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lunes, junio 11, 2007

324 Algo Parecido a un Pensamiento

Desde esa especie de meseta, que formaba el cerrito bajo la boca de la cueva, se quedaron mirando la imponente noche estrellada que cubría los campos sin iluminarlos apenas. Y eran los sabidos relieves ocultos en la negrura los que les hacían comprender que las cosas más enormes se pueden ocultar a nuestros ojos hasta que logremos la luz (oque salga la luna). La luz del entendimiento que ilumina las verdaderas relaciones entre las cosas y no sus apariencias…

-Están prisioneros y en la tierra, pero tan asustados que no puedo entender ninguna cosa que parezca un pensamiento.

Era la mente de Manuel que se estiraba hasta encontrarse en algún lugar con la de ellos? O tal vez era que las distancias sean siempre engañosas y nada más que una manera de organizar nuestras sucesivas impresiones en imaginarios cuadriculados recorridos por nuestra memoria. Habría otra manera –como un caballo de ajedrez o el juego ese que se hacía con un tobillo sostenido por una mano y saltando los rectángulos- otra manera de imaginarse el orden de los cuadrados? En el espacio o en el tiempo que… Ah, tal vez no todos los órdenes que se hicieran terminaran conteniendo algún sentido pero… Mucho de ellos…De los infinitos ordenes distintos que se pudieran inventar…Contuvieran otra película tan o más interesante que la que siempre miramos.

-Me parece que no han de estar lejos de donde cayeron…Porque cayeron sobre unas copas de árboles después que algo atravesó la bola de lado a lado. Y es como que después no les hubiese pasado nada más que la captura y el encierro…

Cholo volvió a pensar en términos activos.

-Pasemos a buscar al Rulo. Con tres bolas y tu sensibilidad seguro que los podemos encontrar.

-Seguro.

Apenas si se acordaron de dejar a Oscar en su casa, tan entusiasmados volvían a sentirse volando directamente a donde el instinto antinatural de Manuel los guiaba. Se hubieran podido poner al viento las músicas más heroicas que fueran apartando las nubes para dejar pasar las imponentes naves sólo un poco abolladas y despegadas, pero enteras en su bizarra bravía! Filmar la escena! Para que no se dijera después de boca en boca el mito engañoso de la supremacía militar de los Maquis sobre su oponentes esos pobres niñitos con alas! Y además para no perder la imagen de esos zapallos blancuzcos que a gatas sobrevolaban los cerros y que sin embargo iban en esos momentos atravesando la patria para liberarla. Sorprendente giro que la historia algunas vez describe sin pedir permiso ni preguntarle a nadie. Burlona apuntadora del teatro del universo que goza cambiando los libretos para desesperación de los actores y del publico, que vino a presenciar una comedia que se llenó de crímenes, o al revés, en todos los sentidos.

Manuel había decidido que con dos bolas bastaba.

(Andate por el lado derecho y tratá de sentir todo lo que venga de abajo)

(¿Yo…?)

(No te olvides que estás dentro de la bola…)

(Claro.)

Entonces bastó con cerrar los ojos para sentir las lenguas agudas de dolor etéreo que atravesaban el espacio mental en todos los sentidos como aullidos desconsolados que Dengue desde alguna parte estaba emitiendo como forma de sacarse de encima tanta tristeza y desesperación. A su lado, a veces flameaba ese fuego oscuro del que se quema en su autotortura y sin embargo calla. No podía ser otro que Ernesto!


viernes, diciembre 29, 2006

168: Él no es humano.

Entonces comenzó aquel silbido que Manuel reconoció de inmediato y le hizo mirar enseguida los ojos luminosos de Mandinga que parpadearon y se esforzaron por mirar en la dirección en que venía. Era la última etapa del enfrentamiento. Borrado de huellas. Porque aunque se les hubiera escapado la víctima, ellos dejarían las cosas como que no hubiese ocurrido nada para que todo el mundo se dedicase a abrir los regalitos y cantar los villancicos de nochebuena. Ernesto pidió a Magda su celular para llamar un taxi de la parada de Becú –su propio celular había volado por los aires- y llevar el herido a un lugar adecuado. Manuel captó las entrelíneas e invitó a los otros a volver a la fiesta mientras ellos resolvían este contratiempo. Cuestión de minutos. Pero cuatro, la Mulata, Aníbal, el Rulo y Julieta, prefirieron volverse desde allí a sus casas, si era que no los iban a necesitar. Roque y el Dengue aun no habían llegado y Manuel se los imaginó tirados de panza en el patio, esperando el desenlace del juego.
-Si querés andá vos también, Cholo. Nosotros nos encargamos del herido.
-No, yo me quedo –contestó muy seguro el Cholo. taxi,
-En el taxi podemos ir tres…y la flaca.
-Por cualquier cosa los voy a seguir en tu bicicleta.
Corrió hasta la casa y trajo la bicicleta, pero entonces quisieron convencerle de que era mejor llevarlo al hospital de Pando para que lo dejaran en observación. “Un golpe en la cabeza es siempre algo delicado…”
-¡Díganle la verdad! – Dijo la voz cascada – ¡Es uno de los nuestros!
Manuel recordó todo lo que habían hablado en el rancho. Las puntas de flechas… El banderín rojo y negro…No podía hacerse el boludo!
-No, no lo vamos a llevar a Pando. El no es humano.
-Dijo que era Mandinga. Yo sé quien es Mandinga… y con esos ojos que brillan en la oscuridad….
Sonó Para Elisa desde el teléfono sorprendiendo a todos. Era Giorgionne preguntando nervioso, por qué había –la flaca- tenido todo ese tiempo el teléfono apagado. Las noticias se habían precipitado sobre él y él no había podido evacuarlas hacia ningún lado! Estaban ocurriendo episodios bélicos en distintos lugares. En los cielos de Neuquén se habría librado una verdadera batalla aérea. En Elisa, provincia de Buenos Aires, el comisario afirmaba tener entre rejas a un piloto desertor que se habría tirado desde su nave dejando que esta cayera a una laguna y que habría pretendido huir en una hondita 50 propiedad de una agente de segunda. En Gualeguaychú, Entre Ríos, otro comisario habría chocado su vehículo al perder el control del mismo por interposición de un objeto ovoide en la línea de su visual.. En el departamento de Artigas aparentemente no habría pasado nada, pero en Young, Río Negro, habría caído una lluvia gelatinosa sobre los campos del Sr. Stirling… Por otra parte Pepponne también le informaba que el sujeto de traje gris poseía huellas digitales completamente concéntricas y aun no se le había podido localizar para preguntarle cual de las tres era su verdadera identidad.
-¿Les dije antes que tenía tres fichas distintas en el Ministerio, no?
¡Pero tenía más! Desde El Vaticano se anunciaba el lanzamiento, para el primero de Enero de un programa de oraciones por la paz universal! –sic- Consistiría en una maratón de rezos desde la plaza de San Pedro, por lo menos diez mil personas rezando día u noche hasta que las velas no ardan. El presidente Bush ya a adelantado que sería muy gustoso de estar allí si era que su santidad en persona le acompañaba. En cambio la gente del Islam ha declinado diplomáticamente la invitación ya cursada, alegando la incompatibilidad de las oraciones y algunos otros problemillas menores…
Llegado el taxi tuvieron bastante trabajo en meterse todos –el tachero era macanudo- alrededor de aquella mole viviente cuyas extremidades carecían de suficientes coyunturas. Pero más complicado era explicar que ese sujeto extraño y desconocido no era más que un viejo vecino, ausentado por un tiempo, y que de vuelta al pago había tenido la desgracia de tropezar con una raíz sobresaliente y romperse la cabeza contra una piedra; la única que había en todo Lagomar.


(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
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