domingo, enero 21, 2007

189: Tres en cada cama.

A las once tenían todas la tiras cortadas y decidieron descansar.
Inteligencia del Ministerio declaraba que el pretendido oscurecimiento simultáneo al rapto del Ministro Mujica, era una simple patraña inventada por algunos periodistas. Que no había ninguna sospecha pesando sobre ningún grupo del frente ni ningún partido de la oposición. Que se habría tratado de un operativo comando, perfectamente orquestado y que el caso presentaba muchas similitudes con otros raptos perpetrados últimamente en Ranchos de Sinecapa (Nicaragua) y Paitilla (Panamá). Que se seguía investigando y que por el momento los raptores no se habían puesto en contacto con ninguna autoridad, ni directa ni indirectamente.
La prensa de derecha especulaba fuerte. La de izquierda tiraba la pelota afuera. Las agencias noticiosas estaba preocupada por la situación en Irak y mucha gente por las incidencias de Gran Hermano. De Manuel no hablaba nadie
Entonces fue que empezaron a llegar las primeras noticias de la movilización en las calles. En Bella Unión la gente había salido a manifestar pidiendo que se dijera la verdad. En seguida fue en el barrio de Maroñas, en Montevideo y casi simultáneamente en Salto y Paysandú, donde un grupito pequeño se había subido al monumento a Artigas y le había adosado carteles que decían “ESTAMOS EN GUERRA-¿Quién es nuestro enemigo?” Los canales mostraban imágenes en flashes que se iban sucediendo cada pocos minutos. Las radios empezaban a comentar, a opinar, a llevar gente que decía cosas…Cosas que se dicen, cosas que se han visto. Pronto en todo el país las calles reclamaban verdad. Reclamaban por Mujica. Por Manuel, todavía no.
En la caverna los Maquis decidieron descansar unas horas y seguir con la bola. A las cuatro de la madrugada Dengue despertó a Ernesto –estaban todos tirados en colchonetas- preguntándole si no tenía alguna cama antigua, de las de hierro. Sí, tenía. Subieron a buscarla pero, al traerla apenas entraban los respaldares por la boca del aljibe…por la pequeña galería del declive en 45…ni pensarlo.
-Esperame aquí –dijo Ernesto al meterse solo por el declive.
Diez minutos después aparecía por la espalda de Dengue. Ya estaba resuelto. Habían abierto otra entrada a la caverna.
-Quienes?
-Los Tucus.
La cama era para atar los extremos de las tiras que Dengue enseguida comenzó a trenzar mientras los otros miraban. Era una trenza de 32 tiras que formaban un especie de tubo apretado.
-Cuantos metros tiene que tener la primera cuerda, Cholo?
-Cinco.
-Vamos a precisar otra cama y un rollo de alambre de acero para darle tensión.
-¿Tensión…? ¿Cómo le vas a dar tensión?
-Que a cada cama se suban dos o tres parta que al tirar no se corra.
Así se hizo y por varias horas estuvieron Ernesto, Giorgionne y Pepponne sobre una cama y Rulo, Julieta y el Cholo sobre la otra, tomando mate. Dengue no quiso tomar porque si agarraba el mate perdía el orden en que tenía que pasar cada una de las 32 tiras, una por arriba, otra por abajo. Una por arriba, otra…hasta el final.
Hubo que despertar a Julieta y a Pepponne, por lo demás todos se mostraban satisfechos y admirados por la belleza de aquella cuerda que Dengue ya se aprestaba a “curar” con la pistola de aire de Ernesto.
Cuando terminó soltó los extremos del alambre de ambas camas y la levantó verticalmente. ¡Era una maravilla! Llegaba casi hasta la parte alta de la galería y se mantenía rígida y vertical a no ser que se la sacudiera a los lados, en cuyo caso vibraba como un látigo y volvía a su posición.
-Dame la medida de la segunda, Cholo.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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