martes, febrero 20, 2007

218: ¿QUIÉN ME ESCRIBE?

Cuando Manuel ya agachaba la cabeza para entrar a la bola se dio cuenta de que Cholo se le interponía. Seriamente le interrogaba sobre la conversación que había presenciado y le aclaraba que él tampoco era un boludo.

-¿Qué pasó aquí hace cuarenta años?

Manuel demoró en empezar a hablar, pero cuando lo hizo su voz tenía un todo lamentoso. Con un gesto invitó al Cholo a sentarse sobre el pasto, lugar sincero de conversación cuando ha llegado el momento y se dejó llevar por las ideas que le iban surgiendo. Su vida anterior que Cholo conocía a grandes rasgos. Esa vida, tal vez pobre y carente de grandes cosas, había sido para él motivo de gran felicidad. El había sido feliz. Ahora lo comprendía, por comparación con los últimos tiempos en que le habían empezado a ocurrir cosas extrañas todos los días. Una sucesión de cosas que en parte ya le había contado o que Cholo se había enterado por su cuenta como protagonista de los últimos episodios… En parte. Sólo en parte, porque habían aspectos de la historia que eran muy personales y que transformaban todos los significados…

-Esto no es sólo la historia de una guerra entre los dioses y los diablos…En realidad…lo que me preocupa es si realmente somos libres… qué sentido puede tener la vida si nuestra historia ya estuviera escrita?

-¿Escrita por quién?

-Por quién sea! En mi caso, yo sospecho de mi abuelo y de Oesterheld, viste? El guionista de Hora Cero. Y pienso… ¿A quien se le hubiera ocurrido hacerme el personaje central de una historia tan importante y dramática si no fuera alguien que me ha querido? Con todo tengo mis dudas… ¿Yo existía de alguna manera antes de que ellos se hayan puesto a escribirme?

-¿Y qué queda para mi? En ese caso yo sería un personaje secundario de tu historia…

-No se…

-¡Dejate de joder, Manuel. ¡Vamos para la caverna que han de estar preocupados por nosotros!

Manuel lo miró al Cholo. Ciertamente parecía tan sólido allí en cuclillas sobre el pasto, iluminado de soslayo por la luna y recortado sobre un fondo de lejanas lucecitas, que aquí y allá brillaban hasta llegar al oscuro horizonte. Pero más sólida parecía su existencia.
El Cholo no podía ser una ilusión!

Se pararon y entraron a la blancuzca bola. De común y secreto acuerdo nadie se puso al mando, se sentaron frente a frente y al unísono quisieron volar. Elevarse sobre el enorme cielo de la Cuchilla de Haedo y sus palmares y sentir sin embargo el cri-crí de los millones de grillos que entre los pastos continuaban con sus ajetreadas vidas de violinistas errantes en busca de la mejor pareja que alguna razón les hubiera asignado para esa noche.


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)


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