojo de su manera de pensar y… Pero no quería confiar! Confiar en un aliado tal, significaba comprometerse en una lucha imposible - bien lo había dicho el mismo Mandinga- de un puñado de boludos volando en bolas de papel, enfrentando a los poderes más grandes del universo. Que no quería su ayuda, aunque fuera una gran ayuda que pudiera transformar pompas de jabón en endiabladas naves de combate. No quería ser un líder ni mucho menos un guerrero…quería simplemente…ser el pardo Manuel y…
-Estás pensando pavadas, muchacho!
Manuel le miró sorprendido ¿Le habría leído el pensamiento?
-Nadie puede huir de si mismo
-Es que yo quiero volver a ser el que era!
-Querés congelarte en un freezer?
-Me metieron a prepo en esta historia!
-De todas maneras ya estás en ella. Ya no sos el muchachito inocente que no sabía nada de nada…
-Pero si yo ahora me voy con la flaca a donde no me puedan encontrar…
-Te lo repito. No vas a poder esconderte de vos mismo.
Manuel giró la cabeza para ver a la Magda que había estado todo el tiempo en silencio. Había en ella una sonrisa ambigua, dividida también como el ánimo de Manuel entre la alegría y la tristeza. Alegría por el regalo que recibían de la vida envuelto con las cintas de la fama y el poder. Tristeza por todo lo que estaban a punto de perder, todo lo que habían construido a tientas en la oscuridad, eligiendo senderos y no autopistas, desechando fantasías, aprendiendo a disfrutar de lo poco y de lo bueno…
-Lo vamos a tener que pensar…no verdad flaca?

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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