lunes, octubre 23, 2006

104 - S.C.B. (Sin Código de Bautismo)

En la cúspide lo esperaban dos guardias revestidos con chapas de oro que tomaron el relevo de los ángeles y le condujeron, casi de arrastro, hasta el interior del templo que claramente estaba construido con luz maciza. Adentro no había altar sino un escritorio y detrás un funcionario vestido de blanco hasta las patas, con una piola alrededor de la cintura y una cara que daba más para el aburrimiento que para la devoción.
-¿Código de bautismo?
-…
-Te estoy pidiendo el código de bautismo! ¿Sos sordo o idiota?!
Manuel miró para atrás pensando que… Pero los guardias se habían ido y le habían dejado sólo con aquel estúpido fraile.
-¿A quién le hablás?
-A vos pelmazo. ¿Me vas a decir o no me vas a decir el código de bautismo?
Manuel, en su intento de avanzar, chocó de frente contra una pared energética que aparte de darle dolor, sonó como un gong y le rechazó marcha atrás dejándole más furioso que al principio.
-¡No te digo nada, qué te viá decir, pelotudo!
El fraile sólo sacudió la cabeza y apretó enseguida el botón rojo que tenía sobre el escritorio con lo que debajo de los pies de Manuel se abrió una repentina compuerta que lo abandonó a un vacío cada vez más oscuro, por dónde empezó a caer aceleradamente y a escuchar en la caída aquella voz propia de un cuco que le iba diciendo. ¡Olvídalo! ¡Olvídalo! ¡Olvídalo todo! Hasta que de golpe se estampó otra vez, como fruta podrida, en la explanada del frente.
En cuanto pudo pararse, enfiló con paso cadencioso y zigzagueante hacia el interior donde se acercó, aunque no demasiado, al escritorio y tontamente sonrió al fraile quien muy amablemente le solicitó si recordaba su número de bautismo o lo que es lo mismo su código compactado o…
-¿En cuál lugar del cuerpo se lo tatuaron?
-No se, no me acuerdo.
-Reprogramación. Escalera tres a la izquierda. Desde ahí lo van a conducir a su nuevo bautismo.
Manuel salió caminando como si supiera para dónde y para qué…Suerte que había cesado aquella música de trompetas desafinadas que cuando le traían por la escalera le había hecho trilar los dientes contra los dientes. Ahora se escuchaba por la red de parlantes “Chiquitita” de Abba… Después de subir la tercer escalera vio un cartelito medio despegado que rezaba “REPROGRAMACION DE REPROBOS” Levantó la mano y apretó el timbre que se veía junto al cartel. Al hacerlo se terminó la luz, quedando sólo un punto luminoso frente a su frente, titilante y vital. Y la música de Abba, como allá en la casa de su abuelo, cuando ponía aquel disco de vinilo que Abelardo cuidaba mucho por ser el regalo de una persona querida, tal vez su abuela a la que recordaba haber visto una sola vez por la avertura de una especie de venta desde la que ella le sonreía viéndolo jugar en el patio… Pero la imagen de la abuela se le borroneaba de la vista mental..¿Por qué se le borraba? Algo que se le… y habían otras cosas …
Dos guardias lo llevaban simulando que era él el quien caminaba pasitos cortos intercalados con largos, cuando ellos le inclinaban el cuerpo para un lado y el otro de modo que una pierna boba quedara libre cada vez y se fuera sola hacia delante cuando ellos a su vez le inclinaban en ese sentido. Seguro que parecería un muñeco estúpido, pero no importaba demasiado, las únicas cámaras de video tridi que andaban a la vuelta eran de aficionados o a lo sumo de pequeñas empresas que trabajaban por encargo de arcángeles de provincia.
Una vez que llegaran al borde de la pirámide dorada, es decir al extremo más alto de la escalera, la cosa iba a cambiar. Allí esperaban los reflectores de la Cadena del Eterno, ya encendidos y los asistentes que revoloteaban ajustando detalles de la escena y el maquillaje de los dorados rizos del arcángel que oficiaría, en nombre del altísimo aquella ceremonia. Uno de los maquilladores vino corriendo hasta Manuel, le hizo oler un elixir revitalizante y le maquilló con gran arte sus ojeras usando un tono pastel castaño que quedaba como nacido, a pesar de que sin querer se le había entreverado alguna nadita de brillantina tipo tarjeta de navidad.
Adelantaron a Manuel hasta el primer plano y los guardias se alejaron respetuosamente al llegar a escena el arcángel… (Recientemente ascendido por méritos de valor en la guerra cósmica) El arcángel…(¡Que cara de hijodeputa!) El arcángel Filiisdei, quién iniciaba ya la ceremonia.
-¿Juráis por Dios nuestro señor, que te arrepentís de tus pecados y prometéis colaborar con su obra en tanto y en cuanto se te sea solicitado y que obrareis en todo como si nada hubiese sucedido, descubriendo así entre tus amigos a los enemigos del señor?
-¿Si juro…?


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