lunes, febrero 26, 2007

225: SOS UN HIJO DE PUTA

Manuel guardó los guijarros con parsimonia sintiendo en las orejas las miradas silenciosas de todos. Lo hizo a propósito con la mirada baja en el cordón de la bolsita, que no quería correr por los agujeros y cerrar la boca para que no se cayeran las piedras. Mientras lo hacía iba pensando en esa definitiva respuesta que le iban a pedir llegado el momento pero que ahora esperaban de gratis. Ya todos querían la alianza con los políticos aunque no cargar con la responsabilidad si las cosas saliesen mal. Era comprensible. Si le dieran a elegir, él también se callaría.

-Les podemos pedir que nos consigan una casa con sótano.

En el silencio que siguió todos comprendieron que daba por descontado el acuerdo para reunirse y que ya había pensado en reservar esa caverna como un bastión que no se negocia.

-Que saquen esos milicos de alrededor de mi casa…

-…

-De la bola nuestra ni una palabra!

-Mujica la conoce…

-Se rompió…¡Se prendió fuego!

-Mujica se habrá dado cuenta de que era casera…

-Sí. Y va a preguntar…pero esa ciencia vale mucho! No hay plata que la pueda pagar!

-¿Querés decir que… Sí, tenés razón. ¡El que tenga las bolas va a tener el poder! –El cholo se había enganchado en las ecuaciones y las progresiones, claramente respiraba más seguido y ya estaba transpirando….

-Pero entonces…?

Manuel decidió dejarlo, confiaba en la inteligencia de Cholo.

-¡Nosotros tenemos el poder! –se puso todo amoratado. –El maldito, pelotudo poder! Me cago en Dios! ¡Sos un hijo de puta! ¡Vos ya lo habías pensado y me lo quisiste hacer decir a mí! Porque sabés que siempre he sido enemigo del poder y ahora…nosotros…¡Me cago…! No se puede manejar el poder… el siempre te va a terminar manejando a vos! Te va a corromper.

Ernesto sacudió la cabeza.

-Pero si sos honesto…

-Las pelotas! Nadie es honesto cuando tiene el poder.

-Nadie es exactamente honesto.

-Pero aparte de eso, el poder se hace cargo de vos.

Allí sobrevino otro silencio. La atención estaba puesta en la sufriente figura del Cholo que parecía dividirse entre dos frentes de batalla. Por una parte el estómago y las tripas, revueltos tormentosamente como si se hubieran tragado un lagarto vivo. Y por otra la cabecita que le volaba en premisas y consecuencias que confirmaban a cada ronda de pensamientos que las conclusiones anteriores eran correctas y hasta demasiado modestas para la cantidad infinitas de transformaciones que podría traer aparejado el uso de las bolas y por eso incrementar el poder. El poder es lo que transforma y quién puede transformar puede acumular más poder transformando que el que gasta para transformar. Pero el poder…Si ya es sabido que el poder yace en cada ser, en una misma cantidad –desde el punto de vista de la justicia- y que se pierde o se entrega de diversas maneras para incrementar el poder de algún otro ser inteligente que a su vez se lo entrega a otro y así hasta depender todos del PODER, el verdadero diablo! Aunque, dejando de lado lo que es lógico y basado en toda la historia de la humanidad, se podría pensar que ha de ser distinto si somos nosotros mismos los que tenemos el poder, que nosotros con el poder no lo vamos a usar para hacernos ricos ni para cagar a nadie…Honestamente –se vio a si mismo diciendo esa frase en un lugar cualquiera tantas veces para poner el todo definitivo de te lo digo y andá a cagar! –Pero… (Sí, honestamente yo no tengo ganas de cagar a nadie a no ser a los poderosos…que en este caso sería yo…) La objeción filosófica sería que los otros también son nosotros mismos visto desde otro lado. Claro que nosotros somos buenos y muchos de los otros no. Lo que nosotros llamamos bueno y que visto desde otro lado es malo, por lo que los otros no ven objeción en usar su poder contra nosotros. En fin…


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)


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