martes, abril 03, 2007

259: EL JUEGO DE LA VERDAD

Y después, bajando el nivel le siguió hablando al Dengue, al tiempo de apagar de nuevo la luz para que la flaca se vistiera, cosas que le salían con bastante bronca por sentirse prepoteado.

-Ahora, Dengue, somos nosotros los que tenemos las bolas. Ellos nos quieren traicionar para entregarnos a los gringos que es lo mismo que entregarnos a los ángeles. Pero no los vamos a pelar! ¿No verdá Dengue?

-Claro que no!

Salieron los tres calle arriba, rastrillando con los pies gravilla y sin hablar entre ellos para no interrumpir monólogos en los que cada cual azuzaba su orgullo juvenil y echaba mano a las enormes reservas de entusiasmo. Pero a las dos cuadras, en aquella franja estrecha de pinos que queda entre las dos calles vieron algo que les detuvo en seco. Era una esfera luminosa que caminaba del otro lado, a marcha de patrullero porque seguro que andaba patrullando o buscándolos a ellos. Se metieron el el monte del otro lado y corrieron un trecho entre los árboles hasta ya no ver el relumbre.

-Parece que están medio desesperados! –comentó Manuel- Nos viene bien. Se van a tener que sacar la careta!

Y la mente de Manuel remontó vuelo en eso de la estrategia imaginando un duelo permanente donde cada cual a cada vuelta vaya aumentando el nivel de audacia y al mismo tiempo de riesgo. No iban a poder evitarlo! Aunque en algún momento se darían cuenta, con rabia, de haber sido llevados a jugar el juego más peligroso, el de la verdad.

Abrazó de nuevo a la flaca con sus hombros descubiertos siempre tibios y dejó que su mano cayera al otro lado. Estaba intentando conciliar el gusto que sentía por las cosas de la carne, con el entusiasmo heroico de un personaje de historieta.. Que eso venía a ser él. Ahora. Y no sólo por tal vez haber salido dibujado en una, sino porque su vida se había transformado y creía ahora poder distinguir un estilo de guión de historieta en las cosas que le habían estado sucediendo. La puta! Otra vez ese pensamiento le venía a enredar todos los otros!- ¿Por qué, porque digo la verdad?-Mire si se va a poder escribir el guión de una vida!-Pero claro que se puede…se puede escribir un libro y nosotros somos el libro que escriben otros…Porque si no…-Vamos al tema que importa. Cómo manejar el enfrentamient…-Sabés que? Vos sos un pensamiento muy cagón, que se caga por entender algo de allá abajo y raja para la aventura divertida. –Y vos un aburrido que no le encontrás gracia a nada. (Un poco de los dos)

Doblaron en la última esquina y vieron allá adelante la figura negra de la enorme casona, resaltada por las luces del otro lado que podrían ser demasiado blancas como para poder ser dibujadas en papeles ordinarios donde la tinta negra se destiñe medio marrón y las partes blancas son amarillas. El patético aspecto seguramente fue resaltado a propósito igual que el silencio que sugería la figura solitaria de la oscura casa, lejos de todas las palabras escritas.

Iban pasando uno a uno por el portón de los Dogones, rodeando la construcción por un costado, por el que llegan al patio, en cuyo centro está el aljibe que contiene una escalera que baja hasta el fondo seco al que abre una salida lateral que conduce al declive en 45.

Cuando llegaban abajo se acordaron de que la Harley había quedado en Lagomar.

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)

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