sábado, junio 30, 2007

339 PARA LA MAYOR INFLACION

De pronto el triple círculo de naves se dejó de ver por debajo y encima de las altas nubes. Como que nunca hubiesen estado allí, marcando con su presencia el dominio pretendido del mas allá sobre las praderas que se extendían mansas, como siempre y silenciosas. Se habían retirado tras la derrota. Deberían asimilar los hechos, lamentar la pérdida… recoger los restos, no.

Magda apenas contenía los gritos de su pensamiento. Manuel no sabía si alegrarse… Volverían. Lo supo por entero. Una y otra vez volverían los pajarracos luminosos contra él y su gente, para que se cumpliera por completo la condena que pesaba sobre su cabeza, fatal destino escrito con la sangre de algún dragón, sobre la piel de sapo que encuadernaría ese libro secreto. Algo así. Por lo menos. Como siempre ocurre en las películas cuando guerrean los semidioses contra aquellos grandes héroes que ya no da la tierra, por cuestiones de una espada o los amores de una princesa. ¿Y en este caso…por qué peleaban? Por la maldita locura que le había puesto enfrentado a las huestes innumerables de todos los cielos! Por la estúpida tozudez de los alados que no dejaban de quererlos pisotear, a ellos, los únicos entre billones, que tímidamente, apenas pretendían un poquito de libertad… No tenía sentido! ¿Qué importancia podrían tener ellos? ¿Qué minúscula importancia podrían tener ellos en comparación con todos los universos de las múltiples dimensiones, donde el viejo Dios dominaba sin resistencia, para la mayor inflación de su ego. ¿Quién era él, Manuel Aquelarre Goiticoechea, el hijo pardo de la blanca Margarita y de algún negro candombero que nunca más volvió, para enfrentarse con las huestes de los cielos? Para pretender corregirle el trazo a la mano del venerable anciano, el que si bien no lo hizo todo… al menos lo conservó y… lo administró. A su manera….¿O sólo era un juego? Un juego al cual no había sido él invitado sino tirado, como una pelota al medio de la cancha para que todos intenten patearlo…¡La puta!

-(Te juro Flaca que no entiendo nada…)

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
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