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lunes, junio 18, 2007

328 ¿Tendrían Sangre?

No llegaron ilesos a sobrevolar el techo de su casa. Antes, un brusco sacudón a la derecha, les sacó del tema que conversaban. Habían sido alcanzados, bien que de refilón, por algo que olía a incienso y resonaba en amenes. Apenas el roce de un rosario lanzado en abanico como si fuera una boleadoras de muchas piedras..Manuel hizo girar la bola un arco que comenzaba bajando y después remontaba a toda velocidad para cambiar de posición y poder apreciar la del enemigo. Eran dos de las grandes. Con la insignia del ojo dentro del triángulo. Arcángeles probablemente que imaginarían haber dado con una cobarde perdiz entre los pastos. Manuel Miró a la flaca que lo miraba en el mismo pensamiento y que también sabía que Cholo venía volando a la izquierda saliendo de similar maniobra. No fue necesario hablar, sólo hubo un clic al momento que una llamarada salía de la bola y daba sin más en la panza de la celestial carroza, despanzurrándola alevosamente a doscientos metros por encima de la casa de las hermanas Bronté a donde no llegaron a caer los pedazos porque la segunda bola de fuego, la que mandaba el Cholo con Ernesto y el Dengue, se encargó de barrer disgregando la basura como las luces de un fuego de artificio. Las otras dos tomaron altura para abalanzarse furiosas sobre los atrevidos, pero…Se quedaron con las ganas. Abajo solo se veían casitas asomadas entre los pinos.

Otra vez dentro del punto. Acababan de matar. Probablemente. Aunque en realidad no sabían casi nada de esos seres que viven en las siete dimensiones por tiempos semejantes a cientos de años. ¿Tendrían sangre…? ¿Serían personas? En el sentido de alguien que siente algo y que puede estar contento o sufrir. Mandinga había afirmado que eran clones de …¿De quien serían clones? Tal vez de nadie, hijos de un programa de computadora que tuviese el manejo de una colección de genes. Mejor así, pensarlo. Para poder seguir la lucha y desarmar otros cuantos angelitos hasta que por lo menos nos tengan respeto…¿Y si son personas…? Y si son como nosotros y están pensando que esa lucha se justifica porque aquellas de enfrente son las fuerzas del mal?

En ese punto se reconoció el tono lloroso del pensamiento de Dengue.

(¿Y si son como nosotros…?)

Alguien contestó.

(¿Y si son distintos…?)

Era natural. Que importaba tanto el parecido siempre y cuando fuera un ser sensible y con conciencia. Siempre es la guerra al distinto para que todos se quieran sentir iguales y portarse bien, no sea cosa que les acusen de distintos! Hay que comprar los mismos perfumes y comerse las mismas papitas con gusto a Kywi y si viene la guerra contra los enemigos del amor, apretar el gatillo sin remordimientos, que todo se hace por la gloria del amor. Podría ser lo mismo.. Ahora, hay que dejar sentado que ellos atacaron primero, esta vez, como las anteriores y que evidentemente no están dispuestos a dejarnos vivir. Sería una larga guerra durante la cual nos acostumbraríamos a contar las bajas a las risas de la misma manera que suponemos que hacen ellos. Pero si no los enfrentamos viviremos escondidos como los pequeños mamíferos en época de los dinosaurios, gorditos de lo que a las noches ratereaban, pero siempre ocultos y dispuestos a la huída. ¿Hay derecho? Nosotros no hemos (por ahora) intentado determinar lo que tenga que ocurrir en los cielos…

Resonó un pensamiento potente que interrumpió el río sonoro, era la voz de Mandinga.

(Están comprendiendo la verdadera naturaleza del problema!)

(¿Cuál?

(Entre los mandingas siempre hemos creído que la lucha no nos debe apartar de las cosas lindas de la vida, porque la lucha se hace precisamente para poder seguir viviendo así. Pero la lucha con un enemigo que no descansa ni disfruta de nada que no sea tu derrota, te obliga poco a poco a hacer lo mismo que ellos quieren, que te olvides del placer y te unas a su estilo de vida. Por eso hemos perdido todas las guerras. ¡Somos demasiado sentimentales!

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

lunes, octubre 23, 2006

104 - S.C.B. (Sin Código de Bautismo)

En la cúspide lo esperaban dos guardias revestidos con chapas de oro que tomaron el relevo de los ángeles y le condujeron, casi de arrastro, hasta el interior del templo que claramente estaba construido con luz maciza. Adentro no había altar sino un escritorio y detrás un funcionario vestido de blanco hasta las patas, con una piola alrededor de la cintura y una cara que daba más para el aburrimiento que para la devoción.
-¿Código de bautismo?
-…
-Te estoy pidiendo el código de bautismo! ¿Sos sordo o idiota?!
Manuel miró para atrás pensando que… Pero los guardias se habían ido y le habían dejado sólo con aquel estúpido fraile.
-¿A quién le hablás?
-A vos pelmazo. ¿Me vas a decir o no me vas a decir el código de bautismo?
Manuel, en su intento de avanzar, chocó de frente contra una pared energética que aparte de darle dolor, sonó como un gong y le rechazó marcha atrás dejándole más furioso que al principio.
-¡No te digo nada, qué te viá decir, pelotudo!
El fraile sólo sacudió la cabeza y apretó enseguida el botón rojo que tenía sobre el escritorio con lo que debajo de los pies de Manuel se abrió una repentina compuerta que lo abandonó a un vacío cada vez más oscuro, por dónde empezó a caer aceleradamente y a escuchar en la caída aquella voz propia de un cuco que le iba diciendo. ¡Olvídalo! ¡Olvídalo! ¡Olvídalo todo! Hasta que de golpe se estampó otra vez, como fruta podrida, en la explanada del frente.
En cuanto pudo pararse, enfiló con paso cadencioso y zigzagueante hacia el interior donde se acercó, aunque no demasiado, al escritorio y tontamente sonrió al fraile quien muy amablemente le solicitó si recordaba su número de bautismo o lo que es lo mismo su código compactado o…
-¿En cuál lugar del cuerpo se lo tatuaron?
-No se, no me acuerdo.
-Reprogramación. Escalera tres a la izquierda. Desde ahí lo van a conducir a su nuevo bautismo.
Manuel salió caminando como si supiera para dónde y para qué…Suerte que había cesado aquella música de trompetas desafinadas que cuando le traían por la escalera le había hecho trilar los dientes contra los dientes. Ahora se escuchaba por la red de parlantes “Chiquitita” de Abba… Después de subir la tercer escalera vio un cartelito medio despegado que rezaba “REPROGRAMACION DE REPROBOS” Levantó la mano y apretó el timbre que se veía junto al cartel. Al hacerlo se terminó la luz, quedando sólo un punto luminoso frente a su frente, titilante y vital. Y la música de Abba, como allá en la casa de su abuelo, cuando ponía aquel disco de vinilo que Abelardo cuidaba mucho por ser el regalo de una persona querida, tal vez su abuela a la que recordaba haber visto una sola vez por la avertura de una especie de venta desde la que ella le sonreía viéndolo jugar en el patio… Pero la imagen de la abuela se le borroneaba de la vista mental..¿Por qué se le borraba? Algo que se le… y habían otras cosas …
Dos guardias lo llevaban simulando que era él el quien caminaba pasitos cortos intercalados con largos, cuando ellos le inclinaban el cuerpo para un lado y el otro de modo que una pierna boba quedara libre cada vez y se fuera sola hacia delante cuando ellos a su vez le inclinaban en ese sentido. Seguro que parecería un muñeco estúpido, pero no importaba demasiado, las únicas cámaras de video tridi que andaban a la vuelta eran de aficionados o a lo sumo de pequeñas empresas que trabajaban por encargo de arcángeles de provincia.
Una vez que llegaran al borde de la pirámide dorada, es decir al extremo más alto de la escalera, la cosa iba a cambiar. Allí esperaban los reflectores de la Cadena del Eterno, ya encendidos y los asistentes que revoloteaban ajustando detalles de la escena y el maquillaje de los dorados rizos del arcángel que oficiaría, en nombre del altísimo aquella ceremonia. Uno de los maquilladores vino corriendo hasta Manuel, le hizo oler un elixir revitalizante y le maquilló con gran arte sus ojeras usando un tono pastel castaño que quedaba como nacido, a pesar de que sin querer se le había entreverado alguna nadita de brillantina tipo tarjeta de navidad.
Adelantaron a Manuel hasta el primer plano y los guardias se alejaron respetuosamente al llegar a escena el arcángel… (Recientemente ascendido por méritos de valor en la guerra cósmica) El arcángel…(¡Que cara de hijodeputa!) El arcángel Filiisdei, quién iniciaba ya la ceremonia.
-¿Juráis por Dios nuestro señor, que te arrepentís de tus pecados y prometéis colaborar con su obra en tanto y en cuanto se te sea solicitado y que obrareis en todo como si nada hubiese sucedido, descubriendo así entre tus amigos a los enemigos del señor?
-¿Si juro…?