domingo, junio 03, 2007

315 La Plaza Frente a la Iglesia

En cuanto se puso oscuro subieron a la bola y remontaron casi verticalmente, hasta que aquella especie de visión panorámica les avisó que allá abajo tenían el enrejado luminoso de las casas del pueblo, y que debían decidir en qué lugar descender para no llamar la atención. No lo habían pensado antes. El pueblo no era grande y estaba todo medio apretadito…
-Sí, pero yo siento que para la izquierda de esa calle ancha, las casas se terminan enseguida –opinó la Flaca.
La calle ancha era la avenida del hotel Argentino que ya Manuel conociera. Lugar seguro del primer contacto con los nativos que iban a tener…Más en la bajada. En esa hondonadita que está oscura, ahí. Justo ahí, muy cerca.
El hotel había cambiado de nombre y de dueño. Los anteriores andaban medio desparramados por este mundo y el otro como decía el vecino -si usted los conoce se acordará del Flaco- que ahora trabaja de zapatero, vive por allá arriba cerca de la cancha de Nacional, la otra hermana también se fue…
-¿Elena…?
-Sí…no hace mucho.
-¿Y ahí, al lado siguen viviendo los Bosco.
-…No se porque lo dice así… Bosco es uno de los Urruty.
-Ah, yo creía que era el apellido.
-No. El apellido es ese que le digo y…el Bosco hace años que no anda por acá, no…Miento. Estuvo hace poco, me dijeron, pero, yo no lo vi. Es que si lo veo capaz que no lo conozco! Era un muchachito cuando se fue del pueblo, a estudiar! Ja. Todos se van a estudiar…y después no vuelven.
-¿Cuál es la calle del Flaco?
-Ah, la calle? Podés ir por la calle de la plaza…¿conocés la plaza…?
-Y…estará frente a la iglesia…No.
-Si, frente a la iglesia…por esa vas de largo hasta el repecho y doblás a la derecha hasta que se te termina la calle, de ahí son veinte metros… Y si no le preguntás a alguien por el Flaco Pinget.
-Muchas gracias.
Por supuesto que Magda le advirtió que de última el viejo no le había dicho cual era la calle de la iglesia o de la plaza que iba para el repecho.
-La calle de la plaza.
-Es lo que te digo, no te dijo dónde estaba la plaza, ni la calle ni la igl…no, estuvo de acuerdo en que la plaza estaba frente a la iglesia…
-¿Y la iglesia…? No me digas que frente a la plaza.
-No…Me parece que vamos bien.
Se habían guiado sin pensarlo por las luces que se veían refulgir en el cielo de ese lado más que del otro, con lo que terminaron llegando a la plaza por frente de la iglesia y comenzaban a bajar hacía una zona más oscura que de pronto Manuel reconoció como la misma que mirara aquel día 7 de marzo de 1967, desde la caja del camioncito en que llevaban los muebles para la estación del ferrocarril, aunque ahora fuera de noche y entonces un día espléndido de otoño.
-Aquí hay una plaza de deportes.
Más adelante cruzaron por un pequeño puente y sintieron el cri crí de un millón de grillos y también de ranas que mojaban con sus cra crá el aire de la noche ya de por sí bastante húmedo. Más adelante se veía el repecho…

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
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