sábado, octubre 20, 2007

416 SEMILLA DE MALDAD

Nunca se iban a poner de acuerdo. ¡Claro! Pero para los muchachos había sido más que suficiente para saber que estaban frente a un frío y atroz asesino. Las miradas entre ellos fueron suficientes para que Chumbo encañonara al gris con la orden de volver a su lugar en la muralla.

El primer fallo fue rápido. Liberar a los 18 en cuanto se les ocurriera un lugar neutral para dejarlos. Con el Gris se trancaron. Sólo estaban de acuerdo en que era culpable de horrendo crimen. El asunto era qué hacer con él. La pena de muerte, única condena que se merecía estaba, obviamente desterrada de los territorios libres. Pasarlo a un reformatorio donde le obligaran a tener experiencias de amor profundo… Podría se una especie de tortura para él. La libertad no se la merecía… Trabajos forzados, no. Aunque siempre habrá formas de convencer a un prisionero de que le conviene colaborar?

Pena de muerte no. Ya estaba dicho y dicha la alternativa. Integración plena con la sociedad. Que la misma sociedad, en este caso la comuna, maneje el diálogo con los disidentes, que no otra cosa son los delincuentes. ¡Pero el Gris, Dow, según Mandinga, no pertenecía a ninguna comunidad más que a la de los asesinos! Ninguna comuna lo iba a aceptar como miembro.

Volvamos al principio. Pena de muerte no. Trabajos forzados no. Tortura no. ¿Cárceles…? No. Torturas no.

-¿Pero qué es lo que quieren de él? –preguntó Mandinga.

-Que recapacite sobre sus errores –Contestó Ernesto.

-¡No!

Todo sobre el supuesto de que los seres concientes pueden cambiar de personalidad sobre la marcha. Hay muchas películas sobre esas iluminaciones que a veces son con palomitas blancas acompañando el inicio de una nueva vida. Pero claro, también está aquél que verdaderamente pasa por experiencias muy fuertes que le cambian los puntos de vista y hasta los sentimientos.

-¡No! –Volvió a gritar Mandinga con su conocido dramatismo histriónico. –Ustedes no saben de quién están hablando. Este sujeto que tienen ahí es temido por el propio diablo, mi primo, que siempre dice que no entiende cómo alguien puede ser tan malo. Es la encarnación de la maldad! Cuidado. Es muy hábil con la palabras y muy asquerosamente traidor!

En ese momento atronaron las alarmas de la computadora. Ernesto corrió y llegó primero a ver en la pantalla las alertas emergentes. Se trataba de cambios recurrentes en las dimensiones de la caverna, describiendo una onda de múltiples frecuencias sumadas, como si fuera un acorde musical en la realidad física de la zona. La computadora prometía ampliar la información en cuanto sus programas terminaran de analizar el archivo de todo el fenómeno.

Se adelantan algunas hipótesis al vuelo:

1-Que haya ocurrido un cataclismo cósmico no pronosticado y que dicho cataclismo por alguna razón haya venido a afectar con sus vibraciones gravitacionales a esta zona del universo. Probabilidad igual a cero.

2-Que fuerzas enemigas hayan terminado por inventar algún tipo de arma gravitacional y en estos momentos la está usando contra nosotros. Probabilidad 25%

3-Que se trate de un terremoto. Probabilidad o,1618%

En ese momento se oyó el saludo de Abelardo a la espalda de todos.

-¿Y Manuelito? ¿Dónde está?

(Esta es una historia continuada. Sería aconsejable leerla desde el post n. 1)
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