domingo, agosto 13, 2006

39 - ¿Es Maldonado, verdurita?

Manuel sabía que Maldonado quedaba cerca y como para adentro del mar no podía ser, decidió caminar en el otro sentido, sin preguntar a nadie, ya que nadie era visible en quilómetros de rambla…Anduvo entre jardines pelotudos y viejos pinos idos en vicio. Entre casas como para cuarenta y garajes que salían de abajo del pasto tocando bocina cuando estuviera el señor. Por cierto que todo aquello se veía muy tranquilo y seguro, como decían en la radio, aunque en algunas radios dijesen lo contrario. Eso sí, muy aburrido!
De a poco las casas se fueron volviendo comunes y las calles más estrechas y planas. Intuyó que eso era Maldonado. Adelante sobresalían sobre los techos un par de dedos rosados con sus dedales azules. Torres de una iglesia, más bien campanarios y detrás, otro dedo más gordo. Iba en dirección a la iglesia y quién va a la iglesia…va al centro. Y el centro…El centro es el centro, loco. Donde van todos los boludos a pasear y que los vean y ver a todos los que van a pasear y que los vean y ver a los que...
Todo correcto en Maldonado. La iglesia en el centro y el centro en la plaza. Caminaba gente casi como comprando y el cielo casi despejado iluminaba suficiente entre las calles estrechas. Estaba todo bien, impecable! ¿Por qué entonces, preocuparse por la locura? Que si estaba loco…que si no…¡La locura era todo eso que lo rodeaba! Todo eso. Porque él no podía estar allí. El, en realidad…estaba o debería estar en lo del Rulo comiendo los fideos que le habían invitado…Y entonces…¿Todo esto que estaba viendo pasar por la plaza de Maldonado, qué era, verdurita? Manuel saltó. Pegó un salto normal (ninguna locura). Saltó porque le vino una alegría súbita, que son las alegrías que se te vienen más rápido, subidamente…creo. ¿Qué hacés cuando te viene una alegría súbita sino saltar? Y el loco saltó, no te voy a decir que entre que subía por el aire golpeó o hizo entrechocar los talones, porque eso no lo hizo ni lo hubiera hecho a no ser que fuera yanqui o algo. Pero saltó el Manuel de alegría, sintiéndola de pronto por sentirse liberado del sentimiento de no poderse liberar de la locura. ¿Es muy confuso? ¡Pero a él le sirvió…! Si esto era la locura…¿cuál es? Está bien que a veces los viajes en bola terminan mal pero,…siempre se resuelve todo de la mejor manera posible…y lo que había que hacer, loco, era meterle para adelante, fuera lo que fuera!
Se encontró con un conocido de Solymar en la peatonal. El Aníbal. Que un amigo le había invitado porque uno amigo suyo era amigo de uno que toca en la banda que toqua.
-¿Sabés para qué lado es Maldonado Nuevo?
-Aquí a la vuelta en la Casa de la Cultura. Mi vieja vive en…
-Sí te entendí quedate al toque que después yo voy para allá.
-¿El toque?
-¿Pensás que no te va a gustar? Mirá que dice mi amigo que son buenos, tocan rock, reagge y candombe.
-A vos,¿ te gusta el rock?
-Me gusta, bueno...según; algunos lo tocan con las manos cagadas.
-¿Cómo cagadas? Así, como con miedo.
-Ah, pero estos no! Sordura Vegetal, se llaman.
-Bueno, vamos. Pero…¿cobran entrada?
-Sí, cuarenta.
-¡Olvidate!
-No boludo, vení igual, algo vamos a rescatar.
Cayeron con suerte, cuando se acercaban a la muchacha de las entradas, ésta hablaba con un flaco al que llamaba Daniel de cosas que se habían complicado por cuestiones de horarios. Daniel parecía resolver, aunque aclaraba que él no era de la organización terminaba con un gesto que invitaba a meterle para delante. Así que Aníbal le interceptó y a boca de jarro le planteó el problema de su amigo Manuel, que había venido a verlos desde Lagomar pero no tenía un peso.
-Seguime- contestó Daniel.
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