sábado, enero 20, 2007

188: COMO CUERDAS DE GUITARRA

No costó tanto ponerse de acuerdo. Mientras Ernesto y el Cholo estudiaban las fotos en la computadora, Dengue y el Rulo fueron a buscar el carrito para ir a pedir botellas de plástico por el barrio y papel de diario para la cartapesta. Giorgionne y Pepponne se quedaron haciendo llamadas para averiguar que estaba haciendo entretanto el gobierno. En esa cosas y algunas pérdidas de tiempo se pasaron el resto del día que era uno de esos serenos y quietos, en los que sólo brilla la luz y el canto de los pájaros.
Atardecía cuando los del carro volvieron a cruzar el portal de Los Dogones, cargados de botellas, de diarios y revistas de toda clase menos las de papel lustroso. Los de la compu ya tenían un panorama bastante claro del significado de los dibujos. Los del teléfono habían averiguado poco. Sólo que el desconcierto en el gobierno era general con tendencia a agravarse. Julieta y Magda terminaban de freír las últimas tortas fritas y bajaron con una fuente llena.
Se reunieron otra vez.
Cholo explicó las características de la forma que había que lograr.
-Se trata de tres curvas matemáticas acopladas a un manojo de siete más que vibran en armonía dando una serie de acordes que se van sucediendo…
-¡De qué mierda estás hablando, hermano? –Protestó Dengue.
-De que los trozos que tenemos que hacer con tus botellas cortadas en tiritas, no sólo deben tener una forma justa sino ser capaces de vibrar como si fueran cuerdas de guitarra. No va a ser fácil… Pero tampoco imposible…
-¿Cómo las cuerdas de los arcos, que también hacen sonido…Vieron esos de la capoeira?
-Algo así. Pero todas las partes se unen en algunos puntos y la vibración de unas influyen en las otras de modo…
-¡Otra vez te vas al carajo! Por qué no nos decís las medidas y chau.
-Es que lo de las medidas sería lo de menos. Es la elasticidad de las partes lo que importa. No debe ser ni mucha ni poca. Y cada parte vibrar dando la nota que corresponda…
-Sí, ahora te sigo, -contestó Dengue más tranquilo- yo creo que se puede. Hay que cortar las tiras bien parejas y trenzarlas prolijo… después con calor le… ¡Tendríamos que tener algo que caliente parejo!
Ernesto dijo tener ese elemento y de una corrida trajo una pistola de aire caliente.
-Esto da hasta ochocientos grados.
-¿Tijeras chinas, tenés?
-Dos.
-Precisamos muchas más. Si no vamos a estar una semana cortando tiritas.
-¿No sirven trinchetas…?
-Y…como servir…
Ahora el Dengue dirigía la cuadrilla. Indicó el modo correcto de cortar una botella de plástico, haciéndolo él mismo con la primera. El método era cortar en espiral desde abajo hacia arriba, manteniendo siempre el mismo ancho de serpentina.
Giorgionne, mientras miraba cómo las botellas se iban transformando en interminables rizos elásticos, se rascaba la cabeza sin decir palabra. No era culpa suya ser tan racional. No iba a decir nada… ¡No, no iba a decir nada que pudiera desanimar a sus compañeros! Pero…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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