sábado, enero 13, 2007

181: Las reglas del juego.

Antes de que se acordaran de ir a esperar a Giorgionne, llegó el Cholo golpeando las manos en el portón primero, en el corredor de la casona, adentro de la sala vacía del frente y por último gritando dentro del aljibe con todas las fuerzas hasta que los de abajo, por casualidad lo oyeron. Venía con Julieta y el Rulo, desesperados y culposos por no haber prestado más atención a las cosas que venían pasando. Cholo le reclamó más información a Ernesto que lo que tenía ni siquiera Vittorio, que acababa de llegar de Montevideo.
-Ahora viene Pepponne con novedades.
-El rapto se hizo aquí!
-Pero el pescado se cocina allá.
A Cholo le paspaba ver a esos tipos hablando pavadas mientras Manuel seguía estando quién sabe dónde chupado por ese remolino negro.
-¿Pero alguno de ustedes pudo ver algo dentro de la oscuridad? ¿Ustedes saben algo más sobre los que lo llevaron? ¿No vamos a hacer nada para rescatarlo?
Giorgionne se adelantó para explicarle lo poco que se sabía sobre los del otro lado, que además no eran todos iguales.
-¿Y el avión secreto ese, cómo encaja con toda esa cantidad de dioses y demonios?
-En primer lugar vamos a desdramatizar los términos. Cuando decimos Dioses y decimos Demonios en realidad estamos hablando de una especie de seres vivos o al menos inteligentes que tienen su hábitat normalmente del “del otro lado”. La información que hay sobre ellos, con ser extremadamente fragmentada, nos ha formado una idea otro mundo muy similar a la de este. Donde pueden haber variaciones en las leyes físicas, incluyendo tal vez el mismo sentido del tiempo, pero que en lo esencial de la vida de los habitantes, es muy parecida a la de los hombres aquí en la tierra. Viven de guerra en guerra, tejiendo alianzas y rompiéndolas. Traicionando a los antiguos aliados y volviéndose a amistar todo en aras de subir un escaloncito más que los acerque al título de Dios con sus honores y su corona radiante de luz.
Cholo torció la boca.
-Yo soy ateo.
-No importa! Yo te estoy hablando de los habitantes del “otro lado”. Dejemos de usar palabras que sólo nos confunden!
-Bueno. Entonces quién se llevó a Manuel?
-Yo supongo que los del bando triunfador, aunque todavía no me doy cuenta del motivo. Fijate que al haberse llevado también a Mujica aumenta muchísima la cantidad de posibles respuestas a tu pregunta, especialmente si le agregaras, lo que seguramente iba a ser la próxima: ¿Y por qué?
-¿Quién sería más importante para ellos?
-Uh, no Cholo, esa pregunta es una de las últimas!
-Bueno…¿Pero vos tenés alguna idea de cómo se puede ir al “otro lado”?
-¿Si lo supiera ya te lo habría dicho, muchacho!
-¿Pero se pusieron alguna vez a pensar en eso?
-Dentro de un concepto general.
-No entiendo.
-Bueno, se supone que es imposible para nosotros. Sería una de las leyes de la compartimentacion del universo. Los de niveles superiores pueden pasar, en algunas condiciones, a los niveles más bajos. Pero a la inversa, no.
-Querés decir que nosotros estamos encerrados?
-Bueno, tal vez podamos bajar al nivel inferior.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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